- Info
Características de los electores elegibles
En
una democracia, todos los ciudadanos adultos deben ser elegibles para
participar en las elecciones. Esto significa que los requisitos deben ser lo
suficientemente amplios para que todos o virtualmente todos los adultos
residentes que cuenten con la ciudadanía se puedan registrar para votar. No
debe haber ningún tipo de exclusión sistemática de algún grupo –ya sea de
mujeres, miembros de alguna minoría étnica o lingüística, personas de escasos
recursos económicos o sin domicilio, o residentes de áreas remotas.
Las
reglas de la elegibilidad se centran en la edad, la ciudadanía y la residencia.
Los requisitos exactos varían de una democracia a otra.
Por ejemplo, todas las democracias representativas
limitan el voto a la población adulta. Pero difieren en la definición de la
edad en la cual una persona alcanza la adultez, aunque el rango generalmente es
muy pequeño pues casi siempre se establece entre los 18 y 21 años. En la
mayoría de las democracias, los adultos
jóvenes (entre los 18 y 30 años) tienden a participar menos en cuestiones
electorales que sus mayores. En las dos últimas décadas, varias de las
democracias industrialmente avanzadas han tenido una declinación aguda en la
participación electoral de los jóvenes. Estos países han respondido con
iniciativas de registro y educación electoral dirigidas hacia los ciudadanos
jóvenes.
Históricamente el requisito de ciudadanía ha permitido
qie sólo voten aquellos adultos que pueden demostrar que son ciudadanos
residentes en el país en el que se lleva
a cabo la elección. Algunos países han llegado a ser más flexibles en este
requisito, al permitir a nacionales extranjeros votar en las elecciones locales
si estos cumplen con ciertas condiciones básicas de residencia. Algunos países
restringen el voto a las personas que tienen su domicilio en el distrito
electoral y han permanecido allí durante un mínimo de tiempo; otros permiten
que voten y se registren sus nacionales viviendo en el extranjero por un tiempo
limitado.
En circunstancias posteriores a un conflicto, es cada
vez más usual que se extienda el derecho
de registrarse y votar a nacionales viviendo en el extranjero. Esta práctica
puede requerir de la participación de autoridades electorales en el extranjero:
quienes pueden ayudar en el registro y la votación de dichos electores, o
monitorear los acuerdos necesarios para asegurar que las elecciones sean justas
y efectivas.
Por
lo general, son las legislaciones o la constitución de los países las que
fijan requisitos de elegibilidad para
los electores, no los funcionarios electorales. La tarea de los
funcionarios es aplicar las reglas o políticas que se han fijado.