Sudáfrica: caso representativo de cambio de bancadas
El término cambio de bancada se puede utilizar en dos sentidos distintos.
- Algunas veces hace referencia al acto específico de un representante al votar en el mismo sentido que otro partido en una ocasión especial y particular. En algunos países, los miembros del Parlamento votan de acuerdo con el escaño en que se sientan, por lo que suelen o pueden cambiar de asiento de acuerdo con el sentido del voto para cada tema. Esta situación se presenta particularmente en temas en los que no se requiere disciplina partidista.
- Por lo general, describe al proceso a través del cual el miembro de un Parlamento o Asamblea abandona a su partido para adherirse a otro.
Esta última definición es la que se usa en este estudio de caso y a la que suele dársele también el nombre de “transfuguismo”.
En Sudáfrica, la Constitución castiga el transfuguismo o el cambio de bancada a través de una cláusula específica. En la cláusula 23a de la sección segunda se establece que los representantes que cambien de bancada perderán su escaño en el Parlamento si abandonan el partido político por cuya lista fueron elegidos. Una regulación complementaria introducida en 1996 permite que se ajuste esta disposición en caso de ser necesario. Los cambios se pueden realizar a través de la legislación ordinaria sin necesidad de que los respalden las dos terceras partes del Parlamento.
Se afirma que las sanciones que se imponen por cambiar de bancada han representado algunas ventajas para el desarrollo de la democracia en Sudáfrica (Myburgh 2003).
La prohibición de cambiar de bancada no sólo implica que los votos que recibió un partido se transfirieran de manera exacta en escaños en el Parlamento, sino que además los partidos no tienen posibilidades de modificar su número de escaños al margen de las elecciones generales. Después de haber experimentado el sistema represivo de segregación racial, fue muy importante impedir la eventual expansión del partido dominante.
Por otra parte, las debilidades del sistema implantado también se han mencionado con frecuencia (Myburgh 2003): ha fortalecido a las organizaciones partidistas y su poder de seleccionar a los representantes a cargos públicos a través de procedimientos internos. Un escaño en el Parlamento está estrechamente relacionado con la membresía a determinado partido político, lo que implica que el representante no tiene otra opción que ceñirse estrictamente a la línea partidista si quiere conservar su escaño.
El surgimiento de problemas dentro de la alianza opositora en 2001 generó debates sobre cambiar la ley. El llamado problema AD (por las siglas de la opositora Alianza Democrática), provocó la discusión sobre las regulaciones relacionadas con el cambio de bancada y desembocó en la adopción de una nueva legislación (ver Knirsch/Schwab 2002).
La Alianza Democrática (AD) la formaron, hasta noviembre de 2001, el Partido Demócrata (PD), el Nuevo Partido Nacional (NPN) y la Alianza Federal (AF), cuando el NPN la abandonó. Ya que la AD había ido a las urnas para las elecciones locales de 2000 con una sola lista, no se podía distinguir entre los representantes de los distintos partidos políticos. Toda vez que la ley estipulaba que los miembros del Parlamento sólo podían conservar su escaño si representaban a la lista por la que habían sido elegidos, técnicamente perderían sus escaños. Por eso, cuando la alianza se rompe los partidos visualizan dos posibles soluciones: permitir a los representantes decidir a qué partido pertenecer en el futuro o celebrar elecciones extraordinarias para cubrir los escaños vacantes.
Los representantes que eran miembros del NPN que hicieron campaña bajo las siglas de la AD deseaban retornar a su partido original a fin de formar una nueva alianza con el partido gobernante. En consecuencia, se levantaron voces a favor de suprimir la cláusula constitucional que impedía el cambio de bancada. La iniciativa de ley que se presentó en noviembre de 2001 todavía castigaba las prácticas de transfuguismo pero abría la posibilidad de que los representantes cambiaran de partido sin perder su escaño dentro de un periodo de dos semanas. El presidente del país tuvo la posibilidad de consultar a los líderes de los partidos políticos y a los representantes provinciales para convenir un periodo en el que se permitiera el cambio de bancadas.
Así, se aprobó una nueva legislación que brinda la oportunidad de que los miembros del Parlamento cambien de bancada hasta en dos ocasiones durante un periodo de cinco años sin perder sus escaños. Las disposiciones vigentes para el cambio de bancada permiten su aplicación sólo cuando se supera un umbral de 10%, esto es, sólo cuando al menos un 10% de los representantes de un partido desean cambiar de bando. Este umbral se incorporó para impedir el oportunismo político.
Técnicamente, el cambio de bancada funciona ahora de la siguiente forma: quienes desean hacerlo tienen que notificarlo a la Comisión Electoral Independiente (CEI), quien tiene atribuciones para decidir dentro de qué plazo se puede llevar a cabo esa práctica. El proceso de toma de decisión se realiza de manera secreta para evitar intentos de interferencia o manipulación por parte de otras fuerzas políticas.
La primera experiencia de cambio de bancada reportó que cerca del 7% de los representantes populares a nivel local, provincial o del gobierno central hicieron uso de él. Algunos especialistas sostienen que la legislación vigente ha mantenido las desventajas del antiguo sistema y se han suprimido las ventajas de la consolidación democrática en el país: durante las dos semanas que duró el periodo legal para realizar el cambio de bancada en marzo de 2003, el partido gobernante sumó algunos escaños que le permitieron alcanzar mayoría calificada de dos tercios. Ni siquiera en las elecciones de 1999, el partido gobernante había alcanzado una fuerza tan amplia.
Además, el partido gobernante también se benefició de estas prácticas a nivel provincial, porque le permitió obtener la mayoría absoluta en varios parlamentos. Estos casos, han validado el argumento de que es usualmente el partido gobernante o con mayor fuerza electoral en el Parlamento el que se beneficia de las prácticas de transfuguismo. Mientras el partido gobernante en Sudáfrica parezca fuerte y estable, se seguirá beneficiando de la adquisición de nuevos escaños procedentes de los representantes que abandonan a los partidos pequeños.
El requisito del umbral de la nueva ley también tiene consecuencias que favorecen al partido dominante en el Parlamento: es mucho más fácil cumplir con ese umbral entre los representantes de los pequeños partidos opositores (en los que un solo representante puede ser suficiente para alcanzar el umbral), que en un partido de mayor fuerza electoral.
Además, no es usual que los miembros del Parlamento se atrevan a dimitir de un partido grande para adherirse a un partido pequeño. Los partidos pequeños suelen tener mayor incertidumbre sobre el número de escaños que pueden obtener en la siguiente elección. Por consiguiente, los parlamentarios no pueden dar por descontado que van a lograr un escaño por vía de un partido pequeño. Los miembros de los partidos más fuertes pueden tener mayor confianza en lograr un escaño en la siguiente elección. Más aún, el nuevo sistema de cambio de bancadas puede alterar el sistema tan preciso de representación proporcional que opera en Sudáfrica.
El poder acumulado por un gran partido puede tener consecuencias peligrosas para el proceso democrático en las democracias emergentes o en los partidos en transición, sobre todo las relacionadas con la separación de poderes. El Parlamento ante el Poder Legislativo puede no ser capaz de controlar al gobierno debido a la fuerte identidad que se establece entre los miembros del gobierno y los del Parlamento y, por tanto, entre una oposición débil y fragmentada.
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