Educación a distancia es el mejor término para describir la educación en la que existe una distancia geográfica entre el proveedor educativo y el alumno, y donde no hay un contacto regular o diario entre ambas partes.
En cierta forma, toda la educación electoral y cívica parte de ese punto, a menos que se conduzca en un salón de clase en una institución donde tanto el educador como el estudiante están regularmente presentes.
En este sentido, las técnicas de educación pública se parecen a las técnicas de educación a distancia, con la eventual excepción de que la educación a distancia está inevitablemente basada en objetivos educativos específicos y comprobables en los cuales el educando, al final, tiene que demostrar determinada capacidad a través de una tarea o examen.
Las técnicas son particularmente convenientes para los educadores encargados de la capacitación y orientación, y consisten de los siguientes aspectos:
Lo primero, y más tradicional, es que la institución establezca un mecanismo que permita asignar y evaluar tareas, y otros de corrección de exámenes y de evaluación, de tal manera que los alumnos puedan evaluar su progreso antes de cualquier examen final o recolección del portafolio estudiantil.
Segundo, la institución puede proporcionar oportunidades para que los alumnos se reúnan con los proveedores del curso en grandes eventos cerca de sus lugares de residencia. Estos programas pueden o no incluir un contacto personal. Lo que seguramente sí incluirán serán ponencias que complementen los cursos educativos. Pueden incluso proveerse orientación profesional en pequeños grupos o que se organicen reuniones entre estudiantes de diferentes áreas.
Tercero, la transmisión de un programa de educación puede hacerse a través de canales nacionales, regionales, o comunitarios, de televisión o radio. Pueden programarse de acuerdo a un horario, que sea facilitado a los estudiantes con anterioridad para que éstos puedan sintonizar los de su preferencia. El programa puede complementarse al dotar a los estudiantes de instrumentos para que reciban la emisión, tales como radios de pilas o de cuerda, o televisores comunales.
Finalmente, la institución puede contratar, capacitar, y pagar a un grupo de coordinadores educativos locales, para que proporcione orientación profesional y facilite el trabajo de los grupos de alumnos regularmente. Puede que estos grupos sólo se reúnan para revisar el material proporcionado, o que tengan que trabajar conjuntamente en las tareas asignadas para los cursos.
Tales programas también pueden consistir en un gran evento, pero por lo general se basan en reuniones entre el equipo educador y los alumnos, utilizando un formato de preguntas y respuestas sumado a una orientación de último minuto y posiblemente una sesión informativa final.
En el momento previo al desempeño, los alumnos están ansiosos, y dichas sesiones están diseñadas para aliviar esta ansiedad al asegurar que las preocupaciones administrativas y prácticas de las personas se resuelven.
La radio proporciona un formato particularmente adecuado para este tipo de eventos, puesto que es posible que quienes escuchan llamen para formular preguntas y que éstas sean transmitidas junto con las respuestas.
Primero, si bien algunas de las personas en los programas de educación a distancia tendrán poca experiencia, muchas otras tendrán experiencia laboral y educativa. Así pues, la certificación tiene que tener en cuenta esto, y en el caso de la educación electoral o una capacitación similar, hay que dar algún tipo de reconocimiento para que el alumno pueda realizar un trabajo práctico durante el transcurso del curso. Es iluso pensar que los alumnos no conducirán eventos antes de recibir el certificado. Su validez debe considerarse cuidadosamente y su importancia debe comunicarse claramente para evitar que sea subestimado o sobre valuado.
Segundo, es importante considerar la relación del programa con otros certificados y con el marco nacional de calificaciones. Si se espera que los adultos participen en extenuantes jornadas educativas durante horas extras, significa que tendrán que dejar de lado otras actividades (trabajo, estudios, y tiempo con la familia y amigos). Es difícil reclutar este tipo de personas sin que exista algún tipo de valor curricular, con la posible excepción durante una elección fundacional.
