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Estudios de caso de Partidos y candidatos

 

 

 

 

India: escaños reservados para las minorías

La constitución de la Unión de la India determina que un cierto número de escaños se reserve para castas y tribus específicas, además de la existencia de una cláusula especial para la comunidad anglo-india. Bajo el título “Disposiciones Especiales para Ciertas Clases”, el texto constitucional dispone lo siguiente:

“330. Escaños reservados para determinadas castas y tribus en la Asamblea Popular. (1) Se deben reservar escaños en la Asamblea Popular para –(a) determinadas castas; (b) determinadas tribus en los distritos autónomos de Assam; (2) El número de escaños reservados en cualquier Estado para las castas y tribus determinadas bajo la cláusula (1) deben considerar, tanto como sea posible, la misma proporción respecto al total de escaños asignados a ese Estado en la Asamblea Popular, en relación a la cual se reservan los escaños, considerando la población total del Estado. 331. Representación de la comunidad anglo-india en la Asamblea Popular. –Independiente de lo dispuesto en el Artículo 81, el presidente puede nominar, si considera que la comunidad anglo-hindú no está adecuadamente representada en la Asamblea Popular, a no más de dos miembros de esa comunidad a la Asamblea Popular”.

Se trata de un mecanismo de discriminación positiva, en la medida que garantiza la elección de candidatos de ciertos grupos para garantizar su representación. Ya se ha hecho referencia a los problemas legales que pueden plantear este tipo de mecanismos: en la medida en que dan prioridad a determinados candidatos por pertenecer a cierto grupo, aplican un criterio opuesto al de “una persona un voto” que predica sobre la igualdad de cada voto. Por tanto, aún y cuando la necesidad de adoptar mecanismos de este tipo se puede justificar en contextos en donde la representación ayuda a mitigar serios casos de desigualdad, es conveniente evaluar su efecto en los grupos que no reciben un tratamiento especial. Por ende, es necesario precisar que el número de escaños que se reserve sea proporcional al de la población de la demarcación electoral correspondiente.

Camboya: código de conducta

El código de conducta de Camboya, publicado por la Unión Interparlamentaria en su reporte sobre las elecciones de ese país en 1993, tiene un rasgo peculiar: fue incorporado a la ley electoral misma por el Parlamento camboyano.

En el momento en que fue adoptado por los partidos contendientes, sus contenidos eran los típicos de un código elaborado en el contexto de un proceso electoral asistido internacionalmente: una declaración sobre la obligación de los partidos y de todas las instancias que, de una u otra forma, participaban en el proceso de aceptar las reglas y todas las regulaciones vigentes; una declaración sobre el derecho a celebrar elecciones libres y justas y sobre la obligación de respetar la libertad del resto de los partidos y las reglas de conducta convenidas: algunas que prohibían actos de intimidación y el uso de armas, fijaban reglas para evitar cualquier incidente verbal, interferencias o restricciones relacionadas con las libertades para celebrar actos públicos o manifestaciones por otros partidos; así como otras que establecían un sistema obligatorio de comunicación, cooperación y mediación entre los partidos políticos y con los observadores internacionales a fin de evitar o resolver conflictos de cualquier clase entre los contendientes.

Sin embargo antes de que se integrara a la legislación electoral, no había forma de que se pudiera considerar a este código como una regulación legal, ya que carecía de los elementos necesarios para ello: era un acuerdo de carácter privado y carecía de poder vinculante. Además, carecía de consecuencias legales en caso de incumplimiento.

Su incorporación en la legislación electoral convirtió las reglas contenidas en el código en obligaciones legales, respaldado por las implicaciones legales contempladas en el marco jurídico de Camboya en caso de que no fuera respetado. Se trata de un ejemplo de cristalización legislativa, a través del cual un conjunto de reglas originalmente convenidas entre sujetos privados (aunque en el marco de un proceso electoral de evidente relevancia pública), cuya naturaleza obligatoria se deriva del compromiso contraído por los sujetos que se adhirieron al acuerdo, se convierte en un conjunto de reglas con validez jurídica cuya naturaleza obligatoria se deriva de este hecho.

Rusia: campañas electorales de duración variable

En el artículo 34 de la Ley sobre Elecciones Presidenciales en Rusia se establece un complejo mecanismo para la postulación de candidatos, el cual incluye la disposición de que cada uno presente un millón de firmas de ciudadanos que respaldan su candidatura. Esto implica que la postulación formal se lleva paso a paso, a medida que cumplen con este requisito.

Esto provoca que las campañas electorales tengan una variación distinta para cada uno de los candidatos ya que si bien la fecha de conclusión es la misma para todos, su inicio varía en función de la fecha en que logran satisfacer los requisitos exigidos.

Esta situación crea una extraordinaria desigualdad entre los candidatos, sobre todo a favor de aquellos que ocupan la posición que se va a renovar en las elecciones. Es decir, no sólo porque se encuentran probablemente en una mejor posición para cumplir con los requisitos legales y ser postulados más rápidamente y desarrollar, por tanto, una campaña más larga, si no que además e inevitablemente porque en razón de que ya ocupan un cargo público, reciben mayor cobertura por parte de los medios y eso les facilita recabar las firmas requeridas.

Por consiguiente, es recomendable que las leyes eviten este tipo de campañas de duración variable para cada candidato, que establezcan con precisión cual es la duración del periodo de campaña y que este sea igual para todos los contendientes.

Estados Unidos: análisis de las elecciones primarias

Los procedimientos de postulación en los Estados Unidos difieren de los de la mayoría de los sistemas democráticos en sentido estricto, el sistema de elecciones primarias sólo se utiliza en la Unión Americana y en algunos de los Estados que la integran. Las elecciones primarias son procesos partidistas internos a través de los cuales se elige a los candidatos de un partido para la siguiente elección general. A través de este procedimiento de elección interna, los electores y no los líderes del partido quienes eligen a los candidatos a los cargos públicos. La forma precisa en que se llevan a cabo estos procesos depende del marco legal, de reglas partidistas internas y de prácticas informales. Toda vez que el sistema de elecciones primarias opera de manera federalizada, puede haber diferencias importantes de un Estado a otro, en algunos casos se trata de primarias “abiertas”, mientras que en otros son “cerradas”.

Antecedentes históricos del sistema de elecciones primarias en EU

El sistema de elecciones primarias de los Estados Unidos surgió a finales del siglo XIX y principios del XX, era de progresismo como reacción en contra de la fortaleza de las organizaciones partidistas y su férreo control de los procesos de postulación. Se argumenta que fueron dos los factores más importantes que influyeron en el surgimiento de las primarias:

  • La introducción del voto secreto que permitió elegir libremente entre los candidatos de un partido.
  • El rechazo del sistema de convenciones partidistas para seleccionar a los candidatos.

El desarrollo de las primarias refleja el deseo de reducir el control de las organizaciones conservadoras que dominaban al Partido Republicano. En consecuencia se considera que el crecimiento de las primarias en la política estadounidense está basado en la percepción de que las convenciones partidistas (caucus) estaban controladas por las maquinarias políticas. La primera elección primaria a nivel estatal se celebró en Minnesota en 1899. Dos años después, en ese mismo Estado se instituyó el primer sistema obligatorio de primarias. La primera elección primaria de carácter presidencial se organizó en Florida en 1901.

La importancia de las primarias en los sistemas de votación y selección de candidatos en los Estados Unidos ha crecido considerablemente en las últimas décadas. Como resultado de ello, los votantes han ganado mayor influencia en los procesos de selección de candidatos, al mismo tiempo que ha declinado el poder de las organizaciones y líderes partidistas. Sin embargo, las primarias no se celebran aún en todos los Estados de la Unión Americana. En 2004, Alaska, Colorado, Nevada y Utah no realizaban elecciones primarias presidenciales. En estos Estados, los delegados son elegidos en convenciones o caucus por oficiales y activistas del partido en cada uno de los niveles dentro de su estructura. Finalmente en las convenciones estatales se elige a los delegados en la Convención Nacional. Las asambleas o reuniones partidistas suelen ser dominadas por activistas que están suficientemente comprometidos con las causas del partido para tomar parte en cada una de las etapas del proceso.

Elementos comunes de las elecciones primarias en los Estados Unidos

Las variaciones en las elecciones primarias tienen que ver con los electores que están facultados para votar en la primaria de un partido. Se puede distinguir entre primarias abiertas, cerradas, transversales y no partidistas. Sin embargo, todos estos tipos tienen algunos elementos en común.


En primer lugar, cualquier persona que busque la postulación de un partido para un determinado cargo público presenta una solicitud de nominación. La solicitud tiene que ser firmada por un determinado número de electores por la jurisdicción correspondiente. Todos los candidatos a la nominación de un partido para un determinado cargo público aparecen en la papeleta. Los electores marcan sus preferencias en las papeletas en elecciones primarias supervisadas por el gobierno. El candidato que obtiene mayor número de votos es confirmado como el nominado partidista. El nombre del candidato y su afiliación de partido se incluyen en la papeleta de la elección general, en la que los electores eligen entre los candidatos de los distintos partidos.

Los candidatos en una primaria presidencial (caucus estatal) son de hecho delegados que votan por los candidatos presidenciales en la convención partidista nacional. La mayoría de los delegados están comprometidos a apoyar a determinado candidato partidista. La distribución de delegados para elegir a los candidatos presidenciales varía considerablemente entre los Estados. La forma en que se distribuyen los delegados puede tener una gran importancia porque se requiere la mayoría absoluta de sus votos en la convención partidista nacional para que un candidato presidencial reciba la postulación partidista.

Existen tres métodos para la distribución de delegados. Uno es el denominado el ganador se lleva todo: todos los delegados que corresponden a un Estado son para el candidato que obtuvo mayor número de votos en la primaria estatal. En Loussiana se aplica, para todo tipo de elecciones, un sistema de doble ronda, en el que los dos candidatos más votados van a una segunda elección en caso de que ninguno obtenga la mayoría absoluta de los votos. Por último, se ubica el sistema de representación proporcional en el que el número de delegados se asigna en proporción a los votos obtenidos por cada candidato en la primaria. Se dice que mientras el sistema de representación proporcional incremente el peso de las minorías, el de mayoría puede incrementar la influencia política del candidato en los procesos de nominación nacional.

Tipos de elecciones primarias

Como se ha indicado, el sistema de elecciones primarias varía de un Estado a otro en términos de quien está facultado para votar en la primaria partidista.

En las primarias abiertas, los electores de todo el Estado pueden participar en una de las elecciones primarias, independientemente del partido al que pertenezcan. Por tanto, los electores no tienen que manifestar públicamente su preferencia partidista como en una primaria cerrada, pero en todo caso tienen que decidir en cual de las primarias participar. Este sistema permite seleccionar a los candidatos más populares independientemente de su filiación partidista. Aunque se sostiene que es un método muy democrático, el de las primarias abiertas plantea algunos riesgos de abuso. Por ejemplo, ha ocurrido, que los militantes de un partido participan en las primarias de otro partido para votar por el peor de sus candidatos. Hacia 2005, el sistema de primarias abiertas era aplicado en 20 Estados de la Unión Americana. En la mitad de ellos se requiere una declaración pública de filiación partidista, mientras que en la otra mitad la declaración es privada.

En las primarias semiabiertas, los electores sólo pueden votar en las primarias del partido en el cual están registrados. En algunos Estados, los electores independientes pueden elegir en cual de las primarias participar. En algunos Estados, los partidos pueden decidir si los electores independientes pueden tomar parte o no en sus primarias. Por ejemplo, en Virginia del Oeste, las primarias republicanas están abiertas a los independientes, pero las del Partido Demócrata no. En algunos Estados, los electores registrados como independientes que deciden participar en la primaria de un partido, son automáticamente registrados como miembros de ese partido y deben desafiliarse expresamente para recuperar su condición de independientes.

En las primarias transversales o de sábana, todos los electores pueden votar en las primarias del partido que elijan. Hoy en día, esta modalidad ha entrado en desuso. Permitían a los electores votar en cualquiera de las primarias y de cambiar de las primarias de un partido a otro para cada cargo. La única restricción era que al elector sólo se le permitía votar en una primaria para cada cargo. Este tipo de primarias ofrecían al elector el más amplio rango de opciones. El Estado de Washington utilizó este sistema hasta 2003. Ese año, sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, emitió un dictamen que prohibió este tipo de sistema electoral porque interfería con el derecho de los partidos políticos a seleccionar a sus candidatos. La Suprema Corte también había fallado en contra de este sistema en un juicio celebrado en California en junio de 2000.

El sistema de primarias más restrictivo en términos de participación es el de primarias cerradas, en el cual sólo los miembros de un partido están facultados para votar. Los electores no pueden cambiar de partido el día de las primarias. Sin embargo, las convenciones o caucus partidistas son aún más restrictivos que la modalidad más estricta de primarias. Para examinar las diferencias que los distintos tipos de primarias provocan en términos de comportamiento y resultados electorales, es indispensable analizar con detalle cada caso. Hay evidencias de que en los Estados donde se llevan a cabo primarias cerradas, los electores tienden a identificarse más por un partido, mientras que en donde se celebran primarias abiertas, las preferencias se orientan más en función de los candidatos.

Los procesos de selección de candidatos mediante primarias se pueden realizar tanto a nivel legislativo como presidencial.

Primarias legislativas

En prácticamente todos los Estados, los candidatos tanto para el Congreso como para todos los cargos estatales, incluyendo las legislaturas, se realizan por medio de primarias. Sólo en algunos Estados los candidatos son nominados a través de convenciones. En algunos casos, el proceso se dirime mediante una elección de doble ronda, esta se lleva a cabo si ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta de los votos en la primaria directa.

Primarias presidenciales

Como se ha indicado, el sistema de primarias presidenciales se estableció para romper el dominio de las organizaciones partidistas en los procedimientos de selección de candidatos. En 2005, más de 40 de los 50 Estados que integran la Unión Americana realizaban este tipo de primarias.

Los candidatos presidenciales son formalmente postulados en las convenciones partidistas nacionales. Al menos dos meses antes de su celebración, todos los Estados celebran primarias para elegir a los delegados partidistas.

Recarga inicial

El interés público en las elecciones primarias es muy alto y esto ha contribuido a un fenómeno denominado “recarga inicial”, que significa transferir las elecciones primarias al inicio del año electoral. La gran cobertura que brindan los medios a las primarias obliga a los candidatos a entrar en la contienda lo antes posible para ganar visibilidad. La primera primaria se celebraba a finales de enero en New Hampshire, precedido un poco antes por el caucus de Iowa. Estos actos tradicionalmente marcan el punto de partida de la temporada de primarias que inicia en enero y concluye con las convenciones partidistas en el verano. Los candidatos tienen que invertir mucho tiempo en su campaña electoral en esos dos Estados, aunque no se consideran representativos de todo el país.

Los resultados de esas dos elecciones reciben gran atención mediática y el ganador es considerado como el principal contendiente de su partido. En febrero son otros 16 Estados que llevan a cabo primarias o convenciones, incluyendo 13 que se celebran el primer martes de febrero, llamado “supermartes”, pues incluyen algunos de los Estados más importantes como California y Nueva York. La temporada de primarias brinda a los candidatos una plataforma para ganar publicidad, debatir temas clave, criticarse mutuamente y difundir los principales elementos de su plataforma entre el grueso del electorado.

El proceso de recarga inicial  incrementa las posibilidades de un candidato que gane la mayoría de las primarias iniciales. Por lo que un buen inicio en las primarias es considerado clave en las aspiraciones de nominación.

Entre las críticas más comunes que se vierten en contra del proceso de recarga inicial de las primarias se pueden mencionar las siguientes:

  • Refuerza la tendencia a centrar las campañas en la figura de los candidatos.
  • Pone demasiada presión sobre los candidatos.
  • Compacta su calendario de campaña.
  • Obliga a recaudar e invertir grandes sumas de dinero antes de que inicie la campaña para elección general.
  • Requiere planeación cuidadosa de la estrategia para enfrentar la temporada de primarias.
  • Tienen que ganar muy rápido el favor de los medios para tener una imagen positiva.
  • Tienen que comunicar sus ideas muy cuidadosamente para satisfacer tanto a los electores de las primarias como al electorado en general.

Se han formulado diversas propuestas para reformar el sistema de selección de los candidatos presidenciales, la mayoría de los cuales tiene que ver con la reducción de los periodos de campaña para equilibrar las ventajas que pueden derivar del proceso de recarga inicial.

  • Una propuesta busca modificar el proceso de recarga inicial a través de primarias por “huso horario” (Conley 2005: 35). Se plantea que todas las primarias y caucus se pueden trasladar a fechas específicas para fijar un calendario que disminuya el impacto de las primarias de New Hampshire y Iowa y equilibre la importancia de las primarias de los distintos horarios en el proceso de postulación.
  • La Asociación Nacional de Secretarías de Estado, muchos de cuyos miembros son los oficiales electorales de más alto rango en sus Estados, han propuesto un sistema de rotación regional para la celebración de las primarias.
  • También se ha sugerido realizar una sola primaria nacional el mismo día para limitar el efecto de fuga, que permite al ganador inicial de un puñado de pequeños Estados colocarse al frente de la competencia.

Frente a estas propuestas, los promotores del proceso de recarga inicial sostienen que:

  • El apretado calendario de campaña durante la temporada de primarias prepara a los candidatos para la verdadera batalla con sus oponentes que ocurre en la campaña para la elección general.
  • La competencia generalmente alienta a los candidatos a captar y movilizar nuevos simpatizantes durante las primarias y el proceso de recarga inicial intensifica esta dinámica debido a los tiempos reducidos con que se cuenta.

Efectos del sistema de elecciones primarias

Como se ha indicado, el sistema de elecciones primarias incrementa la influencia de los electores y disminuye la de los líderes partidistas. Para mitigar esta tendencia, algunas organizaciones partidistas tratan de ejercer influencia sobre el proceso de nominación celebrando actos de adhesión a determinados candidatos antes de las primarias. Se espera que los candidatos beneficiados con esta práctica obtengan ventaja en las primarias. Para ser incluidos en la papeleta de las primarias, los candidatos tienen que ganar un cierto número de adhesiones o votos de manera previa. Los candidatos que reciben más votos o adhesiones en las preprimarias pueden tener una posición preferencial en la papeleta.

Los beneficios de las elecciones preprimarias sólo se producen si el candidato respaldado por el partido efectivamente triunfa en las primarias. En ese caso, el triunfo puede ayudar a unificar al partido y a reducir el impacto del financiamiento en los resultados. De esta forma, las responsabilidades del partido se conjugan con la decisión final por parte de los electores (ver Peirce 2005).

Sin embargo, el sistema de preprimarias llega al absurdo de extender aún más el periodo de campaña. El sistema de primarias también puede tener efectos negativos. Por principio de cuentas, al iniciarse con tanta antelación al periodo de las elecciones generales, tiende a producir costos exorbitantes e innecesarios. El cronograma y las agendas tan apretadas y la necesidad de entrar en contacto con tantas audiencias y públicos puede dejar a los candidatos exhaustos (Pitts 2002).

Por otra parte, se argumenta que las primarias permiten que se discuta un mayor número de temas de interés. Con frecuencia se sostiene que todo el proceso de primarias enfatiza demasiado la imagen mediática y produce la sobresimplificación del proceso político. Los partidos y sus programas adquieren un papel marginal ya que los candidatos y sus actividades de campaña son cada vez más importantes. Los candidatos prefieren enfocarse a obtener una buena imagen mediática y su desempeño frente a las cámaras que en un debate político a fondo.

Otro argumento en contra de las primarias es que los electores carecen del conocimiento y experiencia necesarios para elegir a los candidatos más competentes. Los dirigentes partidistas pueden tener una idea más clara de las cualidades técnicas que requieren los candidatos. El sistema de primarias no necesariamente garantiza que un partido postulará al candidato que tiene las mejores posibilidades de ganar una elección general.

Por otra parte, hay algunos efectos positivos en el sistema de primarias, si se comparan con otro tipo de sistemas para elegir candidatos. En primer lugar se privilegia a los electores, lo que no ocurre con otras democracias. Los electores no sólo tienen la posibilidad de optar por determinado partido en la elección general, sino además pueden decidir quienes son los candidatos de cada partido. Más aún, los electores tienen el poder de votar sin asumir ninguna obligación con un partido. No tienen que pagar cuotas partidistas, ni adherirse a los principios del partido, ni tampoco tienen que votar por sus candidatos en una elección general.

Comentarios finales

La experiencia de las elecciones primarias presidenciales en los Estados Unidos muestra que los niveles de participación son más bajos que en las elecciones generales. Esto se debe al hecho de que por lo regular sólo los militantes o simpatizantes más activos de cada partido son los que se interesan en participar en las primarias. Por consiguiente, los bajos niveles de participación en las primarias estadounidenses provocan excesiva influencia de un pequeño grupo de electores. Esto obliga a los candidatos a poner más atención a las posiciones más duras y extremas de los electores de las primarias en un primer momento y luego a asumir posiciones más moderadas para captar simpatías de un electorado general más amplio y diverso.

Además, los niveles de participación son generalmente más altos en las primarias del partido de mayoría, porque se dice que el ganador de esas primarias tiene mayor oportunidad de ganar la elección general. De ahí, que se puedan observar determinadas tácticas de votación para lograr el resultado deseado. Especialmente en los Estados donde se utiliza el sistema de primarias abiertas, los votantes deciden tácticamente en cuál primaria votar para fortalecer la posición de su candidatos favorito. Por ejemplo, en los Estados sureños, se pueden advertir altos niveles de participación que incluyen el voto de republicanos conservadores en las primarias demócratas. Como resultado, en ocasiones se ha terminado por elegir a demócratas conservadores.

Sudáfrica: caso representativo de cambio de bancadas

El término cambio de bancada se puede utilizar en dos sentidos distintos.

  1. Algunas veces hace referencia al acto específico de un representante al votar en el mismo sentido que otro partido en una ocasión especial y particular. En algunos países, los miembros del Parlamento votan de acuerdo con el escaño en que se sientan, por lo que suelen o pueden cambiar de asiento de acuerdo con el sentido del voto para cada tema. Esta situación se presenta particularmente en temas en los que no se requiere disciplina partidista.
  2. Por lo general, describe al proceso a través del cual el miembro de un Parlamento o Asamblea abandona a su partido para adherirse a otro.

Esta última definición es la que se usa en este estudio de caso y a la que suele dársele también el nombre de “transfuguismo”.

En Sudáfrica, la Constitución castiga el transfuguismo o el cambio de bancada a través de una cláusula específica. En la cláusula 23a de la sección segunda se establece que los representantes que cambien de bancada perderán su escaño en el Parlamento si abandonan el partido político por cuya lista fueron elegidos. Una regulación complementaria introducida en 1996 permite que se ajuste esta disposición en caso de ser necesario. Los cambios se pueden realizar a través de la legislación ordinaria sin necesidad de que los respalden las dos terceras partes del Parlamento.

Se afirma que las sanciones que se imponen por cambiar de bancada han representado algunas ventajas para el desarrollo de la democracia en Sudáfrica (Myburgh 2003).

La prohibición de cambiar de bancada no sólo implica que los votos que recibió un partido se transfirieran de manera exacta en escaños en el Parlamento, sino que además los partidos no tienen posibilidades de modificar su número de escaños al margen de las elecciones generales. Después de haber experimentado el sistema represivo de segregación racial, fue muy importante impedir la eventual expansión del partido dominante.

Por otra parte, las debilidades del sistema implantado también se han mencionado con frecuencia (Myburgh 2003): ha fortalecido a las organizaciones partidistas y su poder de seleccionar a los representantes a cargos públicos a través de procedimientos internos. Un escaño en el Parlamento está estrechamente relacionado con la membresía a determinado partido político, lo que implica que el representante no tiene otra opción que ceñirse estrictamente a la línea partidista si quiere conservar su escaño.

El surgimiento de problemas dentro de la alianza opositora en 2001 generó debates sobre cambiar la ley. El llamado problema AD (por las siglas de la opositora Alianza Democrática), provocó la discusión sobre las regulaciones relacionadas con el cambio de bancada y desembocó en la adopción de una nueva legislación (ver Knirsch/Schwab 2002).

La Alianza Democrática (AD) la formaron, hasta noviembre de 2001, el Partido Demócrata (PD), el Nuevo Partido Nacional (NPN) y la Alianza Federal (AF), cuando el NPN la abandonó. Ya que la AD había ido a las urnas para las elecciones locales de 2000 con una sola lista, no se podía distinguir entre los representantes de los distintos partidos políticos. Toda vez que la ley estipulaba que los miembros del Parlamento sólo podían conservar su escaño si representaban a la lista por la que habían sido elegidos, técnicamente perderían sus escaños. Por eso, cuando la alianza se rompe los partidos visualizan dos posibles soluciones: permitir a los representantes decidir a qué partido pertenecer en el futuro o celebrar elecciones extraordinarias para cubrir los escaños vacantes.

Los representantes que eran miembros del NPN que hicieron campaña bajo las siglas de la AD deseaban retornar a su partido original a fin de formar una nueva alianza con el partido gobernante. En consecuencia, se levantaron voces a favor de suprimir la cláusula constitucional que impedía el cambio de bancada. La iniciativa de ley que se presentó en noviembre de 2001 todavía castigaba las prácticas de transfuguismo pero abría la posibilidad de que los representantes cambiaran de partido sin perder su escaño dentro de un periodo de dos semanas. El presidente del país tuvo la posibilidad de consultar a los líderes de los partidos políticos y a los representantes provinciales para convenir un periodo en el que se permitiera el cambio de bancadas.

Así, se aprobó una nueva legislación que brinda la oportunidad de que los miembros del Parlamento cambien de bancada hasta en dos ocasiones durante un periodo de cinco años sin perder sus escaños. Las disposiciones vigentes para el cambio de bancada permiten su aplicación sólo cuando se supera un umbral de 10%, esto es, sólo cuando al menos un 10% de los representantes de un partido desean cambiar de bando. Este umbral se incorporó para impedir el oportunismo político.

Técnicamente, el cambio de bancada funciona ahora de la siguiente forma: quienes desean hacerlo tienen que notificarlo a la Comisión Electoral Independiente (CEI), quien tiene atribuciones para decidir dentro de qué plazo se puede llevar a cabo esa práctica. El proceso de toma de decisión se realiza de manera secreta para evitar intentos de interferencia o manipulación por parte de otras fuerzas políticas.

La primera experiencia de cambio de bancada reportó que cerca del 7% de los representantes populares a nivel local, provincial o del gobierno central hicieron uso de él. Algunos especialistas sostienen que la legislación vigente ha mantenido las desventajas del antiguo sistema y se han suprimido las ventajas de la consolidación democrática en el país: durante las dos semanas que duró el periodo legal para realizar el cambio de bancada en marzo de 2003, el partido gobernante sumó algunos escaños que le permitieron alcanzar mayoría calificada de dos tercios. Ni siquiera en las elecciones de 1999, el partido gobernante había alcanzado una fuerza tan amplia.

Además, el partido gobernante también se benefició de estas prácticas a nivel provincial, porque le permitió obtener la mayoría absoluta en varios parlamentos. Estos casos, han validado el argumento de que es usualmente el partido gobernante o con mayor fuerza electoral en el Parlamento el que se beneficia de las prácticas de transfuguismo. Mientras el partido gobernante en Sudáfrica parezca fuerte y estable, se seguirá beneficiando de la adquisición de nuevos escaños procedentes de los representantes que abandonan a los partidos pequeños.

El requisito del umbral de la nueva ley también tiene consecuencias que favorecen al partido dominante en el Parlamento: es mucho más fácil cumplir con ese umbral entre los representantes de los pequeños partidos opositores (en los que un solo representante puede ser suficiente para alcanzar el umbral), que en un partido de mayor fuerza electoral.

Además, no es usual que los miembros del Parlamento se atrevan a dimitir de un partido grande para adherirse a un partido pequeño. Los partidos pequeños suelen tener mayor incertidumbre sobre el número de escaños que pueden obtener en la siguiente elección. Por consiguiente, los parlamentarios no pueden dar por descontado que van a lograr un escaño por vía de un partido pequeño. Los miembros de los partidos más fuertes pueden tener mayor confianza en lograr un escaño en la siguiente elección. Más aún, el nuevo sistema de cambio de bancadas puede alterar el sistema tan preciso de representación proporcional que opera en Sudáfrica.

El poder acumulado por un gran partido puede tener consecuencias peligrosas para el proceso democrático en las democracias emergentes o en los partidos en transición, sobre todo las relacionadas con la separación de poderes. El Parlamento ante el Poder Legislativo puede no ser capaz de controlar al gobierno debido a la fuerte identidad que se establece entre los miembros del gobierno y los del Parlamento y, por tanto, entre una oposición débil y fragmentada.

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