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Funcionamiento interno de los partidos políticos

Los partidos políticos llevan a cabo varias tareas tanto durante los periodos de las campañas electorales como en los que median entre una elección y otra. Toda vez que gran parte de las actividades relacionadas con los procesos de toma de decisión, cambios ideológicos y selección de candidatos se llevan a cabo en el seno de los partidos políticos y no en campos de dominio público, es importante observar su funcionamiento interno. Es común que se exija un cierto grado de democracia interna en los partidos políticos y aunque el concepto no está bien definido, es posible identificar algunos de sus componentes básicos. Algunos de los elementos básicos de la democracia interna son la rendición de cuentas de sus dirigentes, los procedimientos de consulta con sus miembros (y el electorado en su conjunto), la presencia regional o local y los procedimientos transparentes para la selección de candidatos.

 

El funcionamiento interno de los partidos políticos puede depender en alguna medida de las regulaciones legales, como las contempladas en la Constitución o en la ley de partidos políticos, pero depende en mayor medida de sus regulaciones internas. El funcionamiento interno de los partidos políticos tiene que ver con la forma en que las distintas necesidades, intereses y demandas de la sociedad se reflejan en el Parlamento.

 

Las regulaciones legales relacionadas con el funcionamiento interno de los partidos pueden incluir normas de democracia interna, como las relativas a la selección de sus dirigentes o la representación de mujeres en sus cargos directivos.

Las regulaciones internas de carácter voluntario suelen contemplar los procedimientos para la selección de candidatos, como la celebración de elecciones internas, o la fijación de cuotas de carácter voluntario, como las de género o las relativas a las minorías étnicas. Los partidos políticos seleccionan u postulan candidatos para competir en las elecciones, les brindan apoyo para que desarrollen sus campañas y les tratan de brindar todo el apoyo necesario para postularse.

 

Más aún, la estructura partidista es esencial para analizar su funcionamiento externo. Permite determinar quiénes influyen en los procesos de toma de decisión y qué tanta influencia tienen.

El papel de los medios de información y divulgación partidista también es importante para comprender su funcionamiento interno.

 

En la sección dedicada al “papel de sus miembros” se examina cómo los miembros de un partido político pueden ejercer influencia sobre sus dirigentes y en los procesos de toma de decisión interna.

Regulaciones legales para el funcionamiento interno

Esta sección aborda en particular las disposiciones legales que se refieren al funcionamiento de los partidos políticos, tales como las legislaciones y reglamentaciones para la selección de sus dirigentes y la representación de las mujeres en sus órganos directivos; los requisitos de membresía, los derechos y obligaciones de sus miembros y las actividades que tienen prohibidas como partidos.

Elecciones internas para los cargos de dirección

La mayoría de los partidos políticos en las sociedades democráticas tratan de promover la participación de sus miembros confiriéndoles un papel en el proceso de selección de sus líderes a nivel local y nacional, así como de sus candidatos a cargos de elección popular. Esta sección se enfoca exclusivamente en la selección interna de los órganos directivos. Para mayor información sobre los procesos de selección de candidatos dentro de los partidos políticos, se puede consultar la sección correspondiente.

Hay tres conceptos que son claves para la selección de los órganos directivos o de los dirigentes partidistas. Uno es el de centralización, que se refiere al nivel –local, regional o nacional- en el que se controla la selección de candidatos. El segundo es el de participación, que se refiere a quienes –miembros ordinarios o líderes- controlan el proceso en el nivel en el que se toma la decisión. El tercero es el de mediación, que se refiere al mecanismo a través del cual los intereses organizados dentro del partido pueden tener influencia

Centralización

En un sistema altamente centralizado, la estructura partidista a nivel nacional decide lo relativo a la selección de sus dirigentes sin ninguna participación de las estructuras locales. En el extremo opuesto se ubican los sistemas en que las estructuras locales deciden lo concerniente a sus dirigentes y posiblemente también a sus representantes en los órganos de dirección nacional sin que se requiera la aprobación o medie participación de la estructura nacional. Como en muchos otros campos, las prácticas comunes se ubican usualmente entre ambos extremos.

En la mayoría de los partidos políticos, los procesos de selección a nivel local se relacionan con la selección de candidatos locales para las elecciones generales, en tanto los dirigentes nacionales son seleccionados a nivel nacional. En ambos casos, los partidos tienen que encontrar un punto de equilibrio entre las estrategias a nivel nacional y las sensibilidades de carácter local.

Participación

Un caso de participación extremadamente limitada sería en el que el líder del partido decide por sí mismo todo lo relativo a la integración de los órganos de dirección. El extremo opuesto sería en el que los miembros ordinarios del partido decidirían sin participación alguna de los líderes en funciones. Los partidos en el mundo optan por distintas modalidades de participación para sus miembros en los procesos de selección, pueden comprender desde elecciones primarias hasta elecciones indirectas en las que las distintas estructuras del partido envían delegados al congreso nacional.

Mediación

La mediación tiene que ver con los problemas de reconocer y mediar entre los distintos intereses de un partido político y sus organizaciones. La mayoría de los partidos políticos se integran por distintas vertientes, fracciones o grupos que constantemente buscan influir en la dirección del partido y, por tanto, en el proceso de selección de sus dirigentes. Una buena capacidad de mediación entre los distintos intereses puede propiciar una representación y participación equitativa de los distintos grupos en la selección de sus dirigentes.

Mecanismos de selección de los dirigentes de un partido

Los componentes de centralización, participación y mediación tienen que ser equilibrados en el proceso de selección de los dirigentes partidistas. Algunos partidos ponen más énfasis en uno de estos elementos, mientras que otros tratan de considerarlos en forma integral, aunque en última instancia el resultado dependerá también de cuestiones relacionadas con la cultura política, la ideología partidista y las prácticas organizativas. Asimismo, algunos partidos políticos aplican cuotas internas para diversificar la representación en sus órganos directivos a nivel nacional.

Estos son algunos de los mecanismos más comunes para la selección de los dirigentes partidistas:

  • Sólo deciden los miembros del grupo parlamentario del partido. El grupo que toma la decisión sobre quién será el próximo dirigente comprende, por tanto, a un número reducido de personas. Esta fórmula implica un alto nivel de centralización y bajos niveles de participación y mediación.
  • La elección de un colegio electoral es otro método de selección que consiste en un grupo limitado, por ejemplo, los miembros del grupo parlamentario o los representantes de agrupaciones partidistas o de corporaciones afiliadas al partido. Por lo regular, cada uno de los grupos dispone de un número análogo de los votos necesarios para elegir al dirigente partidista. Esta fórmula refleja un compromiso y la atención de mediar entre los distintos intereses.
  • Algunos partidos permiten que la decisión se tome a través de convenciones abiertas (primarias abiertas), no se puede obviar el parecido de esta fórmula con las elecciones primarias que se realizan en los Estados Unidos para elegir a los candidatos. Esta fórmula privilegia la participación.
  • Hay otro método de selección que combina una participación restringida con una amplia mediación de intereses (especialmente los derivados de una estructura descentralizada), al que también se le denomina voto partidista indirecto (Carti y Blake 1999). El derecho al voto puede  restringirse a miembros del partido o de su grupo parlamentario y puede requerir el pago de alguna cuota.
  • La última fórmula puede denominarse selección estructurada, porque, por una parte, el voto es universal para cualquiera que quiera participar, en tanto que los resultados están fuertemente estructurados mediante un proceso de mediación en el que, por ejemplo, algunos intereses tienen mayor peso o reconocimiento que otros. Esto significa que el resultado de la elección de la dirigencia puede ser modificado ex post, de tal forma que los votos de algunas estructuras regionales, de las mujeres o de ciertas corrientes adquieran más influencia que otras.

Consecuencias de los distintos métodos de selección

El mecanismo de selección que se utilice tiene implicaciones en el tipo de dirigencia o liderazgo que se selecciona.

La selección exclusiva y a través de los miembros parlamentarios del partido suele propiciar que sea dentro de ese mismo círculo dentro del cual se elija al dirigente, lo que puede representar una gran experiencia en el campo parlamentario.

Cuando el concepto de mediación domina el proceso de selección, las estructuras organizadas del partido y/o, sus organizaciones auxiliares desempeñan un papel más importante, y la negociación entre ellas puede ser más clara que en una disputa interna entre los intereses de sus miembros. En un escenario óptimo, los dirigentes seleccionados a través de esta fórmula disfrutan de una mayor legitimidad dentro del partido, además, el proceso de mediación también puede provocar que los afiliados en general tengan mayor influencia en la decisión.

Las fórmulas que enfatizan la descentralización orientan claramente el balance hacia candidatos regionales o locales y abren oportunidades para que puedan ser seleccionadas personas que se ubican fuera de las oficinas tradicionales de influencia.

Los procesos de selección abierta con altos niveles de participación por parte de los militantes o afiliados partidistas individuales pueden desembocar en la elección de candidatos populares y más conocidos, algunas veces independientemente de contar con una gran trayectoria partidista o experiencia legislativa. Toda vez que la dirigencia del partido no tiene influencia en el proceso de selección, puede ocurrir que se elija a líderes sin gran trayectoria parlamentaria o sin experiencia en el ejercicio de cargos públicos.

Abrir los mecanismos de selección interna a una participación general más amplia puede provocar algunas consecuencias no intencionales como la generación de disputas entre corrientes o facciones internas o incluso la participación en las elecciones internas de candidatos no muy comprometidos con el partido, como con respecto a temas que en su opinión necesitan ser planteados públicamente.

En términos generales, los países de todo el mundo buscan propiciar una amplia participación en la selección de los dirigentes partidarios, pero las decisiones varían respecto a las fórmulas para equilibrar a las distintas regiones e intereses.

Otras regulaciones legales para el funcionamiento interno

Esta sección se ocupa en particular de las disposiciones legales relacionadas con el funcionamiento interno de los partidos políticos, que no tienen que ver con los procesos para la selección de sus dirigentes o la representación de las mujeres.

Algunos países han consagrado en sus leyes de partidos electorales una serie de principios generales relacionados con el funcionamiento interno de los partidos políticos. En algunos casos estas regulaciones son vagas y se limitan a exigir que los partidos políticos se adhieran a principios no especificados de democracia interna. En otros, la ley dispone expresamente procedimientos para lograrlo, tales como la celebración de elecciones internas para escoger a sus dirigentes o candidatos.

La membresía de los partidos políticos se puede regular especificando, por ejemplo, los derechos y obligaciones de sus afiliados.

Dependiendo de los requisitos que se fijan para registrar a un partido político o para postular candidatos a cargos públicos, se puede exigir a los partidos políticos que tengan un determinado número de afiliados, que presenten un programa electoral y que cuenten con estatutos internos o con estructuras en distintas partes del país.

Regulaciones internas voluntarias

A diferencia de las disposiciones legales que son de cumplimiento obligatorio, como aquellas contenidas en la constitución o en la legislación electoral, los partidos políticos también pueden adoptar regulaciones voluntarias relacionadas con su funcionamiento interno a fin de asegurar que sea democrático.

La mayoría de los partidos políticos cuentan con un documento rector (estatutos) adoptado por su máximo órgano de decisión. Algunos también cuentan con un conjunto de regulaciones internas que rigen sus decisiones y procedimientos. Las regulaciones voluntarias se pueden relacionar con aspectos como los siguientes:

  • La estructura del partido, especialmente la autonomía relativa de sus estructuras locales.
  • Procedimientos de toma de decisión.
  • Membresía.
  • Selección de dirigentes y candidatos.
  • Mecanismos para resolver conflictos o disputas internas.
  • Reglas éticas de comportamiento de los afiliados y funcionarios del partido.

Selección de candidatos dentro de los partidos políticos

La selección de candidatos es el procedimiento a través del cual los partidos políticos deciden quién los representará en las elecciones. La forma en que toma esta decisión se determina principalmente por sus reglas y procedimientos internos. La nominación o postulación es el procedimiento legal a través del cual las autoridades electorales registran a los candidatos propuestos por los partidos y aprueban sus candidaturas.

En cada elección, son miles las personas que pueden competir por un cargo, pero sería prácticamente imposible para los electores realizar una selección informada entre todos ellos. Por tanto, los partidos políticos actúan como filtros útiles y necesarios para reducir el número de potenciales aspirantes.

Los partidos pueden seleccionar a sus candidatos de distintas formas. En muchos casos, el marco legal establece que los partidos políticos deben elegir “democráticamente” a sus candidatos, pero este concepto suele ser muy vago o genérico y no suelen existir normas legales muy rigurosas o precisas para asegurar su cumplimiento. Sólo en pocos casos la legislación determina los procedimientos a través de los cuales se debe seleccionar a los candidatos.

Hay dos conceptos que son claves para el proceso de selección de candidatos. Uno es el de centralización, es decir, a qué nivel lleva a cabo el partido el proceso de selección - nacional, regional o localmente-. El segundo es el de Participación que se refiere a quiénes controlan el proceso de selección, puede ir desde los simples afiliados hasta los principales dirigentes.

Centralización

En un sistema altamente centralizado, la estructura partidista a nivel nacional decide lo relativo a la selección de sus candidatos sin ninguna participación de las estructuras locales. En el extremo opuesto se ubican los sistemas en que las estructuras locales deciden lo concerniente a la elección de sus candidatos. Como en muchos otros campos, las prácticas comunes se ubican usualmente entre ambos extremos.

En la mayoría de los partidos políticos, los candidatos se eligen a nivel local aunque la estructura partidista a nivel nacional suele tener algún grado de influencia. Esta influencia puede ser proactiva si se orienta a promover, recomendar o forzar a las estructuras locales a que elijan a determinados candidatos, o negativa cuando se reserva el derecho de vetar a los candidatos propuestos por las estructuras locales. En ambos casos, los partidos tienen que encontrar un punto de equilibrio entre las estrategias a nivel nacional y las sensibilidades de carácter local.

Participación

Un caso de participación extremadamente limitado es cuando el líder del partido decide por sí mismo todo lo relativo a la selección de candidatos. El extremo opuesto, cuando los miembros ordinarios del partido deciden sin participación alguna de los líderes en funciones. Esta última situación se puede ejemplificar con el caso de los Estados Unidos, en la que algunos miembros (o incluso en algunos Estados todos los electores registrados) pueden elegir a los candidatos de los partidos a través de un voto directo en elecciones primarias. La elección se celebra entre todos los candidatos que se postularon individualmente y es supervisada por el gobierno, sin que tenga mayor ingerencia o control en la estructura partidista. El gobierno también asegura que la persona que ganó la elección primaria será la que aparezca en la papeleta representando a su partido.

Los partidos en el mundo optan por distintas modalidades de participación para sus miembros en los procesos de selección, que pueden comprender desde elecciones primarias hasta elecciones indirectas en las que las distintas estructuras del partido envían delegados a un congreso nacional.

¿Qué determina el proceso de selección?

Se suele afirmar que factores como el sistema electoral, la ideología partidista, la cultura política y la organización gubernamental tienen influencia en el grado de centralización y participación del proceso de selección de candidatos de los partidos. Sin embargo, no hay evidencia de que estos factores sean determinantes.

Es lógico pensar que las estructuras nacionales tengan mayor influencia en los sistemas electorales basados en distritos pluripersonales, en tanto que los sistemas basados en distritos unipersonales favorecen la influencia de las estructuras locales.

En la misma lógica, los sistemas federales tienden a favorecer los esquemas de selección descentralizados, los partidos con una ideología política incluyente favorecen los procedimientos de selección más participativos y los partidos de países con una cultura política altamente jerarquizada pueden llegar a ser reticentes hacia procesos participativos.

Sin embargo, todos estos factores (y otros más) se combinan en el seno de los partidos políticos y resulta difícil extraer conclusiones o generalizar. Ni siquiera en los países en que la legislación dispone un procedimiento particular en la selección de candidatos es posible saber si la ley es la que ha determinado los procedimientos o se ha limitado a reflejar las prácticas existentes.

Elecciones primarias

Las elecciones primarias son procedimientos internos utilizados por los partidos políticos para seleccionar a los candidatos que los representarán en una elección general. La forma en que estas elecciones internas se celebran depende del marco legal, de las reglas internas de los partidos y de las prácticas informales vigentes.

Las elecciones primarias son un ejemplo de procesos de selección con un alto nivel de participación en donde los afiliados ordinarios (y en algunos casos incluso los electores en general) controlan el proceso.

Argumentos a favor de las elecciones primarias

Quienes simpatizan con este procedimiento suelen recurrir a los siguientes argumentos:

  • Las elecciones primarias ayudan a los partidos políticos a seleccionar a los candidatos con mayores probabilidades de ganar una elección, mediante una consulta a un gran número de electores que probablemente votarán por ellos.
  • Promueven un proceso democrático antes de que se lleven a cabo las elecciones generales.
  • Confieren a los candidatos un claro mandato y legitimidad toda vez que la decisión ha sido tomada por los afiliados al partido y no sólo por sus dirigentes.
  • Otorgan a los partidos, a sus candidatos e incluso a sus propuestas una gran visibilidad pública.
  • Confieren una gran capacidad de decisión a los afiliados ordinarios y los involucran en la estrategia y decisiones clave del partido.
  • Ayudan a los afiliados a sobreponerse a élites partidistas poco populares. 

Argumentos contra las elecciones primarias

Quienes no simpatizan con esta práctica suelen emplear argumentos como los siguientes.

  • Las elecciones primarias no permiten seleccionar a los candidatos con más probabilidades de ganar una elección ya que sólo una pequeña fracción de los afiliados del partido suelen participar en ellas. Estratégicamente puede ser mejor elegir a aquellos candidatos que pueden convocar a simpatizantes de otros partidos y no sólo a los del partido propio. 
  • Son costosas y (a menos que sean organizadas y pagadas con fondos públicos) restan recursos a las campañas generales. 
  • Alientan las disputas internas en lugar de favorecer un clima de negociación, consulta y compromiso en momentos en que los esfuerzos deben concentrarse en enfrentar los desafíos externos, no los internos.
  • Dejan sin decisión a los cuadros más experimentados. En su lugar, deciden afiliados ordinarios que no tienen mucha experiencia en contender u ocupar cargos públicos. 
  • Debilitan la estructura partidista al destacar a los candidatos en lo individual y no a los programas o propuestas partidistas.

Elecciones primarias ordenadas y no ordenadas por la ley

Las primarias ordenas por la ley son aquellas en que su conducción es obligatoria conforme a disposiciones consagradas en el marco jurídico. En algunos casos, las disposiciones legales o constitucionales simplemente ordenan que los partidos elijan a sus candidatos de manera democrática, mientras que en otros se detalla la forma en que deben realizarse las elecciones primarias. De ser así, en ocasiones se confiere al organismo electoral la responsabilidad de organizar, vigilar y supervisar las elecciones primarias. En las primarias ordenadas suelen participar únicamente los miembros del partido involucrado, pero hay ocasiones en que pueden participar todos los electores registrados (ver los distintos tipos de elecciones primarias más adelante).

Las leyes difieren en cuanto a las sanciones que se pueden imponer cuando los partidos no cumplen con el requisito de celebrar elecciones primarias para seleccionar a sus candidatos. En algunos casos, las leyes no contemplan sanción expresa alguna, en otros, la celebración de primarias es prerrequisito para registrar al partido o los candidatos que vaya a postular para una elección.

Los partidos que celebran primarias sin que se los exija la ley suelen hacerlo en respuesta a demandas de sus militantes o por disposiciones internas. El sistema de partidos, el sistema electoral y la ideología partidista son factores que pueden influir en una decisión de este tipo, pero incluso en aquellos casos en que la ley ordena la realización de primarias, no siempre se puede saber si es la ley la que ha determinado el proceso o si se ha limitado a reflejar una práctica establecida.

Tipos de elecciones primarias

Existen tres modalidades básicas de elecciones primarias: por congreso o convención, de afiliados y abiertas.

La elección por convención es un mecanismo interno muy común en el que la elección se lleva a cabo en una reunión partidista, a menudo llamada congreso o convención (o caucus en el mundo sajón). Algunos partidos permiten que todos sus afiliados participen y voten en la reunión, mientras que otros limitan la presencia a delegados de ciertas estructuras o subunidades del partido. Las ventajas de este sistema es que le permite a los participantes debatir y pactar compromisos antes de que se realice la elección, a las distintas estructuras del partido se les reconoce un peso mayor que en otro sistema y, en general, este sistema fortalece el rol de la organización partidista vis a vis los candidatos en lo individual. Entre sus desventajas se encuentran la posibilidad de que haya participantes poco representativos, riesgos de manipulación y la falta de distribución del poder dentro del partido. En algunas ocasiones la votación en las convenciones partidistas se realiza por aclamación o por otros métodos que no garantizan la secrecía del voto, por lo que se puede vulnerar el proceso democrático.

A las elecciones en las que sólo participan los afiliados o militantes del partido suele llamárseles también primarias “cerradas”, toda vez que no permiten la participación de nadie que no pertenezca al partido. En ocasiones este tipo de elecciones son organizadas por el organismo electoral, pero también pueden ser organizadas internamente por el propio partido. Entre las ventajas de este sistema se puede mencionar que es más abierto y transparente que el de las primarias por convención, además de brindar capacidad de decisión a los afiliados ordinarios y los involucra más en los asuntos partidistas. Limita el predominio de las élites partidistas, pero al mismo tiempo puede restar capacidad de decisión a los cuadros más experimentados y que pueden estar en mejores condiciones para tomar la decisión más adecuada. Otra desventaja es que la decisión sólo la toman quienes están formalmente afiliados a un partido político y no sus simpatizantes reales o potenciales que podrían ayudar al partido a tomar una mejor decisión sobre los candidatos más apropiados para una elección. En climas políticos volátiles o polarizados con potenciales riesgos de violencia, es posible que los electores no quieran evidenciar públicamente su preferencia partidista acudiendo a una primaria cerrada.

Las primarias abiertas son aquellas en las que todos los electores registrados de una determinada jurisdicción electoral pueden tomar parte en la elección, independientemente de que sean o no afiliados o simpatizantes de un partido. No se trata de un método común. Los organismos electorales suelen conducir este tipo de elecciones ya que usualmente se requiere el registro de todos aquellos que pueden tomar parte en las elecciones generales. La ventaja de este sistema es que los partidos políticos no necesitan un registro de afiliados completo o actualizado y los electores no tienen que declarar su afiliación. De alguna manera, las primarias abiertas sustraen a los partidos políticos una de sus principales funciones: actuar como reclutadores de sus candidatos. Dado que en las primarias se registra menor participación que en las elecciones generales, también existe un riesgo claro de que el resultado no refleje la opinión de la mayoría de los electores que tomarán parte en las elecciones generales. Toda vez que los simpatizantes de otros partidos también pueden participar en las elecciones abiertas, pueden tratar de influir negativamente para que obtenga la candidatura alguien con menos posibilidades de ganar en la elección general y favorecer de esa forma al candidato del partido de su preferencia.

Factores que influyen en las elecciones primarias

La legislación y el sistema electoral influyen en la celebración de las elecciones primarias, no sólo porque su realización puede ser ordenada por la ley, sino además porque el sistema electoral en sí mismo influye en la política. En distritos unipersonales, las oficinas regionales o locales de los partidos políticos tienden a tener mayor influencia, en tanto que la organización partidista a nivel nacional puede tener más influencia en sistemas con distritos pluripersonales. Sin embargo, esta tendencia no es concluyente y hay muchos casos que la contradicen. Las leyes electorales también pueden contener cuotas que influyen en la selección de candidatos. Las normas relativas a las cuotas pueden reservar escaños en las legislaturas para garantizar la equidad de género o para fortalecer la participación de grupos subrepresentados como las minorías nacionales. También pueden disponer un determinado número de, por ejemplo, mujeres que deben ser incluidas en las listas de candidatos de un partido y en algunos casos incluso las posiciones que deben ocupar dentro de la lista.

En la configuración del sistema electoral de partidos influye significativamente el sistema electoral, pero también disposiciones legales como la relativa al logro de un umbral de votación para tener derecho a la asignación de escaños en la legislatura nacional, la geografía política del país y otros factores contextuales. El número de partidos políticos que compiten en una elección y el de aquellos con posibilidades de obtener escaños, así como otros asuntos, pueden crear la necesidad de que los partidos formen coaliciones o adopten otras estrategias que pueden influir en el proceso de selección de candidatos.

El contexto político y la cultura son factores importantes para tomar una decisión referente a las elecciones primarias. Como se ha mencionado, la polarización o la violencia política pueden afectar la disposición de los electores para mostrar públicamente su afiliación partidista. El nivel de confianza en la sociedad puede plantear diferentes necesidades en términos de transparencia y participación y las fracturas dentro de la sociedad se pueden reflejar en las prácticas internas de los partidos políticos.

Por último, la cultura del partido político es otro factor importante que influye en el proceso de selección de candidatos. El que un partido cuente con una importante base de afiliados o no, se sostenga sobre una fuerte ideología o un liderazgo individual y sus valores ideológicos y tradiciones, puede determinar en última instancia si el partido elige voluntariamente o no seleccionar a sus candidatos a través de primarias internas.

Cuotas voluntarias de candidatos

Las cuotas pueden guiar el proceso de selección de candidatos para cargos de dirección interna o para las elecciones generales. Las cuotas pueden estar consagradas en la constitución o en la legislación electoral, o bien ser adoptadas voluntariamente por los partidos políticos.

Las cuotas partidistas voluntarias pueden referirse tanto a las posiciones de dirección interna como a la selección de candidatos para cargos populares. Respecto al primer tipo de cuotas, por favor lea la sección elecciones internas para cargos de dirección partidista. Esta sección trata únicamente el tema de las cuotas voluntarias para la postulación de candidatos.

Las cuotas partidistas voluntarias suelen fijar que un determinado porcentaje de las candidaturas a los cargos de elección popular debe ser ocupado, por ejemplo, por mujeres o minorías nacionales. Las cuotas son voluntarias en el preciso sentido de que no son ordenadas por la ley. Los partidos pueden consagrar las cuotas en sus estatutos o en cualquier otro reglamento interno.

Con un sistema interno de cuotas, los partidos políticos pueden demostrar claramente su voluntad para fomentar la participación y representación de grupos desfavorecidos o vulnerables y para poner en práctica la idea de una representación justa y de igualdad de oportunidades, sobre todo en países que no cuentan con cuotas ordenadas por la ley. Cuando existen cuotas en la ley electoral, los partidos pueden ir aún más lejos en los porcentajes que fijan a nivel interno.

Toda vez que las cuotas voluntarias no son ordenadas por la ley, no son obligatorias y no existe ningún sistema para sancionar su incumplimiento. Sin embargo como suelen derivar de una decisión interna del propio partido, lo usual es que sean respetadas como si tuvieran carácter legal y, por consiguiente suelen ser igualmente efectivas.

Tipos de cuotas voluntarias de candidatos

Las cuotas partidistas voluntarias se pueden establecer en tres niveles:

  • Cuotas para los candidatos potenciales.

Este tipo de cuotas se crea para ampliar las posibilidades de que en las elecciones primarias los militantes, delegados o electores elijan candidatos de un espectro más amplio del que normalmente se les presentaría. Las listas conformadas sólo por mujeres son una forma de ampliar el espectro de potenciales candidatos al incluir un mayor número de mujeres en la lista del partido que aquel que se hubiera presentado de alguna otra forma.

  • Cuotas para las listas de candidatos

La mayoría de las cuotas partidistas voluntarias se ubican dentro de esta categoría en la que un determinado número o porcentaje de los lugares en la lista de candidatos o del total de las candidaturas se reserva para personas que pertenecen a uno o varios grupos claramente identificados. Para que este tipo de cuota voluntaria sea realmente efectiva, suele combinarse con criterios de ubicación donde a los representantes de los grupos vulnerables o desfavorecidos no sólo se les promete la postulación, sino que también se les incluye en posiciones donde tienen posibilidades reales de ganar. A este mecanismo también se le denomina “doble cuota”. Las cuotas para listas de candidatos existen en los sistemas de mayoría, pero suelen ser más efectivas en los sistemas de representación proporcional (ver Factores que influyen en la instrumentación de las cuotas de candidatos voluntarias).

  • Cuotas para representantes elegidos

Este tipo de cuotas apuntan al resultado de la elección. Un partido político puede decidir que, del total de escaños que gane una elección, un cierto número o porcentaje corresponderá a mujeres o representantes de grupos minoritarios. Este mecanismo sólo es aplicable en los sistemas donde los partidos pueden determinar quiénes ocupan los cargos y escaños que hayan ganado (ver el ejemplo de Níger).

Cuotas voluntarias para mujeres

Una cuota es una regla de asignación a través de la cual cargos, bienes o funciones de orden político se distribuyen de acuerdo con una fórmula predeterminada. Las cuotas para la representación de mujeres se aplican sobre todo porque una distribución no regulada de los cargos o funciones provoca desequilibrios o inequidades no intencionales. Con las cuotas se busca lograr un acceso más igualitario o equilibrado de las mujeres al poder político mediante la aplicación de medidas positivas.

Las cuotas de género pueden ser de tres tipos: constitucionales, legales o voluntarias. En este último caso son adoptadas e instrumentadas unilateralmente por los partidos políticos en lo individual.

Toda vez que las cuotas voluntarias no son ordenadas por la ley, no son obligatorias y no existe ningún sistema para sancionar su incumplimiento. Sin embargo, como suelen derivar de una decisión interna del propio partido, lo usual es que sean respetadas como si tuvieran carácter legal y, por consiguiente suelen ser igualmente efectivas.

¿Por qué las mujeres?

  • Las mujeres representan más de la mitad de la población y, por consiguiente, tienen derecho a la mitad de los escaños o cargos (argumento de la justicia).
  • Las mujeres tienen experiencias distintas (biológicas o construidas socialmente) que deben ser representadas (argumento de la experiencia).
  • Las mujeres y los hombres tienen algunos intereses en conflicto y, por tanto, los hombres no pueden representar a las mujeres (argumento del grupo de interés).

Tipos de cuotas

Las cuotas partidistas internas se pueden establecer en tres niveles:

  • Cuotas para los candidatos potenciales.

Este tipo de cuotas se crea para ampliar las posibilidades de que en las elecciones primarias los militantes, delegados o electores elijan tanto candidatos hombres como mujeres. Las listas conformadas sólo por mujeres son una forma de ampliar el espectro de potenciales candidatos al incluir un mayor número de mujeres en la lista del partido que aquel que se hubiera presentado de alguna otra forma.

  • Cuotas para las listas de candidatos

La mayoría de las cuotas partidistas voluntarias se ubican dentro de esta categoría en la que un determinado número o porcentaje de los lugares en la lista de candidatos o del total de las candidaturas se reserva para mujeres. Para que este tipo de cuota voluntaria sea realmente efectiva, suele combinarse con criterios de ubicación en los que a las mujeres no sólo se les promete la postulación, sino también incluirlas en posiciones donde tengan posibilidades reales de ganar. A este mecanismo también se le denomina “doble cuota”. La denominada “cuota de cremallera”, en que las mujeres son ubicadas en la segunda de cada tres posiciones de una lista, es un ejemplo de ello. Las cuotas para listas de candidatos existen en los sistemas de mayoría, pero suelen ser más efectivas en los sistemas de representación proporcional.

En algunos casos, las cuotas en las listas de candidaturas buscan más lograr un equilibrio de género que incrementar la participación de las mujeres (aunque en la mayoría, si no es que en todos los casos, las mujeres son el sexo subrepresentado). Con las cuotas se puede plantear, por ejemplo, que ningún sexo debe tener más del 60% de las candidaturas, o que debe haber una distribución igualitaria del 50%.

  • Cuotas para representantes elegidos

Este tipo de cuotas apuntan al resultado de la elección. Un partido político puede decidir que, del total de escaños que gane en una elección, un cierto número o porcentaje corresponderá a las mujeres (ver el ejemplo de Níger).

Cuotas voluntarias para otros grupos desfavorecidos

Las cuotas voluntarias de los partidos pueden referirse tanto a las posiciones de dirección interna como a la selección de candidatos para cargos populares. Respecto al primer tipo de cuotas, por favor lea la sección elecciones internas para cargos de dirección partidista. Esta sección trata únicamente el tema de las cuotas voluntarias para la postulación de candidatos.

Las cuotas voluntarias de los partidos suelen fijar que un determinado porcentaje de las candidaturas a los cargos de elección popular debe ser ocupado, por ejemplo, por mujeres o minorías nacionales. Las cuotas son voluntarias en el preciso sentido de que no son ordenadas por la ley. Los partidos pueden consagrar las cuotas en sus estatutos o en cualquier otro reglamento interno.

Con un sistema interno de cuotas, los partidos políticos pueden demostrar claramente su voluntad para fomentar la participación y representación de los grupos desfavorecidos o vulnerables y para poner en práctica la idea de una representación justa y de igualdad de oportunidades, sobre todo en países que no cuentan con cuotas ordenadas por la ley. Cuando existen cuotas en la ley electoral, los partidos pueden ir aún más lejos en los porcentajes que fijan a nivel interno.

Toda vez que las cuotas voluntarias no son ordenadas por la ley, no son obligatorias y no existe ningún sistema para sancionar su incumplimiento. Sin embargo como suelen derivar de una decisión interna del propio partido, lo usual es que sean respetadas como si tuvieran carácter legal y, por consiguiente suelen ser igualmente efectivas.

Hay casos en los que se advierten esfuerzos de los partidos políticos para reclutar candidatos pertenecientes a minorías étnicas, especialmente para elecciones locales, pero también nacionales, sobre una base voluntaria. Una forma de incrementar la participación de las minorías es adoptar cuotas voluntarias, pero hay otras medidas que han tomado los partidos políticos, como la creación de unidades de enlace étnico a fin de promover los principios y programas partidistas entre las comunidades étnicas, o de operar como centros para el reclutamiento de representantes de las minorías étnicas como potenciales candidatos.

Tipos de cuotas de candidatos voluntarias

Las cuotas voluntarias de los partidos se pueden establecer en tres niveles:

  • Cuotas para los candidatos potenciales.

Este tipo de cuotas se crea para ampliar las posibilidades de que en las elecciones primarias los militantes, delegados o electores elijan candidatos de un espectro más amplio del que normalmente se les presentaría. Una forma de ampliar el espectro de candidatos potenciales, es garantizar la representación de minorías étnicas en la conformación de los listados. En algunos casos, los grupos étnicos han creado sus propias listas, en las que sólo incluyen a representantes de su comunidad.

  • Cuotas para las listas de candidatos

La mayoría de las cuotas voluntarias de los partidos se ubican dentro de esta categoría, en la que un determinado número o porcentaje de los lugares en la lista de candidatos o del total de las candidaturas se reserva para personas que pertenecen a uno o varios grupos claramente identificados. Para que este tipo de cuota voluntaria sea realmente efectiva, suele combinarse con criterios de ubicación donde a los representantes de los grupos vulnerables o desfavorecidos no sólo se les promete la postulación, sino también incluirlos en posiciones con posibilidades reales de ganar. A este mecanismo también se le denomina “doble cuota”. Las cuotas para listas de candidatos existen en los sistemas de mayoría, pero suelen ser más efectivas en los sistemas de representación proporcional.

  • Cuotas para representantes elegidos

Este tipo de cuotas apuntan al resultado de la elección. Un partido político puede decidir que, del total de escaños que gane en una elección, un cierto número o porcentaje corresponderá a representantes de grupos minoritarios. Este mecanismo sólo es aplicable en los sistemas en que los partidos pueden determinar quiénes ocupan los cargos y escaños que hayan ganado.

Condiciones bajo las que es más probable que se apliquen cuotas voluntarias

Cultura política liberal

En relación a las posibilidades que tienen las mujeres de acceder al poder político, se ha dicho que los valores culturales tradicionales operan en su contra. Por ello se sostiene que los sistemas de cuota se aplican con mayor frecuencia en sistemas políticos modernos y liberales. Es más probable que los partidos políticos hayan hecho suyos los valores progresistas y traten de promover una mayor igualdad de género en todas las esferas de la sociedad.

Más aún, las cuotas voluntarias de los partidos a menudo derivan de un amplio movimiento feminista en la sociedad y, por consiguiente, entre los partidos políticos mismos. Como lo sugieren los ejemplos escandinavos, las cuotas voluntarias sólo se han adoptado después de que las mujeres han obtenido posiciones de poder dentro de las estructuras partidistas. Estos hallazgos sugieren que la presencia de grupos activos de mujeres dentro de los partidos es de particular importancia para la adopción de cuotas voluntarias.

Política partidista intervencionista y cultura tolerante

Se dice que la discriminación positiva de los grupos desfavorecidos a través de los sistemas de cuota es más coherente con unos partidos que con otros, por ejemplo, con los partidos laboristas o asistencialistas. La cultura partidista con políticas de intervención y redistribución para combatir injusticias sociales y económicas es muy similar a la intervención que se realiza a través de los sistemas de cuota.

De ahí que no sorprenda que las cuotas voluntarias de género hayan sido introducidas por vez primera por los partidos social demócrata y de izquierda de Escandinavia en la década de los 70.

Marco de relaciones de la organización partidista

Se afirma que la aplicación de procedimientos y reglas claras para la selección de candidatos representa una gran ventaja para las mujeres, especialmente cuando hay disposiciones especiales o cuotas que buscan garantizar su representación. En general, la ausencia de un sistema institucionalizado para la selección de candidatos preserva los esquemas jerárquicos y patriarcales.

Una correcta aplicación sólo puede asegurarse mediante el establecimiento de una política apropiada que la rija. Una política de este tipo requiere que el sistema de cuota sea concebido desde el inicio mismo del proceso de selección de candidaturas. Los sistemas de cuota se aplican con mayor éxito en aquellos casos en que son acompañadas por movimientos activos de apoyo y no cuando simplemente reflejan la integración de los grupos sociales desfavorecidos en la sociedad.

Ventajas y desventajas de las cuotas voluntarias para la representación de las mujeres

Los argumentos a favor y en contra de las cuotas voluntarias de candidaturas para las mujeres son casi idénticos a los relacionados con las cuotas legales. Esto se debe al hecho de que ambos tipos de cuotas generan el mismo tipo de inquietudes entre las personas que generalmente objetan las cuotas, ya sea de mujeres o de minorías.

Por consiguiente, en esta sección sólo se mencionan aquellos argumentos a favor y en contra de las cuotas voluntarias para la representación de las mujeres que son diferentes de los ya incluidos en la sección relativa a las cuotas legales. Para una comparación de las ventajas y desventajas, vea el cuadro “cuotas legales y voluntarias de candidaturas” en el menú del lado derecho de la pantalla.

Argumentos en contra de las cuotas voluntarias para la representación de las mujeres.

  • Su cumplimiento no está garantizado por la ley y, por tanto, no se pueden aplicar de manera efectiva.

Dado que las cuotas voluntarias no están ordenadas por la ley, su cumplimiento no es obligatorio y no hay un sistema para sancionar su incumplimiento. Los partidos están en libertad de aplicarlas o no.

Argumentos a favor de las cuotas voluntarias para la representación de las mujeres.

  • Son el medio más efectivo para lograr un mayor balance de género porque se adoptan de manera voluntaria.

Dado que las cuotas voluntarias derivan de una decisión interna del partido, se puede asumir que los partidos tratarán de aplicarlas debidamente. Las cuotas voluntarias son tan respetadas por los partidos como las legales y, por tanto, igualmente efectivas.

  • Fortalecen los valores partidistas.

Dado que las cuotas voluntarias derivan de una decisión interna del partido, a menudo se les concibe como una expresión y demostración consciente de una cultura partidista liberal y progresista. A diferencia de las cuotas legales, las voluntarias le ofrecen a los partidos políticos la oportunidad de mostrar con hechos a los electores que están comprometidos con la equidad de género, a diferencia quizá de otros partidos.

  • No interfieren con los asuntos partidistas internos

Se argumenta que las cuotas legales interfieren demasiado con la organización interna de los partidos políticos. Sin embargo, las cuotas voluntarias son discutidas y aprobadas por los propios partidos sin que medie obligación alguna, por lo que no constituyen una interferencia externa.

  • Son más fáciles de aprobar que las cuotas legales

Las cuotas legales son muy difíciles de aprobar y requieren de una mayoría legislativa (incluso de una mayoría calificada si se trata de una norma constitucional), mientras que las cuotas voluntarias sólo requieren de una decisión interna del partido.

Factores que influyen en la aplicación de las cuotas voluntarias

Un factor que influye en la aplicación de las cuotas voluntarias es el sistema electoral. Se argumenta que los sistemas de representación proporcional en particular facilitan la elección de representantes de un espectro más amplio.

En los distritos unipersonales (que son comunes en los sistemas de mayoría), cada partido sólo puede postular un candidato. En la práctica, los partidos suelen seleccionar a los candidatos que consideran que tienen mayores posibilidades de ganar, esto por lo general significa que el candidato es un hombre y es miembro del grupo social mayoritario. Este factor dificulta la aplicación de cuotas voluntarias, por lo que las mujeres y los representantes de grupos minoritarios tienden a ser postulados sólo en aquellos distritos en los que el partido no tiene muchas posibilidades de triunfo. Por consiguiente, las cuotas en los sistemas de mayoría tienden a producir menos resultados en términos de los candidatos elegidos que en los sistemas de representación proporcional.

En un sistema de representación proporcional, los partidos políticos compiten por un mayor número de escaños en cada distrito y pueden, por tanto, “equilibrar” las listas o fórmulas partidistas entre sus distintas corrientes o sectores. Dado que en los sistemas de representación proporcional los escaños se asignan a los partidos de acuerdo con su porcentaje de votación, en algunos casos, los partidos pueden decidir sobre el orden de preferencia de sus candidatos. Algunos candidatos pueden ser colocados en mejores posiciones que otros. Esto permite que las cuotas voluntarias puedan funcionar mejor en sistemas proporcionales, en los que una parte de las candidaturas se pueden asignar a representantes de grupos desfavorecidos.

Para lograr que el sistema de cuotas sea aún más efectivo, algunos partidos incluso optan por un criterio o fórmula de ubicación (también llamado “doble cuota”) que asegura que las personas favorecidas por el sistema de cuota no sólo sean incluidas en las listas, sino que además estén ubicadas en posiciones que les permitirán ser elegidos. Por ejemplo, si un partido espera ganar cinco escaños en un distrito en el que están en disputa 15, los candidatos que ocupan las posiciones uno a cinco son los “ganadores”, en tanto que del seis al 15 no.

Otro factor importante para aplicación de las cuotas voluntarias radica en la cultura política del país. Si las élites políticas, los medios de comunicación y, en última instancia, los electores promueven una mayor representatividad, es más probable que los partidos políticos sean receptivos a las ventajas que representan las cuotas voluntarias. El grado de apertura de una cultura política determina las oportunidades que tienen los miembros de los grupos sociales desfavorecidos de obtener influencia en las decisiones políticas.

La cultura partidista también influye en la aplicación de las cuotas. Se dice que la discriminación positiva de los grupos desfavorecidos a través de los sistemas de cuota es más coherente con unos partidos que con otros, por ejemplo, con los partidos laboristas o asistencialistas. La cultura partidista con políticas de intervención y redistribución para combatir injusticias sociales y económicas es muy similar a la intervención que se realiza a través de los sistemas de cuota.

Estructura partidista

La estructura y funcionamiento de un partido político pueden estar orientados por regulaciones externas, como normas constitucionales o legales, por reglas internas, como sus estatutos, o por ambos elementos. Sin embargo, sus prácticas pueden diferir de las normas externas o internas que los regulan. Toda vez que los partidos políticos llevan a cabo actividades clave para las democracias hoy en día, su funcionamiento interno adquiere gran relevancia. Algunos de estos aspectos son la formulación de políticas y los procesos de toma de decisión, el nivel de participación de sus grupos y afiliados y la rendición de cuentas a que están sujetos sus dirigentes.

Entre las estructuras organizativas más comunes que conforman un partido político se encuentran las siguientes:

  • Comité directivo o ejecutivo nacional

Se trata del órgano de gobierno partidista que adopta y lleva a cabo decisiones de manera cotidiana. La decisión sobre quién es miembro de este órgano determina en buena medida el funcionamiento del partido. La composición del comité ejecutivo nacional varía entre los partidos políticos: en algunos casos sólo un reducido número de sus líderes lo conforman, mientras que en otros, suele comprender a representantes de distintos sectores o corrientes, como mujeres, oficinas locales o grupos auxiliares.

También varía entre los partidos la forma en que se designa a los integrantes de este órgano: en algunos casos los partidos celebran elecciones para elegir a sus comités directivos, en las que pueden tomar parte delegados de distintas organizaciones, mientras que otros no lo hacen así. Cuando se llevan a cabo elecciones, es posible aplicar cuotas de género o para grupos étnicos minoritarios. También hay diferencias de un país y de un partido a otro en cuanto a la remuneración que perciben los miembros de sus comités directivos. En algunos casos reciben un pago y en otros no. Este elemento puede influir en el nivel de profesionalismo, responsabilidad y dedicación de los comités directivos.

  • Congreso o convención nacional

Por lo general, el congreso nacional es el máximo órgano de decisión de los partidos y se reúne una o varias veces por año. La asistencia puede comprender a delegados de las oficinas regionales o locales, de grupos auxiliares o de sectores como el femenil o juvenil. Puede ocurrir que también asistan simples afiliados. En algunos casos las resoluciones del congreso son obligatorias para sus dirigentes, mientras que en otros se limitan a emitir directrices o recomendaciones.

  • Oficinas regionales y locales

La mayoría de los partidos políticos suelen tener oficinas o sedes a nivel regional y local, las que en algunos casos pueden llegar hasta cinco niveles jerárquicos desagregados. Las reglas internas suelen delimitar los campos de decisión y competencia entre los distintos niveles. Las oficinas regionales y locales suelen ser más o menos independientes de la estructura nacional en términos de dirección, presupuesto y conducción de las actividades de campaña. Lo usual es que las oficinas locales jueguen un papel importante en relación al contacto partidista con el electorado, la selección de candidatos y la conducción de campañas a nivel local.

  • Grupos auxiliares o sectoriales

Las mujeres y los jóvenes suelen conformar los grupos auxiliares o sectoriales más comunes de los partidos políticos en todo el mundo. Normalmente son parte de la organización partidista y cabildean ante la dirigencia a favor de temas que son de especial interés para sus miembros. La independencia de los grupos auxiliares varía en términos de los derechos que tienen sus afiliados, sus presupuestos y su capacidad de toma de decisiones. A menudo tienen derecho de enviar sus propios delegados a los congresos o convenciones nacionales y, en algunos casos, incluso cuentan con representación en el comité ejecutivo nacional. El grado de fraccionamiento interno de un partido político suele denotar el nivel de heterogeneidad de su estructura. En algunos partidos políticos, las corrientes o facciones se organizan de manera independiente y eligen a sus propios líderes.

  • Grupos afiliados

Este tipo de grupos generalmente no forman parte de la organización partidista, pero suelen tener fuertes vínculos con ella. Los sindicatos son un ejemplo típico de este tipo de grupos. En algunos casos, la membresía al grupo afiliado implica automáticamente la pertenencia al partido político. También es común que existan intercambios financieros regulares entre los grupos afiliados y los partidos políticos, aunque sus presupuestos se manejan por separado.

Medios de comunicación

Una gran cantidad de partidos políticos cuenta con sus propios medios de comunicación para mantener contactos con sus afiliados, simpatizantes y público en general. Los medios con los que suelen contar los partidos políticos se ubican bajo tres categorías:

  • Medios de propaganda partidista, suelen distribuirse principalmente entre sus afiliados pero también pueden servir para llegar al público en general. La propaganda de los partidos políticos suele quedar al margen de las regulaciones generales sobre los medios de comunicación y, por lo general, en estos medios se puede publicar o escribir lo que se quiera siempre y cuando no se transgredan las prohibiciones relacionadas con actos de difamación o calumnia. En algunos casos, la legislación electoral puede considerar a los medios de propaganda partidista como parte de los gastos de campaña y, por consiguiente, sujetar su funcionamiento a las regulaciones sobre el financiamiento de campañas.
  • Medios privados convencionales, que simplemente son propiedad del partido o de alguno de sus dirigentes o miembros prominentes.

El funcionamiento de los medios privados es a menudo regulado tanto por las leyes generales de medios como por la legislación electoral. Independientemente de quién sea el propietario, tienen que ceñirse a las normas y regulaciones vigentes. Cuando se trata de la cobertura de campañas, el marco legal normalmente comprende los siguientes temas:

  • Distribución de tiempos o espacios entre los distintos partidos y candidatos.
  • Si se permite o no la publicidad política.
  • Responsabilidades de los medios en el manejo de material de información electoral o educación al votante.
  • Derecho de réplica.
  • Periodos de veda o reflexión previos a la jornada electoral.
  • Restricciones para el manejo de encuestas de opinión.
  • Políticas relativas a la difamación y la calumnia.
  • Medios gubernamentales, cuando el gobierno y el partido dominante están interrelacionados. En estos casos, la operación de los medios que utilizan fondos públicos debe ajustarse a las mismas reglas que cualquier otro medio público, lo que en la práctica muy probablemente signifique que no puedan realizar actos de campaña o proselitismo a favor del partido en lo absoluto. Generalmente se acepta que los medios públicos no deben tener filiación política en su cobertura editorial. Muchos argumentan que es una obligación de los medios estatales darle voz a todas las corrientes de opinión y no ser el instrumento de propaganda de ningún partido político. Además, tienen las obligaciones específicas de proveer información al electorado y permitir el acceso a los distintos partidos políticos.

El uso de recursos públicos para campañas partidistas comporta las mismas implicaciones legales y éticas independientemente de que se trate de fondos, vehículos, edificios o estaciones de radio. Por esa razón es frecuente que existan disposiciones legales que expresamente protegen a los medios públicos de cualquier interferencia gubernamental.

El papel de los afiliados

La definición de lo que se entiende por membresía o afiliación partidista varía considerablemente entre los países. En algunos, una persona que indica su preferencia por un partido cuando se registra como elector automáticamente se considera como un miembro de su partido, mientras que en otros, la membresía implica una decisión expresa de adherirse a un partido y de respaldarlo financieramente mediante el pago de una cuota de afiliación. Algunas formas de membresía indirecta, como las de afiliación a un sindicato, también se pueden interpretar como formas de membresía o pertenencia a un partido político.

Los partidos políticos que cuentan con un gran número de afiliados y una adecuada organización tienen ventajas significativas en la conducción de campañas electorales, particularmente en la realización de actividades como recopilación voluntaria de información, distribución de publicidad y tareas de proselitismo o afiliación puerta por puerta.

Se advierte una tendencia general hacia la disminución de la membresía de los partidos políticos. En las nuevas democracias, los partidos políticos no se construyen de la misma forma que lo hicieron en los países de Europa Occidental y se advierte en todo el mundo una creciente profesionalización de las campañas políticas y una dependencia del financiamiento público, al mismo tiempo que hay una preeminencia de los medios de comunicación tienden a disminuir las afiliaciones partidistas.

Se ha comprobado que es muy difícil calcular la membresía de los partidos políticos desde una perspectiva comparada. Una fuente importante para las comparaciones proviene de las figuras oficiales recopiladas por los partidos políticos. Sin embargo, estas cifras pueden ser dudosas, sobre todo cuando los partidos tienden a exagerar su afiliación o los registros son simplemente ineficientes o erráticos. Además, en muchos casos los partidos políticos no están obligados a llevar registros públicos de sus afiliados.

Una forma de evaluar el papel de los miembros de un partido político consiste en diferenciar a los distintos tipos de organizaciones que lo conforman y qué función atribuyen a sus integrantes, si es que les confieren alguna.

Clasificación de las organizaciones partidistas

La clasificación más reconocida y citada de las estructuras partidistas es la que formuló Maurice Duverger, quien identificó tres grandes tipos de organizaciones partidistas; otros especialistas han agregado recientemente un cuarto tipo.

Los partidos de cuadros son considerados la forma más antigua y tradicional de un partido político, constituyen una asociación muy flexible de legisladores, con una función marginal de otro tipo de miembros. Las organizaciones de cuadros se basan esencialmente en élites políticas y facciones dirigentes, creadas usualmente dentro del parlamento.

En los llamados partidos de corte militar, la membresía puede estar mucho más extendida, pero no tienen ninguna influencia significativa en las decisiones y políticas de la dirigencia. Los miembros no ejercen ningún poder real dentro del partido político, por ejemplo, supervisando o exigiendo cuentas sobre el comportamiento de sus líderes. Los partidos de corte militar son comandados por una estructura jerárquica y fuertes mecanismos de control. Los simpatizantes son afiliados bajo un enfoque militarizado y el partido mantiene su poder sobre la base del control que ejerce la burocracia militar y civil. Los líderes partidistas a menudo utilizan mecanismos de prebendas, corrupción e intimidación para fortalecer el apoyo de sus bases y como una forma de ejercer control sobre la población en general.

En contraste, los partidos de masas se sustentan en una amplia organización de afiliados a quienes involucran más en sus asuntos. La principal motivación para involucrarse en el trabajo partidista es compartir una ideología común y una gran esperanza en las metas del partido. Los denominados partidos de “integración social” han contemplado una gran participación de sus miembros en las actividades partidistas, por ejemplo, las de carácter cultural. Algunos partidos de masas han afiliado a organizaciones extraparlamentarias, como los sindicatos, a través de las cuales obtienen una gran membresía.

La creciente importancia del financiamiento público de los partidos políticos y, en consecuencia, la creciente dependencia del Estado como un proveedor de servicios para los partidos políticos ha provocado un debate acerca del surgimiento de un cuarto tipo de organizaciones partidistas: tipo “cartel” o partido electoral profesionalizado. Este tipo de partido tiene una débil membresía de base y tiende a perder contacto con sus miembros y el electorado. No se basa en sus miembros y activistas voluntarios para difundir sus mensajes políticos. Para ello, se apoyan esencialmente en los medios masivos de comunicación. Los políticos se han convertido en profesionales y enfocan sus actividades en la esfera gubernamental y partidaria y no en la de la sociedad civil.

Consecuencias de una decreciente o baja membresía partidista

En muchas de las democracias emergentes, la membresía partidista es especialmente débil, al mismo tiempo que en muchas de las democracias establecidas ésta ha disminuido sensiblemente en las últimas dos décadas. Dicha tendencia ha dado lugar a inquietudes por razones como las siguientes:

  • Limita las oportunidades de participación política de los ciudadanos.
  • Amplia la brecha que separa a los políticos profesionales del electorado.
  • Desconecta a la gente de los partidos y de los servicios que ofrecen relacionados con actividades sociales, de educación electoral y de conciencia cívica.
  • Disminuye la rendición de cuentas de los líderes.
  • Merma la legitimidad de los líderes partidistas y de las decisiones políticas en general.
  • Provoca incomprensión de procesos políticos difíciles.
  • Fortalece la centralización partidista y la concentración de poder en sus líderes debido a la falta de control de los afiliados.

Por otra parte, no resulta claro que la disminución de la membresía partidista implique una tendencia paralela a la disminución del activismo partidista. Es posible que los miembros más activos se mantengan en el partido debido a su fuerte compromiso ideológico. Más aún, no está claro cuál será el impacto de la disminución de la membresía en la estructura del partido. No existe una correlación clara entre la disminución de la membresía y el incremento de la centralización del poder.

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