Consideraciones sobre la representación
Las disposiciones electorales pueden influir en distintas áreas relacionadas
con la representación ciudadana. Muchos de esos efectos son resultado de la
selección del sistema electoral mismo, en tanto que otros derivan elementos más
explícitos del diseño o de otras disposiciones constitucionales o legales.
Representación de las mujeres
Hay muchas formas de mejorar la
representación de las mujeres. Los sistemas proporcionales tienden a provocar
la elección de un mayor número de mujeres. Los sistemas electorales que
utilizan distritos de mayor magnitud alientan a los partidos a postular
mujeres, sobre la base de que una lista equilibrada incrementará sus
posibilidades electorales. Algunos países que utilizan RP por listas exigen que
las mujeres conformen un determinado porcentaje de los candidatos postulados
por cada partido.
Además de la selección de un
determinado sistema electoral, hay otras estrategias que se pueden utilizar
para incrementar el número de mujeres representantes.
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Primera, se pueden reservar escaños para mujeres
en la legislatura. Estos escaños se pueden ocupar por representantes de las
regiones o de los partidos políticos en proporción directa a su porcentaje de
votación a nivel nacional. Este tipo de escaños son más comunes en los sistemas
electorales de pluralidad/mayoría y a menudo están consagrados en la Constitución.
Esto ocurre en grupo de países entre los que se encuentran Afganistán (dos
mujeres por cada una de las 32 provincias o alrededor de 25% de los escaños),
Uganda (una mujer por cada uno de los 56 distritos o cerca de 18% de los
escaños) y Ruanda (donde 24 mujeres son elegidas a través de una papeleta
exclusiva y representan 30% de los escaños). En algunos estados de la India,
los escaños a nivel local se dividen en tres grupos para cada elección, para
uno de esos grupos sólo se pueden postular mujeres, lo que garantiza que por lo
menos ese tercio sea ocupado por mujeres, lo que además se combina con la
imposición de un límite para una sola reelección de los hombres.
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Segunda, la legislación electoral puede exigir
que los partidos políticos postule un
determinado número de mujeres. Esta estrategia generalmente se aplica en
sistemas de RP, como en Namibia (30% de las candidaturas a nivel local) y en Perú
(30% de las candidaturas a nivel nacional). También se aplica en el componente
de RP mediante listas del sistema de RPP de Bolivia (30% de las candidaturas).
Sin embargo, este tipo de leyes no siempre asegura que se cumpla con el
objetivo a menos que se establezca un mandato para ubicarlas en lugares donde
tienen posibilidades de resultar elegidas y mecanismos para garantizar su
cumplimiento. Este es el caso de Argentina (30% de las candidaturas en
posiciones preferenciales), Bélgica (los dos primeros candidatos deben de ser
de distinto género) y Costa Rica (40% en posiciones que permitan su elección).
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Tercera, los partidos políticos pueden fijar
internamente sus propias cuotas para mujeres a cargos legislativos. Este es el
mecanismo más común para promover la participación de las mujeres en la vida
política y ha sido utilizado con distintos grados de éxito por todo el mundo:
por el CNA en Sudáfrica, el Partido Peronista y el Partido Radical en
Argentina, Conciencia de Patria (CONDEPA) en Bolivia, el Partido de la
Revolución Democrática (PRD) en México y los partidos laboristas en Australia, Reino
Unido y los países escandinavos. El uso de listas pequeñas conformadas
únicamente por mujeres por parte del Partido Laborista Británico en las
elecciones de 1997 casi duplicó el número de mujeres que resultaron elegidas,
al pasar de 60 a 119.
En 2004, 14 países habían
establecido cuotas en su Constitución (incluyendo muy recientemente a
Afganistán), en 32 las cuotas estaban previstas en la legislación electoral y
al menos 125 partidos de 65 países habían adoptado sus propias cuotas de manera
voluntaria. En términos de los distintos tipos de sistema electoral, existen
cuotas en 17 sistemas de pluralidad/mayoría, en 45 de RP y en 15 mixtos. Dos de
los sistemas electorales de otro tipo cuentan con cuotas: Afganistán y
Jordania.
En términos de su grado de éxito e
implicaciones, hay variaciones entre los distintos sistemas que garantizan la
representación de las mujeres en la legislatura. Por ejemplo, los escaños
reservados pueden asegurar que las mujeres ocupen cargos de elección popular,
pero algunas mujeres han denunciado que las cuotas han terminado siendo una
forma de tranquilizar y, en última instancia, de hacer a un lado a las mujeres
o de privilegiar a las mujeres que son familiares o amigas de políticos
tradicionales en lugar de alentar a las mujeres a desarrollar una carrera
política, lo que puede tomar muchos años. Toda vez que, incluso en el caso de los hombres, la entrada en la política normalmente se
realiza a nivel local, puede tener más sentido instituir las cuotas, al menos
inicialmente, a nivel local que al nacional.
El hecho de que resulten elegidas
para un cargo legislativo no necesariamente significa que tengan injerencia en
los procesos de toma de decisiones y, en algunos países, las mujeres
legisladoras son marginadas de las responsabilidades de dichos procesos, sobre
todo aquellas elegidas en escaños especiales o reservados. No obstante hay
algunos países en que las mujeres han podido utilizar las posiciones a las que
tienen acceso a través de las cuotas, para hacer contribuciones decisivas en
los procesos de toma de decisiones.
Representación de las minorías
También hay muchas formas de
fortalecer la representación de minorías y grupos comunitarios. Una vez más,
los sistemas electorales que utilizan distritos de mayor magnitud alientan a
los partidos a postular candidatos de minorías sobre la base de que una lista
combinada incrementa sus expectativas electorales. Un umbral muy bajo o la
completa eliminación de un umbral formal en sistemas de RP puede también
facilitar la representación de grupos subrepresentados o sin representación. En
los sistemas de pluralidad/mayoría, en ocasiones se reservan escaños para
minorías y grupos comunitarios.
Los escaños reservados pueden ser
utilizados para asegurar la representación de grupos minoritarios específicos
en la legislatura. Existen escaños reservados para minorías étnicas o
religiosas claramente identificadas en países tan diversos como Colombia
(comunidades negras), Croacia (minorías húngaras, italianas, checas, eslovacas,
rutenias, ucranianas, alemanas y austriacas), la India (tribus y castas),
Jordania (cristianos y circasianos), Níger (tuareg), Nueva Zelandia (maori),
Pakistán (minorías no musulmanas), Palestina (cristianos y samaritanos), Samoa
(minorías no indígenas), Eslovenia (húngaros e italianos) y Taiwán (comunidad
aborigen).
Los representantes para ocupar
estos escaños reservados son usualmente elegidos de la misma forma que otros
representantes, pero en ocasiones los eligen únicamente los miembros de las
comunidades minoritarias especificadas en la ley. Esto requiere la existencia
de una lista comunitaria. Si bien a menudo se considera que constituye una
buena norma darle representación a pequeñas comunidades de interés, también se
ha argumentado que constituye una mejor estrategia diseñar estructuras que den
origen a una legislatura representativa sin manipular la legislación electoral
o establecer obligaciones legales y que los escaños reservados pueden generar
resentimiento entre las poblaciones mayoritarias y desconfianza entre los
distintos grupos culturales.
En lugar de reservar formalmente
ciertos escaños, se le puede conceder una mayor representación a ciertas
regiones para facilitar una mayor presencia de grupos geográficamente
concentrados. En Reino Unido, Escocia y Gales cuentan con un mayor número de
representantes en la Cámara de los Comunes de los que les corresponderían sólo
en función de su volumen de población. Lo mismo ocurre en las regiones
montañosas de Nepal. Otra posibilidad es el sistema de “mejor perdedor”
actualmente en uso en Mauricio, en la que algunos de los candidatos derrotados
de algún grupo étnico que hayan alcanzado el mayor número de votos son
compensados con escaños en la legislatura para equilibrar la representación
étnica general.
Los límites electorales también se
pueden manipular para promover la representación de grupos específicos. En
Estados Unidos, una ley de derechos políticos permitió que en el pasado el
gobierno trazara distritos con formas totalmente arbitrarias pero con el único propósito
de formar distritos de mayoría negra, latina o asiático-americana, algo a la
que podría denominarse “manipulación afirmativa de los distritos electorales”.
Sin embargo la manipulación de cualquier sistema electoral para promover o
proteger la representación de minorías por lo general resulta controversial.
Representación comunitaria
Algunas sociedades étnicamente
heterogéneas han llevado el concepto de escaños reservados a su extensión
lógica. Los escaños no sólo son divididos sobre una base comunitaria, sino que
el sistema de representación en la legislatura en su conjunto se basa de igual
forma en consideraciones comunitarias. Existe un registro electoral por
separado para cada comunidad específica, la cual sólo elige a miembros de su
“propio grupo” a la legislatura.
En Líbano existen distritos plurinominales
en cada uno de los cuales se predetermina una distribución de escaños entre
distintos grupos confesionales. Los representantes son elegidos por un sistema
de voto en bloque a partir de listas comunitarias separadas para ocupar los
escaños que le corresponden a cada grupo confesional. En Fiji, los electores
pueden votar tanto por los candidatos de su propia comunidad, como por
candidatos en distritos “abiertos”.
La mayoría de los arreglos adoptados
para integrar listas comunitarias separadas se abandonaron una vez que se hizo
evidente que si bien los electorados comunitarios garantizaban su
representación, con frecuencia generaban el efecto de socavar los esfuerzos
para integrar a los distintos grupos sociales, ya que eliminaban todo incentivo
para su interrelación política. Las tareas para determinar la pertenencia a un
determinado grupo y distribuir los escaños de manera justa entre ellos también
estaban plagadas de errores.
En la India, por ejemplo, los
distritos separados que habían existido bajo el dominio colonial para
representar a los musulmanes, cristianos, sikhs y otros fueron abolidos en la
independencia, aunque siguen existiendo algunos escaños reservados para
representar a ciertas tribus y castas (ver el estudio de caso). Algunos
sistemas de listas comunitarias similares que se llegaron a utilizar en
Pakistán, Chipre y Zimbabwe, también han sido abandonados. A pesar de que su
uso siempre ha resultado controversial, Fiji continúa eligiendo una parte de su
legislatura sobre la base de listas comunales separadas para electores
indígenas, indios, rotumanos y electores “en general”.
Si bien algunos registros
electorales comunitarios le confieren la responsabilidad de determinar quien cae
dentro de cada categoría a algún tipo de autoridad, otros le confieren esta
posibilidad al propio individuo. Un ejemplo destacado de un sistema de lista
comunitaria que todavía opera entre las democracias contemporáneas es el
registro opcional separado que existe para los electores maoris en Nueva Zelandia.
Los electores maoris pueden elegir su inclusión en la lista nacional o en una
lista maorí específica, que hoy en día elige siete representantes a la
legislatura. Sin embargo, se puede afirmar que los resultados de las primeras
elecciones bajo un sistema de RP que se llevaron a cabo en Nueva Zelandia desde
1996, debilitaron los fundamentos del sistema comunitario: se han elegido más
del doble de representantes maoris a la legislatura de las listas generales que
de las listas particulares.
Fecha de las elecciones
Las elecciones, sean para cargos
nacionales, ejecutivos, legislativos, estatales o locales, no tienen
necesariamente que celebrarse un mismo día (o ciertos días en particular), ya
que puede realizarse de manera escalonada. Las razones para separar las
elecciones a lo largo de un periodo significativo pueden ser tanto prácticas
como políticas. Las elecciones normalmente se programan de manera escalonada
cuando se requieren enormes preparativos logísticos (por ejemplo, las
elecciones de la cámara baja en la India) o cuando así lo exigen preocupaciones
relacionadas con su seguridad.
Las consideraciones
administrativas y de seguridad implican que es mucho más fácil para la Comisión
Electoral de la India escalonar la celebración de las elecciones tanto en el
tiempo como en las distintas regiones geográficas. Pueden mediar varias semanas
entre la realización de las elecciones legislativas en un estado y en otro. Las
dificultades que enfrenta el escalonamiento de elecciones comprenden la
seguridad de las papeletas. Para que las áreas en las que se vota después no se
vean influenciadas por las áreas en que se vota antes, es necesario que las
papeletas de votación sean almacenadas de forma segura en un sitio centralizado
hasta que se haya efectuado toda la votación, cuando todos los votos se pueden
contar al mismo tiempo.
Es más común que se escalone en el
tiempo las elecciones presidenciales, legislativas y estatales. Existe
evidencia para sugerir que la celebración de elecciones presidenciales y
legislativas simultáneas puede beneficiar al partido que gane la presidencia y
hacer menos probable una fragmentación en las relaciones ejecutivo-legislativo,
lo que puede propiciar un gobierno más coherente, especialmente en democracias
embrionarias. Sin embargo, si se desea acentuar la separación de poderes o se
tienen que ponderar las capacidades logísticas, entonces puede ser necesario
separar las elecciones presidenciales y legislativas.
Voto a distancia
El voto a distancia se utiliza en
muchos países del mundo, tanto en democracias añejas como emergentes, para
alentar la participación. El voto a distancia puede realizarse de manera
personal en un lugar o en un momento distinto al de la votación ordinaria, enviado
por correo emitido por medio de un representante o apoderado facultado para
ello. Cuando los requisitos para calificar como un elector a distancia son
mínimos, este tipo de votación puede representar un porcentaje significativo
del total emitido. En Finlandia ha llegado a representar 37% de los votos emitidos
y en Islas Marshall fue de 58%. En Suecia, donde es usualmente de 30%, los
electores pueden incluso modificar el voto que ha hayan emitido si se trasladan
a la mesa de votación que les corresponde el día de la jornada electoral. Sin
embargo, su utilización puede tener implicaciones para el diseño de un sistema
electoral, entre las que ocupan un lugar relevante las cuestiones relacionadas con
la integridad de la elección.
La votación a distancia es más
fácil de administrar bajo un sistema de RP por listas a nivel nacional en la
que cada partido presenta una sola lista, y presentar mayores complicaciones
bajo un sistema basado en distritos uninominales. Si se va a aplicar un
dispositivo de voto en el extranjero, es sobre todo necesario considerar con
cuidado los retos que plantea hacerle llegar a cada elector la papeleta de
votación apropiada. Un sistema que implique que las embajadas sean encargadas
de distribuir las papeletas de votación puede plantear complejidades en un
sistema basado en un gran número de distritos electorales, debido al reto
logístico que implica asegurar que cada embajada reciba el tipo y número
apropiado de papeletas y le provea la correcta a cada elector. Por otra parte,
el que se prevea que las papeletas sean distribuidas por vía postal tiene un
impacto en el cronograma electoral ya que tienen que estar listas con
antelación.
Los votos emitidos en el
extranjero pueden incluirse en el distrito donde haya residido el elector (como
en Nueva Zelandia); contados dentro de un distrito único (o múltiple) para
electores en el extranjero (como en Croacia); asignados a uno o más distritos
específicos (como en Indonesia) o simplemente agregados al total de votos
nacionales cuando los escaños son distribuidos bajo un sistema de listas de RP
a nivel nacional (como en Países Bajos).
Cuestiones relacionadas con la participación electoral
Existe una relación bien establecida
entre el nivel de participación en las elecciones y el sistema electoral
seleccionado. En términos generales los sistemas de RP están asociados con un
mayor volumen de participación. En los sistemas de pluralidad/mayoría, la
participación tiende a ser mayor cuando se espera que los resultados sean muy
cerrados que cuando parece claro que un partido va a ganar, y también es mayor
en los distritos individuales en donde se espera una contienda más cerrada.
Como un mecanismo para fortalecer la
legitimidad electoral, algunos países, sobre todo las ex repúblicas soviéticas,
han introducido niveles mínimos obligatorios de participación electoral: por
ejemplo, si la participación en un distrito electoral no supera el 50%, la
elección no es válida. Sin embargo, el uso de niveles de participación
obligatorios puede provocar pesadillas administrativas si las elecciones no
satisfacen ese requisito en reiteradas ocasiones, dejando a los distritos
electorales en el limbo. Ucrania, por ejemplo, suprimió los niveles mínimos de
participación obligatorios para las elecciones de 1998 después de que en
distintas elecciones extraordinarias no se alcanzaron los niveles exigidos en
1994.
Algunos países enfrentan el asunto
de la participación utilizando el voto obligatorio, como Australia, Bélgica,
Grecia y muchos países en América Latina. Sin embargo, muchos otros países
rechazan de manera categórica el voto obligatorio. Si bien este mecanismo es
probablemente compatible con cualquier sistema electoral, su uso puede ser
considerado de manera conjunta con otros dispositivos relacionados con la participación
electoral.