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Regulaciones financieras
Hay
varias razones para regular el financiamiento político y para determinar el
enfoque de las regulaciones. Se pueden identificar al menos cuatro motivos
distintos: prevenir abusos; procurar una competencia política justa y
equitativa; brindarle capacidad de decisión a los electores y; fortalecer a los
partidos como actores democráticos efectivos.
La
prevención de abusos es la motivación principal de regulaciones como los
límites a los montos de las contribuciones o la prohibición de ciertas fuentes
de financiamiento. Los riesgos de corrupción política o de distorsión que el
dinero puede provocar en la política pueden tratar de limitarse a través de
este tipo de medidas.
El
fomento de una competencia política justa y las garantías de igualdad en la
competencia se pueden promover a través de la provisión de financiamiento
público a los partidos políticos, la práctica de acciones encaminadas a
promover la participación de grupos subrepresentados o la imposición de límites
a los gastos de campaña.
La
legislación también puede fortalecer la capacidad de decisión de los electores.
La exigencia de rebelar públicamente los ingresos y gastos de los partidos le
brinda a los electores la oportunidad de saber quienes están apoyando a los
partidos y candidatos y así decidir que fuentes de financiamiento consideran
aceptables y de ser el caso, emitir su voto de manera consecuente.
Fortalecer
a los partidos políticos es, con frecuencia, el objetivo más difícil de
alcanzar. Los países pueden fomentar partidos políticos fuertes y democráticos
con vínculos sólidos hacia sus miembros mediante el otorgamiento de fondos
compensatorios a las donaciones privadas, brindándoles financiamiento adicional
para tareas de capacitación y desarrollo y, en general, ofreciéndoles un marco
regulatorio que resulte coherente y funcional.
Las
regulaciones sobre el financiamiento de partidos políticos y candidatos son un
tema en el que la previsión de medidas para asegurar su cumplimiento resultan
críticas para la credibilidad de los esfuerzos emprendidos para controlar la
corrupción política. Como regla general no se debe aprobar ninguna legislación
que no se pueda hacer cumplir. Es una práctica recomendable formular leyes
teniendo en mente su aplicación efectiva, así como considerar las capacidades y
recursos disponibles por parte del organismo encargado de vigilar y hacer
cumplir las leyes.