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Voto alternativo (VA)
Las elecciones bajo el sistema de voto alternativo generalmente se
verifican en distritos uninominales, al igual que las celebradas bajo sistema
de mayoría simple. Sin embargo, el sistema de voto alternativo le brinda a los
electores una mayor variedad de opciones al momento de marcar su papeleta. Más
que simplemente indicar a su candidato favorito, los electores los ordenan de
acuerdo a su preferencia, marcando con el número 1 a su favorito, con el 2 a su
segunda opción, con el 3 a la tercera y así sucesivamente. De esta manera, el
sistema le permite a los electores expresar sus preferencias entre los
diferentes candidatos en lugar de sólo hacerlo por su favorito. Por esta razón,
en los países que lo utilizan suelen denominarle “voto preferencial” (los
sistemas de Borda, voto único transferible y voto complementario también son
sistemas preferenciales).
El sistema de voto alternativo también difiere del sistema de
mayoría simple en la forma en la que se cuentan los votos. Al igual que los
sistemas de mayoría simple y de doble ronda, si un candidato obtiene la mayoría
absoluta de los votos (50% más uno) automáticamente es elegido. Sin embargo, si
ningún candidato obtiene esa mayoría, bajo el sistema de voto alternativo el
candidato que obtiene el menor número de primeras preferencias es “eliminado”
del conteo y se toman en cuenta las segundas
preferencias indicadas en sus papeletas. La segunda preferencia indicada en
cada una de estas papeletas se convierte entonces en un voto adicional para los
candidatos indicados. Este proceso se repite hasta que un candidato obtiene la
mayoría absoluta y es declarado debidamente electo. Por lo tanto, al de VA se
le considera un sistema mayoritario.
Es posible, aunque no indispensable, que bajo los sistemas
preferenciales como el sistema de voto alternativo, se les pida a los electores
que enumeren a todos o a la mayoría de los candidatos incluidos en la papeleta.
Esto cancela la posibilidad de que los votos terminen siendo “no útiles” en una
etapa posterior del conteo debido a que no indiquen una preferencia válida. Sin
embargo, también pueden provocar un incremento en el número de votos no válidos
y, en ocasiones, le pueden conferir una importancia sustancial a las
preferencias entre candidatos a los que el elector es indiferente o que no son
de su agrado.
Ventajas y desventajas del voto alternativo
Ventajas
Una de las ventajas de la transferencia de votos es que permite
que se acumulen entre distintos candidatos, por lo que existe la posibilidad de
que pueden combinarse intereses diversos pero relacionados para obtener
representación. El sistema de VA también le permite a los seguidores de
candidatos con pocas expectativas de éxito influir, a través de su segunda preferencia
o de las subsecuentes, en la elección de un candidato más fuerte. Por esta
razón, algunas veces se ha argumentado que el sistema de VA es el mejor para
promover una política centrista, ya que no sólo obliga a los candidatos a
buscar los votos de sus propios seguidores, sino también las “segundas
preferencias” de otros electores. Para atraer estas preferencias, los
candidatos deben hacer una convocatoria de amplio espectro y no enfocarse en
intereses muy específicos.
La experiencia del voto alternativo en Australia puede sustentar
estos argumentos: los partidos más grandes tienden generalmente a buscar
acuerdos con los partidos minoritarios para efectos de la definición de las
segundas preferencias de sus militantes antes de una elección –un proceso
conocido como “intercambio de preferencias”. Además, debido a que este sistema
exige una mayoría absoluta de los votos para obtener escaños incrementa el
consentimiento que el electorado le otorga a los candidatos elegidos y, por
consiguiente, realza sus percepciones de legitimidad.
La experiencia de VA en Papua Nueva Guinea y en Australia sugiere
que puede brindar importantes incentivos para una política de negociación y
cooperación. En años recientes, el sistema de VA o su variante de voto suplementario,
han sido adoptados para elecciones presidenciales y municipales en Bosnia,
Londres y San Francisco.
Desventajas
Sin embargo, el VA también tiene algunas desventajas. Primero,
requiere de un grado razonable de alfabetización y un conocimiento básico de
nociones matemáticas del electorado para ser utilizado de manera efectiva y, en
virtud de que opera en distritos uninominales, a menudo puede producir
resultados poco proporcionales en comparación con los sistemas de
representación proporcional –e incluso, en ciertos casos, con los sistemas de
mayoría simple-. Asimismo, la capacidad potencial del VA para producir resultados
centristas está subordinada a la existencia de ciertas condiciones sociales y
demográficas: si bien es cierto que durante las décadas de 1960 y 1970 propició
un acomodo interétnico exitoso y ha vuelto a ser recientemente reintroducido en
Papua Nueva Guinea (ver el estudio de caso), también lo es que ha sido
criticado en otro país del Pacífico, en Fiji, desde su adopción en 1997. Más
aún, como se destacó en el examen previo sobre su uso para las elecciones del
Senado en Australia de 1919 a 1946, el VA no funciona adecuadamente en
distritos plurinominales de gran magnitud.