Los partidos y los candidatos son vitales para la democracia
Se puede afirmar que un país es democrático sólo cuando sus elecciones implican una competencia real entre numerosos candidatos respaldados, ya sea que lo hagan respaldados por partidos políticos o compitan como independientes. Es necesario que los electores tengan la información y la libertad necesarias para elegir entre varias opciones de políticas y de candidaturas para poder determinar quiénes serán sus representantes tras las elecciones. Sólo unos cuantos países son suficientemente pequeños como para practicar la democracia directa en cualquiera o en todos sus procesos de decisión de las políticas públicas, por lo que es crucial para la mayoría de las democracias encontrar las fórmulas apropiadas para estructurar un sistema de representación democrático y efectivo. Los partidos políticos y los candidatos son actores en los que se deposita la confianza del electorado y con los que se cuenta para que desempeñen las tareas de representación en el gobierno.
El fundamento de un sistema democrático reside en el reconocimiento de los derechos humanos y de las libertades básicas para expresarse, organizarse, contender en las elecciones y de asociarse o acudir a los mítines públicos sin que medie intimidación o amenaza de ser arrestado. La comprensión y participación de los ciudadanos en asuntos políticos complejos depende, en buena medida, de la capacidad que los partidos políticos tengan para movilizarlos e instruirlos; de que puedan formular opciones de políticas públicas relevantes al dar respuesta a las demandas que les sean planteadas; así como de que articulen la opinión pública. Sólo cuando los partidos y los candidatos están legalmente reconocidos y cuentan con un marco de libertades propicio para organizarse y funcionar pueden cumplir estas funciones.
Partidos políticos
Un partido político es un grupo organizado de personas que ejerce su derecho a identificarse bajo un conjunto de objetivos y opiniones políticas semejantes, y que por consiguiente busca influir en las políticas públicas mediante la elección de sus candidatos para cargos públicos. Aunque la postulación de candidatos y el desarrollo de campañas electorales son las funciones más visibles ante el electorado, los partidos políticos cumplen otras funciones vitales en una sociedad democrática. Son, igualmente, mediadores institucionalizados entre la sociedad civil y los representantes debidamente elegidos, quienes toman decisiones y ponen en práctica las políticas públicas. Ejemplo de lo anterior sería que legisladores que forman parte de un partido político se reúnan con representantes de la sociedad civil para solicitarles su opinión personal (o institucional) respecto del proceso de formulación de políticas públicas. De esta forma, los partidos políticos permiten que las demandas de sus miembros y simpatizantes estén representadas en el gobierno y en el Parlamento. Entre las funciones clave de los partidos políticos se pueden mencionar las siguientes:
Funcionamiento interno de los partidos políticos
El funcionamiento interno de los partidos políticos está determinado, en alguna medida, por fuerzas externas, como el sistema electoral, la cultura política y el marco legal. No obstante, en términos generales, el factor decisivo proviene de sus propios procesos internos, de los que destacan la personalidad de sus dirigentes y funcionarios, sus fundamentos ideológicos, la historia partidista y la cultura política interna. Entre los ejemplos de principios y procedimientos democráticos aplicados a la estructura de un partido político están el poner en marcha procesos de consulta e información interna, configurar leyes y reglamentos (formales e informales), la propia estructura organizacional y de toma de decisiones, y aplicar principios de transparencia en su funcionamiento a todos los niveles. Los miembros de los partidos políticos pueden también asumir funciones más formales en los procesos de toma de decisión, tales como participar en las elecciones internas para elegir a sus dirigentes o a sus candidatos a contender por cargos de elección popular. Muchos partidos también trabajan activamente para fortalecer el papel de los grupos que tradicionalmente cuentan con baja representación en su interior. El equilibrio de género entre los miembros de un partido y la adecuada representación de la mujer en las estructuras de administración y gobierno de los partidos políticos suele verse reflejado en la calidad y cantidad de candidatas que son impulsadas en las listas.
Candidatos independientes
La legislación electoral de muchos países permite que haya personas que se registren y compitan en una elección aunque no hayan sido postulados o estén afiliados a ningún partido político. El papel de los candidatos independientes es más importante en los países que utilizan sistemas electorales de mayoría1, que en aquellos que aplican sistemas de representación proporcional (RP), pero también en estos últimos cumplen determinadas funciones. Incluso si no está permitido que los candidatos independientes compitan en una elección, puede suceder que haya representantes en la legislatura que ya no estén afiliados a un partido político y aún así deseen ser elegidos para un cargo. Los países aplican distintas reglas para determinar qué ocurre con un escaño en el Parlamento cuando la persona que lo ocupa abandona o es expulsado de su partido político. En algunos países el representante puede conservar el escaño, mientras que en otros el escaño es cubierto por el partido político, queda vacante o se asigna a través de una nueva elección.2
Actores fundamentales de las elecciones
Los partidos políticos y los candidatos son actores fundamentales de las elecciones. Compiten por los cargos públicos, llevan a cabo campañas electorales y tratan de convencer a los electores para que voten por ellos mediante plataformas partidistas basadas en problemáticas. En última instancia, las oportunidades para que los candidatos de los partidos realicen campañas, ocupen cargos públicos o constituyan una oposición creíble dependen del marco legal, político y cultural de cada país, así como de la administración y resultado de las elecciones. Visto de otra manera, la validación final del resultado de una elección está en sus manos. Si no aceptan los resultados debido a la percepción, o al hecho mismo, de que se haya cometido fraude o que existan irregularidades, la legitimidad del gobierno o de la legislatura elegidos estará en riesgo. De igual manera, el electorado —ya sea que esté afiliado a un partido en particular o no— debe percibir y creer que los resultados declarados oficiales tras el día de la elección son válidos y representan lo expresado por los que votaron.
De la misma forma, los partidos y los candidatos son actores que tienen un potencial destructivo. Las prácticas de compra o coacción del voto, financiamiento ilegal, calumnia o difamación durante las campañas, corrupción en los procesos de toma de decisión o la exclusión sistemática de ciertos sectores de la sociedad son ejemplos de cómo los partidos políticos pueden amenazar el funcionamiento de los sistemas democráticos, en lugar de apoyarlo. Las leyes y regulaciones relacionadas con el funcionamiento de los partidos políticos, el financiamiento y las campañas electorales tienen como propósito disminuir el potencial disruptivo de los partidos políticos y garantizarles al mismo tiempo, un adecuado marco de libertades para competir por el poder.
Partidos y candidatos en el poder
“Hoy en día las mujeres constituyen el 19% de los miembros de los cuerpos legislativos alrededor del mundo. Rwanda, recientemente, con su 56.3% de mujeres en el parlamento desbancó a Suecia (47.3%) como el país número uno en este rubro. Así, Rwanda es un ejemplo de que la nueva tendencia del uso de cuotas de género como medida inmediata para alcanzar el equilibrio de género en la política.” (sitio de The Quota Project)
Dependiendo del desempeño en las elecciones, los partidos políticos y los candidatos, partidistas o independientes, formarán parte del gobierno o de la oposición legislativa de un país. El sistema electoral es un elemento determinante respecto de cómo los votos se traducen en un mandato electoral, aunque las decisiones que tomen los partidos y candidatos durante las campañas, para la construcción de coaliciones o para formar alianzas preelectorales también tienen un impacto en el resultado final. Las ligas entre los representantes elegidos y sus partidos políticos, el funcionamiento interno de los propios partidos, así como la capacitación y recursos que tienen a su disposición contribuyen a moldear la legislación, el presupuesto y las políticas de gobierno.
1 Consultar IFES Kenya white paper on electoral systems; e IFES White Paper on Delimitation of Constituencies (2009), Majority/Plurality electoral systems.
2 Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI), Political Parties in Afghanistan: A Review of the State of Political Parties after the 2009 and 2010 Elections (June 2011).
