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Mecanismos Especiales

Hay muchas formas de acrecentar la representación de las mujeres, las minorías y los grupos comunales. Entre ellas se incluyen los sistemas de elección de RP o semi RP que utilizan distritos plurinominales de siete o más miembros, lo cual estimula a los partidos a nominar mujeres y minorías para incrementar sus posibilidades electorales. Un umbral bastante bajo o su completa eliminación en los sistemas de RP también puede facilitar la representación de los grupos subrepresentados o sin representación. Pocos países con sistemas de lista de RP requieren que las mujeres participen en una proporción determinada entre los candidatos nominados. Como se ilustra en Disposiciones Relativas a las Minorías y en Mecanismos Especiales para Mujeres, en los sistemas de mayoría o pluralidad se pueden reservar ciertos escaños para grupos minoritarios y comunales.

Voto Obligatorio

El sufragio universal es considerado ahora una regla sine qua non de las democracias. Pero, ¿qué hay sobre la participación universal? ¿El derecho a votar debería ser complementado con el deber legal de ejercitarlo para asegurar ese objetivo? Si bien se puede afirmar que votar es una norma social que existe en muchas democracias, pocas la han elevado a la categoría de una responsabilidad legal del ciudadano. Sin embargo, es una opción disponible para las nuevas democracias y vale la pena contemplarla como un medio para asegurar niveles más altos de votación; lo cual probablemente incrementaría la legitimidad de las instituciones representativas y del sistema político en general.

Entre las democracias más antiguas que tienen voto obligatorio para las elecciones se encuentran: Australia, Bélgica y Luxemburgo. Otras naciones con democracias bien establecidas como Holanda, en 1970 y Austria más recientemente rechazaron tal requerimiento. El voto obligatorio también es utilizado en Latinoamérica. Entre los ejemplos tenemos a Argentina, Brasil, Costa Rica y Ecuador. En algunos países el voto se ha hecho obligatorio a discreción de gobiernos sub-nacionales o se aplica sólo en cierto tipo de elecciones.

Aunque con el sistema de voto voluntario se pueden obtener altos niveles de votación, no cabe duda de que las leyes que crean el voto obligatorio, son bastante efectivas en elevar los niveles de participación en los países que las poseen. Esto se infiere de las diferencias observadas en un análisis comparativo de la votación de todo el país, más obvio todavía resulta el dato en las alzas y bajas de votación según si se adoptaron o rechazaron las leyes de Voto Obligatorio, respectivamente, en jurisdicciones que decidieron estas opciones..

No es posible generalizar acerca del incremento de porcentajes en la votación que se puede lograr haciendo el voto obligatorio. El incremento depende de dos factores: uno, cuántos de los no votantes están disponibles para ser movilizados - como se ve la votación en la realidad - y dos, la efectividad de la ley, la cual será afectada por el respeto y cumplimiento que logre y/o por el rigor con el cual sea aplicada.

Obviamente, el éxito potencial más alto que se puede lograr es en aquellos lugares donde la participación del votante sea más baja. En una situación donde la votación es alta por otras razones (v.gr, por contiendas muy competitivas y un proselitismo intenso o por una costumbre bastante arraigada) cualquier potencial contribución adicional deberia evaluarse cuidadosamente.

En cuanto al grado de obediencia entre los votantes convencidos y las razones que tienen para ello, la evidencia es menos inequívoca. En un algunos países la efectividad de las leyes de voto obligatorio aparentemente no depende de que la ley sea rigurosamente aplicada y las penalidades sean impuestas sin excepción. Esto indicaría que la ley por si misma genera obediencia; quizás porque ayuda a consolidar una norma social o una costumbre de votación, que informalmente se practican por la sociedad sin necesidad de una acción gubernamental. Esto no puede tomarse gratuitamente, sin embargo, ya que el respeto de la ley, su obediencia, es probable que varíe a lo largo del país. La mera promulgación del Voto Obligatorio no asegurará necesariamente una votación alta, por ello una ley de tal naturaleza debería contar con mayores elementos coactivos.

Si no existen condiciones que permitan que la ley moldee la conducta por virtud de su autoridad normativa, el éxito del voto obligatorio dependerá de la forma en como ésta es aplicada. Ello requeriría naturalmente, de un mínimo de capacidad administrativa por parte del estado, también implicaría costos, aunque todo o parte de los mismos puedan ser recuperados a través de multas. Los países que ejecutan las leyes de Voto Obligatorio típicamente exigen multas. Algunos imponen humillaciones públicas a los no votantes o niegan servicios y beneficios de programas gubernamentales.

Mientras parecen existir fuertes apoyos prácticos y filosóficos al deseo de implementar el Voto Obligatorio, hay objeciones significativas en su contra, tanto hacia sus principios como a su práctica. La objeción más común es que los ciudadanos deben de tener el derecho a NO votar así como tienen el derecho a votar. Algunos ciudadanos boicotean la elección argumentando que el Voto Obligatorio viola esta libertad básica, mientras que mucha de la gente que no vota lo hace por apatía. Segundo, se argumenta en Australia que el Voto Obligatorio libera a los partidos políticos de sus responsabilidades de campaña, de concientizar y transportar a sus votantes.

Esta situación favorece a los partidos ya establecidos sobre los partidos más pequeños e independientes cuyos militantes son probablemente quienes estan más motivados. Finalmente, el voto obligatorio significa un tremendo costo y tiene implicaciones administrativas para el estado. Hay preguntas a cerca de la exactitud de la lista de votantes, información de los votantes y los mecanismos para el seguimiento o castigo de los no votantes.

Cosas que los Diseñadores de Sistemas Electorales Deberían Considerar

Primero y más obvio está la pregunta de si una votación baja es o debería ser un problema. Si la respuesta es no, la defensa del voto obligatorio será más débil. Aunque a veces se discute que la obligación legal de votar es sólo de valor simbólico que refuerza una norma social o la costumbre de votar. En ese sentido, sirve para mantener la votación alta, la cual se mantendrá aún cuando desaparecieran o se atenuaran las condiciones que la estimulaban, antes de instituir el Voto Obligatorio.

Segundo, si se acepta el voto obligatorio existen otros asuntos de diseño más específicos: debería tal normativa ser consignada en la constitución o en una ley secundaria? Debería el voto ser declarado un deber cívico (como en la Constitución italiana) o establecido como una obligación ciudadana afirmativa como en Australia? Que sanciones deberían imponerse y bajo que cincunstancias? En muchas jurisdicciones, las sanciones establecidas por la ley no se aplican, sino muy raramente. Que excusa legal (enfermedad, impedimento físico, ausencia por razones de viaje) debería ser perdonada? Deberían ciertos grupos - analfabetas, personas de avanzada edad, ser excusadas de ese deber? También hay consideraciones financieras y administrativas

Tercero, antes de adoptar el voto obligatorio se deben resolver las objeciones tanto jurídicas como políticas. El derecho de abstenerse es con frecuencia utilizado en los Estados Unidos y muy explicable en relación a la cultura y ejercicio de los derechos individuales, aunque el argumento es válido en cualquier otra parte del mundo. Existe también una resistencia de carácter ideológica en los países ex-comunistas, los cuales aún resienten la herencia de la participación forzada en actividades patrocinadas por el estado.

Sin embargo, todos los gobiernos dependen de la coacción para apoyar políticas sociales que desean impulsar, asegurando así su obediencia. Más importante aún, existen otras obligaciones que los gobiernos imponen y que los ciudadanos aceptan como son: los impuestos, el reclutamiento militar, la misma educación obligatoria, que son mucho más onerosas y consumen más tiempo, que el ir ocasionalmente a las urnas. Dada la importancia de las elecciones, el bien común resulta más primordial que la inconveniencia del ciudadano.

También, se debe hacer notar que con la administración actual de elecciones y los métodos de votación, los ciudadanos no pueden ser obligados a tomar decisiones, mucho menos a comprometer la secretividad de su voto. A lo más que el Estado puede llegar, es a traer a un ciudadano recalcitrante a las urnas. El único acto que puede ser obligatorio, es la asistencia, lo cual lleva a algunos intelectuales a sugerir que estamos hablando de concurrencia obligatoria en vez de voto obligatorio. La Ley Holandesa fue escrita de tal manera que apenas requería la asistencia.

Las objeciones también pueden ser alimentadas por consideraciones de ventaja y desventaja partidista. Estudios empíricos, en numerosos países han mostrado desviaciones de clase en la participación electoral. En la medida que las leyes de voto obligatorio incrementan la concurrencia, los partidos de la izquierda podrían beneficiarse enormemente. Los partidos que obtienen su apoyo de los segmentos sociales del electorado, económicamente aventajados, en contraste, podrían sufrir pérdidas en su distribución de voto. No es sorprendente que tales preocupaciones figuren también en los actuales debates de los países que continúan teniendo el voto obligatorio, mas notablemente Bélgica y Australia.

Hay un argumento pragmático para el voto obligatorio que puede ser atractivo a los partidos políticos, especialmente en una situación donde el sistema de partidos no está todavía consolidado. Cuando el Estado asume la responsabilidad de que los ciudadanos se vuelquen a las urnas, los partidos y candidatos pueden concentrar sus esfuerzos en promover sus programas e influenciar a los votantes, en vez de gastar energías tratando de convencerlos para que asistan. Aparentemente, esta fue la razón por la cual la introducción del voto obligatorio en Australia a principios de siglo, no fue controversial. La socialización del costo y los beneficios que provee a los partidos políticos puede hacer la propuesta más atractiva políticamente, facilitando su adopción aún por vía del consenso. Por lo menos hasta que uno de los partidos no tenga una ventaja movilizando votantes bajo el régimen de voto voluntario, la cual sería neutralizada por el Voto Obligatorio.

Finalmente, se debe hablar acerca de los efectos secundarios. Habrá que notar que el voto obligatorio, incrementará muy probablemente el porcentaje de papeletas nulas debido a una mayor emisión de papeletas en blanco, como forma de protesta. Pero esto puede que no sea un argumento persuasivo en contra de las leyes de voto obligatorio, por dos razones. Primero la evidencia indica que el incremento en concurrencia excede el incremento de papeletas inválidas, así que existe una ganancia neta de participación. Segunda, aún las papeletas inválidas pueden tener un rol muy útil. De hecho, bajo un régimen de Voto Obligatorio, la emisión de una papeleta inválida se puede convertir en una opción adicional de elección electoral que conlleva un mensaje político (es-un-voto-por-ninguno-de-los-candidatos).

Es mucho más fácil de interpretarla que la mera abstención, porque implica un acto positivo, mientras que la abstención, constituye el simple acto de no participar. Además, una persona que malgasta su papeleta sería un participante activo dentro del sistema, quien usa la papeleta como medio para comunicar su insatisfacción. Mientras que el no votar puede ser considerado como un signo de complacencia o apatía; un incremento en el porcentaje de papeletas inválidas bajo un régimen de voto obligatorio, serviría como un indicador de que no se le presta atención a las inquietudes de un creciente segmento de la población por parte de los políticos.

Disposiciones Relativas a las Minorías

Escaños Reservados

Los escaños reservados son una forma de asegurar la representación en el parlamento de u grupo minoritario específico. Existen escaños parlamentarios reservados para minorías étnicas o religiosas identificables en países tan diversos como:

Los representantes de estos escaños reservados son usualmente elegidos en la misma forma que otros miembros del parlamento, pero hay casos en las que son sólo son elegidos por miembros de una comunidad minoritaria específicada por la ley electoral. Si bien a menudo se considera una buena norma representar a pequeñas comunidades de interés, también se ha argumentado que es mejor estrategia diseñar estructuras que den origen a parlamentos representativos de manera natural, en vez de conseguirlo por la vía de una obligación legal. Los escaños de cuota pueden crear resentimiento de parte de las mayorías e incrementar la desconfianza entre varios grupos culturales

En vez de escaños formalmente reservados, las regiones pueden ser sobre-representadas para facilitar el incremento en la representación de los grupos minoritarios. Esencialmente, este es el caso del Reino Unido, donde Escocia y Gales tienen más miembros del parlamento (MP´s) en la Cámara de los Comunes que de lo que normalmente deberían tener si el tamaño de la población fuera el único criterio de elección. Lo mismo es aplicable a las regiones montañosas de Nepal. Otra posibilidad es la del sistema del "mejor perdedor", utilizado en Mauricio (ver "esy_MU"), en el cual algunos de los candidatos perdedores de un grupo étnico en particular con alta votación, son premiados con escaños parlamentarios para balancear la representación étnica en general. Los umbrales electorales pueden ser también utilizados con ese propósito.

La Ley de los Derechos del Voto de los Estados Unidos le ha permitido en el pasado al gobierno trazar circunscripciones extrañas y maravillosas con la sola finalidad de crear circunscripciones mayoritarias de negros, latinos, o asiáticos; esto podría llamarse "distorsión afirmativa" (affirmative gerrymandering). Sin embargo, la manipulación de cualquier sistema electoral para proteger la representación de las minorías rara vez es aceptada sin controversias (ver Estados Unidos: Minorías Étnicas y Distritos Uninominales).

Representación Comunal

Numerosas sociedades étnicamente homogéneas han llevado el concepto de escaños reservados a su extensión lógica. Los escaños no son divididos unicamente sobre bases comunitarias, sino que todo el sistema de representación parlamentaria está basado en consideraciones de carácter comunitario. Esto quiere decir que cada comunidad identificada tiene su propia lista electoral, y sólo elige a miembros de su propio grupo al parlamento. En algunos casos, sin embargo, tal como sucedió en Fiji desde 1970 hasta 1987 los electores podían votar no sólo por sus candidatos comunales sino también por algunos candidatos nacionales.

La mayoría de arreglos de listas comunales fueron abandonadas después de que se volvió claro que aquellos miembros elegibles de las comunidades y que al mismo tiempo garantizaban la representación de grupo, a menudo tenían el efecto perverso de socavar el camino hacia arreglos entre grupos diferentes, ya que no existían incentivos para intercambios políticos entre las comunidades. El asunto de cómo definir a los miembros de un grupo en particular y de cómo distribuir justamente a los electores entre ellos también estuvo lleno de problemas. En la India, por ejemplo, los electorados que había existido por separado bajo el gobierno colonial -musulmanes, cristianos, sikhs y otros-, fueron abolidos durante la independencia, aunque se mantuvieron algunos escaños reservados para representar a determinadas tribus y castas. De igual manera, los sistemas comunales utilizados varias veces en Pakistán, Chipre y Zimbawe también han sido abandonados. A pesar de la historia controversial de su uso, Fiji continúa eligiendo a su parlamento de listas comunales separadas para electores generales y electores indígenas de Fiji, hindúes y electores en "general".

El ejemplo predominante de un sistema comunal de lista que ha quedado en las democracias contemporáneas es el de la lista opcional separada para los votantes de Maori en Nueva Zelanda (ver Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional). Los electores de Maori pueden escoger estar ya sea en la lista electoral nacional o en una lista específica Maori, la cual elige cinco MP´s al parlamento. Sin embargo, se puede decir que los resultados de las primeras elecciones bajo el sistema de RP en Nueva Zelanda de 1996 han debilitado la lógica del sistema comunal: el doble de MP´s maoris fueron elegidos de las listas generales en comparación con las listas específicas maories. Fiji también se está alejando del sistema de lista comunal hacia una contienda electoral más abierta a fin de motivar el desarrollo de un sistema político multiétnico.

Mecanismos Especiales para Mujeres

Existen diferentes formas de asegurar la representación de las mujeres en el parlamento. Primero, hay cuotas estatutarias donde las mujeres deben conformar por lo menos una proporción mínima de los representantes elegidos. esto se advierte en una serie de casos, como el de Italia, donde las mujeres deben conformar el 50% de la papeleta de representación proporcional, Argentina con el 30% y Brasil con el 20%. También ha sido propuesto para el Lok Sabha de la India. Tales cuotas son usualmente percibidas como un mecanismo de transición para establecer las bases de una mayor aceptación de la representación de las mujeres.

Segundo, la ley electoral puede exigir que los partidos asignen un cierto número de mujeres candidatas; este es el caso de los sistemas de RP de Bélgica y Namibia; en Argentina existe una disposición para que las mujeres sean colocadas en posiciones ganadoras, no sólo al final de la lista de los partidos; mientras que en Nepal el 5% de los candidatos de distritos uninominales deben ser mujeres.

Tercero, los partidos políticos pueden adoptar sus propias cuotas informales de mujeres como candidatas parlamentarias. Este es el mecanismo utilizado de manera más común para promover la participación de las mujeres en la vida política, y ha sido utilizado con diferentes grados de éxito en todo el mundo: por el CNA en Sudáfrica, el PJ y la UCR en Argentina, CONDEPA en Bolivia, el PRD en México, los partidos laboristas de Australia y el Reino Unido y a través de toda Escandinavia. El uso de pequeñas listas integradas únicamente por mujeres por el Partido Laborista en Inglaterra en las elecciones de 1997 casi duplico el número de MPs femeninos de 60 a 119.

Tambíen se han empleado reservas de escaños para mujeres en Taiwán y en otros países. Una vez más, los escaños reservados son mecanismos que ayudan a garantizar que las mujeres accedan a cargos públicos, pero algunas mujeres argumentan que estas cuotas terminan siendo una forma de apaciguarlas y, eventualmente, marginarlas. El ser elegido a una legislatura no significa necesariamente el ejercicio de una cuota de poder y, en algunos países, las mujeres parlamentarias, particularmente aquellas elegidas de escaños especiales o reservados, son marginadas de la toma de decisiones reales

Ver Requisitos para ser Candidato.

Sistemas de Pluralidad-Mayoría

La característica más sobresaliente de estos sistemas es que siempre utilizan distritos uninominales. En el sistema de mayoría relativa, algunas veces conocido como sistema de pluralidad en distritos uninominales, el ganador es aquel que obtiene el mayor número de votos, aunque ello no implique necesariamente la mayoría absoluta (ver Mayoría Relativa). Cuando se usa este sistema en distritos plurinominales (es decir, donde se eligen varios representantes), se convierte entonces en el sistema de voto en bloque (ver Voto en Bloque). Los electores tienen tantos votos como escaños a asignar y los candidatos más votados van ocupando las posiciones sin importar el porcentaje que realmente alcancen. Los sistemas mayoritarios como el australiano de voto alternativo (ver Voto Alternativo) y el sistema francés de dos vueltas (ver Doble Ronda ) tratan de asegurar que el candidato ganador obtenga la mayoría absoluta (más del 50%). En esencia, el sistema de voto alternativo utiliza las segundas preferencias de los votantes para generar un ganador por mayoría, si ninguno resulta elegido en la primera vuelta.

Mayoría Relativa

Hasta la fecha los sistemas de mayoría relativa puros se encuentran en el Reino Unido y en aquellos países en los que ha influido históricamente. Junto con el del Reino Unido, los casos más estudiados son los de Canadá, India, Nueva Zelanda y los Estados Unidos. Sin embargo, Nueva Zelanda se cambió en 1993 a un sistema de representación proporcional personalizada (ver Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional).

El sistema de MR también es usado por una docena de naciones caribeñas, en América Latina por Belice y la antigua Guyana, por 10 estados asiáticos (incluyendo Pakistán, Bangladesh, Nepal y Malasia) y por muchas de las pequeñas naciones-isla del Pacífico del Sur. En África, 18 naciones, la mayoría ex colonias británicas, usan sistemas de MR. En total, de 212 países y territorios, 68 -casi un tercio- usan sistemas de MR (ver La Distribución Global de los Sistemas Electorales).

En los sistemas de MR, el candidato ganador es simplemente la persona que obtiene más votos. En teoría, un candidato puede ser elegido con sólo dos votos si los otros candidatos sólo lograron sacar un voto. Algunos variaciones en esta regla pueden transformar este sistema en uno de Voto en Bloque, de Doble Ronda o bien de Voto Unico No-Transferible. Sin embargo, una adaptación que también puede ser calificada como MR fue utilizada en Nepal a principio de los años noventa. Debido al alto nivel de analfabetismo del electorado, los candidatos contendieron bajo símbolos de sus partidos en lugar de como individuos. Los votantes escogieron entre partidos en lugar de escoger entre candidatos. A los candidatos se les permitió competir en más de un distrito, si así lo deseaban. El candidato elegido en dos o más distritos tiene la posibilidad de escoger a cual de ellos representar. Se tuvieron que celebrar elecciones parciales para llenar los escaños vacantes

Ver los siguientes estudios de caso: Reino Unido: Experimentación en la Cuna del Sistema de Pluralidad, El Sistema Electoral Canadiense: Un Caso de Estudio, India: Mayoría Relativa a Gran Escala y Papua Nueva Guinea.

Ver también Ventajas y Desventajas.

Ventajas

El sistema de mayoría relativa (MR), como otros sistemas electorales de pluralidad-mayoría, encuentra su justificación en su simplicidad y su tendencia a producir representantes vinculados a áreas geográficas definidas. Las ventajas citadas más comúnmente acerca del sistema MR son:

Desventajas

Todos los sistemas de pluralidad-mayoría, especialmente el de mayoría relativa, han sido criticados por las siguientes razones:

Excluye a los partidos minoritarios de una representación justa

Por justo queremos decir que un partido que gana aproximadamente 10% de los votos debería de ganar aproximadamente 10% de los escaños parlamentarios. En la elección general inglesa de 1983, la alianza entre los liberales y los social demócratas ganó 25% de los votos y sólo 3% de los escaños. En la elección de 1981 en Nueva Zelanda, el Partido del Crédito Social ganó 21% del voto pero sólo 2% de los escaños. En 1989 en la elección general de Botswana, el Frente Nacional de Botswana ganó 27% de los votos y sólo 9% de los escaños. Este patrón se repite constantemente bajo el sistema de MR (ver Reino Unido: Experimentación en la Cuna del Sistema de Pluralidad y Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional).

Excluye a las minorías de una representación justa Como regla general, bajo el sistema de MR los partidos proponen al candidato más aceptable en un distrito en particular, para evitar alienar a la mayoría de los electores. Por lo tanto, sería raro que en Inglaterra o en los Estados Unidos a un candidato negro lo nomine el partido mayoritatio en un distrito fundamentalmente blanco. Hay una fuerte evidencia que las minorías raciales y étnicas del mundo tienen menos probabilidades de ser representadas en los parlamentos elegidos a través de MR. Como resultado, si el comportamiento de voto no encaja con las divisiones étnicas, la exclusión de miembros de un grupo étnico minoritario de la representación parlamentaria puede ser desestabilizante para el sistema político en general (ver Estados Unidos: Minorías Étnicas y Distritos Uninominales).

Excluye a las mujeres del parlamento

El síndrome del candidato más aceptable también afecta la capacidad de que las mujeres sean elegidas al parlamento, porque ellas son menos probables de ser seleccionadas como candidatas en estructuras de partido dominadas por los hombres. Hay evidencias alrededor del mundo, de que las mujeres tienen menos probabilidades de ser elegidas al parlamento bajo sistemas de mayoría que bajos sistemas RP. El estudio anual de la Unión Interparlamentaria "Mujeres en el Parlamento" en 1995, encontró que en promedio, las mujeres constituían solamente un 11% de los parlamentos en las democracias establecidas, que utilizaban MR, pero tal figura se dobló casi al 20% en aquellos países que utilizaban alguna forma de RP. Este patrón se ha reflejado en las nuevas democracias, especialmente en Africa.

Promueve el desarrollo de partidos étnicos

En algunas situaciones, el MR llega a promover que los partidos basen sus campañas políticas en plataformas y conceptos hostiles de tribu, de etnias, de raza o temas regionales. En las elecciones de 1994 de Malawi, con una larga historia de gobiernos coloniales, actividades de misioneros y una "Chewa-Izacion" de Banda Hastinh de expresión nacionalista, se combinaron para sembrar las semillas de un conflicto regional el cual encajaba muy bien en los prejuicios étnicos del pasado. El Sur votó por el Frente Democrático Unido de Bakili Muluzi, el Centro votó por el Partido del Congreso Malawi de Hastings Banda y el Norte por la Alianza para la Democracia de Chakufwa Chihana. Con ese resultado, había razón para que los partidos tuvieran un atractivo fuera de su región o base política cultural.

Exacerba las "disputas regionales"

Esto sucede cuando un partido gana todos los escaños en una provincia o distrito. En algunas situaciones el MR tiende a crear regiones donde un partido, al ganar la mayoría de los votos en una región, gana todos o casi todos los escaños parlamentarios. Esto excluye a las minorías regionales de la representación y refuerza la percepción de que la política es un campo de batalla definido por quién es uno y dónde vive, en lugar de lo que uno cree. Por mucho tiempo, éste ha sido un argumento en contra del MR en Canadá (ver El Sistema Electoral Canadiense: Un Caso de Estudio).

Deja un gran número de "votos desperdiciados"

Los votos que no se capitalizan en la elección de un candidato, son comúnmente llamados 'votos desperdiciados'. En relación a las disputas regionales antes mencionadas, se genera el desperdicio de votos cuando los seguidores de un partido minoritario se dan cuenta que no tienen posibilidades reales de elegir a su candidato. Este es un problema bastante peculiar en las nacientes democracias, donde la alienación del sistema político incrementa la probabilidad de que grupos extremistas puedan activar movimientos en contra del sistema.

No responde a los cambios en la opinión pública Un patrón de apoyo electoral geográficamente concentrado en un país significa que un partido puede mantener el exclusivo control del ejecutivo, a pesar de una caída sustancial del apoyo popular. En algunas democracias que utilizan MR, una caída del 60% al 40% del voto nacional popular puede representar una caída del 80% al 60% en el número de escaños que se poseen, lo cual no afecta su posición dominante en general. A menos que los escaños sean altamente competitivos, el sistema permanece insensible a los cambios en la opinión pública.

Se presta a la manipulación de los límites electorales

Cualquier sistema que utilice distritos uninominales es susceptible a la minipulación de sus límites, ya sea por medio de truculencias o de manipuleos en los límites de distrito (ver Delimitación de Distritos). Esto fue lo que aparentemente sucedió en las elecciones de Kenia de 1993, cuando se presentaron grandes injusticias entre los tamaños de distritos electorales -el más grande tenía 23 veces el número de votantes que el más pequeño- y que contribuyeron a que el partido gobernante, Unión Nacional Africana de Kenia, obtuviera una gran mayoría parlamentaria con sólo 30% del voto popular.

Voto en Bloque

El sistema de voto en bloque (VB) equivale simplemente a la aplicación del de mayoría realtiova o pluralidad en distritos plurinominales, es decir, en distritos donde se eligen variops representantes (ver Mayoría Relativa). Cada elector tiene un número de escaños idéntico al de escaños por asignar y normalmente tiene la libertad de votar por candidatos individuales sin tomar en cuenta la afiliación partidaria. En la mayoría de sistemas de voto en bloque se pueden usar tantos votos como se desee.

Hacia septiembre de 1997, la Autoridad Palestina, Bermudas, Fiji, Laos, Islas Vírgenes, Tailandia, Las Maldivas, Kuwait, Filipinas e isla Mauricio utilizaban sistemas electorales de voto en bloque. El sistema también fue utilizado en Jordania en 1989 (ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe) y en Mongolia en 1992, pero en ambos casos fue cambiado por las inquietudes que provoco. Algunos escaños para la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña, particularmente los escaños de la Universidad, fueron elegidos por medio del voto en bloque hasta 1945.

Voto en Bloque por Partido (VBP)

Un total de conco países utilizan un sistema electoral que se ubica en algún punto intermedio entre el de mayoría relativa y el de voto en bloque para elegir un número determiando sus miembros del parlamento (todos los parlamentarios en Dijibouti y Libia, y casi en todos en Singapur, Tunez y Senegal). Se les puede denominar voto en bloque por partido. Como en el sistema de MR, los votantes usualmente tienen un solo voto, pero los distritos son plurinominales y los electores eligen entre listas de partidos y no entre candiddatos individuales. El partido que gana más votos obtiene todos los escaños en el distrito y toda su lista de candidatos es elegida. Igual que en el MR, no es requisito ganar una mayoría absoluta de los votos.

En algunos países el voto en bloque por partido es usado para balancear la representación étnica, en la medida en que permite a los partidos presentar en las elecciones listas de candidatos de diversidad étnica. En Libano, por ejemplo, cada lista de partido debe estar compuesta de una mezcla de candidatos de diferentes grupos étnicos.

En Singapur, hay una variedad de distritos plurinominales y uninominales. Mientras que los representantes para los escaños uninominales son elegidos por MR, la mayoría de los representantes son elegidos en distritos plurinominales, conocidos como distritos de representación en grupo, cada uno de los cuales provee de 3 a 6 miembros de una sola lista de partido o candidatos individuales. De los candidatos en cada partido o lista de grupo, por lo menos uno debe ser miembro de una comunidad malaya, hindú o de alguna otra comunidad minoritaria.Los votantes escogen entre las distintas listas de candidatos con un solo voto. Aunque el elector solo vota una vez, en la mayoría de los distritos están efectivamente escogiendo a todos los miembros con un solo voto. En alguna circustancias, Singapur también utiliza los escaños del 'mejor perdedor' para los candidatos de oposición, al igual que lo hace Ecuador, donde si el partido que obtiene el segundo lugar gana la mitad de los votos del primero, se le otorga un escaño adicional (ver Ecuador: La Búsqueda de una Representación Eficiente).

Ventajas

El voto en bloque es a menudo elogiado por mantener la facultad del elector para votar por candidatos individuales y por mantener distritos de un tamaño geográfico razonable. Al mismo tiempo, enfatiza el papel de los partidos y fortalece a aquellos partidos que demuestran mayor coherencia y habilidad organizativa.

Las ventajas del voto en bloque de partido son:

Desventajas

Bajo el sistema de voto en bloque, cuando los electores emiten todos sus votos por los candidatos de un solo partido -que es lo que usualmente sucede-, el sistema tiende a exagerar todas las desventajas de la MR, en especial su desproporcionalidad. Por ejemplo, en la isla Mauricio en 1982 y 1995 la antigua oposicion ganó todos los escaños en la legislatura con solo 64% y 65% del voto, respectivamente. Esto creó serias dificultades para el funcionamiento efectivo de un sistema parlamentario que se fundamenta en los conceptos básicos de gobierno y oposición.Por razones similares, Filipinas está en vías de sustituir su sistema de voto en bloque por uno de RP por listas.

Una debilidad crítica del voto en bloque por partido es la producción de resultados super mayoritarios, donde un partido puede ganar casi todos los escaños con una simple mayoría de los votos. En las elecciones en Singapur en 1991, un 61% del voto para el partido gobernante Acción Popular le dió 95% de los escaños en el parlamento.

Voto Alternativo

El de voto alternativo (VA) es un sistema electoral relativamente poco utilizado. Actualmente sólo funciona en Australia y, en una forma modificada, en Nauru. Recientemente, este sistema fue descartado como la mejor alternativa para el de MR en el Reino Unido. El VA fue utilizado para las elecciones generales en Papúa Nueva Guinea (ver Papua Nueva Guinea), entre 1964 y 1975 y, en 1996, se recomendó como el nuevo sistema electoral para las Islas Fiji. Es un buen ejemplo de la difusión regional de los sistemas electorales que se examino anteriormente: el mayor uso en el pasado, en el presente y probablemente en el futuro del VA ha ocurrido en de la región de Oceanía.

Como en las elecciones bajo un sistema de MR, las basadas en el VA generalmente se realizan en distritos uninominales. Sin embargo, el VA le brinda a los electores muchas mas opciones que el de MR a la hora de marcar sus papeletas. En lugar de indicar simplemente a su candidato favorito, los electores colocan a los candidatos por orden de preferencias, marcando 1 por su primera elección, 2 por su segunda opción, 3 para su tercera opcion, etc., etc. Así, el sistema permite que los votantes expresen sus preferencias entre los candidatos en lugar de simplemente expresar su primera elección. Por esta razón, con frecuencia se le conoce como "voto preferencial" en los países donde se le utiliza.

El VA también difiere del de MR por la forma en que los votos son contados. Como en los sistemas de MR o de doble ronda, el candidato que obtiene una mayoría absoluta de los votos (50% + 1) es inmediatamente elegido. Sin embargo, si ningún candidato tiene una mayoria absoluta, el candidato con el menor número de las primeras preferencias es "eliminado" del escrutinio y se toman en cuenta las segundas preferencias marcadas en su papeleta. Estas preferencias son asignadas a los candidatos restantes conforme al orden indicado en la papeleta. Este proceso se repite hasta que un candidato obtiene una mayoría absoluta y es declarado electo. Por esta razón, el VA es usualmente clasificado como un sistema mayoritario, ya que el candidato requiere una mayoría absoluta y no solamente una pluralidad de todos los votos emitidos para asegurar un escaño.

Ver los estudios de caso de Australia: El Voto Alternativo en Australia , Sri Lanka Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad, y Papua New Guinea Papua Nueva Guinea.

Ver Ventajas y Desventajas .

Ventajas

Una ventaja de la transferencia de papeletas es que permite la acumulación de votos de varios candidatos ya alineados, por lo que es posible que se combinen intereses distintos pero relacionados para tener representación. El VA también permite que los seguidores de los candidatos que tienen poca esperanza de ser elegidos puedan influir, a través de sus segundas y subsecuentes preferencias, en la elección de un candidato ganador. Por esta razón, algunas veces se afirma que el VA es el mejor sistema electoral en sociedades profundamente divididas, ya que puede obligar a los candidatos a buscar no sólo los votos de sus seguidores, sino también los de las "segundas preferencias" de otros. (ver Papua Nueva Guinea).

Para atraer estas preferencias, los candidatos deben tener propuestas y convocatorias amplias e incluyentes de todos los intereses y abandonar planteamientos estrechos y sectarios. La experiencia del VA en el ambiente social relativamente estable de Australia tiende a reforzar estos argumentos. Por ejemplo, los partidos grandes generalmente tratan de negociar con los partidos minoritarios las segundas preferencias de sus seguidores antes de la elección, en un proceso conocido como "intercambio de preferencias". Además, debido al apoyo mayoritario requerido, el VA incrementa el consentimiento otorgado a los representantes elegidos y así puede fortalecer su legitimidad.

Desventajas

El voto alternativo tiene algunas desventajas:

Sin embargo, Nauru utiliza una version modificada del VA, en especial en distritos binominales (donde se eligen dos miembros). Bajo el sistema de Nauru, no hay eliminaciones y las preferencias son contadas simplemente como "votos fraccionales", una primera preferencia vale como una, una segunda preferencia vale la mitad, una tercera un tercio, etc. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta de las primeras preferencias, las preferencias de orden inferior son sumadas y el candidato con el total más alto se queda con el escaño.

Doble Ronda

Un último tipo de los sistemas de mayoría-pluralidad usado para elecciones parlamentarias es el de doble vuelta (DV) o doble ronda (DR), conocido también como el sistema de papeleta doble o desempate. Cualquiera de esas denominaciones indica la característica principal del sistema: que no se trata de una sola elección sino que necesita de dos rondas, a menudo con una o dos semanas de diferencia entre una y otra. La primera vuelta es idéntica a la elección por MR. Si un candidato obtiene la mayoría absoluta de los votos se le elige inmediatamente, sin necesidad de una segunda ronda. Sin embargo, si ninguno obtiene la mayoría absoluta, entonces se requiere una segunda elección y el ganador de tal ronda es declarado electo.

Los detalles de cómo organizar una segunda ronda varían de estado a estado. El método más común, tal como se utiliza en Ucrania, es que la segunda ronda sea un duelo directo entre los dos candidatos que obtuvieron el mayor número de votos de la primera ronda; a este sistema se le podría denominar de "desempate por mayoría absoluta" (ver Ucrania: Riesgos del Mayoritarismo en una Nueva Democracia). Produce un resultado que es verdaderamente mayoritario, ya que uno de los dos candidatos conseguirá necesariamente una mayoría absoluta de los votos y será declarado ganador.

Una variante de este procedimiento se usa para las elecciones legislativas en Francia, el país más comunmente asociado con el sistema de DR. Para estas elecciones, cualquier candidato que haya recibido de más del 12.5% de los votos en la primera ronda puede competir en la segunda. El candidato que obtenga el mayor número de votos en la segunda vuelta se declara electo, independientemente de que haya obtenido una mayoría absoluta o no. A diferencia del sistema de "desempate por mayoría absoluta ", este no es verdaderamente mayoritario ya que puede haber 5 o 6 candidatos luchando en las elecciones de la segunda ronda. Por ello se le puede considerar como una variante de mayoria-pluralidad a dos vueltas.

Los sistemas de doble ronda se usan para elegir a más de 30 parlamentos nacionales y son también un método común en la elección de presidentes. Junto con Francia, muchas otras naciones independientes que utilizan el sistema de DV son todavía dependencias territoriales de la Republica Francesa o han sido históricamente influenciadas por los franceses. En el de Africa Sub-Sahara francófono, este sistema es utilizado en la República Central Africana, Mali, Togo, Chad, Gabón, Isla Mauricio y el Congo. En el norte de África lo emplea Egipto. Cuba, Haití, Iran, Kiribati y las Islas Comoro también lo usan para sus elecciones legislativas, al igual que lo hacen los estados del ex-bloque soviético como Bielorus, Kirgyzstan, Macedonia, Moldova, Tajikistan, Ucrania y Uzbekistan. No es de sorprender que en Europa Occidental, Mónaco comparta con Francia el uso del sistema de DV. Albania y Lituania lo utilizan junto con el sistema de RP por listas como parte de swus sistemas paralelos, mientras Hungría usa la DV para decidir los resultados en los distritos uninominales de su sistema de RPP.

Ventajas

Primero y antes que todo, el sistema de DR permite a los votantes tener una segunda oportunidad para elegir a su candidato o cambiar de preferencias entre la primera y segunda ronda. En este sentido, comparte características con los sistemas preferenciales como el VA (ver Voto Alternativo), en el cual se pide a los votantes que coloquen a sus candidatos por orden de preferencia. Al mismo tiempo permite a los electores, si así lo desean, decidirse por una opción distinta en la segunda ronda. En segundo término, fomenta que intereses diversos se unan alrededor de los candidatos ganadores de la primera ronda, propiciando así que se realicen negociaciones e intercambios políticos entre los partidos y candidatos.

Además, el sistema de DV permite que el electorado reaccione frente a los cambios que ocurran en el escenario político entre la primera y la segunda ronda. Asimismo, mitigan los problemas de "división de voto", una situación común en elecciones por MR, donde dos partidos similares "dividen" entre ellos el voto de su electorado, lo cual abre la posibilidad de que un candidato con menos popularidad gane el escaño. Finalmente, ya que los electores no tienen que ordenar a los candidatos con números que expresen su segunda preferencia, el sistema de DV es más recomendable para países donde el analfabetismo es mas alto, que el de sistemas que usan numeración preferencial como el de VA o el de VUT (ver Voto Único Transferible).

Desventajas

Quizás sorprenda que el sistema de DV ocupe el tercer lugar de aceptación entre los 211 países analizados en esta guía, en vista de que impone una fuerte presión sobre la autoridad electoral al tener que llevar a cabo una segunda elección poco después de la primera; incrementa significativamente los costos del proceso eleccionario y alarga el período entre la celebración de las elecciones y la proclamación del resultado. Con ello se puede provocar inestabilidad e incertidumbre.

El sistema de DR también impone una carga adicional al votante, generando a veces una sensible disminución en la votación entre la primera y la segunda ronda. Adicionalmente, el sistema de DR comparte muchas de las desventajas del de MR, sin su simplicidad compensatoria. Varias investigaciones han demostrado que el sistema de DR produce en Francia los resultados más desproporcionados de todas las democracias occidentales.

Ver el estudio de caso de Mali: Un Sistema de Doble Ronda en África.

Sistemas Semi-Proporcionales

Los sistemas semi-proporcionales son aquellos que convierten los votos en escaños en una forma que se ubica entre la proporcionalidad de los sistemas de RP y el mayoritarismo de los sistemas de mayoria-pluralidad. Los tres sistemas semiproprcionales usados para las elecciones legislativas son: el de voto único no transferible (VUNT), el paralelo (o mixto) y el de voto limitado (VL).

Los sistemas de VUNT

En los sistemas de VUNT, cada elector tiene un voto, pero hay varios escaños que cubrir en cada distrito y los candidatos con el número más alto de votos son quienes los obtienen. Esto significa que, por ejemplo, en un distrito de cuatro miembros, en promedio uno necesitaria solamente lograr apenas el 20% de la votación para ser elegido. Esto permite la elección de candidatos de partidos minoritarios y mejora la proporcionalidad parlamentaria en general (ver Voto Unico No-Transferible).

Sistemas paralelos (SP)

Los sistemas paralelos usan tanto las listas de RP como los distritos uninominales de mayoría relativa (el ganador se lleva todo), ver Paralelos. Sin embargo, a diferencia del sistema de RPP (ver Voto Único Transferible), las lista de RP no compensan la desproporcionalidad generada en los distritos uninominales por mayoría. Los sistemas paralelos han sido ampliamente adoptados por las nuevas democracias en África y por los antiguos estados soviéticos (ver La Distribución Global de los Sistemas Electorales).

Sistemas de voto limitado (VL)

Estos sistemas se ubican entre los de VUNT y los de voto en bloque, ya que se basan en distritos plurinominales y los candidatos ganadores son simplemente aquellos que logran más votos. Los electores tinen más de un voto, pero menos votos que el número de escaño a ocupar (ver Voto Limitado).

Ver los estudios de caso de Japón - Reforma Electoral, Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo y Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe.

Paralelos

Los sistemas paralelos (o mixtos) usan utilizan tanto las listas de RP como los distritos uninominales por mayoría (el ganador se lleva todo). Sin embargo, a diferencia de los sistemas de RPP (ver Voto Único Transferible), las listas de RP no compensan cualquier desproporcionalidad que ocurra dentro de los distritos mayoritarios.

Los sistemas paralelos se utilizan actualmente en 20 países y son una característica de los sistemas electorales diseñados en los años noventa -tal vez porque parecen combinar los beneficios de los sistemas de RP por lista con los de la representación en distritos uninominales. Camerún, Croacia, Guatemala, Guinea, Japón, Corea del Sur,, Nigeria, Rusia, las Islas Seychelles y Somalia usan distritos uninominales de mayoría a la par de listas por RP. Entre tanto, Albania, Armenia, Azerbaijan, Georgia y Lituania usan el sistema de DV en los distritos uninominales por mayoría. Andorra usa el voto en bloque para elegir la mitad de sus parlamentarios, mientras que Túnez y Senegal usan el voto en bloque por partido para elegir algunos de sus diputados. De forma inusual, Taiwán usa el VUNT y un sistema semiproporcional, junto con un componente de sistema por RP.

El balance entre el número de escaños proporcionales y el de escaños de pluralidad-mayoría varía enormemente. Sólo en Andorra y Rusia se divide 50/50. En un extremo, 88% de los parlamentarios de Tunez son elegidos por el voto en bloque por partido, mientras que sólo 19 lo son mediante listas de RP. Por el otro, 113 de los escañosen Somalia son elegidos de manera proporcional y sólo 10 están basados en distritos de MR. Sin embargo, en la mayoría de los casos el balance no es tan asimétrico. Por ejemplo, Japón elige 60% de sus parlamentarios en distritos uninominales y el 40% mediante listas de RP.

Ver los estudios de caso de Japón - Reforma Electoral, Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo y Ecuador: La Búsqueda de una Representación Eficiente.

Ventajas

En términos de "desproporcionalidad", los resultados de los sistemas paralelos caen entre los sistemas de pluralidad-mayoría y los sistemas de RP, pero en la mayoría de los casos le dan al votante ambas elecciones por distrito y por partido a nivel nacional, debido a que requieren de dos papeletas.

Una segunda ventaja es que cuando hay suficientes escaños de RP, los pequeños partidos minoritarios que no han sido exitosos en las elecciones de mayoría, pueden ser recompensados por sus votos obtenidos, al ganar escaños en la distribucion proporcional.

Finalmente, este sistema híbrido, en teoría, debería fragmentar menos el sistema de partidos que un sistema electoral de RP.

Desventajas

Una desventaja del incremento de opciones que presenta el sistema paralelo, es que pueden crearse dos tipos de parlamentarios:

Además, el hecho que los sistemas paralelos no garantizan una proporcionalidad en general, significa que algunos de los partidos podrían carecer de representación parlamentaria, a pesar de ganar un número sustancial de votos. Los sistemas paralelos también son relativamente complejos y pueden provocar confusión entre los electores acerca de la naturaleza y operación del sistema electoral.

Voto Limitado

El de voto limitado es uno de los sistemas raros que se utilizan hoy en día, aunque tiene sus seguidores debido a la forma en que facilita la elección de candidatos fuertes de minorías y permite el "voto personal" por candidatos individuales. Esencialmente, el VL se ubica entre el VUNT y el VB ya que se basa en distritos plurinominales y los candidatos ganadores son simplemente aquellos que obtienen más votos. Los electores tinen más de un voto, pero menos votos que el número de escasños a ocupar.

En la práctica, este sistema solamente se usa en Gibraltar para las elecciones de la Cámara Baja; en España para la Cámara Alta de las Cortes Españolas y, en elecciones de gobiernos locales, principalmente en los Estados Unidos. Usualmente, el VL le da a los electores un voto menos que el del número de escaños disponibles, tal como es costumbre en España y como fue aplicado en Gran Bretaña entre 1867 y 1885.

Ventajas

En sus expresiones española y británica, el voto limitado compartió muchas de las propiedades del voto en bloque, aunque algunos académicos han argumentado que debido a que facilita la representacion de la minoría, debería de ser considerado como un sistema semi-proporcional. De hecho, el voto limitado funciona en forma muy parecida al voto en bloque dándole a las minorías mejores oportunidades de lograr representación (ver Voto en Bloque).

Desventajas

El voto limitado conserva un grado moderadamente alto de desproporcionalidad. Se pueden elegir gobiernos mayoritarios con una minoría del voto y los pequeños partidos pueden ser excluidos de la legislatura. En 1982 los socialistas españoles ganaron el 47% del total de los votos y el 65% del total de los escaños, mientras que la Unión del Centro Democrático ganó el 7% de los votos y sólo el 0.5% de los escaños.

Voto Unico No-Transferible

Bajo esta modalidad cada elector tiene un voto, aunque los distritos son plurinominales, es decir, se eligen varios escaños. Los candidatos con el mayor volúmen de votación son los que ganan los escaños. Esto quiere decir que, por ejemplo, en un distrito donde se eligen cuatro miembros, se necesitaría sólo un poco más del 20% para poder ganar un escaño. Al contrario, es probable que un partido grande con el 75% del voto dividido equitativamente entre tres de sus candidatos obtenga tres de los cuatro escaños. Hacia 1997, este sistema era utilizado para las elecciones parlamentarias en Jordania (ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe) y Vanuatu y, para 125 de los 161 escaños del parlamento taiwanés. Sin embargo, su aplicación más conocida fue en la elección de la Cámara Baja japonesa entre 1948 y 1993.

Ventajas

La diferencia más importante entre estos sistemas y los de mayoría descritos anteriormente, estriba en que el VUNT otorga mayores facilidades para la representación de los partidos minoritarios. Entre más grande sea la magnitud de un distrito (el número de escaños a elegir) más proporcional se vuelve el sistema. En Jordania, el VUNT ha permitido la elección de un número de candidatos populares promonarquistas y sin partido, lo cual constituye una ventaja dentro del embriónico sistema de partidos. Al mismo tiempo, el sistema estimula a los partidos a organizarce mejor y a instruir a sus votantes para que distribuyan sus votos entre sus candidatos de tal manera que puedan maximizar las posibilidades de triunfo del partido.

Al mismo tiempo que el VUNT permite a los votantes elegir entre la lista de candidatos de un partido, genera una menor fragmentación del sistema de partido que los sistemas de RP puros. Con más de 45 años de experiencia con el VUNT, Japón mostró un robusto sistema de partido dominante. Finalmente, el sistema es elogiado por lo fácil que resulta suaplicación y el escrutinio.

Desventajas

En su lado negativo, el VUNT, en tanto sistema semi-proporcional, no es capaz de garantizar que los resultados parlamentarios sean proporcionales. Los partidos pequeños con, digamos 10% de la votación pero muy dispersa geográficamente es probable que no obtengan ningún escaño y que los partidos más grandes pueden recibir un premio sustancial de escaños, lo cual convierte al pluralismo nacional del voto en una mayoría parlamentaria absoluta. En 1980 los liberales demócratas japoneses ganaron 55% de los escaños con solo 48% de los votos (ver Japón - Reforma Electoral).

La proporcionalidad del sistema se puede incrementar al aumentar el número de escaños que deben ser lasignados en cada distrito plurinominal, pero esto debilita la relación entre el representante y el votante que es tan preciada para aquellos que promueven distritos geográficamente definidos. Los distritos plurinominales de nueve miembros en Jordania y de siete miembros en Vanuatu representan el límite más alto para el manejo de distritos o circunscripciones plurinominales.

Dado que VUNT da a los votantes un sólo voto, el sistema contiene pocos incentivos para que los partidos políticos busquen ampliar su espectro de potenciales electores. En tanto tengan un núcleo duro de votantes razonable, saben que pueden obtener escaños sin la necesidad de apelar a votantes "externos". Además, el hecho de que distintos candidatos del mismo partido compitan por los mismos votos significa que se pueden acentuar las discordias y la fragmentación internas del partido, asi como exagerar el "clientelismo" político.

Finalmente, el VUNT requiere que los partidos elaboren complejas estrategias tanto en las nominaciones como en la promoción del voto. Nominar demasiados candidatos puede ser tan contraproducente como colocar muy pocos, y se convierte en un enorme desafío el imponer la disciplina necesaria entre sus electores para que distribuyan sus votos de manera más o menos equitativa entre los distintos candidatos partidistas.

Sistemas de Representación Proporcional

La lógica que guía a los sistemas de RP es la de reducir deliberadamente las disparidades entre el porcentaje de la votación nacional obtenida por un partido y los escaños parlamentarios que le corresponden: sí un partido grande gana el 40% de los votos debería obtener aproximadamente 40% de los escaños, y si un partido pequeño gana 10% de los votos debería también conquistar aproximadamente el 10% de los escaños parlamentarios.

Con frecuencia se considera que el uso de listas de partidos a nivel nacional o regional es la mejor forma de conseguir esa proporcionalidad (ver Representación Proporcional por Listas). pero ese objetivo también se puede lograr con facilidad si el componente proporcional de un sistema de RPP compensa cualquier desproporcionalidad que se derive de los resultados en los distritos uninominales mayoritarios (ver Representación Proporcional Personalizada). El voto preferencial también puede cumplir con ese propósito: el VUT, donde los votantes ordenan a los candidatos en distritos plurinominales, es otro sistema proporcional bien establecido (ver Voto Único Transferible).

Muchas democracias nuevas han escogido sistemas de RP. Más de 20 democracias establecidas y casi la mitad de todas las democracias "libres" usan alguna variante de la RP (ver La Distribución Global de los Sistemas Electorales). Los sistemas de RP son predominantes en América Latina y en Europa Occidental y representan un tercio de todos los sistemas en África. Si bien los escaños son a menudo distribuidos en de distritos plurinominales regionales, en algunos países (como Alemania, Namibia, Israel, Holanda, Dinamarca, Sudáfrica y Nueva Zelanda), la distribución de escaños es efectivamente determinada por el voto a nivel nacional.

La fórmula utilizada para calcular la distribución de escaños, una vez que los votos han sido contados, puede tener un efecto marginal en los resultados electorales de RP. Las fórmulas pueden basarse en el "promedio más alto" o en el "residuo mayor" (ver Transformación de Votos en Escaños). Sin embargo, la magnitud de los distritos (ver Magnitud de los Distritos) y los umbrales de representación tienen mayor importancia para los resultados generales de RP (ver Umbrales). Entre más grande sea el número de representantes a ser elegidos en un distrito y más bajo sea el umbral requerido para la representación en la legislatura, más proporcional será el sistema electoral y más grande será la oportunidad de que los pequeños partidos minoritarios obtengan representación parlamentaria.

En Israel, el umbral es de 1.5%, mientras que en Alemania es del 5%. En Sudáfrica no había umbral legal en 1994 para la representación y el Partido Demócrata Cristiano Africano ganó dos de 400 escaños con solo 0.45% del voto nacional. Otras elecciones importantes involucran el diseño de los límites de los distritos (ver Delimitación de Distritos); la manera en que los partidos constituyen sus listas de RP (ver Listas Abiertas, Cerradas y Libres ); la complejidad de la papeleta de votación (por ejemplo, si el votante debe escoger entre partidos o entre candidatos y partidos --ver Formas de Votar); los arreglos formales o informales para un "voto en paquete" y el alcance de los acuerdos entre partidos, como aquellos en los sistemas que utilizan las coaliciones electorales (ver Coaliciones).

Distribución de Escaños

Una forma ligeramente distinta de mirar el rango de opciones disponibles dentro de los sistemas de RP, en comparación con la división simplificada que se presenta en Panorama General, consiste en diferenciar los sistemas de acuerdo con el uso de uno o dos "niveles" para distribuir los escaños y en función de si las listas son abiertas, cerradas o libres (panachage). Los países que distribuyen escaños en un solo nivel, pueden hacerlo utilizando listas nacionales, como ocurre en Namibia y en Holanda, o listas regionales como en Finlandia (ver Finlandia: Selección de Candidatos y Proporcionalidad Partidista) y Suiza (ver Suiza). El VUT casi siempre distribuye los escaños en un sólo nivel (como en Irlanda, ver Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible).

La distribución en dos niveles pueden implicar el uso de listas a nivel regional y nacional, como en Sudáfrica (ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos), solo de listas regionales, como en Dinamarca, una lista nacional de RP y distritos uninominales como en Alemania (ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada) y Nueva Zelanda (ver Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional), o listas regionales y distrito< uninominales como en Bolivia (ver Bolivia: Reforma Electoral en América Latina). A medoiados de los ochentas, Malta creó un sistema de dos niveles para su fórmula de VUT, creando escaños compensatorios adicionales para un partido que obtuviera la mayoría de los votos pero menos escaños que sus rivales (ver Malta: El Sistema de Voto Único Transferible con Algunos Giros).

Representación Proporcional por Listas

La mayoría de los setenta y cinco sistemas de RP identificados en La Distribución Global de los Sistemas Electorales usan alguna forma de RP por listas, sólo en nueve casos se usan los métodos de RPP o VUT.

En su forma más simple, el RP por lista requiere que cada partido presente una lista de candidatos al electorado, que los electores voten por un partido y que los partidos reciban sus escaños en proporción a su porcentaje de votación nacional. Los candidatos ganadores son tomados de las listas en el orden en que se ubican.

Ver también Ventajas y Desventajas.

Ventajas

En gran medida, los argumentos más convincentes en favor de la representación proporcional derivan de la forma en la cual el sistema evita los resultados anómalos de los sistemas de mayoría-pluralidad y facilita una legislatura más representativa (ver Desventajas). Como lo demuestran numerosos ejemplos del mundo en desarrollo incluidos en esta guía, para muchas democracias emergentes, particularmente aquellas que enfrentan profundas divisiones sociales, la inclusión en el parlamento de todos los grupos significativos puede ser una condición casi esencial para la consolidación democrática. Si se desea evitar consecuencias catastróficas en estos nacientes sistemas políticos, hay que asegurar la participación tanto de las minorías como de las mayorías (ver el caso de Sudáfrica Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos).

Generalmente, los sistemas RP son elogiados por las siguientes razones:

Convierten con precisión los votos emitidos en escaños

Los sistemas de RP evitan algunos de los resultados desestabilizantes e "injustos" de los sistemas de mayoría-pluralidad. Se reducen los "escaño de recompensa" para los grandes partidos y los partidos pequeños pueden tener acceso al parlamento sin necesidad de obtener grandes cantidades de votos.

Generan pocos votos desperdiciados

Cuando los umbrales son bajos, casi todos los votos en las elecciones de RP cuentan para la elección del candidato favorecido. Esto incrementa la percepción de los votantes de que vale la pena ir a las urnas el día de las elecciones, ya que pueden tener una mayor confianza de que su voto será significativo en los resultados electorales.

Facilita a los partidos minoritarios el acceso a la representación

A menos que los umbrales sean indebidamente altos o que la magnitud de los distritos sea inusualmente baja, cualquier partido político puede lograr representación en la legislatura, aunque sea con un porcentaje reducido de apoyo electoral. Esto satisface el principio de inclusión, el cual es crucial para la estabilidad en las sociedades divididas y trae beneficios en la toma de decisiones en todas las democracias.

Permite a los partidos presentar listas de candidatos diversificadas.

El incentivo de los sistemas RP por lista reside en maximizar el voto nacional, independientemente de donde provenga. Cada voto, aún los de una área electoral débil, forma parte de un total agregado y sirve para conseguir otro escaño. Si bien este aspecto no debería ser sobredimensionado, la experiencia de Sudáfrica sugiere que la RP por listas brinda la oportunidad de que los partidos propongan listas multi-étnicas y multi-raciales de candidatos.

Estimula la elección de representantes de minorías

Cuando la conducta de los votantes refleja las divisiones sociales o culturales, los sistemas electorales RP de lista ayudan a asegurar que el parlamento incluirá miembros tanto de los grupos minoritarios como de los mayoritarios. Esto sucede porque los partidos pueden ser estimulados por el sistema, a crear listas balanceadas de candidatos, las cuales responden a un completo espectro de intereses de los votantes. Por ejemplo, la Asamblea Nacional Sudafricana, electa en 1994 fue 52% negros (11% Zulú, el resto Xhosa, Sotho, Venda, Tswana, Pedi, Swazi, Shangaan y Ndebele) 32% blancos (1/3 Ingleses, 2/3 Afrikaans), 7% gente de color y 8% de origen indio. El parlamento de Namibia es similarmente diverso con representantes de Ovambo, Damara, Herero, Nama, Baster y comunidades blancas (de habla Inglesa y Alemana).

Hace más probable que las mujeres resulten elegidas.

Los sistemas electorales de RP son más favorables para la elección de mujeres que los sistemas de mayoría. En esencia, los partidos pueden utilizar las listas para promover el desarrollo de las mujeres interesadas en la participación política y permitir el espacio para que los votantes elijan a las mujeres candidatas, sin limitar su opción de voto por otras razones. Tal como fue anotado anteriormente, en los distritos uninominales la mayoría de partidos se ven forzados a proponer como candidatos a personas ampliamente aceptables, las que raras veces son mujeres. Existen muchas evidencias que nos indican que la relación entre RP y la representación de las mujeres proviene de las democracias occidentales, pero actualmente encontramos otras, muy preliminares si se quiere, que sugieren un patrón similar en las nuevas democracias de Africa (Sudáfrica, Mozambique), Centro y Sudamérica (Argentina, Brasil y Costa Rica).

Restringe el crecimiento de "disputas" regionales.

Ya que los sistemas RP recompensan a los partidos minoritarios con una minoría de los escaños, son menos probables de llegar a situaciones donde un solo partido tiene todos los escaños de una provincia o distrito determinados.

Propicia un gobierno más eficiente.

Se argumenta en relación a las democracias establecidas, que los gobiernos electos por métodos RP, son más efectivos que aquellos electos por MR. La experiencia de Europa Occidental sugiere que los sistemas RP parlamentarios, sobresalen por su longevidad gubernamental, participación de voto y ejecución económica. La lógica tras esta afirmación, es que cambios periódicos de gobierno entre dos partidos ideológicamente polarizados, como sucede en los sistemas MR, hacen más difícil la planificación económica a largo plazo, mientras que los gobiernos de amplias coaliciones RP, ayudan a mantener una estabilidad y coherencia en la toma de grandes decisiones, lo que permite el desarrollo nacional.

Hace más visible el poder compartido

En muchas democracias nuevas, el poder compartido entre la mayoría numérica de la población que mantiene el poder político y la pequeña minoría que tiene el poder económico, es una realidad inevitable. Aunque la mayoría numérica domina el parlamento, las negociaciones entre los diferentes bloques de poder son menos visibles, menos transparentes y menos responsables. Se ha argumentado que, particularmente en Africa, la RP al incluir todos los intereses en el parlamento, genera mejores expectativas para que las decisiones sean tomadas de cara al público y por todos los grupos representativos de la sociedad.

Desventajas

La mayoría de las críticas a la RP están basados en dos cuestiones fundamentales:

Los argumentos más difundidos en contra de la RP son:

Además, el uso de los sistemas de RP presupone un cierto tipo de estructura partidaria reconocida, ya que se espera que los electores voten por los partidos en vez de votar por los individuos o grupos de individuos. Esto vuelve a la RP por lista más difícil de aplicar y probablemente menos significativa en aquellas sociedades que no tienen partidos o tienen estructuras de partido débiles y embrionarias (ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe).

Finalmente, los sistemas de RP a veces tienen una barrera que superar debido a que todavía son sistemas poco conocidos en varios paísescon legado colonial francés e inglés y porque algunas variantes son consideradas como demasiado complejas para que los votantes las entiendan o para que la administración electoral las instrumente.

Representación Proporcional Personalizada

Los sistemas de representación proporcional personalizada (RPP), como los que se utilizan en Alemania (ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada), Nueva Zelanda (ver Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional), Bolivia (ver Bolivia: Reforma Electoral en América Latina), Italia, Venezuela y Hungría, tratan de combinar los aspectos positivos de ambos sistemas electorales: los de RP y los mayoritarios. Una proporción del parlamento (casi la mitad de los casos de Alemania, Bolivia y Venezuela) son electos por métodos de mayoría, generalmente en distritos uninominales; mientras el resto es constituido por listas RP.

Esta estructura puede parecer, a primera vista, similar a la de los sistemas paralelos descritos anteriormente, pero la diferencia fundamental estriba en que bajo la RPP los escaños de RP por lista suelen compensar, en mayor o menor medida, cualquier desproporcionalidad producida por los resultados en los distritos uninominales (mayoritarios). Por ejemplo, si un partido gana 10% de los votos nacionales pero no gana ningún escaño de mayoría, entonces le serían otorgados suficientes escaños de las listas de RP para compensar su representación en aproximadamente un 10% del parlamento.

En todos los países donde se utiliza este sistema, los escaños de uninominales se asignan por mayoría relativa, a excepción de Hungría que utiliza para estos efectos el sistema de doble vuelta. El método de Italia es más complicado ya que un cuarto de los escaños parlamentarios se reservan para compensar los votos "desperdiciados" en los distritos uninominales. En Venezuela hay 102 escaños de MR, 87 de RP por lista y 15 escaños extra compensatorios de RP. En México, 200 escaños de RP compensan parcialmente las altas cuotas de desproporcionalidad que generalmente resultan en los 300 escaños de MR, pero una disposición especial establece que ningún partido puede obtener mas de 300 de los 500 escaños que conforman la Cámara de Diputados y otra mas prevé que, como regla general, no debe haber una desproporción mayor al 8% en la relación votos-escaños para ningún partido o coalición.

Ventajas

Al mismo tiempo que la RPP mantiene los beneficios de la proporcionalidad de los sistemas de RP, asegura que los votantes tengan representación geográfica. También se da el lujo de conferir dos votos, uno para el partido y uno para el representante de una demarcación específica (distrito).

Desventajas

Un problema de la RPP es que al determinar la distribución global de los escaños parlamentarios el voto por el representante distrital es menos importante que el voto por el partido, y los votantes no siempre entienden esto. Además y, de manera similar a las dificultades inherentes en los sistemas paralelos (ver Desventajas), la RPP puede crear dos clases de representantes.

Debemos recordar que, al convertir los votos en escaños, la RPP puede ser un sistema electoral tan proporcional como el RP de lista puro y, por tanto, se le pueden endosar todas las ventajas y desventajas previamente mencionadas de la RP. Sin embargo, una de las razones por las cuales la RPP puede algunas veces ser vista como "menos preferible" que la RP por lista de manera directa, es que puede dar lugar a lo que se llama anomalías de "voto estratégico".

En Nueva Zelanda en 1996, en el distrito de Wellington Central, algunos estrategas del Partido Nacional (PN) pedían a los electores no votar por el candidato de su partido pues habían calculado que bajo la RPP su elección no le daría al PN otro escaño en el parlamento, sino que simplemente les reemplazaría a otro representante de su lista de partido. Por consiguiente, fue preferible para el PN ver elegido al candidato de otro partido, en el entendido de que compartía las ideas e ideología del PN, que "desperdiciar" votos en apoyo de su propio candidato.

Voto Único Transferible

Los politólogos han recomendado por mucho tiempo el VUT como uno de los sistemas electorales más atractivos. Sin embargo, su uso para elecciones nacionales parlamentarias se ha limitado a unos cuantos casos: Irlanda desde 1921 (ver Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible), Malta desde 1947 (ver Malta: El Sistema de Voto Único Transferible con Algunos Giros), y una vez en Estonia en 1990. Es usado también en Australia para elegir la Asamblea de Tasmania, la Asamblea Legislativa del Territorio de la capital y el Senado Federal (ver El Voto Alternativo en Australia ); al igual que en las elecciones locales de Irlanda del Norte.

Los principios fundamentales de este sistema fueron creados de manera independiente, en el siglo XIX, por Thomas Hare de Inglaterra y Carl Andru de Dinamarca. El VUT utiliza distritos plurinominales y los votantes marcan a los candidatos en su orden de preferencias, de la misma forma que en el sistema de VA (ver Voto Alternativo). En la mayoría de casos, la indicación de las preferencias es opcional y los votantes no están obligados a ordenar a todos los candidatos; si quieren pueden marcar sólo uno. Después de contar el número total de primeras preferencias, se utiliza una operación para establecer "la cuota" de votos requeridos para la elección de un candidato. La cuota se calcula por esta simple fórmula:


votos
Quota = _________ + 1
Escaños + 1

La primera etapa del conteo de los votos consiste en comprobar el número total de votos de primera preferencia para cada candidato. Cualquier candidato que tenga más primeras preferencias que la cuota es inmediatamente elegido. Si ninguno logra la cuota, el candidato con el menor número de primeras preferencias es eliminado y sus segundas y terceras preferencias son redistribuidas entre los candidatos restantes. Al mismo tiempo, el "excedente" de votos de los candidatos elegidos (en relación a la cuota) es redistribuido de acuerdo a las segundas preferencias de las papeletas.

Para ser justos, todas las papeletas de los candidatos son redistribuidas pero cada una conforme a un porcentaje fraccional de un voto, para que el total de votos redistribuidos sea igual al excedente del candidato (excepto en la República de Irlanda, donde se usa un modelo equilibrado). Por ejemplo, si un candidato tiene 100 votos y su excedente es de 10 votos, entonces cada papeleta sera redistribuida al valor de 1/10 de un voto. Este proceso continúa hasta que todos los escaños del distrito son ocupados.

Ventajas

Como mecanismo para escoger representantes, el VUT es tal vez el más sofisticado de todos los sistemas electorales, ya que permite elegir entre partidos y entre candidatos dentro de partidos. Los resultados finales también mantienen un grado justo de proporcionalidad, y el hecho que en la mayoría de los ejemplos actuales de VUT los distritos plurinominales sean relativamente pequeños implica que se conserve un importante vínculo geográfico entre el votante y el representante.

Además, los votantes pueden influir en la composición de las coaliciones post-electorales, como ha sido el caso en Irlanda. El sistema provee incentivos para acuerdos inter-partidarios mediante un recíproco intercambio de preferencias. El VUT también genera una mejor oportunidad para la elección de candidatos populares independientes que la RP por lista, porque los votantes escogen entre candidatos y no entre partidos (aunque a una elección basada en el VUT se le puede agregar una opción de lista de partido, como se hace para el Senado australiano), ver El Voto Alternativo en Australia .

Desventajas

El sistema de VUT es a menudo criticado sobre la base de que el llamado "voto preferencial" es poco conocido en muchas sociedades y demanda, por lo menos, un alto grado de alfabetismo y conocimientos de matemáticas. El intrincado conteo de votos es bastante complejo, lo cual también se considera una desventaja.

Al VUT también se le imputan las desventajas de todos los parlamentos que han sido elegidos por métodos de RP, como el hecho de que bajo ciertas circunstancias incrementa el poder de los pequeños partidos minoritarios. Adicionalmente, en ocasiones este sistema -a diferencia de la RP por lista directa- puede generar presiones para que los partidos políticos se fragmenten internamente, ya que en períodos electorales los miembros del mismo partido compiten por el vot entre sí, al mismo tiempo que lo hacen con la oposición.

Sin embargo, muchas de estas críticas han mostrado ser poco problemáticas en la práctica. Las elecciones por medio del VUT en Irlanda (ver Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible), Malta (ver Malta: El Sistema de Voto Único Transferible con Algunos Giros) y Tasmania (ver El Voto Alternativo en Australia ) produjeron gobiernos estables y legítimos, compuestos de uno o dos partidos importantes.

Asuntos Relativos a la Representación Proporcional

Las consecuencias derivadas de los distintos sistemas de RP para la representación parlamentaria y gubernamental no devienen sólo del tipo de sistema RP utilizado (ver Sistemas de Representación Proporcional), sino de numerosos asuntos técnicos concernientes al diseño del sistema electoral de RP.

La sección Umbrales detalla la importancia de éstos en la representación parlamentaria de los partidos políticos. La relativa aCoaliciones examina las oportunidades que tienen los partidos de coaligarse y unir sus votos para participar en la distribución de escaños. La de Listas Abiertas, Cerradas y Libres observa la capacidad del votante para elegir entre candidatos y partidos en una papeleta de RP, de pendiendo de si las listas son abiertas, cerradas o libres. A su vez la de Magnitud de los Distritos analiza esta crucial variable que tiene que ver con el número de representantes que se eligen en cada distrito.

Umbrales

Todos los sistemas electorales cuentan con umbrales de representación, es decir, con el mínimo nivel de votación que requiere un partido para obtener representación parlamentaria, el cual puede ser fijado de manera legal (formal) o simplemente matemática (efectivo). En algunos casos estos umbrales son un resultado secundario de otras características del sistema electoral, tales como el número total de escaños en dísputa entre partidos o candidatos; en cuyo caso se les considera como umbrales "efectivos". En otros casos, estos umbrales se establecen en la ley electoral que determina al sistema de RP y son, por consiguiente, "formales".

En Alemania, Nueva Zelanda y Rusia, por ejemplo, existe un umbral del 5% por lo que los partidos que no logran alcanzar este porcentaje no tienen derecho a participar en la asignación de escaños de las listas de RP, ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada, Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional, y Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo. Este dispositivo tuvo sus orígenes en el deseo de Alemania por limitar la elección de grupos extremistas y fue diseñado para evitar que partidos demasiado pequeños obtuvieran representación. Sin embargo, tanto en Alemania como en Nueva Zelanda existe una "puerta trasera" para que un partido minoritario obtenga escaños de las listas. En el caso de Nueva Zelanda, un partido debe ganar por lo menos un escaño de mayoría y, en el caso de Alemania, tres escaños para poder superar los requerimientos del umbral. En Rusia, en 1995, no habían rutas de "puerta trasera" y casi la mitad de los votos de lista de partido fueron desperdiciados.

En todo caso, los umbrales legales varían del 0.67% de Holanda (ver Holanda) al 10% de las Islas Seycheles. Los partidos que no obtienen este porcentaje de la votación son excluidos. La existencia de un umbral "formal" tiende a incrementar el nivel general de desproporcionalidad, ya que se desperdician los votos emitidos por aquellos partidos que, sin ese umbral, habrían logrado representación. En Polonia en 1993 aún con un umbral relativamente bajo del 5%, mas del 34% de los votos fueron emitidos a partidos que no cruzaron el umbral (ver Polonia: entre la Fragmentación y la Polarización). Pero en muchos otros casos los umbrales tienen un efecto limitado en los resultados generales y, por tanto, algunos expertos electorales los ven como complicaciones innecesarias y arbitrarias de las reglas electorales que es preferible evitar.

Coaliciones

Los umbrales altamente efectivos pueden servir para discriminar a partidos pequeños; de hecho, en algunos casos, este es su propósito expreso. Pero en muchos otros casos se considera indeseable configurar dispositivos discriminatorios en contra de los partidos pequeños, especialmente cuando varios partidos pequeños con las mismas bases de apoyo se "dividen" sus votos comunes y, por tanto, no alcanzan el umbral, cuando de haberse coaligado electoralmente hubieran reunido votos suficientes para obtener representación parlamentaria.

Para evitar este problema, algunos países que usan sistemas de lista de RP permiten que los partidos pequeños se alien o agrupen para fines electorales, formando así un "cartel" o coalición electoral para competir en la elección. Esto quiere decir que los partidos permanecen como entidades separadas y son listados por separado en las papeletas de votación, pero los votos conseguidos por cada uno de ellos se cuentan como si pertenecieran a la coalición en su conjunto. Consecuentemente, se incrementan las oportunidades de que su votación total combinado supere el umbral y estén en posibilidades de obtener o ampliar su representación. Este dispositivo es característico en numerosos sistemas RP por lista de Europa continental, en Chile se utilizó hasta 1973, Brasil lo adopto en 1979 y también lo emplean Uruguay, Argentina (ver Argentina), e Israel (ver Reforma Electoral en Israel).

Listas Abiertas, Cerradas y Libres

Existen importantes variantes en la forma de emitir el voto entre los distintos sistemas de RP por lista. Una de las más importantes tiene que ver con sí las listas son abiertas, cerradas o libres, en términos de la facultad que le conceden al elector para votar por el candidato o el partido de su preferencia.

En la mayoría de los sistemas de RP por lista en el mundo, estas son cerradas, es decir, el orden de los candidatos es determinado por los partidos y los electores no pueden expresar su preferencia por alguno de ellos. El sistema instituído para las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica fue un buen ejemplo de lista cerrada (ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos). La papeleta contenía los nombres y símbolos de los partidos y una foto de su líder, pero no el nombre de los candidatos en lo individual. Los votantes simplemente escogían al partido de su preferencia, de esa manera el candidato individual que resultaba elegido era el predeterminado por los partidos. Esto implicaba que los partidos podían incluir algunos candidatos (tal vez miembros de minorías étnicas, grupos lingüísticos o mujeres) que de otra forma podrían haber tenido dificultad de ser elegidos.

Un aspecto negativo de las listas cerradas es que los votantes no tienen capacidad para determinar quien será el representante de su partido. Las listas cerradas son generalmente insensibles a los cambios ocurridos en el entorno. Por ejemplo, en las elecciones de pre-unificacion en Alemania del Este de 1990, el candidato que encabezaba la lista de un partido fue señalado como informante de la policía secreta justo cuatro días antes de la elección, por lo que fue inmediatamente expulsado del partido, pero como se trataba de listas cerradas, los electores tuvieron que votar por él si querían apoyar a su partido.

Muchos de los sistemas de RP de Europa continental utilizan listas abiertas, en las cuales los votantes pueden indicar no sólo su partido, sino también su candidato favorito dentro de ese partido. En la mayoría de estos sistemas, el voto para un candidato así como para un partido es opcional y, debido a que la mayoría de los electores votan por el partido y no por los candidatos, la opción de elegir candidatos en la papeleta tiene poco efecto. Pero en algunos casos (Finlandia es uno, ver Finlandia: Selección de Candidatos y Proporcionalidad Partidista) esta elección tiene una gran importancia ya que los electores deben votar por candidatos, y el orden en que los candidatos son electos está determinado por el número de votos individuales que reciben.

Si bien este modelo le brinda a los votantes una mayor libertad en la elección de sus candidatos, también genera efectos secundarios no muy deseables. Dado que los candidatos dentro del mismo partido compiten efectivamente entre sí por los votos, esta forma de lista abierta puede producir conflictos y fragmentación inter-partidarias. También puede revertir los beneficios potenciales partidistas de presentar listas con fórmulas de candidatos diversos. Por ejemplo, en elecciones de RP por listas abiertas en Sri Lanka, los intentos de los grandes partidos srilaneses por incluir candidatos tamiles minoritarios en posiciones de triunfo potencial dentro de sus listas fueron anulados porque muchos de los electores votaron deliberadamente por candidatos srilaneses colocados en posiciones más bajas en el orden de las listas, ver Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad.

Algunos otros dispositivos son usados en pequeñas jurisdicciones para agregar mayor flexibilidad a los sistemas de lista abierta. En Luxemburgo y Suiza (ver Suiza), los electores tienen tantos votos como escaños a ocupar y los pueden distribuir entre los candidatos de una sola lista de partido o entre varias listas diferentes, como ellos lo deseen. Tanto la posibilidad de votar por más de un candidato en diferentes listas de partidos (a lo que se le conoce como "panachage"), como la de emitir más de un voto por un solo candidato (práctica a la que se puede denominar voto "acumulativo"), le brindan una medida adicional de control al elector y ambas son catalogadas aquí como sistemas de listas abiertas.

Magnitud de los Distritos

Existe un acuerdo casi universal entre los especialistas electorales en el sentido que el factor determinante para convertir votos en escaños bajo sistemas proporcionales es el de la magnitud de los distritos, entendida en términos del número de escaños que se eligen o distribuyen en cada uno de ellos. Bajo un sistema uninominal como el de MR, el de VA o el de DV, la magnitud del distrito es de un escaño: los votantes eligen un sólo representante. En contraste, bajo un sistema plurinominal Bajo cualquier sistema proporcional, el número de representantes o escaños a ser elegidos en cada distrito determina, en gran medida, que tan proporcionales serán los resultados de la elección.

Los sistemas que alcanzan un mayor grado de proporcionalidad utilizan distritos muy grandes, porque estos son capaces de asegurar que aún los partidos pequeños logren representación en la legislatura. Por ejemplo, un distrito en el cual se eligen tres miembros implica que un partido debe ganar por lo menos el 25% + 1 de los votos para asegurarse un escaño. Un partido que tiene solamente el apoyo del 10% de los votos podría no ganar escaños, además de que se podría decir que los votos de sus simpatizantes fueron desperdiciados. En cambio, en un distrito de nueve escaños el 10% + 1 de los votos garantizaría que un partido ganara por lo menos un escaño. Esto no sólo significa que los resultados serían más proporcionales, sino también que los partidos más pequeños tendrían la capacidad de contar con representación.

El problema es que a medida que los distritos crecen -tanto en número de escaños como en su tamaño geográfico-, se vuelve más débil el vínculo entre los representantes y su electorado. Esto puede tener serias consecuencias en sociedades donde los factores locales juegan un rol importante en la política o donde los votantes esperan que su representante mantenga fuertes vínculos con el electorado y que actúe como su "delegado" en la legislatura.

En razón de ello, existe un encedido debate acerca del nivel óptimo en la magnitud de los distritos. La mayoría de los especialistas concuerdan en que, como principio general, los distritos de entre tres y siete escaños funcionan muy bien. También existe amplio consenso en que un número impar, como 3, 5 o 7, funciona mejor que uno par, especialmente en un sistema bipartidista. Pero esto es simplemente una guía general, pues existen muchas situaciones donde un número mayor puede ser deseable y necesario para asegurar una representación y proporcionalidad satisfactorias.

En muchos países, los distritos electorales se ajustan a divisiones administrativas pre-existentes, como los límites provinciales o estatales, lo cual significa que puede haber una gran variación en su magnitud geográfica. En un extremo del espectro, un país entero puede componer un distrito electoral, lo cual normalmente significa que la cuota o cociente para tener representación es muy reducida y aún los partidos más pequeños pueden ganar escaños. En Holanda, por ejemplo, todo el país forma un distrito de 150 miembros, lo que significa que los resultados de la elección son altamente proporcionales. Pero también significa que partidos con un porcentaje de votación extremadamente pequeña, aún de menos del 1%, puedan lograr representación y que el vínculo entre un representante y una área geográfica es extremadamente débil (ver Holanda).

En el otro extremo, los sistemas de RP pueden ser aplicados en distritos cuya magnitud sea de sólo dos miembros (distritos binominales). En Chile, por ejemplo, se usa un sistema de RP por lista en distritos de esta magnitud y, como esta misma experiencia lo indica, su aplicación genera resultados bastante desproporcionados, a pesar de que se utiliza una fórmula proporcional, porque sólo dos partidos pueden obtener representación en cada distrito (ver Chile: ¿Proporcionalidad o Mayoritarismo?). Esto ha tendido a socavar los beneficios de RP en términos de representación y legitimidad.

Cualquiera de estos ejemplos extremos sirve para subrayar la crucial importancia de la magnitud de los distritos en cualquier sistema de representación proporcional. Es quizá la decisión institucional más importante al momento de diseñar un sistema electoral de RP, y también de capital importancia para numerosos sistemas que no son de RP. El de VUNT, por ejemplo, genera resultados semi-proporcionales a pesar de carecer de una fórmula electoral proporcional, precisamente porque es usado en distritos plurinominales (ver Voto Unico No-Transferible). De igual manera, cuando el VUT (ver Voto Único Transferible) se aplica en distritos uninominales se convierte en VA (ver Voto Alternativo), el cual mantiene algunas de las ventajas del VUT pero no su proporcionalidad. En los sistemas mayoritarios, es probable que decrezca la proporcionalidad a medida crece la magnitud de los distritos.

En resúmen, cuando se diseña un sistema electoral, la magnitud de distrito es, en muchas formas, el factor clave para determinar como funcionará el sistema en la práctica, el carácter del vínculo entre los votantes y los representantes y la proporcionalidad en los resultados generales de la elección.

La Distribución Global de los Sistemas Electorales

Tal como lo muestra la tabla uno, 114 de los 211 estados independientes y territorios semiautónomos del mundo ( el 54% del total) que realizan elecciones parlamentarias directas, usan sistemas de mayoría-pluralidad. Otros 75 (es decir, el 35%) usan sistemas tipo RP y los restantes 22 (el 10% del total) utilizan sistemas semi-proporcionales, todos los cuales, excepto dos, son sistemas paralelos.

- Tabla Uno: Sistemas Electorales del Mundo (Mayo, 1997) -

Table of Contents

Sistemas Electorales

Índice de Sistemas Electorales

El área temática de Sistemas Electorales trata asuntos relativos a la forma de representación y a la naturaleza de la democracia que suministran los sistemas electorales. La selección de un sistema electoral es fundamental para la forma en que se estructura la política. Una vez elegido, un sistema electoral tiende a permanecer relativamente constante; en consecuencia, su selección es muy importante. Para mayor información general sobre este asunto, por favor seleccione Panorama General.

Sin embargo, los interesados en el diseño de sistemas electorales quizá deseen ir directamente a Principios de Diseño. Para conocer ejemplos de cómo fueron seleccionados (y modificados) algunos sistemas electorales, se puede examinar el apartado El Proceso de Selección. Finalmente, para un análisis de las partes constitutivas de los sistemas electorales, incluyendo la frecuencia de las elecciones, el tamaño del parlamento, los métodos de votación y de conversión de votos en escaños, se pueden revisar los materiales disponibles en Componentes del Diseño.

Para los propósitos de este proyecto, los sistemas electorales son clasificados en tres grandes familias: los sistemas de pluralidad-mayoría; los semiproporcionales y los de representación proporcional. Dentro de ellas hay diez subfamilias. Para leer sobre un sistema electoral en particular, seleccione una de las tres siguientes ligas:

Sistemas de Pluralidad-Mayoría

Sistemas Semi-Proporcionales

Sistemas de Representación Proporcional

Por favor utilice los íconos de retroalimentación para enviarnos sugerencias, comentarios o información adicional que enriquezcan esta área temática.

Panorama General

Optar por un determinado sistema electoral es una de las decisiones institucionales más importantes en una democracia, pero pocas veces es seleccionado a conciencia y después de una profunda deliberación. Por lo general, la selección se realiza accidentalmente y resulta de una inusual combinación de circunstancias, de una tendencia pasajera o de una situación históricamente peculiar. Los efectos derivados del colonialismo y la proximidad de vecinos influyentes, son a menudo razones persuasivas en la selección de los sistemas electorales.

En casi todos los casos, su selección tiene profundas consecuencias en la vida política futura del país. En la mayoría de los casos, los sistemas electorales suelen conservarse de manera duradera una vez establecidos; a diferencia de los intereses políticos inmediatos, que se congelan alrededor de las causas que los motivaron.

Es raro que los sistemas electorales sean seleccionados después de profundas deliberaciones y, lo es más todavía, que sean diseñados tomando en consideración las condiciones históricas y sociales específicas del país. Toda nueva democracia debe escoger (o heredar) un sistema electoral para elegir su parlamento, pero esa decisión es a menudo condicionada por una de las dos circunstancias siguientes:

  • Los actores políticos carecen del conocimiento e información básica, de tal manera que la selección de entre los distintos sistemas electorales y sus consecuencias respectivas no son reconocidas plenamente.
  • Los actores políticos usan su conocimiento de los sistemas electorales para promover aquellos diseños que consideran que les pueden reportar mayores ventajas partidarias.

En cualquier caso, puede ser que las opciones asumidas no sean las mejores para el bienestar político del país en el largo plazo y que, en ocasiones, provoquen consecuencias desastrosas para sus expectativas democráticas.

El marco de referencia en la selección de un sistema electoral puede entonces ser tan importante como la selección misma. No se debe tener la ilusión de que tales decisiones son hechas dentro de un vacío político. De hecho, la consideración de las ventajas políticas es casi siempre el factor determinante en la elección de los sistemas electorales, cuando no el único. Al mismo tiempo, las opciones disponibles para la selección de los sistemas electorales son a menudo relativamente pocas.

De la misma forma, los cálculos políticos para satisfacer intereses en el corto plazo pueden con frecuencia pasar por alto las consecuencias a largo plazo de un sistema electoral en particular, así como los intereses generales de todo el sistema político. Consecuentemente, sin dejar de ir reconociendo sus obstáculos prácticos, trataremos de enfocar el tema de la selección de los sistemas electorales de la manera más amplia y comprensiva posible.

Los elementos fundamentales de los sistemas electorales contenidos en esta publicación están dirigidos particularmente a negociadores políticos y diseñadores constitucionales, tanto de las democracias emergentes como de aquellas en procesos de transición. Considerando que la construcción de una nueva institucionalidad política es una tarea difícil no sólo para las nuevas democracias, sino también para aquellas ya establecidas que buscan la actualización de sus sistemas con el propósito de reflejar mejor sus realidades políticas, este texto pretende abordar las preocupaciones de aquellas personas que en ambos tipos de democracia, -emergentes y establecidas- podrían estar trabajando por igual en el diseño de sus sistemas electorales. Dada esta audiencia objetivo, necesariamente se ha tenido que simplificar gran parte de la literatura especializada sobre esta materia y, al mismo tiempo, abordar algunos de los asuntos más complejos e inherentes a la temática. Si en algunas ocasiones parece demasiado simplista y en otras demasiado complejo, la explicación reside en que se ha procurado balancear dos objetivos: claridad y amplitud.

Si bien el contexto en el cual las democracias emergentes y las establecidas toman decisiones constitucionales difiere significativamente, los objetivos a largo plazo de la mayoría de ellas son generalmente los mismos: adoptar o crear instituciones suficientemente fuertes para promover democracias estables y, al mismo tiempo, suficientemente flexibles para reaccionar ante circunstancias cambiantes. Tanto las democracias emergentes como las establecidas tienen mucho que aprender de sus respectivas experiencias. El diseño institucional es un proceso evolutivo, por lo que se ha buscado la forma de ir decantando las lecciones aprendidas a partir de distintos ejemplos de diseño institucional existentes alrededor del mundo.

Sistemas electorales y Constituciones

Múltiples diseños y reformas constitucionales han tenido lugar en los últimos tiempos: el movimiento mundial hacia la gobernancia o gobernabilidad democrática durante las décadas de 1980 y 1990, estimuló una nueva y urgente búsqueda de modelos duraderos de gobiernos representativos, así como una renovada evaluación de los sistemas electorales. Este proceso ha sido alentado por el extenso reconocimiento de que la elección de instituciones políticas puede tener un impacto significativo en el sistema político en su sentido más amplio -por ejemplo, cada vez es más ampliamente reconocido que un sistema electoral puede proveer la "ingeniería" necesaria para el acomodo de intereses y la cooperación dentro de una sociedad dividida. El diseño del sistema electoral es ahora reconocido como de capital importancia para cuestiones más amplias de la gobernabilidad y, probablemente, como la institución más influyente del sistema político.

A través de la provisión de un análisis detallado de opciones y consecuencias y mostrando como los sistemas electorales han operado a lo largo del mundo democrático, se espera lograr dos cosas:

  • Ampliar el conocimiento e ilustrar las discusiones públicas y políticas.
  • Proporcionar a los diseñadores constitucionales las herramientas para una toma de decisiones informada y, de esta forma, evitar algunos de los efectos más disfuncionales y desestabilizadores en la selección de sus sistemas electorales.

En esencia, los sistemas electorales convierten los votos emitidos en una elección general en escaños ganados por partidos y candidatos. Las variables claves son: 1. La formula electoral usada (por ejemplo, si el sistema es de mayoría o proporcional y que fórmula matemática se emplea para calcular la distribución de escaños) y; 2. La magnitud del distrito; no cuantos electores viven en el distrito, sino cuantos miembros del parlamento se eligen en él.

El diseño del sistema electoral mantiene una fuerte relación con otros aspectos de las elecciones que son de carácter más administrativo y que son abordados en otros capítulos o secciones de este documento, como por ejemplo, la distribución de los sitios o mesas de votación (ver Logística Electoral), la postulación de candidatos (ver Partidos y Candidatos), el registro de electores (ver Registro de Electores), ), quien conduce las elecciones (ver Administración Electoral), entre otros. Estos asuntos son de capital importancia y las posibles ventajas que otorgue la selección de cualquier sistema electoral serán socavadas si no se les dedica la atención debida.

El diseño de un sistema electoral también afecta otras áreas relacionadas con las leyes electorales: la selección de los sistemas electorales tiene una influencia en la forma en que se trazan los límites de los distritos (ver Delimitación de Distritos), el diseño de las papeletas de votación (ver Logística Electoral), como se cuentan los votos (ver Escrutinio de Votos), así como otra gran cantidad de aspectos del proceso electoral.

Resumen de tipos los de sistemas electorales

Hay cientos de sistemas electorales funcionando y muchas variaciones de cada tipo, pero con la intención de hacer su presentación lo más sencilla posible, los hemos categorizado en tres grandes grupos:

  • Los de mayoría-pluralidad.
  • Los semi-proporcionales.
  • Los proporcionales.

Dentro de ellos tenemos diez sub-grupos, cuatro de los cuales corresponden al de mayoría-pluralidad:

  • Mayoría relativa (MR),
  • Voto en bloque (VB),
  • Voto alternativo (VA)
  • Doble ronda o doble vuelta (DR o DV)
  • Tres son sistemas semi-proporcionales:

  • Los paralelos (SP),
  • Voto limitado (VL)
  • Voto único no-transferible (VUNT).
  • Y los tres restantes de representación proporcional:

  • Representación proporcional por lista (RPL),
  • Representación proporcional personalizada (RPP)
  • Voto unico transferible (VUT)

Cada uno de los 212 sistemas electorales parlamentarios listados en La Distribución Global de los Sistemas Electorales puede ser categorizado bajo uno de estos 10 títulos de este árbol genealógico. Esta clasificación, aunque fundamentada en convenciones establecidas hace mucho tiempo, es la primera en tomar en cuenta todos los sistemas electorales usados para elecciones parlamentarias en el mundo actual y, a pesar de que no encara problemas más amplios de democracia y legitimación, se espera que ofrezca una guía clara y concisa para la elección de entre ellos.

La forma más común de apreciar los sistemas electorales es la de agruparlos conforme al criterio de que tan estrecho es el margen de conversión de votos recibidos en escaños ganados, es decir, que tan proporcionales son. Para hacer esto, se necesita observar tanto la relación votos- escaños como el nivel de votos desperdiciados. Por ejemplo, Sudáfrica usó un sistema proporcional clásico para su primera elección democrática en 1994 y con 62.65% del voto popular, el Congreso Nacional Africano ganó 63% de los escaños nacionales (ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos).

El sistema electoral fue altamente proporcional y el número de votos desperdiciados (v.gr. aquellos emitidos en favor de partidos que no obtuvieron escaños en la Asamblea) fue de sólo 0.8% del total. En contraste, el año previo en la vecina nación de Lesotho se empleo un sistema clásico de mayoría relativa y resulto que el Partido del Congreso de Basoto ganó los 65 asientos en juego con sólo el 75% del voto popular; no hubo oposición parlamentaria alguna y el 25% de los electores que votaron por partidos quedaron sin representación.. Este resultado se replicó en la elección de Djibouti en 1992, en donde se empleó el sistema de voto en bloque y los 65 asientos disponibles fueron ganados por el Rassemblement Populaire pour le Progres con 75% de los votos.

Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, los sistemas electorales no-proporcionales (como el de mayoría relativa) pueden accidentalmente dar lugar a resultados generales relativamente proporcionales. Este fue el caso en un tercer país surafricano, Malawi en 1994. En esa elección el partido que encabezó la votación, el Frente Democrático Unido ganó 48% de los asientos con 46% de los votos, el Partido del Congreso de Malawi ganó 32% de los asientos con 34% de los votos y la Alianza para la Democracia ganó 20% de los asientos con 19% de los votos. El nivel general de proporcionalidad fue alto, pero la evidencia de que éste no era un sistema proporcional intrínseco y no podía ser categorizado como tal, estribó en el hecho de que la cantidad de votos desperdiciados representó casi un cuarto del total emitido.

Para mayor información ver Sistemas Electorales y Constitución.

Principios Guía

El diseño de un sistema electoral debe construirse sobre la base de un enfoque que comprenda los siguientes principios (los cuales son desarrollados en Principios de Diseño):

1. Asegurar un parlamento representativo, ver Asegurar un Parlamento Representativo.

2. Lograr que las elecciones sean accesibles y significativas para el votante promedio, ver Hacer que las Elecciones sean Accesibles y Significativas .

3. Proveer incentivos para la conciliación entre partidos previamente hostiles, ver Proveer Incentivos para la Conciliación.

4. Fomentar percepciones de legitimidad del legislativo y del gobierno.

5. Coadyuvar a la estabilidad y eficacia del gobierno, ver Facilitar un Gobierno Estable y Eficiente.

6. Dar impulso a un sistema que promueva una rendición de cuentas por parte del gobierno y sus representantes al mayor nivel posible, ver Mantener el Principio de Rendición de Cuentas por parte del Gobierno y los Representantes Elegidos.

7. Estimular partidos políticos abiertos y cooperativos, ver Incentivar Partidos Políticos Abiertos y Cooperativos.

8. Contribuir a promover la oposición parlamentaria, ver Promover la Oposición Parlamentaria.

9. Ser realista en cuanto a la capacidad financiera y administrativa del país, ver Consideraciones Presupuestales.

En Consejos Prácticos para Diseñadores de Sistemas Electorales, se desarrollan los siguientes puntos aplicables al diseño de un sistema electoral:

1. Mantenerlo simple, pero;

2. No tener miedo de innovar.

3. Poner atención a los factores contextuales y temporales.

4. No subestimar al electorado.

5. Mejor excederse del lado de la inclusión.

6. Admitir que el proceso mediante el cual se selecciona el sistema electoral puede ser tan importante como el resultado final.

7. Tratar de construir la legitimidad y aceptación del sistema entre todos los actores principales.

8. Procurar maximizar la influencia del votante, pero;

9. Balancear ese principio con la necesidad de fomentar partidos políticos coherentes.

10. Advertir que la estabilidad a largo plazo y las ventaja a corto plazo no son siempre compatibles.

11. No creer que el sistema electoral es una panacea para todos los males, pero;

12. No subestimar su influencia.

13. Tener en mente la disposición del electorado para aceptar cambios.

14. Evitar ser un esclavo de sistemas del pasado.

15. Evaluar el posible impacto de cualquier sistema en el conflicto social.

16. Tratar de imaginar contingencias inusuales o poco probables.

Consideraciones Administrativas

Las instituciones políticas definen las reglas del juego bajo las cuales se practica la democracia y con frecuencia se argumenta que, para bien o para mal, el sistema electoral es la institución política más fácil de manipular. Esto es verdad, porque al convertir los votos en escaños, la selección de sistema electoral puede efectivamente determinar quien es elegido y que partido accede al poder. Sobre la base de un número de votos exactamente iguales por partido, un sistema electoral puede provocar la formación de un gobierno de coalición, mientras que otro podría permitir que un solo partido asuma el control de una mayoría parlamentaria. Los dos ejemplos que se citan líneas abajo ilustran como los sistemas electorales pueden convertir los votos obtenidos en resultados dramáticamente diferentes.

Sin embargo, existen otras consecuencias que trascienden este efecto primario de los sistemas electorales. El tipo de sistema de partidos que se desarrolla, en particular el número y tamaño relativo de los partidos políticos en el parlamento, es algo que está fuertemente influenciado por la selección de un determinado sistema electoral. También influye en la cohesión y la disciplina interna de los partidos: algunos sistemas pueden estimular el faccionalismo, propiciando que ciertas alas de un partido estén en constante pelea unas contra las otras, mientras que otro sistema puede animar a los partidos a hablar con una sola voz y evitar los disensos. Los sistemas electorales también pueden influir en la forma en que los partidos hacen campaña y la forma en que la élite política se comporte, ayudando a determinar el ambiente político general; pueden promover o retardar la formación de alianzas entre partidos, proveer incentivos para que los partidos y grupos políticos busquen una base amplia entre el electorado y sean más abiertos o receptivos a sus demandas o que, por el contrario, fundamenten su militancia en intereses muy reducidos como los vínculos de sangre o raza.

Además, si un sistema electoral no es percibido como "justo" y no permite que la oposición considere que tiene la oportunidad de ganar en la siguiente contienda, puede alentar a los perdedores a trabajar fuera del sistema, usando tácticas no democráticas, de confrontación e incluso violentas. Finalmente, la selección de un sistema electoral determinará la sencillez o complejidad del acto de votar. Esto es siempre importante, pero lo es mucho más en sociedades donde hay un número sustancial de votantes analfabetas o sin experiencia.

Sin embargo, es importante advertir que un sistema electoral no funcionará necesariamente de la misma forma en distintos países. Aunque hay ciertas experiencias comunes en distintas regiones del mundo, los efectos de un sistema electoral dependen en gran medida del contexto socio-político en el que operan. Las consecuencias del sistema electoral dependen de factores tales como la forma en que está estructurada una sociedad en términos de divisiones ideológicas, religiosas, étnicas, raciales, regionales, lingüísticas o de clase; o de si el país es una democracia establecida, en transición o emergente; también depende del nivel de configuración del sistema de partidos políticos, si está bien establecido, en formación o estado embrionario; además de cuantos partidos "serios" hay, de si los militantes de un partido están geográficamente concentrados o dispersos en un área más amplia.

Impacto del Sistema Electoral en la conversión de Votos en Escaños

Tomemos una elección hipotética (de 25,000 votos disputados por dos partidos políticos) y apliquémosle dos juegos diferentes de reglas electorales: un sistema de mayoría-pluralidad (MR) con cinco distritos uninominales (un sólo escaño) y otro representación proporcional por listas en un solo distrito:

Distritos Electorales Escaños ganados
  1 2 3 4 5 Total % P-M PR
Partido A 3000 2600 2551 2551 100 10802 43 4 2
Partido B 2000 2400 2449 2449 4900 14198 57 1 3
  5000 5000 5000 5000 5000 25000 100    

Claves: MR= Sistema de mayoria relativa; RP= Sistema de representación proporcional.

En nuestro ejemplo, el partido A con 43% obtiene muchos menos votos que el partido B (con 57%), pero bajo un sistema de pluralidad-mayoría relativa gana cuatro de los cinco escaños en disputa. A la inversa, bajo un sistema de representación proporcional, el partido B gana más asientos (tres) en comparación con los dos conseguidos por el partido A. Este ejemplo puede parecer extremo, con frecuencia ocurren resultados similares en las elecciones basadas en sistemas de pluralidad-mayoría.

En nuestro segundo ejemplo, se ha modificado la distribución de votos y ahora hay cinco partidos contendiendo en la elección, pero los dos sistemas electorales hipotéticos permanecen iguales.

Distritos Electorales Escaños Ganados
  1 2 3 4 5 Total % P-M PR
Partido A 3000 2000 2000 200 50 7250 29 3 1
Partido B 500 500 500 3750 500 5750 23 1 1
Partido C 500 250 750 1000 3000 5500 22 1 1
Partido D 750 500 1700 25 1025 4000 16 0 1
Partido E 250 1750 50 25 425 2500 10 0 1
  5000 5000 5000 5000 5000 25000 100 5 5

Clave: MR= Sistema de mayoría relativa, RP= Sistema de representación proporcional (usando la fórmula O`Hare y el método de resto mayor).

En el segundo ejemplo hay cinco partidos compitiendo. Bajo el sistema de representación proporcional, cada partido gana un asiento a pesar de que el partido A consigue casi tres veces más la votos que el partido E. Bajo un sistema de MR el partido más grande (A) habría conseguido la mayoría de los asientos con los dos partidos siguientes (B y C) ganando un solo asiento cada uno. La elección de sistema electoral tiene entonces un efecto dramático en la composición del parlamento y, por consiguiente, del gobierno.

Consideraciones Presupuestales

La elección del sistema electoral provoca una amplia gama de consecuencias administrativas y, en esencia, depende no sólo de la capacidad logística de una nación para llevar a cabo elecciones, sino también de la cantidad de dinero que el país puede invertir. Simplemente el escoger el sistema más sencillo y económico puede ser un falso ahorro a largo plazo, ya que un sistema electoral disfuncional puede tener un impacto negativo en el sistema político y la estabilidad democrática de una nación. La selección de un sistema electoral afectará un amplio rango de asuntos administrativos, los cuales se describen en los siguientes párrafos.

El trazado de los distritos electorales (ver Delimitación de Distritos)

Cualquier sistema basado en distritos uninominales exige un proceso largo y costoso para trazar los límites de pequeños distritos que se determinan en función del tamaño, cohesión, "comunidades de interés" y contigüidad de su población. Además, es muy raro el caso en que esta tarea se realiza una sola vez, ya que los límites son regularmente ajustados para reflejar cambios en la población.

Los sistemas de mayoría relativa (MR), voto alternativo (VA) y doble ronda (DR) son los que revisten los mayores problemas administrativos. Los sistemas de voto en bloque (VB), voto único no-transferible (VUNT), voto paralelo (VP), representación proporcional personalizada (RPP) y voto único transferible (VUT) también requieren que la delimitación de distritos electorales, pero son más fáciles de manejar porque usan distritos o circunscripciones plurininominales de mayor tamaño y en menor número.

En el otro lado de la balanza, los sistemas de representación proporcional son usualmente los más económicos y fáciles de administrar. Esto se debe a que utilizan un sólo distrito nacional, en cuyo caso no se requiere trazar límites, o bien distritos plurinominales muy grandes que se ajustan a los límites estatales o provinciales preestablecidos. Las elecciones transicionales de Sierra Leona en 1996 tuvieron que ser conducidas bajo un sistema nacional de RP por listas . La guerra civil del país y el consecuente desplazamiento de la población impidió que, aún habiéndolo deseado, las autoridades electorales contaran con la información poblacional necesaria para trazar distritos uninominales.

El registro de electores (ver Panorama General)

El registro de los electores es la parte más compleja, controversial y con frecuencia menos exitosa de la administración electoral. Esto se demostró en las elecciones de Zambia de 1996, donde menos de la mitad de la población en edad de votar fue registrada, a pesar de los esfuerzos desplegados por una empresa privada para llevar a cabo una campaña de inscripción de gran magnitud. Cualquier sistema que utiliza distritos uninominales usualmente requiere que todos los votantes estén registrados dentro de los límites del distrito. El movimiento natural de los votantes requiere, por tanto, una actualización continúa de los listados electorales.

Esto quiere decir que los sistemas paralelos (SP) y de representación proporcional personalizada (RPP), se suman a los de MR, VA y DR como los más costosos y administrativamente más complejos y laboriosos en términos del registro de electores. Los sistemas con un menor número de distritos plurinominales como los de voto en bloque, VUNT y VUT hacen el proceso un poco más fácil, mientras que las grandes circunscripciones pluriniminales de los sistemas de RP por lista son los menos complicados. En este contexto, la simplicidad de la lista regionales del sistema de RP fue un factor que contribuyó a su adopción en las elecciones transicionales, de Camboya en 1993, apoyadas por las Naciones Unidas, así como en las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica en 1994, ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos. Sin embargo, debe enfatizarse que las variaciones de los sistemas electorales solamente tienen un impacto pequeño en el con frecuencia extremadamente costoso registro de los electores, ver Definición de los Métodos del Registro de Electores.

El diseño de las papeletas de votación

Las papeletas de votación (ver Logística Electoral) deben ser tan sencillas como sea posible para todos los votantes a efecto de incrementar la participación y reducir el número de votos inválidos o "desperdiciados". Esto a menudo supone el uso de símbolos, fotografías y colores para partidos y candidatos (en la sección de materiales muestra del tema relativo a la logística electoral se incluye una buena cantidad de ejemplos interesantes de papeletas de votación). Con frecuencia, las papeletas asociadas a los sistemas de MR y VA son las más fáciles de imprimir y, en la mayoría de los casos, contienen un número relativamente pequeño de nombres.

Las papeletas del sistema de DR son igualmente sencillas, pero en muchos casos se deben imprimir nuevas papeletas para una segunda ronda de votación., duplicando así el costo de producción. De igual manera, los sistemas de RPP y paralelos usualmente requieren la impresión de por lo menos dos papeletas, aún y cuando las dos sean para la misma elección. Las papeletas empleadas en los sistemas VUNT, VUT y VB son un poco mas complejas que las de los sistemas de RPP, porque contienen mas candidatos y, por consiguiente, más símbolos y fotografías (si se acostumbra incluirlas). Las papeletas de los sistemas de RP por listas pueden prolongar el continuum de la complejidad. Pueden ser muy simples, como en un sistema de lista cerrada, o muy complejas como en el sistema de listas abiertas de Suiza, ver Suiza.

Educación al votante (ver Educación al Votante)

Evidentemente, la naturaleza y requerimientos de educación a los votantes, (ver Educación Electoral) varían significativamente de sociedad a sociedad; pero cuando se refieren al llenado de las papeletas de votación, existen diferencias identificables entre cada sistema. Los principios bajo los que operan los sistemas de voto preferencial, tales como los de VA o VUT, son bastante complejos cuando se aplican por primera vez. La educación al votante debe atender este asunto, particularmente si hay requerimientos obligatorios de enumeración de las preferencias, como en el caso en Australia, ver El Voto Alternativo en Australia . Lo mismo vale decir para los sistemas de RPP: después de 50 años de usar un sistema de este tipo, muchos alemanes todavía conservan la percepción errónea de que sus dos votos son iguales; cuando en realidad es el segundo, el de "RP nacional", el que determina la fuerza de los partidos en el parlamento, ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada. En contraste, los principios tras los sistemas categóricos de voto único, como los de MR y VUNT, son bastante fáciles de entender. Los otros seis sistemas restantes se ubican en algún punto entre estos dos extremos.

El número y sincronización de las elecciones

Los sistemas electorales de MR, VA, VB, RPL y VUT generalmente requieren que la elección se verifique en un mismo día, ver Tamaño del Parlamento. Sin embargo, los sistemas paralelos y de RPP esencialmente mezclan dos (o más) sistemas electorales muy diferentes y, por tanto, tienen implicaciones logísticas en la capacitación de oficiales electorales y en la forma en que la gente vota. Los sistemas de doble ronda (mayoría absoluta) son tal vez los más costosos y difíciles de administrar, porque a menudo requieren que todo el proceso electoral sea replicado una semana o dos después de la primera votación.

El escrutinio (conteo o recuento)

Los sistemas de MR, VUNT y los simples de RP con listas cerradas. son los más fáciles de contar, ver Escrutinio de Votos, ya que sólo se necesita una cifra total de los votos de cada partido o candidato para obtener los resultados. El voto en bloque requiere que los oficiales de las mesas de votación contabilicen varios votos emitidos en una sola papeleta. Los sistemas paralelos y de RPP casi siempre requieren el conteo de dos papeletas. Los sistemas preferenciales, como los de VA y VUT , que requieren que se enumeren los votos marcados en la papeleta, son más complejos de contar, particularmente en el caso de VUT que requiere continuos re-cálculos de los excedentes de valores transferibles.

Básicamente son la historia, el contexto, la experiencia y los recursos los que determinan el nivel de presión que un sistema electoral impone sobre la capacidad administrativa de un país. En lo que concierne a los costos potenciales de los distintos sistemas, un ejercicio preliminar realizado para efectos de este documento considerando algunos factores básicos, permite establecer que los sistemas de RPL , especialmente los de lista nacional cerrada, son los menos costosos de operar y los que requieren menos recursos administrativos. Luego vienen los sistemas de MR y VUNT, seguidos por los de el voto en bloque, VA, VUT, paralelos y RPP. De acuerdo con estos cálculos, el sistema que mayor presión impone sobre la capacidad administrativa de un país es el de doble ronda.

Contexto Social y Político

Los expertos en el diseño de sistemas electorales rehuyen, y con razón, los enfoques de "modelos talla única", es decir, aquellos que recomiendan un mismo sistema para todos los contextos. A decir verdad, cuando se les pregunta a los expertos constitucionales que identifiquen el "mejor" sistema o su sistema "favorito", suelen responder "depende", y esto generalmente tiene que ver con variables como las siguientes:

  • ¿Cómo es la sociedad?
  • ¿Cómo está dividida?
  • ¿Influyen las diferencias étnicas y comunales en el comportamiento electoral?
  • ¿Los diferentes grupos viven mezclados o segregados?
  • ¿Cuál es la historia política del país?
  • ¿Se trata de una democracia establecida, en transición o de un estado redemocratizado?
  • ¿Cuáles son los principales arreglos constitucionales sobre los que trabaja la legislatura?

Cuando se evalúa si un sistema electoral determinado puede funcionar en una sociedad dividida, tres variables se vuelven particularmente relevantes:

  • Determinar si es decisiva la división natural de la sociedad -la naturaleza de la identidad grupal, la intensidad del conflicto, la naturaleza de la disputa y la distribución espacial de los grupos conflictivos.
  • La naturaleza del sistema político, v.gr. la naturaleza del estado, el sistema de partidos y el marco constitucional general.
  • El proceso que condujó a la adopción del sistema electoral, v.gr. ¿el sistema fue heredado de un poder colonial, fue diseñado a conciencia, fue impuesto externamente o surgió de un proceso de evolución y de consecuencias no intencionadas?. - ver El Proceso de Selección.

La naturaleza de la identidad de grupo

En última instancia, el diseño constitucional apropiado es contextual y depende de los matices sociales característicos de una nación. La división dentro de una sociedad se refleja parcialmente en el grado en que la etnicidad se correlaciona con el apoyo de partidos y el comportamiento de los votantes. Ese factor a menudo determinara si la construcción institucional pueda disipar los conflictos étnicos o simplemente contenerlos. Hay dos dimensiones en la naturaleza de identidad de grupo:

  • Una se refiere a los fundamentos: ¿Está la sociedad dividida por líneas raciales, étnicas, etno-nacionalistas, religiosas, regionales o lingüísticas?.
  • La otra se refiere a que tan rígidas y arraigadas están tales divisiones.

La investigación académica sobre el tema ha establecido una correlación con la rigidez de la identidad recibida (primordialismo), por una parte, y con la maleabilidad de las identidades sociales construidas (constructivismo o instrumentalismo), por la otra.

Intensidad del conflicto

Una segunda variable, en términos de la naturaleza de un determinado conflicto y de su sensibilidad a la ingeniería electoral, reside simplemente en la intensidad y la profundidad de la hostilidad entre los grupos en competencia. Vale la pena recordar que aunque la atención académica e internacional se fija naturalmente en los casos extremos, la mayoría de los conflictos étnicos no degeneran al grado de convertirse en guerras civiles. Si bien sólo unas cuantas sociedades están totalmente exentas de antagonismos multi-etnicos, la mayoría son capaces de mantener un cierto grado de "acomodamiento" para evitar el colapso del estado.

Hay numerosos ejemplos de estados profundamente divididos en donde diferentes grupos mantienen relaciones frías pero esencialmente civiles entre ellos, a pesar de un considerable grado de antipatía mutua - tal como los malayos, chinos e indios en Malasia. Existen otros casos (v.gr. Sri Lanka) donde lo que parecía ser un benigno ambiente inter-étnico y disputas raciales poco pronunciadas, degeneraron sin embargo en un violento conflicto armado - pero donde el gobierno democrático ha sido más la regla que la excepción. También hay casos de violenta ruptura de las relaciones donde se llega a prescribir la limpieza étnica de un grupo por otro, como el reciente y horrible de Bosnia.

La naturaleza del conflicto

El diseño de un sistema electoral no es una mera contingencia de los asuntos sociales; en buena medida expresa incluso sus diferencias culturales. La disputa clásica tiene que ver con el status y derechos de grupo en una democracia multi-étnica - en un sistema caracterizado tanto por la existencia de instituciones democráticas para la toma de decisiones, como por la presencia de dos o más grupos étnicos.

Estos se definen como un grupo de gente que se ve a si mismo como una comunidad cultural distinta; que a menudo comparten el mismo idioma, religión, parentesco y características físicas (como el color de la piel); y que tiende a albergar sentimientos hostiles y negativos hacia los miembros de otros grupos 1. La mayor parte de este trabajo tiene que ver con esta división fundamental de la etnicidad.

Sin embargo, otros tipos de conflictos también se relacionan a menudo con las disputas étnicas. Por ejemplo, si el tema que divide los grupos es un recurso fundamental entonces la forma de elegir al parlamento nacional tiene una importancia particular, ya que las disputas son manejadas a través de la distribución de recursos hacia las distintas regiones y pueblos por parte del gobierno central.

En este caso, un sistema electoral que haya facilitado la integración de un parlamento altamente inclusivo podría ser más exitoso que otro que hubiera privilegiado tendencias mayoritarias, o bien divisiones étnicas, regionales o de otra especie. Este requerimiento seguiría siendo válido si la disputa fuera primordialmente cultural, tal como lo es la protección de lenguas minoritarias o de escuelas para minorías culturales especificas. Otros mecanismos institucionales, como son la autonomía cultural y los vetos de minoría, pueden ser también muy importantes para mitigar los conflictos.

Las disputas de carácter territorial requieren a menudo arreglos institucionales innovadores que van mucho mas allá de los giros positivos que un sistema electoral pueda crear. En España y Canadá, se utilizaron acuerdos no simétricos para calmar los llamados a la secesión del País Vasco y la Provincia de Quebec respectivamente, mientras que el federalismo ha sido promovido como una institución para el manejo y la solución de conflictos en países tan diversos como Alemania, Nigeria, Sudáfrica y Suiza.

Distribución especial de los grupos conflictivos

Cuando se observan las diversas opciones electorales, una consideración final tiene que ver con la distribución territorial de los grupos étnicos, particularmente su tamaño relativo, cantidad y grado de concentración o dispersión geográfica. La ubicación geográfica de los grupos conflictivos está a menudo relacionada con la intensidad del conflicto entre ellos. Un contacto frecuente entre grupos de distintas zonas geográficas puede incrementar su hostilidad recíproca; aunque también puede actuar como una fuerza moderadora en contra de las manifestaciones más extremas en el conflicto étnico. La familiaridad puede alimentar desprecio, pero también cierto grado de aceptación.

Por consiguiente, los grupos mezclados son menos proclives a estar en un estado de guerra civil, que aquellos que están territorialmente separados unos de otros. En sentido inverso, la separación territorial es a veces la forma única de controlar los casos más extremos de conflicto étnico -aquellos que implican una devolución territorial de poder o autonomía de carácter formal. En el casos extremo de limpieza étnica de Bosnia, aquellas áreas que previamente mostraban altos índices de población mezclada de serbios, croatas y musulmanes son ahora predominantemente monoétnicas.

La comprensión demográfica de cada conflicto étnico es particularmente importante al tratar de resolverlo institucionalmente. El número y la distribución de los grupos étnicos constituyen una variable clave tanto en el modelo de ingeniería electoral centrípeto como en el "consociativo" para sociedades divididas. De acuerdo con Lijphart, el número óptimo de "segmentos" para que funcione un modelo "consociativo" es de tres o cuatro, y las condiciones se vuelven progresivamente menos favorables a medida que se agregan más segmentos (o grupos).

En contraste, el modelo centrípeta requiere un grado de proliferación de grupos étnicos (o, al menos, de partidos de orientación étnica) que garantice las pre-condiciones esenciales para que se efectue una votación . Las probabilidades de éxito se incrementarán en la medida que aumente el número de segmentos. Otro factor es el tamaño relativo de los grupos étnicos: el "consociativismo" favorece grupos de aproximadamente el mismo tamaño, aunque los "sistemas bi-comunales", en los cuales dos grupos de tamaño aproximado coexisten, pueden propiciar una de las fórmulas de mayor confrontación de todas.

Para el modelo centripeta, la variable crucial no es tanto el tamaño como la concentración o dispersión geográfica de los grupos étnicos. Cuando los grupos étnicos están geográficamente concentrados en una o dos áreas, cualquier estrategia electoral para el control de conflicto debe ser diseñada a la medida de las realidades de la geografía política. Las prescripciones territoriales sobre el federalismo u otros tipos de devolución de poder, serán siempre una preocupación de primer orden, así como las cuestiones de autonomía grupal. Los grupos indígenas o tribales muestran una tendencia especialmente acentuada hacia la concentración geográfica.

Las minorías africanas, por ejemplo, están altamente concentradas en áreas geográficas contiguas a diferencia de minorías en otras regiones. Esto quiere decir que un solo grupo etnopolítico controlará muchos distritos electorales y, por tanto, las bases informales del poder local. Esto tiene implicaciones serias para los diseñadores electorales: cualquier sistema de elección que dependa de distritos electorales uninominales (como el de voto alternativo, favorecido por los centrípetas) podría favorecer a que un solo grupo étnico detente el control absoluto en el ámbito electoral. La representación de las minorías y/o el compartir el poder bajo estas condiciones, probablemente requerirá alguna forma de sistema de distritos plurinominales - particularmente de representación proporcional (RP).

Esa situación hay que contrastarla con la de los asentamientos coloniales o de mano de obra importada como los de vastas diásporas de indios o chinos en algunas regiones del Pacifico Sur, Fiji, Malasia; o en países caribeños como Guyana y Trinidad y Tobago, en los cuales los grupos étnicos se mezclan más ampliamente y, por consiguiente, tienen un contacto cotidiano. Aquí las identidades étnicas son a menudo mitigadas por otras disputas y probablemente los distritos electorales son étnicamente heterogéneos. Así, los sistemas electorales centrípetas que animan a los partidos a buscar el apoyo de varios grupos étnicos (el de voto alternativo) pueden romper los antagonismos inter-etnicos y promover el desarrollo de amplios partidos multi-étnicos. En virtud de ello y después de un año de revisar su Constitución, Fiji recién adopto el sistema de voto alternativo (VA) como parte de una nueva Constitución no-racial.

Otro escenario se presenta cuando existen tantos grupos étnicos que resulta casi natural la preclusión de algunos modelos de sistemas electorales. Ese tipo de estructuras sociales usualmente se refieren a pequeños grupos tribales geográficamente muy bien definidos -que son relativamente poco usuales en los estados occidentales desarrollados- pero muy comunes en algunas regiones del ¡frica Central y el Pacífico Sur. Para funcionar efectivamente, esta situación generalmente requiere de un sistema de representación de un solo miembro (uninominal).

En el caso extremo de Papúa Nueva Guinea, compiten cientos de grupos y clanes que hablan más de 800 dialectos diferentes. En ese caso, sería prácticamente imposible cualquier intento de implantar un sistema de representación proporcional, porque requeriría de un parlamento integrado por miles de miembros ( y como en casi todos esos casos los partidos son débiles o inexistentes, una sistema de RP mediante listas como los que promueven los "consocionalistas", sería definitivamente inapropiado). Esto limita dramáticamente el rango de opciones disponibles para los diseñadores de sistemas electorales.

Naturaleza del Estado

Las prescripciones institucionales en el diseño e ingeniería electoral deben estar muy alertas sobre las diferentes dinámicas políticas que distinguen a las democracias en transición de las establecidas. Las democracias en transición, particularmente aquellas que van saliendo de una situación de grave conflicto interno, generalmente tienen una mayor necesidad que las democracias establecidas de ser inclusivas y de fijar un umbral más bajo para la manifiesta retórica de los adversarios políticos. De igual manera, los ambientes políticos estables de la mayoría de los países occidentales -donde dos o tres grandes partidos pueden esperar de manera razonable mantenerse durante períodos regulares en el gobierno a través de la alternancia en el poder o formando coaliciones gobernantes- son muy diferentes de las políticas de tipo suma-cero que a menudo caracterizan a las sociedades divididas.

Esta es una de las razones por la que los sistemas electorales donde "el ganador se lleva todo", como los de pluralidad-mayoría relativa (MR) han sido tan a menudo identificados como contribuyentes a los colapsos de las democracias en el mundo en desarrollo: esos sistemas tienden a privar a las minorías de acceso a la representación parlamentaria y, en situaciones de partidos de base étnica, pueden fácilmente llevar a la dominación total de uno ellos sobre los otros. Bajo estas circunstancias, la democracia se puede volver rápidamente una situación de inclusión y exclusión permanentes, un juego de cero-suma, con resultados alarmantes.

Por esta razón, muchos intelectuales ven la necesidad de algún tipo de gobierno de poder compartido que permita a todos los grupos representativos participar como actores esenciales de la transición de un modelo autoritario a uno democrático. El modelo de poder compartido es generalmente asociado con la RP, ya que ésta es la forma mas segura de garantizar resultados proporcionales y representación de las minorías. Es aleccionador notar que casi todas las elecciones de transición importantes en los últimos años han sido conducidas bajo algún tipo de RP. De hecho, las relativamente recientes elecciones de transición en Chile (1989), Namibia (1989), Nicaragua (1990), Camboya (1993), Sudáfrica (1994) y Mozambique (1994) todos usaron alguna forma de RP mediante listas nacionales o regionales para sus elecciones fundacionales.

Algunos intelectuales han señalado que la selección de un sistema proporcional en lugar de uno mayoritario ha sido un componente clave de la transición exitosa hacia la democracia. Precisamente es por la incorporación de minorías en el proceso y la representación justa de todos los partidos políticos significativos en la nueva legislatura, sin importar la extensión o distribución de sus bases de apoyo, que la RP ha sido vista como un elemento integral para crear un régimen post-autoritario incluyente y legítimo.

También existe evidencia suficiente de que si bien la RP mediante listas a gran escala es un instrumento efectivo para amortiguar el camino de la transición hacia la democracia, es también menos efectivo para promover la consolidación democrática. Países en desarrollo, en particular aquellos que han realizado la transición hacia la democracia bajo un sistema de RP por listas, se han dado cuenta cada vez más que los grandes distritos plurinominales requeridos para lograr resultados proporcionales, también crean dificultades con la rendición de cuentas y la responsabilidad política entre los políticos elegidos y los votantes.

La consolidación democrática requiere del establecimiento de una relación significativa entre el estado y el ciudadano, y muchas democracias nuevas -particularmente aquellas establecidas en sociedades agrarias- enfrentan muchas mayores demandas de servicios por parte de los habitantes a nivel local, que las referidas a la representación de todas las expresiones ideológicas en la legislatura. Es por ello que se ha argumentado de manera creciente en Sudáfrica, Camboya y en otras naciones similares que la selección de un sistema electoral permanente debe fomentar un alto grado de responsabilidad geográfica, a través de miembros en el parlamento que representan distritos pequeños y bien definidos territorialmente que atiendan las necesidades de su electorado, a fin de establecer una relación significativa entre gobernantes y gobernados.

Si bien esto no predica sobre la exclusión de los sistemas de RP -hay muchas formas de combinar sistemas de distritos uninominales con resultados proporcionales- si lo hace en el caso de los sistemas el de RP mediante listas nacionales, tan favorecido por los "consocionalistas".

Naturaleza del sistema de partidos

La creencia convencional entre los especialistas electorales es que las reglas electorales mayoritarias fomentan la formación de sistemas bipartidistas (y, por extensión, gobiernos monopartidistas), mientras que la RP propicia sistemas multi-partidistas (y, por consecuencia, gobiernos de coalición). Si bien existe acuerdo en que los sistemas mayoritarios restringen el espectro de representación legislativa y los sistemas RP lo fomentan, la creencia convencional sobre la existencia de una relación causal entre el sistema electoral y el sistema de partidos se ha vuelto obsoleto. En años recientes, la MR ha facilitado la fragmentación del sistema de partidos en democracias establecidas como Canadá y la India, mientras que la RP ha visto la elección de lo que parecen regímenes dominados por un solo partido como en Namibia, Sudáfrica y otros países.

Uno de los preceptos básicos de la ciencia política es que los políticos y los partidos toman decisiones acerca de instituciones como los sistemas electorales sobre la base de los beneficios que esperan que les reporten. Consecuentemente, diferentes sistemas de partidos tienden a propiciar la selección de distintos sistemas electorales. El ejemplo mejor conocido de esta materia es la adopción de la RP en Europa continental a principios del siglo XX. La expansión del sufragio y el surgimiento de nuevas y poderosas fuerzas sociales, como el movimiento obrero, impulsaron la adopción de sistemas de RP que al mismo reflejarían y contendrían esos cambios sociales.

Transiciones más recientes han subrayado este modelo de "actor racional" en la selección de sistemas electorales. Así, regímenes amenazados como los de Ucrania y Chile adoptaron sistemas que consideraron maximizarían sus perspectivas electorales: un sistema de doble ronda que sobre-representara a los antiguos comunistas en Ucrania y una forma inusual de RP en distritos de dos miembros calculado para sobre-representar al segundo partido o fuerza electoral en Chile.

Una excepción interesante que prueba la validez de esta regla fue el apoyo del Congreso Nacional Africano al sistema de RP para las primeras elecciones en Sudáfrica después del apartheid. Haber mantenido el sistema de MR sin duda hubiera significado la sobre-representación del CNA como el partido más popular, pero también habría generado problemas de exclusión e incertidumbre entre las minorías. El partido del CNA tomó una decisión racional, su interés a largo plazo sería mejor servido por un sistema que les permitiera el control en la nominación de sus candidatos e incluyera dentro de la contienda a posibles fuerzas electorales desestabilizadores, en vez de darles una razón de atacar al sistema.

Marco constitucional general

La eficacia en el diseño del sistema electoral debe ser juzgada dentro del más amplio marco constitucional del estado. Este documento se concentra en elecciones para integrar las legislaturas o parlamentos. El impacto de un sistema electoral en la membresía y dinámica de una legislatura siempre será significativa, pero el impacto del sistema electoral en el acomodo político y la democratización estará generalmente más ligado al poder conferido a la legislatura y a la relación de ésta con otras instituciones políticas. La importancia en la construcción del sistema electoral es resaltada en sistemas parlamentarios centralizados unicamerales y es maximizada, cuando la legislatura se ve obligada constitucionalmente a producir un gabinete ejecutivo de unidad nacional, tomado elementos de todos los partidos que lograron una representación parlamentaria significativa.

De manera similar, la eficacia en el diseño de un sistema electoral disminuye a medida que se le resta poder al parlamento. Así, diversas instituciones constitucionales distraerán proporcionalmente la atención de la elección del legislativo y requerirán que el diseñador constitucional se concentre en las interrelaciones entre Ejecutivo y Legislativo; entre Senado y Asamblea y; entre gobiernos nacionales, locales y regionales. Esto no le resta importancia a los sistemas electorales de estas otras instituciones (como elegir presidentes y legislativos federales), más bien resalta como la construcción constitucional se vuelve más compleja a medida que el poder se desconcentra. Cada uno de los siguientes componentes del estado puede fragmentar los puntos focales del poder político y disminuir así el significado del diseño del sistema electoral en el ambiente político general:

  • Un presidente elegido directamente,
  • Un parlamento bicameral con un balance de poder entre las dos cámaras,
  • Un grado de federalismo y/o acuerdos regionales asimétricos.

Antecedentes Históricos

Las elecciones democráticas de carácter liberal pueden reclamar su linaje en la antigua Atenas y en la reunión del demos en la plaza pública, pero el diseño electoral moderno se remonta a mediados del siglo XIX en Europa Occidental. Hacia la Primera Guerra Mundial, los parlamentos democráticos eran ya elegidos utilizando formas embrionarias de RP por listas (gran parte de los países escandinavos y Holanda), sistemas de doble ronda (Francia y Alemania) o de mayoría relativa (Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda). Australia fue el único país que reemplazó su sistema electoral colonial de MR por uno de voto alternativo en 1918, ver El Voto Alternativo en Australia .

La tabla presentada a continuación ilustra la extensión y dispersión de los sistemas electorales en estados nacionales entre 1945 y 1995 , está basado en información proveniente del libro de IDEA Internacional: Handbook of Voter Turnout 1945-1977: A Global Report on Political Participation. Comprende no sólo a las democracias, sino a todos los países que han realizado elecciones competitivas multipartidistas.

En 1945, el 80% del mundo democrático eligió sus parlamentos predominantemente mediante métodos de representación proporcional. La mayoría usó formas de RP por listas; sólo la República de Irlanda y Malta usaron la forma de voto único transferible. Únicamente Inglaterra, EU, Canadá y Nueva Zelanda eligieron sus parlamentos por MR. Ya en 1950, la independencia de la India y de dos pequeños países caribeños, aumentó el número de sistemas MR a seis, pero los sistemas de RP permanecieron hegemónicos con casi tres cuartos del total.

En 1950, Japón adoptó el voto único no transferible (VUNT) y Alemania había adoptado la representación proporcional personalizada (RPP) después de la Segunda Guerra Mundial. En 1960, con el creciente número de estados caribeños y africanos que lograron su independencia de Inglaterra, el número de casos MR se incrementó, pero el de RP todavía representaba casi dos tercios de todos los casos, mientras el de MR representaba únicamente un cuarto.

La marea de independencias coloniales de los años sesenta llevó a muchos estados africanos a experimentar elecciones multi-partidistas y casi todos los países africanos anglófonos usaron sistemas electorales de MR. Para 1970, un tercio de todos los países estaban usando sistemas de MR de distritos uninominales, mientras el número que usaba listas de RP había caído a menos de la mitad. Entre 1980 y 1995, los sistemas que experimentaron un verdadero crecimiento fueron los paralelos y el francés de doble ronda. Para 1995, estos dos sistemas relativamente raros componían casi un cuarto de los sistemas electorales de 150 estados nacionales.

Evolución histórica de los sistemas electorales utilizados

 

Mayoría-Pluralidad

Semi-RP

Proporcional

 
 

MR

VB

DR

VA

VUNT

PAR

RPL

RPP

VUT

 

1945

4

(13%)

0

1

(3%)

1

(3%)

0

0

( 22

( (73%)

0

2 (6%)

30

1950

6

(14%)

1

(2%)

1

(2%)

1

(2%)

1

(2%)

0

30

(70%)

1

(2%)

2

(4%)

43

1960

17

(25%)

1

(2%)

1

(2%)

1

(2%)

1

(2%)

0

34

(59%)

1

(2%)

2

(4%)

58

1970

24

(33%)

3

(4%)

2

(3%)

2

(3%)

1

(1%)

2

(3%)

36

(49%)

1

(1%)

2

(3%)

73

1980

29

(32%)

4

(4%)

5

(5%)

2

(2%)

1

(1%)

4

(4%)

43

(47%)

1

(1%)

2

(2%)

91

1990

33

(31%)

5

(5%)

7

(6%)

2

(2%)

3

(3%)

6

(6%)

46

(43%)

2

(2%)

3

(3%)

107

1995

39

(25%)

9

(6%)

18

(12%)

2

(1%)

2

(1%)

18

(12%)

57

(37%)

6

(4%)

2

(1%)

153

Consejos Prácticos para Diseñadores de Sistemas Electorales

Una de las conclusiones más claras que se han recogido del estudio comparativo de los sistemas electorales se refiere sencillamente al alcance y utilidad de las opciones disponibles. Con mucha frecuencia y tratándose sobre todo de las democracias emergentes, los diseñadores constitucionales se limitan a escoger el sistema que mejor conocen (que suele ser, en muchos casos, el del antiguo poder colonial) en lugar de investigar las alternativas más apropiadas. La finalidad primordial de este sitio es la de proveer suficientes conocimientos para que los diseñadores de sistemas electorales puedan adoptar decisiones informadas.

Esto no significa que necesariamente aboguemos por cambios totales en los sistemas electorales existentes; de hecho, la experiencia comparativa en materia de reformas electorales sugiere que reformas moderadas, efectuadas en base a aquellos aspectos de un sistema existente que funcionan bien, son generalmente una mejor opción que saltar hacia un sistema nuevo y poco familiar.

Hay mucho que aprender de la experiencia de otros. Por ejemplo, un país con un sistema de MR que desee moverse a algo más proporcional, manteniendo el vínculo geográfico con los electores, debe considerar la experiencia de Nueva Zelanda, quien adoptó un sistema de representación proporcional personalizada (RPP) en 1993, ver El Voto Alternativo en Australia . Un país similar que quiera mantener distritos uninominales pero estimular acomodos y compromisos inter-grupales debe mirar la experiencia del voto alterno (VA) en Oceanía, ver Papua Nueva Guinea.

Cualquier país profundamente dividido deseoso de transitar a la democracia debe considerar seriamente el caso de elecciones de RP mediante listas de Sudáfrica y del gobierno compartido y multi-étnico que resulto electo, ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos, y del gobierno resultante de poder compartido y multi-étnico. Un país que simplemente desea reducir el costo y la inestabilidad creada por un sistema de doble ronda (DR), debe examinar la opción del voto preferencial de Sri Lanka, ver Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad, o Irlanda, ver Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible.En todos estos casos, el cambio de un sistema electoral a otro ha tenido un fuerte impacto en la política de estos países.

A continuación se presentan algunas guías prácticas para los diseñadores de sistemas electorales:

Mantenerlo simple

Probablemente los diseños de sistemas electorales más efectivos y sostenibles son aquellos que el elector y el político entienden con mayor facilidad. Demasiada complejidad puede conducir a malentendidos, consecuencias imprevistas y desconfianza en los resultados por parte del elector

No tener miedo a innovar

Muchos de los sistemas electorales usados de manera exitosa en el mundo son resultado de un enfoque innovador ante problemas específicos y han demostrado que funcionan bien. Hay mucho que aprender de la experiencia de otros.

Poner atención a los factores contextuales y temporales

Los sistemas electorales no funcionan en el vacío. Su éxito depende de una feliz unión de instituciones políticas y tradiciones culturales. El punto de partida para cualquier diseñador de un potencial sistema electoral consiste en preguntarse:

  • ¿Cuál es el contexto social y político en el que estoy trabajando?
  • ¿Estoy diseñando un sistema permanente o uno necesario para garantizar un período de transición?

No subestimar al electorado

Tan importante es la simplicidad como peligroso subestimar la capacidad de los electores para comprender y utilizar con éxito una amplia variedad de sistemas electorales. Por ejemplo, en países en desarrollo en la región del Asia-Pacifico (como Papúa Nueva Guinea y Sri Lanka) se han utilizado exitosamente complejos sistemas preferenciales, mientras la experiencia de muchas elecciones recientes en democracias emergentes ha enfatizado la importancia de distinguir entre alfabetismo ®"funcional" y alfabetismo "político". Aún en países muy pobres, los votantes a menudo tienen y desean expresar preferencias y elecciones políticas sofisticadas.

Errar del lado de la inclusión

Cuando sea posible, ya sea en sociedades divididas o relativamente homogéneas, el sistema electoral debe producir un parlamento que mejor cometa errores por el lado de la inclusión de todos los intereses significativos, que del lado de su exclusión. Independientemente de sí las minorías están basadas en identidades étnicas, raciales, lingüísticas, regionales o religiosas, la exclusión de franjas significativas de opinión en los parlamentos, especialmente en el mundo en desarrollo, ha resultado catastróficamente contraproducente.

El proceso es un factor clave en la selección

La forma en que se selecciona un sistema electoral específico es también extremadamente importante para asegurar su plena legitimidad. Es probable que un proceso en el cual la mayoría o todos los grupos son incluidos, incluyendo al electorado en su totalidad, garantice una aceptación significativa y más amplia del resultado final; que una decisión que se perciba como motivada exclusivamente por intereses partidarios. Aunque las consideraciones a los intereses partidistas son inevitables, cuando se discute la selección de los sistemas electorales es fundamental contar con un amplio apoyo público y de todos los partidos de la sociedad, para que la institución electoral sea aceptada y respetada.

La reforma del sistema electoral de Nueva Zelanda de MR a RPP, por ejemplo, fue precedido por una serie de plebiscitos que sirvieron para legitimar el resultado final, ver Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional. En contraste, la decisión del gobierno socialista francés en 1986 de cambiar su sistema de dos vueltas (SDR) a representación proporcional, fue percibido ampliamente como motivado por razones partidarias y revertida tan pronto como ese gobierno perdió el poder en 1988.

Generar aceptación y legitimidad entre todos los actores clave

Todas las agrupaciones que deseen participar en el proceso democrático deben sentir que el sistema electoral a emplear es justo y les brinda a todos la misma oportunidad de ganar. El objetivo principal debe ser que todos aquellos que pierdan la elección no puedan traducir su decepción en un rechazo del sistema mismo, ni utilizar el sistema electoral como una excusa para desestabilizar el camino de la consolidación democrática.

En 1990, los sandinistas perdieron el control del gobierno en Nicaragua pero aceptaron su derrota, en parte porque aceptaban la imparcialidad del sistema electoral. Asimismo, Sudáfrica, Sierra Leona y Mozambique fueron capaces de terminar sus sangrientas guerras civiles a través de acuerdos institucionales que fueron ampliamente aceptados por todas las partes involucradas, ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos.

Tratar de maximizar la influencia del votante

Los votantes deben percibir que las elecciones les proveen de cierta influencia sobre sus gobiernos y las políticas gubernamentales. La selección puede ser maximizada de una gran variedad de formas. Los votantes pueden ser capaces de escoger entre partidos, entre candidatos de diferentes partidos y entre candidatos del mismo partido. También puede ser que voten de diferente forma dependiendo del tipo de elección: presidencial, senado, asamblea, regional o local. También debe sentir confianza en que su voto ha tenido un impacto genuino en la formación del gobierno, y no sólo en la composición del congreso.

Balancear esa influencia con la promoción de partidos políticos coherentes

El deseo de maximizar la influencia del votante debe ser balanceado contra la necesidad de promover partidos políticos coherentes y viables. La máxima influencia del votante en la papeleta de votación puede producir un parlamento tan fragmentado que nadie acabe con el resultado deseado. La tesis de que los que los partidos políticos coherentes, de amplia base, son uno de los factores más importantes para la promoción de una democracia efectiva y sostenible, goza de una amplia aceptación entre los politólogos.

Estabilidad a largo plazo y ventaja a corto plazo

Cuando los actores políticos negocian sobre un sistema electoral, a menudo promueven propuestas que creen les reportarán ventajas a sus partidos en las elecciones venideras. Sin embargo, esto puede ser a menudo una mala estrategia, particularmente en las naciones en desarrollo, ya que el éxito o dominio de un partido a corto plazo puede conducir al colapso político y al desorden social en el largo plazo.

Por ejemplo, en las negociaciones previas a la elección de transición de 1994, el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica, pudo haber argumentado razonablemente la conservación del sistema existente de MR; el cual seguramente les habría redituado un bono de escaños mas allá de su correspondiente parte del voto nacional, en razón de ser el partido más grande. El hecho que hayan promovido una forma de representación proporcional, aún cuando sabían que así obtendrían menos escaños de los que podían haber ganado bajo el sistema de MR, es un reconocimiento al hecho de haber valorado más la estabilidad a largo plazo que la gratificación electoral a corto plazo.

De igual forma, los sistemas electorales necesitan ser lo suficientemente sensibles para reaccionar efectivamente a los cambios de las circunstancias políticas y al crecimiento de nuevos movimientos políticos. Aún en democracias establecidas, el apoyo para los partidos mayoritarios es raramente estable, mientras que la política en las nuevas democracias es casi siempre muy dinámica. Esto quiere decir que un partido que se beneficia de los acuerdos del sistema electoral en una elección, puede que no se beneficie necesariamente en la siguiente.

No pensar que el sistema electoral es la panacea para todos los males

Si bien es cierto que si uno quiere cambiar la naturaleza de la competencia política, el sistema electoral puede ser el instrumento más efectivo para lograrlo, los sistemas electorales no pueden nunca ser la panacea para los males políticos de un país. Los efectos agregados de otras variables, particularmente la cultura política de una nación, generalmente tienen mucho mayor impacto en las perspectivas democráticas que los factores institucionales, como los sistemas electorales. Por añadidura, los efectos positivos de un sistema electoral bien elaborado pueden ser fácilmente anulados por una disposición constitucional inapropiada, el predominio de fuerzas discordantes o el peso de amenazas externas a la soberanía del estado

Pero no subestimar su influencia

Aunque a lo largo del mundo se acepta que las restricciones sociales a la democracia son considerables, de cualquier forma dejan espacio para estrategias políticas conscientes, las cuales pueden agilizar o impedir una democratización exitosa. Los sistemas electorales no son una panacea, pero son centrales en la estructuración de la estabilidad de cualquier comunidad política. Una construcción hábil del sistema puede no prevenir o erradicar enemistades profundas, pero instituciones apropiadas pueden orientar al sistema político en la dirección de reducir conflictos y generar una mayor responsabilidad gubernamental.

En otras palabras, si bien la mayoría de los cambios que pueden alcanzarse al diseñar sistemas electorales a la medida pueden ser marginales, a menudo son estos impactos marginales los que hacen la diferencia entre una democracia consolidada y una democracia socavada.

La disposición del electorado para aceptar cambios

El cambio del sistema electoral puede parecerle una buena idea a los políticos experimentados que conocen las debilidades del sistema vigente; pero a menos que las propuestas de reforma sean presentadas de manera apropiada, el público bien puede rechazarlas si las percibe como un experimento con el sistema y de ser nada más que un juego de los políticos alterando las reglas para su propio beneficio. Mas dañinas son aquellas situaciones en que el cambio es visto como una descarada maniobra de ventajas políticas (como fue el caso en Francia en 1986, en Chile en 1989 y en Jordania en 1993, ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe y Chile: ¿Proporcionalidad o Mayoritarismo?. Cuando los sistemas se alteran tan frecuentemente, los votantes no saben a donde colocarse, como algunos argumentaron en el caso de Bolivia, ver Bolivia: Reforma Electoral en América Latina.

Evitar ser un esclavo de sistemas del pasado

Con bastante frecuencia, los sistemas electorales que no corresponden a las necesidades de una nueva democracia han sido heredados o arrastrados de tiempos coloniales, sin pensar como funcionarían en las nuevas realidades políticas. Por ejemplo, casi todas las antiguas colonias británicas de Asia, ¡frica y el Pacifico, adoptaron sistemas de MR. En muchas de estas nuevas democracias, particularmente aquellas que enfrentaban divisiones étnicas, este sistema probó ser totalmente inapropiado para sus necesidades.

De igual forma, se ha argumentado que muchas de las antiguas colonias francesas en ¡frica Occidental que mantuvieron el sistema francés de dos vueltas (SDR), como Malí en 1992, sufrieron como resultado una polarización dañina, ver Mali: Un Sistema de Doble Ronda en África De igual manera, muchos regímenes post-comunistas continúan utilizando el voto obligatoria o requerimientos mayoritarios heredados de la era soviética, ver Ucrania: Riesgos del Mayoritarismo en una Nueva Democracia.

Evaluar el impacto de cualquier sistema en el conflicto social

Los sistemas electorales pueden ser vistos no sólo como mecanismos para elegir parlamentos y presidentes, sino también como instrumentos para el manejo de conflictos dentro de una sociedad. En determinadas circunstancias, algunos sistemas pueden propiciar que las fuerzas contendientes realicen actos de proselitismo inclusivo fuera de sus bases tradicionales de apoyo.

Desafortunadamente, es más frecuente en el mundo de hoy encontrar casos en los que la presencia de sistemas electorales inapropiados sirve para exacerbar tendencias negativas existentes, por ejemplo, fomentar que los partidos vean las elecciones como eventos de "suma-cero" y, por consiguiente, actúen de una manera hostil y excluyente frente a cualquiera que no sea de su grupo. Cuando se diseña cualquier tipo de institución política, es importante tener en cuenta que si no ayudan a resolver tensiones dentro de la sociedad, deben al menos no empeorar las existentes.

Tratar de imaginar contingencias inusuales e improbables

Con mucha frecuencia, los sistemas electorales son diseñados para prevenir los errores del pasado, especialmente del pasado inmediato. Hay que tener mucho cuidado de no sobrereaccionar y crear un sistema que vaya demasiado lejos en un afán de corregir problemas previos. Es más, los diseñadores de sistemas electorales harían bien en formularse ciertas interrogante inusuales a efecto de evitar verguenzas a largo plazo, por ejemplo:

  • ¿Qué pasaría si nadie gana bajo el sistema propuesto?
  • ¿Es posible que un partido gane todos los escaños?
  • ¿Qué pasaría si se tuviera que otorgar mas escaños de los que hay en el parlamento?
  • ¿Qué hacer si se produce un empate entre los candidatos?
  • ¿Puede el sistema implicar que, en ciertos distritos, sea mejor para el simpatizante de un partido no votar por el candidato o partido de su preferencia?

Para mayor información ver Procesos de Creación y Reforma y Proceso de Reforma Electoral.

Fuentes Informativas Adicionales

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Principios de Diseño

Cuando se diseña un sistema electoral, es mejor comenzar con una lista de criterios que resuma lo que se quiere lograr, lo que se quiere evitar y, en sentido amplio, lo que se quiere que el gobierno y el parlamento parezcan. El criterio dado en Asegurar un Parlamento Representativo y Promover la Oposición Parlamentaria cubre la mayoría de estas áreas, aunque la lista no es exhaustiva y el lector puede agregar una cantidad de detalles de igual validez. También es cierto que algunos de los criterios descritos puedan parecer contradictorios. Esto se debe a que frecuentemente, dada la naturaleza del diseño institucional, que los ajustes deben hacerse buscando el punto medio entre lo que se desea y lo que son los objetivos.

Por ejemplo, se puede querer impulsar la elección de candidatos independientes y al mismo tiempo promover el crecimiento de partidos políticos fuertes. También el diseñador de sistemas electorales puede considerar un acto de sabiduría el crear un sistema que le da a los votantes un amplio grado de elección entre candidatos y partidos, pero ésto puede significar una papeleta de votación complicada que causa dificultades a los votantes con menor educación. La clave, al formular o reformar un sistema electoral, está en priorizar los criterios más importantes y luego evaluar cual sistema electoral o combinación de sistemas, resulta mejor maximizando los objetivos.

Asegurar un Parlamento Representativo

La representación puede tomar por lo menos tres formas:

  • Primero, la representación geográfica implica que cada región, ya sea un pueblo, una ciudad, una provincia o un distrito electoral, tenga miembros en el parlamento, los cuales serán escogidos y serán responsables de sus regiones.
  • Segundo, un parlamento debería ser funcionalmente representativo de la situación de los partidos y de la política del momento que vive el país. Si la mitad de los votantes vota por un partido político, pero ese partido no gana o apenas gana algunos escaños en el parlamento, entonces no se puede decir que ese sistema sea adecuadamente representativo de la voluntad de la gente. A través de la representación no sólo de los partidos políticos sino también de parlamentarios independientes, un parlamento efectivo debería reflejar adecuadamente las divisiones ideológicas dentro de la sociedad.
  • Tercero, está la cuestión de la representación descriptiva, la cual implica que el parlamento es, hasta cierto grado, un espejo de la nación, por lo cual debe ver, sentir, pensar y actuar de tal manera que el pueblo se vea reflejado en él como un todo. Por tanto, un parlamento adecuadamente descriptivo debe incluir tanto hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres y reflejar las diferentes afiliaciones religiosas, comunidades lingüísticas y grupos étnicos dentro de la sociedad.

Hacer que las Elecciones sean Accesibles y Significativas

Las elecciones pueden ser bien organizadas y transparentes, pero a la vez poco significativas para el electorado si, por ejemplo, les resulta difícil ir a votar o, al final del día, consideran que su voto no cuenta para definir la forma en que la nación será gobernada. Las facilidades o comodidades para votar estarán determinadas por factores tales como la complejidad de la papeleta (ver Escrutinio de Votos), el que tan fácil es para el votante llegar a los centros de votación (ver Sitios de votación), el que tan actualizado este el registro electoral (ver Registro de Electores) y la confianza de que su voto sea secreto.

Unido a estas preocupaciones, está el tema más amplio acerca de cuanta influencia puede tener en el resultado final el voto individual. Si un votante sabe que su candidato preferido no tiene oportunidad de ganar un asiento en su distrito, ¿cuál es el incentivo de votar?. En algunos sistemas electorales el número de votos "mal gastados" que no contarían en la elección de un candidato, -a diferencia de los votos no válidos o nulos, los cuales no cuentan en el escrutinio- pueden llegar a formar una proporción substancial del total del voto nacional.

El significado de las elecciones está determinado por la importancia del parlamento elegido. Elecciones huecas, es decir, las realizadas en sistemas autoritarios, donde los parlamentos elegidos tienen poca influencia en la formación de los gobiernos y en sus programas de trabajo, son menos importantes que aquellas mediante las cuales se eligen parlamentos que tienen el poder de determinar aspectos centrales en el quehacer diario de las personas. Pero aún en sistemas democráticos la selección de los sistemas electorales puede influir la legitimidad de las instituciones.

Por ejemplo, entre 1919 - 1946, el Senado australiano fue elegido por un sistema electoral altamente desproporcional, el de voto alternativo en distritos plurinominales, que producía resultados no representativos y parciales. Esto tendió a socavar la legitimidad del Senado mismo ante los ojos de los electores y de los políticos. Algunos observadores argumentan que también socavó el apoyo público hacia otras instituciones del gobierno federal. Después que el sistema se modificó en 1948, dando paso a un sistema proporcional más justo, el de voto único transferible, el Senado comenzó a ser percibido como más creíble y representativo. Así se fue incrementado el respeto hacia éste y su importancia en la toma de grandes decisiones nacionales (ver El Voto Alternativo en Australia ).

Proveer Incentivos para la Conciliación

Los sistemas electorales deben ser vistos no sólo como mecanismos para elección de instituciones de gobierno, sino también como herramientas para la solución de conflictos dentro de la sociedad. En determinadas circunstancias, algunos sistemas motivarán a los partidos para que planteen demandas, incluso si éstas están más allá de las que reivindican sus propias bases de apoyo. Por ejemplo, aunque un partido obtenga su apoyo principal de votantes negros, un sistema electoral específico puede que le de el incentivo de plantear demandas propias de votantes blancos o de otras razas. De esa manera, la plataforma política del partido dejará de ser divisionista y excluyente, volviéndose más unitaria e inclusiva.

Es posible que incentivos de sistemas electorales hagan a los partidos menos excluyentes étnica, regional, lingüística o ideológicamente. A lo largo de todo este tema se proporcionan ejemplos de como diferentes sistemas electorales han servido como herramientas para la solución de conflictos (Ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos).

Consecuente con lo anterior, también los sistemas electorales pueden animar a los votantes a buscar soluciones fuera de su grupo y pensar en votar por partidos que tradicionalmente han representado a grupos diferentes. Tal conducta de los votantes genera mayor acomodo social y ayuda a la construcción del espíritu comunitario. Los sistemas que dan al elector más de un voto o le permiten ordenar por preferencias la lista de sus candidatos, crean un espacio en el cual puede romper las barreras sociales preconcebidas.

Por ejemplo, bajo el sistema electoral de Jordania en 1989 (Ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe), un votante musulmán podía votar con dos de sus tres votos por candidatos del Islam y darle el voto restante a un candidato cristiano independiente. En la nación de Papúa Nueva Guinea, altamente fragmentada por razones étnicas, en los años sesenta y setenta, los votantes eran capaces de listar en la papeleta a sus candidatos según sus preferencias, lo cual permitía un espectro de alianzas e intercambio de votos entre candidatos en la competencia y entre diferentes grupos comunales. Cuando el sistema preferencial fue abandonado, los grupos ya no tenían ese incentivo electoral para actuar en cooperación, en consecuencia, su conducta se volvió más excluyente. (Ver Papua Nueva Guinea).

Facilitar un Gobierno Estable y Eficiente

Las posibilidades para un gobierno estable y eficiente son determinadas por muchos factores, pero los resultados que un sistema electoral produce pueden contribuir a su estabilidad en varios aspectos importantes. Las preguntas claves son entonces: si la gente percibe que el sistema es justo; si el gobierno puede establecer legislaciones y gobernar de manera aficiente y si el sistema evita la discriminación en contra de algunos partidos o grupos de interés.

La percepción de sí los resultados son justos o no, varía extensamente de país a país. En dos ocasiones en Inglaterra -en 1951 y 1974- el partido que ganó mas votos a nivel nacional obtuvo menos escaños que sus oponentes, aunque esto fue considerado más como una rareza de un buen sistema que una clara injusticia que debería ser revertida, ver Mayoría Relativa. Al contrario, en 1992 en Mongolia en 1992 el sistema de voto en bloque (ver Voto en Bloque) permitió al partido gobernante, el Revolucionario del Pueblo Mongolés, ganar el 92% de los escaños con sólo un 57% de los votos. Esto fue considerado por muchos no sólo como una injusticia, sino como algo peligroso para la democracia. A raíz de ello, se cambió el sistema electoral para las elecciones de 1996.

Mantener el Principio de Rendición de Cuentas por parte del Gobierno y los Representantes Elegidos

La rendición de cuentas es una responsabilidad primaria de todo gobierno representativo, en tanto que provee un control sobre los individuos que, una vez elegidos, pretendan traicionar las promesas que hicieron durante la campaña. Un sistema político responsable es uno donde ambos, gobierno y representantes elegidos al parlamento, son responsables frente a sus representados al más alto grado posible. En sentido más amplio, los votantes deben ser capaces de influir en la forma del gobierno, ya sea alterando la coalición de partidos en el poder o sacando del poder al partido gobernante cuando no hayan cumplido con su mandato.

Los sistemas electorales bien diseñados facilitan ambos objetivos. La rendición de cuentas requiere más que una periódica celebración de elecciones nacionales; también depende del grado de rendición de cuentas a nivel geográfico, atendiendo al tamaño y naturaleza territorial de los distritos, ver Delimitación de Distritos, así como también de la libertad de elección de los votantes para escoger a candidatos en vez de partidos, ver Voto Alternativo, y Magnitud de los Distritos. Existen haber métodos suplementarios sobre rendición de cuentas que también pueden ser utilizados: en algunos estados de los Estados Unidos de América, los miembros de la legislatura estatal pueden ser separados de sus puestos si suficientes votantes del distrito lo demandan. En otros lugares se utilizan mecanismos de democracia directa como los referendums.

Incentivar Partidos Políticos Abiertos y Cooperativos

El peso de la evidencia tanto en las nuevas democracias como en las ya establecidas sugiere que una consolidación democrática a largo plazo -por ejemplo, la medida en la que un régimen democrático manejos los desafíos domésticos a la estabilidad del orden político-, requiere del crecimiento y sostenimiento de partidos fuertes y efectivos. Por ello, el sistema electoral debe promover esta tendencia y no una que conduzca a la fragmentación o polarización de los partidos.

De igual manera, la mayoría de los expertos comparten la idea que el sistema debe alentar el desarrollo de partidos basados en ideologías y valores políticos amplios, así como en programas políticos específicos, y no preocupaciones étnicas, raciales o regionales. Además de disminuir los riesgos de conflictos intersociales, es más probable que los partidos que se basan en amplias convocatorias nacionales y sociales reflejen de mejor forma la opinión nacional, que aquellos basados primordialmente en inquietudes regionales o sectoriales.

Promover la Oposición Parlamentaria

Un gobierno efectivo depende no solo de quienes están en el poder, sino además de quienes están representados en el parlamento pero no forman parte del gobierno. El sistema electoral debe ayudar a asegurar la presencia de una oposición parlamentaria viable, que pueda evaluar críticamente la legislación, salvaguardar los derechos de las minorías y representar efectivamente los intereses de sus electores. Los grupos opositores deben tener suficientes miembros para ser efectivos, asumiendo que los han obtenido por su desempeño en las urnas y, deben ser capaces presentar una alternativa viable a la administración actual.

Desde luego, la fuerza de la oposición parlamentaria depende de muchos factores además de la selección del sistema electoral, pero si el sistema mismo vuelve impotente a la oposición parlamentaria, la gobernabilidad democrática se debilita. Al mismo tiempo, el sistema electoral debe impedir que se desarrollen actitudes del tipo "el ganador se lleva todo", que obnubila a los gobernantes frente a otros puntos de vista y a las necesidades y deseos de los votantes de la oposición, y en el que tanto las elecciones como el gobierno mismo son vistos como juegos de "suma-cero".

El Proceso de Selección

La elección de un sistema electoral es una de las decisiones institucionales más importantes para cualquier democracia. Sin embargo, en términos históricos, resulta muy poco usual que un sistema electoral sea seleccionado de manera consciente y deliberada. A menudo, la elección es accidental: el resultado de una inusual combinación de circunstancias, de una tendencia pasajera o de una coyuntura histórica en particular. El impacto del colonialismo y la influencia ejercida por países vecinos suele ser muy significativo. En la mayoría de los casos, los efectos de la selección de un determinado sistema electoral tienen una profundo influencia en la futura vida política del país. También, con frecuencia, los sistemas electorales tienden a permanecer constantes una vez que han sido seleccionados, al igual que los intereses políticos que lo rodean y que responden a los incentivos de la elección presentados por el propio sistema.

Si resulta poco usual que los sistemas electorales sean elegidos deliberadamente, lo es más aún que sean cuidadosamente diseñados para las condiciones históricas y sociales que se presentan en un determinado país. Este es en particular el caso de las nuevas democracias. Cualquier democracia emergente debe escoger o heredar un sistema electoral para integrar su gobierno. Pero a menudo tales decisiones son tomadas bajo una de las siguientes condiciones: O bien los actores políticos carecen del conocimiento o información básica, y la elección del sistema electoral y sus consecuencias no son reconocidas en su totalidad o, por el contrario, tienen un conocimiento tan claro de todo ello que promueven la adopción de aquel que consideran que maximizara o servira de mejor forma a sus intereses particualres.

En ambos escenarios, la selección que se hace a veces no es la más apropiada para el bienestar político del país en el largo plazo a largo plazo; mientras que en otras, puede traer consecuencias desastrosas para las perspectivas democráticas del páis.

La forma en que es elegido el sistema electoral puede ser tan importante y destacada como la selección en sí. La mayoría de los sistemas electorales son adoptados bajo cuatro fórmulas básicas: por herencia colonial, a través de un diseño consciente, por imposición externa o por accidente. En los siguientes apartados se analiza cada una de estas fórmulas.

Convenciones Nacionales/Asambleas Constituyentes

Hay tres criterios fundamentales para evaluar una reforma electoral:

  • Primero.- Se quiere que el sistema electoral reformado posea méritos técnicos, por ejemplo, que la ley defina medios prácticos y consistentes para llegar a los fines que la reforma pretende cumplir. Sea que los fines sean mejorar la fórmula de representación o hacer más manejable el sistema de partidos, debe ser posible decidir los resultados de la elección de manera objetiva, eficiente y rápida, en cualquier situación posible. Con sorprendente frecuencia, las medidas poco prácticas, las inconsistencias y las vaguedades de una reforma electoral socavan caulquier mérito técnico.
  • Segundo.- Se quiere que el sistema electoral reformado logre romper de verdad con el pasado cuando sea eso lo que la gente pida. La mayor parte del tiempo, especialmente en las democracias establecidas, la gente no demanda un cambio muy drástico; de hecho, la legitimidad de un sistema electoral a menudo depende de la continuidad de tradiciones consagradas por prácticas pasadas. Sin embargo, en situaciones atípicas donde la gente exige una reforma, el proceso debe hacer posible un rompimiento con el pasado.
  • Finalmente.- El resultado de un proceso de reforma debe ser considerado como legítimo por tantos ciudadanos como sea posible. Entre mas legítima sea la reforma, mayor será la credibilidad en el sistema electoral para resolver la disputa por el derecho a gobernar y la probabilidad de que perdure. Un sistema electoral legítimo es una parte indispensable de un régimen democrático institucionalizado.

El que tanto cumpla una reforma electoral con estos tres criterios dependera en muy buena medida del proceso que la genere. Hay cuatro tipos básicos de procesos de reforma electoral:

    1. Reforma dentro de un sistema democrático representativo, 2. Reforma dentro un sistema democrático no-representativo, 3. Reforma dentro un sistema autoritario estable, 4. Reforma durante una transición de autoritarismo a democracia.

Si la reforma tiene lugar dentro de un régimen que ya es democrático, con instituciones que funcionan relativamente bien en la sociedad, entonces es de esperar que las instituciones democráticas produzcan resultados legítimos con un mínimo de errores. Algunas democracias sin embargo, han desarrollado instituciones que no representan bien los intereses sociales o sectoriales. Algunos líderes de los partidos, de las legislaturas o del ejecutivo, excluyen o subrepresentan ciertas regiones, grupos étnicos, intereses económicos, religiones, formaciones ideológicas o a las mujeres. Las reformas electorales que se dan en tales regímenes, tienen menos probabilidades de producir reformas legítimas, ya sea porque los intereses sobre-representados están en la posición de perpetuar su propio poder o porque los reformadores aunque bien intencionados, no tienen la suficiente información para anticipar con precisión la fuerza o preferencia de los grupos excluidos.

En muchos casos, las reformas electorales han sido impuestas durante períodos autoritarios, con poca contribución de los partidos o la sociedad civil. Ya que la intención oculta en tales reformas, usualmente es el de evitar ciertos resultados electorales de un período democrático anterior o el proteger ideas e intereses identificadas con el régimen autoritario. Este es el proceso más excluyente de todos. Las reformas que tienen lugar durante preríodos de transición, generalmente comienzan bajo condiciones autoritarias pero se mueven hacia condiciones democráticas a medida que la transición avanza. Sin embargo, debido a que los intereses de las partes cambian durante el proceso de negociación y, porque ninguna elección chequea sus relativas fuerzas antes que la transición se lleve a cabo, este tipo de procesos es afectado por la incertidumbre.

Mérito Técnico

Algunas de las amenazas al mérito técnico de una reforma electoral, pueden surgir en cualquier tipo de proceso de reforma. Las consecuencias de muchas normas legales electorales son bien entendidas, así los reformadores pueden evitarse una cantidad de problemas al informarse ellos mismos, acerca de esta normativa o contratando consultores externos para aplicar el conocimiento general a un país en particular. Sin embargo, las consecuencias de ciertas normas legales electorales son todavía calurosamente debatidas entre los expertos; por tanto pueden no ser entendidos completamente. Ello conlleva al riesgo de ser mal asesorados, sin importar que tipo de proceso esté llevando a cabo.

Más aún, los políticos y los partidos alrededor del mundo, han demostrado una notable habilidad de responder a las reformas, adaptándose a formas aún no anticipadas por los reformadores. Estas adaptaciones pueden tanto preservar el statu quo como transformar el sistema de manera sorprendente. Por ello, cualquiera que esté emprendiendo una reforma debería desarrollar tanta experiencia como sea posible, planear creativamente para tantas contingencias como sea posible y todavía más, estar preparado para lo inesperado.

Puede parecer que los errores técnicos son menos probables de deslizarse o de colarse, si una reforma electoral esta diseñada por un panel de expertos aislados por un régimen autoritario, de presiones conflictivas, de compromisos irracionales y de toma de decisiones fragmentadas. Sin embargo, este no es necesariamente el caso: algunos gobernantes autoritarios buscan el mejor consejo disponible, mientras otros delegan la tarea a un comité de aficionados o inexpertos. Además, en cada caso los reformadores autoritarios carecen de información segura acerca de las preferencias de los ciudadanos que es abundante en regímenes democráticos y, son por consiguiente, más probables de producir una reforma que tendrá consecuencias inesperadas.

Las reformas adoptadas en democracias representativas establecidas, tienen más probabilidades de evitar tales sorpresas. Además, si gobernantes autoritarios esperan hasta que un régimen en transición haya comenzado antes de intentar el diseño de una nueva ley electoral, la dinámica de la transición prontamente los rebasará. Entre más precipitada sea la transición, más alta será la incertidumbre y más probable la difusión de errores de todo tipo.

La Oportunidad de Romper con el Pasado

En muchas situaciones una reforma radical del sistema electoral no es deseable ni deseada, particularmente cuando el sistema es percibido de estar trabajando bien (en regímenes democráticos representativos), de haber trabajado bien previamente (en un régimen autoritario o durante una transición). Sin embargo, en democracias no representativas hay casi siempre un deseo de reformar el sistema, ya sea porque las leyes electorales sean culpadas por las desigualdades en representación o porque se cree que la reforma electoral provee un remedio apropiado para los problemas causados por otros factores. En algunos países el sistema electoral ha sido culpado por problemas que se creen contribuyen al colapso de regímenes democráticos, en estos casos la reforma electoral es a menudo de los primeros puntos en la agenda de los gobernantes autoritarios y puede volverse un asunto importante durante la transición de regreso hacia la democracia. Entonces, una precondicion obvia para una reforma que rompe con el pasado es la de una necesidad percibida de reforma. Pero cuando se satisface esta condición, que condiciones afectan los cambios de que una reforma satisfactoria sea adoptada?

El resultado depende del poder relativo de los proponentes y oponentes de la reforma. En regímenes autoritarios estables, los gobernantes autoritarios son necesariamente mas poderosos que cualquier otro actor político, y son capaces de dictar cualquier modificación al sistema electoral que ellos deseen. El régimen de Pinochet (1973-1990) en Chile es un buen ejemplo. El General Pinochet nombró una Comisión de Estudio sobre la nueva Constitución Política en 1973, le dio guía detallada en 1977, sometió el bosquejo de la Comisión al (nombrado por el régimen) Consejo de Estado en 1978, aceptó algunas de las revisiones sugeridas por el Consejo y obtuvo ratificación de la constitución revisada en un referéndum arreglado en 1980. Esta nueva constitución contenía muchos cambios radicales al sistema electoral, incluyendo la adopción de distritos de dos-miembros. Cuando Pinochet perdió el referéndum en 1988, sobre si él debiese continuar como presidente, la transición hacia la democracia comenzó, porque los líderes de los partidos que estaban a favor de la democracia acataron por un amplio margen esa ley electoral impuesta desde arriba, más que combatirla y hacer peligrar la transición entera. Otro ejemplo es la revisión radical de Alberto Fujimori de la ley electoral después de su auto golpe de Estado en 1992. Sus disposiciones para elegir una asamblea constituyente (Congreso Democrático Constituyente) abolieron la Cámara Alta, el voto preferencial y aún la distribución de escaños por departamento. En su lugar decretó una legislatura de una sola cámara de 80 miembros, que se elegiría por listas cerradas y bloqueadas en un solo distrito nacional.

Una ruptura radical con el pasado es menos probable en un régimen democrático altamente representativo, en parte porque la alta calidad de la representación misma, indica usualmente que la reforma no es una prioridad importante para la mayoría de ciudadanos y, en parte, porque a menudo la reforma electoral va en contra de los intereses de los representantes quienes fueron elegidos bajo las normas existentes y están bien situados para bloquear los esfuerzos de reforma. Estas condiciones explican la carencia de reforma electoral fundamental en los Estados Unidos, aparte de los derechos de voto y la redistritación. Sin embargo, existe una situación en la cual los patrones de voto cambian para detrimento de los partidos tradicionales. En tales casos, representantes de los partidos tradicionales pueden motivarse a cambiar el sistema electoral a manera de estancar o refrenar su propia declinación: es decir una reforma para evitar la reforma. Esta fue la gran sorpresa tras la adopción de la representación proporcional en una gran parte de Europa Occidental, al final del siglo XIX y principios del XX: no necesariamente para hacerles justicia a los emergentes partidos de la clase trabajadora, sino para permitir que partidos liberales y otros partidos gobernantes en decadencia, pudieran conservar un poco de su poder.

Las oportunidades de reforma profunda son las más difíciles de predecir en el caso de democracias no representativas, porque fuertes presiones para las reforma enfrentan dura resistencia. Las presiones de reforma son fuertes porque tarde o temprano grupos sub-representados demandan un sistema electoral más justo y tienden a exigir un cambio radical. Ellos también tienen el beneficio de las libertades civiles y los derechos políticos, los cuales hacen posible que organicen un poderoso movimiento de reforma. Asi mismo, confrontan partidos y dirigentes políticos que se benefician del sistema electoral vigente y se sienten amenazados por propuestas de cambio, pero que ocupan puestos que les dan el poder suficiente para frustrar cualquier intento de reforma. Todo resultado proveniente de una ruptura radical con el pasado, de un retraso o una preservación del statu quo, es posible dependiendo del relativo poder de las fuerzas en pro y en contra del cambio en un momento determinado. En tales situaciones, la reforma es a menudo bloqueada o retrasada por años y, si una reforma pasa, tiende a ser tan mediatizada que los movimientos reformistas no quedan satisfechos. Algunas veces, los movimientos de reforma adquieren la suficiente influencia para rebasar a quienes, por defender intereses establecidos, se oponen a ella.

Uno de los mejores ejemplos del proceso de reforma en una democracia no-representativa es Colombia. La dictadura dió paso a gobiernos elegidos en Colombia en 1958: sin embargo, por los siguientes 16 años, los gobiernos fueron elegidos bajo los términos del pacto del Frente Nacional, el cual incapacitó de varias maneras y le restó sentido, a la competencia de partidos. Primero, sólo los Liberales tradicionales y los Conservadores como candidatos elegibles tenían posibilidades reales de ganar en las elecciones. Segundo, estos dos partidos apoyaron sus candidatos presidenciales mutuamente en las elecciones, asegurando su alternancia en el poder sin dar a los votantes otra oportunidad. Tercero, la ley electoral distribuyó 50% de los escaños legislativos a cada partido sin importar la proporción de voto obtenida por cada uno de ellos; entonces, los votantes pudieron haber tenido un impacto en la selección de candidatos o facciones pero no en la de los partidos mismos. Un cierto grado de representación fue proporcionado por el hecho que el liderazgo nacional de los partidos perdió el control de los nombres de sus partidos, lo cual hacía posible que varios grupos presentaran candidatos en las ternas Liberales o Conservadoras; aún así, estas candidaturas dependían bastante de bases de apoyo altamente clientelistas y, algunos grupos particularmente en la izquierda, preferían no adoptar los nombres de partidos tradicionales. El resultado electoral fue sorprendentemente alto y creciente durante el período del Frente Nacional (Hartlyn 1988). Grupos de izquierda esquivaron la competencia electoral favoreciendo la rebelión armada aun después que el pacto expiró en 1974, parcialmente porque cientos de antiguos guerrilleros quienes escogieron el camino de las elecciones, fueron asesinados por escuadrones de la muerte.

Aunque ninguna reforma institucional pudo, por sí misma, traer democracia participativa a Colombia, muchos estudiantes universitarios y trabajadores de ONGs decidieron que una reforma constitucional, incluyendo la reforma electoral, era una parte fundamental de la solución. Empero, el Congreso no tenía la voluntad de reformar la Constitución, así que ninguna de las reformas deseadas fueron adoptadas por décadas. Sin embargo, en 1990 los estudiantes y ONGs distribuyeron una papeleta no-oficial para la Aasamblea Constituyente, la que los votantes podían depositar junto con sus papeletas oficiales en las elecciones presidenciales de Mayo de 1990. Dado que este referéndum no oficial resultó ser completamente positivo, el nuevo presidente Cesar Gaviria convino un referéndum en Diciembre del mismo año y también una elección de delegados a Asamblea Nacional Constituyente, a pesar que la Constitución permitía que solo el Congreso mismo hiciera cambios a la Constitución.

El año siguiente, esta asamblea cambió las bases de la elección del Senado a un distrito nacional único, introdujo papeletas producidas por el estado las cuales hacían posible el dividir votos para escaños en el legislativo por primera vez., eliminó temporalmente la elección de suplentes (alternos) los cuales habían sido una gran fuente de apoyo y separó las elecciones de representantes locales y nacionales. La asamblea también contribuyó a la elección directa de gobernadores y alcaldes e incrementó las oportunidades para referéndums populares (Taylor 1996). Entonces, un congreso no representativo retrasó la reforma por mucho tiempo en Colombia, a un costo político bastante alto. Eventualmente, la sociedad civil encontró una solución efectiva aunque fuera del marco constitucional, estrictamente hablando.

Transiciones de régimen no necesariamente significan reformas a las leyes electorales, porque éstas no siempre son las responsables de las deficiencias del régimen democrático anterior. Pero cuando las leyes electorales anteriores o vigentes son vistas como problemáticas, un régimen en transición provee un ambiente favorable para una ruptura significativa con el pasado. Sin embargo, la naturaleza del cambio depende fundamentalmente del momento, dado que la característica principal de una transición es el cambio de poder de los gobernantes autoritarios a las fuerzas democráticas (O'Donnell y Schmitter 1986). Al inicio de una transición, los gobernantes autoritarios mantienen la ventaja de poder definir el contenido de una reforma electoral, mientras en las etapas más avanzadas de la transición, son los políticos y los partidos quienes adquieren una gran influencia. En ese sentido, una reforma temprana es más probable que rompa con cualquier pasado democrático, en tanto que una reforma tardía probablemente sea más adecuada para romper con un pasado autoritario.

Se puede decir que México ha estado en una transición lenta y controlada de su régimen, desde finales de los años setenta. A partir de 1977, se realizarón reformas electorales casi cada tres años; pero por décadas el objetivo de estas reformas era el de preservar el predominio del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). Al principio la reforma brindó algunas oportunidades para los partidos de oposición, pero también los dividió; les concedió favores a los contendientes más pequeños mientras discriminaba en contra del más grande, luego incrementó las oportunidades para todos los contendientes al mismo tiempo que agregaba garantías para preservar la mayoría del PRI. Sólo desde 1994 la ley electoral ha sido reformada lo suficiente como para asegurar una votación y recuento justos. En este caso, por consiguiente, se efectuaron muchas reformas en una etapa temprana de la transición cuando los gobernantes tenían la capacidad de prevenir fuertes rupturas con el pasado autoritario.

Una reforma realizada cuando la transición está más madura tiene más probabilidades de reflejar los intereses de los políticos democráticos. Un buen ejemplo viene de Brasil, donde la transición estaba casi completada cuando un candidato respaldado por la oposición accedió a la presidencia en marzo de 1985. Para entonces, la mayoría de los partidos brasileños habían tomado la forma de laxas aglomeraciones nacionales de maquinarias de candidatos regionales. Dos meses después, el Congreso aprobó la reforma constitucional No. 25 con la cual se lograba lo siguiente:

  • Reducir los porcentajes requeridos a nivel nacional y estatal para ganar escaños en el Congreso,
  • Eliminar la prohibición del régimen militar que impedia cambiar de partido y,
  • Eliminar las sanciones en contra de los legisladores que violaran la disciplina de partido en el Congreso.

En diciembre, aprobó varias leyes permitiendo la formación de coaliciones en elecciones legislativas y reconociendo a los votantes el derecho a dividir sus votos en elecciones ejecutivas y legislativas. Estas tres reformas facilitaron que los pequeños partidos regionales ganaran escaños y reforzaran a los candidatos a través de los partidos (Mainwaring 1991 y 1997). La ley electoral previa, ya contenía incentivos favorables a estos resultados, en el sentido de preveer la representación proporcional en distritos de gran dimensión con voto de lista abierta, lo cual significaba que el voto preferencial para candidatos determinaba completamente la asignación de escaños dentro de los partidos. Las nuevas leyes intensificaron la independencia de los candidatos al permitirles a quienes salieran victoriosos, mantener sus escaños aún si su partido o coalición no llegaban al porcentaje requerido, siempre que se cambiaran de partido dentro de 60 días. La Asamblea Constituyente de 1987-88 mantuvo todas estas regulaciones.

La Legitimidad y Sobrevivencia de una Reforma

En el corto plazo, la legitimidad de una ley electoral es el resultado directo de la buena representación de los ciudadanos que deben vivir bajo tal ley, por parte de los legisladores encargados de elaborarla. En ese sentido, una reforma probablemente goza de mayor legitimidad cuando es adoptada en una democracia representativa y, menos probable de ser legítima, cuando se adopta en un régimen autoritario; las democracias no representativas deberían entonces, producir un resultado intermedio. La legitimidad de una reforma durante una transición, depende parcialmente del momento en que se lleva a cabo, el cual determina si es más democrática o más autoritaria. También depende en parte en el grado de incertidumbre sobre la fuerza relativa de los partidos que la negocian: entre más grande es la incertidumbre, mas se acerca el proceso de reforma a las condiciones del velo de la ignorancia de John Rawls, el cual crea incentivos para adoptar un sistema de representación proporcional (Schiemann y Benoit 1997).

Las sociedades cambian, algunas más rápido que otras. Lo que los ciudadanos esperan de su ley electoral puede cambiar también. A largo plazo la legitimidad de una reforma electoral puede disminuir en la medida en que nuevos partidos, nuevos intereses, temas y prioridades vayan surgiendo; esto sucede aún en las democracias más representativas. Uruguay es un buen ejemplo. Para las elecciones presidenciales utilizó por bastante tiempo el Doble Voto Simultaneo (DVS) por medio del cual el candidato ganador era el más votado del partido con más votos. Facciones (sublema) del mismo partido (lema) promoverían diferentes candidatos presidenciales y, la ley electoral, en efecto creó una elección primaria directa, la cual se llevaba a cabo al mismo tiempo que la elección general. También garantizó la representación proporcional de ambos lemas y sublemas en el Congreso. Por décadas esta ley electoral reforzó un atractivo balance entre la gobernabilidad permitida por un sistema de dos partidos y la flexibilidad generada por los diferentes movimientos entre ellos y al interior de los mismos partidos. A final de los años sesenta, la hegemonía del sistema de dos partidos comenzó a desaparecer a medida que un tercer lema, el Frente Amplio, ganó exitosamente un creciente porcentaje del voto; una tendencia que continuó aún después de regresar a la democracia en 1984. Uno de los efectos negativos del cambio del sistema de partidos, fue que en dos ocasiones el candidato presidencial más votado no ganó la elección porque no era candidato del partido más votado. En respuesta a las crecientes interrogantes acerca de la legitimidad de los resultados de las elecciones, el Congreso reformó el sistema electoral en 1996 y prohibió a los partidos el promover más de un candidato presidencial e instituyó una elección popular directa del presidente, con una mayoría a la carrera (runoff), si fuere necesaria.

A largo plazo, la legitimidad y sobrevivencia de una reforma electoral también depende de su mérito técnico y del grado de efectividad para resolver los problemas que se le presenten. A fin de cuentas, cada proceso de reforma tiene sus fortalezas y debilidades. Una reforma con derecho preferente en un régimen autoritario es buena para lograr una verdadera ruptura con las leyes del pasado democrático, pero las nuevas leyes probablemente disfrutarán menos de legitimidad popular y su mérito técnico no está garantizado. La reforma en una democracia no representativa tal vez puede asegurar el mérito técnico, pero es menos probable de romper con el pasado y lo más seguro es que tampoco ganará o disfrutará de apoyo popular. Una reforma prematura en la transición a la democracia es similar a la de un régimen autoritario, con grandes probabilidades de errores técnicos debidos a la incertidumbre y a la presión por adoptar cambios rápidos. Una reforma tardía en una transición es más probable de obtener legitimidad, especialmente si la incertidumbre es alta, al mismo tiempo que rompe con los legados autoritarios, aunque está expuesta todavía a los mismos tipos de errores técnicos. La reforma en una democracia representativa debería ser lo óptimo: puede que sea menos probable de romper con el pasado, pero son menos los cambios necesarios. Al mismo tiempo la reforma minimiza las oportunidades de que las nuevas leyes sufran de errores técnicos y maximiza las oportunidades de legitimidad popular.

Un Ejemplo Chileno de Adaptación a la Reforma

Antes de que Chile regresara a la democracia, el General Pinochet reformó la ley electoral para crear distritos binominales en todo el país. El creyó que este sistema favorecería los dos grandes partidos -un partido Conservador de su simpatía y al Partido Demócrata Cristiano- y prácticamente eliminaría a los partidos de izquierda. Sin embargo, en las primeras tres elecciones del nuevo régimen democrático (1989, 1993, 1997) los demócrata cristianos y la izquierda se coaligaron en contra de los partidos conservadores, de tal manera que sólo un partido de esa alianza pudiera presentar candidatos en cada distrito. Esta estrategia permitió la preservación delos partidos más pequeños y la sobrevivencia de la izquierda.

Un Ejemplo Venezolano de Adaptación a la Reforma

En 1989, Venezuela cambió su sistema de RP de lista cerrada a un sistema de representación proporcioanl personalizada (RPP), en el cual la mitad de los escaños fueran asignados en distritos uninominales (de un solo miembro). Esta reforma supuestamente haría que los diputados nacionales sintieran mayor responsabilidad con sus representados locales y no con los líderes del partido, aunque fuesen ellos quienes los habían colocado en las listas de candidatos. Pero en 1993, los líderes nacionales de los partidos frustraron esta reforma al retener el control sobre las nominaciones de los escaños uninominales y expulsar a los diputados que violaron la disciplina de partido.

Negociaciones

Cuando los países impulsan grandes cambios constitucionales o toman la decisión de redactar una Constitución totalmente nueva, a veces ocurre que los sistemas electorales sean seleccionados mediante negociaciones directas entre el partido de gobierno y los grupos de oposición o entre partidos o facciones políticas. Estas conversaciones ocurren generalmente al margen de las reglas y los procedimientos formales que rigen la toma de decisiones en convenciones y asambleas constituyentes.

La selección de sistema electoral a través de las negociaciones ocurre bajo dos tipos ideales conceptualmente distintos:

  • Las transiciones negociadas -a veces llamadas "pactadas"- del autoritarismo a la democracia, las cuales reforman al estado.
  • Los acuerdos multipartidistas cuyo fin es reconstruir completamente el estado después de un período de violento conflicto interno o de una guerra civil.

Las conversaciones de este último tipo frecuentemente se realizan en el contexto de un proceso de paz más amplio, en el cual las nuevas leyes electorales son sólo una parte de un acuerdo general para poder crear instituciones políticas post-conflicto.

Transiciones Negociadas: del Autoritarismo a la Democracia

En transiciones negociadas o "pactadas", las presiones por la democratización se configuran en el seno de la sociedad y el gobierno acepta hablar directamente con los partidos de oposición, como una forma de aliviar la presión y así poder moverse pacíficamente hacia una política multi-partidaria mas abierta. Estos tipos de transición hacia la democracia contrastan con esas transiciones totalmente controladas y manejadas por el gobierno, como Kenia o Nigeria; o aquellas que son resultado de la demanda popular por un cambio constitucional que llevan al colapso total del régimen, como en Rumania. Durante el transcurso de las negociaciones entre el gobierno y la oposición, los partidos negocian acerca de la naturaleza, secuencia y extensión de las reformas políticas y a menudo aceptan compartir el poder por un determinado periodo de tiempo. Las transiciones negociadas pueden ocurrir como resultado de una serie de pactos conducentes a incrementar el cambio o a través de un gran pacto que define los términos de la reforma política.

La transición a la democracia de España en los años setenta, es una ejemplar transición negociada o "pactada". Después de la muerte de Francisco Franco en 1975, el régimen de partido único Falangista que había gobernado desde la guerra civil en 1936, fue reemplazado por una monarquía constitucional multi-partidista. Las conversaciones acerca de reforma política, se llevaron a cabo entre el Primer Ministro Adolfo Suarez, con la concurrencia del Rey Juan Carlos I y las fuerzas de oposición. En estas pláticas, Suarez negoció virtualmente con todas las grandes fuerzas políticas y con el ejército; eventualmente, fue capaz de asegurar a la derecha, incluyendo elementos del gobernante partido pro-Franco, el UCD, que las reformas no llegarían muy lejos. Suarez también persuadió a aquellos en la izquierda, especialmente a opositor Partido Socialista (PSOE), de que el proceso de democratización sería significativo. A través de estas negociaciones, los partidos obtuvieron una fórmula para las elecciones por medio de la cual se aseguraba a la oposición un rol en el futuro sistema, en el contexto del desmantelamiento de las estructuras de poder franquista. Mientras el sistema electoral fue presentado a través de un decreto de gobierno en la primavera de 1977, la verdad es que fue el resultado de las negociaciones de facto -bajo-de-agua- entre Suarez y los partidos de oposición.

Los negociadores Españoles, en las conversaciones entre una comisión del gobierno y los partidos de oposición antes de las elecciones de Junio de 1977, aceptaron una lista fija del sistema de lista RP (D'Hondt) para las primeras elecciones multi-partidarias, ver Representación Proporcional por Listas. La fórmula y el porcentaje requerido del tres por ciento, favoreció a los dos partidos más grandes y sobre-representó las áreas rurales, a cada distrito le fueron otorgados inicialmente dos escaños, el resto fue distribuidos de acuerdo al tamaño de población. El sistema RP fue escogido por varias razones:

  • Permitiría a todos los partidos ser representados en la nueva legislatura, asegurando a la oposición que las reformas les darían una representación significativa.
  • Concedería ligeras ventajas a los partidos grandes para desanimar la división de partidos, que era motivo de preocupación para varias facciones.
  • La lista fija de sistema RP, permitiría la toma de decisiones sobre la lista de candidatos y el estricto control del partido sobre los miembros parlamentarios

El efecto a largo plazo de la lista RP en España, demostró que los partidos regionales fueron capaces de extraer concesiones profundas de los partidos nacionales, al ser requeridos para formar coaliciones. Esto facilitó algunos de los movimientos hacia la devolución de competencias regionales, lo cual parece haber beneficiado la estabilidad del Estado Español. Sin embargo, la percepción de que los grupos subnacionales, como los catalanes, buscan deshacer la influencia política, ha causado algún resentimiento en el resto de la polis Española.

Otro ejemplo de negociación transicional ocurrió en Hungría, después de la caída del comunismo a lo largo de Europa del Este en 1989. A medida que la transición a la democracia multi-partidista se desarrolló, se produjeron negociaciones entre los partido políticos que se formaron rápidamente (o resurgieron ya que algunos habían existido previo al advenimiento de la hegemonía Soviética sobre el estado). Estas pláticas produjeron un interesante acuerdo para las primeras elecciones multipartidistas en Abril de 1990, que resaltaron temas alrededor de la selección del sistema electoral por la vía de la negociación. Los partidos históricos como los socialdemócratas o demócrata cristianos, favorecieron el sistema RP con listas de condados, las cuales habían sido utilizadas previamente al comunismo en 1945 y 1947, mientras que el modo popular y muchos partidos asociados con el antiguo régimen- incluyendo legisladores apoyados- favorecían la representación constitucional. Un largo debate dio como resultado la imposibilidad de llegar a una sola fórmula, así que los partidos optaron por una mezcla: de 386 escaños en la asamblea, 176 fueron elegidos en distritos de miembro único (con una segunda papeleta para asegurar una mayoría) 152 de listas regionales de partido (con un porcentaje requerido de 4%) y 58 de las listas de partido, ver Representación Proporcional Personalizada.

Procesos de Paz

Cuando un país ha experimentado una guerra civil o un violento conflicto interno y los contendientes han peleado hasta un sangriento empantanamiento sin una clara y emergente victoria para ninguna de las partes, debería surgir un proceso de paz. Los procesos de paz son negociaciones estructuradas, a menudo facilitadas, por un mediador externo que terminan en un acuerdo de implementar reformas drásticas o la completa creación de un nuevo sistema político. Las reformas al sistema electoral son a menudo, sino invariablemente, un elemento clave en las negociaciones constitucionales que acompañan los procesos de paz. La reforma electoral o la creación de nuevos sistemas de elección, ha sido parte de las negociaciones de procesos de paz en países como Liberia, Sierra Leona, Nicaragua, Bosnia, Camboya, El Salvador y más recientemente Guatemala.

Por ejemplo, cuando Rodesia y su minoría blanca colapsaron a finales de los años setenta, después de una prolongada guerra civil, dando paso al Zimbawe independiente, un asunto clave en las conversaciones para alcanzar los acuerdos, fue cómo garantizar la representación de la minoría blanca en el nuevo orden. En elecciones "falsas" en 1979 (la primera votación un hombre un voto en la historia del país, bajo los términos de un acuerdo interno negociado entre el gobierno y las fuerzas de oposición y, que la mayoría de observadores percibió como ilegítima) 72 de los 100 miembros de la Cámara Baja fueron escogidos por negros de una lista común en un sistema de lista de partido RP (un sistema plurinominal de ocho distritos) y 28 por blancos bajo el voto alternativo en distritos uninominales o de miembro único. Ver Doble Ronda .

espués de la falla de estas elecciones para obtener legitimidad interna e internacional, las negociaciones de la Casa de Lancaster de 1979, incluyeron a las principales fuerzas rebeldes y fueron por ende más legítimas; se produjo un acuerdo que ligeramente alteraba la fórmula anterior: los escaños blancos reservados fueron reducidos a veinte (y elegidos por VA) y limitados a un período transicional de diez años.

La elección de RP para la lista común y distrito uninominal para la lista blanca, reflejó un compromiso pragmático para los partidos que se encontraban en la mesa de la negociación. Fue simplemente práctico usar RP para la largamente excluida mayoría negra - no había lista de votantes- y los distritos uninominales para las minorías blancas, las cuales habían usado este sistema en elecciones previas "entre-blancos". Los veinte escaños reservados para los blancos les garantizaban una representación en el parlamento post-independencia, que excedió su proporción dentro del electorado total. Después de las elecciones de 1985, cuando las negociaciones y compromisos ya no eran necesarios, el régimen post-independencia se deshizo de los escaños reservados para los blancos y la legislatura entera es ahora elegida en distritos uninominales.

Africa del Sur es un caso bien estudiado que se sienta a horcajadas en el muro entre los dos tipos ideales de transiciones pactadas y procesos de paz; y es un excelente caso para entender las dinámicas de elección del sistema electoral a través de la negociación. Ver Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos. Cuando las negociaciones acerca del fin de Apartheid y gobierno de minoría blanca comenzaron en 1990, era claro que el antiguo sistema electoral para las elecciones "entre-blancos" -el de mayoría relativa en distritos uninominales (MRDU)- no sería aceptado por ninguno de los partidos.

Había consideraciones prácticas para el rechazo de los sistemas electorales basados en el número de representados: no había lista común de votantes y habían dificultades al delimitar los distritos electorales que las leyes segregacionistas habían producido, sin un censo preciso y con una distribución aceptable de la gente. Sin embargo existían también consideraciones políticas. Los partidos de minoría blanca, especialmente el apoyado Partido Nacional (PN), rápidamente se dieron cuenta que si se utilizaba el sistema de MRDU en elecciones en las cuales la mayoría negra pudiera votar, los candidatos blancos perderían virtualmente en cada distrito porque la población negra estaba ampliamente distribuida a través del país. El sistema de RP podría, por lo menos, permitir una representación en el orden post-apartheid

El Congreso Nacional Africano, el principal partido negro mayoritario, también prefirió el sistema RP de lista para las primeras elecciones, por razones eminentemente políticas. La preferencia del CNA por lista fija de RP fue también estratégica: el tener partidos blancos representados dentro del nuevo sistema político, en vez de su potencial exclusión total, podría disipar algunas de las tensiones generadas por la inevitable pérdida de poder político.

Sin embargo, otro partido negro mayoritario, el regionalmente poderoso partido Inkatha de Libertad (IFP), no esperaba ganar muchos escaños en una elección nacional conducida bajo RP, ya que se conocía que su base popular era bastante limitada. Además, apoyaba fuertemente una opción federal que le permitiera retener y proteger su base provincial de poder. Amenazó con arruinar las elecciones boicoteando - y posiblemente resistiendo violentamente- si su fuerte posición federalista no era incluida en el acuerdo final.

En un compromiso de último minuto, para inducir al IFP a participar en las proclamadas elecciones de 1994 las cuales terminaron con el Apartheid en Sudáfrica, el CNA y el PN aceptaron adoptar una división nacional y sistema de lista fija RP regional en el cual la mitad de la Asamblea Nacional sería escogida de listas regionales y la otra mitad de listas nacionales. La mitad de los 400 miembros de la Asamblea Nacional/Asamblea Constituyente serían escogidos de listas regionales y la mitad de listas nacionales. Por añadidura, todos los 90 miembros de la Cámara Alta (desde entonces re-nombrada el Consejo de las Provincias) sería escogida de listas regionales.

El compromiso, el cual el IFP finalmente aceptó, fue suficiente para permitir que todos los partidos participaran en la elección, incrementando de esta manera la legitimidad del resultado. La fórmula RP de lista regional/nacional, también permitió ganar algo en las elecciones a estos tres partidos principales: el CNA ganó una fuerte mayoría en la Asamblea Nacional y la mayoría en 7 de 9 provincias, el PN y el IFP ganaron mayorías legislativas en sus fuertes provinciales. Además, estos tres partidos estaban representados en un gobierno inicial de unidad nacional, el cual contribuyó a la estabilidad de la transición Sur Africana.

El sistema de lista fija RP puede que desaparezca después de las elecciones de 1999 en Sudáfrica, si los detractores del sistema - quienes argumentan que carece de responsabilidad y de un vínculo significativo entre los miembros del parlamento y la gente- se salen con la suya. Lo que es inusual de Sudáfrica, en contraste a Zimbawe, es que la negociación y el "toma y daca" se siguen practicando a pesar de que las negociaciones transicionales formales han acabado, así que un sistema mixto RP/basado en distritos todavía parece posible a largo plazo.

Cuando los sistemas electorales son seleccionados como consecuencia de negociaciones, el resultado refleja un compromiso entre los intereses de los partidos en la mesa. Como otros casos de selección de sistema electoral, los partidos toman decisiones basados en su uso de imaginación estratégica. En las pláticas los partidos se preguntan, como creemos que el sistema trabajará para nosotros, dada nuestra esperada popularidad, la distribución espacial de los votos y la popularidad de otros partidos?. Naturalmente, los partidos prefieren aquellos sistemas que ellos creen les maximizará su parte de los votos. Los resultados también reflejan el poder relativo del que disfrutan los partidos en la mesa. Cuando las negociaciones producen acuerdos sobre sistemas electorales, por lo general significa que todos los partidos que suscriben el acuerdo están satisfechos con el sistema escogido, que es lo mejor que ellos pueden conseguir dado su propio poder de negociación, así como el poder y preferencias de los otros.

Imposición Externa

Imposición Externa

Un pequeño número de sistemas electorales fueron diseñados e impuestos sobre naciones estado por potencias externas. Dos de los ejemplos mas claros de este fenómeno ocurrierón en Alemania Occidental después de la Segunda Guerra Mundial y en Namibia a finales de los años ochenta.

En la Alemania de posguerra, tanto las salientes fuerzas británicas como los partidos alemanes estaban ansiosos de introducir un sistema que evitara la dañina proliferación de partidos y la desestabilización de los años de Weimar, así como de incorporar la tradición inglesa de representación, debido a la dificultad con el sistema electoral de lista cerrada de 1919-1933, el cual negaba a los votantes una opción entre candidatos así como entre partidos.

Durante 1946, las elecciones en las zonas de ocupación francesa y Estadounidense se llevaron a cabo utilizando el antiguo sistema electoral de Weimar. En la zona británica se adoptó un compromiso que permitía a los electores votar por miembros de un distrito al mismo tiempo que se reservaba un número de escaños de lista RP para compensar cualquier desproporción que surgiera de los distritos. Así nació el sistema de representación proporcional personalizada (RPP), el cual desde entonces ha sido emulado por un buen número de países. Este sistema combinado fue de hecho adoptado para todas las elecciones parlamentarias en 1949, pero no fue sino hasta 1953, que se adoptaron los dos votos separados, uno para el miembro del distrito y otro basado en el Lander el cual al final determinaba la composición de partidos en la Bundestag. La imposición de un umbral mínimo de 5% para la lista de representación de partido, ayudó a enfocar el sistema de partidos en tres grupos principales después de 1949 - los Socialdemócratas, los Demócrata Cristianos y los Liberales - aunque un total de 12 partidos ganaron representación en esas primeras elecciones nacionales de la postguerra.

La lógica para un sistema basado en una lista de RP a nivel nacional en Namibia provino inicialmente de las Naciones Unidas, quien desde 1982 demandaba que cualquier sistema electoral futuro no-racial asegurara que los partidos políticos que buscaban conseguir apoyo substancial en la elección, fueran premiados con una representación justa. La opción de descartar el sistema electoral de mayoría realtiva (el sistema solo para blancos que operaba en lo que fue la colonia de Africa del Sudoeste) y moverse hacia un sistema rígido de lista RP fue propuesto por Pik Botha, el entonces Ministro del Exterior Sudafricano. Aunque los Sudafricanos habían presionado sin éxito desde antes, por listas separadas de votantes (Zimbawe 1980-1985) que habría asegurado que los blancos ganaran escaños en la nueva Asamblea. Había un cierto malestar con los Sudafricanos, pensando que promovían un sistema electoral RP solamente para fragmentar la Asamblea Constituyente. Esto llevó al Instituto para Namibia de las Naciones Unidas, a aconsejar a todos los partidos políticos interesados en un gobierno estable e independiente, a que rechazaran un sistema RP porque fragmentaría la representación de partido. A este consejo no se le prestó atención y la opción de un umbral para la representación - uno de los mecanismos principales para reducir el número de partidos en un sistema de lista RP - nunca fue promovida por la ONU o asumida por ninguno de los partidos políticos.

Para las primeras elecciones en 1989, la Organización del Pueblo de Africa Sur Occidental -SWAPO, había expresado una preferencia de mantener el sistema de distrito de un solo miembro, sin duda esperando (como partido dominante) sacar ventaja del sistema donde el-ganador-se-lleva-todo. Sin embargo, cuando la Asamblea Constituyente se reunió por primera vez en 1989 y cada partido con representación parlamentaria presentó su proyecto de constitución, el SWAPO depuso sus demandas por la RP, aparentemente como una concesión a los partidos minoritarios, esperando reciprocidad en asuntos de mayor importancia.

Herencia Colonial

El heredar un sistema electoral de los tiempos coloniales es, tal vez, la manera más común a través de la cual las sociedades en proceso de democratización llegan a utilizar un determinado sistema electoral. El mapa sobre la distribución de los sistemas electorales en "esx_p001", ilustra dramáticamente la difusión postcolonial de sistemas electorales. De 53 colonias británicas y miembros de la Comunidad Británica de Naciones, 37 (o 70%) usan el sistema clásico de mayoría relativa (MR), heredado de Westminster. 11 de 27 territorios francófonos usan el sistema francés de dos vueltas (DV), mientras que la mayoría de los 16 países restantes usan lista RP, un sistema usado a veces por los franceses desde 1945 para las elecciones parlamentarias, y usado extensamente para elecciones municipales. 15 de los 17 países y territorios de habla hispana usan RP (como España) mientras que Guatemala y Ecuador usan lista RP como parte de sistemas paralelos. Finalmente, todos los seis países de habla portuguesa usan lista RP, como en Portugal.

Es interesante hacer notar que la influencia del diseño constitucional francés también ha gravitado fuertemente en los diseñadores institucionales de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) de la ex -Unión Soviética. Ocho de estos estados usan el sistema de DV de alguna manera. Sólo Georgia, Kazakhstan y Rusia no siguieron esta tendencia. Sin embargo, las leyes electorales de la ex -Unión Soviética han tenido un alto impacto en la consolidación de la democracia en los estados de Europa Oriental y Asia Central, muchos de los cuales mantuvieron el viejo requerimiento Soviético de que la votación tenía que pasar el 50% de la elección en un determinado distrito para poder ser declarada válida. Esto ha causado problemas en Ucrania en particular, donde los procesos de llenado de escaños vacíos, se alargó por años, generando considerable descontento popular.

La herencia colonial de un sistema electoral, es talvez la forma menos segura de que la institución sea apropiada para las necesidades de un país, así como el poder colonial establecido era casi siempre, por esencia, social y culturalmente muy diferente de la sociedad colonizada. Y aún cuando el colonizador trataba de imponer su perspectiva política en la tierra ocupada, raramente tenían éxito en destruir las relaciones indígenas de poder y los tradicionales modos de discurso político. Realmente, la herencia colonial de los sistemas de Westminster, ha sido citada como un impedimento a la estabilidad en un número de naciones anglófonas como las del Caribe, Nigeria y Malawi. En Malí, el uso del sistema de DV francés ha sido extensamente cuestionado, y la utilización en Jordania y Palestina del voto de bloque, de origen británico también ha traído problemas.

Evolución/Accidentes

Aunque mucha de la información presentada aquí se concentra en las posibilidades de una "ingeniería electoral" deliberada, vale la pena recordar que la mayoría de los sistemas electorales no son escogidos de esta manera. A menudo, la elección de sistema electoral es accidental.

Las selecciones accidentales no son necesariamente malas; de hecho, algunas veces pueden ser sorprendentemente apropiadas. Un ejemplo de esto fue la democracia étnica y altamente fragmentada de Papúa Nueva Guinea, la cual heredó el voto alternativo de Australia, su colonizador, durante sus primeras tres elecciones en los años sesenta y setenta. Ya que este sistema requería que los votantes listaran preferencialmente a sus candidatos en la papeleta, las elecciones fomentaron un gran espectro de alianzas y de intercambio de votos entre los candidatos contendientes y diferentes grupos comunales, con candidatos que pretendían no sólo ganar la primera preferencia sino que la segunda y tercera también. Esto llevó a tácticas de campaña cooperantes, posiciones moderadas y el temprano desarrollo de partidos políticos. Cuando este sistema se cambió, la conducta política se volvió mas exclusiva, menos cómoda y el naciente sistema de partidos rápidamente se enredó.

Con el beneficio de una vista al pasado, Papúa Nueva Guinea parece haber sido el afortunado recipiente de un sistema electoral posible y, especialmente apropiado, para su estructura social. Sin embargo, la mayoría de las elecciones accidentales o evolutivas llevan probablemente a consecuencias no planeadas para los actores que las diseñaron. Por ejemplo, cuando Jordania adoptó el voto único no transferible en 1993 por iniciativa del rey Hussein, no sólo incrementó la representación de la minoría, sino que también facilitó la elección de fundamentalistas Islámicos a la legislatura, ver Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe.

En los años cincuenta y sesenta, muchas democracias emergentes copiaron el sistema británico a pesar de las reiteradas desconfianzas en Westminster de que "era de dudoso valor el exportar el sistema a las colonias en Africa y Asia". La triste historia de muchas de esas selecciones ha subrayado la importancia de diseñar reglas electorales y constitucionales para las condiciones específicas del país en cuestión, en vez de asumir que el mismo diseño constitucional puede trabajar idénticamente en diferentes condiciones sociales, políticas o económicas.

Componentes del Diseño

En esencia, lo que hacen los sistemas electorales es traducir los votos en escaños ganados por partidos y candidatos. Las variables claves son:

  • La fórmula electoral empleada.
  • Si el sistema es mayoritario o proporcional.
  • Que fórmula matemática es utilizada para calcular la distribución de votos.
  • La magnitud de distrito -no cuántos votantes viven en un distrito, sino cuántos miembros del parlamento se elige en él.

El diseño de sistemas electorales tiene una relación estrecha con otros aspectos más administrativos de las elecciones que también se examinan en esta publicación, tales como la distribución de los sitios de votación, ver Sitios de votación, la nominación de candidatos, ver Partidos y Candidatos, el registro de electores, ver Registro de Electores, quienes dirigen las elecciones,ver Administración Electoral, etcétera. Estos asuntos son de gran importancia y las posibles ventajas en la selección de un determinado sistema electoral pueden ser socavadas a menos que se les preste la atención debida.

El diseño del sistema electoral, también afecta otras áreas de la legislación electoral:

  • La elección de sistema electoral tiene una influencia en la manera en que se trazan los límites de los distritos o circunscripciones, ver Delimitación de Distritos.
  • El diseño de papeletas, ver Diseño.
  • El escrutinio de Votos, ver Escrutinio de Votos.
  • Y otros numerosos aspectos del proceso electoral.

En esta sección enfocaremos algunos de los aspectos de la legislación electoral que tienen que ver con el asunto de la fórmula electoral específica a utilizar. Estos incluyen elementos de "democracia directa": referéndums y plebiscitos, ver Referendos y Plebiscitos; iniciativas ciudadanas, ver Iniciativa Ciudadana; y revocación del mandato legislativo, ver Revocación del Mandato Legislativo. El examen de cuando tener elecciones para una legislatura y que tan seguido, ver Frecuencia, Fecha, Día de las Elecciones; como calcular un tamaño parlamentario apropiado, ver Tamaño del Parlamento; formas de votar en una papeleta, ver Formas de Votar; mecanismos electorales - tales como provisiones para voto obligatorio,ver Voto Obligatorio; representativos de minoría, ver Disposiciones Relativas a las Minorías; y para la representación de las mujeres, ver Mecanismos Especiales para Mujeres.

Opciones de Democracia Directa

En la mayor parte de este tema se examinan las instituciones de la "democracia representativa". Sin embargo, en los tres apartados subsecuentes se analizan algunos mecanismos de "democracia directa".

  • El apartado relativo a Referendos y Plebiscitos analiza las ventajas y desventajas de los referéndums y plebiscitos - elecciones directas para decidir asuntos únicos.
  • El correspondiente a Iniciativa Ciudadana hace un reconocimiento de los mecanismos de "iniciativa ciudadana", comúnmente usados en los Estados Unidos, que les permiten a los electores incorporar asuntos legislativos en las papeleta o frente a su legislatura estatal.
  • El de Revocación del Mandato Legislativo describe el procedimiento de los Estados Unidos para la revocación del mandato legislativo, mediante el cual los ciudadanos pueden solicitar la destitución de sus representantes.

Referendos y Plebiscitos

Una votación a nivel nacional sobre un asunto específico, es una forma aceptada en muchos países alrededor del mundo para resolver cuestiones políticas. Tales votaciones son llamadas generalmente "referéndos", aunque hay dos tipos especiales de referéndo que a veces se denominan de diferente manera: Primero, cuando la votación es provocada por la demanda de un determinado número de ciudadanos comunes y corrientes, por ejemplo mediante la firma o suscripción de una solicitud, el resultado de esa consulta se denomina "iniciativa". Segundo, aunque el término "plebiscito" a veces se usa indistintamente con el de referéndum, tiene connotaciones negativas en algunos países, donde se le utiliza para consultas que no reúnen condiciones genuinamente democráticas.

Un referéndum le da la oportunidad a los electores de decidir directamente sobre un asunto en particular. Aunque la gente también puede tomar decisiones en elecciones generales y ordinarias, estas elecciones generalmente se realizan sobre un número variado de temas y a menudo no plantean ningún veredicto claro sobre caulquiera de los asuntos considerados.

Los referéndos han sido usados en muchos países, en Suiza son bastante comunes, ver Suiza. En algunos países puede ocurrir un promedio de una o dos veces por año, pero son poco usuales en la mayoría de los países. Hablando en términos generales, no se utilizan para resolver asuntos políticos ordinarios, es decir, de esos que se plantean rutinariamente, sino para abordar asuntos y temas trascendentales que rebasan los tradicionales alineamientos partidistas. La situación más común en la cual el referéndum es visto como apropiado es la de un cambio radical de régimen; no sólo la reforma de una constitución existente, sino la adopción de una nueva constitución o, el mayor cambio de todos, la decisión de un pueblo de declarar su independencia.

Por ejemplo, la decisión de Noruega de separarse de Suecia en 1905 fue tomada por el pueblo Noruego en un referéndum, en el cual 99.9 % votó por la independencia, una poderosa expresión del orgullo nacional. Similarmente, Islandia sostuvo un referéndum al separarse de Dinamarca. España adoptó una reforma democrática a finales de los años setenta, que fue aprobada por el pueblo por medio de un referéndum, después de la muerte del dictador Franco. De igual manera, nuevas constituciones han sido creadas por medio de referéndums en Dinamarca, Francia e Irlanda. La decisión de moverse a políticas multi-partidistas ha sido posible a través de referéndums en algunos países Africanos, tales como Gabón y Malawi. En cada caso, ha sido importante para la legitimidad de la decisión, que este paso hacia la independencia o hacia la democracia, haya sido decidida por el pueblo y no por la élite política.

Un asunto fundamental que ha surgido en varios países Europeos, ha sido la membresía a la Unión Europea, lo cual tiene implicaciones para la soberanía de los estados individuales. De los actuales 15 estados miembros de la UE, 5 han tenido referéndums acerca de su membresía: Austria, Dinamarca, Finlandia, Irlanda y Suecia. Por añadidura, Inglaterra una vez miembro sostuvo un referéndum acerca de si debería salirse o no, mientras el pueblo de Noruega votó dos veces para no hacerse miembro, a pesar de que la élite política estuvo de acuerdo con la membresía en las dos ocasiones.

Esta lista ilustra la manera en que los asuntos que se tratan en un referéndum, son a menudo cuestiones serias y grandes, que sobrepasan los asuntos políticos cotidianos que emergen rutinariamente en un país. Generalmente, los referéndums son bastante apropiados para tales cuestiones y para temas capitales que cruzan las líneas usuales que dividen a una sociedad. Por ello no deben utilizarse para tratar temas de ordinaria administración.

Por ejemplo, supóngase que un país tiene dos grupos lingüísticos principales, con un lenguaje hablado por un 60% de la población y el otro por el 40%, que le generan constantes tensiones políticas acerca del asunto del lenguaje. Si se sostuviera un referéndum para resolver la cuestión de que cual lenguaje debería convertirse en el lenguaje oficial de la nación, éste no resolvería nada porque seria altamente improbable que el grupo minoritario acepte el voto de la mayoría a favor de otro lenguaje, como manera justa de resolver la disputa. Las disputas étnicas, también, no son resueltas fácilmente por referéndums. En otras palabras, en cuestiones de derechos de minorías, un referéndum es inapropiado porque se puede volver un mero instrumento de la mayoría dominante. En tal situación, el único uso posible para el referéndum sería para examinar la aceptabilidad de un compromiso elaborado por las élites. Ver Negociaciones.

De igual manera, si un país se encuentra dividido entre derechas e izquierdas, hay poco que ganar a través de un referéndum sobre un tema de derecha e izquierda, el cual seguramente sólo reproduciría el voto de una elección general. Así que, cuando se tienen referéndums para cuestiones políticas, éstas deben ser por lo general, de aquellas que están mas alla de los intereses inmediatos de los partidos . Ejemplos: consultas sobre el poder nuclear en Austria y Suecia o el divorcio en Irlanda.

Aún si pudiéramos elaborar un manual sobre la forma más apropiada de usar un referéndum, no significa que éstas serán siempre atendidas. De hecho, hay muchas formas en las que un referéndum puede ser mal utilizado, aun más, abusado. Y abundan estos casos. En Francia, por ejemplo, un alto número de referéndums sostenidos desde la Segunda Guerra Mundial han sido realizados por razones políticas oportunistas, cuando el gobierno vió la oportunidad de humillar o dividir a la oposición.

Este es un argumento para regular las circunstancias en las cuales el referéndum puede o debe ser realizado; de otra manera, si se realizan muy fácil y frecuentemente, cuando se le antoje al gobierno en funciones, la institución del referéndum puede volverse desacreditada y tales resultados no servirán al efecto que se busca.

De hecho, todos los aspectos de un referéndum necesitan regulación. Es particularmente importante que las reglas que rigen el referéndum sean definidas con anticipación, para que todos sepan cuales son. Las siguientes áreas son las que consideramos necesario regular:

  • La forma en que se consulta al pueblo es importante ya que entre más precisa sea la pregunta, mejor será el resultado. Han habido ejemplos de una vaga y retórica propuesta ofrecida a la gente, por ejemplo en la ex-Union Soviética en 1991, produciendo un resultado que significa poco. Similarmente, el asunto de quien decide acerca de la formulación de la pregunta, debería de estar establecida explícitamente en cualquier legislación que contenga el referéndum.
  • El criterio del éxito: en algunos países, las propuestas de referéndum requieren mas de una simple mayoría para pasar, deben estar apoyadas por un cierto porcentaje del electorado registrado. Reglas que requieren una cierta proporción de todo el electorado para apoyar una propuesta antes de que se le considere aprobada son a veces introducidas, por ejemplo en Dinamarca, para asegurar que pequeños grupos de votantes no hagan tambalear el asunto cuando la mayoría es indiferente. Tales reglas tienen cierta lógica; menos sensibles son los requerimientos de que a menos que una cierta proporción del electorado vaya a emitir su voto, el ejercicio entero es considerado inválido.

    En Italia por ejemplo, hay reglas con respecto a la votación, para consider aprobada una propuesta, ésta debe ser apoyada por lo menos por 50% de los votantes, con una votación por lo menos del 50% del electorado. Esto tiene la desventaja que los oponentes de una propuesta popular pueden fácilmente detenerla simplemente con no ir a votar.

  • La interpretación de los resultados: si un 49% de los votantes emiten una papeleta a favor de una propuesta, 48% lo hacen en contra, y el otro 3% malgastan su papeleta, ¿ha sido aprobada la propuesta? En un sistema de referéndum bien regulado, la respuesta a tal pregunta no puede ser ambigua. Si es ambigua, la situación después del referéndum resultará en debates políticos o se busca la interpretación de los tribunales o cortes, quienes pueden tomar la decisión final, contradiciendo totalmente la idea y el sentido de tal ejercicio, que es asegurar que el pueblo mismo tome las decisiones.

Los referéndums, como muchas otras instituciones políticas, potencialmente tiene ventajas y desventajas. Las ventajas incluyen su rol legitimante: una decisión asumida aún por por quienes se oponían al tema y que no habrían aceptado una decisión similar si hubiera sido tomada por el parlamento o el gobierno. Esto es lo que aparentemente ha sucedido sobre el tema de la UE en Dinamarca y sobre el divorcio en Irlanda, donde referéndums han resuelto asuntos muy candentes. Adicionalmente, los referéndums incrementan la participación popular en la toma de decisiones y tienen un efecto educativo en la población, quien inevitablemente se vuelve mejor informada acerca de los temas en consulta.

Dentro de las posibles desventajas está, que los instrumentos del gobierno representativo como los parlamentos, puedan ser disminuidos en su papel y un público que no esté lo suficientemente bien informado, podría tomar decisiones políticas equivocadas. También existe el temor del mayoritarismo, una inquietud de que la mayoría pueda usar el referéndum para pisotear los derechos de la minoría.

Observando la práctica del referéndum alrededor del mundo, puede que no se confirmen las esperanzas utópicas de algunos de los promotores del referéndum, pero tampoco sostiene los temores de aquellos que ven el referéndum como potencialmente destructivo de la democracia. La mayoría de los países que tienen la institución del referéndum parecen haberse beneficiado de ella, la han incorporado como un rasgo distintivo del proceso político. Por ejemplo, el asunto de la membresía Danesa en la UE fue acordada por dos referéndums con resultados extremadamente cercanos en 1992 y 1993, en cada caso, la votación fue superior al 80%; el proceso dejó a los Daneses como la gente mas informada en Europa acerca de asuntos de la UE y el resultado tuvo una legitimidad que no podía haber sido obtenida por medio de una decisión parlamentaria.

Por otro lado, el uso excesivo del referéndum puede tener efectos negativos. Alrededor del mundo, el usuario más frecuente del referéndum es Suiza, donde la votación en muchos casos es menor del 50%, talvez porque los suizos aburridos de votar tan seguido -un promedio de 10 votaciones populares por año. Aun así, el referéndum es un aspecto completo y aceptado en el sistema político Suizo y algunos líderes Suizos lo quieren utilizar aún más extensamente.

En Italia el referéndum ha sido una fuerza más destructiva. Las reglas Italianas permiten un número fijo de votantes el emitir una contrapropuesta a una ley existente, y en ocasiones los Italianos han sido llamados a votar hasta en 12 asuntos diferentes en el mismo día. La práctica Italiana del referéndum ha coexistido dificultosamente con el gobierno representativo en ciertas ocasiones. En países donde las instituciones del gobierno representativo son débiles o en un estado emergente, puede no ser recomendable el permitir a los grupos de votantes demandar referéndums sobre leyes que no les agradan, ya que esto crea el riesgo que legislaciones duras pero necesarias, que pudieron a largo plazo haber comprobado su validez, no sean aprobadas por el pueblo.

Mientras las instituciones del gobierno representativo pueden coexistir confortablemente con el referéndum, el gobierno representativo y la iniciativa ciudadana se llevan menos. El sistema político suizo trabaja sin problemas con el extenso uso de esta iniciativa ciudadana, pero la mayoría de los otros países encontrarían más dificultoso el llevar un gobierno efectivo y estable con una práctica tan amplia y frecuente de esta iniciativa. El uso moderado del referéndum no parece debilitar el gobierno representativo y podría aun reforzarlo, pero su uso excesivo debilita el gobierno representativo y socava el valor del referéndum mismo.

Ver también Requisitos de Distribución y Consultas Populares: Referéndums, Plebiscitos y Revocatorias de Mandato.

Iniciativa Ciudadana

En los Estados Unidos, los votantes de Massachusetts han estado facultados desde 1715 para usar la iniciativa ciudadana con el fín de poner artículos en la agenda fija de su poblado para poder llamar a una reunión del pueblo. Actualmente, 23 constituciones estatales, comenzando con la de Dakota del Sur en 1898, autorizan el uso de peticiones para colocar propuestas en la papeleta del referéndum. La iniciativa constitucional existe en 17 estados de la Unión Americana y la iniciativa estatutaria puede ser empleada en 21 estados. El poder de veto del gobernador no se extiende a la legislación en curso. El dispositivo también puede ser usado en la mayoría de los estados para adoptar y enmendar los estatutos de los gobiernos locales y para promulgar ordenanzas en muchas municipalidades. La Corte Suprema de los Estados Unidos, en el caso de la Compañía de Teléfonos y Telégrafo de los Estados Pacíficos contra Oregon, 223 U.S. 118 (1912) rechazó un desafío a la iniciativa de que violaba la Constitución de los Estados Unidos la cual garantizaba a cada estado una forma republicana de gobierno.

Las iniciativas pueden ser clasificadas como:

  • Estatales o locales.
  • Constitucionales o estatutariuas.
  • Directas o indirectas. y
  • Consultivas.

Las primeras dos categorías se explican por si mismas. Bajo la iniciativa directa, se evade por completo el proceso legislativo, ya que las propuestas son colocadas directamente en la papeleta del referéndum, si se cumple el requisito del número y distribución de las firmas válidas que deben recaudadas y certificadas.

La iniciativa indirecta, empleada en ocho estados, requiere un proceso más complejo en la medida que la propuesta es referida al cuerpo legislativo para la comprobación en archivos del número requerido de firmas certificadas que amparan la petición. Si el cuerpo legislativo no aprueba la propuesta dentro de un número estipulado de días - que varían desde 40 en Michigan hasta un aplazamiento indefinido en la legislatura del estado de Maine - obliga a que la propuesta sea colocada automáticamente en la papeleta del referéndum. En Massachusetts, Ohio y Utha, se deben recabar peticiones de firmas adicionales para poder poner la propuesta en la papeleta. Solamente la constitución de Massachusetts autoriza el uso de iniciativa indirecta para colocar reformas constitucionales en la papeleta.

Las legislaturas estatales de Maine, Massachusetts, Michigan, Nevada y Washington están autorizadas para poder colocar una propuesta substituta en la papeleta cuando una iniciativa de propuesta califica y es aceptada. Aunque una sección de la constitución de Alaska permite solamente la iniciativa directa, otra sección permite a la legislatura estatal promulgar un substituto legislativo que anule la iniciativa de petición de propuesta sustituta, por considerar que ésta contiene substancialmente lo mismo. Maine, Massachusetts y Wyoming autorizan solamente la iniciativa estatutaria indirecta. Michigan, Nevada, Ohio, Dakota del Sur, Utah y Washington autorizan el empleo de los dos tipos.

Las iniciativas de carácter consultivo, permiten a los votantes circular peticiones para colocar preguntas no obligatorias en una papeleta electoral, para presionar a los cuerpos legislativos a promulgar legislaciones específicas y convertirlas en leyes. Tales iniciativas no eran usadas antes de finales de los años setenta y generalmente atraían sólo atención local. El crecimiento de movimientos ambientalistas y en contra de la proliferación nuclear, ha incrementado el empleo de esta iniciativa para llamar la atención de los medios de comunicación, a nivel nacional.

Los estados que autorizan el uso de la iniciativa para colocar en la papeleta de referéndum, estatutos propuestos, requieren, con la excepción de Alaska, el registro preliminar de una petición ante al Fiscal General o al Secretario de Estado, quien chequea que la petición esté conforme con requerimientos constitucionales y/o estatutarios. En Alaska, los patrocinadores registran la petición con el Vice-Gobernador, quien también recibe todas las peticiones con las firmas registradas para la fecha límite. Tres estados requieren un depósito - $100 a $1000 - cuando una aplicación es archivada, pero el depósito es reintegrado cuando la propuesta califica para ser colocada en la papeleta. En los tres estados la petición es revisada por oficiales estatales quienes pueden sugerir cambios y reformulación a los patrocinadores.

El Fiscal General (el Vice-Gobernador en Alaska) prepara un nombre para la papeleta y un resúmen de la propuesta, que es impreso en la parte superior de cada petición. Similarmente, un empleado del gobierno local es responsable de imprimir los formularios de peticiones con cargo al presupuesto del estado; sin embargo, en Idaho los patrocinadores son responsables de imprimir las peticiones.

El número requerido de firmas para colocar una propuesta en la papeleta se basa en un porcentaje de los votos emitidos en la elección general más reciente o en un porcentaje de los votos emitidos para Gobernador (Secretario de Estado en Colorado). Los requerimientos para las firmas varían desde el 3% de los votos emitidos para Gobernador, en Massachusetts, hasta el 15% en Arizona y Oklahoma. La constitución de Massachusetts estipula que una petición sea sometida a la Corte General (Legislatura Estatal) y será puesta en la papeleta de referéndum sólo si es aprobada por un cuarto o más de los miembros en dos sesiones consecutivas. Una vez puesta en la papeleta, la propuesta es ratificada si es aprobada por una mayoría de los votos emitidos sobre la propuesta, siempre que la mayoría incluya el 30% o más del número total de papeletas emitidas en la elección.

Los argumentos en pro y en contra de la iniciativa ciudadana son similares a los argumentos en pro y en contra del referéndum de protesta, ver Referendos y Plebiscitos, y la revocación del mandato, ver Revocación del Mandato Legislativo.Los promotores originales de la iniciativa, estaban convencidos de que la sabiduría colectiva de los votantes era superior a la de los representantes electos, pero reconocían que tampoco todas las leyes que se necesecitan, deberían ser promulgadas por la iniciativa y el referéndum. En teoría, la iniciativa debería ser ejercitada solamente cuando cuerpos legislativos elegidos no promulgaran las leyes necesarias sobre cuestiones importantes o promulgaron legislaciones que no respondían a los deseos del electorado.

Los proponentes sostienen que la iniciativa:

  • Hace a los legisladores más responsables hacia los votantes que a los grupos especiales de interés
  • Incrementa el interés ciudadano en los asuntos gubernamentales,
  • Reduce la alienación del votante,
  • Genera apoyo para breves constituciones estatales y estatutos de gobierno, y
  • Ejecuta una importante función cívica educativa
  • Numerosos argumentos en contra de la iniciativa han sido reunidos por sus oponentes, por ejemplo, que los legisladores hacen mejores leyes, que pobres proyectos de ley surgidos de las iniciativas crean problemas de implementación, que legislaciones de estas iniciativas pueden no ser coordinados con legislaciones vigentes, que la formulación de la propuesta puede confundir a los votantes, que la iniciativa sobresimplifica los temas, que algunas las minorías pueden ser afectadas adversamente por una exitosa campaña de las iniciativas y, que la inflexibilidad gubernamental se puede introducir, si una propuesta de la iniciativa no puede ser reformada por el cuerpo legislativo local o estatal.

    El continuo uso exitoso de la iniciativa es evidencia de que los cuerpos legislativos no expresan siempre la voluntad popular. Aunque la iniciativa es una estrategia de mosaico para crear leyes, la legislación alcanzada por esta vía, en general no ha causado problemas de implementación. Los críticos, sin contar al electorado en general, han descriminado el exámen de los argumentos en pro y en contra de las propuestas de estas iniciativas, previo a llamar a como votar.

    En resúmen, la iniciativa directa refuerza el sistema de gobierno porque tiene el beneficio de un proceso legislativo, incluyendo audiencias públicas, revisiones, estudio y recomendaciones de un comité. Si el cuerpo legislativo no aprueba la propuesta, los votantes han sacado ventajas en su capacidad de tomar decisiones por medio de información generada durante el proceso legislativo. La iniciativa indirecta es un anexo útil para el proceso convencional de creación de leyes y puede ser un contrabalance efectivo cunado existe cuerpo legislativo no representativo, además no socava al gobierno que mantiene el veto ejecutivo. Una ventaja mayor dela iniciativa es el hecho de que pone al descubierto las operaciones de los grupos de interés, las cuales disimulan con sus actividades de cabildeo (lobby) en las legislaturas locales (estatales).

    El apoyo a la iniciativa directa no sugiere que deba ser empleada con tanta frecuencia. Debería de ser una reserva de poder, una arma de último recurso y la necesidad relativa de su uso depende del grado de responsabilidad, representatividad y expresividad de los cuerpos legislativos.

    Revocación del Mandato Legislativo

    Existen disposiciones constitucionales y legales en 26 estados de los Estados Unidos que facultan a los electores para pedir la destitución de todos o algunos funcionarios públicos, introduciendo la pregunta respectiva en la papeleta de un referéndum antes de la finalización de su período. Adicionalmente, las municipalidades de ciertos estados pueden elaborar proyectos de nuevos estatutos o enmiendas a estatutos. permitiendo la revocación del mandato. Para otros que carecen de esa facultad constitucional, la legislatura estatal ha promulgado estatutos especiales para gobiernos locales autorizando la destitución por los votantes. Las normas que contemplan esta revocatoria del mandato constitucional o estatutaria en seis estados excluyen de la misma a los jueces. Siete estados permiten únicamente un intento de revocatoria de mandato durante el período del funcionario; sin embargo, tres estados admiten un segundo intento si los proponentes reintegran al estado los costos derivados de la primera tentativa. .

    El uso de la destitución está sujeta a restricciones contenidas en disposiciones constitucionales y legales. Unicamente los funcionarios elegidos están sujetos a este tipo de destitución, a excepción de Montana, donde ley de la materia y un pequeño número de disposicones de gobiernos locales permiten la destitución de oficiales administrativos. Además, la mayoría de normas relativas a la destitución prohiben su uso durante los primeros 2 a 12 meses de su mandato de los funcionarios y, en cinco estados, durante los últimos 180 días.

    El que la destitución sea un proceso político o judicial varía de estado a estado en base a las normas legales, constitucionales o sentencias de las cortes. En los estados donde la destitución es un proceso político, no se aplican los derechos tradicionales que protegen a los acusados, ya que la normativa de la destitución no implica que el funcionario en cuestión esté acusado de haber cometido hechos delictivos, abuso de autoridad, omisión o violación de su juramento. Si se tratare de un proceso judicial, entonces dicho funcionario si disfrutará de las garantías judiciales tradicionales.

    El proceso de destitución, de igual manera que el referéndum de iniciativa y de protesta, comienza con el registro de 10 peticionarios en la Secretaria del Estado o ante el empleado local, mediante una nota que expresa la intención de hacer circular la petición en la respectiva elección, a fin de determinar si él o los funcionarios en cuestión deben ser destituidos. La nota generalmente incluye una declaración de 200 palabras, fundamentando las razones para la propuesta de destitución; el funcionario señalado puede a su vez responder mediante otra nota de 200 palabras. Posteriormente, el Secretario de Estado o el empleado local encargado, imprime oficialmente las peticiones las cuales quedan a disposición de los proponentes quienes son requeridos para recolectar un número de firmas de votantes registrados equivalentes al 25% de los votos emitidos en la última elección de Gobernadores o para candidatos del mismo nivel. Los estados de California y Georgia, exigen requisitos geográficos relativos al número mínimo de firmas, que deben ser recogidas en cada uno de 5 condados o en cada distrito congresional, respectivamente.

    Aunque las firmas requeridas son recogidas, una elección de destitución no se lleva a cabo en ocho estados, si los oficiales señalados renuncian dentro de 5 o 10 días después que las firmas requeridas han sido certificadas. Una vez señalada la fecha de la elección, las razones para la remoción del funcionario así como su defensa de hasta un máximo de 200 palabras, es impresa en la papeleta. En nueve estados, los votantes son limitados a decidir cuando el funcionario debería ser removido. Si el funcionario es removido, un sucesor es elegido en una elección especial posterior. En otros estados, los votantes deciden si se remueve al funcionario y simultáneamente se vota para elegir a un sucesor en caso que el funcionario sea removido.

    Recientes experiencias con este procedimiento revelan que un funcionario podría ser removido por medio de un voto mayoritario, pero ser reelecto por un voto de pluralidad si tres o más candidatos dividen los votos. Para prevenir que esto ocurra, las normas constitucionales y estatutarias de gobiernos locales, estipulan que un funcionaro no puede ser candidato para una reelección si la destitución tuvo éxito. Es más, estas normas estipulan que un funcionario acusado que renuncia, no puede ser nombrado a la misma o similar posición durante un período de dos años. Los funcionarios sujetos a destitución no tienen límites para gastos de campaña, de sus propios fondos, con el objeto de permanecer en su puesto, de conformidad con la resolución de la Corte Suprema de los Estados Unidos, en el caso Buckley Vrs. Valeo, 424 EEUU 1 en 143 (1976).

    La teoría clásica de la representación, se fundamenta en la premisa de que las elecciones periódicas y transparentes son suficiente garantía de que los funcionarios electos representarán responsablemente a los electores. La corrupción gubernamental y la falta de representatividad de las instituciones del gobierno, durante el período inmediato después de la guerra civil de los Estados Unidos, generaron varios movimientos de reforma incluyendo a los populistas cuya agenda pretendía devolver a los ciudadanos el control del gobierno. Ellos sugerían el referéndum de destitución, de iniciativa y de protesta. Los últimos dos fueron autorizados por primera vez por una enmienda constitucional en Dakota del Sur en 1898. La primera entidad gubernamental en adoptar la destitución fue la ciudad de Los Angeles, cuyo estatuto de 1902, también incluyó la iniciativa y el referéndo.

    Los oponentes originales a la destitución, argumentaban que no había necesidad de este dispositivo de control ya que existen otros métodos para remover a los funcionarios que hayan abusado de la confianza pública, vb. gr.: los procesos de juicios políticos, la acción legislativa (dirigiendo al Gobernador para que remueva al funcionario en cuestión), y normas que permitían la desocupación automática de la oficina una vez obtenida una condena por felonía. Estos oponentes también argumentaron que la destitución destruiría el gobierno representativo ya que frenaría a funcionarios enérgicos, desanimaría a persona calificadas para buscar cargos públicos de elección, permitiría al partido político perdedor una segunda oportunidad de ganar, animaría el asedio frívolo de funcionarios y permitiría el remover funcionarios por razones inadecuadas. Además, se sostenía que la destitución destruiría la independencia judicial.

    Los promotores de la destitución presentaron seis argumentos.

    • Refuerza el control popular sobre el gobierno.
    • Permite a los votantes corregir fallas de los sistemas electorales, provocadas por un gran número de decisiones que hay que tomar en la papeleta o por el sistema de elección basado en el principio de mayoría relativa o pluralidad.
    • Reduce la alienación de los votantes.
    • Educa al electorado
    • Facilita la remoción de restricciones constitucionales en legislaturas estatales.
    • Estimula a los votantes a aprobar enmiendas constitucionales y legales para prolongar los períodos de los funcionarios elegidos.

    La experiencia general observada con la destitución está a favor de sus promotores. Raras veces ha sido usado para remover funcionarios estatales elegidos (un gobernador, 8 legisladores y un juez), pero ha sido empleada con frecuencia para remover funcionarios de gobiernos locales. También se utilizan otros métodos para la remoción. Aunque es difícil medir con exactitud, parece ser que la existencia de la destitución estimula a los funcionarios públicos a ser más responsables con sus electores. La amenaza del uso de la destitución puede hacer reflexionar más a los funcionarios electos, sobre sus posiciones y conductas en determinados temas; y a la vez animar a los votantes a jugar un rol de supervisión mas activo en relación a los funcionarios electos.

    Nota a los lectores: si bien los Estados Unidos son el primer estudio de caso sobre el uso de la revocación del mandato o destitución legislativa, la provincia canadiense de la Columbia Británica introdujo la destitución legislativa (reelección) por petición (40% de los votantes registrados) en 1995.

    Ver también: Consultas Populares: Referéndums, Plebiscitos y Revocatorias de Mandato.

    Frecuencia, Fecha, Día de las Elecciones

    Los períodos legislativos deberían ser lo suficientemente largos como para generar continuidad y consistencia en el gobierno y las políticas; lo suficientemente largos para permitir que los nuevos representantes aprendan de legislar y lo suficientemente largos para evitar la fatiga del votante, que se da cuando los ciudadanos dejan de asistir a las urnas porque sienten que lo han hecho muy recientemente o con demasiada frecuencia. Sin embargo, el período también necesita ser lo suficientemente corto para mantener un vínculo responsable entre el votante, el representante y el gobierno. En las democracias, la duración promedio de los mandatos en las Cámaras Bajas de los parlamentos bicamerales es de dos a cinco años, mientras que en las Cámaras Altas es de cuatro a nueve años.

    Las elecciones pueden celebrarse de mandera escalonada, por ejemplo, separar las presidencialesde las parlamentarias e incluso renovaciones parciales de la legislatura. Por ejemplo, un tercio de la Cámara de Representantes norteamericana es renovado cada 2 años. En última instancia, los parlamentos pueden tener términos fijos (Estados Unidos) o términos máximos (Gran Bretaña), los cuales permiten al gobierno elegir exactamente cuando celebrar elecciones. Una de las ventajas de los términos fijos es que el partido en el gobierno encuentra más difícil el manipular el escenario político, moviendo la fecha de elección según su conveniencia, pero los términos fijos también pueden significar que el período de campaña se vuelva tediosamente largo y desanime a la mayoría de los votantes.

    La participación de los votantes en las elecciones puede ser influída dramáticamente de acuerdo con el día o días en que se programen. Si se considera que una alta participación es lo más deseable, entonces celebrar las elecciones en un día que "facilite el voto" debe ser lo más razonable. De esa manera, las elecciones se deberían realizar durante los fines de semana o en un día de asueto nacional (tal vez un día reservado en especial para las elecciones). Si las elecciones se efectúan en un día de asueto, se justificaría hacer obligatoria la participación de los votantes, ver Voto Obligatorio. La votación podría ser más alta si se realiza durante una temporada con mejor clima. Esto se aplica mas en los países en desarrollo donde el transporte básico es un asunto serio. Además, las elecciones tienen más posibilidades de una alta participación cuando no se efectúan en la época lluviosa de un país tropical o en medio del invierno de una nación con clima frío.

    Tamaño del Parlamento

    ¿Qué tan grande debe de ser la asamblea representativa de un país? La pregunta no es trivial. El tamaño de una asamblea tiene efectos tangibles en la representación de los partidos políticos. Especialmente en sistemas de menor magnitud (tales como los de distritos uninominales, pero también en pequeños distritos plurinominales), el tener más escaños significa más distritos en los cuales los partidos pequeños con apoyo bien localizado pueden contar con mayores oportunidades de obtener representación. Una asamblea demasiado pequeña para el país podría dejar sin representación o silenciar intereses importantes. Independientemente de la magnitud de los distritos, una asamblea pequeña podría crear un sentimiento de "distancia" entre los votantes y los representantes, incluso entre los votantes de los partidos grandes.

    Por otro lado, una asamblea que es demasiado grande puede provocar que el proceso legislativo se vuelva poco manejable y generar la necesidad de una compleja estructura de comités intra-asamblea o animar la delegación de mayor autoridad legislativa en el poder ejecutivo. Así, surge la pregunta de cual es el tamaño óptimo de una asamblea para un país determinado con una población determinada.

    Una de las actividades más importantes de un legislador es la comunicación. Un legislador está envuelto en la comunicación tanto con sus representados como con otros legisladores. Obviamente, hay otras personas con las cuales los legisladores se comunican y hay otras actividades en las cuales los legisladores están implicados. Sin embargo, un aspecto crucial de la actividad cotidiana del legislador es la de ejecutar la función de representación (por ejemplo, comunicándose con sus representados), y la de ejecutar la función de creación de leyes (en la cual se debe comunicar con otros legisladores).

    Las asambleas que son muy pequeñas para un país minimizaran los canales de comunicación entre los legisladores y facilitarán la función de creación de leyes, pero al costo de multiplicar los canales de comunicación con los representados. Contrariamente, cuando los tamaños de las asambleas son demasiado grandes para un país determinado, se reducirán los canales de comunicación con los representados, pero se hará menos efectivo el proceso de creación de leyes debido a la multiplicación de los canales de comunicación que involucren a otros legisladores. Entre las asambleas que son demasiado pequeñas, y aquellas que son demasiado grandes, hay un tamaño óptimo que minimiza el número total de canales de comunicación.

    Tamaños Actuales de las Asambleas y la Población de las Naciones

    El razonamiento anterior sugeriría que debería haber una relación sistemática entre el tamaño de la asamblea y la población del país. Un estudio actual del tamaño de las asambleas para las democracias establecidas en los estados industriales avanzados revela la siguiente relación de raíz cubica entre la población y el tamaño de asamblea:

    • S = P1/3

    Donde la S simboliza el número de escaños en la Cámara Baja de la asamblea, y P es la población total del país. Sin embargo, también se encontró que para países en el mundo en desarrollo, esta relación atractiva y simple, sobrepronosticó el tamaño de las asambleas. La razón parece ser que lo que es relevante no es la población total sino que la población activa, Pa. La población activa - la porción que puede ser asumida de estar actualmente envuelta en el intercambio de mercado y así buscando la representación política - puede ser estimada como:

    • Pa = PLW,

    Donde L es el grado de alfabetismo y W es la fracción de edad laboral de la población total. Entonces, si un país tiene una población de 10 millones, con un grado de alfabetismo de 90% y 55% de la población está en edad laboral, su población activa sería Pa igual a 10,000,000 por .90 por.55 igual a 4, 950,000. Si un país tiene una población de 10 millones, 55% de la cual está en edad laboral pero su nivel de alfabetismo es de 75%, entonces su población activa sería de 10,000,000 por .75 por .55 igual a 4,125,000. En los países en desarrollo, hay poca diferencia entre la población activa y total, pero en los países en desarrollo podría haber una diferencia significativa. Cuando todos los países con asambleas fueron investigados, la siguiente relación entre población activa y número de escaños en la asamblea fue revelado:

    • S = (2Pa )1/3

    Así para tomar nuestros dos ejemplos anteriores, el país con la población activa de 4,950,000 se predeciría de tener una asamblea de 215 miembros, mientras que el país con la población activa de 4,125,000 se predeciría de tener una asamblea de 202 miembros.

    Muy pocos países tienen asambleas que son más grandes que el doble del tamaño preestablecido por esta ecuación y sólo pocos tienen asambleas que son más pequeñas que la mitad del valor preestablecido. Así, la ecuación puede ser pensada como un útil método de predicción para el tamaño adecuado de la asamblea de un país, una vez que la población activa de un país pueda ser definida

    Un Modelo Teórico

    Ahora, la cuestión se plantea en si la relación es puramente empírica o puede dársele una fundamentación teórica. Hay en verdad una base teórica para la ecuación: el canal de comunicaciones, aludido anteriormente, nos permite derivar la relación:

    Si S es el número de escaños y Pa es el total de la población activa, entonces el distrito promedio de un miembro de la asamblea consiste Pa/S ciudadanos activos. Porque el miembro de la asamblea desempeña ambos roles: emisor y receptor de información, el número total de canales de comunicación de distritos cc es 2Pa/S.

    Dentro de la asamblea, cada miembro se comunica con S-1 con otros miembros, de nuevo en una capacidad dual como emisor y receptor de información. También monitorea los canales conectando los otros miembros S-1 los unos con los otros. El número total de canales dentro de la asamblea cs es:

    • cs = 2(s-1) + (S-1)(S -2)/2 = S2/2 + S/2 -1,

    Lo cual puede ser simplificado a S2/2 para cualquier valor de S lo suficientemente largo como para ser una asamblea nacional de un tamaño realista (porque el término, S/2-1 tendrá un efecto negligente). Así que el número total de canales haciendo demandas sobre el miembro de parlamento sería:

    • c = cs + cc = S2/2 + 2Pa/S.

    El tamaño óptimo de una asamblea es aquel que minimiza el número total de canales de comunicación para una población activa determinada. Ese número podría ser definido al calcular el derivativo dc/dS y haciéndolo cero:

    • dc/dS = S- 2Pa/S2 = 0.

    El resultado es 2Pa = S3, lo que nos da el modelo:

    • S = (2Pa )1/3

    Obviamente, al igual que cualquier modelo teórico, se ignoran muchos detalles. Pero el enfoque empírico es útil y el modelo nos indica que se podrían esperar presiones para cambiar el tamaño de la asamblea de un país si su tamaño actual se ubica muy por arriba o muy por abajo de las proyecciones del modelo. Si un país fuera a establecer el tamaño de su asamblea de acuerdo a este modelo y a ajustarlo periódicamente en la medida que crece su población, las presiones para cambiar su tamaño resultarían menos probables que con otros métodos utilizados o si no se permitiesen ajustes periódicos.

    Distritación

    La forma en la cual se trazan los límites de los distritos electorales puede ser de una importancia tan crucial para los resultados finales como el sistema electoral utilizado. Esa es la razón por la cual una sección entera de este documento ha sido dedicado a evaluar las técnicas de distritación. Ver Sistemas Electorales que Delimitan Distritos Electorales.

    En un extremo, los límites de los distritos uninominales pueden ser manipulados para darle ventaja a un grupo o partido en particular. Esto fue lo que aparentemente ocurrió en las elecciones de Kenia en 1993, cuando grandes desigualdades entre los tamaños de los distritos electorales -el más grande tenía 23 veces el número de votantes del más pequeño- contribuyeron a que el partido gobernante, Unión Nacional Africana de Kenia, obtuviera una amplia mayoría parlamentaria con tan sólo 30% el voto popular. Sin embargo, la manipulación deliberada en el trazado de los distritos (gerrymandering) es también común en gobiernos locales de los Estados Unidos, donde el partido que controla a la legislatura estatal a menudo controla la distritación.

    Los diseñadores de distritos trabajan con frecuencia sobre tres grandes principios cuando van a trazar límites, con la población vista desde un mapa:

    • Compactación: el distrito debe ser razonablemente compacto en cuando se refiere a la geografía y a la distribución de los votantes.
    • Cohesión: la atención se pondría en las comunidades de interés y en el terreno geográfico.
    • Contigüidad: el distrito debería ser un sola pieza interconectada no fragmentado.

    Es acertado decir que la delimitación se vuelve un problema mayor y un asunto de gran importancia entre más pequeño sea el número de miembros elegidos en cada distrito. De ahí que no sea extraño que la delimitación de distritos uninominales sea la técnica más politizada.

    Formas de Votar

    Más allá de la proporcionalidad, se puede pensar en otras formas de comportamiento de los sistemas electorales. Una de ellas consiste en evaluar que nivel de opción se le ofrece a los electores en las papeletas en cada uno de los sistemas. Esto nos brinda una forma muy distinta de ilustrar las diferencias entre los distintos tipos de sistemas electorales.

    Los votos pueden ser categóricos u ordinales, pueden estar centrados en los candidatos o en los partidos o permitirle al votante expresar una elección entre ambos, candidatos y partidos. Los votos categóricos obligan al elector a escoger un solo candidato o partido, mientras que los ordinales le permiten expresar un repertorio más amplio de elección.

    Tal como lo muestra la tabla tree, algunos sistemas electorales permiten una elección ordinal dentro de una papeleta centrada en los candidatos. Por ejemplo, los sistemas de voto preferencial tales como el alternativo (VA) y el de voto único no transferible (VUNT) (ver Voto Alternativo y Voto Único Transferible), permiten al votante marcar a los candidatos según su orden de preferencia. de igual forma, el voto en bloque (VB) (ver Voto en Bloque), el sistema de dos vueltas (SDV) (ver Doble Ronda ) y algunas formas de lista de RP (ver Listas Abiertas, Cerradas y Libres ), permiten al votante dividir su voto entre los candidatos de diferentes partidos, ya sea vía una segunda ronda de votación (SDV), teniendo múltiples votos para distribución (VB), o mediante la elección de candidatos fuera de lista de una lista de partido por RP en particular (en los sistemas RP de "lista libre").

    Finalmente, algunos sistemas electorales pueden ofrecer una selección entre ambas formas de voto, categórico y ordinal. Desde 1984, la papeleta de VUT para el Senado Australiano ha incluido una recuadro de "boleto partidario" en el cual, cuando es escogido, significa que el voto es tratada como si el elector hubiera listado numéricamente a todos los candidatos en el mismo orden en que el partido de su preferencia los presento.

    Tabla Tres: Selección del Voto por Sistema Electoral
    Candidato Partido Ambos
    Categórico

    MR (Canadá)

    VUNT (Jordania)

    Lista RP abierta (Finlandia)

    Partido en bloque (Singapur)

    Lista RP cerrada (Namibia)

    Paralelo (Japón)

    Lista RP abierta (Dinamarca)

    RPP (Alemania)

    Ordinal

    VA (Australia)

    SDR (Francia)

    VB (Maldivas)

    VUT (Irlanda)

    SDV (Mali)

    SDV (Ucrania)

    Lista PR - panachage (Suiza)

    Cualquiera

    VUT (Senado australiano)

    NB: Los ejemplos entre paréntesis son casos representativos que ilustran la forma en que diversos sistemas pueden categorizarse en forma conjunta bajo esta lógica.
    © International IDEA

    Mientras los votos ordinales claramente permiten a los votantes un mayor grado de elección, los categóricos son mucho más comunes; de hecho, más de tres cuartos de los sistemas electorales analizados en esta guía los usan. La selección directa entre candidatos se utiliza en los sistemas de MR, VUNT y los sistemas RP de lista abierta, mientras que las opciones categóricas entre partidos son inherentes a los sistemas de lista RP y a la modadlidad de Bloque de Partido del sistema de Voto de Bloque (ver Voto en Bloque). Los sistemas electorales en los cuales un elector tiene más de un voto, tales como el de RPP (ver Representación Proporcional Personalizada), o los sistemas paralelos (ver Paralelos), también permiten lógicamente la posibilidad de dividir votos entre dos partidos. Sin embargo, en estos casos, la elección de cada voto separado es claramente uno de tipo categórico, aunque el efecto general de los dos votos sea el de crear una elección ordinal.

    Ver también Diseño

    Cómo se Convierten los Votos en Escaños

    En los sistemas de representación proporcional existen cinco fórmulas matemáticas básicas para transformar los votos en escaños. En los sistemas de RP por lista (ver Representación Proporcional por Listas) se aplican los métodos de "promedio más alto" (D´Hont y Sainte-Lague) y de "resto o residuo mayor" (Hare y Droop). En los de VUT (ver Voto Único Transferible), casi siempre se usa la cuota Droop.

    Ejemplos de cada método:

    Cuadro 1Distribución de escaños por las dos fórmulas de promedio más altas en un distrito plurinominal de seis escaños entre cuatro partidos
    PartidoVotos
    (v)
    D'Hondt Distribución
    v/1v/2 v/3
    Total de
    Escaños
    A 42 000 42 000 (1) 21 000 (3) 14 000 (6) 3
    B 31 000 31 000 (2) 15 500 (5) 10 333 2
    C 15 000 15 000 (4) 7 500 1
    D 12 000 12 000 0
    TOTAL 100 000
    PartidoVotos
    (v)
    Distribución Modificada Sainte-Lague
    v/1.4v/3 v/5
    Total de
    Escaños
    A 42 000 30 000 (1) 14 000 (3) 8 400 2
    B 31 000 22 143 (2) 10 333 (5) 6 200 2
    C 15 000 10 714(4) 5 000 1
    D 12 000 8 571 (6) 1
    TOTAL 100 000

    Cuadro 2 Distribución de Escaños por las dos fórmulas del residuo mayor en un distrito de seis escaños entre cuatro partidos
    Partido Votos Cuotas Hare (a) Escaños de Cuotas Enteras Escaños Restantes Total de Escaños
    A 42 000 2.52 2 0 2
    B 31 000 1.86 1 1 2
    C 15 000 0.90 0 1 1
    D 12 000 0.72 0 1 1
    TOTAL 100 000 6.00 3 3 6
    Partido Votos Cuotas Droop (b) Escaños de Cuotas Enteras Escaños Restantes Total de Escaños
    A 42 000 2.94 2 1 3
    B 31 000 12.17 2 0 2
    C 15 000 1.05 1 0 1
    D 12 000 0.84 0 0 0
    TOTAL 100 000 7.00 5 1 6

    Cuadro 3 Distribución de Voto Unico Transferible en un distrito de tres escaños entre cinco candidatos</yd>
    Cuota Droop = [ 100 / ( 3 + 1 ) ] + 1 = 26
    Preferencias
    23 papeletas P, Q, T
    23 papeletas P, R, S
    16 papeletas Q, R
    5 papeletas R, S
    20 papeletas S, T
    8 papeletas T, Q, R
    5 papeletas T
    Candidato Primer Conteo Segundo Conteo Tercer Conteo
    P 46 - 20 = 26 26
    Q 16 + 10 = 26 26
    R 5 + 10 = 15 + 8 = 23
    S 20 20 20
    T 13 13 - 13 = 0
    No transferibles - 0 + 5 = 5
    Candidatos Elegidos: P, Q y R

    # de Países/ Territorios

    %

    Población Total (en millones)

    %

    Democracias Establecidas

    %

    Población Total (en millones)

    %

    Países/Territorios 'Libres'

    %

    Países/Territorios 'No-Libres'

    %

    MR 70 33 1,850 45 11 30 1,273 71 35 36 17 37
    VB 10 5 139 3 1 3 1 0.1 3 3 3 6
    VA 2 1 18 0.4 1 3 18 1 2 2 0 -
    DV 31 15 427 10 1 3 58 3 7 7 11 24
    Paralelo 20 9 443 11 1 3 126 7 5 5 5 11
    VUNT 2 1 5 0.1 0 - - - 1 1 0 -
    Listas RP 67 32 968 23 15 42 158 9 39 40 10 22
    RPP 7 3 265 6 4 11 162 9 4 4 0 -
    VUT 2 1 4 0.1 2 6 4 0.2 2 2 0 -
    211 4,119 36 1,800 98 46

    Nota: Las 36 democracias consolidadas son las así caracterizadas por Arend Lijphart en su libro "Democracies" (New Haven, Yale University Press, 1988). Lijphart incluye a todos los países considerados democráticos actualmente y que así lo han sido durante los últimos 20 años y que tienen una población de al menos un cuarto de millón de habitantes. Las clasificaciones de "libres" y "no libres", de acuerdo reporte de Freedom in the World 1995-1996 *New York, Freedom House, 1997).

    Cuando los sistemas se clasifican por número de habitantes, el predominio de los de mayoría se vuelve más acentuado, así observamos que los parlamentos electos por los métodos de MR, VA y DV, representan en conjunto 2.44 miles de millones de personas (59% del total de la población mundial). Los sistemas de RP son utilizados en países que totalizan 1.2 mil millones de habitantes y los sistemas semi-proporcionales representan a casi 500 millones de personas. En nuestra encuesta, los siete países cuyos parlamentos nacionales no son electos directamente, constituyen 1.2 mil millones de personas, al incluir a China que representa el 99% de tal cifra.

    Individualmente, los sistemas de MR (ver Mayoría Relativa) son los más populares y funcionan en 68 de 211 naciones-estado y territorios, lo que representa un 32% del total, seguidos por los 66 casos de sistema RP por lista (ver Representación Proporcional por Listas), equivalentes al 31%. Pero cuando se habla de población, los sistemas de MR son usados en países que tienen casi dos veces el número de habitantes que los países de RP de lista. La cifra de 1.8 mil millones en la Tabla Uno es inflada por India (913 millones) y los EEUU (213 millones), pero la MR también es usada en muchas islas pequeñas de Oceanía y el Caribe.

    El país más grande que usa RP por lista es Indonesia, con 191 millones de personas, aunque se trata de un sistema utilizado predominantemente por países de tamaño medio de Europa Occidental, América Latina y África. Después siguen el sistema de DV (ver Doble Ronda ) (15%) y los paralelos (ver Paralelos) (9%). Así, mientras los sistemas de DV son usados en un mayor número de países, los paralelos se aplican en donde vive más gente. Esto se debe en gran parte a que Rusia (148 millones) y Japón (125 millones) usan sistemas paralelos clásicos.

    El VB (ver Voto en Bloque) es usado en 13 países y territorios, lo cual significa el 6% del total de países, pero sus 143 millones sólo representan 3% del total de la población, . Los sistemas de RPP (ver Representación Proporcional Personalizada) funcionan solamente en siete países, pero el conjunto de 265 millones personas que habitan en Alemania, Venezuela, Nueva Zelanda, México, Italia, Bolivia y Hungría representan el 6% del total de la población. Los sistemas de VUT (ver Voto Único Transferible), VA (ver Voto Alternativo)y VUNT (ver Voto Unico No-Transferible) son los sistemas electorales más raros que funcionan actualmente, con sólo dos ejemplos cada caso. El uso del VA en Australia y Nauru representa a 18 millones, mientras que los sistemas de VUNT en Jordania y Vanuatu representan solamente a 5 millones y los de VUT de Irlanda y Malta a 4 millones de personas.

    Si damos un vistazo a los sistemas electorales en las democracias establecidas (aquellos estados con una población superior al cuarto de millón y que han tenido elecciones periódicas y libres por más de 20 años) encontramos que los sistemas de RP son más numerosos con 21 (59%) de los 36 estados, pero el tamaño de la India y de los EEUU -o sea el 71% de la población que habita en estos 36 países- viven bajo sistemas de MR. Los sistemas de RPP están sobre-representados en las democracias establecidas al reconocerles un 11%; y, de hecho, son usados por 4 millones de personas más que el de los más extendidos m sistemas de RP por lista. Desde que Japón se cambió al sistema paralelo, no hay ejemplos de VUNT en las democracias establecidas y, por el contrario, los dos casos de VUT en el mundo, Irlanda y Malta, están bajo esta categoría.

    Si asumimos un punto de vista más amplio y nos ubicamos en el contexto de la ola de democratizadora que se desplegó a lo largo de las decadas de los ochentas y noventas, encontramos 98 estados y territorios caracterizados como "libres" por el reporte de Freedom House y Freedom in the World de 1995-96, basándose en el respeto a los derechos civiles y políticos. En estos países encontramos un patrón de distribución de los sistemas electorales muy parecido al general, aunque proporcionalmente hay una pequeña diferencia en favor de los sistemas de MR y de RP por lista y casi la mitad del número de sistemas de DV y paralelos.

    Sin embargo, es difícil afirmar que un sistema electoral es más popular en el mundo libre que en el mundo en general. Empero, entre los 46 países clasificados como no-libres hay un número desproporcionado de sistemas de DV y de VB, así como considerablemente menos sistemas de RP. En total, los sistemas de mayoría conforman un 70% de los sistemas electorales del mundo "no-libre".

    A través de los cinco continentes, la distribución de los sistemas electorales se vuelve más complicada. Tal como lo explica la Tabla Dos, los sistemas de MR representan aproximadamente un 30-45% de los totales en África, Asia, el Medio Oriente y América (especialmente y de forma abrumadora en Norte América y el Caribe). Este sistema es menos común en Europa y la ex-Union Soviética, pero se mantiene relativamente dominante en islas-estado y territorios de Oceanía.

    De igual manera, los sistemas de RP por lista están dispersos por África, América (Centro y Sudamérica) y la Europa Oriental post-comunista. Sin embargo, la RP por lista es dominante en Europa Occidental (61%) y los tres sistemas de RP tomados en su conjunto (RP por lista, RPP y VUT) constituyen tres cuartos de los sistemas electorales en Europa Occidental. En contraste, casi un tercio de la Comunidad de Estados Independientes, (Commonwealth of Independent States) y Europa Oriental usan el sistema de DV francés, al tiempo que más de un tercio de todos los países que usan el VB se encuentran en Asia.

    - Tabla Dos Distribución Regional de los Sistemas Electorales -

    África América Asia CEI & Post-Comunistas Europa Occidental Medio Oriente Oceanía Total
    MR 19 (35%) 19 (40%) 10 (45%) 1 (4%) 4 (14%) 3 (30%) 14 (64%) 70
    VB 1 (2%) 2 (4%) 5 (23%) 0 0 2 (20%) 0 10
    VA 0 0 0 0 0 0 2 (9%) 2
    DV 10 (18%) 6 (12%) 1 (5%) 8 (30%) 2 (7%) 2 (20%) 2 (9%) 31
    VUNT 0 0 0 0 0 1 (10%) 1 (4%) 2
    Paralelo 7 (13%) 2 (4%) 3 (15%) 7 (26%) 1 (3%) 0 0 20
    Listas RP 17 (31%) 16 (33%) 3 (15%) 10 (37%) 17 (61%) 2 (20%) 2 (9%) 67
    RPP 0 3 (6%) 0 1 (4%) 2 (7%) 0 1 (4%) 7
    VUT 0 0 0 0 2 (7%) 0 0 2
    Total 54 48 22 27 28 10 22 211

    Otros Tipos de Elecciones

    La mayor parte de la información contenida en esta publicación se concentra en dispositivos para elecciones legislativas/parlamentarias. Pero el diseño de los sistemas electorales necesita ser lo suficientemente sofisticado para tomar en cuenta los requerimientos electorales de otras instituciones. En los siguientes apartados abordamos brevemente los requerimientos y las opciones de sistemas electorales para:

    Elecciones Presidenciales

    La técnica para el diseño de un sistema electoral para elegir presidente es diferente a la utilizada para elegir las legislaturas. Las presidencias son casi siempre cargos unipersonales y, por tanto, no se puede pretender una proporcionalidad entre la mayoría y las minorías. El cargo del ejecutivo también implica diferentes poderes y responsabilidades, por ello el diseñador puede priorizar los principios de diseño (ver Principios de Diseño) de una forma diferente.

    Los presidentes pueden ser electos por uno de tres sistemas:

    Bajo cada uno de estos sistema también se pueden imponer requisitos de distribución territorial (ver Requisitos de Distribución).

    Pluralidad (Mayoría Relativa)

    La forma más directa de elegir un presidente consiste simplemente en otorgar el triunfo del candidato que logre el mayor número de votos. Este es el procedimiento para las elecciones presidenciales en México, Kenia, Filipinas, Zambia, Corea del Sur, Malawi. Islandia y Zimbabwe. Definitivamente, este sistema es simple, barato y eficiente. Sin embargo, en una competencia multipartidista altamente disputada deja abierta la posibilidad que el presidente sea elegido con tan bajo porcentaje de la votación emitida que el grueso del electorado no haya votado en su favor o, peor aún, que haya votado en su contra.

    Ese fue el caso en Venezuela en 1993 cuando Rafael Caldera ganó la presidencia con el 30.5% del voto popular. De igual forma, en las elecciones presidenciales filipinas de mayo de 1992 Fidel Ramos fue elegido entre siete candidatos con sólo 25% del voto popular. En sociedades divididas, las elecciones presidenciales por MR pueden exacerbar los problemas de la política de "el ganador se lleva todo". En Angola en 1992, el líder de UNITA, Jonas Savimbi, perdió una elección directa por mayoría relativa frente a José dos Santos del MPLA por 49% a 40% de los votos e inmediatamente re-inició la guerra civil, ya que tenía pocos motivos para cumplir con el papel de oposición democrática.

    Doble Ronda

    Como sucede en las elecciones parlamentarias, una forma de evitar que los candidatos sean elegidos por una pequeña proporción del voto popular consiste en realizar una segunda ronda electoral si ningún candidato consigue una mayoría absoluta en la primera. Esto se puede llevar a cabo de las siguientes maneras

    Francia, muchos países de América Latina y varios estados de la Africa francófona como Malí y Costa de Marfil, usan este sistema para elegir a sus presidentes; de hecho, es mayor el número de países que elige a su presidente usando este sistema que el de pluralidad o mayoría relativa. En Africa, la doble vuelta se aplica en Sierra Leona, Namibia, Mozambique, Madagascar, Congo y la República Central Africana; en Europa lo hacen Finlandia, Austria, Bulgaria, Portugal, Polonia, Rusia y Ucrania.

    Existen, sin embargo, algunas variantes o adaptaciones especiales a las reglas convencionales de la segunda vuelta. En Costa Rica, por ejemplo, un candidato puede ganar en la primera ronda si obtiene el 40% de la votación nacional emitida; por el contrario, en Sierra Leona sólo se elude una segunda ronda sí un candidato obtiene 55% en la primera. En Argentina, un candidato gana si alcanza el 45% en la primera vuelta ó bien si obtiene el 40% pero en este caso mas de un 10% de ventaja sobre su más cercano competidor.

    Hasta antes de adoptar un sistema de doble ronda por mayoría absoluta en 1996, la fórmula utilizada por Uruguay para la elección presidencial en Uruguay no encajaba en ninguna de las categorías convencionales descritas. Las distintas facciones dentro de un partido o una coalición de partidos distintos podían presentar distintas listas de candidatos (lemas) para la elección presidencial. Los electores votaban por una lista o fórmula presidencial en lo particular, pero en el escrutinio se sumaban todos los votos recibidos por un mismo lema (coalición) y el triunfo se le acreditaba a la candidatura con mayor número de votos del lema que hubiera obtenido el mayor porcentaje de votación.

    Se considera que el sistema de doble ronda para las elecciones presidenciales es útil para maximizar la legitimidad del cargo más importante del gobierno. En rigor, con su uso se pretende evitar el riesgo de elegir un presidente, que concentra importantes atribuciones y una gran influencia, que sólo cuente con el respaldo de una franja reducida del electorado. Algunos países imponen porcentajes minímos de votación para que las elecciones presidenciales sean válidas, usualmente del 50%, como en Rusia y muchas de las ex-repúblicas soviéticas; éste es un mecanismo adicional para asegurar un apoyo mayoritario.

    La utilidad de ese tipo de disposiciones se observa en las elecciones presidenciales de 1996 en dos países muy distintos, donde resultaron elegidos candidatos que sólo contarón con el respaldo de alrededor del 20% de la población en edad de votar: el presidente Bill Clinton de los EEUU, quien fue elegido con un respaldo de tan sólo 23% y el presidente Chiluba de Zambia con sólo 20%. Ninguno de estos resultados habría sido posible bajo los requerimientos del sistema de DV o de participación electoral miníma de otros países. Sin embargo, como con todos los sistemas de DV, las elecciones presidenciales desarrolladas bajo tales reglas elevan el costo y los recursos necesarios para llevar a cabo una elección y la caída en la votación entre la primera y segunda ronda puede ser severa y dañina.

    América Latina ha tenido experiencias problemáticas con el sistema de DV. Aparte de aquellos países donde los partidos pueden crear alianzas ganadoras antes de los comicios, de tal forma que los candidatos presidenciales puedan ser elegidos en la primera ronda (Brasil en 1994 y Chile en 1989 y 94), el sistema de DV ha dado paso en muchos casos a gobiernos minoritarios y de reducida gobernabilidad. El sistema ha profundizado la polarización del sistema multi-partidario y ha acentuado los problemas de parálisis o bloqueo legislativo.

    En las cuestionadas elecciones peruanas de 1990, por ejemplo, Alberto Fujimori obtuvo 56% de los votos en la segunda ronda, pero su partido obtuvó sólo 14 de los 60 escaños en el Senado y 33 de 180 escaños en la Cámara de Diputados. En Brasil en 1989, Fernando Collor de Melo fue electo en la segunda ronda con un poco menos de la mitad de los votos, pero su partido ganó en elecciones parlamentarias no concurrentes sólo 3 de los 75 escaños del Senado y 40 de los 503 escaños en la Cámara de Diputados. En Ecuador, los gobiernos minoritarios han sido una constante desde que se introdujo el sistema de DV para las elecciones presidenciales en 1978.

    Voto Preferencial

    Una forma de evitar las desventajas de un sistema de DV es haciendo coincidir la primera y segunda rondas en una sóla elección. Hay varias maneras de hacerlo. La más directa es la del voto preferencial utilizado para las elecciones presidenciales en Sri Lanka (ver Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad). En este caso, se les pide a los votantes que no sólo marquen su primera opción o preferencia en la papeleta, sino además (si lo desean) sus segundas y terceras opciones, colocando los números 1,2 y 3 junto al nombre de los candidatos, según corresponda y en la misma forma del voto alternativo (ver Voto Alternativo) y el VUT (ver Voto Único Transferible).

    Si un candidato logra la mayoría absoluta de los votos de primera preferencia, es inmediatamente declarado electo. Sin embargo, si ningún candidato logra conseguir una mayoría absoluta, todos los candidatos menos los dos primeros son eliminados y sus votos de segunda o tercera opción se trasladan a los dos primeros, de acuerdo al orden de preferencia que los votantes marcaron. El que logre el mayor número de votos al final de este proceso es declarado electo. Este sistema permite lograr en una elección lo que el de doble vuelta consigue en dos, con un ahorro significativo de recursos y una mayor eficiencia administrativa.

    Las desventajas del sistema de Sri Lanka tienen que ver con los requisitos de alfabetismo, comunes a todos los sistemas de voto preferencial y con el hecho que los votantes deben realmente adivinar quienes serán los dos candidatos punteros para utilizar plenamente su voto.

    Esta última no constituye realmente una desventajas del VA, que se usa en Irlanda para elegir presidente (ver Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible). El procedimiento para marcar la papeleta es virtualmente idéntico al de Sri Lanka, con la excepción que los votantes irlandeses pueden marcar tantas preferencias como lo deseen y no son restringidos a tres como en Sri Lanka. Pero la forma en que se cuentan los votos es bastante diferente. En vez de eliminar simultáneamente a todos los candidatos excepto los dos punteros, en principio sólo se elimina al candidato con menor votación y sus votos son transferidos de acuerdo a la siguiente preferencia. Este proceso se repite hasta que un candidato obtenga una mayoría general o hasta que terminen de contarse las preferencias.

    A diferencia del caso de Sri Lanka, bajo el sistema irlandés de VA un candidato que haya obtenido pocas primeras preferencias puede beneficiarse de las transferencias subsecuentes e ir desplazando a candidatos mejor colocados inicialmente e incluso llegar al punto de ganar la elección. El caso más reciente de un triunfo a través de la transferencia de preferencias realizadas de esta manera, fue el de la elección de Mary Robinson a la Presidencia de Irlanda en 1990.

    A pesar de estas diferencias, ambos sistemas tienen el mismo objetivo fundamental: asegurar que quien resulte triunfador tenga el apoyo de la mayoría del electorado. El uso de los votos de preferencia para expresar una segunda elección significa que no será necesaria una segunda ronda de votaciones y esto conlleva enormes ahorros al sistema, asi como grandes beneficios en términos logísticos, administrativos y de seguridad.

    Requisitos de Distribución

    Una forma de asegurar que un presidente tenga el apoyo de amplios segmentos del electorado consiste en introducir un requisito de distribución, el cual funciona como otra valla que tiene que ser librada antes de que un candidato sea declarado electo. En las elecciones de Nigeria de 1993, los candidatos presidenciales tenían que ganar no sólo la mayoría de los votos, sino además asegurar al menos un tercio de los votos en al menos las dos tercera partes de las 31 provincias. Para ser elegido presidente en Kenia, un candidato tenía que recibir por lo menos 25% del voto de al menos 5 de las 8 provincias. A pesar de esto, en 1992 una oposición dividida le permitió a Daniel Arap Moi convertirse en presidente con sólo 35% de la votación.

    Los requisitos de distribución reportan el beneficio de estimular a los candidatos presidenciales a hacer llamados mas allá de sus bases regionales o étnicas y, si son utilizados apropiadamente, pueden funcionar muy bien. Sin embargo, imponer requisitos muy estrictos pueden provocar que ningún candidato resulte elegido, creando un vacío de poder con los riesgos de inestabilidad que ello comporta. Y si ningún candidato satisface todos los requisitos en la primera consulta, probablemente nadie será capaz de lograrlo en una segunda ocasión.

    Elecciones para la Cámara Alta

    Por supuesto, no todos los parlamentos están formados de una sola cámara. Muchos, particularmente en países grandes, son bicamerales, es decir, están compuestos por dos cámaras. Aunque hay grandes variaciones entre los distintos tipos de segunda cámara (conocida también como "Senado" o "Cámara Alta"), se pueden hacer dos generalizaciones acerca de ellas:

    El uso más común de las cámaras altas se observa en los sistemas federales, donde representan a las unidades o entidades constitutivas de la federación. Por ejemplo, los estados en los Estados Unidos (ver Estados Unidos: Minorías Étnicas y Distritos Uninominales) y en Australia (ver El Voto Alternativo en Australia ), los "lander" en Alemania y las provincias en Sudáfrica, todos están representados por separado en la cámara alta. Típicamente, esto significa favorecer a las provincias o estados más pequeños, ya que se busca conferirles a todos igualdad de representación.

    Otro tipo común de representación alternativa es el uso deliberado de la cámara alta para representar grupos étnicos, lingüísticos, religiosos o culturales específicos. Una cámara alta puede deliberadamente tener representantes de la sociedad civil. En Malawi, por ejemplo, la Constitución dispone que los ocupantes de 32 de los 80 escaños sean escogidos por los senadores elegidos popularmente de una lista de candidatos propuestos por grupos sociales de interés. Entre estos grupos se incluyen organizaciones de mujeres, discapacitados, grupos relacionados con la salud y la educación, sectores empresariales y agrícolas, sindicatos, miembros eminentes de la sociedad y líderes religiosos.

    La mal ponderada Cámara de los Lores británica es ocasionalmente defendida porque integra personalidades con experiencia en políticas especificas, lo que le permite revisar la legislación elaborada por políticos que tienen un conocimiento general de los asuntos.

    Debido a estas variantes, muchas cámaras altas sólo son integradas parcialmente vía sufragio popular, elegidas de manera indirecta o no tienen carácter electivo popular. De aquellas que son elegidas popularmente, la mayoría de las jurisdicciones han pretendido reflejar los roles distintos de las dos cámaras usando sistemas electorales diferentes para cada una de ellas. Por ejemplo, en Australia la cámara baja es elegida por medio de un sistema mayoritario (VA -ver Voto Alternativo), mientras que la cámara alta, que representa a los estados, es elegida usando un sistema proporcional (VUT, ver Voto Único Transferible). Esto quiere decir que los intereses de las minorías, que normalmente no ganarían una elección para la cámara baja, tienen oportunidad de ganar algunos puestos, dentro del contexto de la representación estatal, en la cámara alta.

    Elecciones para Gobiernos Locales y Regionales

    Cualquiera de los sistemas electorales descritos anteriormente puede ser usado al nivel de los gobiernos locales o municipales. Sin embargo, a menudo hay que tomar en cuenta una serie de consideraciones especiales que nacen del papel particular que cumplen los gobiernos locales en el sistema político.

    En primer término, ya que el gobierno local tiene más que ver con asuntos menudos de la vida cotidiana, se le otorga alta prioridad a la representación geográfica; de ahí que los distritos uninominales pueden ser usados para dar la oportunidad a cada comunidad o vecindario de opinar sobre los asuntos locales. Debido a que estos distritos son muy pequeños, suelen ser altamente homogéneos, lo cual se considera algunas veces como algo bueno. Pero si a lo que se tiene que hacer frente en un distrito es a la diversidad, entonces se puede aplicar el principio de distritación de "rayos de rueda". Aquí, los límites de los distritos no son círculos trazados alrededor de vecindarios o comunidades identificables, sino segmentos de un círculo que parten del centro de la ciudad y terminan en los suburbios. Esto quiere decir que un distrito incluye tanto votantes urbanos como suburbanos y constituye una mezcla de clase económica y etnicidad.

    En contraste, algunos países que usan sistemas de RP para gobiernos locales, ven a las municipalidades definidas como la forma perfecta de tener un solo distrito de RP por lista, el cual pueda reflejar proporcionalmente las diferentes opiniones políticas de la municipalidad. Sin embargo, una consideración peculiar a propósito de los requisitos del sistema electoral para un gobierno local, es que se necesita crear un espacio específico para la representación de candidatos independientes o de asociacines locales que no se guían por una ideología partidista.

    También es verdad que la selección de un sistema de elección local puede hacerse en función o como parte de un compromiso que comprenda al sistema para las elección del parlamento nacional. Por ejemplo, en algunos países recientemente democratizados como el Congo y Malí, la tradición y la influencia francesas se han traducido en la adpción de un sistema de DV para el parlamento nacional, mientras que el deseo de inclusividad y de reflejar plenamente las lealtades regionales y étnicas desembocó en la selección de un sistema de RP para las elecciones municipales.

    Estudios de Caso

    Argentina

    El Voto Alternativo en Australia

    Bolivia: Reforma Electoral en América Latina

    El Sistema Electoral Canadiense: Un Caso de Estudio

    Suiza

    Chile: ¿Proporcionalidad o Mayoritarismo?

    Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada

    Ecuador: La Búsqueda de una Representación Eficiente

    El Sistema Electoral Español

    Finlandia: Selección de Candidatos y Proporcionalidad Partidista

    Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible

    Reforma Electoral en Israel

    India: Mayoría Relativa a Gran Escala

    Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe

    Japón - Reforma Electoral

    Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad

    Mali: Un Sistema de Doble Ronda en África

    Malta: El Sistema de Voto Único Transferible con Algunos Giros

    Namibia - Representación Proporcional por Listas Nacionales en el Sur de África

    Holanda

    Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional

    Papua Nueva Guinea

    Polonia: entre la Fragmentación y la Polarización

    Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo

    Ucrania: Riesgos del Mayoritarismo en una Nueva Democracia

    Reino Unido: Experimentación en la Cuna del Sistema de Pluralidad

    Estados Unidos: Minorías Étnicas y Distritos Uninominales

    Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos

    Argentina

    El 10 de Diciembre de 1983, Argentina retornó a la democracia después de casi 8 años de gobiernos autoritarios y, desde entonces, ha tenido elecciones libres y transparentes. Cuando Raúl Alfonsin transfirió la banda presidencial a Carlos Saúl Menem en 1989, fue la primera vez en su historia, que un presidente electo de un partido, le transfería la presidencia a otro presidente electo, de otro partido. En abril de 1994, hubo elecciones para formar una Asamblea Constituyente. Dentro de las reformas que se hicieron a la constitución de 1853, estaban las normas relativas a la reelección presidencial, la reducción del período presidencial, la abolición del sistema electoral colegiado y la adopción de una segunda ronda de votación, bajo ciertas circunstancias. El período presidencial fue reducido de 6 a 4 años y una segunda ronda de votación sería requerida, si ningún candidato recibía por lo menos el 45% del voto en la primera ronda o si el ganador obtenía el 40% del voto, siempre y cuando este porcentaje no signifique un 10% más que el candidato más cercano. Sin embargo, la reforma no tocó algunas de las características prominentes del sistema electoral Argentino: un fuerte federalismo, la representación proporcional, ver Representación Proporcional por Listas, las papeletas de lista cerrada, ver Listas Abiertas, Cerradas y Libres , y el umbral del 3% necesario para el registro electoral en cada distrito.

    Bajo la nueva constitución, el presidente, quien es jefe de estado y cabeza del gobierno, es electo directamente por un término de 4 años por sufragio universal. El Congreso Nacional tiene dos cámaras. La Cámara de Diputados con 257 miembros electos para 4 años por medio de RP, la cual renueva la mitad de sus escaños cada 2 años. Pueden ser reelectos. En cuanto a los senadores, eran electos indirectamente por un período de 9 años por la legislaturas provinciales. Después de la reforma se les elige en 25 distritos electorales de 3 escaños (24 provincias y la ciudad de Buenos Aires) por un término de 6 años y se renueva por tercios cada 2 años. Cada uno de los 25 distritos electorales escoge 3 senadores directamente. 2 escaños son otorgados al partido con más votos y uno al partido que le sigue. Los gobernadores, alcaldes municipales y autoridades locales son electos de acuerdo a sus constituciones provinciales o municipales.

    Los diputados son electos por medio de listas cerradas, lo cual significa que los ciudadanos no pueden cambiar el orden de los candidatos o borrar nombres de la lista. Además, la mayoría de los partidos realizan elecciones primarias cerradas para seleccionar y ordenar sus listas. Por ello, las élites partidarias que definen los puestos y el orden en las listas, influyen de manera importante en la conducta del legislador.

    Cada uno de los 25 distritos electorales tiene sus propias leyes electorales. Sin embargo, es notable que 11 provincias practican "el voto simultáneo doble" como en Uruguay. Esta ley permite al mismo tiempo la competencia intra e inter-partidaria. Los partidos políticos presentan varios candidatos quienes compiten entre ellos y, cuyos votos se suman entre sí para definir que partido obtuvo el número mayor de votos. El ganador es el candidato que obtuvo más votos, del partido que a su vez obtuvo más votos.

    Dos características partidarias e institucionales contribuyeron al éxito de la democracia Argentina desde 1983 hasta la reforma constitucional de 1994. Primera, el sistema bipartidista que aseguró que el presidente tuviera un considerable bloque de legisladores en el congreso. Segunda, estos legisladores mantuvieron un buen nivel de disciplina, aprobando con relativa facilidad la legislación presentada por los presidentes.

    Sin embargo, cuatro elementos adicionales que se iniciaron con la reforma de 1994, estaban socavando la marcha del sistema democrático. Primero, el gobierno federal controlaba el flujo de recursos a las provincias. Segundo, la capacidad del presidente de interferir en el Poder Judicial, socavó el sistema de pesos y contrapesos. Tercero, las listas cerradas de partido para las elecciones legislativas, produjo un alto grado de incomodidad entre los ciudadanos, quienes reclamaban a los legisladores su mayor lealtad con los líderes de los partidos que con sus representados. Finalmente, el abuso de decretos presidenciales de urgencia y necesidad, debilitó la capacidad del congreso de controlar al ejecutivo.

    La reforma de la constitución de 1853 en Abril de 1994, fue el resultado de un acuerdo extra-parlamentario, conocido como "Pacto de Olivos", firmado por el ex -presidente Raúl Alfonsín y el presidente Carlos Menem. Por un lado, el principal objetivo de Menem era su reelección y lo logró. Por el otro, los objetivos de Alfonsín eran más difusos y difíciles de comprender. Esencialmente, quería darle un estilo parlamentario más pronunciado a la política Argentina. Esta es la razón por la que se creó el cargo de "jefe del gabinete": un funcionario que podría ser removido por el congreso. Sin embargo, la creación de este puesto no redujo la alta concentración de poder en la presidencia.

    En mayo de 1995, el presidente Menem logró asegurar su reelección con el 49.8% del voto, pero una importante transformación ocurrió en el sistema de partidos: una tercera fuerza el FREPASO, llegó al segundo lugar con el 29.3% del voto, dejando a los Radicales en un histórico tercer lugar con 17% de los votos.

    En las elecciones legislativas de Octubre de 1997, los Radicales en la oposición y el FREPASO, formaron una coalición llamada "Alianza" en muchas provincias para vencer al partido Peronista. Como resultado de estas elecciones, los peronistas no sólo fueron vencidos en las grandes provincias, sino que también perdieron control de la provincia de Buenos Aires, donde se concentra casi el 40% de los votantes Argentinos. La líder del FREPASO, Graciela Fernández Mejide, una activista de los derechos humanos se convirtió en la más seria contendiente el candidato del partido peronista, en la contienda electoral de 1999.

    Las elecciones legislativas de Octubre de 1997, levantaron una importante pregunta acerca del futuro político Argentino. El partido peronista en cuestión, perdió casi 10% de su apoyo y su mayoría en la Cámara Baja, de esta manera, tendrá que negociar con la oposición si quiere que se aprueben sus iniciativas legislativas. Una pregunta que permanece abierta es si Argentina se convertirá en un sistema de tres partidos o mantendrá su formato bipartidista. Después de la elección de 1997 tanto FREPASO como los Radicales, tienen los mismos incentivos para mantener su alianza, como para competir separadamente. Por un lado, ambos partidos tienen suficientes razones para permanecer juntos. Mientras los Radicales carecen líderes tan populares como los del FREPASO, éste no posee el fuerte aparato de partido del que disfrutan los Radicales. Por otro lado, si estos dos partidos de oposición deciden mantener su alianza, tendrán que competir en elecciones abiertas antes de 1999, para decidir la fórmula presidencial, lo cual podría traer una división entre ellos.

    El Voto Alternativo en Australia

    Australia es, y sin ninguna duda, el ejemplo mejor establecido y más conocido del VA (ver Voto Alternativo). El sistema fue introducido en 1918 en Australia por el gobierno Nacionalista, para reemplazar el existente sistema de MR (ver Mayoría Relativa), después que compredieron que teniendo el mismo electorado, el alineamiento de varios candidatos conservadores bajo el sistema MR, podía dividir sus votos, facilitando la victoria al Partido Laborista, quien era menos popular pero más disciplinado. Al final, su implementación estuvo íntimamente relacionada con la necesidad de oponerse a las posibilidades de división del voto, estimular y generar ventajas a la colaboración o coalición entre los partidos. Esta capacidad para sumar intereses, en lugar de dividirlos, ha sido por largo tiempo (en gran parte no reconocido) una característica de la política electoral Australiana; y hasta hace poco ha quedado claro todo su potencial en la distribución de preferencias, así como el ser un útil instrumento para influenciar decisiones políticas.

    Existe una diferencia sustancial entre las versiones "preferencial completo" y "preferencial opcional" del VA. Si la decisión de marcar las preferencias mas allá de la primera elección se le deja al votante, en vez de ser un hecho obligatorio, entonces el candidato ganador debe ganar la mayoría absoluta de los votos en el recuento, pero no necesariamente la mayoría de los emitidos. Una papeleta donde las preferencias no pueden o no han sido asignadas a un candidato que continúa en la contienda, son definidas como "agotadas". En contraste, en Australia, es un requisito legislativo que todas las preferencias sean marcadas para que la papeleta sea válida. Una consecuencia crucial de ello, es que los partidos distribuyen entre sus seguidores, tarjetas que muestran "como votar" el día de las elecciones, indicándoles el ordenamiento de las preferencias del partido para todos los candidatos, lo cual es copiado por numerosos electores en su papeleta, al momento de votar.

    Analistas de la política Australiana han observado históricamente el Voto Alternativo como una variación de MR, dando en muchos casos resultados casi idénticos a ese sistema, en términos de resultados electorales y en la estructura del sistema de partidos. Douglas Rae, por ejemplo, en su trabajo acerca de las consecuencias de las leyes electorales, declaró sin pelos en la lengua, que: "el sistema Australiano se comporta en todos sus aspectos como si fuera una fórmula de pluralidad de distritos uninominales". Otros observadores han argumentado, que el Voto Preferencial tiene muy poca diferencia con los resultados electorales Australianos y no ha sido determinante en la conformación de los gobiernos.

    El elemento común de todos estos análisis, es el hecho de que estaban basados fundamentalmente en las elecciones federales Australianas de los años cincuenta y sesenta, donde -y sólo con la notable excepción del rol del Partido Democrático del Trabajo (PDT)-, la distribución de preferencias tuvo poco efecto en los resultados electorales. Hoy en día, las preferencias juegan un papel mucho más importante en lo que se refiere a la decisión de los resultados en las elecciones Australianas. No se puede asumir que las opciones primarias de los votantes serían duplicadas bajo un sistema MR, pero si fueran los resultados de las elecciones de 1961, 1969, y 1990 éstos se habrían revertido. La declinación de lo que fue un estable sistema bipartidista, el surgimiento de partidos minoritarios y el incremento de la influencia de los candidatos independientes, todo eso, ha influído en el impacto de que el Voto Preferencial sea más alto en los años noventa que cualquier otra época. La Tabla 1 describe la proporción de los escaños en la cual, una distribución de preferencias, ha sido necesaria para determinar el resultado. La segunda columna es el porcentaje de escaños en el cual el ganador eventual no lidereaba en las primeras preferencias y de esta manera produjo resultados diferentes de los que se habrían obtenido bajo MR.

    Tabla 1: Proporción de Escaños Donde las Preferencias Fueron Distribuidas y los Resultados Cambiaron, 1963-1996

    Año de Elección Preferencias Distribuidas (%) Variación de Cambios (%)
    1963 19.2 6.6
    1966 25.0 4.0
    1969 32.0 9.6
    1972 39.2 11.2
    1974 26.0 7.9
    1975 18.9 5.5
    1977 36.2 3.1
    1980 32.0 4.8
    1983 24.8 1.6
    1984 29.7 8.8
    1987 36.5 2.7
    1990 60.1 6.1
    1993 42.2 8.2
    1996 39.2 4.7

    Tal como lo indica la Tabla, en elecciones recientes casi la mitad de los escaños fueron determinados por la distribución de preferencias, aunque en la mayoría de los casos el número de ganadores que "vinieron desde atrás" hasta ganar el escaño, es pequeño, promediando alrededor del 6% en los años noventa. Sin embargo, aún esta pequeña cantidad, habría sido suficiente para cambiar al gobierno en varias elecciones.

    El ejemplo más gráfico del Voto Preferencial que directamente afectó la elección de un gobierno, ocurrió en la elección federal de 1990, donde el Partido Laborista Australiano estaba obteniendo malos resultados y parecía dirigirse hacia una derrota electoral, y donde el apoyo de los votantes para los partidos de centro izquierda tal como los Demócratas Australianos y los Verdes llegaron a su clímax. El PLA, bajo la conducción del viejo estratega el senador Graham Richardson, cortejó asiduamente el voto de los Verdes, indirectamente interacactuando con los grandes grupos de cabildeo de medio ambiente y llamando a través de los medios, a los votantes verdes potenciales, apelando directamente por las segundas y terceras preferencias de los seguidores de partidos minoritarios, ofreciendo concesiones en políticas sobre asuntos claves y argumentando que el PLA estaba más cercano a sus verdaderos intereses que la otra alternativa, la coalición Liberal/Nacional. Esta estrategia fue notablemente exitosa: con niveles de apoyo bastante altos de los partidos minoritarios (alrededor de un 17%), el PLA fue el beneficiario de alrededor de dos tercios de las preferencias de los votantes demócratas y verdes, lo cual probablemente determinó la diferencia entre el triunfo y la derrota. Ello constituía una situación de "ganar-ganar" para ambos grupos: el PLA logró el gobierno con menos del 40% de los votos de primeras preferencias, mientras los partidos minoritarios, que no consiguieron escaños en la Cámara Baja, vieron al partido de su preferencia en el gobierno y comprometido con políticas favorables en sus áreas de interés.

    Para ver como este tipo de intercambio de preferencias funciona en la práctica, basta examinar la victoria de Neville Newell del PLA por el escaño de Richmond en la elección federal de 1990. Newell consiguió el 27% del voto de primera preferencia. El candidato de la coalición y entonces líder del Partido Nacionalista (PN), Charles Blunt, ganó más del 41% de las primeras preferencias y esperaba una segura victoria. Sin embargo la cuenta dió una combinación de preferencias de partidos minoritarios e independientes, especialmente los de la activista antinuclear Helen Caldicott, las cuales fueron hacia Newell y lo hicieron ganar el escaño con 50.5% del Voto Prefererencial total.

    Candidato Primer Conteo Segundo Conteo Tercer Conteo Cuarto Conteo Quinto Conteo Sexto Conteo Conteo Final
    Gibas (Demócratas Australianos) 4346 4380 4420 4504 4683 Excluido Excluido
    Newell (Party Laboral Austrialano) 18423 18467 18484 18544 18683 20238 34664 (Electo)
    Baillie (Independiente) 187 Excluido Excluido Excluido Excluido Excluido Excluido
    Sims (Partido del Llamado a Australia) 1032 1053 1059 1116 Excluido Excluido Excluido
    Paterson (Independiente) 445 480 530 Excluido Excluido Excluido Excluido
    Leggett (Independiente) 279 294 Excluido Excluido Excluido Excluido Excluido
    Blunt (Partido Nacional) 28257 28274 28303 28416 28978 29778 33980
    Caldicott (Independiente) 16072 16091 16237 16438 16658 18903 Excluido

    Newell logró el escaño porque fue capaz de asegurar mas del 77% de las preferencias de Caldicott, cuando élla fue excluida en el séptimo conteo. La misma Caldicott había recibido la mayoría de las preferencias de los otros candidatos independientes. El PLA en Richmond, así como en otros escaños, fue el beneficiario de una estrategia dirigida hacia la maximización no sólo de su propio voto, sino hacia la maximización de las preferencias recibidas de otros: la estrategia de las segundas preferencias. A medida que el apoyo por los Demócratas Australianos y los partidos verdes alcanzó su pináculo en 1990, de igual forma la asidua campaña del PLA logró conseguirle alrededor de dos tercios de las segundas preferencias, de las preferencias de estos partidos, lo cual probó ser decisivo para su victoria electoral.

    El éxito de la estrategia del PLA en 1990, fue notable porque históricamente el proceso de transferir preferencias, ha tendido a beneficiar a los partidos no-laboristas en vez del PLA. El VA ha tenido dos efectos positivos en los partidos no-laboristas: facilitó el acuerdo de coalición entre los partidos Liberal y del País (ahora Nacional) al permitirles que ambos propusieran candidatos a ciertos escaños sin temor a dividir el voto y, permitió que las preferencias de un pequeño partido político, el PLD, fluyeran predominantemente en contra del PLA, ayudando enormemente a la coalición a mantenerse en el gobierno en los años sesenta. Durante los años setenta, el PLA promovió un regreso a la Mayoría Relativa (MR). Sin embargo, cuando el PLA regresó al poder en 1983, su política fue la de conservar el VA, pero haciendo la escogitación de preferencia opcional en vez de obligatoria.

    VA Opcional Preferencial

    El VA opcional preferencial es idéntico al VA preferencial completo, excepto que no se requiere que los votantes expresen una preferencia por cada candidato; si lo desean, pueden expresar una preferencia por uno solo. En las palabras del Primer Ministro Gough Whitlam, el voto preferencial opcional es talvez "el único procedimiento electoral en el mundo que permite a los electores expresar su indiferencia a los candidatos". Una encuesta nacional en 1979 mostró que la mayoría de los electores Australianos favorecían la versión opcional, el 72% apoyó la versión opcional y sólo el 26% favoreció la versión de preferencia obligatoria. Una clara ventaja de la versión opcional es que los problemas ocasionados por las papeletas malgastadas debido a errores de numeración, asociados con el sistema preferencial completo, fueron superados en su totalidad. Por esta razón, la preferencia opcional es probablemente la única forma de VA apropiada a condiciones de bajo alfabetismo y conocimiento de matemáticas.

    El VA opcional preferencial, es actualmente utilizado para las elecciones estatales en New South Wales (NSW), donde fue introducido en 1981 por el gobierno Laborista de Wran; y en Queensland donde fue introducido en 1992, bajo la recomendación de la Comisión de Revisión Administrativa y Electoral, la cual consideró que el VA preferencial completo, obligaba a los votantes a expresar sus preferencias por candidatos de quienes sabían poco o nada.. El porcentaje de "inflación" para un solo candidato, sin marcar preferencias posteriores, se ha incrementado en ambos casos a lo largo del tiempo. La decisión de expresar preferencias también parece estar bastante relacionada con las recomendaciones que hacen los partidos en las tarjetas de "cómo-votar". En una encuesta conducida en dos elecciones en 1992, el 75% de los electores siguieron las directrices de votación de los partidos, resultando en porcentajes "inflados" del 43% en un distrito (Gordon) y 63% en otro (Kuring-gai). En el caso de Kuring-gai, menos del 33% llenó todos los espacios de la papeleta. En Queensland, los porcentajes "inflados" estaban en un 23% en la primera elección de Voto Opcional Preferencial (VOP) en 1992., pero fueron significativamente más altos en aquellos casos, donde el material de "como-votar" distribuido por los partidos mayoritarios, no sugería preferencias. También existe un claro elemento partidista en la explicación de porcentajes "inflados", que refleja los viejos acuerdos de la coalición entre los partidos Liberal y Nacional: en ambos casos en NSW y Queensland los votantes Laboristas son más probables de "inflarse" que los seguidores de los partidos de la coalición.

    Los Efectos de VA

    En Australia, el interés en el VA preferencial tiende a incrementarse junto con su efecto partidista. La influencia de las preferencias en los resultados electorales, se ha incrementado en los años recientes, jugando un rol importante en la victoria laborista de 1990. El colapso del voto Demócrata en 1993 y la barrida de la Coalición en la elección federal de 1996, ha significado que los efectos de la distribución de preferencias recibió menos atención desde entonces, aunque ha facilitado la elección de un incrementado número de candidatos independientes (dos en 1993, 5 en 1996), la mayoría de los cuales ganaron sus escaños al vencer por preferencias a los candidatos de partidos mayoritarios.

    Análisis realizados sobre los efectos del VA en Australia, se han concentrado casi exclusivamente en sus impactos partidarios. Los analistas han observado el sistema como un instrumento para mantener el dominio de los dos partidos mayoritarios, el PLA y la Coalición Liberal/Nacional y para restringir el rol de los partidos minoritarios en la Cámara Baja, colocándolos bajo la influencia de los partidos mayoritarios en vez de que puedan ganar elecciones ellos mismos. Otros argumentan que pueden aumentar el poder y mejorar la posición de los partidos pequeños, especialmente si tienen el potencial necesario para mantener el balance de poder, entre dos partidos mayoritarios.

    Existe un amplio consenso en que el VA facilita arreglos de coalición, como los que se han dado entre los partidos Liberal y Nacional y que beneficia a los partidos y candidatos del centro, estimulando posiciones políticas moderadas y la búsqueda de un "camino intermedio". La retórica de la política Australiana, a veces fiera y agresiva, a menudo distrae la atención de los observadores que no alcanzan a reconocer que tanta cooperatividad existe entre los partidos - por ejemplo, por medio tratos de intercambio de preferencias - y que tan cercanos se encuentran los partidos mayoritarios, sobretodo en asuntos de trascendencia política. Hay pocas dudas que el sistema electoral VA, genera un estímulo institucional significativo, para las tendencias centristas.

    Bolivia: Reforma Electoral en América Latina

    La experiencia democrática Boliviana se ha caracterizado por la búsqueda de formas que resuelvan el problema básico de los regímenes presidencialistas Latinoamericanos, los cuales regularmente han caído en un estancamiento entre el ejecutivo y el legislativo, lidereados por gobiernos de minoría. Casi todos los sistemas presidenciales en América Latina, presentan el problema fundamental de encontrarse sumergidos en sistemas multi-partidarios con representación proporcional; a ello se le ha definido como la "difícil ecuación del presidencialismo" y constituye una fuente permanente de conflicto político, que afecta negativamente las posibilidades de una consolidación democrática.

    En Bolivia, el problema ha sido parcialmente resuelto por medio de un cambio institucional básico del "presidencialismo" de gobiernos minoritarios al "presidencialismo parlamentario" basado en gobiernos mayoritarios. Este sistema de gobierno es un "hijo mestizo", con características parlamentarias y presidenciales. Es presidencialista porque el presidente sirve por un período fijo y, aunque es escogido por el Congreso, no depende de su confianza permanente. Pero es "parlamentario" porque el presidente es electo por la legislatura, después de negociaciones post-electorales, asegurando de esta manera el apoyo legislativo mayoritario y la compatibilidad de los poderes ejecutivo y legislativo. El demiurgo del sistema es una dinámica común en todos los regímenes parlamentarios: las políticas de coalición.

    Como todos los partidos, los Bolivianos buscan maximizar su distribución de voto respectivo, pero no esperan que el voto popular sea la última palabra. Van más allá, enfocando su interés en negociaciones post-electorales que son las que realmente determinarán quién gana el congreso y el poder ejecutivo. El patrón dominante ha sido aquel de coaliciones gubernamentales y congresionales, lo cual ha garantizado la estabilidad del ejecutivo y la compatibilidad de funciones ejecutivas y legislativas.

    Desde la celebración de elecciones "libres y justas" en 1979, el sistema Boliviano de partidos ha evolucionado, de ser altamente fragmentado a un sistema moderado multi-partidario de seis partidos efectivos; ha probado ser incapaz de producir un partido único predominante o aún mayorías alternativas. El artículo 90 de la Constitución, ha sido la guía principal para estructurar el sistema electoral, definiendo el método normal para elegir al presidente. No regula de forma explícita los pactos políticos, pero es un requisito que los presidentes sean escogidos por el congreso cuando ningún candidato logra conseguir una mayoría del voto popular, lo cual genera un amplio espacio para la negociación y la formación de coaliciones entre los partidos políticos.

    Una dimensión clave del "presidencialismo parlamentarizado" Boliviano, es el sistema electoral RP de lista. De hecho, a través de los años ochentas y noventas, el sistema electoral ayudó a reforzar los patrones de competencia inter-partidaria y la creación de coaliciones, pero también tenía muchos errores y estaba expuesto al fraude y a la manipulación. Uno de los asuntos cruciales de la estabilidad democrática y la legitimidad, ha sido el establecimiento de reglas de juego coherentes. Las reformas electorales Bolivianas en 1986, 1991 y 1994, fueron caracterizadas por cálculos de corto plazo y reacciones contingenciales a presiones políticas, en vez de ser el resultado de investigaciones serias o estrategias de ingeniería política. Además, los líderes de los partidos carecían de experiencia y fueron incapaces de desarrollar una estrategia coherente de reforma. El resultado fue que las elecciones en 1985, 1989 y 1993, se realizaron bajo diferentes fórmulas RP. La fórmula D'Hondt, introducida en 1956, fue sustituída en 1986 por una llamada, doble coeficiente de participación y distribución de escaños, la cual obstruyó el acceso de los partidos pequeños al Congreso. En 1989, otro cambio estableció la fórmula Sainte- Lague para las elecciones parlamentarias y presidenciales en 1993, que vino a estimular la representación de los partidos pequeños.

    Paradójicamente, la primera ola de cambios sustanciales tuvo menos que ver, con el cambio del sistema RP vigente, que con el establecimiento de una Corte Electoral autónoma, la validación de las papeletas en los centros de votación y la abolición de los mecanismos que hacían posible que las cortes electorales regionales distorsionaran los resultados. Sin embargo, la reforma constitucional de Agosto de 1994, introdujo una segunda ola de cambios y trajo consigo el mayor cambio introducido en el sistema RP hasta entonces, al establecer con algunas modificaciones, el sistema electoral MMP de Alemania y Nueva Zelanda. Al principio, esta revisión trajo consigo la "contradictoria" adopción de los sistemas paralelos MR y RP: básicamente, un sistema RP mixto en término de criterios de voto pero no en término de resultados.

    Asi, en Agosto de 1996, el Congreso tuvo que aprobar una nueva ley con respecto a la aplicación del artículo 60 de la Constitución, para remover algunos defectos que eran obvios. Restableció la formula D'Hondt de RP y creó un umbral del 3 % para escaños en la Cámara de Diputados. De aquí en adelante, 68 diputados fuera de un número constitucionalmente de 130, serían elegidos por voto MR en distritos uninominales, mientras que el resto serían electos por voto de listas de partido de acuerdo a la representación proporcional, en nueve distritos regionales uninominales. A diferencia de Alemania y Venezuela, no existe una provisión para escaños adicionales. Los escaños serán distribuidos directamente a los candidatos que ganen en distritos uninominales, aún si un partido gana en sólo un distrito y no obtiene ningún escaño RP. Sin embargo, como en Alemania, la distribución general de escaños será decidida al aplicar la fórmula RP en una forma compensatoria con un umbral del tres por ciento para representación a nivel nacional. Si un partido gana 10 escaños a través del voto general de RP de lista, y cinco escaños en distritos uninominales, tiene derecho a diez escaños parlamentarios.

    El fenómeno más sobresaliente en la experiencia Boliviana de reforma electoral, ha sido el uso de procedimientos y mecanismos democráticos. Las reformas fueron discutidas en comisiones multi-partidarias y alcanzar el consenso fue una condición sine qua non para su aprobación en el Congreso. No se sometieron a referéndum porque la Constitución Boliviana no permite este mecanismo de legitimación. Desde 1989 hasta 1992, el debate inter-partidario se desarrolló alrededor de dos propuestas claves, las cuales, a su vez, fueron rechazadas. Acción Democrática Nacionalista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria abogaban por la pluralidad para las elecciones presidenciales, con lo que el Congreso sólo confirmaría al candidato que obtuviera la mayoría de los votos, por su parte el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) propuso el sistema Francés de Dos Vueltas (SDV). Ambas propuestas partían de la premisa que la elección de los Presidentes por parte del Congreso a través de las negociaciones partidarias, no respetaba la voluntad del pueblo y las decisiones eran tomadas a puerta cerrada, el pueblo votaba, pero no elegía al presidente.

    Finalmente se logró un consenso basado en la propuesta del MNR: adoptar un sistema MMP para la legislatura, reducir de tres a dos el número de candidatos presidenciales capaces de obtener una pluralidad de votos en la elección parlamentaria y establecer un mandato de cinco años para el presidente, el vicepresidente y los miembros del parlamento. El cambio real del sistema de RP a MMP, se originó por el descontento en la manipulación del voto observada durante la elección general de 1989, pero las causas específicas de las reformas eran tres: la inquietud acerca de un proceso de deslegitimación de la representación, por parte de los partidos debido a que las listas cerradas elaboradas por ellos, debilitan los vínculos entre los MPs y los votantes; la desilusión de los ciudadanos por la falta de responsabilidad y rendición de cuentas de los partidos gobernantes; y, finalmente, el deseo de reducir la creciente alienación entre los partidos y la sociedad, mediante el fortalecimineto de la representación de los electores.

    En las elecciones presidenciales y parlamentarias de Junio de 1997, estas reformas electorales no tuvieron los efectos esperados y el sistema de partidos se volvió más fragmentado y polarizado que el de 1993. Por ejemplo, en 1993 el partido más grande ganó 35.6% del voto, en 1997 el partido más grande - uno diferente -ganó solo 22.3%. Sólo siete partidos lograron escaños en 1997, en tanto nueve habían ganado en 1993, pero las delegaciones eran similares en tamaño, haciendo significativamente un congreso más fragmentado. Hubieron tres razones para este resultado inesperado. Primero, el MNR del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada perdió casi la mitad de su distribución del voto, disminuyendo su posición de dominio temporal con respecto a sus competidores. Segundo, en 1993 los dos principales rivales del MNR, AND y MIR, se juntaron en una alianza llamada el Acuerdo Patriótico, este pacto se rompió antes de 1997, y AND y MIR presentaron candidatos presidenciales y listas congresionales separadas. Es tentador argumentar que habrían habido menos partidos si estos dos eventos no hubieran ocurrido, sin embargo el sistema electoral de MMP parece haberse implementado debido a la fragmentación. Dado al alto grado de concentración regional en el apoyo partidario, más partidos (siete) ganaron escaños en los nuevos distritos uninominales que en los distritos multi-miembros (cinco partidos). En general, los nuevos partidos fueron más personalistas que antes, pero es difícil atribuir este resultado al sistema electoral mixto, el mismo número de diputados personales fueron elegidos por medio de RP. Sería prematuro predecir un cambio en la disciplina partidaria como resultado de estas reformas. También parecería que las consecuencias de distritos uninominales pueden ser difíciles de predecir donde el sistema de partidos está fragmentado, regionalizado o volátil y especialmente si todas éstas tres situaciones existen al mismo tiempo.

    El Sistema Electoral Canadiense: Un Caso de Estudio

    Cuando tres de las restantes colonias de Norte América se unieron a la Federación en 1867 - el mismo año que Inglaterra hizo extensivo el sufragio al 10% del electorado - el nuevo Dominio de Canadá adoptó de manera natural, las instituciones Británicas de la democracia electoral. Los próceres Canadienses, a diferencia de sus contrapartes Australianos, dos generaciones más tarde, no se preguntaron si el sistema de Mayoría Relativa ( MR) fue hecho a la medida de un país federal dispersado en áreas lejanas. Aunque se llevó a cabo un experimento local y provincial con diferentes sistemas electorales, después de que las provincias del Oeste se unieran a la federación al principio de este siglo, ésto no duró mucho. Hoy en día tanto los 301 miembros del parlamento como los miembros de las diez legislaturas provinciales y de los dos territorios, son elegidos por medio de MR. De hecho, con el paso de los años, el sistema electoral federal se movió cada vez más hacia el modelo MR de pluralidad pura, a medida que se eliminaban graduamente los distritos de dos miembros.

    Que el MR sea apropiado o no para Canadá es irrelevante, en parte debido a que la familiaridad de los Canadienses con experiencias electorales más allá de sus fronteras sólo incluye por lo general a los Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin embargo, ésto no explica a satisfacción como un país tan preocupado con su reforma constitucional, no ha tenido los suficientes criterios para modificar sus instituciones electorales, especialmente cuando han producido varias anomalías. Esto no quiere decir que no se han intentado reformas hacia un sistema más proporcional; lo que sucede es que no han sido tomadas en cuenta en la agenda política. El "Grupo de Tarea sobre la Unidad Canadiense" (P pin-Robarts Commission) en su reporte de 1979, la recomendaba para que un poco más del 20% de los escaños en la Cámara de los Comunes fueran asignados proporcionalmente a los partidos, tomando en cuenta el apoyo que tenían, así como a aquellas provincias que estaban sub-representadas.

    Una propuesta un poco diferente fue suscrita por el socialdemócrata Nuevo Partido Democrático -NDP, que estaba más sub-representado bajo MR. El gobierno de Trudeau rechazó el reporte de la comisión P pin- Robarts y la reforma electoral para la Cámara de los Comunes fue olvidada.

    El hecho que el tema fue removido de la agenda política se volvió claro diez años más tarde, cuando Pierre Lortie, Jefe de la Comisión Real sobre Reforma Electoral y Financiamiento de Partidos, organizada por el gobierno de Mulroney en 1990, dejó fuera de toda duda que la modificación del sistema electoral estaba fuera del mandato de dicha Comisión. La discusión sobre la reforma electoral de las instituciones federales legislativas, se concentró en una propuesta apoyada por las provincias del Oeste para convertir a la Cámara Alta (Senado), de organismo nombrado a organismo electo. Cuando esta reforma del Senado fue rechazada por una propuesta de enmienda Constitucional en el referéndum en 1992, se cerró la posibilidad de una nueva vía hacia otros regímenes electorales fuera de MR.

    Irónicamente, los efectos distorsoniantes del sistema electoral MR en la representación de la Cámara de los Comunes, combinados con la tendencia de los canadienses de identificarse políticamente con sus intereses regionales, probablemente nunca han sido más grandes que los observados en las últimas dos elecciones federales. En 1993, los votantes repudiaron al Partido Progresista Conservador en el poder, el sistema electoral diezmó al partido canadiense más antiguo. Si hubiera existido un sistema proporcional, habrían elegido 46 Miembros de Parlamento de los 295, pero con el sistema vigente sólo lograron elegir 2. A diferencia de los dos partidos regionales, el Bloque Quebecois y el Reforma que con 13.5 % y 19% del voto popular eligieron 54 y 52 MPs., respectivamente.

    En 1997, de los 301 escaños en el Parlamento, los Liberales ganaron 155, el Reforma 60, el Bloque Quebecois 44, el NDP 21 y, los Conservadores 20. Si los escaños se hubieran distribuido de acuerdo al apoyo popular de los partidos, los Conservadores hubieran quedado en tercer lugar con 58 escaños, un poco atrás del Reforma con 59, el NDP y el Partido Quebecois habrían bajado a 33 escaños, dejando a los Liberales con 118. Dos tercios de los escaños de los Liberales venían de Ontario, mientras que el Reforma dominaba en las provincias del Oeste y el Bloque Quebecois "partiendo a Canadá" tal como lo definió el semario inglés The Economist, produciendo lo que algunos canadienses llamaban un "Parlamento de Arcoiris". Si los escaños hubieran sido distribuidos de acuerdo al apoyo popular de los partidos, los Liberales, Conservadores y el NDP habrían ganado escaños en todas las provincias o regiones; el Reforma en todas partes menos en Quebec. Y esto, por supuesto, deja afuera el hecho que bajo el RP, los partidos habrían tenido un incentivo para expander sus esfuerzos y recursos más allá de las regiones donde siempre salían bien: los Conservadores habrían hecho un esfuerzo más grande en el Oeste, el NDP y el Reforma habrían trabajado más duro por obtener apoyo en Quebec. De hecho, hay buenas razones para asumir que la baja votación (sólo dos tercios de votantes registrados), está relacionada con el hecho que en la mayoría de distritos, sólo uno o dos de los partidos eran verdaderos contendientes y, los seguidores de los otros partidos quedaban efectivamente neutralizados.

    La reforma electoral hacia un sistema más proporcional, ha sido propuesta por numerosos columnistas y editorialistas, en la víspera de las dos elecciones y asumida por los líderes del Partido Progresista Conservador, pero solamente en el pensamiento. En Noviembre de 1997, una iniciativa de ley propuesta por un particular fue asumida por un líder del NDP, en élla se proponía que el Parlamento endosara el RP y nombrara un comité multi-partidario para someter el sistema a una consulta popular y luego reportar el resultado con una propuesta concreta la cual sería sometida de nuevo a un referéndum nacional para su aprobación. Sin embargo, así como otras iniciativas de legislación propuestas por particulares, ésta no pasará del nivel de petición. Los políticos ven la reforma electoral como algo que no prosperará durante un buen tiempo, por ello no están interesados en invertir en el tema, su precioso capital político.

    Aunque esto es comprensible también es reprochable. Mientras el sistema MR ha producido algunos gobiernos de mayoría, la tendencia del sistema a polarizarse en lugar de promover la cooperación no le hace ningún bien a Canadá. Como un experimento mental, se puede imaginar el resultado en una provincia, si se hubiera realizado un serio esfuerzo de reforma electoral recientemente. Esto ocurrió en Quebec a principios de los años ochenta, cuando una comisión de investigación abogaba por la adopción de un sistema RP de lista regional, su recomendación fue endosada por el gabinete Quebecois, pero debido a la carencia de apoyo por parte de la oposición, al igual que el caucus del partido gobernante, nunca fue presentada al Congreso. Si hubiera sido adoptada, el balance de poder hoy sería del 25% para los partidos Quebecois, que desean los cambios pero prefieren un compromiso con menos soberanía, lo cual favorece el Partido Quebecois.

    Los únicos esfuerzos de reforma electoral que modificaron la agenda política fueron las normas adoptadas en ciertas provincias del Oeste, que permitieron la revocatoria del mandato a los legisladores. En lo que concierne a la reforma al sistema electoral, el único prospecto real para Canadá podría ser el seguir el ejemplo de Inglaterra. Si Gran Bretaña está seriamente preparada para considerar cambios en el sistema electoral que legó a Canadá, los Canadienses bien podrían imitarla.

    Suiza

    El parlamento Suizo tiene dos cámaras, el Consejo Nacional y el Consejo de Estados. En el Consejo Nacional, los cantones son representados de acuerdo a la población. En el Consejo de Estados cada cantón tiene dos representantes, pero también existe unos cuantos medios/cantones con un representante cada uno. Para el Consejo Nacional, las reglas electorales son uniformes para todo el país, en cambio para el Consejo de Estados, cada cantón determina las reglas electorales con la condición que sean democráticas.

    Cuando la Suiza moderna fue fundada en 1848, las reglas electorales para el Consejo Nacional eran el-ganador-se-lleva-todo en distritos uninominales tal como MR, ver Mayoría Relativa. . Después de la Primera Guerra Mundial, las reglas cambiaron a RP de lista de partido, ver Representación Proporcional por Listas. Actualmente, el Consejo Nacional tiene 200 miembros que son electos en 26 distritos electorales, correspondientes a los 26 cantones y medios-cantones Suizos. El cantón más grande, Zurich, elige 35 representantes, y el más pequeño de los cantones sólo uno. Los partidos someten listas de candidatos en cada cantón conteniendo los nombres de sus candidatos para los escaños de ese cantón. Los resultados son contados separadamente para cada cantón.

    El tener 26 distritos electorales en lugar de un sólo distrito nacional es contraproducente para los partidos pequeños. Si Suiza fuera tratada como un sólo distrito electoral, únicamente la mitad del uno por ciento del voto, sería necesario para ganar uno de los 200 escaños del Consejo Nacional. Sin embargo, con elecciones llevándose a cabo en 26 distritos separados, se necesita un porcentaje más alto de votos para ganar uno de los 35 escaños del cantón. En los cantones pequeños con sólo un escaño, el partido con más votos gana el escaño. En ese sentido, si el número de escaños por distrito es reducido a uno, la proporcionalidad del sistema se vuelve un sistema del-ganador-se-lleva-todo.

    En contraste con países como Alemania, Suiza carece de umbral mínimo de votos que un partido debe alcanzar para recibir alguna representación. En ese sentido, el principio de proporcionalidad es aplicado en su forma más pura.

    Los candidatos en las listas de partido, son organizados por los votantes y no por los partidos. El partido sólo somete una lista de nombres, usualmente en orden alfabético. El número de nombres no puede ser mayor que el número de escaños a llenar de cada cantón. Al ordenar a los candidatos individuales, los votantes tienen tres opciones:

    La única condición es que el número general de nombres no sea mayor que el número de escaños a ser electos en el cantón. Un votante también puede decidir no hacer ningún cambio en la lista. En este caso, no se da preferencia a los otros candidatos, pero la papeleta cuenta para el número de escaños atribuidos al partido.

    Los votantes pueden complicar todavía más sus listas, al escribir los nombres de candidatos de otros partidos (panachage). Así, un votante Socialista puede poner a un candidato Libre Demócrata en la lista, ya sea una o dos veces. Con esta posibilidad de inclusión (write-in) el cómputo de los resultados se vuelve más complicado. En el ejemplo anterior, el candidato Libre Demócrata incluido cuenta para el partido Libre Demócrata y le quita fuerzas al partido Socialista, el votante ha dividido su voto entre los dos partidos. Los votantes pueden ir mas allá e incluir candidatos de cuantos partidos se les antoje, pero, de nuevo, el número total de nombres no puede exceder del número de escaños en el cantón.

    El cómputo de resultados procede de la siguiente manera: para cada cantón el número de escaños que cada partido recibe, está determinado en base al total de votos para los candidatos de este partido. Segundo, los candidatos ganan estos escaños de acuerdo a su orden. Este orden está basado en el número de veces que el nombre de un candidato aparece en todas las listas, incluyendo en las listas de otros partidos donde ha sido incluido.

    La libertad de elección que el sistema Suizo permite al votante, debilita el control de los partidos sobre sus candidatos, lo cual conlleva a una baja disciplina partidaria. Aunque un partido Suizo todavía controla si el candidato está listado o no, no puede garantizar las posibilidades de triunfo de un candidato a través del orden en que lo coloca en la lista. Una vez que los candidatos son listados, corren por su cuenta y deben tratar de conseguir que un gran número de votantes los incluyan dos veces y que sólo el mínimo los elimine. Aunque este sistema parece dar gran poder al electorado, también incrementa la influencia de los grupos de interés. Estos grupos informan a sus miembros acerca de los candidatos que favorecen sus intereses y por quien se debe votar dos veces, así como de los candidatos que deben ser eliminados porque no favorecen los intereses del grupo. Un grupo de profesores, por ejemplo, informará a sus miembros cuáles candidatos apoyan las necesidades de los profesores y cuáles no. Campañas de envío de cartas son organizadas por parte de grupos de interés que oscilan desde grupos de empresarios hasta sindicatos. Los candidatos dependen de los partidos políticos únicamente para que los enlisten en la papeleta, pero para ser electos, deben obtener el apoyo de un gran número de diferentes grupos de interés.

    Los Suizos todavía votan por listas de partido, pero su sistema electoral les permite expresar sus preferencias en pro y en contra de candidatos particulares. La elección también se lleva a cabo en distritos relativamente pequeños, donde los votantes se sienten más familiarizados que en un solo distrito nacional. Todos estos factores juntos, personalizan las relaciones entre los votantes y los candidatos. Los Suizos tienen actualmente con este sistema electoral 14 partidos en el Consejo Nacional.

    Además de participar en las elecciones, los votantes Suizos tienen también la oportunidad de expresar su opinión por medio del referéndum, ver "esc02a". De hecho, de todos los referéndums celebrados en las democracias Occidentales desde la Segunda Guerra Mundial, más de dos tercios se llevaron a cabo en Suiza. Los votantes tienen derecho de pedir un referéndum por cada ley que se apruebe en el parlamento. El único requisito es obtener 50,000 firmas, lo cual es relativamente fácil en un país de 7 millones de habitantes. Los votantes también tienen la palabra final en las reformas constitucionales. Toda reforma constitucional decidida por el parlamento debe ser sometida a los votantes. Un mínimo de 100,000 votantes también puede solicitar una reforma constitucional, la cual primero será debatida en el parlamento pero finalmente se decidirá por referéndum popular.

    Este instrumento de iniciativa popular constitucional es ampliamente utilizado y se aplica a cualquier tema sobre el cual la gente desee tomar una decisión. Cuando el referéndum fue introducido en el siglo XIX, se esperaba que su efecto sería innovador. Los fundadores de la Suiza moderna anticiparon que los votantes estarían abiertos al cambio, pero ocurrió lo contrario y el referéndum tuvo un efecto retardado. El mejor ejemplo es el reconocimiento del voto femenino hasta 1971. El Parlamento estaba listo antes que los votantes masculinos para aprobar que las mujeres votaran. Este es un ejemplo típico de como a los Suizos les toma bastante tiempo, aceptar una idea nueva.

    Chile: ¿Proporcionalidad o Mayoritarismo?

    El congreso Chileno es bicameral, compuesto de una Cámara de Diputados o Cámara Baja, cuyos miembros son electos para un período de cuatro años y un Senado o Cámara Alta, cuyos miembros se eligen para un período de ocho años. Los 120 escaños en la Cámara Baja son electos directamente usando un sistema RP de lista abierta, pero una característica usual y distintiva del sistema Chileno es que los escaños son electos de distritos de dos miembros, lo cual hace más difícil que los partidos pequeños logren representación para sí mismos.

    Los partidos o coaliciones de partidos, presentan una lista de dos candidatos y los votantes indican su preferencia por un candidato dentro de una de las listas. Primero se totalizan los votos de ambos candidatos en cada lista, después se asignan los dos escaños. El primer escaño es otorgado al candidato más popular de la lista con más votos, luego el total de votos de la lista es dividido entre dos. Si este número es aún más alto que el total de votos de cualquier otra lista, el segundo candidato logra el segundo escaño. De otra manera, el segundo escaño va al candidato con más votos personales de la lista de la coalición en segundo lugar.

    Este Sistema de Dos Vueltas fue diseñado en 1989, cuando estaba por finalizar el régimen militar del General Augusto Pinochet. La meta inicial era la de estimular amplias coaliciones inter-partidarias y desanimar la representación de partidos pequeños, particularmente los de izquierda, que habían prosperado bajo el sistema RP, más permisivo, el cual utilizó grandes distritos multi-miembros hasta 1973. De esa manera, el sistema parecía funcionar. Los partidos pueden obtener representación en el Congreso solamente si son parte de una de las dos listas más grandes en un distrito determinado. Aquellos partidos de la izquierda radical que no quisieron unirse a la Concertación de centro izquierda, han sido virtualmente disminuídos, no han ganado ningún escaño y su distribución de voto cayó del 11% al 6%, en las dos elecciones celebradas desde la redemocratización.

    El incentivo para formar coaliciones que este sistema electoral proporciona, se ha extendido de los escenarios electorales al gobierno y, es impresionante que el tradicional sistema multi-partidario de Chile, actúe como un sistema bipartidista. Aunque los partidos permanecen organizacionalmente distintos y los candidatos mantienen las viñetas de los partidos en las papeletas, estas viñetas han sido exitosamente reemplazadas por viñetas de la coalición. Los lideres de la coalición negocian juntos las nominaciones de candidatos y pueden imponer disciplina a todos los miembros de la coalición. El resultado es que el Congreso Chileno se ha vuelto más organizado alrededor de dos grandes coaliciones que son más estables de lo que previamente fue el fluído sistema multi-partidista de Chile.

    Un segundo efecto importante, es que dada la distribución del apoyo electoral en Chile, las elecciones automáticamente sobre-representan la coalición de la derecha, la Unión Para el Progreso (UPP). El sistema asegura que en cada distrito, las listas de las coaliciones que estén lidereando, ganen igual representación, a menos que el total de la primera lista tenga más del doble del total de la segunda lista. Esto es el resultado de una decisión consciente de quienes diseñaron el sistema. Tomando como base los resultados del plebiscito de 1988, así como los de elecciones anteriores. El régimen militar sabía que sus seguidores eran una minoría en casi todas las regiones del país, pero que su apoyo representaba un consistente 30 a 40%, mientras que la Concertación tenía el apoyo de la mayoría y pretendían conservarla manteniendo su coalición. El sistema electoral Chileno es único en su tendencia de sobre-representar los segundos finalistas y, de hecho, en ambas elecciones en 1989 y 1993 la UPP ha ganado entre un 6 % y 7 % más, en la distribución de los escaños por la distribución proporcional, que la que le correspondería por su caudal de voto.

    La Concertación ha expresado su deseo de incrementar el número de diputados electos de cada distrito de esa manera, es decir, haciendo al sistema más proporcional. Sin embargo, todos los cambios han sido constantemente rechazados por la UPP y los senadores nombrados, quienes juntos, componen una mayoría en el Senado. A medida que el sistema entra en su tercer ciclo electoral en 1997, los intereses electorales de todos los partidos que han tenido éxito bajo estas reglas, pueden socavar progresivamente, el apoyo a una reforma radical.

    Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada

    Después del uso del sistema de mayoría absoluta (SDV), ver Doble Ronda ,en el imperio Alemán y el uso de un sistema de representación proporcional puro en la república Weimar, ver Representación Proporcional Personalizada, un nuevo sistema electoral fue establecido por el Consejo Parlamentario en 1949. El sistema fue creado por la Ley Básica de la República Federal de Alemania (Constitución de Alemania Occidental), resultado de negociaciones interpartidarias entre las fuerzas democráticas de Alemania Occidental y, al igual que la Ley Básica, originalmente se consideró que sería provisional, pero se ha mantenido sin cambios esenciales desde 1949, ver Imposición Externa. El sistema electoral Alemán está clasificado como un sistema proporcional personalizado o como se le conoce en Nueva Zelanda, sistema de Proporcionalidad por Miembros Mixtos, ver Voto Único Transferible. Su esencia es la forma en que combina un voto personal en distritos uninominales con el principio de representación proporcional.

    Actualmente, el parlamentoAleman (Bundestag) tiene 656 asientos, no incluyendo los posibles escaños sobrantes. Cada votante tiene dos votos. El primer voto (Erststimme) es un voto personal, dado a un candidato particular en uno de los 328 distritos uninominales. El segundo voto (Zweitstimme) es un voto de partido, dado a una lista de partido al nivel estatal federal (Landesliste). A los candidatos se les permite competir en distritos uninominales así como simultáneamente para la lista del partido. El candidato que logra la pluralidad en los distritos uninominales es elegido (Direktmandate). Sin embargo el segundo voto determina cuantos representantes de cada partido serán enviados al Bundestag.

    A nivel nacional, se totalizan todos los segundos votos para los partidos y únicamente los que obtienen más del cinco por ciento de los votos al nivel nacional o, alternativamente, los que tienen tres miembros electos directamente en distritos uninominales, son considerados en la distribución de los escaños RP de lista. El número de representantes de cada partido que ha pasado el umbral legal, se calcula de acuerdo a la fórmula Hare. Los escaños son distribuidos dentro de 16 estados federales.

    El número de escaños ganados directamente por un partido, en los distritos uninominales de un estado federal en particular, son sustraídos del número total de escaños distribuidos a esa lista de partido. Los escaños restantes son asignados a la lista cerrada del partido. Si un partido ganara más escaños Direktmandate en un estado federal particular, que el número de escaños que le han sido asignados por medio de segundos votos, el partido se queda con estos asientos adicionales (berhangmandate). En tal caso, el número total de escaños en el Bundestag se incrementa temporalmente.

    El sistema Alemán, no es, como se supone a veces un sistema mixto, sino, un sistema RP. Solamente difiere de la representación proporcional en que el umbral del 5% excluye a los partidos muy pequeños, de obtener representación parlamentaria a nivel nacional y gracias a la representación proporcional un amplio rango de fuerzas sociales y políticas son representadas en el parlamento. En adición, el sistema electoral está, hasta cierto punto, abierto a cambios sociales y políticos. A pesar del umbral, los nuevos partidos políticos apoyados por una parte sustancial del electorado tienen acceso al parlamento. Además de la Unión Democrática Cristiana/Unión Social Cristiana (UDC/USC), el Partido Socialdemócrata (PSd) y el Partido Liberal Democrático (PLD) los cuales han estado en el Bundestag desde 1949, un nuevo Partido Verde ganó escaños en 1983 y 1987. En 1990, después de caer debajo del umbral, los Verdes en coalición con Alianza 90, regresaron al parlamento en 1994. Después de la unificación Alemana, aún pequeños partidos de Alemania Oriental lograron escaños parlamentarios. En las elecciones de 1990, la Alianza 90 de Alemania Oriental/Verdes y el Partido del Socialismo Democrático (PSD) pasaron el umbral del 5% el cual fue aplicado, separadamente en el territorio de la ex - Alemania Oriental y la ex - Alemania Occidental, para esa elección en particular. Cuatro años después, el PSD tomó ventaja de la "cláusula alternativa" al ganar cuatro de los tres escaños Direktmandate requeridos.

    El voto personal para un candidato en los distritos uninominales, busca asegurar la relación entre los votantes y sus representantes. Sin embargo, en la práctica la ventaja de estos distritos no debería ser sobrestimada. En Alemania, las elecciones en distritos uninominales está basada principalmente, en preferencias de partidos y no en la personalidad de los candidatos. Las esperanzas iniciales que el MMP garantizaría una cercana relación entre el votante y el representante, se han materializado con posterioridad y sólo parcialmente, a pesar de los esfuerzos de los representantes por establecer fuertes vínculos con sus distritos. Sin embargo, el elemento del distrito dentro de un sistema RP, por lo menos ayuda a tender un puente entre los votantes y lo representantes el cual es normalmente ampliado por sistemas RP lista cerrada.

    En adición, el sistema de dos votos posibilita a los votantes dividir sus votos estratégicamente entre posibles o existentes socios de una coalición. De hecho, la división del voto es común entre los seguidores de partidos pequeños. Ya que sus candidatos tienen pocas probabilidades de ganar en distritos uninominales, sus seguidores frecuentemente dan su primer voto a un candidato del distrito perteneciente al partido más grande de la coalición. Similarmente, los seguidores de partidos grandes pueden "prestar" sus segundos votos a un partido minoritario dentro de la coalición, para poder asegurar que pase el umbral legal. Así, la división de votos es estratégicamente usada por los votantes para apoyar al socio de la coalición de "su" partido o, por lo menos, para indicar la preferencia de su coalición.

    Al producir resultados altamente proporcionales, el sistema electoral crea mayorías fabricadas, donde un partido gana una mayoría absoluta de los escaños parlamentarios con una minoría de los votos populares, muy improbable. De hecho, durante las últimas cinco décadas nunca se han dado mayorías prefabricadas en Alemania. La mayoría de los gobiernos usualmente han sido gobiernos de coalición, y cualquier cambio de gobierno ha resultado de cambios en la configuración de la coalición. Los gobiernos de coalición Alemanes son generalmente estables y considerados legítimos por el electorado y, dados los incentivos de cooperación inherentes a la coalición, muchos alemanes prefieren un gobierno de coalición a un gobierno de partido único. La importante función de vigilancia y contrapesos, es ejecutada por una oposición justamente representada. Es importante notar que la relación entre el gobierno y la oposición en la política Alemana es más cooperante y permisible que hostil o conflictiva. Sin embargo, esto es más el resultado de cultura política e histórica que producto del sistema electoral mismo.

    Hasta la fecha , el sistema MMP no ha mostrado ningún retroceso fundamental en Alemania. Ha durado lo suficiente como para tener un alto nivel de legitimidad institucionalizada. Los principios básicos de los distritos uninominales y de representación RP de lista, no han sido alterados desde 1949. No obstante, han ocurrido algunos pequeños cambios en el sistema electoral. El más grande ha sido el cambio a dos votos separados en 1953, anteriormente el votante tenía un sólo voto para la distribución RP de distrito y a nivel nacional.

    Sin embargo, varios intentos de reformar sustancialmente el sistema electoral, se han realizado desde 1949, y más intensamente en los años sesenta, cuando opositores al sistema RP demandaban la introducción de un sistema de Mayoría Relativa. Esto se debía en parte, a una escuela teórica de pensamiento, que favorecía el modelo Británico. Pero todos los intentos fueron fallidos. Más recientemente, el sistema electoral ha sido criticado por producir demasiados escaños adicionales sin compensar a los partidos en desventaja en el parlamento.

    Ecuador: La Búsqueda de una Representación Eficiente

    Actualmente, Ecuador disfruta de uno de los más largos períodos de estabilidad democrática desde la pacífica transición de su dictadura a finales de los 70. En el período de la transición, el ejército pidió la participación de diferentes grupos políticos para elaborar una nueva constitución, la cual fue ratificada posteriormente, por medio del voto popular a través de un referéndum en 1978 y el electo presidente Roldós, tomó posesión en 1979. El nuevo sistema electoral fue diseñado con ciertas finalidades especificas: reducir el número de partidos, promover la disciplina y la lealtad en la actividad política y estimular la participación popular. La ley electoral incluyó el sufragio de los analfabetas, las normas para crear los partidos nacionales (con distritos a lo largo de la nación) y un umbral para eliminar aquellos partidos que no obtuvieran por lo menos el 5% de los votos válidos, en dos elecciones consecutivas.

    Tradicionalmente, Ecuador ha usado una regla de pluralidad para las elecciones presidenciales, pero en la última elección democrática que se tuvo antes del golpe militar de 1968, los tres candidatos presidenciales líderes, estuvieron separados por sólo el 2% de los votos. En el diseño de la nueva constitución, los reformadores políticos cambiaron a un Sistema de Dos Vueltas (SDV) para la elección presidencial, con la doble finalidad de reducir el número de partidos y la de endosar el mandato presidencial con más legitimidad electoral. No obstante lo anterior, esta regla no moldeó el sistema multi-partidista existente. Por el contrario, fomentó la proliferación de organizaciones políticas pequeñas o nuevas, las cuales estaban renuentes a formar coaliciones pre-electorales en la primera ronda y preferían probar su suerte compitiendo solas. Después de todo, un candidato sólo necesita un promedio del 26% de los votos válidos para calificar a la segunda ronda. El Sistema de Dos Vueltas también engendró la aparición de forasteros políticos quienes basaban su campaña en atributos personales, lejos de la ideología del partido. Los presidentes en Ecuador, son electos por un período de 4 años y tienen prohibida la reelección inmediata.

    El congreso unicameral Ecuatoriano tiene una composición mixta de miembros. Un número fijo de 12 diputados es electo de un solo distrito nacional y los diputados restantes (70 en 1996) son electos proporcionalmente de 21 provincias de acuerdo a la división geopolítica. Mientras los diputados "nacionales" son electos por un término de cuatro años, los diputados "provinciales" son renovados cada dos años por medio de elecciones a medio término.

    La reelección legislativa fue prohibida por la constitución "para evitar la fosilización" de la élite política. Hasta 1994 (cuando se permitió la reelección de nuevo), esta regla desestimulaba el desarrollo de las carreras políticas. Sólo un 10% de los Congresistas regresaron a servir por lo menos por un período más. La frecuente renovación de los diputados sin la posibilidad de reelección inmediata, ha hecho del congreso un cuerpo legislativo inexperto y altamente volátil, sin responsabilidad con el electorado y miope en su actividad de elaboración de políticas.

    La regla de distribución es un sistema RP de lista cerrada, ver Representación Proporcional por Listas, diseñada en 1945, que se basa en una fórmula combinada de cuota y residuos más grandes (Hare y D'Hondt). Aunque tiene una ligera tendencia a recompensar partidos grandes (a costa de los pequeños), esta regla ha dado resultados bastante proporcionales al convertir votos en escaños. Sin embargo, el problema no descansa en la proporcionalidad de la representación, sino en la calidad de sus representantes. Ya que el sistema de lista cerrada otorga escaños a las primeras personas en una lista de partido, los candidatos contendientes que deseaban mejorar sus probabilidades de nominación tenían que cultivar lazos personales con líderes del partido en lugar de estar orientados hacia los distritos. Sin la posibilidad de ser reelectos, que los habría hecho más responsables ante el electorado, se volvieron muy dependientes de los líderes del partido.

    El producto combinado de estas características, tuvo efectos desastrosos para la institucionalización del sistema político. La sincronización de las elecciones ha alimentado la producción de un sistema multi-partidista fragmentado, en el congreso; que nunca ha producido un contingente de mayoría legislativa del partido gobernante (presidencial). En 1979 el presidente Roldós tenía la distribución de escaños más grande en el Congreso (45%), pero un conflicto personal con el líder de su propio partido populista, motivó el rompimiento de esta organización en cinco nuevos partidos en los siguientes años. Después de la trágica muerte del presidente Roldós en un accidente aéreo en 1981, el Vicepresidente Hurtado llegó al poder. Había heredado una oposición intransigente en el Congreso, que provocó un constante estancamiento entre el legislativo y el ejecutivo. Teniendo esto en mente, en 1983 se introdujeron las elecciones de medio término, con la expectativa que esta reforma permitiría al electorado evaluar al gobierno con más frecuencia al elegir una composición legislativa "fresca"cada dos años. Sin embargo la reforma produjo el efecto opuesto. Si el presidente electo tuvo problemas para conseguir una mayoría de los votos en el Congreso en elecciones generales; la presencia de elecciones de medio término, hizo esta tarea casi imposible. Estas elecciones intermedias, a menudo prueban ser un terreno fértil para la proliferación de partidos opositores, por ejemplo, en las elecciones a medio de término en 1994, el partido del presidente Duran Ballen (PUR) sólo consiguió cuatro por ciento de los escaños. Como resultado, el presidente trató de rodear al Congreso adversario al someter a plebiscito (consulta popular) importantes legislaciones en 1994 y 1995.

    Otro mecanismo utilizado por los presidentes para minar las mayorías opositoras en el Congreso, ha sido la distribución de prebendas u otro recurso político entre los Congresistas, a cambio de apoyo político. Los presidentes han desmantelado profundamente la disciplina partidaria al estimular la participación de candidatos sin partido o independientes. En 1986, después de un fallido intento de reforma, se otorgó en 1994 un status legal a los candidatos independientes.

    En años recientes, el sistema político Ecuatoriano ha sido desafiado por la emergencia de grupos sociales organizados, demandando más participación en el proceso de toma de decisiones. Un gran número de grupos organizados - especialmente indígenas, aunque también ecológicos y feministas - se han quejado que el sistema de partidos no responde a sus demandas y necesidades. Después de un golpe civil al presidente Bucaram en febrero de 1997 (quien fue acusado de grandes escándalos de corrupción) se inició un gran proceso de reformas en Ecuador. Una Asamblea Nacional fue elegida para revisar la constitución y crear un apropiado acuerdo electoral para reemplazar al actual presidente interino Alarcón, mediante elecciones generales en Agosto 1998.

    En respuesta a las fuertes criticas por el control de los partidos (partidocracia) formuladas por organizaciones sociales y miembros de los mismos partidos, el sistema RP de lista cerrada fue abolido. En su lugar un sistema de "lista libre" ha sido adoptado donde cada votante tendrá la libertad de escoger de cualquier candidato dentro de la lista de partido y entre listas, sin importar las nominaciones de partido. El votante tendrá tantos votos como escaños a ser llenados existan en cada distrito. Ya que la distribución de escaños se basará en la regla de pluralidad (premiando a los candidatos con más votos), ver Voto en Bloque, el nuevo sistema probablemente beneficiará a los candidatos más carismáticos o ricos, reduciendo las oportunidades electorales para los partidos minoritarios. Si el partido pierde el control sobre la nominación de candidatos, los políticos se preocuparán más por los votos. Sin embargo, en el contexto de un sistema de partido fluído, esto podría significar un incentivo más fuerte para el clientelismo, alejando a los diputados de la disciplina partidaria y de la toma de decisiones ideologizadas.

    El espíritu de la actual reforma política en Ecuador, ha tratado de resolver los problemas principales de fragmentación y falta de atención a los partidos políticos, al mismo tiempo, de proporcionar más espacios para la participación de nuevos grupos políticos (en particular indígenas). Sin embargo, no existen señales claras que muestren que la actual reforma promoverá la inclusión de las minorías en la política de los partidos, ni que el sistema de partidos sea más disciplinado o moderado.

    El diseño de un sistema electoral en Ecuador todavía tiene que combinar exitosamente dos objetivos principales:

    Importantes variables electorales como la fórmula de elección presidencial (SDV), ver Doble Ronda , o la sincronización de las elecciones, han demostrado tener un impacto en el sistema de partidos y deberían recibir más atención de parte de los intelectuales y políticos en el futuro.

    El Sistema Electoral Español

    Antecedentes Históricos

    En España el sistema electoral tiene une larga historia que se inicia a principios del siglo XIX, en circunstancias extraordinarias provocadas por la invasión del país por el ejército de Napoleón. El vacío de poder creado facilitó la convocatoria, por una Junta Central que encabezó la resistencia , de una asamblea nacional (las Cortes) en la ciudad-puerto andaluza de Cádiz, cuyos diputados venidos de todas las regiones de la metrópoli y de ultramar fueron elegidos por sufragio popular (según la "Instrucción para la elección de los diputados" de 1810 que fué unida a la convocatoria y que constituyó el primer embrión de ley electoral). Esta asamblea en su primera sesión se declaró soberana y constituyente, transformándose en el primer parlamento moderno de la historia española que concluyó con la promulgación de la Constitución de 1812, texto de clara inspiración liberal (el termino liberal aplicado a la política toma internacionalmente su origen en el nombre que se dio al grupo de diputados progresistas en el parlamento reunido en Cádiz) y que siempre ha representado para los españoles el símbolo de las libertades políticas. La redacción de esta primera Constitución en lengua española que recogió muchas ideas de la revolución francesa y fórmulas de la Constitución de los Estados Unidos, se inspiró igualmente en las viejas tradiciones democráticas de los municipios españoles, que recuperaron en el texto constitucional de 1812 su antigua condición de instituciones electivas (los municipios en la historia política y democrática española han sido siempre una pieza clave para la defensa de las libertades).

    Las Cortes de Cádiz se han considerado el punto de partida de las ideas democráticas y del derecho de sufragio no sólo en España sino en el conjunto del mundo hispánico. Ello fue debido al hecho de que en su redacción participaron además de los diputados de la metrópoli también los diputados venidos de las entonces provincias españolas de América (uno de los tres grupos de diputados reunidos en Cádiz se llamó el partido de los "americanos") varios de los cuales serían después los líderes de los movimientos de independencia en Hispanoamérica. La Constitución de Cádiz inspiraría así no solo las posteriores constituciones españolas sino que serviría de base para la redacción de las primeras constituciones de los nuevos estados independientes latinoamericanos (diremos de paso que en casi todos los países latinoamericanos el proceso de independencia se inició en las luchas por la democratización del poder en los ayuntamientos). Es de señalar que por esta razón muchas de las primeras leyes electorales redactadas en el siglo XIX en los países de lengua española a ambos lados del Atlántico tuvieron como punto común de referencia un mismo texto constitucional. Dicho esto, como preámbulo obligado, formalmente las leyes electorales destinadas a regular el derecho de sufragio arrancan en España desde 1837, estableciéndose el sufragio universal a partir de 1869, que quedó consolidado por la ley de 1907, aunque la tormentosa historia que vivió España a lo largo del siglo XIX y parte del siglo XX impuso un proceso marcado por fuertes retrocesos y avances en cuanto al ejercicio de las libertades democráticas y por ende del funcionamiento del sistema electoral. La II República, proclamada en 1931 a raíz de los resultados de las elecciones municipales que hicieron abdicar al rey, introdujo además el sufragio femenino. Las mujeres españolas que votaron a partir de las Elecciones Generales de 1933, lo hicieron mucho antes que en otros países de Europa occidental (antes que Francia por ejemplo). El triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936, cuyos resultados nadie puso en duda, desencadenó a los pocos meses una reacción antidemocrática y el estallido de la guerra civil de 1936-39 que concluyó con la victoria del General Franco, facilitada por las luchas internas dentro de las fuerzas republicanas y por el fuerte apoyo militar exterior de los regímenes fascista.

    Como es sabido, la instalación de una dictadura impuso durante cerca de 40 años un largo paréntesis al ejercicio de los derechos democráticos, aunque estas casi cuatro décadas no fueron suficientes, como la transición política española vino después a demostrarlo, para borrar de la memoria histórica el pasado y la experiencia acumulada de más de un siglo de legislación electoral, que entre 1810 y 1936 produjo doce leyes electorales y otras muchas normas que regularon la celebración en España durante ese largo periodo de 55 elecciones parlamentarias. En realidad, ya incluso algo antes de la muerte de Franco y dentro de España, en los círculos intelectuales y en los estados mayores de los partidos de la oposición democrática que empezaban a salir de la clandestinidad, se empezó discutir y estudiar el tema del sistema electoral más conveniente para el país. A raíz de la muerte de Franco en noviembre de 1975 esta cuestión saltó a los medios de comunicación abriéndose un amplio debate sobre las ventajas e inconvenientes tanto del sistema electoral vigente durante la II República como de otros diferentes sistemas aplicados en otros países.

    El Sistema Electoral Español en el Marco de la Opción Evolucionista de la Transición Política

    Tras la desaparición del viejo dictador, en poco tiempo se llegó a un consenso casi general sobre la necesidad de llegar a un pacto entre todas la fuerzas políticas, incluido el sector reformista del antiguo régimen, para posibilitar una transición pacífica que debía de pasar por unas elecciones justas, transparentes y fiables mediante un sistema electoral que diera las debidas oportunidades a todo el amplio espectro político, incluidos los partidos nacionalistas, para competir por la obtención de representación en el futuro parlamento. Un año después de la desaparición del general Franco, en diciembre de 1976 los españoles fueron convocados por referéndum a aprobar la ley para la Reforma Política del estado, que evitando la ruptura de las instituciones significaba un primer reconocimiento del principio de la soberanía popular para que los ciudadanos pudieran pronunciarse libremente y optar entre un sistema político basado en la democracia o seguir con la dictadura. En el primer caso votando "Sí" se daría así legitimidad y vía libre por medio del sufragio a la convocatoria de un parlamento democrático constituyente, que tendría que ser elegido seis meses después partiendo de un sistema electoral que debería aprobarse en caso de que el resultado del referéndum fuera el "Sí" a la democracia. Los resultados fueron aplastantes para el "Sí", ya que solo un 2 % de los electores españoles votó "No" a la democracia. Aprobada en referéndum, la reforma política establecía un modelo de parlamento bicameral, compuesto de un Congreso formado por 350 diputados (basado en el cálculo de 1 diputado cada 100.000 habitantes) y un Senado integrado por 207 senadores (número que ha variado posteriormente). La discusión para establecer el sistema electoral que configuraría estas cámaras giró alrededor de los dos aspectos principales, que fundamentan a todos los sistemas electorales : ¿sobre qué base territorial se debían establecer las circunscripciones? y ¿qué fórmula electoral convenía adoptar en función del contexto histórico-político del país? El fuerte peso histórico que tienen los distintos territorios en España hizo que el modelo de sistema electoral adoptado a partir de 1977 tuviera que equilibrar la componente puramente poblacional (asignar en cada demarcación territorial un número de diputados a elegir en función del número de habitantes de derecho) con una fórmula que permitiese que la población de cada territorio tuviera un mínimo de representación en función de la variable territorial. Hay que señalar que España es un país caracterizado por tener grandes desequilibrios demográficos en su territorio. Así el sistema electoral adoptado respecto a la asignación de escaños por circunscripción se basó en un sistema de dos niveles de representación proporcional, que combinaba las elecciones en el ámbito provincial con las listas nacionales de partidos.

    La circunscripción quedó delimitada territorialmente vinculada a la división de España en provincias (existen 50 provincias), a las que se añadieron dos circunscripciones correspondientes a dos ciudades españolas situadas fuera de la península. La distribución de los 350 escaños del Congreso se hizo de forma que cada circunscripción tuviese asignados de forma fija 2 escaños sobre la base territorial, distribuyéndose el resto de los escaños asignados a cada circunscripción en función de la variable población. Esta última variable es la que posibilita que de una convocatoria electoral a otra puedan variar ligeramente en algunos casos el número de diputados que puede elegir cada circunscripción (posteriormente la Constitución fijó entre 300 y 400 los escaños que podría tener el Congreso de los Diputados, aunque en la práctica se han seguido manteniendo hasta ahora los 350 escaños iniciales del parlamento constituyente distribuidos entre las 52 circunscripciones según el sistema descrito).

    Para compensar los efectos de la asignación de escaños a las circunscripciones sobre la base de este sistema mixto territorial-poblacional (lo que favorecía a unas candidaturas más que a otras) el sistema electoral buscó un elemento corrector en la formula destinada a transformar los votos en escaños. Se desistió de los sistemas mayoritarios, tales como el de mayoría simple en distritos uninominales o el de doble vuelta, que habrían acentuado los efectos desproporcionados de la estructura de dos niveles, y se optó por el sistema de listas cerradas de representación proporcional de partidos, aplicando la fórmula d'Hondt d'Hondt para la adjudicación de los escaños. A su vez se estableció en un mínimo del 3 % de los votos en cada circunscripción la barrera de exclusión para que una candidatura entrara en el reparto de escaños. El sistema para el Senado, que es una cámara de presentación territorial compuesta hoy por 257 senadores (puede variar uno más uno menos), se rige de forma distinta, ya que sólo 208 escaños se eligen por elección directa. Estos se asignan repartiendo 4 escaños en todas las circunscripciones provinciales, independientemente de su población, pudiendo votar el elector a tres de los candidatos que figuran en una papeleta única (en la que cada formación politica presenta tres candidatos para elección en una lista abierta). Bajo ese sistema de representación proporcional en "lista abierta", es posible optar por votar a un solo candidato o a tres candidatos de tres partidos distintos. El resto de los senadores (49 en la actual legislatura) son elegidos por vía de sufragio indirecto por los parlamentos de las 17 regiones (Comunidades) autónomas.

    En cuanto al goce de los derechos de sufragio activo (poder elegir) y de sufragio pasivo (poder ser elegible) el sistema electoral español extendió prácticamente sin limitaciones ambos derechos a todos los ciudadanos mayores de edad (18 años), excluyendo únicamente a los condenados por sentencia firme de los tribunales o en el caso de los candidatos a la elección a aquellos que ejercen en activo determinadas funciones públicas (jueces, militares, altos cargos de la administración, etc.). Los candidatos no estarían por otra parte obligados de depositar ningún tipo de fianza económica para concurrir a las elecciones (se prefirió eliminar cualquier tipo de discriminación en la presentación de candidaturas por razones económicas aun a riesgo de que se pudiesen dar algunos abusos), si bien tendrían que ser presentados por un partido legalmente registrado (registrar un partido político es extremadamente fácil) o por una agrupación de electores. Finalmente en lo relativo a la participación electoral se dejaba libertad total al elector para decidir si ejercitaba su derecho al voto o no (imponer el voto obligatorio en el contexto de la transición de una dictadura a una democracia hubiera sido un contrasentido).

    Según el calendario previsto tres meses después del referéndum constitucional se aprobaron provisionalmente las primeras normas electorales anteriormente comentadas y otros tres meses después tuvieron lugar las elecciones generales para designar el parlamento constituyente. La capacidad integradora del sistema electoral diseñado (aspecto básico para que una transición política sea realmente viable), a pesar de tener sus imperfecciones como cualquier sistema electoral, quedó plasmada en el hecho de que obtuvieron una representación parlamentaria bastante ajustada a sus expectativas tanto la derecha, el centro, como los socialistas, los comunistas y los nacionalistas vascos y catalanes. Esta pluralidad parlamentaria, que se logró sin caer en una excesiva fragmentación y que traducía las grandes corrientes ideológicas del país, fue fundamental para facilitar una redacción realmente consensuada de la Constitución, cuya compleja elaboración exigió más de un año y que sin duda desde el ángulo del derecho comparado puede considerarse en muchos aspectos una de las más avanzadas del mundo.

    Entre las disposiciones contenidas en la Constitución (Art.81) quizás una de las más importantes por su trascendencia fue la de otorgar al Parlamento el poder exclusivo de elaborar las normas electorales, estableciendo además que la Ley Electoral debería poseer rango de ley orgánica, estando sometida cualquier modificación, por mínima que fuera, a su estudio por la Comisión Constitucional del parlamento y seguir los trámites reservados a las leyes orgánicas.

    Después de aprobarse por referéndum (6.XII.78) la nueva Constitución española, el parlamento constituyente al haber finalizado sus funciones de redacción de la ley básica del Estado fue disuelto inmediatamente, siendo convocadas unas nuevas Elecciones Generales que abrirían paso a la primera legislatura ordinaria y también las primeras elecciones municipales de la democracia, finalizándose así la fase inicial de la transición política española.

    Enfoque Jurídico y Funcional del Sistema Electoral

    El sistema electoral español, en tanto que instrumento cuya finalidad última es garantizar un sufragio igualitario y democrático y dar traducción a los votos en términos de representación política, ha sido un modelo lo suficientemente eficaz (ha permitido mayorías y gobiernos relativamente estables, así como la alternancia en 1982 y 1996) como para que siga manteniéndose prácticamente consolidado e inalterado veinte años después de aprobarse por consenso sus líneas maestras en la fase inicial de la transición. La primera Ley Orgánica Electoral aprobada en 1985 ratificó las bases del sistema diseñado en 1977 y amplió el desarrollo de la normativa aplicada durante el periodo de la transición política.

    Bien es cierto que en los últimos tiempos se ha abierto un cierto debate sobre la oportunidad de introducir algunas modificaciones en el sistema electoral y adoptar el sistema de listas abiertas en vez de listas cerradas, habiéndose escuchado también algunas tímidas propuestas favorables al establecimiento de circunscripciones y candidaturas uninominales. Sin embargo parece muy dificil que en el complejo contexto político-electoral español las ventajas de otros sistemas compensaran los inconvenientes que resultarían, sobre todo en lo tocante a las circunscripciones uninominales, de lo cual el conjunto de la clase política es consciente.

    Descripción de los Elementos Funcionales del Sistema

    Para no alargar más esta breve exposición, expondremos seguidamente una síntesis de los elementos más importantes que caracterizan el funcionamiento del sístema electoral :

    LA TRANSICI"N DEl Modelo Territorial del Estado y sus Implicaciones sobre el Sistema Electoral

    No se podría acabar, en el caso español, una descripción de su sistema y de su regimen electoral sin hablar brevemente de algo que ha sido tan importante históricamente como la transición del modelo de Estado autoritario al modelo de estado democrático. Nos referimos a la transición llevada a cabo en paralelo a la anterior desde un modelo de Estado hipercentralista a un modelo de Estado fuertemente descentralizado, transición que en el terreno político y sociológico ha sido sin duda bastante más dificil y compleja que la transición de la dictadura a la democracia. Quizás haya sido el elemento más problemático que tuvieron que abordar los redactores de la Constitución de 1978.

    En efecto, para muchos españoles ha sido y es aún dificil de aceptar el reconocimiento de los nacionalismos, de la diversidad ling[cedilla]ística y de la creación de instituciones de autogobierno en las distintas regiones españolas dotadas de competencias cada vez mayores. Por otra parte la apertura democrática facilitó la explosión de fuertes reivindicaciones nacionalistas, que en gran parte han sido luego asimiladas por el sistema político a través de los mecanismos electorales sobre los que sa ha sustentado el proceso de descentralización. Es de señalar que el sistema permite incluso a HB, la candidatura política vinculada al grupo terrorista ETA, concurrir legalmente a todas las elecciones (legislativas, municipales, autonómicas del País Vasco y Europeas) y que los resultados siempre han sido aceptados por unos y por otros, aunque éstos muestran desde hace unos años el fuerte declive del voto HB. En el marco de todas estas tensiones, el modelo de descentralización español ha sido original en la medida en la que tuvo en cuenta por un lado la existencia de diferentes exigencias de autonomía frente al poder central (muy fuertes en Cataluña y el País Vasco, moderadas en otras zonas y casi nulas en bastantes regiones) y supo diseñar una estrategia a largo plazo tendente a facilitar la armonización progresiva de las capacidades de autogobierno de cada territorio.

    A partir de estos criterios se organizó la división de España en 17 Comunidades Autónomas, dotadas cada una de un Parlamento elegido por sufragio universal. La instalación de dichos parlamentos se hizo progresivamente, iniciandose la transición del modelo de Estado con las elecciones autonómicas del Pais Vasco y de Cataluña celebradas a principios de 1980. Posteriormente se eligieron los parlamentos de Galicia y de Andalucía, en 1981 y 1982 respectivamente. Estas cuatro regiones son las que se denominan nacionalidades históricas. La instalación de los 13 restantes parlamentos autónomos se llevó a cabo a partir de las elecciones autonómicas que se celebraron simultáneamente junto a las elecciones locales de 1983.

    Uno de los elementos básicos de la armonización del proceso de descentralización político del Estado fué precisamente la adopción de un sistema electoral similar en todo el territorio, ya que la elección de los parlamentos autonómicos (aunque varíen en cuanto al número de diputados) se rige por las mismas fórmulas de distribución de escaños por circunscripciones y la misma fórmula matemática de reparto de los escaños que las que rigen para la elección de los diputados del Parlamento central (las Cortes). Cada Comunidad Autónoma dispone de su propia Ley Electoral que debe adecuarse en sus procedimientos básicos con la Ley Electoral General. A partir de la instalación de estas asambleas parlamentarias autónomas elegidas por sufragio universal, se ha ido generando un fenómeno de desarrollo moderado del regionalismo en muchos sitios donde esta conciencia no existía pero también un fenómeno de integración de los nacionalismos en un marco institucional dinámico, que permite negociar a los poderes central y autonómico sobre las bases de la legitimidad que ambos obtienen en las urnas. Estas negociaciones son las que han permitido una descentralización muy avanzada (bastante mayor que la existente en muchos estados formalmente federales) y hoy mayoritariamente aceptada.

    Finlandia: Selección de Candidatos y Proporcionalidad Partidista

    El sistema electoral Finlandés fue introducido en 1906. Se realizaron elecciones el año siguiente, las cuales fueron las primeras elecciones proporcionales para hombres y mujeres. En 1917, Finlandia se volvió independiente de Rusia y la Constitución de la nueva república entró en vigencia en 1919, más tarde se desarrolló una variante del parlamentarismo conocido como semi-presidencialismo. Desde 1906, los hombres y las mujeres han sido elegibles para votar y ser nominados en las elecciones. La edad de eligibilidad ha sido sucesivamente rebajada de 24 a 21 años de edad en 1944, a 20 años en 1969 y a 18 años en 1972.Una característica distintiva de las elecciones Finlandesas son las cifras excepcionalmente altas, de papeletas emitidas en ausencia por correo. En la elección de 1995, el 43.4% de los votos válidos fueron emitidos de esa manera.

    El parlamento Finlandés está integrado por 200 MPs elegidos de 15 distritos. En todos los distritos excepto en las Islas de lengua sueca, la distribución de escaños a partidos (incluyendo alianzas electorales) es proporcional a los votos siguiendo un sistema D'Hondt de RP de lista de partido, ver Representación Proporcional Personalizada. Antes de 1954, los votantes tenían que escoger entre listas de candidato (una lista incluía un máximo de dos candidatos y uno alterno), cambios posteriores al sistema significaron que ahora es posible votar por candidatos individuales. Estos cambios transformaron al sistema electoral finlandés en un raro sistema de listas, que obliga a votar por candidatos individuales.

    La elección de candidatos de la lista de partido, no está predeterminada, pero depende enteramente del número de votos individuales emitidos para cada candidato. El votante elige el número de su candidato (la lista de candidatos, en la cual cada uno tiene asignado un número de identificación, es colgada enfrente del votante) y lo escribe en la papeleta. Como resultado, la elección no es exclusivamente una competencia entre partidos, es también una competencia entre candidatos individuales de la lista del partido. Tampoco se le da la opción al electorado de votar por un partido en sí, sino que unicamente por candidatos individuales nominados pero no ordenados por un lista de partido o una lista no partidaria.

    Mientras los distritos de las Islas eligen un sólo miembro, los otros 14 distritos son todos multimiembros. La magnitud de distrito está determinada por el tamaño de la población, la cual favorece los distritos en el norte rural y en el este. La proporcionalidad todavía es alta en los resultados generales parlamentarios, aunque la variación entre los distritos es grande en este aspecto. En general, los distritos urbanos son más proporcionales y las áreas rurales producen resultados más desproporcionales.

    Ya que la formula D'Hondt para distribuir escaños favorece a partidos grandes, en Finlandia los partidos pequeños usualmente se unen en alianzas electorales con uno o más partidos. Las alianzas electorales se hacen a nivel de distrito, lo cual significa que un partido puede unirse en diferentes alianzas en los 14 distritos, las alianzas tienen entonces varios grados de éxito. Adicionalmente, de acuerdo a la ley electoral de 1969, un candidato sólo puede ser nominado en un distrito. Anteriormente un candidato podía ser nominado en todos los distritos, que era una óptima estrategia electoral para un líder carismatico de un partido pequeño. La mayoría de los partidos pequeños participan en alianzas electorales y sin esta opción la proporcionalidad entre los votos y escanos podría, hasta cierto grado, ser debilitada. Sin embargo, ya está planificada la reforma para reducir el número de distritos antes de las elecciones parlamentaria de 1999.

    Irlanda: El Arquetipo del Voto Único Transferible

    Casi desde su independencia en 1922, la República de Irlanda ha usado el sistema de representación proporcional por medio del Voto Unico Transferible (VUT). Cuando el nuevo estado Irlandés adoptó un sistema electoral, la élite política local adoptó una version de RP, porque la creían intrínsicamente justa. Los británicos también lo preferían en lugar del de Mayoría Relativa (MR), para proteger la representacion de los Protestantes, quienes constituían aproximadamente un 5% de la población. El sistema electoral VUT fue consignado en la Constitución (1937) y por consiguiente no puede ser modificado sin un referéndum. Los MPs se eligen de los distritos, resultando en tres, cuatro o cinco representantes electos.

    Este sistema ha dado un alto y constante grado de proporcionalidad y todos los partidos, grandes y pequeños, han sido representados con presición tomando en cuenta su tamaño, aunque los partidos grandes salen un poco sobre-representados. Por ejemplo, Fianna FBil, el partido más grande en todas las elecciones desde hace más de 60 anos, ha ganado un promedio de 45% de los votos en las elecciones despues de la guerra y 48% de los escaños, mientras el tercer partido, el Laborista, ha ganado un promedio de 12% de los votos y 11% de los escaños.

    Como en muchos otros paises los Miembros del Parlamento son principalmente profesionales académicos, con unos cuantos MPs de la clase trabajadora. Las mujeres también están sub-representadas, aunque la cifra de principios de 1997, un 14%, ha sido la más alta en la historia del Estado. No se puede decir que la República de Irlanda esté dividida por razones étnicas, así que la pregunta sobre representación de grupos etnicos no procede. Al contrario de las expectativas iniciales, los protestantes no han buscado representación política por separado sino que han votado por los partidos más influyentes.

    El Voto es simple: los electores solamente indican su candidato favorito escribiendo "1" en la papeleta a la par del nombre del candidato y pueden de esta manera, indicar su segunda, tercera, cuarta, etc., preferencia. Alrededor de dos tercios de los votantes ven elegido a su candidato de primera opción y, en promedio, alrededor del 20% de los votos no contribuyen al resultado final.

    La Casa del Parlamento es electa por el pueblo por medio del VUT, el DBil es de crítica importancia en el sistema parlamentario en Irlanda. Para obtener el puesto, un gobierno necesita el apoyo de la mayoría de los miembros del DBil y un gobierno puede salir del poder si no logra mantener ese apoyo.

    Irlanda no ha experimentado problemas en lo que respecta a gobiernos estables y efectivos. Por muchos anos, gobiernos de un partido único dirigidos por el partido más grande, Fianna FBil, era la norma, la cual se veía interrumpida sólo ocasionalmente por coaliciones formadas por los otros dos partidos influyentes. Más recientemente, un declive de la fuerza de Fianna FiBil y el surgimiento de otro número de pequeños partidos, ha obligado a gobiernos de coalicion convirtiéndose en la norma. Desde 1989, cada uno de los 5 partidos más grandes, ( o sea el que ha ganado más del 2% de los votos en las elecciones), ha pasado por lo menos dos años en el gobierno. Una vez formados los gobiernos, tienden a ser razonablemente estables, con un promedio de alrededor de tres años. Los procedimientos del DBil están basados en el modelo Westminster, el cual habilita a los gobiernos a promulgar su legislación con mínimos cambios reales, restándole todo tipo de influencia a la oposición.

    En términos de rendición de cuentas, es realmente fácil hacer caer a un gobierno. En todas las elecciones desde 1973 hasta 1997, el gobierno saliente no logró ser reelecto. Los votantes tienen representantes locales: la relación de los Miembros del Parlamento con la población es alta, más o menos uno por cada 20,000 personas, y la magnitud del distrito es pequeña (como máximo 5 representantes por distrito). Los Miembros del Parlamento son generalmente muy conocidos por sus representados y muy activos en su área. No hay normativa para revocación del mandato para MPs electos.

    Una crítica que se le hace al VUT, es que ayuda a promover la fragmentacion intra-partidaria, pero los partidos irlandeses pueden ser relativamente cohesivos, a pesar de la competencia electoral entre los candidatos del mismo partido. En el Parlamento es muy raro ver a un representante romper con la línea del partido por cualquier asunto. La cultura política de Irlanda esta fuertemente influenciada por Inglaterra y la fórmula el-ganador-se-lleva-todo que caracteriza los sistemas basados en Westminster, permanece muy fuerte en Irlanda.

    La ausencia de divisiones étnicas o cualquier otra división profunda en la sociedad Irlandesa, significa que una táctica de los partidos para buscarlas fuera de ellos mismos no procede. Vale notar que en Irlanda del Norte que sí tiene profundas divisiones étnicas, nacionales y religiosas entre los protestantes y los católicos, tambien emplea el VUT para muchas elecciones. La mayoría de los partidos influyentes obtienen su apoyo principalmente de una u otra de las dos comunidades y no perciben ningún incentivo para buscar apoyos de otras comunidades. De hecho, los partidos se esfuerzan demasiado buscando el apoyo de las dos comunidades.

    El sistema electoral VUT es apoyado porque se le considera justo, ya que provee representación proporcional, además del poder que les otorga a los votantes cuando escogen a sus representantes, al permitirles ordenar a todos los candidatos por orden de su elección, en ambos casos: entre partidos y dentro de los partidos. Aunque la mayoría de los votantes votan conforme la línea de partido, no es obligatorio hacerlo y un número significativo vota por intereses geográficos, es decir, dan sus preferencias a aquellos candidatos de su localidad, independientemente del partido a que pertenezcan. Se han celebrado dos referéndums, ambos promovidos por el entonces gobernante partido de Fianna FBil, para reemplazar al VUT por el sistema Británico de MR. En ambas ocasiones el electorado votó para mantener VUT, el margen de victoria fue pequeño en 1959, pero bastante amplio en 1968.

    Sin embargo, el VUT es criticado por la intensa competencia que genera entre candidatos, especialmente entre candidatos del mismo partido. Un mayor número de miembros del parlamento de Fianna Fbil, el partido más grande, son derrotados por otros candidatos del mismo Fianna Fbil, que por candidatos de otros partidos. Por ello, un número considerable de MPs, argumentan que el VUT los obliga a invertir demasiado tiempo en responder a las quejas de la comunidad y de sus representados, lo cual es vital para su sobrevivencia electoral, pero los limita de tiempo necesario para atender asuntos nacionales, políticos y del parlamento. Se argumenta también que un sistema electoral que debilite ese estrecho vínculo entre los Miembros del Parlamento y sus representados, que mantiene la expectativa de atender demandas de trabajo de los electores, podría atraer a la política a otra gente más calificada.

    Reforma Electoral en Israel

    El 8 de Marzo de 1992, el último día antes de disolverse el parlamento Israelí (el Knesset), cambió la ley electoral en Israel. Este trascendental cambio institucional fue implementado en la décimo cuarta elección general el 29 de Mayo de 1996.

    La iniciativa para reformar la ley electoral, emanó de la gran insatisfacción acerca del desempeno gubernamental. Un movimiento de organizaciones de base, lidereado por prominentes profesores de derecho y miembros del Knesset, atribuyó el estancamiento de la política durante los años ochenta, principalmente a la política de coaliciones. Partidos pequeños, particularmete los religiosos, obtenían una influencia desproporcionada debido al proceso de formación de coaliciones, debilitando de esta forma la autoridad discrecional del Primer Ministro, en cuanto a la formación de politicas públicas nacionales y dándoles acciones sobre recursos públicos y obligaciones simbólicas, más grandes de lo que merecían. Se suponía que el cambio institucional remediaría esta situación.

    En un reciente artículo, Nachmias y Sened (1988) demuestran que la reforma institucional en la ley electoral, disminuyó significativamente la fuerza de los grandes partidos e inevitablemente aumentó el poder de negociación de los partidos pequeños o religiosos. Desde la perspectiva de los reformadores, el resultado del cambio electoral fue contraproducente. No obstante, desde una dimensión teórica, se debieron esperar tales consecuencias. En la primera sección, examino la regla electoral usada en Israel entre 1951-92 y discuto las razones políticas para la amplia insatisfacción con este acuerdo institucional. En la segunda sección, los mayores atributos de la nueva ley son descritos junto con las irrealizables expectativas de que constituiría un avance significativo en relación con la antigua ley. Los problemas inherentes a la nueva ley son discutidos desde una perspectiva conceptual en la tercera sección. En la ultima sección, me refiero a las implicaciones generales de la reforma en el contexto de la búsqueda por diseños pluralistas democráticos e institucionales.

    El Sistema Electoral en Israel Antes de 1996

    La ley electoral vigente en Israel de 1951 a 1992, fue una de las formas más puras de la regla proporcional. El total del electorado Israelí fue tratado como un sólo distrito. El número de escaños que cada partido obtuvo en el Knesset, fue casi exactamente igual al número de votos obtenidos en las elecciones generales. El número mínimo de votos necesarios para entrar al parlamento era el uno por ciento de los votos (desde 1992, es el 1.5 por ciento), un umbral de entrada bastante bajo comparado con sistemas electorales similares.

    Un efecto notable de esta forma pura de regla electoral proporcional, fue que el Knesset Israelí estuvo siempre compuesto de una multitud de partidos. En las trece elecciones que se desarrollaron entre 1949-92, ningún partido obtuvo la mayoría de los escaños en el Knesset. Esto requirió que el partido más grande en el Knesset entrara a un proceso de negociación para formar coaliciones, después de cada campaña electoral a fín de poder formar un nuevo gobierno.

    La formación de coaliciones en sistemas multi-partidistas implica un tedioso proceso de negociaciones sobre dos tipos de obligaciones: las relacionadas con la gestión de gobierno y los acuerdos políticos (Laver y Schofield 1990, Sened 1996). En sistemas multi-partidistas, el partido que articula la coalición debe conseguir un balance entre las obligaciones secundarias relacionados a la gestión de gobierno y las relacionadas con los acuerdos políticos. Cualquier gobierno puede buscar implementar una política que, raramente, va a satisfacer a todos los participante de la coalición. El partido que articula la coalición, debe conseguir el apoyo de sus socios más pequeños. Las obligaciones secundarias son distribuidas para compensarlos por su insatisfacción con las políticas que el gobierno, como entidad entera decide implementar. A menudo la insatisfaccion lleva al colapso de los gobiernos de coalición, donde las obligaciones relacionados a la gestión de gobierno, no compensan los compromisos políticos de los diferentes socios de la coalición (Mershon 1996, Sened 1996).

    La Nueva Ley Electoral

    Hacia el final de los años ochenta, un movimiento de organizaciones de base, el Comité Público para una Constitución para Israel, se formó para abogar por reformas políticas y electorales. El liderazgo del grupo sometió una propuesta detallada de reformas, incluyendo recomendaciones específicas relacionadas con asuntos de derechos individuales, una estructura formalizada de pesos y contrapesos entre las ramas ejecutiva y legislativa del gobierno, y una nueva ley electoral. A pesar de la objeciones públicas de los politólogos en Israel y un considerable número de legisladores de diferentes partidos, el Knesset, después de considerables tácticas de ponderación, maniobras y retrasos políticos, modificaron la propuesta original del movimiento y cambiaron la ley electoral. El éxito del movimiento ha sido atribuído a su prominente campaña política en términos de su dimensión, recursos y presencia, reforzada por el endoso de los líderes de los dos partidos mayoritarios.

    La nueva ley electoral incluye dos normas impotantes, las que supuestamente reforzarán los poderes del Primer Ministro (PM) en el proceso de formación de coaliciones, después de una elección general. En primer lugar, el PM es elegido directamente por los votantes, quienes depositan dos papeletas en la urna de votación. En la primera papeleta, votan por el partido de su elección y en la segunda por su candidato preferido para PM. Bajo la antigua ley electoral, después de la elección, el Presidente de Israel llamaba a los nuevos miembros electos del Knesset y consultaba con ellos, antes de preguntarle al líder del partido mayoritario que tratara de formar un gobierno de coalición (sólo hubo una excepción). Con la nueva ley, el candidato para PM que recibiera más del 50% de los votos sería popular y directamente electo. Si ningún candidato recibía más de 50% de los votos, se llamaría a una segunda ronda. Los votos en blanco o inválidos no contaban.

    En consecuencia, uno de los dos contendientes estaba seguro de obtener mas de 50% de los votos. Bajo este procedimiento, el PM puede que no sea el líder del partido más grande del Knesset. De hecho, en la elección de 1996, Netanyahu ganó la elección para PM, mientras su partido Likud ganó 32 escaños en el Knesset. Dos escaños menos que el partido Laborista, el cual ganó 34 escaños y su líder, el adversario de Netanyahu para el puesto de PM, Shimon Peres, perdió la competenecia electoral.

    Para reforzar más el poder del PM y asegurar la estabilidad de los gobiernos de coalición, la nueva ley disminuyó considerablemente el poder de la vieja institución parlamentaria llamada voto de repudio (o de confianza). Con la nueva ley, se necesita una mayoría absoluta de miembros del Knesset (61 miembros) para aprobar un voto de repudio, comparado a la vieja regla donde una mayoría simple de los miembros presentes en el plenario, era suficiente para pasar tal voto. No obstante, de forma más significativa, bajo la nueva ley, si una mayoría absoluta apoya el voto de repudio, no sólo termina con el gobierno sino que también se disuelve el Knesset. Este cambio constituye un fuerte desincentivo para que los legisladores apoyen un voto de desconfianza. Para derrocar un gobierno de coalición sin disolver el Knesset, un voto de repudio debe ser apoyado por al menos 80 miembros del mismo.

    Las Normas Legislativas no funcionarían

    Existen tres razones para esperar que el cambio institucional fallara en el principal propósito para el cual fue legislado. El primero es muy conocido y señalado por los intelectuales y unos cuantos prominentes funcionarios, antes del cambio. La nueva ley electoral habilitaba a los partidos pequeños a presionar a los partidos grandes para acomodar sus preferencias políticas en tres rondas: a) antes de la primera ronda electoral, b) de nuevo antes de la segunda ronda (si se realizaba) y, c) una vez más durante el proceso de negociación para la formar el gobierno de coalición.

    Con la vigencia de la nueva ley, los partido pequeños podrían presionar a los grandes solamente durante el proceso de formación de coalición y, sólo si eran genuinamente articuladores. Bajo esta nueva norma, los partidos pequeños en general y los religiosos en particular, tienen virtualmente garantizados el status articulador en la segunda ronda. La preclusión de la segunda ronda los haría articuladores en la primera ronda. El cambio institucional incrementa considerablemente la probabilidad de que los partidos pequeños, en particular que los religiosos, se vuelvan genuinamente articuladores y de esa forma aumentan su poder de negociación.

    La segunda razón para esperar que la nueva ley se vea derrotada en su propósito, está directamente relacionada a otro resultado bastante anticipado: los partidos grandes están destinados a perder escaños en el Knesset a favor de los partidos pequeños. Desde que el Partido Laborista perdió su status de dominante, el sistema de partidos Israelí se ha vuelto en un sistema bi-polar, en el cual los dos partidos mayoritarios compiten, con el apoyo de los partidos satélites, por el control del parlamento y como consecuencia, del gobierno de coalición. Típicamente, al líder del partido mayoritario le es dada la primer oportunidad para formar una coalición gobernante. Los votantes, completamente conscientes de esta práctica institucional, a menudo votan estratégicamente para incrementar las posibilidades del líder del partido en el Knesset, con el que a ellos les gustaría que se formara una coalición. Los votantes podrían estar más cerca ideológicamente o por preferencia política, de uno de los partidos pequeños en el Knesset y aún así votar por el partido más grande para incrementar sus posibilidades de poder formar una coalición gobernante.

    La nueva ley electoral eliminó el incentivo para votar por el partido más grande en el Knesset. Bajo la nueva ley, los votantes pueden votar por el líder del partido que liderea el bloqe parlamentario que ellos prefieren, y luego votan sinceramente por el partido de su elección. Esto conduce inevitablemente a una fragmentación adicional en el parlamento, ya que condiciona a los electores a votar por los partidos pequeños en vez de por uno de los partidos grandes.

    Esta fragmentación adicional, instensifica los problemas de gobernabilidad inherentes en los gobiernos de coalición en diferentes formas:

    En resumen, hay tres razones teóricamente fundamentadas, para esperar que el cambio institucional haga lo contrario de lo que se ha planeado. En vez de reducir la fragmentación en el gobierno y disminuir el poder de negociación de partidos pequeños, se espera que la nueva ley electoral incremente la fragmentación así como el poder de los partidos pequeños, particularmente la de los religiosos. Primero, la nueva ley institucionaliza más oportunidades para que partidos pequeños negocien con los candidatos a PM y aún con el PM electo. Para poder elevar sus oportunidades de ganar la elección, los candidatos prometerán una variedad de incentivos a los partidos pequeños, a cambio de su apoyo en la primera y segunda ronda y durante el proceso de formación de coalición. Segundo, la nueva regla invierte el incentivo para que los votantes voten estratégicamente por el partido grande en el Knesset. Inevitablemente los grandes partidos perderían su escaños en el Knesset, reduciendo considerablemente la probabilidad que un partido grande de centro, capture el centro parlamentario e implemente políticas relativamente consistentes. Además, los partidos integrantes de coalición tendrían que depender de mas socios para formar y mantener gobiernos de coalición. Esto incrementaría tanto la fragmentación en el gobierno y los incentivos de coalición a los partidos pequeños. Finalmente, al amenazar el rol del procedimiento del voto de confianza, la nueva ley impediría tanto la capacidad de gobernar de las coaliciones y la efectividad de la oposición parlamentaria.

    India: Mayoría Relativa a Gran Escala

    India es, por un gran margen, la democracia más grande del mundo, con casi 600 millones de habitantes. El gobierno parlamentario de India y el sistema electoral de Mayoría Relativa, ver Mayoría Relativa, son un legado del colonialismo Británico, el cual terminó en 1947. Los Británicos introdujeron el auto-gobierno en la India por etapas, pero no fue hasta el final del mandato colonial y la adopción de la Constitución India en 1950 por una Asamblea Constituyente, que se logró el sufragio universal. La Asamblea Constituyente, la cual estaba constituida por un número de eminentes juristas, abogados, expertos constitucionalistas, intelectuales y políticos, trabajó por casi 3 años, debatiendo acerca de cual sistema electoral debería ser adoptado a gran escala, antes de escoger finalmente un sistema electoral de Mayoría Relativa. Varios sistemas de representación proporcional fueron considerados y atrajeron bastantes seguidores, dada la extremadamente diversa y multiétnica sociedad India, pero el MR fue escogido más que todo para evitar legislaturas fragmentadas y ayudar en la formación de gobiernos estables, siendo la estabilidad una consideración principal en un país en desarrollo, con extensa pobreza y analfabetismo.

    La Constitución India, establece que todos los ciudadanos adultos con 18 años o más de edad y que no tengan prohibido votar, puedan ejercitar su derecho al sufragio. Los votantes eligieron un Lok Sabha o Cámara Baja de distritos uninominales de 544 miembros, y cada uno de los 25 estados Indios han adoptado un sistema similar. En contraste, la Cámara Alta del parlamento, el Rjya Sabha o Consejo de Estados, así como las correspondientes cámaras altas de los estados, son electos indirectamente por miembros de las asambleas legislativas estatales. También hay un Presidente (no-ejecutivo) y un vicepresidente electo por los miembros del parlamento y las asambleas legislativa estatales.

    Las elecciones generales se efectúan una vez cada cinco años, pero el presidente puede disolver el Lok Sabha bajo el consejo del PM antes de que su período termine, tal como ocurrió en 1971 y 1997, o, si está convencido que no se puede formar ningún gobierno estable, como en 1991. El PM se mantiene en su puesto por tanto tiempo como pueda mantener el control de una mayoría en el Lok Sabha. Todos los sucesivos gobiernos del partido del Congreso, que gobernó la India ininterrumpidamente hasta 1977, sirvieron sus períodos completos. Desde 1977, los gobiernos han sido menos estables, y un número de PMs han tenido que renunciar como resultado de divisiones de partido o votos de repudio, antes de terminar sus períodos completos.

    Mientras el proceso electoral es ampliamente considerado como libre y justo y la Comisión Electoral es altamente independiente y tiene extensos poderes, persisten serios problemas. Este es el caso de ciertos bolsones rurales al norte de la India, donde élites establecidas no permiten votar a los campesinos pobres, los centros de voto son regularmente hostigados por pandillas y matones a sueldo, los votantes son influenciados por ofertas de transporte gratuito y los límites de gastos de los candidatos son totalmente rídiculos. Los llamados de ciertos sectores al momento de la elección pueden causar y ya han causado violencia: los Hindúes conforman el 85% de la población, pero India también tiene más de 120 millones de Musulmanes y, la fragmentación del sistema de partidos, ha sido caracterizada por un incremento de la popularidad de los partidos extremistas.

    El mayor efecto del sistema electoral, por lo menos hasta 1977, era el de garantizar gobiernos de mayoría, basados en una minoría de apoyo del votante. El sistema electoral de MR, resultó en el afianzamiento del partido del Congreso, líder de mayorías estables en el Lok Sabha, usualmente en contra de una oposición fragmentada. Pero desde 1977, cuando los partidos de oposición se aliaron para formar coaliciones y comenzaron a proponer candidatos en contra de los candidatos del partido del Congreso (tal como fue el caso en las elecciones generales de 1977 y 1989), las mayorías del partido del Congreso desaparecieron. Además, la naturaleza del sistema expresó que los pequeños cambios en la distribución del voto, a menudo tenían un dramático impacto en la forma en que quedaba integrados el parlamento. Por ejemplo, la distribución de los escaños parlamentarios del partido del Congreso cayó dramáticamente con sólo una ligera disminución de los votos, así como se puede apreciar en la tabla siguiente.

    Los resultados generales en las elecciones al Lok Sabha, nunca han sido proporcionales, el candidato que obtiene más votos, aunque no necesariamente una mayoría de los emitidos, se declara electo. El apoyo puede ser frecuentemente dividido al asignar candidatos de la misma casta, religión o región, una en contra de la otra. Pero a pesar de la naturaleza dividida de la democracia multiétnica de la India, el sistema electoral ha mantenido un considerable grado de apoyo, en parte debido a la práctica de reservar escaños para los grupos sociales poco privilegiados, ver "esc08b". La Constitución Hindú reserva el 22 % de todos los escaños para grupos históricamente en desventaja, conocidos como Castas Programadas (79 escaños reservados) y Tribus Programadas (41 escaños reservados). En estos distritos, sólo un miembro de las Castas y Tribus Programadas pueden competir en las elecciones, aunque todos los electores tienen derecho de voto, esto ha asegurado que su representación parlamentaria sea directamente proporcional a su población. Una reforma constitucional que busca reservar el 33 % de los escaños para las mujeres representantes, está siendo considerada actualmente.

    La profundidad del apoyo popular para la integridad del sistema electoral, se volvió evidente en 1977. Cuando la elección de la PM Indira Gandhi, fue cuestionada por un tribunal después que el partido del Congreso había ganado una mayoría legislativa de 2/3 en 1971, élla respondió haciendo de lado los derechos constitucionales fundamentales por 2 años (1975-1977), se abrió una fase autoritaria en la otrora democracia competitiva de la India. En las elecciones de 1977, su gobierno perdió el poder a través de una elección justa, dejando en claro la voluntad de los votantes hindúes de no aceptar prácticas antidemocráticas. Pero las elecciones de 1977 también introdujeron una nueva era de inestabilidad para la política Hindú. Desde 1977, el partido del Congreso ha sido capaz de completar períodos en el gobierno sólo bajo Indira Gandhi (1980-1984), Rajiv Gandhi (1984-1989) y PV Narasimha Rao (1991-1996).

    La fortaleza del sistema electoral no ha tenido igual correspondencia en el surgimiento de una alternativa viable, frente al partido del Congreso al nivel nacional. Los partidos que se oponen al del Congreso, excepto los Comunistas, llegaron al gobierno en 1977 al unirse en una sola entidad: el partido Janata. Pero se dividieron antes de dos años. En Diciembre de 1989, un partido sucesor, el Janata Dal llegó al poder, apoyado por los partidos Comunista e Hindú de Renovación Bharatiya Janata (PBJ), este gobierno duró sólo diez meses. En las Elecciones Generales Indias de 1996, ningún partido fue capaz de formar un gobierno estable. El PBJ ganó 161 escaños y el del Congreso ganó 140.

    Dos cosas sin precedente ocurrieron como resultado de estas elecciones. Primero, el presidente de la India le pidió por primera vez al principal partido de oposición el PBJ, de derecha y pro-Hindú, formar gobierno. Pero la mayoría de los otros partidos políticos, con el confesado objetivo de bloquear la llegada al poder del PBJ, se aliaron logrando que el PBJ no pudiera alcanzar ni siquiera una escasa mayoría en el Lok Sabha, y por consiguiente una coalición de 13 partidos, con ideologías diametralmente opuestas, bajo el estandarte del Frente Unido, formó el Gobierno. En otras palabras, ni el partido más grande, ni el segundo más grande pudieron formar gobierno. Las elecciones generales MR de 1996, bajo el mismo sistema electoral que había traído estabilidad hasta 1977, introdujo una era de incertidumbre e inestabilidad política.

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    Participación de los Partidos en el Congreso en las Elecciones Generales de la India
    Año de las Elecciones Generales Porcentaje de la votación total contabilizada por el Congreso Disminución del Porcentaje en la votación contabilizada Número de escaños obtenidos Disminución del porcentaje en escaños
    1971 (ganados) 43.7 - 352 -
    1977 (perdidos) 34.52 35.39% 154 56.25%
    1980 (ganados) 42.7 - 353 -
    1984 (ganados) 48.10 - 405 -
    1989 (perdidos) 39.53 19.49% 197 51.36%
    1991 (ganados) 36.50 - 232 -
    1996 (perdidos) 28.80 21.10% 140 39.66%

    Jordania: Diseño de un Sistema Electoral en el Mundo Árabe

    El tema del sistema electoral se ha vuelto el foco de uno de los más acalorados y controversiales debates en Jordania, desde que la políticas multi-partidarias fueron re-introducidas por el Rey Hussein. Las elecciones generales de Noviembre de 1989, se condujeron en un ambiente donde los partidos políticos fueron suprimidos, como ha sido el caso desde principios de los años sesenta, pero la Hermandad Musulmana y los independientes pro-monárquicos fueron fáciles de identificar. Para estas elecciones, las primeras elecciones competitivas por casi 30 años, Jordania usó el sistema electoral de Voto en Bloque, ver Voto en Bloque, el cual había sido utilizado por Inglaterra en el territorio en el período inmediato a la postguerra, para elegir su legislatura de 80 miembros. Fuera de estos escaños, ocho fueron reservados para los Cristianos y otros tres para los Circasianos, ver Disposiciones Relativas a las Minorías.

    El país fue dividido en 20 distritos, dando de dos a nueve MPs cada uno, pero la disparidad en tamaño entre los distritos dando el mismo número de MPs fue considerable. Por ejemplo, el Quinto Distrito de Al-Assima y el Distrito de Maan dieron ambos, 5 miembros a la Casa de Diputados, pero el distrito de Al-Assima tenía más del doble de votantes registrados.

    Con el sistema de Voto en Bloque, los votantes tenían tantos votos como escaños para ser llenados dentro del distrito, pero no todos los votantes hacían uso de sus votos. Existía la amplia creencia que en las elecciones de 1989, los votantes emitirían uno o dos votos por los candidatos con los cuales tenían lazos familiares o sanguíneos, y luego emitirían posteriores papeletas para miembros de la Hermandad Musulmana, el preeminente movimiento político Islámico. Aunque la naturaleza no-política de estas elecciones hacían el análisis político un tanto especulativo, la universidad de Jordania estima que los candidatos de la Hermandad Musulmana ganaron aproximadamente 30% de los escaños con menos del 20% de los votos, los musulmanes independientes ganaron 16% de los escaños, de nuevo con menos votos, mientras que los candidatos pro-monárquicos ganaron casi 60% del voto total, pero sólo llenaron 40% de los escaños. Estos resultados llevaron al Rey Hussein a creer que el Voto en Bloque dió ventajas a los candidatos de la Hermandad Musulmana, el movimiento político más organizado y coherente en el embriónico sistema de partidos, sobre los partidos pro-monárquicos independientes.

    Es por esta razón que, mediante un decreto real, se introdujo un nuevo sistema electoral de cara a las elecciones generales de 1993. Pero al mismo tiempo, Hussein levantaba la prohibición sobre los partidos políticos y ésto llevó al surgimiento de un Partido formal de Acción Islámica Frontal. Creyendo (quizás correctamente) que la mayoría de los votantes Jordanos eran leales a la familia y a la sangre primero y a la ideología política después, Hussein decidió mantener los distritos multi-miembros pero cambió la ley a una mediante la cual, los votantes podrían escoger solamente un candidato en su distrito. Así, de manera accidental, Jordania adoptó el Voto Unico No Transferible, VUNT, ver Voto Unico No-Transferible. En el contexto de Jordania, el VUNT es llamado "un hombre, un voto" aunque esta terminología se usa en otros países primordialmente para indicar el principio fundamental de igualdad entre los votantes, no para calificar un sistema electoral en particular.

    En 1993, la participación se incrementó ligeramente en relación a elecciones anteriores, pero permaneció bajo el 50% de la población con edad de votar. La disminución en el número de votos dado a los individuos, forzó a todos los electores a considerar cual era su lealtad, si política u otra más importante. Sin embargo, lo que fue notable acerca de la Casa de Representantes Jordana electa en 1993, fue que contenía una mezcla mucho más balanceada y representativa de representantes de partido e independientes, que los que había sido el caso anetriormente. El Frente de Acción Islámica (FAI) ganó 20% de los escaños con alrededor del 17% de los votos, los pro-monárquicos Independientes ganaron 60% de los escaños con 58% de los votos, y agrupaciones pequeñas de candidatos del Movimiento Fateh, Nacionalistas, Izquierdistas o Islamistas Independentistas, ganaron un puñado de escaños con un puñado de votos. Estos resultados encajan bien con la expectativa general que VUNT, debería ser mucho mejor que el Voto en Bloque, generando un parlamento relativamente proporcional a la distribución de voto general - una imagen vista en otros países los cuales usan o han usado VUNT, tal es el caso de Japón de 1948 a 1995, ver Japón - Reforma Electoral, y Taiwan.

    Sin embargo, la reducción de opciones que se dió a los votantes, combinada con la participación de un número considerable de candidatos del FAI, llevó a la frustración de un número de zonas debido a los cambios de la ley electoral. Durante, la carrera hacia las elecciones de 1997, han habido llamados a regresar al sistema de 1989 de Voto en Bloque o adoptar un nuevo sistema electoral proporcional o mixto. Hasta la fecha, tales pedidos han sido ignorados por el Rey Hussein y su gabinete, de esta forma es probable que Jordania permanecerá como uno de los dos ejemplos actuales de un sistema VUNT (junto con Vanuatu) hasta el fin del siglo.

    Japón - Reforma Electoral

    Desde 1947 hasta 1993 Japón usó lo que ellos llamaban el "sistema de distrito mediano" para elegir la más poderosa Cámara Baja del Diet. Este sistema puede ser mejor explicado como un sistema de Distritos Multi-Miembro (DMM), la extensión más simple de distritos uninominales (DUN). Cada votante tiene un solo voto y los candidatos líderes M son declarados electos, M es el número de escaños distribuidos al distrito. Precisamente, en la misma forma que el DUN es un sistema MR, DMM es un sistema MR-M. M tiene un rango de uno hasta seis, mientras que en la mayoría de distritos es de tres a cinco. El sistema Japonés produjo estilos de campaña similares a la del VUT en Irlanda y también es llamado Voto Unico No Transferible (VUNT).

    Quejas acerca de DMM se enfocaron primero en el hecho que los errores estratégicos a menudo producían resultados anómalos. DMM era uno de los sistemas electorales raros en el cual un partido podía perder un escaño debido a un candidato particularmente popular: un partido con suficientes votos para ganar dos escaños en un distrito de tres miembros puede terminar de primero por un gran margen pero, dejar solamente suficientes votos para que el segundo candidato termine cuarto y, de esta forma sólo ganar un escaño. Mucho más importante, los partidos podrían perder escaños al correr demasiados candidatos: si el partido en el ejemplo anterior tuviera tres candidatos, dividiendo el voto balanceadamente entre ellos, podrían fácilmente terminar tercero, cuarto y quinto, ganando solamente un escaño. Sin embargo, tales resultados anómalos nunca fueron comunes, decayeron con el tiempo, lo ocurrió primordialmente cuando el apoyo de un partido subía o caía drásticamente en una sola elección.

    El principal problema con DMM era que forzaba a los candidatos del mismo partido o del mismo campo a competir por votos. El partido dominante a lo largo de este período, el Partido Liberal Democrático (PLD) tuvo múltiples candidatos en la mayoría de los distritos. Un candidato del PLD que necesitaba unos cuantos votos adicionales para ganar, encontró más fácil atraer los votos de otros candidatos del PLD, que de cuaquiera de los partidos de oposición. La competencia intrapartidaria alimentaba el faccionalismo dentro del PLD. Mientras que las facciones del PLD se mantenían juntas por el poder, los partidos de oposición se fragmentaban a medida que competían por el voto progresivo. El Partido Socialista Japonés (PSJ), el partido de oposición más grande, encontró más difícil proponer múltiples candidatos. El DMM tendía a enmudecer a la competencia política entre campos ideológicos sobre política y a promover la competencia dentro de campos sobre servicios a los distritos.

    Ya que el partido en el poder posee la ventaja en cualquier competencia para ejecutar cualquier servicio a los distritos, el DMM facilitó la dominación de un solo partido. El servicio de distrito también contribuyó a los serios problemas de corrupción los cuales, a su vez, finalmente llevaron al PLD a la derrota en la elección de 1993 y a una reforma electoral, la cual cambió el sistema electoral. Ambos, el proceso y el resultado fueron similares a los de Italia.

    El nuevo sistema es el más simple de los Sistemas Paralelos RP/DUN, que recientemente han probado ser tan populares. 300 escaños son electos de DUNs y 200 de RP en once bloques, desde magnitud de distritos de 7 a 33. No hay mezcla de DUN y votos RP. La única conexión entre las dos partes del sistema es prohibir la doble candidatura, es decir,que un candidato pueda correr en un DUN y ser incluído en una lista RP. Los partidos pueden ordenar varios candidatos equitativamente en sus listas, permitiendo que se rompa el empate por los resultados de DUN.

    El prohibir doblemente la doble candidatura, se volvió el foco de la críticas después de la primera elección bajo el nuevo sistema, en 1996. La queja original fue de que los candidatos vencidos en un DUN eran "revividos" por RP y los volvía "Zombies Dietmen". Un problema más serio es que algunos distritos ahora tienen un representante mientras que otros tienen dos, el ganador del DUN y el perdedor que ganó en RP. Unos cuantos distritos aún tienen tres, con dos perdedores DUN ganando escaños RP.

    El proceso que lleva a la reforma política significó fugas del PLD, la caída de viejos partidos, el nacimiento de nuevos y una rápida sucesión de gobiernos de coalición improbables. Todavía es difícil, después de una sola elección, el distinguir entre los efectos del nuevo sistema electoral y los efectos de este desorden político.

    La diferencia más clara es que los partidos políticos, ahora tienen solamente un candidato por distrito. Esto marca un mayor cambio para el PLD. En el pasado, cuando más de un candidato buscaba la nominación del PLD, la decisión a menudo se le dejaba a los votantes: dejen que todos los candidatos corran como independientes y quien gane formará parte del PLD. Esta opción es ahora más peligrosa. Los candidatos están tentados a aceptar el apoyo de otros partidos y el ganador podría no unirse al PLD. Esta tendencia ha sido visible por largo tiempo en elecciones gubernamentales y fue clara en bastantes distritos en la elección general de 1996. El PLD está haciendo rápidos progresos hacia el nombramiento de una sola persona como jefe de la oficina local, y así ser nominado como el prospecto para la próxima elección, en cada distrito. Hay también indicadores de que las facciones se han debilitado. El desorden político que rodeaba la reforma política conmovió a las facciones duramente, y ahora los candidatos ya no necesitan apoyo electoral en contra de sus rivales internos, hay un incentivo menos de reformarlos. Teóricamente, el sistema debería producir incentivos para que la oposición se coaligue alrededor de un solo candidato capaz de vencer al PLD, pero hasta ahora sólo hemos visto una fragmentación más profunda de los partidos de oposición. Ya sea que los incentivos hacia una competencia bipartidita sean debilitados por los 200 escaños RP o confundidos por los efectos del desorden político y se volverán más visibles al final.

    Para terminar, reducirá el nuevo sistema la corrupción? Por un lado, los incentivos de crear un voto personal basado en el servicio a los distritos, han sido debilitados pero solamente un poco. Por otro lado, el potencial para la competencia de políticas entre los partidos ha crecido. Tendremos que esperar a ver como estos incentivos competitivos interactúan, aunque hasta ahora, los cambios sustantivos relacionados con la corrupción, no se han debido al nuevo sistema electoral sino que, a la nueva ley que establece, que las violaciones electorales pueden ser usadas para declarar nula una elección aunque el candidato no estuviere involucrado directamente en las violaciones.

    Sri Lanka: Cambios para Acomodar la Diversidad

    Como otras ex-colonias británicas, Sri Lanka heredó un modelo Westminster de gobierno parlamentario, con sufragio universal establecido en 1931, realizó elecciones generales completas en 1947, a lo largo del tiempo comprendió que las elecciones MR eran incapaces de representar intereses de las minorías, ver Mayoría Relativa. En 1978, se tomó la decisión de transformar el gobierno de Sri Lanka de un sistema parlamentario a una presidencia ejecutiva estilo Francés, y se nombró un Comité Selecto para considerar los cambios constitucionales necesarios y de largo alcance.

    Sri Lanka es una nación con una larga historia de duros conflictos étnicos entre las comunidades de mayoría Sinhalese y la minoría Tamil. Es por esta razón, que los encargados de redactar las reformas constitucionales, estaban totalmente conscientes de la necesidad de asegurar que el nuevo cargo del Presidente Ejecutivo, fuera ocupado por un figura nacional representativa de todos los grupos en la sociedad, y capaz de estimular la política de consenso entre estos grupos. El nuevo presidente tendría que representar todos los grupos en la sociedad de Sri Lanka y ser visto como una figura capaz de moderar entre intereses opuestos. Estos objetivos enfocaban su atención en el método de elección para el nuevo cargo, particularmente en los medios por los cuales las minorías étnicas podrían ser incluídas en el proceso de selección.

    Mientras que el método de elección para tal figura, sería crucial para el destino del cargo y requeriría de una mayoría de los votantes apoyando al exitoso candidato, estaba la experiencia de que solamente una vez en 50 años, un partido político había alcanzado la mayoría del voto en una elección nacional, de hecho la mayoría de los gobiernos habían sido elegidos con mucho menos que eso. El sistema de partidos de Sri Lanka se fragmentó entre dos partidos dominantes Sinhaleses y un número de pequeños partidos minoritarios.

    Debido a que la constitución de 1978 tenía sus orígenes filosóficos en el modelo Francés de la Quinta República, de fuerte presidencia ejecutiva combinada con una legislatura electa, los planes iniciales permitieron un Sistema de Dos Vueltas (SDV) de elecciones presidenciales, ver Doble Ronda . No obstante el costo adicional y los asuntos de seguridad, asociados con la celebración de dos elecciones separadas por un período de dos semanas, se le consideró como el mal menor, especialmente porque Sri Lanka se encontraba en medio de un violenta guerra civil en ese momento.

    Estas consideraciones impulsaron una solución innovadora al problema: la combinación de rondas iniciales y apresuradas de voto en una sola elección vía la expresión de preferencias. Bajo este sistema, el cual continúa siendo usado, si ningún candidato obtiene una mayoría de primeras preferencias, todos los candidatos menos los dos líderes son eliminados y las segundas preferencias son distribuidas a uno o al otro de los líderes para asegurar un ganador por mayoría; los votantes pueden tener tres preferencias, las cuales serán distribuidas a uno u otro de los candidatos líderes, en el caso de que ningún candidato logre conseguir una mayoría absoluta. El sistema permite entonces en una elección, lo que el Sistema de Dos Vueltas consigue en dos, ver Voto Alternativo.

    Adicionalmente, para asegurar que el presidente sea electo, ya sea directamente o por vía de las preferencias, por una mayoría absoluta de todos los votantes, el sistema tiene la característica adicional de estimular a los candidatos a ver mas allá de su propio partido o grupo étnico, para conseguir el apoyo de segundas preferencias de otros grupos. Sri Lanka ha llevado a cabo tres elecciones nacionales presidenciales bajo el sistema de voto suplementario, en 1982, 1988 y 1994. Contrario a las expectativas, en cada una de estas elecciones el candidato ganador ha logrado una mayoría absoluta en la primera ronda, por lo cual no ha existido necesidad de recurrir a ninguna preferencia. Sin embargo, la posibilidad de que las preferencias puedan algún día decidir el resultado, parece haber influído las estrategias de campaña de los partidos de Sri Lanka. Ahora hay mucha más atención para con los grupos minoritarios durante la campaña electoral en las elecciones presidenciales, de la que había antes.

    Mali: Un Sistema de Doble Ronda en África

    Malí, ex-colonia Británica en Africa Occidental tuvo una exitosa transición hacia la política multi-partidaria en 1991, después de tres décadas de mandato autoritario. Sobresaliente entre las nuevas instituciones democráticas establecidas entonces, fue la Asamblea Nacional de 129 escaños, 116 escaños elegidos por el electorado doméstico y 13 por Malíes residiendo en el exterior. Los 116 escaños domésticos son distribuidos en base a la población (un escaño por cada 60,000 personas) entre 55 distritos (circunscripciones) correspondientes a las 49 divisiones administrativas del país (círculos) y las seis comunas en la capital Bamako. Debido a las disparidades, las magnitudes de distrito varían de uno a seis asientos por distrito.

    Mientras se permite la participación de candidatos independientes, a los partidos políticos se les exige someter listas cerradas con el número de candidatos como escaños hay disponibles, ver Representación Proporcional por Listas. Los votantes ejercitan su elección a través de papeletas categorizadas, para que puedan votar solamente por una lista de candidatos independiente o de partido. Un sistema de carrera-de-mayoría de Dos Vueltas es usado donde sea, en ausencia de candidato independiente o una lista de partido ganador por mayoría absoluta en la primera ronda, solamente los dos líderes finalistas de la primera ronda compiten en la segunda y el ganador se decide por mayoría absoluta, ver Doble Ronda . En el caso de distritos multi-miembros, las dos listas más altas de partido de la primera ronda compiten en la segunda y la lista ganadora obtiene todos los escaños del distrito. Una fórmula similar mayoritaria de Sistema de Dos Vueltas, es utilizada para la elección presidencial. La fórmula de representación proporcional basada en el mayor residuo (Cuota Hare) es usado en las elecciones municipales, ver Fuentes Informativas Adicionales.

    Así como en la mayoría de Africa francófona, las nuevas instituciones democráticas en Malí fueron debatidas y seleccionadas en una Conferencia Nacional de amplio consenso, la cual incluía tres representantes de cada uno de los partidos políticos oficialmente registrados, ver Convenciones Nacionales/Asambleas Constituyentes . El sistema electoral que surgió de este proceso, fue un compromiso dirigido a preservar el poder político de los cinco partidos mayoritarios, -al tiempo que se creaban oportunidades electorales para numerosos partidos pequeños- y, balancear los contradictorios mecanismos de asegurar una amplia representación política y producir gobiernos de mayorías estables. El rechazo a la propuesta inicial para usar el Sistema de Dos Vueltas (SDV) en distritos uninominales, pretendía reducir la influencia de notables locales y reforzar el control de partido sobre los candidatos, también anticipaba una potencial inestabilidad política. Sin embargo, la adopción de la fórmula RP, para las elecciones municipales acomodaba a los partidos más pequeños; la mayoría de los cuales carecían de apoyo nacional y estaban basados local o regionalmente.

    De manera inversa, se pensaba que un sistema SDV de carrera-de-mayoría para elecciones legislativas, promovería las coaliciones para la segunda ronda entre partidos pequeños y grandes. La adopción de la fórmula Dos Rondas de carrera-de-mayoría para elecciones presidenciales, refleja el consenso en la mayoría de países Africanos de que el Jefe de Estado debe ser apoyado por una mayoría del electorado.

    El nuevo sistema electoral de Mali produjo un proceso electoral relativamente justo y competitivo en 1992. En la primera ronda participaron 23 partidos registrados oficialmente, incluyendo tres con bases políticas a nivel nacional: Alianza para la Democracia en Malí (ADEMA), Congreso Nacional de Iniciativa Democrática (CNID) y la Unión Sudanesa-Concertación Democrática Africana (USCDA) y; dos con una base nacional limitada pero con el potencial de convertirse en partidos nacionales, la Concertación para la Democracia y el Progreso (CDP) y el partido Progresista Sudanés (PSP).

    El resto tenía bases locales o regionales y no tenían posibilidades de entrar al gobierno nacional sin formar coalición con los otros cinco. La competitividad del sistema se ilustraba en el hecho que sólo 11 de 44 distritos fueron decididos en la primera ronda con los cinco partidos ganando 15 escaños. De los diez partidos contendientes en la segunda ronda, seis lideraban por lo menos en un distrito, pero la lista del partido líder fue vencida en 7 de 44 distritos. De hecho, cada uno de los cinco partidos grandes perdió las elecciones de distrito en la segunda ronda después de liderear en la primera.

    Combinado con la entrada de un gran número de partidos pequeños con limitado apoyo electoral, sucedió un fenómeno que es típico de las nuevas democracias establecidas después de un largo período de mandato autoritario, el nuevo sistema de Malí produjo el esperado impacto político en la desproporcionalidad entre votos y escaños y el multipartidismo. Entonces, la fórmula de mayoría de Dos Rondas produjo un alto nivel de desproporcionalidad (entre escaños y votos), un moderado grado de multipartidismo electoral (3.3 partidos electorales efectivos) y un moderadamente bajo multipartidismo legislativo (2.2 partidos legislativos efectivos).

    El sistema electoral ha balanceado efectivamente la representación y la gobernabilidad, pero al mismo tiempo ha promovido una oposición parlamentaria viable. Además, el uso de listas cerradas de partido en distritos multi-miembros, ha estimulado alianzas étnicas y regionales entre otrora débiles grupos políticos y socialmente fragmentados. No obstante, muchos problemas se mantienen. Primero, el mismísimo uso de las listas de partido debilita los vínculos del distrito con los representantes elegidos.

    Confrontados tambien con fuertes presiones por el trabajo de distrito, muchos MPs han dividido informalmente sus distritos en cotos individuales para esa finalidad. Segundo, la Asamblea Nacional posee solamente una capacidad limitada para chequear la autoridad ejecutiva, ya que institucionalmente sus poderes permanecen relativamente más débiles que la fuerte presidencia ejecutiva. Y finalmente, a este problema se le agrega un gran porcentaje desproporcionado (66%) de escaños ganados por ADEMA, el partido gobernante, debido en parte a la fórmula electoral y en parte a las desigualdades de población entre los distritos y especialmente en distritos rurales.

    Estos problemas impulsaron las demandas de la oposición por una reforma electoral. Esto llevó a negociaciones políticas entre los partidos de oposición y ADEMA lo cual produjo acuerdos en tres temas antes de las elecciones de Abril de 1997: el uso de formulas RP para distribuir algunos escaños de la Asamblea Nacional -lo cual fue declarado inconstitucional por las Cortes posteriormente-; un incremento del 27% en el tamaño de la Asamblea Nacional de 116 a 147, con una reducción en distritos uninominales y, un aumento correspondiente en los distritos multi-miembros, dándoles potencialmente a los partidos de oposición, un grado de ventaja electoral y la creación una Comisión Electoral ampliamente representativa. No obstante, la Comisión no estaba preparada para llevar a cabo la compleja tarea del manejo de la elección. Los problemas logísticos y administrativos resultantes, provocaron demandas de la oposición para anular las elecciones legislativas de 1997, con lo cual ADEMA estuvo de acuerdo, aunque avances anticipados predecían su victoria.

    El hecho que estos cambios en el sistema electoral fueron negociados, certifica el éxito de la nueva democracia de Malí en la solución pacífica de conflictos políticos. Tambien indica que la elección y reforma de las nuevas instituciones democráticas no son predeterminadas, sino resultados negociados de los cuales las futuras consecuencias políticas son bastante obscuras. Hasta que grado llegarán las recientes reformas del sistema electoral de Malí, una vez se logre el efecto deseado, todavía está por verse.

    Malta: El Sistema de Voto Único Transferible con Algunos Giros

    El Voto Unico Transferible (VUT) ha sido usado en las elecciones de Malta desde 1921, antes de que esta pequeña isla-nación mediterránea lograra su independencia de Inglaterra en 1964. Aunque Malta se volvió posteriormente una república y reemplazó la oficina del Gobernador-General (representante de la Reina) con un presidente, mantuvo el modelo de democracia parlamentaria al estilo Westminster. La constitución demanda la elección de miembros de la Casa de Representantes (Malta tiene parlamento unicameral), "bajo el principio de representación proporcional por medio del voto único transferible". El período máximo del término parlamentario es de cinco años, pero la legislatura se puede disolver antes. No hay otras oficinas electivas excepto los concejos locales introducidos por el Acta de Concejos Locales de 1993, cuyos miembros también son elegidos por VUT.

    Para fines de elección parlamentaria el país está dividido en 13 divisiones, todas las cuales son de aproximadamente del mismo tamaño de población. A diferencia de Irlanda, cada distrito elige el mismo número de MPs (cinco), para un tamaño total del parlamento de 65 escaños (ignorando los escaños extras). Cada escaño corresponde a aproximadamente 4,200 votantes registrados. En 1996 la cuota necesaria para asegurar un escaño oscilaba entre los 3245 y los 3219 votos. Los candidatos podrían simultáneamente estar en dos divisiones. Si ellos ganan escaños en ambas, deben renunciar a una , la cual es a su vez llenada a través de una "elección casual". Esto no es una elección secundaria en el sentido convencional, sino que el ganador es determinado al aplicar procedimientos VUT a las papeletas acreditadas al candidato vacante en la elección general.

    En la papeleta, los candidatos son listados alfabéticamente dentro de los bloques de partido. Los votantes expresan sus preferencias al colocar números secuenciales a la par de los nombres de los candidatos. No hay obligación de ordenarlos a todos o poner candidatos de un solo partido. De hecho sólo una preferencia única (indicada por el número 1) es requerida para que un voto sea válido. A diferencia de sus contrapartes Australianos, los votantes Malteses no tienen opción de escoger de una lista completa de candidatos. Los partidos tampoco pueden preparar listas ordenadas de candidatos, para recomendar a los votantes.

    Existen tres notables características de la experiencia de Malta con VUT:

    En 1981 el PLM ganó una mayoría de los escaños en el parlamento, a pesar de que los candidatos del Partido Nacionalista habían recibido a lo largo del país una mayoría de votos de primera preferencia. Se ha alegado que esto ocurrió como resultado de una truculenta distritación por parte del gobierno del PLM, aunque tales cargos son difíciles de probar. No obstante, más importante que este aparente resultado "perverso" fue la gran crisis constitucional cuando los Nacionalistas rehusaron aceptar el resultado de la elección y se salieron del parlamento, poniendo en duda la legitimidad del sistema entero. El boicot Nacionalista terminó cuando el PLM aceptó discutir reformas constitucionales para prevenir una recurrencia del escenario donde los victoriosos se convertían en perdedores. En 1987 la constitución fue cambiada de común acuerdo. La reforma al artículo 52, asegura que el partido con mayor número de votos de primeras preferencias, recibirá tantos escaños adicionales como sean necesarios para darse una mayoría en el parlamento, de esta forma le permite formar el siguiente gobierno. Una segunda enmienda adoptada más recientemente, establece un ajuste similar para el partido con más votos (pero que no alcanza mayoría) donde dos o más partidos compiten por votos, pero sólo dos partidos ganan escaños en el Parlamento. En 1987 y 1996 escaños adicionales fueron entonces distribuidos al Partido Nacionalista y el PLM respectivamemente.

    Debido a estas reformas constitucionales, las primeras preferencias de los votantes en las papeletas no significan ahora sólo un voto ordinal por el candidato más favorecido, sino que también son votos categorizados para el partido. Adicionalmente, en tanto se preserve el sistema bipartidista, constituye una expresión de preferencia acerca de cual partido debería formar el gobierno. Puede afirmarse que una elección general, provee juicios claros acerca del récord del gobierno y de la claridad del mandato, por parte del partido victorioso.

    Que lecciones se pueden derivar de la experiencia de Malta con VUT? Puede afirmarse que Malta nos brinda la anécdota para sacar una moraleja.. Mientras que muchas generalizaciones útiles pueden hacerse sobre los efectos de los sistemas electorales, a veces hay circunstancias únicas que llevan a resultados inesperados. Tal como se ve aquí, un sistema electoral altamente proporcional está también sujeto a fallo bajo ciertas condiciones. Sin embargo, la forma que Malta manejó su crisis es causa de optimismo, ya que ilustra de manera excelente como pueden construirse soluciones constitucionales y como pueden ser implementadas a través de la negociación y el compromiso.

    Dejando por un lado el asunto de la desproporcionalidad que se adelantó en 1981, debemos notar que Malta ha tenido una serie de gobiernos de partido único y una alta cantidad de alternancia en el control partidario. La intensa competencia intrapartidaria engendrada por VUT combinada con la sobrenominación no ha tenido el efecto de hacer a los partidos ineficientes como organizaciones políticas, ya sea en el gobierno o en la oposición.

    La experiencia de Malta de administrar el complejo Sistema de Voto Unico Transferible es también estimulante. Aunque la determinación de los ganadores es más fastidiosa y consume mayor tiempo que otros sistemas, el proceso es manejable. El número de conteos necesarios para llenar todos los escaños en un distrito, no es una función del número de votantes/papeletas, sino del número de candidatos en ese distrito, aunque un electorado más grande (que genera un número mayor de candidatos) podrá, por supuesto, incrementar el trabajo. Los votantes Malteses tampoco parecen estar tan perplejos por el sistema. La participación del votante es casi universal (más del 95% en elecciones recientes) y el porcentaje de votos inválidos es bajo (raramente más de uno por ciento).

    Así como la República de Irlanda, Malta no es un país étnica o religiosamente diverso y de esa forma no permite la oportunidad de evaluar la ejecución de VUT en términos de representación de minorías. Sin embargo, es claro que bajo la versión de VUT de Malta, se les aseguraría a las minorías la posibilidad de elegir candidatos de su elección, independientemente de las preferencias de la mayoría siempre y cuando los miembros sumen 17% de los votantes en cualquier distrito (Cuota-votos (5+1)+1). Incrementando el número de escaños por distrito podría reducir el umbral más abajo, aunque hay obvias limitaciones prácticas en términos de longitud y complejidad de la papeleta. Es también claro que las mujeres están en la posición de elegir por lo menos dos MPs en cada distrito (o 40% de los escaños) independiente de las preferencias de voto de los hombres, aunque este poder de voto potencial no se traduce actualmente en la elección de grandes números de mujeres candidatas en Malta.

    El VUT tiene muchas características favorables en teoría y ha trabajado bien en Irlanda, Malta y Australia. Pero en la práctica, carece de una base experimental más amplia para aprender de ella ya que el uso actual del sistema está limitado al mundo anglosajón (con algunas excepciones). No sabemos con seguridad como se desarrollaría en otros escenarios. Sin embargo, una cosa no está en duda, el VUT le da a los votantes el instrumento más sofisticado para expresar sus preferencias, agrega meticulosamente estas preferencias diversas y las traduce en representación parlamentaria. Aún cuando los partidos son tan fuertes y tan predominantes en la política como en Malta, el VUT todavía asegura que el voto público determinará la identidad de todos los políticos que se sientan en el parlamento para representar colectivamente la voluntad de la gente, donde el control democrático desde la base, se considera deseado, el VUT parece ser el sistema de elección. El lado opuesto es que la habilidad del liderazgo del partido para determinar la composición de su grupo parlamentario es limitada.

    Namibia - Representación Proporcional por Listas Nacionales en el Sur de África

    Durante la mayor parte del Siglo XX, Namibia fue la "colonia olvidada" del Africa del Sur, primero ocupada por los Alemanes en 1884, luego liberada por Sudáfrica y las fuerzas aliadas en 1915, sólo para ser nuevamente colonizada por Sudáfrica quien fue nombrada como administrador de la región, por la Liga de las Naciones en 1920. La Sudáfrica del Apartheid impuso efectivamente sus estructuras étnicamente divisionistas y legalmente excluyentes sobre Namibia (o Africa Sur-Occidental como se le conocía entonces) en el período de la postguerra, hasta casi su independencia completa en 1990. 1989 probó ser un año de rápidos cambios después de setenta años de conflicto interno y ambivalencia internacional y; años de conducción por el gobierno Sudafricano, que 10 años antes (en 1978), había aceptado un plan de las Naciones Unidas (ONU) de retirada militar y transición a la independencia.

    Para "su elección de libertad" en Noviembre de 1989 y su segunda elección general parlamentaria celebrada en Diciembre de 1994, Namibia usó la forma más básica de lista RP nacional, el país entero se constituyó en un solo distrito, proporcionando 72 miembros del parlamento, ver Representación Proporcional por Listas. La distribución de escaños fue hecha por el método Hare el cual junto con la cuota Droop, es un método del residuo más grande, pero usa una cuota ligeramente diferente la cual en promedio da más resultados proporcionales. No se impuso umbral para representación, así que la cuota se convirtió en 1.39% del voto válido a nivel nacional, pero con el método del residuo más grande, el Frente Nacional de Namibia (FNN) consiguió ganar un sólo escaño con .8% del voto en 1989 y, la Coalición Democrática de Namibia (CDN) y el Grupo de Acción Monitor (GAM) ganaron escaños con .82% y .83% respectivamente en 1994.

    La adopción de lista RP se estableció debido a la sugerencia de las Naciones Unidas, quienes ya en 1982 demandaban, que cualquier futuro sistema electoral no racista, asegurara a los partidos políticos que buscaban conseguir apoyo sustancial en la elección, fueran recompensados con una "representación justa". De hecho los Namibios tuvieron su nueva constitución ampliamente impuesta sobre ellos. La opción de descartar el sistema electoral de Mayoría Relativa (sistema de sólo blancos operando en lo que fue la colonia Africa del Sur-Occidental) y moverse a un sistema rígido de lista RP, fue originalmente propuesto por Pik Botha, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores Sudafricano. Aunque los sudafricanos previamente habían presionado sin éxito por listas separadas de votantes (Zimbawe 1980-1985) lo cual habría asegurado que los blancos ganaran escaños en la nueva Asamblea. La propuesta RP de Botha, fue aceptada en principio por el Secretario General de las Naciones Unidas, quien entonces le pasó los detalles específicos al Administrador General Sudafricano y Representante Especial de la ONU. El sistema RP encajó perfectamente con los pronunciamientos previos de las Naciones Unidas, las cuales enfatizaron la necesidad de una representación tan amplia como fuera posible, en la próxima Asamblea Constituyente de Namibia.

    Para las primeras elecciones en 1989, la Organización del Pueblo del Sur-Oeste de Africa (SWAPO en inglés) había expresado una preferencia para mantener el sistema de distrito de uninominal, sin duda esperando razonablemente (como partido dominante) las ventajas de tal sistema electoral donde el ganador-se-lleva-todo. Sin embargo, cuando la Asamblea Constituyente se reunió por primera vez en Noviembre de 1989, y cada partido parlamentario presentó su borrrador de constitución, la SWAPO se dió por vencida en el tema de RP, aparentemente como una concesión a los partidos minoritarios esperando ganar concesiones recíprocas sobre asuntos de mayor importancia.

    Resultados Electorales de 1989

    Precursing las posteriores elecciones generales Sudafricanas de 1994, la primer elección multipartidista de 1989 en Namibia produjo lo que muchos observadores internacionales definieron como un "resultado soñado" el que el movimiento de liberación (SWAPO) ganara generosamente con 57% del voto nacional, pero no los suficientes escaños (48) para poder redactar solos, la nueva constitución. La oposición, dirigida por el DTA fue a los ojos de muchos, convenientemente rechazada por su pasado manchado y explícitamente los llamados étnicos, pero lograron todavía suficientes votos y escaños para montar una oposición seria dentro del parlamento y balancear los posibles excesos de la mayoría de la SWAPO. Esta "configuración de poder positivo" en la Asamblea Constituyente, condujo a un compromiso real y llevó a una nueva constitución, adoptada en Marzo de 1990 la cual fue ampliamente aclamada como una de las constituciones más democráticas y civilizadas de todo el mundo.

    Mientras la SWAPO probó ser la única fuerza capaz de obtener una mayoría absoluta en las elecciones de Namibia en 1989, la distribución inconsistente de su voto llevó a algunos politólogos Africanos, ha argumentar que había fallado dramáticamente en mantener su promesa de ser "el único y auténtico representante de la gente de Namibia". SWAPO ganó mas del 90% de los votos en el gran distrito electoral del norte llamado Ovambolandia, el cual contribuyó con casi el 60% del total nacional. Además, mientras que a lo largo del país vencieron a todos los otros partidos coaligados, SWAPO ganó la mayoría únicamente en 7 de los 23 distritos electorales, mientras el DTA ganaba la mayoría en 15 distritos. Similares concentraciones regionales de apoyo de partido, existían para los partidos minoritarios. Además, el DTA recogió la mayoría de sus votos en el sur del país y otras áreas rurales en Koakolandia y Herolandia, la UDF y CAN (los únicos otros partidos en ganar más de un escaño parlamentario) obtenían su apoyo de áreas geográficas y grupos étnicos claramente definidos. La UDF fue sólidamente identificada con el grupo étnico Damara y como se esperaba, obtuvo una mayoría absoluta de los votos en Damaralandia. Mientras que el CAN, un grupo predominantemente blanco, ganó casi la mitad de su voto nacional en los distritos electorales de Karasburgo (el área del borde sureño donde muchos Sudafricanos votaban), y Windhoek (la capital habitada por una cantidad desproporcionada de votantes blancos).

    Resultados Electorales de 1994

    Las elecciones de 1994 ilustraban una consolidación del apoyo de la SWAPO, contrapuesto a la severa erosión del voto de oposición. La SWAPO obtuvo 23,000 votos menos en 1994, de lo que sacaron en las primeras elecciones parlamentarias de 1989, pero la baja concurrencia (bajó de 682,000 a 497,000) se tradujo en que su distribución de los votos subió casi el 20%, dándoles 12 escaños adicionales y más de dos tercios de la mayoría parlamentaria, necesaria para cambiar la constitución unilateralmente. El alejamiento de los votantes que habían sufragado en 1989, se dió primeramente a costa del DTA. Sus 101,000 votos nacionales fueron solamente un poco más de la mitad de los 191,000 que ellos habían recibido en 1989 y se transformaron en una pérdida de seis escaños parlamentarios. Similarmente la UDF perdió dos de sus cuatro escaños (manteniendo sólo 35% de su voto de 1989) mientras que el NPF de Moses Katijiongua, ahora renombrado Coalición Democrática de Namibia (CDN), no pudo hacer otra cosa más que retener su único escaño.

    La imponente victoria de la SWAPO motivó al líder del DTA y al candidato a presidente, Mushake Muyongo a reclamar que la elección había mostrado que el país estaba dividido por líneas étnicas y, que se había convertido en una democracia étnica. Para las elecciones de 1994, la comisión de límites de Namibia, descartó los viejos distritos electorales del Africa Sur-occidental en favor de 13 distritos regionales, diseminados en 95 áreas más pequeñas de conteo. La SWAPO consiguió más votos de comunidades no-Ovambas en 1994, de los que había logrado en las primeras elecciones multipartidarias. En 1994, el DTA ganó mayorías absolutas sólo en dos regiones (Hardap y Omahake) y pluralidades sólo en otras tres(Caprivi, Otjozondjupa, y Kunene) comparado con 15 de los 23 distritos electorales de 1989. La distribución de voto de la SWAPO creció sustancialmente en Karas (del 30% al 45%), Okavango (del 50% al 80%) y Khomas (del 45% al 60%). La UDF no pudo mantener control del distrito de Kunene, predominantemente Damara, pero consiguió dos de sus tres victorias en los sub-distritos Sesfontein y Khorikas de Kunene. A pesar del porcentaje de avance de la SWAPO y las fallas de los partidos minoritarios en 1989, parecía claro que la mayoría de los cambios podían ser atribuidos al ausentismo del DTA en lugar de que la SWAPO ganara los votos de los ex-seguidores de los partidos minoritarios.

    Holanda

    Desde 1830 el Parlamento de Holanda ha sido bicameral. La Cámara Alta nunca ha sido electa directamente, por tanto no la consideraremos en este estudio. Del período más próximo del que se puede hablar de un sistema electoral constitucional (1848-1887), el número de miembros de la Cámara Baja fue establecido con un radio de un miembro por cada 45,000 habitantes. El país estaba dividido en distritos y usualmente eran escogidos dos miembros por distrito mediante elección limitada. La mitad de la Cámara era electa cada dos años, para que en la mayoría de distritos los representantes fueran escogidos en intervalo de dos años. Se requería obtener la mayoría absoluta para ganar la elección, si ningún candidato la lograba, una mayoría relativa sería suficiente en la segunda ronda.

    En 1888, se realizaron varios cambios en el sistema electoral. El tamaño de la Cámara Baja se estableció en 100 miembros. Se introdujeron los distritos uninominales, aunque los distritos multimiembros permanecieron en las ciudades. Los últimos distritos multi-miembros fueron eliminados en 1897. Desde esa fecha, sólo los dos candidatos líderes de la primera ronda eran habilitados para participar en la segunda ronda.

    Una de las dos grandes preguntas políticas del siglo XIX y de comienzos del siglo XX en Holanda, fue la lucha por el sufragio universal, la otra pregunta se refería al apoyo gubernamental para las escuelas religiosas. Ambos problemas fueron resueltos en la así llamada "Pacificación de 1917" como un tipo de acuerdo de paquete. Los partidos políticos religiosos obtuvieron una garantía constitucional de apoyo financiero gubernamental para las escuelas religiosas. El sufragio universal, una de las metas políticas principales del partido Social Demócrata, que primero fue sólo para los hombres, hasta 1919 cuando se alcanzó el voto femenino. La representación proporcional fue introducida, la cual ayudó primordialmente a los partidos Liberales, los cuales ya no esperaraban lograr escaños bajo el sistema de distrito con sufragio universal. Además el voto obligatorio fue introducido, para asegurar la proporcionalidad.

    El sistema electoral tal como fue introducido en 1917, ha permanecido desde entonces, aunque algunos detalles ha sido modificados. Holanda todavía elige la Cámara Baja de acuerdo al sistema de representación proporcional de lista de candidatos multi-miembros. Las listas de candidatos son presentadas en la papeleta. Desde 1956 el nombre del partido o la lista se coloca en la lista. El orden de las listas es de acuerdo al tamaño de la representación del partido en la Cámara Baja. (para los partidos que no tienen representación parlamentaria, el ordenamiento es determinado al azar, por sorteo).

    En una lista, un partido puede incluir hasta 30 nombres en la papeleta, o dos veces el número de sus representantes en el Parlamento, con un máximo de 80. Hay 19 distritos electorales, pero éstos existen más por razones prácticas y la mayoría de los partidos someterán las listas en cada uno de los distritos (aunque los nombres en la lista puedan cambiar y no hay requerimiento de que los candidatos vivan en el distrito o tengan una relación con el distrito).

    Todos los votos emitidos para un candidato o una lista de partido se suman al total del partido. Para la determinación del número de escaños a ser propuestos por un partido, los distritos electorales no juegan un rol, los escaños son divididos proporcionalmente de acuerdo al voto nacional. En la papeleta se coloca un cuadro negro con un círculo blanco a la par de cada candidato en la lista. El votante debe de llenar el círculo a la par del candidato con un lápiz rojo (en las máquinas de votación hay una palanca por cada candidato).

    En 1956 el número de escaños en la Cámara Baja se amplió de 100 a 150. El único umbral para obtener representación en la Cámara Baja es el número de votos válidos emitidos, divididos por 150, el cual también determina el coeficiente electoral (recientemente cerca de 60,000 votos). Cada múltiplo del coeficiente electoral le confiere a un partido un escaño adicional.

    Cuando cada partido ha recibido los escaños a los que tiene derecho en esta manera, generalmente se encuentra que no todos los escaños tienen que ser distribuidos. Los escaños que sobran son distribuidos por el método del promedio más grande ( el método de d'Hondt). Este reemplazó el sistema del residuo más grande en 1933, ya que se consideró que el promedio más grande generaba una proporcionalidad más precisa. El uso del método de d'Hondt, provee una ventaja a los partidos más grandes. Como una compensación parcial para los partidos pequeños, desde 1973 ha sido posible combinar listas, tanto dentro, como a lo largo de todos los partidos, para la determinación del número de escaños recibidos.

    Una vez que el número de escaños para cada partido ha sido determinado, el primer nombre en la lista es declarado electo. El procedimiento continúa con el segundo nombre en la lista, y así sucesivamente hasta que todos los escaños han sido llenados. La única excepción es que un candidato que recibe un cuarto del coeficiente electoral, es declarado electo automáticamente (presumiendo por supuesto que su partido tiene derecho a por lo menos un representante). Las listas permanecen vigentes entre una elección y otra y son usadas para llenar escaños que ha quedado vacíos. No existe una elección secundaria.

    Más o menos este mismo sistema s emplea para las elecciones municipales, provinciales y Europeas. Sólo la Cámara Alta es elegida de manera diferente, sus miembros son escogidos por las legislaturas provinciales.

    Aunque el compromiso por la proporcionalidad es extremadamente fuerte en Holanda, el voto obligatorio fue abolido en 1970. Propuestas adicionales para cambiar el sistema han resultado de críticas de que hay una creciente división entre los votantes y los políticos. Se conformaron comités para proponer cambios y, el gobierno eventualmente propuso un sistema mixto, en el cual la mitad de los escaños sería distribuida de acuerdo a la representación proporcional y la otra mitad de conformidad al sistema de cinco distritos. Después de considerables críticas de que esto distorsionaría la proporcionalidad y no proveería necesariamente una mejor relación con el electorado, el gobierno fue forzado a retirar su propuesta. Es posible que nuevas propuestas sean sometidas después de las elecciones de 1998.

    Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional

    Nueva Zelanda cambió recientemente su sistema electoral. En 1993, el país votó para descartar el sistema de voto de Mayoría Relativa que se había usado por más de un siglo, en favor de la representación proporcional. Dos cosas sobresalen de esta medida.

    En primer lugar, hace como 20 años, se pensaba que era bastante improbable que Nueva Zelanda particularmente, cambiara su sistema electoral. En segundo lugar, el cambio puede ser considerado como un buen ejemplo de como pasar de un sistema de voto a otro. Se hizo solamente después de una gran cantidad de investigaciones, debates y consultas públicas. La mayoría de los expertos en reforma electoral aceptaban que las más importantes reformas electorales no deberían de ser adoptadas a la ligera y el paso a la Representación Proporcional (RP) en Nueva Zelanda fue así.

    Desde hace mucho tiempo, se considera a Nueva Zelanda con un status especial entre las democracias del mundo, como una de las formas " puras" del modelo de gobierno de Westminster, un modelo de autoridad ejecutiva virtualmente sin trabas, con un sistema electoral, que en ciertas formas era "más Británico que el de Inglaterra". Por muchos años produjo clásicos parlamentos estilo Westminster, con gobiernos de un sólo partido y un sistema de partidos relativamente estable. Sin embargo, la inquietud pública acerca de los efectos de la MR, surgieron en Nueva Zelanda después de las elecciones parlamentarias de 1978 y de 1981. En ambas ocasiones, el Partido Laborista de oposición, ganó más votos a lo largo del país, que el gobernante Partido Nacional, pero en ambas elecciones el Partido Nacional ganó una mayoría de los escaños en el Parlamento y se quedó en el poder. Además, en ambas elecciones el entonces tercer partido en la política de Nueva Zelanda, el Partido del Crédito Social, ganó una gran cantidad de la distribución del voto popular - 16% en 1978 y más del 20% en 1981, pero - no como es usual en los sistemas de MR - ganó muy pocos escaños en el Parlamento, uno y dos escaños respectivamente, en una Casa de Representantes de más de 90 miembros.

    En 1984, cuando llegó al poder el Partido Laborista, estableció una Comisión Real sobre el Sistema Electoral para considerar "si todos, un número específico o una proporción de Miembros del Parlamento, deberían ser escogidos bajo un sistema alternativoÖtal como la representación proporcional o el voto preferencial."

    La Comisión Real sobre el Sistema Electoral pasó debatiendo la mayor parte de 1985 y 1986, antes de emitir un largo y detallado reporte en el cual se definían 10 criterios para examinar tanto la MR como otros sistemas. Estos fueron:

    Sin embargo, al mismo tiempo la Comisión Real enfatizaba que el "sistema de no voto podía cumplir con los standards impuestos por los criterios", y señalaba que los criterios no tenían la misma importancia.

    La Comisión Real propuso que Nueva Zelanda adoptara un sistema de Representación Proporcional similar al usado en Alemania, ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada; el sistema proporcional mixto, ver Representación Proporcional Personalizada. Los electores tienen dos votos, uno para un partido político y otro para un candidato local elegido por MR en distritos uninominales. Como en Alemania pero contrario a la situación en Japón y en Rusia, ver Japón - Reforma Electoral y Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo, el voto de partido es primordial en el sistema de Nueva Zelanda, porque el voto de partido determina el número general de escaños que los partidos tienen derecho a obtener en el Parlamento. Por ejemplo, si un partido político gana 25% de los votos en una elección, calificará para 30 (25%) de los 120 escaños en el Parlamento. Si el partido ya ha ganado 23 escaños de distritos locales (o distrito) , entonces su complemento de escaños en la Casa de Representantes se corona dándole siete escaños adicionales y, esos siete escaños serán distribuidos a las primeras siete personas elegibles en la lista ordenada de candidatos nominados. De igual forma un partido con 25% de los votos pero con sólo dos MPs de distrito, serán otorgados con 28 escaños adicionales de su lista de partido, para darle su número total de escaños en el Parlamento que será de 30.

    En vista del hecho que Nueva Zelanda había usado un sistema de voto MR por más de 100 años, la Real Comisión sobre el Sistema Electoral rechazó el sistema VUT de representación proporcional, tanto porque MMP "retenía distritos uninominales" como porque los resultados de una elección MMP eran "capaces de ser más cercanamente proporcional" que aquellos bajo VUT, ver Voto Único Transferible. La Comisión recomendó que se debería tener un referéndum acerca de la adopción del sistema MMP y a pesar del hecho que un comité selecto del Parlamento estaba en desacuerdo con las recomendaciones de la Comisión Real, la presión política eventualmente llevó a dos referéndums sobre la reforma electoral.

    El primer referéndum que se realizó en Septiembre de 1992, no era viculante, se trataba de un plebiscito indicativo. Sin embargo, los votantes favorecieron tanto el cambio de los sistemas electorales y MMP, que se realizó una segunda elección vinculante 14 meses después. El segundo referéndum fue una elección directa entre los sistemas electorales MR y MMP, ganando este último con el 53.9% de los votos.

    Para asegurar que las campañas oficiales de publicidad, durante los referéndums para la reforma electoral, fueran conducidos con "imparcialidad políticaÖbalance y neutralidad", el Ministerio de Justicia llegó hasta proponer un Panel de Referéndum Electoral independiente, de acuerdo con los políticos y burócratas, tanto en1992 como en 1993. En cada ocasión el panel fue conducido por el Ombudsman en jefe y tenía un presupuesto sustancial dada la tarea de informar a los votantes acerca de las mecánicas - y en efecto las ventajas y desventajas - de las diferentes opciones bajo consideración en cada uno de los referendums.

    La última eleccion bajo la MR se tuvo en Nueva Zelanda el 6 de Noviembre de 1993, el mismo día del referéndum en el cual, los votantes adoptaron el sistema Miembro Mixto Proporcional (MMP), como el nuevo sistema electoral del país. Solamente 3 años después, Nueva Zelanda tuvo su primera elección MMP el 12 de Octubre de 1996. Los resultados de la elección de 1996 demostraron que el MMP llenó las expectativas de la Comisión Real que lo recomendó.

    Seis partidos están representados en el nuevo parlamento, cada uno en cercano acuerdo con la distribución de los votos que ganó a lo largo del país, el sistema es altamente proporcional. Ahora hay, 15 Maori en la Casa de Representantes, y los Maori están representados en el Parlamento de Nueva Zelanda en una proporción aproximada a los números de su población total. Lo mismo es el caso de los Isleños del Pacífico; y la primera elección RP, tambien vió la elección del primer MP Asiático del pais. En adición, la proporción general de las mujeres en el Parlamento se incrementó del 21% en 1993 al 29% en 1996.

    También hay una clara evidencia de que los votantes captaron como usar el nuevo sistema para su beneficio. Una encuesta pre-electoral encontró que 38% de los electores planeaba diferenciar entre su partido y su distrito electoral local o votos de distrito; comparativamente, sólo el 15% de los votos alemanes dividieron sus papaletas electorales. Además, la votación fue más alta en 1996 que lo que fue en 1990 o en 1993.

    En 1986, el Reporte de la Comisión Real acerca del Sistema Electoral había enfatizado que "un sistema electoral debería permitir a sus gobiernos cumplir sus responsabilidades. Los gobiernos deberían tener la habilidad de actuar decisivamente cuando sea apropiado y debería haber una continuidad y estabilidad razonable ya sea durante el mandato de un gobierno o entre gobiernos. "Sólo el tiempo podrá decir si el sistema electoral de Nueva Zelanda llena estas demandas. Hubo un poco de crítica después de la elección general de 1996, que demoró dos meses la juramentación del nuevo gobierno. Este lo constituyen una coalición de dos partidos - Nacional y Nueva Zelanda Primero - que controlan una mayoría (61 escaños) en la Casa de Representantes de 120 miembros. Sin embargo, los votantes de Nueva Zelanda no están sorprendidos de esto.

    Por ejemplo, el panel del referéndum electoral de 1992 señaló que bajo MMP "los partidos minoritarios tienen probabilidades de ser representados en el Parlamento" y que como resultado "las coaliciones o acuerdos entre los partidos pueden ser necesarios para fomar gobiernos" el siguiente año el panel de referéndum electoral reiteró que "los gobiernos de coalición son más probables bajo MMP. Esto sucede porque el sistema MMP resulta en un Parlamento que refleja la distribución del voto de cada partido a lo largo del país". Tener varios partidos en el Parlamento hace más probable de que no haya un partido con una mayoría de escaños en el Parlamento." Esto es precisamente lo que sucedió en Nueva Zelanda en 1996.

    Papua Nueva Guinea

    Incentivos Electorales para la Acomodación Inter-étnica

    Papúa Nueva Guinea, el país del Pacifico del Sur (PNG) ha utilizado dos sistemas electorales diferentes - el Voto Alternativo (VA) de 1964 a 1975 cuando era territorio Australiano y Mayoría Relativa (MR) de 1975 en adelante, cuando logró independencia, ver Voto Alternativo y Mayoría Relativa. Su experiencia es interesante por un buen número de razones. Primero, Papúa Nueva Guinea es uno de los pocos países en desarrollo con un récord impecable de elecciones contínuas, competitivas y numerosos cambios pacíficos de gobierno. Segundo, el cambio de un sistema de elección a otro, resultó en una serie de consecuencias inesperadas las cuales ilustran los diferentes efectos que aparentemente los sistemas electorales similares pueden tener.

    Papúa Nueva Guinea heredó el sistema de Voto Alternativo de Australia y lo usó para tres elecciones, en 1964,1968 y 1972. Pero a diferencia de Australia, PNG es un estado étnicamente muy fragmentado, y su experiencia con las tres elecciones realizadas bajo reglas VA, apoya los argumentos de que VA puede promover la acomodación Inter-étnica y la moderación en sociedades profundamente divididas. Esto fue porque bajo la naturaleza preferencial de VA, los votantes expresaban no sólo su primera elección de candidato, sino que también su segunda y última elección. Debido a la naturaleza de clan de la sociedad de PNG, bajo VA la mayoría de votantes dió su primera preferencia a su propio clan o "candidato hogareño". Pero en muchos escaños esto no fue suficiente para una sola candidatura para ganar una mayoría de votos, también necesitaban las segundas preferencias de otros grupos. Para poder hacer esto, los candidatos tenían que venderse como una buena "segunda" opción a los otros grupos, lo cual significaba en general que alguien pusiera atención a los intereses de otros grupos, no sólo a los de ellos. También significaba que esos candidatos quienes formaron alianzas y cooperaron el uno con el otro, serían a menudo más exitosos que los candidatos que solamente trataran de ganar un escaño por medio de su base de votantes. Esto le dio a muchos candidatos un incentivo para actuar en una manera acomodativa hacia los otros clanes. Las mecánicas del sistema también aseguraban que los candidatos ganadores tendrían el apoyo de una mayoría absoluta de votantes. En un número sustancial de casos, el candidato ganador no era el que tenía el "bloque" más grande de seguidores, sino que el que pudiera construir exitosamente el apoyo a lo largo de varios grupos.

    Pensando que MR podría ser un sistema más simple, que tendría efectos similares a VA, PNG se cambió a un sistema electoral MR durante su independencia en 1975. No obstante, los diferentes incentivos proveídos por el nuevo sistema MR llevaron a resultados bastante diferentes de los esperados. Debido a que los candidatos ya no necesitaban una mayoría absoluta de votos emitidos para poder ser exitosos, sino que sólo un poco más que otro grupo, el candidato del clan más grande a menudo ganaría el escaño de una vez. No había incentivo para cooperar con nadie más. La violencia electoral se incrementó, porque uno de los grandes objetivos de algunos candidatos, era que los seguidores de la oposición no votaran, en lugar de hacer campaña por sus segundas preferencias tal como la habían hecho bajo VA. En vista que existen tantos clanes tratando de ganar el escaño, los candidatos aprendieron que ellos podrían tener éxito con un apoyo bastante limitado. En las elecciones de 1992, casi la mitad del parlamento de PNG fue elegido con menos del 20% del voto, un candidato exitoso ganó solamente el 6.3%. Ahora es muy común para algunos candidatos levantar su perfil para "dividir" los votos del clan dominante. Esto ha llevado a numerosos observadores y políticos a pedir que se reintroduzca VA.

    El caso de Papúa Nueva Guinea ilustra como la sabiduría para escoger los sistemas electorales depende de la estructura de la sociedad en cuestión. A pesar de tener un sistema electoral MR; PNG ha tenido un sistema de partidos fluído, basado en los individuos en vez de ideologías y todos los gobiernos hasta ahora han sido débiles coaliciones, las cuales han cambiado en los límites del parlamento así como en las elecciones. El sistema de representación uninominal ha resultado en altos niveles de cambio de políticos de una elección a la otra y en un fuerte sentido de responsabilidad por parte de la mayoría de miembros locales a su electorado. No obstante, bajo los sistemas VA este sentido de responsabilidad tendió a diseminarse a lo largo de un número de grupos, mientras que bajo MR la base de un miembro del clan es a veces su único foco de atención.

    Polonia: entre la Fragmentación y la Polarización

    Las elecciones de Junio de 1989 en Polonia, jugaron un papel capital en el colapso de los regímenes comunistas a lo largo de Europa Central y Oriental. Estas elecciones resultaron de las negociaciones entre los Comunistas Polacos y la Oposición lidereada por Solidaridad, las cuales finalizaron en los llamados Acuerdos de la Mesa Redonda en Abril de 1989. El Acuerdo estableció un sistema ( diseñado para un uso singular solamente) único de elecciones "compartimentalizadas", con 65% de los 460 escaños en el Sejm, distribuidos con anticipación a los Comunistas y sus aliados y el restante 35% sujeto a una competencia abierta. En adición, la cámara alta del parlamento, el Senado, fue restablecido, con 100 escaños para ser llenados en una elección libre, no restringida - la primera elección libre y justa en Europa Oriental en más de 40 años. En las elecciones, celebradas el 4 y el 18 de Junio de 1989, Solidaridad ganó todos menos uno de los escaños por los que competía. Los Comunistas adquirieron sus escaños distribuidos en el Sejm, pero ninguno en el Senado. El resultado de esta elección reflejaba el alto nivel de polarización política en Polonia en los años ochenta.

    El Sejm

    El parlamento electo en 1989, por un período de 4 años; ya para 1990, se había vuelto obsoleto. Todavía dominado por gente del viejo régimen, con aparentemente poca probabilidad de reelección, pero eventualmente la fecha de las nuevas elecciones fue establecida para el 27 de Octubre de 1991. Después de un largo debate, la nueva ley electoral para las elecciones del Sejm, fue adoptada por esa casa el 28 de Junio de 1991. Los participantes de este debate tenían sus agendas abiertas y secretas y a menudo cambiaban de parecer. En general, la mayoría post-comunista en el Sejm, junto con algunas agrupaciones post-SOLIDARIDAD estaba a favor de la representación proporcional, mientras que otros (el Presidente Walesa y los partidos mayoritarios post-SOLIDARIDAD) abogaban por varios sistemas electorales mixtos. La regla de oro era: entre más fuerte es el partido y entre más populares sus líderes, menos probable era de optar por una representación proporcional pura. Eventualmente, las consideraciones que salieron de la incertidumbre del resultado de esta elección prevalecieron en las mentes de los diputados y para la elección del Sejm se adoptó un sistema RP.

    En el sistema adoptado en 1991, el país fue dividido en 37 distritos de 7 a 17 escaños en cada uno, determinados de acuerdo a la población. Para registrar sus listas en un distrito, un partido tenía que recoger por lo menos 5000 firmas de los votantes residentes en ese distrito. Los escaños en los distritos eran distribuidos a los partidos a través de el método Hare-Niemeyer, sin umbral. Del total de 469 escaños, 69 fueron otorgados (a través del método modificado de Sainte Lague) en una base a lo largo del país a cada uno de los partidos, los cuales: a) tenían una lista nacional registrada (para la cual, un partido tenía que registrar sus listas en por lo menos cinco distritos al recoger 5000 firmas de votantes en cada uno), y b) pasar el umbral del 5% a nivel nacional y/o conseguir que sus candidatos fueran electos en por lo menos 5 distritos. Estos umbrales eran perdonados en lo que concernía a las minorías étnicas. Los votantes de cada distrito debían mostrar sus preferencias en una lista de partido y marcar el nombre del candidato por el cual ellos deseaban votar.

    La dicotomía política de la elección de 1989 (Solidaridad vs. el viejo régimen) fue reemplazada en 1991 por un gobierno altamente fragmentado, con mas de 100 partidos y cuasi-partidos compitiendo en ambas elecciones: del Senado y del Sejm. Las elecciones resultaron en un parlamento altamente fragmentado, con el partido más fuerte del Sejm controlando solamente un 13.5%, y no siendo posible ninguna coalición de mayoría de menos de cinco partidos. Todos juntos, 18 partidos y agrupaciones consiguieron por lo menos dos escaños cada uno y 11 partidos adicionales un escaño cada uno. El número de actores en el Sejm era de hecho menor, debido a las coaliciones y fusiones. Este parlamento logró generar en dos años tres Primeros Ministros, dos gobiernos y su propia deposición prematura, después de aceptar una moción de repudio durante el gobierno de Hanna Suchocka en Mayo de 1993. El Presidente Walesa, teniendo una opción entre deshacer el gobierno o disolver el parlamento, escogió lo ultimo. Entre las legislaciones aprobadas por el saliente Sejm habían reformas a la ley electoral.

    Las enmiendas adoptadas por el parlamento saliente, fueron diseñadas para limitar la fragmentación al eliminar a los partidos más débiles del Sejm. Específicamente, se implementaron tres dispositivos: 1) un umbral del 5% para los partidos y 8% para las coaliciones, a lo largo del país (también el umbral para la lista nacional fue incrementado del 5 al 8%), 2) un incremento en el número de distritos, de 37 a 52 ampliando la magnitud de distrito de 3 a 17 escaños, 3) la implementación de la fórmula D'Hondt, aventajando a los partidos grandes, por la distribución de todos los escaños. El apoyo para estas reformas entre los partidos, estaba correlacionado con su fuerza de una manera obvia (positiva), en el saliente Sejm. Para algunos de los partidos que apoyaban las enmiendas, esta decisión fue auto-destructiva, ya que sólo una coalición y cinco de los partidos pasaron los umbrales prescritos en las elecciones del Sejm.

    Entonces la reforma electoral dió los resultados esperados: los partidos más fuertes obtuvieron escaños adicionales, los más débiles fueron eliminados del Sejm. La fragmentación del parlamento fue superadaha sido superada, a costa de las serias distorsiones de proporcionalidad. La gobernante coalición de izquierda que resultó después de que la elección recibió solamente 34% de los votos, logró una mayoría de 66% de los escaños. Con 34% de los votos "malgastados" por los partidos no representados en el Sejm (la mayoría del lado de la derecha del espectro político) el parlamento elegido en 1993 fue percibido como que no era completamente legítimo: representaba (ya que la votación fue del 52.1%) sólo el 34% de los votantes calificados. Entonces una potencial disfunción (entre 1991 y 1993 hasta la fecha) del orden democrático, de gobiernos inestables generados por un parlamento fragmentado, ha sido reemplazado por otro en 993. Un gobierno estable sin legitimidad suficiente.

    La potencial deficiencia ha sido removida en la víspera de las más recientes elecciones del 21 de Septiembre de 1997, conducidas de acuerdo a las mismas reglas de 1993. Mientras, que sólo 5 partidos y coaliciones pasaron los umbrales, esta vez, éllos representaban 87.8% de todos los vótos validos (con una votación de 47.93 %). Aún más importante, el balance político regresó al Sejm, desde entonces varios partidos de la derecha fragmentada se unieron, ahora bajo la sombrilla de la Acción de Solidaridad Electoral (ASE) y ganaron una pluralidad de votos, para formar un gobierno de centro-derecha con la liberal-democráta Unión de la Libertad. No obstante, la competencia de las dos mayores coaliciones, los post-comunistas SLD en la izquierda, y la ASE en la derecha, llevaron hacia el débil apoyo por los partidos centristas, y hacia la repolarizacion del gobierno a lo largo de líneas ideológicas.

    El Senado

    Desde 1989, los distritos de voto en las elecciones del Senado, han sido basadas en criterios geográficos, con dos senadores electos en 47 de las 49 de las provincias de Polonia. Sólo a las dos provincias más populosas se le han dado tres escaños senatoriales cada una. Los senadores son electos por un Voto en Bloque centrado en el candidato, ver, ver Voto en Bloque. En 1989, se necesitaba una mayoría para ganar un escaño (con una elección dos semanas después de la primera ronda). Para las posteriores elecciones del Senado (1991, 1993, 1997) la ronda electoral fue abolida (la pluralidad del voto fue sustituída por el voto mayoritario). Desde 1991, el nivel de fragmentación y (con pequeños cambios) la composición política del Senado, ha sido paralela a la composición de los partidos en el Sejm.

    Elecciones Presidenciales y Locales

    Desde 1990, el Presidente de la República de Polonia es electo por un voto popular. Si en la primera ronda ninguno de los candidatos logra una mayoría, una elección entre los dos candidatos líderes tiene lugar dos semanas después. En la elección de 1995, la cual presentaba una reñida competencia entre Lech Walesa y el eventual ganador Aleksander Kwaniewski, este arreglo contribuyó a la re-polarizacion del espectro político.

    En las elecciones locales se usan dos sistemas en una forma paralela: primero MR en las comunidad rurales y en las ciudades de menos de 40,000 habitantes, y RP de lista de partido en las ciudades con más de 40,000 habitantes.

    Rusia: Un Sistema Paralelo en Desarrollo

    El sistema electoral legislativo, que fue decretado por el Presidente Boris Yeltsin en Septiembre/Octubre de 1993, junto con el sistema de elección presidencial, fueron incluidos en la constitución Rusa post-Soviética, la cual fue ratificada por los votantes en Diciembre de 1993. La Asamblea Federal, la legislatura del sistema gubernamental Ruso, es bicameral. La Duma (Asamblea Popular) es electa para 4 años y el Consejo de la Federación (la Cámara Alta) consiste de un ejecutivo y un legislativo elegido de cada una de las 89 regiones de Rusia de acuerdo a las leyes de cada región. El sistema electoral Ruso puede ser caracterizado como un clásico ejemplo de un sistema electoral paralelo, ver Paralelos. Ambos, el voto RP de lista de partido y el voto MR, son utilizados para escoger diputados en el Duma, pero no hay ajuste de los representantes de la lista de partidos, para reflejar desigualdades en la distribución general de escaño-voto, como lo es en Alemania y Nueva Zelanda, ver Alemania: El Sistema Original de Representación Proporcional Personalizada y Nueva Zelanda: El Cambio de una Democracia Estilo Westminster a la Representación Proporcional. El número total de diputados es de 450, la mitad es elegida por RP y la otra mitad en distritos de pluralidad uninominal. El sistema RP opera en efecto como un distrito, ya que los votos para los partidos políticos son sumados a lo largo del país entero. Sin embargo, los partidos compiten regionalmente en listas cerradas, de acuerdo con la ley adoptada en Junio de l995 por la Asamblea Federal. Un nominado para una lista nacional de partido de 12 miembros, puede también buscar elección de un distrito uninominal RP en la región. Por consiguiente esto puede resultar en otro escaño para un partido político, el cual gana en la papeleta RP. Después de lograr el umbral de por lo menos el 5% de los votos RP, los escaños son distribuidos de acuerdo a la fórmula del residuo más grande, ver "esg01. En teoría, esto supuestamente beneficia a los partidos pequeños, pero no parece haber tenido ese efecto en Rusia.

    En las elecciones parlamentarias de 1995, sólo cuatro partidos pasaron el umbral del 5%, lo cual los haría elegibles para que se les distribuyeran escaños de las listas RP. Estos partidos consiguieron sólo 50.5% del voto popular y recibieron el doble del número de escaños, los cuales habrían sido distribuidos si hubiera sido un sistema estrictamente proporcional. "Las Mujeres de Rusia", uno de los 18 partidos que no lograron conseguir escaños de lista de partido, estaba tan sólo 2.3% más bajo en votos, que el partido Yobloco, el cual obtuvo, a diferencia, 31 escaños de lista de partido. Anomalías también ocurrieron en el sistema de distritos uninominales, algunos de los cuales fueron ganados con un porcentaje tan bajo como el 20%, cuando varios de los 43 partidos habían competido. Por consiguiente la proporción de votos malgastados fue bastante alta en las elecciones parlamentarias de 1995.

    El desarrollo del nuevo sistema electoral de Rusia estaba caracterizado por compromisos entre parlamentarios , el presidente Ruso, y la herencia del pasado, ver El Proceso de Selección. Al principio Boris Yeltsin decretó que un tercio de la Duma sería electa por RP de lista y el resto elegido de distritos uninominales, así como en la ex- Unión Soviética. Sin embargo, un número de grupos pro-democracia favorecía RP de lista, viendo una ventaja para sus organizaciones basadas en Moscú. Después de ser aparentemente persuadidos, de que partidos comunistas bien organizados se beneficiarían de distritos uninominales, Yeltsin adoptó en Octubre de 1993, un sistema RP de pluralidad justamente dividida Al mismo tiempo había un acuerdo sustancial en el método de elegir al Presidente y al Consejo de la Federación, pero en 1995 la elección de miembros del Consejo de la Federación fue descentralizada para que las elecciones pudieran realizarce de acuerdo a las leyes electorales de cada región.

    El umbral del 5% encaminado a inhibir la proliferación de partidos no ha funcionado en Rusia y ha llevado a una mala desproporcionalidad en la segunda Duma, elegida en 1995. Un número de grupos han sugerido que se remueva completamente el umbral así como en Islandia, o se reduzca a un porcentaje más pequeño, como el umbral del .67% en Holanda, o el 4% de Suecia. Otro cambio sería un movimiento hacia un sistema completamente compensatorio MMP como en Alemania. Los escaños distribuidos a los partidos reflejarían entonces el voto RP de la gente dentro de cada región, mejorando de esta forma la proporcionalidad general y reforzando el sistema de partidos políticos en su totalidad.

    En 1991, los candidatos para la presidencia debían obtener 100,000 firmas con sólo 7% de la misma región, para su nominación. En 1995, este número fue incrementado a un millón de firmas. El sistema presidencial estalece que, si ningún candidato gana una mayoría absoluta en la primer ronda de elección, se tendrá una segunda entre los dos contendientes líderes y el ganador deberá alcanzar el 50% o más de los votos. Cuatro años es la duración del período presidencial y existe una limitante de dos períodos. Las elecciones para presidente se celebran en años diferentes de las elecciones parlamentarias. Un problema de procedimiento en la elección para presidente de mayoría absoluta de dos rondas, es que desanima la formación de coaliciones de partidos, a diferencia de las elecciones pluralistas de una sola ronda en las cuales los partidos tienden a formarse en dos bloques, ver Doble Ronda . Si la elección presidencial se celebrará al mismo tiempo que la de la Duma, se reducirían más las divisiones de partido y aseguraría una mayor responsabilidad por parte del presidente y de la Duma.

    Ucrania: Riesgos del Mayoritarismo en una Nueva Democracia

    Las primeras elecciones de Ucrania como un estado independiente se celebraron bajo un sistema mayoritario de Dos Vueltas (SDV), ver Doble Ronda . El colapso del sistema Soviético al principio de los años noventa, había precipitado la creación de numerosos partidos nuevos, buscando establecer sus credenciales democráticas y guiar a Ucrania a través de una reforma económica y política. Pero las variables geográficas que inciden en la estructura económica y étnica, junto con una historia de división territorial, condujo hacia una formación de diferentes partidos en diferentes partes del país. El resultado fue una situación en la cual habían bastantes partidos pequeños con bases de apoyo definidas a lo largo de líneas regionales o étnicas, o a lo largo de líneas de riqueza económica. Cuando en 1994, Ucrania tuvo elecciones parlamentarias, la mayoría de los partidos estaban mal organizados y tenían solamente una vaga idea de cuantos seguidores tenían. Una razón era, que aunque los Ucranianos en general valoraban la política democrática, había también una fuerte aversión popular hacia el activismo político organizado, dada la experiencia del país con el mandato de un solo partido, bajo el régimen comunista. La debilidad de los partidos al final de la competencia multi-partidaria, mostró que las instituciones electorales eran especialmente importantes al darle forma al joven sistema de partido. De acuerdo a la ley electoral que gobernó el evento de 1994, un diputado fue electo de cada uno de los distritos, se efectúo una elección entre los dos candidatos que recibieron el mayor número de votos, y ningún candidato logró una mayoría absoluta en la primera ronda. Muchos comentaristas vieron entonces,el Sistema de Dos Vueltas, como un medio ideal para limitar el número de partidos en el parlamento, mientras que al mismo tiempo, le daban a los partidos pequeños, mayor oportunidad para ser electos, que lo que tendrían bajo un sistema MR. Otra ventaja del sistema era que animaría la formación de acuerdos tácticos entre partidos similares en la segunda ronda, para maximizar la representación general de sus intereses combinados.

    Pero los resultados de las elecciones demostraron un número de errores en este razonamiento. Primero, la heterogeneidad geográfica de apoyo partidario llevó a la elección de muchos diputados con intereses regionales mezquinos, a menudo asociadas con los intereses de un específico grupo étnico o sector económico. Cuando el parlamento se reunió, tenía diputados de no menos de 14 partidos, un número mayor que el imaginado por los proponentes de la ley electoral. Además, la tendencia de los sistemas mayoritarios de exagerar la distribución de escaños de los partidos grandes, se tradujo en que aunque los reaparecidos Comunistas ganaron sólo el 13% del voto, obtuvieron el 23% de los escaños y fueron de esa manera considerablemente sobre-representados, en relación a su verdadero apoyo electoral. Este efecto de "bono de escaños" no operó para los partidos pequeños nuevamente reformados, los cuales en su mayoría recibieron menos escaños que lo que su voto popular podría haber indicado. Segundo, las elecciones hicieron poco para consolidar el sistema de partidos; la mayoría sobrestimaron su fuerza electoral y creyeron que saldrían mejor por sí solos. Tercero, la preservación de los distritos uninominales permitió a muchos funcionarios locales y personas muy conocidas lograr escaños sin tener que asociarse a un partido organizado. Como consecuencia la mitad de los diputados electos eran independientes. El gran número de partidos en el parlamento y la relativamente pequeña proporción de diputados afiliados a partidos políticos generó una considerable fluidez en la estructura de las facciones parlamentarias. Esto ha llevado a resultados impredecibles, ha debilitado la confiabilidad democrática y ha disminuido la estima del parlamento ante los ojos de los votantes.

    Un problema adicional con la ley electoral Ucraniana, es que incluye dos regulaciones que no se encuentran en la mayoría de leyes electorales de este tipo: la participación electoral tenía que exceder del 50% para que la elección en distrito fuera declarada válida, y el candidato ganador tenía que recibir una mayoría absoluta del voto. Estos requerimientos significaban que los diputados no salían electos en un alrededor de un cuarto de los distritos, la baja votación originó que muchas elecciones fueran declaradas nulas, y en muchos otros casos ninguno de los candidatos en la elección ganó más del 50% del voto, ya que mucha gente votó en contra de ambos candidatos como una forma de protesta. El proceso de llenar los escaños vacíos tomó como dos años, generando considerable desencanto popular. Además, números fluctuantes en la legislatura se agregaron a la incertidumbre de los resultados, y varias regiones del país fueron dejadas severamente sub-representadas durante mucho tiempo en este período.

    Después de las elecciones de 1994, había un consenso general de que sería deseable el cambio hacia un sistema electoral más proporcional, para poder reducir el número de diputados independientes, estabilizar el sistema de partidos y promover una conducta legislativa predecible, ver Sistemas de Representación Proporcional. La nueva ley electoral, la cual estará en vigencia para las elecciones de 1998, es un sistema paralelo semi-proporcional, por el cual la mitad de los diputados serán electos por MR en distritos uninominales, y la mitad de las listas nacionales, con un umbral del 3% para la representación. Estos cambios probablemente incrementen la eficacia del proceso electoral, generen un parlamento más estructurado y ayuden a consolidar el sistema de partidos.

    La conclusión mas importante que se puede obtener del caso Ucraniano, es que aunque los sistemas proporcionales pueden a veces causar una proliferación de partidos parlamentarios en las democracias en desarrollo, las leyes mayoritarias también permiten que un gran número de partidos puedan entrar al parlamento cuando están débilmente atrincherados y son geográficamente distintos, que es el caso de muchas democracias. Además, en la Europa Central-Oriental los sistemas mayoritarios hacen poco por ayudar a consolidar nuevos sistemas de partido, debido a que la carencia de una amplia identificación de partido, estimula la elección de candidatos independientes, los cuales pueden hacer borroso el balance de fuerza de partido en el parlamento y desestabilizar el proceso legislativo. Finalmente, los sistemas mayoritarios dan una ventaja distinta, a aquellos partidos que tienen bases establecidas organizacionales de apoyo, como aquellas encontradas en los ex-estados de un sólo partido en Africa, Europa Oriental y la ex-Union Soviética.

    Reino Unido: Experimentación en la Cuna del Sistema de Pluralidad

    El clásico sistema electoral MR de distrito uninominal que es tan fuertemente asociado con Gran Bretaña, de hecho no pudo emplearse para las elecciones de Westminster hasta 1884-1885, o sea 50 años después de la Primera Acta de Reforma de 1832, la cual marcó los comienzos de la democracia representativa en el Reino Unido, ver Mayoría Relativa. Hasta 1867 la mayoría de los miembros de la Casa de los Comunes Británica, fue electa de distritos de dos miembros por el Voto en Bloque, el cual sirvió para realizar los bonos de escaños que se daban a los partidos grandes, ver Voto en Bloque. La Segunda Acta de Reforma de 1867, introdujo el Voto Limitado (en el cual los electores tenían un número menor de votos que número de escaños a ser llenados) para la elección de 43 miembros de la Casa de los Comunes, escogidos de 13 distritos de tres miembros y un escaño de uno de cuatro miembros, ver Voto Limitado.

    La Tercer Acta de Reforma de 1884-1885, abolió estos escaños de Voto Limitado y se estableció la MR como sistema dominante. Aún ahora, y a pesar de la reputación de Westminster de ser el lugar de nacimiento de la MR, el sistema no es usado a lo largo del Reino Unido. La forma de Voto Unico Transferible fue reintroducida en Irlanda del Norte, después de una ausencia de 50 años, para las elecciones de gobierno local en 1973, a manera de tratar de crear incentivos para la conducta acomodaticia entre los representantes politicos de las comunidades Unionistas y Nacionalistas, fortalecer el centro moderado y no sectario, y asegurar la representacion adecuada de la comunidad de minoría Católica, ver Voto Único Transferible. El mismo año VUT fue utilizado para elegir a la desdichada Asamblea Stormont - la cual había sido creada para dar a la gente de Ulster un considerable grado de poder autónomo. Casi un cuarto de siglo después, en Mayo de 1996, un nuevo cuerpo encargado de encontrar soluciones para los problemas de las provincias, los Foros para la Paz de los Irlandeses del Norte, fue electo por RP para dar lugar a un cuerpo lo más representativo posible, ver Representación Proporcional por Listas. 90 miembros del Foro fueron electos de 18 distritos de Lista RP de cinco miembros, mientras que a los 10 partidos líderes en términos de votos ganados a lo largo de Ulster, fueron premiados dos escaños adicionales en la asamblea. Desde 1979, los tres miembros de Irlanda del Norte del Parlamento Europeo (MPE) han sido electos por VUT, mientras que al mismo tiempo, los 84 MPs de Inglaterra, Escocia y Gales han sido elegidos por MR.

    La proliferación de diferentes sistemas electorales en uso en el Reino Unido, ha significado que la reforma electoral para todas las capas del gobierno Británico, se ha vuelto un argumento de ascendiente debate. En Julio de 1997, el nuevo gobierno Laborista, liderado por el Primer Ministro Tony Blair, anunció que presentarían una legislación para cambiar el sistema electoral para los miembros Británicos del Parlamento Europeo, adoptando una forma de lista RP regional en Inglaterra, Escocia y Gales, dejando sin cambios el sistema RP-VUT en Irlanda del Norte. Similarmente, las propuestas asambleas de Escocia y Gales, las cuales tendrán un cierto grado de poder de legislación autónomo devuelto del parlamento de Westminster, serán elegidas por métodos RP, si son aprobados por sus pueblos, en el referéndum de Septiembre de 1997. Ambas asambleas tienen que tener sistemas de Miembro Mixto Proporcional, en tanto mantengan escaños MR basados en los actuales distritos uninominales de Westminster, pero incluyen listas RP basadas en distritos que compensan hasta cierto grado, cualquier desproporcionalidad gener, ver Representación Proporcional Personalizada. La propuesta Asamblea Galesa tendrá 40 escaños MR uninominales y 20 escaños de lista RP, mientras que la Asamblea Escocesa tendrá 73 escaños MR y 56 escaños de lista RP. No se ha llegado a un acuerdo sobre el umbral a establecer para la representación, pero la Asamblea Galesa tendrá un umbral efectivo de poco menos de 5% para que un partido gane un escaño de lista mientras que los partidos Escoceses necesitarán muchos menos votos para ganar representación - probablemente cerca de 1.5% del voto total. Por último, VUT ha sido propuesto por los Fabianos (el influyente Instituto de Política afiliado a los Laboristas) para las elecciones de gobierno local. Pero es poco probable que la reforma al sistema electoral sea seriamente aprobada para un gobierno local durante el período de este parlamento, además porque la agenda del gobierno para la reforma constitucional está ya sobre cargada.

    Sin embargo, el foco abrumante de la reforma electoral permanece en la Casa de los Comunes y el tiempo que se ha establecido en Inglaterra para redactar el cambio de sistema MR, está más cerca que nunca, desde 1917. Ese año, una propuesta para introducir el Voto Alternativo (VA) para dos tercios de los escaños parlamentarios, y el Voto Unico Transferible (VUT) para el restante tercio de los escaños, fue escasamente rechazada después de un estancamiento entre la Casa de los Lores y la Casa de los Comunes. Un segundo intento para moverse a VA fue rechazado por el parlamento en 1931, y no fue hasta los en los años setenta, que la reforma electoral luchó para volver a ponerse en la agenda política Británica. En 1976, la Comisión Hansard sobre Reforma Electoral, liderada por el ex ministro Conservador de gabinete Lord Blake, recomendó que un sistema de Miembro Mixto Proporcional (MMP) fuera usado para elecciones parlamentarias, con tres cuartos de los miembros electos por MR y un cuarto de listas RP regionales. Se calculó que la distribución de escaños de lista, tendría lugar a nivel nacional y que éstos, compensarían por cualquier desproporcionalidad en los resultados generales de escaños de distrito uninominal.

    Después de cuatro derrotas consecutivas para el partido Laborista (1979,1983,1987 y 1992) el acostumbrado sólido apoyo Laborista al MR comenzó a fracturarse y en 1990, la dirección formó una comisión liderada por el Profesor Raymond Plant, para investigar las opciones de reforma del sistema electoral. El Reporte Plant (1993) recomendó un cambio, a un pariente del Voto Alternativo al que llamaron el Voto Suplementario (el mismo sistema usado en Sri Lanka para elegir su presidente), ver Voto Alternativo. Mientras esta propuesta nunca fue oficialmente asumida por el partido Laborista, adoptaron la política de que, cuando regresaran al poder, celebrarían un referéndum nacional sobre el cambio del sistema electoral. Sin embargo, esta propuesta obtuvo gran fuerza a partir de un acuerdo conjunto sobre reforma constitucional entre los Laboristas y los Demócratas Liberales (quienes habían insistentemente abogado por cambiarse a RP) anunciada en la víspera de la elección general Británica de 1997.

    El primer paso del proceso del referéndum sería el establecimiento de una comisión independiente con el encargo de recomendar cual sistema debía ser comparado con MR en la papeleta. El nuevo gobierno ha dicho que la alternativa del referéndum al sistema actual podría ser un "sistema RP", pero permanece incierto si eso automáticamente excluye la consideración de alternativas mayoritarias tales como el Voto Alternativo y el Voto Suplementario (a pesar del consenso académico de que éstos no son sistemas RP, ver Voto Alternativo. Preveen que el referéndum podría tenerse en 1999 para dar tiempo de introducir el nuevo sistema electoral, -si se escoge-, en las elecciones generales que tendrán lugar en el 2001 o 2002.

    Es probable que el debate sobre la reforma de la manera en que los miembros de la Casa de los Comunes son electos reflejará el debate entre MR y RP, el cual ha acaparado la discusión de la práctica constitucional Británica a lo largo del siglo. Las críticas del actual sistema electoral MR, han sido retomadas muchas veces. Primero, MR en el Reino Unido ha llevado a resultados desproporcionados altos, donde los partidos minoritarios recibieron muchos menos escaños de lo que su porcentaje de voto podría haber indicado y ha llevado a situaciones donde el partido "perdedor", ganó en términos de voto, convirtiéndose en el partido ganador en términos de escaños ganados, formando gobierno.

    El Partido Liberal, entonces la Alianza Liberal Social Demócrata, luego Demócratas Liberales, ha sido el más victimizados en el primer conteo - aunque en las pasadas cuatro elecciones, la desigualdad entre el voto del tercer partido y la distribución de escaños disminuyó. En 1983, la Alianza Liberal-SD ganó 25.3% del voto pero sólo 3.5 % de los escaños. En 1987 la Alianza ganó 22.6% y 3.4 de los escaños. En 1992 los recientemente formados Demócratas Liberales ganaron 17.8% de los votos y 3.1% de los escaños, pero en 1997 utilizando técnicas más sofisticadas y beneficiándose de la marea de sentimiento anti-conservador, los Demócratas Liberales fueron capaces de ganar 6.5% de los escaños con sólo 16.7% del voto popular. La lucha cuesta arriba que enfrentan los nuevos partidos bajo MR fue dramáticamente ilustrada en las elecciones Europeas del Reino Unido, cuando el Británico Partido Verde ganó 15% del voto pero ningún escaño. La segunda anomalía, de un partido ganando más votos pero formando la oposición, ha ocurrido dos veces en el período de la postguerra. En 1951, el Partido Laborista ganó más votos pero los Conservadores ganaron más escaños y formaron el gobierno, mientras que en Febrero de 1974 la indignidad se revirtió con los Laboristas, quienes formaron el gobierno después que los Conservadores habían sacado más votos.

    Una segunda crítica fuerte al sistema MR Británico, ha sido su inestabilidad para representar adecuadamente a la nación, a lo largo de líneas de género y etnicidad. Hasta 1997, menos del 10% de los MPs Británicos eran mujeres, aunque gracias a la vigorosa promoción de los Laboristas, llevando mujeres como candidatas parlamentarias y su posterior elección, casi dobló el número de mujeres MPs a 18.1% en el parlamento de 1997. Las minorías étnicas en Inglaterra han sido similarmente sub-representadas. La mayoría de los parlamentarios anteriores a la elección de 1987, eran todos blancos y los cuatro negros e Hindues-Ingleses MPs elegidos ese año, representaban menos del 0.5% del total. Mientras que la reprentación negra y asiática se ha incrementado en las ultimas tres elecciones, sus números en el parlamento permanecen sustancialmente debajo de su proporción de la población Británica en general.

    Los opositores del MR, también han citado movimientos desestabilizantes en política económica, los cuales surgieron de la discusión entre los gobiernos Conservadores y Laboristas de 1945 y 1979, pero los continúos 18 años de los Conservadores en el poder (1979-1997) y el movimiento de los Laboristas hacia el centro más moderadamente fiscal, ha tendido a debilitar este argumento. Finalmente, algunos defensores de RP, han disputado el hecho que el MR crea un fuerte vínculo geográfico entre elector y su representantes en el Reino Unido, argumentando que muchos seguros escaños Conservadores y Laboristas son efectivamente "municipios podridos" donde los MPs tienen poco incentivo para hacerse accesibles y que los centros urbanos del Reino Unido son ahora tan totalmente dominados por los MPs Laboristas, que otros seguidores del partido son efectivamente despojados del derecho a votar.

    En contraste el MR en Inglaterra es defendido en particular debido a sus distritos uninominales y su apoyo a un "sistema de dos partidos dominantes". Los seguidores del status quo encuentran el distrito uninominal es sacrosanto y argumentan que esta relación de confiabilidad entre votante y su MP, es la piedra angular de la democracia Británica. Los opositores al RP, también señalan el hecho que todos los gobiernos Británicos del período de la postguerra han sido gobiernos de un solo partido y predicen que los gobiernos de coalición, los cuales podrían probablemente resultar de un sistema RP, serían desestabilizantes para el país en general. Con relación al punto previo, está el argumento que MR provee una barrera en contra de la fragmentación del sistema de partidos, el cual puede requerir el rompimiento de los partidos principales (por ejemplo, una división en el partido Conservador entre las alas Europeas "pro" y "anti"). Finalmente, MR es alabado por negar una plataforma a los partidos extremistas como el Frente Nacional o el Partido Británico Nacional.

    Los prospectos para reformar el sistema Británico MR para las elecciones parlamentarias permanece incierto. Mientras que ahora parece más probable que se tenga un referéndum, todavía es incierto que el electorado Británico apoyaría un cambio a RP. Las encuestas de opinión entre 1992 y 1997 han sido inconsistentes. A veces han mostrado bastante apoyo hacia el cambio mientras que una mayoría de los votantes ha expresado el deseo de mantener MR. Si se tiene un referéndum la posición tomada por el gobierno Laborista será probablemente clave.

    Una campaña vigorosa en contra del cambio (apoyada por los Conservadores) probablemente podría condenar la alternativa RP a la derrota, mientras que una fuerte campaña Laborista por el cambio (en conjunto con los Demócratas Liberales) podría asegurar que la reforma electoral se consiga. Si Inglaterra cambia su sistema electoral, y logra establecer las asambleas Escocesa y Galesa, entonces podría haber hasta seis diferentes sistemas electorales operando a los niveles nacional, local y Parlamentario Europeo al final de este siglo.

    Estados Unidos: Minorías Étnicas y Distritos Uninominales

    Los Distritos Uninominales (DUN's) están profundamente arraigados en la tradicional política estadounidense. Desde la fundación de los Estados Unidos en el siglo XVIII hasta el presente, la representación electoral se ha basado en el concepto de unidades y sub-unidades territoriales. Los estadounidenses siempre han pensado en la soberanía popular en téminos de espacio, comenzando con la concepción original de la Constitución de los Estados Unidos, como un pacto entre estados soberanos y continuando dentro de los estados hasta la valorización de la autonomía o "home rule" de los gobiernos municipales o del condado.

    La Constitución no especifica qué tan popular deberían ser estructuradas las elecciones y los estados han experimentado con una variedad de distritos uninominales, distritos plurinominales y formas completas. Pero los DUNs frecuentemente han sido el método escogido para las elecciones en todos los niveles: federal, estatal y local porque ellos permiten a las comunidades pequeñas, geográficamente situadas, enviar sus propios representantes a asambleas legislativas más grandes.

    Así, los distritos plurinominales y las elecciones en formas completas, han sido utilizadas cuando las mayorías gobernantes quieren enfatizar la identidad corporativa de jurisdicciones en particular y suprimir el "faccionalismo" partidario o étnico. Las reglas de voto de formas completas, tal como los requisitos de voto de la mayoría y lugares numerados, fueron usados para maximizar el poder de las mayorías étnicas y controlar todos los escaños en sus cuerpos legislativos.

    Históricamente, los negros han sido el objeto primordial de los mecanismos subemergentes del voto en los EEUU. Estados Unidos es la única democracia moderna fundada en la institución de la esclavitud y los negros están incluídos en su Constitución e instituciones políticas, como un "otro" nacional interno. Los esclavos eran "no-personas" y aún los negros libres eran "no-ciudadanos". Después de la Guerra Civil y la Reconstrucción, los negros en el Sur eran sistemáticamente aterrorizados durante las elecciones y con el cambio de siglo, se les mantuvo sin derecho al voto. La primaria del Partido Demócrata, "todo-blanco", se convirtió en la única elección que importaba y volvió al "Sólido Sur" en una región de estados de un solo partido.

    Las presiones internacionales de la Guerra Fría y las campañas de presión de la NAACP en contra de la segregación racial, logró derribar eventualmente las leyes que le negaban a los negros el derecho al voto y las eliminaron de las elecciones primarias. Posteriormente, muchas jurisdicciones de mayoría-blanca dentro y fuera del Sur, buscaron esquemas de elección multi-miembro y formas completas para minimizar la influencia electoral negra.

    Después de la Segunda Guerra Mundial, la Corte Suprema de los EEUU reexaminó la nacionalidad estadounidense, elevando la importancia constitucional del individuo. En 1963 y 1964, la Corte revirtió su vieja negativa de mezclarse en controversias de redistritación y le dió un respiro a los votantes blancos urbanos, quienes se quejaban de la negativa de las legislaturas estatales, dominadas por distritos rurales sub-poblados, de redistritarse ellos mismos.

    La Corte Suprema dependía de la cláusula de Protección Equitativa de la Décimo Cuarta Enmienda, para anunciar el mandato de UN HOMBRE UN VOTO, definiendo al ciudadano individuo como la unidad básica de las políticas electorales. Sin embargo, al hacer justificable la minusvaloración del voto de una persona, la Corte le abrió la puerta a demandas sobre si la fuerza del voto podría ser diluida por medios no matemáticos, en particular por estructuras electorales que permitían al Voto en Bloque de mayoría blanca, negar a un ciudadano negro cualquier oportunidad de escoger un representante en el estado y la legislatura local.

    La Corte Suprema respondió instruyendo a las cortes inferiores, el preferir DUNs cuando ellos ordenaran la redistritación de cuerpos legislativos mal divididos, y en 1973, en Texas, declaró inconstitucional, el uso de distritos legislativos multi-miembros, específicamente porque negaron a los votantes negros y latinos, igualdad de oportunidades al momento de elegir a sus candidatos.

    Todas estas reformas electorales, fueron forjadas por la re-interpretación judicial de la Constitución. Mientras en 1965, empujados por las políticas confrontativas de masas del Movimiento de Derechos Civiles, el Congreso aprobó y, el Presidente Lyndon Johnson firmó, La Ley de los Derechos de Voto, que permitió a la mayoría de los negros en el Sur votar por primera vez. Las condiciones que garantizarían alivio judicial para diluir el voto de la minoría, se volvieron el foco de una intensa y complicada disputa, tanto con respecto a elecciones de forma completa o de distritos multi-miembro, como respecto a las supuestas distritaciones fraudulentas de los DUNs.

    En 1980, la Corte Suprema de Justicia sostenía que las minorías raciales debían de probar que una estructura de elección objetada, estaba diseñada o era mantenida intencionalmente para minimizar la fuerza de su voto. El Congreso respondió con La Ley de Derechos de Voto de 1982, la cual creó un estatuto de alivio judicial para las estructuras electorales las cuales tenían el efecto o "resultado" de diluir la fuerza de voto de las minorías protegidas, definidos como grupos raciales: Indios Americanos, Americanos Asiáticos, Nativos de Alaska, o de herencia Española. La Ley de los Derechos de Voto de 1982, fue apoyada por una decisión de la Corte Suprema en 1986, que facilitó la prueba que requería e inició amplios cambios en estructuras electorales de forma completa a DUNs, a través de la procuración y la legislación.

    Para cuando se realizó el censo de 1990, casi todos los estados y la autoridad local encargada de delimitar los distritos, estaban preocupados con la tarea de trazar DUNs de "minoría-mayoría" que deberían encajar con ambos: el mandato constitucional de igualdad de la población y el mandato de anti-dilución del voto de la Ley de los Derechos de Voto. Los nuevos DUNs produjeron notables beneficios para los Afro Americanos y Latinos, en las oficinas encargadas. El número de negros que resultaron electos, a lo largo del país, creció de 300 en 1964 a aproximadamente 8,000 en 1993, aunque esta figura todavía constituye menos del 2% de todos los oficiales electos en un país, donde los negros suman el 12% de la población.

    Desde que se aprobó la Ley de los Derechos de Voto de 1965, el número de miembros Afro Americanos del Congreso había aumentado de 9 a 38; y gracias a los DUNs mayoritariamente negros resultaron electos al Congrso, todos los Afro Americanos de los 11 estados Sureños de la vieja Confederación. Después de la elecciones de 1994, bajo un plan de redistritación negociado por líderes políticos negros, Alabama se volvió el primer y único estado Sureño en lograr la representación proporcional negra en ambas cámaras de la Legislatura.

    El contragolpe nacionalista provocado por esta oleada de DUNs de mayoría negra y mayoría hispana, probablemente era inevitable. La forma en que los DUNs son trazados, necesariamente define los distritos que son considerados relevantes para fines de representación en las asambleas legislativas, y lo hace en términos estrictamente geográficos. Raras veces son las elecciones de redistritación políticamente irrelevantes o simples mecanismos administrativos para acumular las preferencias de los votos del individuo.

    En su lugar, declararon como sería el operativo nacional de sub-comunidades y que tanto poder tendrían en el proceso de toma de decisiones. En los Estados Unidos, los condados, municipalidades y vecindarios reconocibles, han sido los tradicionales parámetros de la distritación, excepto, cuando era conveniente ignorar sus límites con la finalidad de ignorar la influencia electoral de los Afro Americanos y otras minorías étnicas.

    Ahora se ha vuelto necesario dividir las subdivisiones tradicionales para crear distritos con Afro Americanos o mayorías Latinas, porque en los Estados Unidos la gente de color no tiene claro o no puede discernir sobre el concepto "patria". Aunque se juntan frecuentemente en vecindarios étnicamente identificables, estos enclaves residenciales están dispersos entre vecindarios más populosos y predominantemente blancos. En algunos casos el resultado se ha ido formado irregularmente, distritos no compactos de mayoría latina o negra, los cuales aunque no son más raros que algunos distritos de mayoría blanca, sin duda muestran diseños raciales o étnicos. Los distritos latinos o negros más representativos, rápidamente fueron demandados ante la Corte a pedido de los votantes blancos, argumentando que ellos violaban una radical interpretación de la Constitución que no reparaba en el color de las personas. En 1993, la Corte Suprema emitió la primera de una serie de decisiones la cuales establecían un cauce de acción constitucional "analíticamente distinto" que podría ser usado por los ciudadanos -en el plano individual-, que desearan demandar a los DUNs "racial y fraudulentamente diseñados".

    Los Demandantes no tendrían que soportar la pesada carga de probar, que debido a los distritos demandados, sus votos eran denegados o disminiudos o, que su fuerza de voto era diluida. En su lugar la Corte reconoció un daño supuestamente estigmático, resultante de los distritos los cuales eran trazados por su "predominante" finalidad de raza y la cual no podría ser justificado como un esfuerzo "meticulosamente hecho a la medida" para servir a un "apremiante interés de estado".

    Tales distritos son inconstitucionales, dijo la Corte, porque ellos presumen que todos los miembros de la minoría étnica piensan y votan de la misma manera y comparten los mismos intereses políticos, un mensaje, teme la Corte, que promoverá una "balcanizacion" racial del electorado. Esta nueva jurisprudencia, la cual busca consignar la atención a daños percibidos a la unidad nacional en vez de enfocar el interés individual del demandante, ha producido órdenes de la Corte, desarticulando varios DUNs de mayoría negra o latina al nivel local, estatal y congresional. Las nuevas reglas de distritación constitucional han sido creadas y reafirmadas, por una mayoría simple de cinco magistrados sobre las vigorosa oposición de los otros cuatro magistrados, los cuales razonaron que ofendían tanto a la justicia sustantiva como a los límites del debido recurso de inconstitucionalidad.

    El juez Felix Frankfurter advirtió acerca de los peligros de las Cortes de entrar a la "maleza política", cuando razonó su voto en contra, en el caso de "un hombre un voto" en 1963. Este juez puede ser justificado dada la incoherencia de los actuales principios de distritación de la Corte Suprema. Seguramente nada podría ser menos apropiado para la resolución de los jueces, que las preguntas acerca de como un pueblo soberano debería definirse a sí mismo, en una república democrática y multi-étnica.

    En su prisa por prevenir a las legislaturas estatales de no asumir que todos los Afro Americanos piensan de la misma forma, la Corte todavía tuvo que confrontar la proposición inversa: Que si los ciudadanos Afro Americanos o los Mexicano Americanos, los Asiático Americanos o Nativo Americanos de un estado o localidad en particular, comparten los mismos intereses políticos y se asocian libremente para afirmarse a través de sus representantes electos, a través de sus instituciones comunitarias o a través de organizaciones políticas - tal vez partidos políticos?

    El sugerir que los ciudadanos de color están constitucionalmente inhibidos de negociar sus propios DUNs, infringiría nociones históricas de libertad política, constitucionalmente protegidas en los EEUU. Esta es una cuestión enteramente aparte de sí los miembros de una minoría étnica, pueden demandar que tales distritos sean creados a manera de legislación electoral o derecho constitucional.

    Pero éstas son cuestiones serias, a las cuales los defensores mismos de los DUNs de "mayoría-minoría" están ahora siendo forzados a prestar atención. Nunca hubo un consenso entre ellos acerca de los límites políticos o un final normativo de los derechos de voto por los que ellos presionaron, hacia un servicio notablemente exitoso. Hoy en día, la mayoría de los defensores de DUNs diseñados a producir mayorías de votantes de un grupo étnico en particular, los defienden como respuestas necesarias a la "desafortunada" realidad de las divisiones étnicas en la estructura nacional.

    Ellos comparten con los opositores de los distritos de mayoría-minoría, una sustentada devoción sobre la visión de los estados, como una nación de inmigrantes en la cual los recién llegados y sus descendientes, se asimilan voluntariamente a las instituciones ya establecidas de la vida pública, social y política, al mismo tiempo que retienen el derecho de preservar su identidad étnica en formas institucionales estrictamente privadas. Aún asociaciones étnicas (blancas) privadas estaban bajo presión de desaparecer durante la era del acrisolamiento o fundición en un solo espíritu ("melting pot") de predominio Inglés, el cual se extendió por lo menos durante la Primera Guerra Mundial.

    Un cambio distinto en la identidad estadounidense fue forjado por la Segunda Guerra Mundial, cuando los descendientes de otras nacionalidades Europeas colocaron su sello de propiedad en la nación Norte Americana y las tradiciones políticas angloamericanas, que ellos habían adoptado. Todas las implicaciones de ésta redifinicion electoral fueron profundamente sumergidas, como lo han sido en todo el mundo, en los imperios surgidos a la sombra de ideologías competitivas, estatistas, durante la Guerra Fría. Todo eso ha cambiado ahora, y los Estados Unidos no son inmunes a los vientos de nacionalismo étnico que atraviesan el mundo.

    Hoy en día los norteamericanos de herencia Alemana o Irlandesa, son más numerosos que los de herencia Inglesa. Ellos se sientan al timón ahora, junto con los Americano- Europeos-Sureños y Europeos-del-Este, incluyendo los seculares Judío- Americanos, donde juntos se han vuelto los más apasionados defensores de su idioma Inglés y Constitución Angloamericana. Los DUNs étnicamente identificables son una humillación para estos norteamericanos y una amenaza para su visión nacional.

    La derecha de esta nación inmigrante apoya al régimen actual en su intento de suprimir y desligitimizar los DUNs, que tienen obvios diseños raciales o étnicos, mientras que la izquierda defiende los distritos de mayoría-minoría, como herramientas temporales de integración o urge que sean reemplazadas con esquemas de distritos multi-miembros, usando reglas de voto semi-proporcional o voto único transferible. El creciente número de proponentes de RP, también critican los DUNs porque éstos pueden facilitar que funcionarios influyentes sean reelectos, engendrando una carencia de confiabilidad la cual daña a las mayorías étnicas por igual. Pero los sistemas RP no son invulnerables a las mismas acusaciones que a menudo se señalan a los DUNs de mayoría-minoría, en el sentido de que estimulan la polarización étnica y amenazan la desestabilización.

    Sin embargo, dejando fuera este debate de inmigrantes y de sus objetivos comunes de uniformidad nacional, están los Norte Americanos de Color, especialmente los descendientes de los esclavos Africanos. Algunos académicos, admiten ahora que la supremacía blanca siempre ha sido, una característica definitivamente más poderosa de la ciudadanía Norteamericana, que cualquiera de las más abiertamente debatidas versiones de pluralismo liberal o republicanismo cívico. Muchos norteamericanos blancos se molestan fácilmente y se asustan por el control negro de las unidades políticas en las cuales ellos residen. Para los Afro Americanos, una nación inmigrante más exclusiva puede no ser realista ni un remedio aceptable por siglos de exclusión de castas. Ellos pueden favorecer las renegociaciones de la Nación Americana en términos que al fin admiten su diversidad. El retraso periódico de los DUNs puede ser una de las mejores formas de reforzar sus demandas nacionales sobre la mesa, lo cual podría explicar porqué una hostil mayoría de la Corte Suprema, tiene constitucionalizado el asunto, con la esperanza de acallar el debate.

    Los sistemas de representación proporcional pueden permitir a los Afro Americanos, participación equitativa en los cuerpos legislativos, pero el bordear el diálogo inter-étnico y retrazar los DUNs impide a los descendientes de los esclavos, la búsqueda histórica de su libertad total. Recientes propuestas RP por algunos miembros de las Asambleas Congresionales Negros (caucus) no han tenido mucho apoyo en la comunidad negra. Por otro lado, es fácil imaginar como los descendientes de los conquistados pueblos indígenas y de inmigrantes no blancos, puedan tener diferentes puntos de vista de los cuales, las estructuras electorales acomoden de mejor manera, sus agendas personales o colectivas, en una creciente diversidad en los EEUU.

    Una resolución justa de estas conflictivas y a menudo inconmensurables posiciones étnicas, sobre estructuras electorales y sus visiones nacionales, solo pueden ser logradas a través de consentimiento y compromisos mutuos, los cuales deben ser de carácter provisional, por lo menos mientras se valore el ideal liberal de libertad individual, para darle forma y moldear la cultura e identidad política del ciudadano.

    Las negociaciones requeridas para alcanzar un acuerdo en tales cuestiones normativas, son particularmente difíciles de comenzar y de mantener en los EEUU, porque para muchos Norteamericanos su identidad nacional está envestida en una Constitución escrita, sagrada, la cual para fines prácticos sólo puede ser reinterpretada, no renegociada. No es sorprendente que el progreso más grande hacia el consenso nacional, usualmente ha sido logrado a través de compromisos democráticamente negociados, fuera del contexto constitucional, por ejemplo la Ley de Derechos de Voto.

    Actualmente, con un considerable ánimo de los conservadores, algunos miembros de la Corte Suprema están sugiriendo que lo que ellos consideran ser una implementación entusiasta por las ramas democráticas del gobierno federal y estatal, puede poner en duda la validez constitucional de la Ley misma. Y la ocasión para esta confrontación será la batalla sobre la redistritación legislativa. De esta forma, si la experiencia en EE UU con los DUNs, como un instrumento de reforzamiento político para las minorías étnicas, deja algunas lecciones para otras democracias, éstas incluirían la importancia del contexto nacional particular, de respeto por sus tradiciones políticas y las situaciones particulares de grupos sub-nacionales dentro de ellos, de las oportunidades para lograr el consenso más grande posible, al tomar decisiones acerca de las estructuras de las elecciones y más que todo, de la humildad cuando se refiere a expectativas de soluciones duraderas.

    Sudáfrica: Sistemas Electorales y Manejo de Conflictos

    Las elecciones parlamentarias y provinciales de la Asamblea Nacional que se tuvieron en Sudáfrica en 1994, marcaron el clímax de un período de cambio tumultuoso del mandato autoritario a una democracia multi-partidista en el Sur de Africa entera. A la medianoche del 27 de Abril de 1994, se bajó la última y quizás la más odiada bandera colonial en Africa, indicando el final de 300 años de colonialismo y cuatro décadas de Apartheid. Estas primeras elecciones democráticas multi-partidarias abrieron la etapa a aquellos movimientos políticos, que habían sido obligados a esconderse por la política del régimen de Pretoria, de mandato y división racial.

    El Congreso Nacional Africano (African National Congress-ANC) de Nelson Mándela, se balanceaba en el umbral del poder, el Congreso Panafricano de Azania (CPA) lo desafiaba dentro de la misma comunidad, mientras que el Partido de Libertad Inkatha (PLI) de Mangosotho Buthelezi esperaba construir su hegemonía en el norte de la provincia KwaZulu/Natal. Estos nuevos partidos se unieron al Partido Nacional (PN) de De Klerk, el partido Liberal Democrático (PLD) y el nuevo Frente de Libertad (FL) - un descendiente de los partidos de la "derecha blanca" de la vieja dispensación constitucional - en la batalla por los votos de 35 millones de personas recién registradas.

    Las elecciones fueron conducidas bajo una forma de lista nacional de RP, para la mitad de la Asamblea Nacional (200 miembros) siendo electa de 9 listas provinciales y la otra mitad de una sola lista nacional, ver Representación Proporcional por Listas. En efecto, el país usó un distrito nacional (con 400 miembros) para la conversión de votos en escaños, y no se impuso umbral de representación.

    La cuota Droop fue usada para dividir escaños y, bonos de escaños, fueron otorgados por una adaptación del método del residuo más grande. Bosquejos anteriores de la ley electoral pusieron el umbral para la representación parlamentaria en el 5% del voto nacional, pero en una concesión a los partidos más pequeños, el Congreso Nacional Africano y el Partido Nacional se pusieron de acuerdo a principios de 1994 para deshacerse de cualquier umbral "obligatorio". Sin embargo, sólo aquellos partidos con 20 o más MPs, cinco por ciento de la Asamblea, tenían garantizados ministerios y dependencias, en el gabinete del primer gobierno de unidad nacional.

    El hecho que el movimiento de liberación de Mándela no habría ganado las elecciones de la Asamblea Nacional, bajo casi cualquier sistema electoral, no niega el hecho de la importancia de la elección de Sudáfrica de un sistema de lista RP para éstas primeras elecciones. Muchos observadores clamaban que un sistema RP, como parte integral de los mecanismos de división de poder en la nueva constitución, era crucial para crear la atmósfera de inclusión y reconciliación, la cual hasta ahora ha llegado a detener el intento de la peor violencia política, y ha hecho la Sudáfrica post-Apartheid un faro de esperanza y estabilidad para el resto de la Africa emproblemada.

    Sin embargo, en 1990, a la salida de prisión de Nelson Mándela no había razón particular para creer que Sudáfrica adoptaría RP. El parlamento "solo blanco" siempre había sido electo por un sistema de Mayoría Relativa, mientras que el CNA, ahora en una poderosa posición para negociar, esperaba contar con una clara ventaja si se mantenía el MR. Ya que sólo cinco distritos de más de 700 en Sudáfrica tenían mayorías blancas, debido a los caprichos del voto de MR, el CNA con sólo el 50% del 60% del voto popular, esperaba ganar fácilmente 70% u 80% de los escaños parlamentarios. Pero el CNA no optó por esta acción, porque se dió cuenta que las desigualdades de un sistema electoral donde "el ganador se lleva todo" desestabilizaría fundamentalmente los intereses de la mayoría y de la minoría a largo plazo, ver Negociaciones.

    La lista RP también evitaba la controversia política de tener que trazar límites de distrito y además, encajaba con el poder ejecutivo - el ethos de compartir, el cual tanto el CNA como los Nacionalistas vieron como una clave trascendental de la Constitución interina. Hoy en día, todos los partidos grandes apoyan el uso de RP, aunque hay diferencias sobre que variante en particular se usará.

    Es probable que aún con sus bolsones geográficos de apoyo electoral el Frente de Libertad (9 escaños en la Asamblea Nacional), el Partido Democrático (7 escaños) el Congreso Pan-Africanista (5 escaños) y el Partido Demócrata Cristiano (2 escaños) podrían no haber conseguido un sólo escaño parlamentario si las elecciones se hubieran celebrado bajo un sistema electoral MR de distrito uninominal. Mientras que estos partidos juntos únicamente representan seis por ciento de la nueva Asamblea, su importancia dentro de las estructuras de gobierno es más importante y significativa que su fuerza númerica.

    Una lectura detallada de los resultados, revela sorprendentemente, que la lista RP podría no haber dado ventajas al mediano Partido Nacional (PN) ni al PLI, más allá, del número de escaños que ellos habrían esperado ganar bajo un sistema MR. Esto fue primordialmente debido a la naturaleza de "referéndum nacional" de la campaña, la cual llevó a una batalla de dos partidos entre lo viejo y lo nuevo, el CNA vrs el PLI en la provincia de KwaZulu-Natal, y el CNA vrs el PN, en el resto del país.

    Además, la naturaleza étnicamente homogénea de los distritos y las fuertes concentraciones de apoyo en Sudáfrica, significó que el PN y el PLI habrían ganado solamente unos cuantos escaños bajo un sistema de distrito. Sin embargo el MR podría haber dado al CAN, con toda razón un pequeño "bono de escaños", incrementando su distribución del parlamento más alla de su distribución del voto popular (la cual era del 62%) y más allá de los dos tercios de mayoría, necesarias para trazar la nueva constitución sin referencia a los otros partidos.

    La práctica de tener una papeleta para la Asamblea Nacional y una para el parlamento provincial, también probó ser una importante innovación en el diseño del sistema electoral. Hasta unos pocos meses antes de la elección, el CNA todavía insistía en una sola papeleta, la cual habría contado para ambas elecciones, provinciales y nacionales. Esta fue una clara maniobra para aventajar a los partidos más grandes, nacionalmente basados y, sólo se modificó por la presión de una alianza de líderes de empresariales, el Partido Democrático y los asesores internacionales.

    Los resultados eventuales mostraron que grandes números de votantes habían dividido sus papeletas provinciales y nacionales entre dos partidos, y parece como si los mayores beneficiarios de la doble papeleta fueron el pequeño Partido Democrático y el Frente de Libertad. Ambos partidos lograron más de 200,000 votos en las elecciones provinciales, mucho más allá de su resultado nacional, lo cual explica la caída de 490,000 de los totales nacionales y provinciales del PN.

    La elección de sistema electoral también tuvo impacto sobre la composición del parlamento a lo largo de líneas étnicas y de género. La Asamblea Nacional Sudafricana, envestida en Mayo de 1994, contenía más de 80 ex miembros del parlamento de sólo-blancos, pero hasta allí llegaban las similitudes entre lo nuevo y lo viejo. En directo contraste a la emproblemada historia de Sudáfrica, los negros se sentaron con los blancos, los comunistas con los conservadores, Zulús con Xhosas, y Musulmanes con Cristianos. El grado significativo la diversidad de la nueva Asamblea Nacional, fue un producto del uso de lista RP.

    Las listas inalterables de candidatos nacionales, permitieron a los partidos presentar grupos de candidatos étnicamente heterogéneos, los cuales, se esperaba, serían ampliamente llamativos. La Asamblea Nacional que resultó era 52% negra, incluyendo gente de habla de Xhosa, Zulu, Sotho, Venda, Tswana, Pedi, Swazi, Shangaan, y Ndebele, 32% blanca (de habla inglesa y Afrikaans) 8% Indio, y 7% de color. Esto comparado a un electorado, el cual se estimó era 73% negro, 15% blanco, 9% de color y 3% Indio. Las mujeres comprendían el 25% de la membresía total del parlamento. Había una fuerte creencia en Sudáfrica, que si MR hubiera sido usado, habrían habido menos mujeres, Indios y blancos, habiendo más negros y hombres MPs.

    Finalmente, habríamos esperado más formas de representacion polarizadas bajo MR, con blancos (de diferentes partidos) representando distritos de mayoría blanca, Xhosas representando Xhosas, Zulús representando Zulús, etcetera. Mientras existen problemas con la confianza en la responsabilidad de los representantes, bajo el presente sistema de lista RP, en Sudáfrica, esto ha significado que los ciudadanos tengan una variedad de MPs a los que acercarse cuando la necesidad surge.

    Sin embargo, hay un contínuo debate en Sudáfrica acerca de como incrementar la confiabilidad democrática y la representacion de los miembros del parlamento. Fue ampliamente aceptado que la primera elección no racista era más que nada un referéndum acerca de cuales partidos redactarían la nueva constitución. Pero posteriores elecciones deberían celebrarse con el propósito de constituir un parlamento representativo, y muchos actores políticos comparten la idea que el sistema electoral necesita ser modificado y tomar esto en cuenta. Sin incrementar grandemente la dificultad de la papeleta, a los votantes se les pueden permitir escoger entre los candidatos así como entre los partidos, sin que el carácter RP del parlamento sea afectado en forma alguna.

    Una opción es elegir MPs en pequeños distritos multi-miembros, para poder mantener un tipo de lista-vínvulo geográfico entre los electores y sus representantes. Al momento de que las listas regionales representen áreas más grandes, cualquier forma de promoción local, está totalmente perdida. Una segunda opción es adoptar el sistema de MMP donde la mitad de los miembros son electos de distritos uninominales y la otra mitad sale de listas RP compensatorias. Finalmente, como una segunda consecuencia del caos administrativo que caracterizó las elecciones de Abril de 1994, las listas de votantes también se necesitan para permitir que las autoridades delimiten los distritos apropiadamente y asegurar que grandes números de votantes no sean movidos a través de los límites, para manipular los resultados de la eleccion.

    Notas Finales

    Contexto Social y Político

    1. Lijphart 1995, 853.

    El Voto Alternativo en Australia

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    Sistemas Electorales

    Índice de Sistemas Electorales

    El área temática de Sistemas Electorales trata asuntos relativos a la forma de representación y a la naturaleza de la democracia que suministran los sistemas electorales. La selección de un sistema electoral es fundamental para la forma en que se estructura la política. Una vez elegido, un sistema electoral tiende a permanecer relativamente constante; en consecuencia, su selección es muy importante. Para mayor información general sobre este asunto, por favor seleccione Panorama General.

    Sin embargo, los interesados en el diseño de sistemas electorales quizá deseen ir directamente a Principios de Diseño. Para conocer ejemplos de cómo fueron seleccionados (y modificados) algunos sistemas electorales, se puede examinar el apartado El Proceso de Selección. Finalmente, para un análisis de las partes constitutivas de los sistemas electorales, incluyendo la frecuencia de las elecciones, el tamaño del parlamento, los métodos de votación y de conversión de votos en escaños, se pueden revisar los materiales disponibles en Componentes del Diseño.

    Para los propósitos de este proyecto, los sistemas electorales son clasificados en tres grandes familias: los sistemas de pluralidad-mayoría; los semiproporcionales y los de representación proporcional. Dentro de ellas hay diez subfamilias. Para leer sobre un sistema electoral en particular, seleccione una de las tres siguientes ligas:

    Sistemas de Pluralidad-Mayoría

    Sistemas Semi-Proporcionales

    Sistemas de Representación Proporcional

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