- Info
Fuentes prohibidas de financiamiento
Además
de recibir fondos públicos, los partidos políticos pueden tener ingresos por
concepto de cuotas de sus miembros, donaciones de individuos o corporaciones o
ingresos por propiedades, rentas y negocios. Se cuestiona que una excesiva
dependencia del financiamiento público reduce el vínculo de los partidos con
sus miembros y los convierte más en órganos del Estado que en asociaciones
voluntarias.
Por
ello, la mayoría de los países en el mundo aceptan, e incluso algunas veces
fomentan, que los partidos políticos busquen otras fuentes de financiamiento.
Empero, todas las fuentes de financiamiento están asociadas con riesgos
específicos que pueden vulnerar el funcionamiento regular de la democracia. Por
ello, las contribuciones de dudosa procedencia con frecuencia se prohíben o
limitan. El financiamiento por concepto de cuotas y de aportaciones de los
militantes son probablemente las únicas dos fuentes de financiamiento que se
permiten.
Entre
las fuentes que frecuentemente se prohíben están las siguientes:
- Fondos
procedentes de gobiernos, personas o corporaciones del extranjero y, en
ocasiones, de comunidades en el exilio. Si un partido político depende
significativamente del financiamiento de fuentes externas –sobre todo si son de
carácter gubernamental-, existe el riesgo de amenazar la soberanía nacional y
de que las decisiones políticas puedan tomarse con base en necesidades o
intereses foráneos. Varios cuestionan que quienes no tienen derechos políticos
en el país tengan la capacidad de influir en la política interna.
- Donaciones de
empresas contratistas. Plantean el riesgo de que los representantes elegidos se
sientan forzados a retribuir con contratos públicos a las personas o empresas
que hicieron contribuciones para su campaña, o que exijan donaciones a cambio
de contratos.
- Donaciones de
corporaciones nacionales, extranjeras o multinacionales. Por lo general, se
prohíben bajo el argumento de que pueden corromper la política al propiciar que
los donantes esperen verse favorecidos por los políticos elegidos. El núcleo
del problema reside en que las corporaciones tienen la capacidad de hacer
donaciones por grandes sumas de dinero.
- Donaciones de
entidades estatales (que no forman parte del esquema de financiamiento público
que se aplica a todos los partidos o candidatos). Se prohíben con el argumento
de que las donaciones de entidades estatales comprometen la neutralidad e
imparcialidad de la administración estatal.
- Donaciones de
sindicatos. Se prohíben donde se considera que este tipo de organizaciones
deben operar al margen de los partidos políticos.
- Fondos de
fuentes ilegales, como el crimen organizado, las casas de juego o el tráfico de
drogas. Son consideradas inaceptables en todos los países y prohibidas
expresamente en la mayoría de ellos, bajo el obvio argumento de que los
donantes pueden esperar a cambios favores de los políticos elegidos.
- Grupos
religiosos. En algunos casos se prohíbe que los grupos religiosos realicen
donaciones, bajo el argumento de que la religión organizada es un sector que
debe mantenerse separado de la política.
Las
prohibiciones pueden ser difíciles de aplicar de manera efectiva, ya que
demandan que las autoridades realicen una vigilancia minuciosa de todos los
fondos –incluyendo el efectivo, que resulta evidentemente difícil de rastrear-
que llegan a los registros y arcas de los partidos políticos. La aplicación de
estas disposiciones es difícil y demanda mucho tiempo y recursos. Sin embargo,
muchos argumentan que la protección que esto le brinda a la política
democrática es lo suficientemente importante como para invertir los recursos
necesarios, en tanto que otros prefieren buscar métodos alternativos de regular
y monitorear el ingreso de los partidos.
Si
las prohibiciones parecen una línea cuyos límites son difíciles de trazar, la
adopción de límites al monto de las donaciones puede ayudar a disminuir
potencialmente los efectos distorsionados, pero manteniendo un amplio abanico
de fuentes de financiamiento para los partidos políticos.