Los sistemas electorales y sus consecuencias
Existen incontables variaciones dentro de los sistemas
electorales, pero esencialmente pueden clasificarse en 12 tipos fundamentales,
la mayoría de los cuales se ubica en tres grandes familias. La forma más común
de estudiar los sistemas electorales es agruparlos en función del grado de
precisión con el que traducen los votos obtenidos a nivel nacional en escaños
legislativos, esto es, de acuerdo con su nivel de proporcionalidad. Para
lograrlo, es necesario observar tanto la relación votos-escaños como el nivel
de votos “no útiles”.
Por ejemplo, Sudáfrica utilizó un típico sistema
proporcional para sus elecciones de 2004, y con 69.69% del voto popular el
Congreso Nacional Africano (ANC), obtuvo 69.75% de los escaños a nivel
nacional. El sistema electoral fue altamente proporcional y el número de votos “no
útiles” (v.gr. aquellos que fueron
emitidos por partidos que no obtuvieron escaños en la Asamblea) fue sólo de
0.74% del total. En contraste directo, en Mongolia en 2000, un sistema de doble
ronda que sólo requería de una mayoría simple de 25 % de los votos para que un
candidato resultara elegido dio como resultado que el Partido Revolucionario
del Pueblo de Mongolia (MPRP) obtuviera 72 de los 76 escaños del Parlamento con
alrededor de 52% del voto popular. Este resultado se repitió en la elección por
medio del sistema de voto en bloque por partido de Djibouti de 2003, cuando la Unión Popular para el Progreso (Rassemblement Populaire pour le Progrès)
consiguió la totalidad de los 65 escaños legislativos con tan sólo 62.7% de la votación.
Sin embargo, bajo ciertas circunstancias los sistemas electorales
no proporcionales (como el sistema de mayoría simple) pueden dar lugar a
resultados globales relativamente proporcionales, por ejemplo, cuando el apoyo
de un partido está concentrado en bastiones regionales. Esto fue lo que ocurrió
en otro país sudafricano, Malawi, en 2004. En esa elección, el Partido del
Congreso de Malawi obtuvo 30% de los escaños con 25% de la votación, el Frente Democrático
Unido se adjudicó 27% de los escaños con 25% de los votos y la Alianza por la
Democracia obtuvo poco más de 3% de los escaños con poco menos de 4% de los
votos. El nivel global de proporcionalidad fue elevado, pero la clave que
indica que este no es un sistema intrínsecamente proporcional y, por lo tanto,
que no puede ser clasificado como tal, reside en que el volumen de votos no
útiles representó casi la mitad de los votos emitidos.
De igual forma, algunos factores del diseño acentúan la
desproporcionalidad. Los sistemas en los que existe una distribución desigual
de electores entre los distritos electorales producen con frecuencia resultados
desproporcionados, al igual que lo hacen los sistemas proporcionales con
umbrales elevados –que pueden provocar altos niveles de votos no útiles, como en el caso de Turquía en 2002, donde un umbral de 10%
provocó que casi 46% de los votos tuvieran esa característica-.
Sistemas de pluralidad/mayoría
El principio de
los sistemas de pluralidad/mayoría es muy simple. Después de que los votos han
sido emitidos y contados en su totalidad, los candidatos o partidos que
obtuvieron la mayor cantidad de votos son declarados ganadores (aunque puede
haber algunas condiciones adicionales).
Sin embargo, la
forma en que esto se concreta en la práctica difiere ampliamente. Se pueden
identificar cinco variantes de sistemas de pluralidad/mayoría:
- Mayoría
simple (MS),
- Voto
en bloque (VB),
- Voto
en bloque por partido (VBP),
- Voto
alternativo (VA) y
- Doble
ronda (DR)
El rasgo distintivo de los sistemas de pluralidad/mayoría es que normalmente
utilizan distritos unipersonales o uninominales. En un sistema de mayoría
simple (en ocasiones conocido como sistema de mayoría relativa en distritos
uninominales) el ganador es el candidato que haya obtenido la mayor cantidad de
votos, aunque esto no necesariamente signifique que obtenga la mayoría absoluta
de los votos.
Cuando este sistema se utiliza en distritos pluripersonales o
plurinonominales se convierte en un sistema de voto en bloque. Los electores
tienen tantos votos como escaños a elegir y estos les corresponden a aquellos
candidatos que obtienen los más altos índices de votación independientemente
del porcentaje que representen Cuando los electores votan por listas
partidistas y no por candidatos individuales, este sistema se convierte en uno
de voto en bloque partidista (VBP).
Los sistemas mayoritarios, como el voto alternativo en Australia y
la doble ronda, tratan de asegurar que el candidato ganador obtenga una mayoría
absoluta (más de 50%). En esencia, estos sistemas hacen uso de las segundas
preferencias de los electores para producir un ganador por mayoría absoluta si
ninguno de ellos obtiene esa mayoría en la votación inicial, es decir, en la de
primeras preferencias.
Mayoría simple (MS)
El sistema mayoría simple o relativa, en el que se utilizan
distritos uninominales y la votación se enfoca en los candidatos, es el más
sencillo de los sistemas de pluralidad/mayoría. Al elector se le presentan los nombres
de los candidatos postulados y vota seleccionando solamente uno de ellos. El
candidato ganador es simplemente el que obtuvo la mayor cantidad de votos; en
teoría, un candidato puede ganar con sólo dos votos, si cada uno de los otros
candidatos únicamente logra un voto.
Además del prototípico del Reino Unido, los casos más analizados
que se ubican dentro de esta categoría son los de Canadá, India y Estados
Unidos.
Ventajas y desventajas del sistema de mayoría simple
Ventajas
El sistema de mayoría simple, al igual que otros de
pluralidad/mayoría, es defendido fundamentalmente por su simplicidad y por su
tendencia a propiciar ganadores que sean responsables de un área
geográficamente bien delimitada. Las ventajas citadas con mayor frecuencia son:
- Brinda una opción claramente
definida a los electores entre dos partidos u opciones principales. En
muchos casos, las desventajas intrínsecas que enfrentan los otros partidos
y minorías fragmentadas bajo el sistema de mayoría simple provocan que el
sistema de partidos gravite hacia una alternancia en el poder entre un
partido de “izquierda” y otro de “derecha”. Los terceros partidos a menudo
se debilitan y casi nunca alcanzan el apoyo popular necesario a nivel
nacional para obtener un porcentaje análogo de escaños en la legislatura.
- Permite la formación de gobiernos
de un solo partido. Los “escaños adicionales” que es común que obtenga el
partido más grande bajo un sistema de mayoría simple (por ejemplo, que con
45% de los votos obtenga 55% de los escaños) implican que los gobiernos de
coalición sean más una excepción que una regla. Esta situación es objeto
de elogios por permitir la formación de gabinetes que no están maniatados
por las restricciones que impone la necesidad de negociar con el socio
minoritario de una coalición.
- Da lugar a una oposición coherente
en la legislatura. En teoría, la otra cara de la moneda de un gobierno
fuerte de un solo partido es que la oposición obtiene los escaños
suficientes para cumplir con su función de vigilancia crítica y
presentarse como una alternativa real de gobierno.
- Favorece a los partidos de base
amplia. En sociedades étnica o regionalmente muy divididas, se recomienda
el sistema de mayoría simple para alentar a los partidos a “predicar para
todos los credos”, a ser instancias muy abiertas e incluyentes que
abarquen distintos segmentos de la sociedad, particularmente cuando sólo
hay dos partidos mayoritarios y muchos y muy diversos grupos sociales.
Estos partidos pueden postular a un amplio espectro de candidatos. En
Malasia, por ejemplo, el gobierno “Barisan Nasional” está conformado por
un movimiento “sombrilla” de muy amplia base que postula candidatos
malayos, chinos e indios en áreas de gran diversidad étnica.
- Excluye a los partidos extremistas
de alguna representación en la legislatura. A menos que el apoyo electoral
de un partido minoritario extremista se encuentre geográficamente
concentrado, es poco probable que obtenga escaños bajo un sistema de
mayoría simple. (En contraste, bajo un sistema de listas de representación
proporcional con un solo distrito nacional, una fracción de 1% de la
votación nacional les puede asegurar representación en la legislatura).
- Promueve la formación de vínculos
entre los electores y sus representantes, en tanto da lugar a una
legislatura conformada por representantes de áreas geográficas definidas. Es
decir, los miembros elegidos representan áreas definidas de ciudades,
poblaciones o regiones, en lugar de sólo etiquetas partidistas. Algunos
analistas han argumentado que esta “responsabilidad geográfica” es
particularmente importante en sociedades agrarias y en países en
desarrollo.
- Permite a los electores elegir
entre candidatos y no sólo entre partidos. Los electores pueden evaluar el
desempeño de candidatos individuales en lugar de únicamente tener que
aceptar una lista de candidatos presentada por un partido, como sucede
bajo algunos sistemas de listas de representación proporcional.
- Brinda la oportunidad de elegir a
candidatos independientes. Esto puede ser particularmente importante para el
desarrollo de sistemas de partidos, cuando la política sigue girando alrededor
de vínculos familiares, de grupo o parentesco y no sobre la base de fuertes
organizaciones partidistas.
- Finalmente, los sistemas de
mayoría simple son particularmente elogiados por ser de fácil aplicación y
entendimiento. Un voto válido sólo requiere de una marca sobre o junto al
nombre o símbolo de algún candidato. Incluso si el número de candidatos en
la papeleta es muy extenso, es fácil para los oficiales electorales
realizar el conteo.
Desventajas
A su vez, los sistemas de mayoría simple son a menudo objeto de
crítica por razones como las siguientes:
- Priva a los partidos minoritarios
de una representación “justa”, en el sentido de que aquel partido que
obtiene, por ejemplo, alrededor de 10% de la votación debería ganar
aproximadamente 10% de los escaños legislativos. En las elecciones
federales de Canadá en 1993 el Partido Progresista Conservador obtuvo 16%
de la votación, pero sólo 0.7 % de los escaños, y en las elecciones
generales de 1998 en Lesotho el Partido Nacional Basotho obtuvo 24% de la
votación, pero sólo 1% de los escaños. Este es un patrón que se repite una
y otra vez en los sistemas de mayoría simple.
- Excluye a las minorías de una
representación justa. Como regla general, bajo los sistemas de mayoría
simple los partidos presentan al candidato de mayor aceptación en un
distrito específico para evitar alejarse de una buena parte de los
electores. Por lo tanto, es muy raro que se postule a un candidato de
color en un distrito donde la población se compone predominantemente de
gente blanca y existe fuerte evidencia de que es menos probable que las
minorías étnicas y raciales alrededor del mundo obtengan representación en
legislaturas elegidas bajo sistemas de mayoría simple, como pasa en Reino
Unido o en Estados Unidos de América. En consecuencia, si el
comportamiento electoral no coincide con las divisiones étnicas, el hecho
de que los miembros de grupos étnicos minoritarios no tengan posibilidad
de representación puede tener efectos desestabilizadores sobre el sistema
político en su conjunto.
- Excluye a las mujeres de la
legislatura. El síndrome del “candidato más ampliamente aceptado” también
afecta las posibilidades de las mujeres a ser elegidas para cargos
legislativos debido a que con frecuencia son menos susceptibles de ser
seleccionadas como candidatas por estructuras de partido dominadas por
hombres. La evidencia disponible por todo el mundo sugiere que es menos
probable la elección de mujeres a la legislatura bajo sistemas de
pluralidad/mayoría que bajo sistemas de representación proporcional. Un estudio
internacional comparado de la Unión Interparlamentaria encontró que hacia
junio de 2004, las mujeres tenían una representación equivalente a 15.6%
de los escaños en las cámaras bajas de los diferentes parlamentos. Una
comparación efectuada en 2004 en las democracias establecidas mostró que
en los países con sistemas de mayoría simple el promedio de mujeres en la
legislatura era de 14.4%, pero esa cifra casi se duplicaba, llegaba a 27.6%,
en los países que aplican algún sistema de representación proporcional.
Este patrón se ha visto reflejado en las nuevas democracias, especialmente
en África.
- Puede fomentar el desarrollo de
partidos políticos estructurados sobre una base étnica, regional o de clan,
susceptibles de sustentar sus campañas y plataformas políticas en
concepciones que pueden ser atractivas para la mayoría de la población de
su distrito o región, pero resultar hostiles o excluyentes para otras
comunidades. Este ha sido un problema continuo en países de África como
Malawi y Kenia, donde grandes grupos comunitarios tienden a estar
regionalmente concentrados. Por lo tanto, el país está dividido en
bastiones partidistas geográficamente aislados y existen pocos incentivos
para que los partidos puedan buscar apoyo fuera de su región o base
político-cultural.
- Exagera el fenómeno de los
“bastiones regionales”, donde un solo partido obtiene la totalidad de los
escaños de una provincia o área específica. Si un partido tiene una gran base
de apoyo en una determinada área del país, el hecho de obtener una mayoría
simple de los votos le permitiría obtener todos, o casi todos, los escaños con
que cuente esa área en la legislatura. Esto no sólo provoca que las minorías
queden sin representación en esa área, sino que además refuerza la percepción
de que la política es un campo de batalla que se define en función de quién se
es y en dónde se vive, y no en qué se cree. Por mucho tiempo esta cuestión ha
sido esgrimida como un argumento en contra del sistema de mayoría simple en
Canadá.
- Se vuelven no útiles un gran
número de votos que no influyen en la elección de ningún candidato. Esta
situación puede ser especialmente arriesgada si se combina con bastiones o
feudos de votación regionales, debido a que los ciudadanos que apoyan a
partidos minoritarios en ciertas regiones pueden llegar a sentir que no
tienen posibilidades reales de elegir alguna vez a un candidato de su
simpatía. Asimismo, puede representar un peligro cuando la sensación de
distanciamiento respecto al sistema político puede incrementar la
posibilidad de que grupos extremistas sean capaces de organizar
movimientos en contra del sistema.
- Puede provocar una votación
dividida. Cuando dos partidos o candidatos similares compiten bajo un
sistema de mayoría simple, el voto de sus eventuales seguidores suele
dividirse con frecuencia entre ambos, creando la posibilidad de que pueda
ganar un partido o candidato con menor respaldo popular. Papua Nueva
Guinea nos brinda un claro ejemplo de esto (ver el estudio de caso).
- Puede ser insensible a cambios en
la opinión pública. Un patrón de apoyo electoral geográficamente
concentrado en un país significa que un partido puede mantener el control
ejecutivo a pesar de una disminución significativa en los índices de apoyo
popular. En ciertas democracias que
emplean el sistema de mayoría simple, una caída de 60 a 40% en el apoyo
popular a nivel nacional puede significar una caída de 80 a 60% en el
número de escaños obtenidos por un partido, sin que ello afecte su posición
general de predominio. A menos que haya suficientes escaños altamente
competitivos, el sistema puede mostrarse insensible a los cambios en la
opinión pública.
- Finalmente, los sistemas de
mayoría simple dependen de la revisión y ajuste periódicos de las
demarcaciones electorales. Todas las demarcaciones electorales tienen
consecuencias políticas; no existe un proceso técnico capaz de producir una
sola “respuesta correcta” independientemente de consideraciones políticas
o de otra índole. La delimitación de distritos electorales puede demandar
mucho tiempo y recursos sustanciales si se desea que los resultados sean
aceptados como legítimos. Puede haber presiones para alterar o sesgar el
proceso de demarcación electoral a través de una manipulación deliberada
de los límites (gerrymandering)
o de una distribución desigual de los electores (malapportionment). Esto fue particularmente visible en las
elecciones de Kenia de 1993 cuando hubo enormes disparidades en la
magnitud de los distritos electorales –el más grande era 23 veces mayor
que el más pequeño- lo que contribuyó a que el partido gobernante, la
Unión Nacional Africana, obtuviera una amplia mayoría en la legislatura
con sólo 30% del voto popular.
Voto en bloque (VB)
El voto en bloque consiste sencillamente en la aplicación del
principio de mayoría simple en distritos plurinominales. Los electores disponen
de un número de votos equivalentes al de los escaños con que cuenta el distrito
respectivo y, generalmente, tienen la libertad de usarlos para votar por
candidatos en lo individual, independientemente de los partidos a los que
representen. En la mayoría de los sistemas de VB los electores pueden hacer uso
sólo de los votos que deseen, es decir, no tienen que emplear todos los votos
con los que cuentan.
Jordania lo aplicó en 1989, Mongolia en 1992 y Filipinas y Tailandia hasta 1997 pero en todos estos países fue
reemplazado como resultado del descontento que provocaron sus resultados.
Ventajas y desventajas del voto en bloque
Ventajas
Al sistema de voto en bloque se le reconoce con frecuencia su
capacidad para preservar la facultad de los electores de votar por candidatos
en lo individual y para permitir la formación de distritos de una extensión
geográfica razonable, al mismo tiempo que incrementa, en comparación con los
sistemas de mayoría, el papel de los partidos políticos y fortalece a aquellos
que muestran una mayor coherencia y capacidad organizacional.
Desventajas
Sin embargo, el voto en bloque puede tener efectos impredecibles y
a menudo indeseables sobre los resultados de la elección. Por ejemplo, cuando
los electores destinan todos sus votos a los candidatos de un sólo partido, el
sistema tiende a exagerar la mayoría de las desventajas del sistema de mayoría
simple, particularmente su desproporcionalidad. Esto es particularmente
probable cuando los partidos nominan candidatos para todos los escaños en
disputa y alientan a los electores a votar por todos los candidatos de su
lista. En Islas Mauricio en 1982 y 1995, por ejemplo, el partido de oposición
antes de la elección ganó todos los escaños de la legislatura con sólo 64% y
65% de la votación, respectivamente. Esto creó graves dificultades para el
efectivo funcionamiento de un sistema parlamentario basado en los conceptos de
gobierno y oposición. El uso de escaños para “el mejor perdedor” en Mauricio
sólo compensa parcialmente esta debilidad.
En Tailandia, se considera que el sistema de voto en bloque
fomentó la fragmentación del sistema de partidos. En virtud de que le permite a
los electores votar por candidatos de distintos partidos políticos en un mismo
distrito, los miembros de un mismo partido pueden ser orillados a competir
entre sí para obtener el apoyo popular. Por consiguiente, este sistema es visto
como un factor que contribuye a la corrupción y a la formación de facciones al
interior de los partidos políticos.
En años recientes, distintos países han
abandonado el sistema de voto en bloque a favor de otros. A finales de la
década de 1990, tanto Tailandia como Filipinas lo sustituyeron por un sistema
mixto. En ambos casos, la principal justificación del cambio fue la necesidad
de combatir la compra de votos y fortalecer el desarrollo de los partidos
políticos.
Voto en bloque por partido (VPB)
En el sistema de voto en bloque por partido, a diferencia de lo
que sucede en el sistema de mayoría simple, se utilizan distritos plurinominales.
Los electores cuentan con un solo voto y eligen entre listas de candidatos
partidistas y no entre candidaturas individuales. El partido que logra la mayor
cantidad de votos obtiene todos los escaños en el distrito y, por lo tanto, su
lista de candidatos resulta vencedora por completo. Al igual que en el sistema
de mayoría simple, al ganador no se le exige obtener la mayoría absoluta de la
votación. Hacia 2004, el VBP era utilizado como el único sistema o bien como el
principal componente de un sistema mixto en cuatro países: Camerún, Chad,
Djibouti y Singapur.
Ventajas y desventajas del voto en bloque por partido
Ventajas
El sistema de VBP es fácil de usar, alienta la formación de
partidos fuertes y les permite presentar listas combinadas de candidatos a fin
de facilitar la representación de las minorías. Puede contribuir a asegurar una
representación étnica equilibrada, ya que le permite a los partidos presentar
listas de candidatos étnicamente variadas y de hecho puede ser diseñado para
cumplir con ese objetivo.
Desventajas
El sistema de VBP padece la mayoría de las
desventajas del sistema de mayoría simple y puede realmente producir resultados
muy poco proporcionales, en los que un solo partido gana casi todos los escaños
con una mayoría simple de votos. En las elecciones de Djibouti de 1997 la
coalición en el poder, la Unión para la Mayoría Presidencial, ganó todos los
escaños y dejó a los dos principales partidos de oposición sin representación
en la legislatura.
Voto alternativo (VA)
Las elecciones bajo el sistema de voto alternativo generalmente se
verifican en distritos uninominales, al igual que las celebradas bajo sistema
de mayoría simple. Sin embargo, el sistema de voto alternativo le brinda a los
electores una mayor variedad de opciones al momento de marcar su papeleta. Más
que simplemente indicar a su candidato favorito, los electores los ordenan de
acuerdo a su preferencia, marcando con el número 1 a su favorito, con el 2 a su
segunda opción, con el 3 a la tercera y así sucesivamente. De esta manera, el
sistema le permite a los electores expresar sus preferencias entre los
diferentes candidatos en lugar de sólo hacerlo por su favorito. Por esta razón,
en los países que lo utilizan suelen denominarle “voto preferencial” (los
sistemas de Borda, voto único transferible y voto complementario también son
sistemas preferenciales).
El sistema de voto alternativo también difiere del sistema de
mayoría simple en la forma en la que se cuentan los votos. Al igual que los
sistemas de mayoría simple y de doble ronda, si un candidato obtiene la mayoría
absoluta de los votos (50% más uno) automáticamente es elegido. Sin embargo, si
ningún candidato obtiene esa mayoría, bajo el sistema de voto alternativo el
candidato que obtiene el menor número de primeras preferencias es “eliminado”
del conteo y se toman en cuenta las segundas
preferencias indicadas en sus papeletas. La segunda preferencia indicada en
cada una de estas papeletas se convierte entonces en un voto adicional para los
candidatos indicados. Este proceso se repite hasta que un candidato obtiene la
mayoría absoluta y es declarado debidamente electo. Por lo tanto, al de VA se
le considera un sistema mayoritario.
Es posible, aunque no indispensable, que bajo los sistemas
preferenciales como el sistema de voto alternativo, se les pida a los electores
que enumeren a todos o a la mayoría de los candidatos incluidos en la papeleta.
Esto cancela la posibilidad de que los votos terminen siendo “no útiles” en una
etapa posterior del conteo debido a que no indiquen una preferencia válida. Sin
embargo, también pueden provocar un incremento en el número de votos no válidos
y, en ocasiones, le pueden conferir una importancia sustancial a las
preferencias entre candidatos a los que el elector es indiferente o que no son
de su agrado.
Ventajas y desventajas del voto alternativo
Ventajas
Una de las ventajas de la transferencia de votos es que permite
que se acumulen entre distintos candidatos, por lo que existe la posibilidad de
que pueden combinarse intereses diversos pero relacionados para obtener
representación. El sistema de VA también le permite a los seguidores de
candidatos con pocas expectativas de éxito influir, a través de su segunda preferencia
o de las subsecuentes, en la elección de un candidato más fuerte. Por esta
razón, algunas veces se ha argumentado que el sistema de VA es el mejor para
promover una política centrista, ya que no sólo obliga a los candidatos a
buscar los votos de sus propios seguidores, sino también las “segundas
preferencias” de otros electores. Para atraer estas preferencias, los
candidatos deben hacer una convocatoria de amplio espectro y no enfocarse en
intereses muy específicos.
La experiencia del voto alternativo en Australia puede sustentar
estos argumentos: los partidos más grandes tienden generalmente a buscar
acuerdos con los partidos minoritarios para efectos de la definición de las
segundas preferencias de sus militantes antes de una elección –un proceso
conocido como “intercambio de preferencias”. Además, debido a que este sistema
exige una mayoría absoluta de los votos para obtener escaños incrementa el
consentimiento que el electorado le otorga a los candidatos elegidos y, por
consiguiente, realza sus percepciones de legitimidad.
La experiencia de VA en Papua Nueva Guinea y en Australia sugiere
que puede brindar importantes incentivos para una política de negociación y
cooperación. En años recientes, el sistema de VA o su variante de voto suplementario,
han sido adoptados para elecciones presidenciales y municipales en Bosnia,
Londres y San Francisco.
Desventajas
Sin embargo, el VA también tiene algunas desventajas. Primero,
requiere de un grado razonable de alfabetización y un conocimiento básico de
nociones matemáticas del electorado para ser utilizado de manera efectiva y, en
virtud de que opera en distritos uninominales, a menudo puede producir
resultados poco proporcionales en comparación con los sistemas de
representación proporcional –e incluso, en ciertos casos, con los sistemas de
mayoría simple-. Asimismo, la capacidad potencial del VA para producir resultados
centristas está subordinada a la existencia de ciertas condiciones sociales y
demográficas: si bien es cierto que durante las décadas de 1960 y 1970 propició
un acomodo interétnico exitoso y ha vuelto a ser recientemente reintroducido en
Papua Nueva Guinea (ver el estudio de caso), también lo es que ha sido
criticado en otro país del Pacífico, en Fiji, desde su adopción en 1997. Más
aún, como se destacó en el examen previo sobre su uso para las elecciones del
Senado en Australia de 1919 a 1946, el VA no funciona adecuadamente en
distritos plurinominales de gran magnitud.
Doble ronda (DR)
La característica fundamental del sistema
de doble ronda es la que su nombre mismo sugiere: se trata de una sola elección
pero que se efectúa en dos rondas de votación, la segunda de las cuales se
celebra una o varias semanas después. La primera ronda se conduce de la misma
manera que en una elección de pluralidad/mayoría. La modalidad más conocida del
sistema de DR es aquella que se lleva a cabo utilizando el principio de mayoría
simple. Sin embargo, también es posible aplicar el sistema de doble ronda en
distritos plurinominales utilizando el voto en bloque (como en Kiribati) o el
voto en bloque por partido (como en Malí). El candidato o partido que recibe un
determinado porcentaje de la votación es electo directamente, sin necesidad de
una segunda votación. Normalmente el porcentaje que se exige es el de una
mayoría absoluta de los votos válidos emitidos, aunque algunos países utilizan
porcentajes distintos al aplicar el sistema de doble ronda para elegir
presidente. Si ningún candidato o partido obtiene la mayoría absoluta, entonces
se lleva a cabo una segunda ronda en donde el ganador es declarado electo.
Los detalles sobre la forma en que se lleva a cabo la segunda
ronda varían de un caso a otro. El método más común es el de una contienda
directa entre los dos candidatos que hayan obtenido la mayor cantidad de votos
en la primera ronda; de esta forma se asegura que, al haber sólo dos
contendientes, el ganador obtenga una mayoría absoluta de los votos válidos
emitidos en la segunda vuelta. Un método alterno, el de pluralidad/mayoría de
doble ronda, se utiliza para las elecciones legislativas en Francia, país
comúnmente asociado con el sistema de doble ronda. En estas elecciones,
cualquier candidato que haya recibido en la primera ronda un porcentaje
superior a 12.5% de los votos puede contender en la segunda ronda. Luego, el
candidato que obtiene el mayor número de votos en la segunda
vuelta es declarado electo, sin importar si obtuvo o no una mayoría absoluta. A
diferencia de la doble ronda directa entre los dos candidatos más votados, esta
variante del sistema no es realmente mayoritaria, porque puede haber más de dos
candidatos contendiendo en la segunda ronda y no necesariamente el ganador
obtendrá la mayoría absoluta.
Ventajas y desventajas del sistema de doble ronda
Ventajas
- Primera y muy importante, el
sistema de doble ronda le brinda a los electores una segunda oportunidad
para votar por el candidato de su preferencia, e incluso de cambiar de
opinión entre una ronda y otra. Comparte, por lo tanto, algunas de las
características de los sistemas preferenciales, como el sistema de voto
alternativo, en los que se les pide a los electores ordenar a los
candidatos de acuerdo a su preferencia, al mismo tiempo que les permite
hacer una selección totalmente distinta en la segunda ronda, si así lo
desean.
- Alienta la integración de
intereses diversos en torno a una candidatura exitosa en la primera ronda
de cara a la segunda, por lo que fomenta la realización de negociaciones y
acuerdos entre partidos y candidatos. También le permite a los partidos, y
al mismo electorado, reaccionar a los cambios que ocurren en la arena
política entre la primera y segunda rondas de votación.
- Atenúa el problema del “voto
dividido”, situación común en varios sistemas de pluralidad/mayoría donde
dos partidos o candidatos similares se dividen el voto de su electorado
común, lo que abre la posibilidad de que triunfe un candidato menos
popular. Asimismo, debido a que los electores no tienen que ordenar a los
candidatos para expresar su segunda selección, este sistema se adapta mejor
a países en donde el analfabetismo es más generalizado que los sistemas
que aplican numeración preferencial como los de voto alternativo o voto
único transferible.
Desventajas
- Ejerce una considerable presión
sobre el organismo electoral al exigirle organizar una segunda ronda
electoral muy poco tiempo después de la primera, aumentando significativamente
tanto el costo global del proceso electoral como el tiempo que transcurre
entre la celebración de la elección y la declaración de los resultados.
Esto puede provocar inestabilidad e incertidumbre. Asimismo, el sistema de
DR le impone una carga adicional al elector y, en ocasiones, se registra
un marcado descenso de la participación electoral entre la primera y la
segunda vuelta.
- El sistema de DR comparte muchas
de las desventajas de los sistemas de mayoría simple. Diversos estudios
han mostrado que en Francia se producen los resultados menos
proporcionales de las democracias occidentales y que el sistema tiende a
fragmentar los sistemas de partidos en las nuevas democracias.
- Uno de los problemas más serios que
comporta la aplicación de un sistema de doble ronda son sus implicaciones
en sociedades profundamente divididas. En Angola en 1992, en la que se
suponía que era una elección pacífica, el líder rebelde Jonas Savimbi se
ubicó en segundo lugar en la primera ronda de la elección presidencial con
40% de los votos, atrás de José Dos Santos quien había obtenido 49%; como
quedaba claro que perdería en la segunda ronda, Savimbi tenía pocos
incentivos para estar en el juego de la oposición democrática e
inmediatamente reinició la guerra civil en ese país, que duró 10 años más.
En Congo (Brazaville) en 1993, las perspectivas de que el gobierno arrasara
en la segunda vuelta provocaron que la oposición la boicoteara y tomara
las armas. En ambos casos, una señal clara de que una de las partes
perdería muy probablemente las elecciones fue el detonante para la
violencia. En Argelia en 1992, el candidato del Frente Islámico para la
Salvación (FIS) llevaba la ventaja en la primera ronda, pero los militares
intervinieron para cancelar la celebración de la segunda.
Sistemas de representación proporcional
El sustento lógico de todos los sistemas de representación
proporcional es reducir deliberadamente la disparidad que pueda existir entre
el porcentaje de la votación nacional que le corresponde a un partido político
y su porcentaje de escaños en el parlamento: si un partido grande obtiene 40%
de los votos, debe obtener alrededor de 40% de los escaños, y si un partido
pequeño obtiene 10% de la votación, debe obtener 10% de los escaños
legislativos. La interrelación y congruencia entre el porcentaje de votos
obtenidos por un partido y los escaños que obtiene le brinda un incentivo a
todos los partidos para apoyar y participar en el sistema.
La RP requiere el uso de distritos electorales en los que se elija
más de un representante:
es imposible dividir un solo escaño de manera proporcional. Hay dos tipos principales de sistemas de RP –por listas y
el voto único transferible (VUT). Con frecuencia se considera que la mejor
forma de lograr la proporcionalidad es mediante el empleo de listas de partido,
donde los partidos políticos presentan a los electores listas de candidatos
sobre una base nacional o regional, aunque el voto preferencial puede funcionar
igualmente bien: el sistema de voto único transferible (VUT), en donde los
electores ordenan a los candidatos en distritos plurinominales, es otro sistema
proporcional bien establecido.
Hay otros elementos importantes que pueden tener un impacto
significativo sobre la forma en que un sistema de RP funciona en la práctica. Entre
mayor sea el número de representantes que se elijan en un distrito será más
proporcional el sistema electoral. Los sistemas de RP también difieren en el
rango de alternativas de votación que se le ofrecen al elector: puede elegir
entre partidos políticos, entre candidatos o entre ambos.
Ventajas de los sistemas de RP
Ventajas
En varios sentidos, la argumentación más fuerte en favor de los
sistemas de RP deriva de la forma en que evitan los resultados anómalos de los
sistemas de pluralidad/mayoría y de que están en mejores condiciones de
producir una legislatura representativa. Para muchas democracias emergentes,
particularmente aquellas que enfrentan profundas divisiones sociales, la
inclusión de todos los grupos significativos en la legislatura puede ser una
condición casi esencial para la consolidación de la democracia. El que no se
logre asegurar que tanto grupos minoritarios como mayoritarios estén
comprometidos con el desarrollo del sistema político puede generar
consecuencias catastróficas, como la búsqueda del poder por medios ilegales.
En general, a los sistemas de RP se les reconocen las siguientes
virtudes:
- Convertir fielmente los votos
obtenidos en escaños ganados y, por lo tanto, evitar algunos de los
resultados más desestabilizadores e “injustos” que propician los sistemas
de pluralidad/mayoría. Minimizan el número de los “escaños adicionales”
que les corresponden a los partidos más grandes y les ofrecen a los
partidos pequeños más posibilidades de acceder a la legislatura aún y cuando
obtengan un número reducido de votos.
- Fomentar o exigir la formación de
partidos o grupos políticos de candidatos con propósitos comunes para la
formación de listas. Esto puede clarificar las diferencias políticas,
ideológicas y de liderazgo dentro de la sociedad, especialmente cuando no
existe un sistema de partidos establecido, como era el caso de Timor-Leste
durante su proceso de independencia.
- Impedir que haya un número elevado
de votos “no útiles”. Cuando los umbrales para acceder a la distribución
de escaños son bajos, casi todos los votos emitidos terminan en la
elección de los candidatos seleccionados. Esto incrementa la percepción
del electorado de que vale la pena ir a votar, de que su voto puede hacer
la diferencia en el resultado de la elección.
- Facilitar la representación de los
partidos minoritarios. A menos que el umbral sea excesivamente elevado, o
que la magnitud del distrito sea inusualmente baja, cualquier partido
político puede alcanzar la representación en la legislatura, aun con un
porcentaje reducido de votos. Esto satisface el principio de inclusión,
que puede ser crucial para la estabilidad en sociedades divididas y puede
reportar beneficios en los procesos de toma de decisiones en las
democracias establecidas.
- Alentar a los partidos a desplegar
sus campañas de búsqueda del voto más allá de los distritos en los que
tienen fuerza electoral o se espera una lucha cerrada. El incentivo bajo
los sistemas de RP es maximizar la votación global sin importar de qué
lugar procedan los votos. Cada voto, incluso de áreas donde un partido es
electoralmente débil, puede ser útil para obtener otro escaño.
- Restringir el crecimiento de
“bastiones regionales”. En virtud de que los sistemas de RP compensan a
los partidos minoritarios con una pequeña porción de los escaños, son
menos susceptibles de propiciar situaciones en las que un solo partido
obtenga todos los escaños de una provincia o distrito específico. Esto
puede ser particularmente importante para minorías de una provincia en la
que no cuenten con concentraciones significativas o con vías alternativas
de acceso al poder.
- Propiciar una mayor continuidad y
estabilidad de las políticas. La experiencia de Europa Occidental sugiere
que los sistemas parlamentarios de RP tienen un mejor desempeño en
términos de duración de los gobiernos, participación ciudadana y desempeño
económico. La lógica de este argumento es que la alternancia continua en
el gobierno entre dos partidos ideológicamente polarizados, como sucede en
los sistemas de mayoría simple, dificulta la planeación económica a largo
plazo, mientras que los gobiernos de coalición de RP ayudan a generar una
estabilidad y coherencia en la toma de decisiones que permite el
desarrollo nacional.
- Hacer más visible el ejercicio
compartido del poder entre partidos y grupos de interés. En muchas
democracias emergentes, el poder compartido entre la mayoría numérica de
la población que mantiene el poder político y la pequeña minoría que
detenta el poder económico, es una realidad inevitable. Cuando la mayoría
numérica domina la legislatura y la minoría ve expresados sus intereses en
el control de la esfera económica, las negociaciones entre los diferentes
bloques de poder son menos visibles, menos transparentes y menos
confiables (por ejemplo, en Zimbabwe durante sus primeros 20 años de
independencia). Se ha argumentado que los sistemas de RP, al incluir a
todos los intereses en la legislatura, ofrece una mejor expectativa de que
las decisiones serán tomadas a la luz pública y por una muestra más representativa
e inclusiva de la sociedad.
Desventajas de los sistemas de RP
La mayoría de las críticas que se le hacen a los sistemas de RP se
basan en su tendencia a crear gobiernos de coalición y sistemas de partidos
fragmentados. Los argumentos citados con mayor frecuencia en contra de los
sistemas de RP apuntan en el sentido de que conducen a:
- Gobiernos de coalición, los cuales
a su vez generan parálisis legislativas y la consecuente incapacidad de
instrumentar políticas coherentes. Existen riesgos especialmente altos
durante el periodo inmediato que sucede a una situación de conflicto,
cuando las expectativas populares en un nuevo gobierno son muy elevadas.
Los gabinetes de coalición y los gobiernos de unidad nacional que están
divididos en facciones pueden obstruir un proceso de toma de decisiones
rápido y coherente.
- Una fragmentación
desestabilizadora del sistema de partidos. Los sistemas de RP pueden
reflejar y facilitar la fragmentación del sistema de partidos. Es posible
que un pluralismo extremo permita a los partidos minoritarios chantajear o
maniatar a los grandes partidos en los procesos de negociación dentro de
una coalición. En este sentido, el grado de inclusión de los sistemas de
RP es citado como una desventaja. En Israel, por ejemplo, los partidos
religiosos extremistas son con frecuencia indispensables para la formación
de un gobierno, mientras que Italia soportó muchos años de cambios
inestables de coaliciones gubernamentales. Los países en proceso de
democratización temen a menudo que los sistemas de RP permitan la
proliferación de fuerzas políticas basadas en liderazgos personales o en
divisiones étnicas dentro de sus muy incipientes sistemas de partidos.
- Una plataforma para los partidos
extremistas. A los sistemas de RP con frecuencia se les crítica por brindarle
a los partidos extremistas de derecha o de izquierda un foro en la
legislatura. Se ha argumentado que el colapso de la República de Wiemar en
Alemania se debió en parte a la forma en que el sistema electoral de RP le
abrió las puertas a los grupos extremistas radicales de la derecha y de la
izquierda.
- Gobiernos de coalición con
insuficientes bases de acuerdo a sus políticas o de sus bases de apoyo. En
ocasiones se compara a estas coaliciones de conveniencia con las de
compromisos que son producidas por otros sistemas (v.gr. mediante la aplicación de sistemas de voto alternativo),
en donde los partidos tienden a ser recíprocamente dependientes de los
votos de los militantes de otros partidos para la elección y la coalición
puede ser, por lo tanto, más fuerte.
- Los partidos pequeños consiguen un
poder desproporcionado. Los partidos más grandes son forzados a formar
coaliciones con los partidos más pequeños, dando a un partido que sólo
cuenta con un limitado apoyo en la votación, el poder de vetar cualquier
propuesta que provenga de los partidos grandes.
- La incapacidad del elector para
hacerle frente a su responsabilidad al quitar del poder a un partido
político. Bajo los sistemas de RP remover a un partido de razonable
magnitud puede resultar un tanto complicado. Generalmente, cuando los
gobiernos son coaliciones, algunos partidos políticos mantienen una
presencia en el gobierno, a pesar de su débil desempeño electoral de
tiempo en tiempo. A excepción de ocho años, el Partido Libre Democrático
en Alemania fue miembro del gobierno de coalición por 50 años, de 1949 a
1998, aunque nunca obtuvo más del 12 % de la votación.
- En algunas ocasiones, dificultad de
los electores para entender y del administrador electoral para
instrumentar las complejas reglas del sistema. Ciertos sistema de RP son
considerados más difíciles de entender que otras modalidades y pueden
necesitar de una mayor capacitación y entrenamiento a los funcionarios
electorales para trabajar exitosamente.
Representación proporcional por listas (RPL)
En su acepción más simple, la RP por listas implica que cada
partido político presenta una lista de candidatos en cada uno de los distritos
electorales pluripersonales o plurinominales. Los electores votan por los
partidos y éstos reciben un número de escaños proporcional a su volumen de
votación en el distrito electoral. Los candidatos ganadores son tomados de las
listas de acuerdo con el orden en el que aparecen anotados.
La selección de la RPL no determina completamente por sí misma el
sistema electoral: se deben especificar más detalles. La fórmula utilizada para
calcular la adjudicación de escaños después de que se han contado todos los
votos puede ser la del divisor o cifra mayor o la de la cuota o cifra
repartidora. La fórmula seleccionada suele
tener un efecto marginal, aunque en ocasiones crítico, sobre los resultados de
las elecciones bajo un sistema de RP. En Camboya en 1998, el cambio efectuado
en la fórmula pocas semanas antes de la jornada electoral provocó que al
partido con más fuerza electoral se le otorgaran 64 escaños, en lugar de 59, de
los 121 que integraban la Asamblea Nacional. El cambio no fue suficientemente publicitado
y fue muy difícil que la oposición aceptara los resultados. Este ejemplo muestra
claramente la importancia que tienen los detalles supuestamente menores para
los diseñadores de sistemas electorales.
Cuando se trate de definir de manera más precisa cómo va a
funcionar un sistema de RP mediante listas hay que considerar otros elementos
importantes. Se puede exigir un umbral de votación para poder tener
representación en la legislatura: es probable que un umbral muy elevado (como
el 10% que se usa en Turquía) excluya a los partidos pequeños, mientras que uno
bajo (como el 1.5% que se aplica en Israel) promueva su representación. En
Sudáfrica no se exige ningún umbral para efectos de representación, por lo que
en 2004 el Partido Demócrata Cristiano Africano obtuvo seis de los 400 escaños
con sólo 1.6% de la votación nacional. Los sistemas de RP también difieren en
cuanto a las alternativas de que disponen los electores para optar entre
candidatos y/o partidos, esto es, si las listas son abiertas, cerradas o libres
(panachage). La selección determina
el nivel de complejidad de la papeleta de votación.
Otras decisiones importantes bajo un sistema de RP mediante listas
incluyen las posibilidades que se les pueden ofrecer a los partidos políticos
para formar alianzas o coaliciones electorales y la determinación de la
magnitud de los distritos electorales.
Ventajas y desventajas de la RP por listas
Ventajas
- Además de las ventajas que se le
imputan generalmente a los sistemas de RP, los basados en listas hacen más
probable la elección de representantes de grupos o culturas minoritarias.
Cuando el comportamiento electoral se da conforme a las divisiones
sociales y culturales de la sociedad, como con frecuencia es el caso, los
sistemas de listas pueden ayudar a asegurar que la legislatura incluya
tanto a miembros de los grupos mayoritarios como de los minoritarios. Esto
se debe a que los partidos pueden ser incentivados por el sistema a
integrar listas balanceadas de candidatos capaces de atraer el interés del
más amplio espectro de electores. La experiencia en cierto número de
democracias emergentes (Sudáfrica, Indonesia y Sierra Leona) sugiere que
la RP por listas provee el espacio político que les permite a los partidos
presentar listas multirraciales y multiétnicas de candidatos. La Asamblea
Nacional de Sudáfrica elegida en 1994 estuvo conformada por 52% de gente
de raza negra (11% de extracción Zulu y el resto de extracción Xhosa,
Sotho, Venda, Tswana, Pedi, Swazi, Shangaan y Ndebele); 32% de raza blanca
(un tercio de habla inglesa y dos tercios del habla Afrikaan), siete por
ciento de mestizos y ocho por ciento de indios. El Parlamento en Namibia
está compuesto en forma parecida, con representantes de las comunidades
Ovambo, Damara, Herero, Nama, Baster y de raza blanca (de habla inglesa y
alemana).
- La RP por listas hace más probable
la elección de mujeres. Los sistemas de RP son casi siempre más accesibles
que los de pluralidad/mayoría para la elección de mujeres. En esencia, los
partidos están en condiciones de utilizar las listas para promover el
ascenso de las mujeres en el plano político y proporcionar a los electores
la posibilidad de elegirlas como representantes, al mismo tiempo que
pueden seguir basando su selección sobre asuntos políticos distintos al de
género. Como se apuntó líneas arriba, en los distritos uninominales la mayoría
de los partidos políticos son alentados a presentar candidatos con el “más
amplio nivel de aceptación” y ese candidato muy pocas veces es una mujer.
En todas las regiones del mundo los sistemas de RP reportan mejores cifras
que los sistemas de mayoría cuando se trata de elegir mujeres y 14 de las
20 naciones que tienen un mayor número de representantes del sexo femenino
aplican un sistema de RP por listas. En 2004, el número de mujeres
elegidas como representantes en legislaturas integradas mediante el
sistema de RP por listas fue 4.3% más alto que el promedio de 15.2%,
mientras que el promedio para legislaturas integradas por el sistema de
mayoría simple fue 4.1% menor al promedio general.
Desventajas
Además de las cuestiones generales ya señaladas para los sistemas
de RP en su conjunto, se pueden considerar las siguientes desventajas con
relación a los sistemas de RP por listas:
- Una débil vinculación entre los
legisladores elegidos y su base electoral. Cuando se aplica el sistema de
RP por listas y los escaños son adjudicados en un solo distrito a nivel
nacional, como en Namibia o Israel, el sistema es objeto de críticas por
destruir los vínculos entre los electores y sus representantes. Cuando las
listas son cerradas, los electores no tiene la oportunidad de determinar
la identidad de las personas que los van a representar, no existe un
representante claramente identificado con su distrito, ciudad o localidad
y, por lo tanto, tampoco tienen la posibilidad de rechazarlo cuando
consideran que no está ejerciendo su cargo de manera adecuada. Más aún, en
algunos países en desarrollo donde la sociedad está compuesta
principalmente por población rural, la identificación de los electores con
su región o zona de residencia es en ocasiones considerablemente más
fuerte que su identificación con cualquier grupo o partido político. Estas
críticas, sin embargo, pueden estar más relacionadas con las distinciones
que se pueden establecer entre sistemas en que los electores votan por
partidos y los sistemas en que votan por candidatos.
- Excesiva concentración del poder
en manos de los dirigentes nacionales del partido, especialmente en
sistemas de listas cerradas. La posición de un candidato en las listas de
partido y, por lo tanto, sus expectativas de éxito, dependen de los
términos de su relación con los jefes de partido, no con el electorado,
que pasa a ocupar un lugar de segunda importancia. En un inusual giro de
los sistemas de RP, en Guyana los partidos publican sus listas de
candidatos tan sólo ordenados alfabéticamente, es decir, sin orden de
preferencia. Esto les brinda a los líderes partidistas un mayor margen de
maniobra para compensar lealtades y castigar posturas independientes, ya
que los escaños sólo se distribuyen entre los candidatos que decide la
dirigencia una vez que se conocen los resultados de la votación.
- La necesidad de que existan
ciertos partidos o grupos políticos. Esto hace particularmente difícil
aplicar un sistema de RP por listas en sociedades que no cuentan con
partidos o éstos cuentan con estructuras muy débiles o embrionarias, como
ocurre en mucho de los pequeños países del Pacífico. Si bien técnicamente
es posible que se puedan postular candidatos independientes bajo distintas
formas de RP, está posibilidad es problemática e incorpora dificultades
adicionales, sobre todo en lo relativo a los votos desperdiciados.
Voto único transferible (VUT)
Por mucho tiempo el sistema de VUT ha sido considerado por
expertos en ciencia política como uno de los sistemas electorales más
atractivos, aunque su uso para efectos de elecciones legislativas se ha
limitado a unos pocos casos –República de Irlanda desde 1921, Malta desde 1947
y Estonia por única vez en 1990-. También se le aplica en Australia para las
elecciones de las asambleas legislativas de Tasmania, de la Capital del
Territorio y del Senado Federal; en Irlanda del Norte para elecciones locales y
fue el sistema adoptado para la Asamblea Ciudadana de Columbia Británica (ver
el estudio de caso sobre Columbia Británica).
Los principios fundamentales de este sistema fueron inventados de
manera independiente en el siglo XIX por Thomas Hare en Reino Unido y por Carl
Andræ en Dinamarca. El VUT se utiliza en distritos plurinominales y los
electores marcan sus papeletas de acuerdo con el orden de preferencia de sus
candidatos, de la misma forma que se hace en el sistema de voto alternativo. En
la mayoría de los casos la marcación preferencial es opcional y los electores
no están obligados a marcar en orden a todos los candidatos; si así lo desean,
sólo pueden marcar a uno.
Después de que se ha sumado el número total de votos de primera
preferencia, se procede a determinar la cuota de votos requeridos para la
elección de un candidato. En algunos contextos a esta cuota también se le
denomina cociente o cifra repartidora. La cuota o cifra repartidora que
generalmente se aplica es la basada en la llamada fórmula de Droop, que se
calcula de la siguiente forma:
Cuota o cifra repartidora = (votos / (escaños + 1)) + 1
El resultado se determina a través de una serie sucesiva de
conteos. En el primero, se establece el número total de votos de primera
preferencia para cada candidato. El candidato que obtiene un número de votos de
primera preferencia superior a la cuota establecida es elegido en forma
inmediata.
En el segundo conteo y los subsecuentes, los votos excedentes de
los candidatos que han resultado elegidos (es decir, los votos que obtuvieron
por arriba de la cuota o cifra repartidora) se distribuyen entre los otros
candidatos en función de las segundas preferencias que se hayan marcado en la
papeleta. Por razones de equidad, todas las papeletas de los candidatos
elegidos son redistribuidas, pero a cada papeleta se le otorga un valor
equivalente a una fracción de voto de tal forma que el total de papeletas
redistribuidas sea igual al de los votos excedentes del candidato que ha
resultado elegido (excepto en la República de Irlanda, donde se les asigna un
peso ponderado). Así,
por ejemplo, si un candidato obtiene 100 votos, y su excedente al cubrir la cuota
y resultar elegido es de cinco votos, entonces todas sus papeletas (votos de
segunda preferencia o subsecuentes) son redistribuidas con un valor de 1/20 de
voto (el valor de sus 100 papeletas sumaría cinco votos).
Sí después de cualquier conteo ningún candidato tiene votos
excedentes respecto a la cuota establecida, se elimina al candidato con el
menor número de votos. En el siguiente conteo sus votos se redistribuyen entre
los candidatos que siguen en la competencia de acuerdo con el orden de preferencias
indicadas en las papeletas. El proceso de conteos sucesivos -después de cada
uno de los cuales se redistribuyen los votos excedentes o se elimina un
candidato- continúa hasta que todos los escaños que le corresponden a un
distrito electoral son distribuidos entre los candidatos que hayan alcanzado la
cuota establecida o sólo queda en el conteo un número de candidatos que excede
en uno al número de escaños por asignar, en cuyo caso todos los candidatos que
quedan, salvo el último, son elegidos aunque no hayan obtenido la cuota
requerida.
Ventajas y desventajas del VUT
Ventajas
Las ventajas que se le imputan a los sistemas de RP también son
generalmente aplicables a los sistemas de VUT. Adicionalmente, como mecanismo
para elegir representantes, el sistema de VUT es quizá el más sofisticado de
todos los sistemas electorales, al permitir optar entre partidos y entre
candidatos al interior de los partidos. El resultado final conserva un alto grado
de proporcionalidad y el hecho de que en la mayoría de los ejemplos actuales de
VUT los distritos plurinominales sean relativamente pequeños significa que se
mantiene un vínculo geográfico entre el elector y su representante.
Además, los electores pueden influir en la composición de las
coaliciones postelectorales, tal y como se ha observado en el caso de la
República de Irlanda, y el sistema brinda incentivos para la búsqueda de
acuerdos interpartidistas mediante el intercambio recíproco de preferencias. El
sistema de VUT también ofrece una mayor oportunidad, en comparación con los
sistemas de RP por listas, para elegir a candidatos independientes ya que los
electores pueden optar más entre candidatos que entre partidos (si bien a un
sistema de VUT se le pueden agregar como opción listas de partido: como ocurre
en el caso del Senado australiano).
Desventajas
Las desventajas que en general se le imputan a los sistemas de RP
también se hacen extensivas a los sistemas de VUT. Además, suelen agregarse los
siguientes:
- A veces se les critica porque el
voto preferencial es poco conocido en muchas sociedades y demanda, como
mínimo, cierto grado de alfabetización y de conocimientos matemáticos.
- Las operaciones requeridas para
realizar el conteo son muy complejas, lo que a veces es percibido como un
inconveniente. Esta ha sido citada como una de las razones por las que
Estonia decidió abandonar este sistema después de su primera elección. El
VUT requiere de un recálculo continuo de los valores excedentes que han de
ser transferidos. En virtud de lo anterior, los votos tienen que ser
contados en centros de escrutinio y no directamente en el sitio de la
votación. Cuando la integridad de la elección es un aspecto relevante del
proceso electoral, el conteo de los votos en los sitios de votación puede
convertirse en una exigencia para asegurar la legitimidad de la votación
y, por lo tanto, puede ser necesario seleccionar el sistema electoral de
manera consecuente.
- A diferencia del sistema de RP por
listas, el sistema de VUT puede generar tendencias hacia la fragmentación
al interior de los partidos políticos, ya que sus miembros no sólo
compiten por el voto con sus adversarios sino también entre ellos. Esto
puede promover un “clientelismo” político, donde los políticos ofrecen sobornos
a algunos grupos de electores.
- El VUT puede propiciar que un
partido que haya obtenido la mayoría simple de los votos emitidos obtenga
menos escaños que sus rivales. Malta reformó su sistema a mediados de la
década de 1980 para introducir cierto número de escaños adicionales para
compensar a un partido en caso de que se encontrara en esta situación.
Sin embargo, muchas de estas críticas han mostrado ser poco
problemáticas en la práctica. Las elecciones bajo un sistema VUT en la
República de Irlanda, Malta y Tasmania han tendido a producir gobiernos
legítimos y relativamente estables, conformados por uno o dos grandes partidos.
Temas relacionados con los sistemas de RP
Los sistemas de RP requieren, en
mayor medida que otros sistemas, que el diseñador considere varios elementos
además de la selección del tipo de sistema electoral. Estos elementos influirán
en los resultados de las elecciones tanto en términos mecánicos como
psicológicos, modificando los incentives tanto de los contendientes como de los
electores. Con frecuencia, estos efectos se consideran menores, y puede que así
sea en la práctica.
Sin embargo, una pequeña diferencia
en los resultados puede tener en ocasiones serias implicaciones en la integración
de la legislatura y en la formación de un gobierno y quizá, y esto es lo más
importante, en la percepción de la legitimidad de las elecciones y de sus
resultados. Además, aún y cuando es
probable que la selección de estos
elementos solo afecte ligeramente los resultados de la elección, algunos de ellos –como la magnitud de los distritos-, puede tener serias
implicaciones en el proceso de conversión de votos en escaños y, por
consiguiente, es probable que se convierta en un tema político muy sensible.
Magnitud de los distritos
Existe un consenso casi universal entre los especialistas
electorales de que el determinante crucial de la capacidad de un sistema
electoral para convertir los votos en escaños de manera proporcional es la
magnitud de los distritos, es decir, el número de miembros que se eligen en
cada distrito electoral. Bajo sistemas como los de mayoría simple, voto
alternativo o de doble ronda, la magnitud del distrito es uno, porque son
distritos uninominales, es decir los electores eligen a un solo representante.
Por el contrario, todos los sistemas de RP, algunos de pluralidad/mayoría como
el voto en bloque o el voto en bloque
partidista y otros sistemas como el voto limitado y el voto único no
transferible, requieren de distritos electorales en los que se elija más de un
miembro. Bajo cualquier sistema proporcional, el número de miembros que han de ser
elegidos en cada distrito determina, en buena medida, que tan proporcionales
serán los resultados de la elección.
Los sistemas que alcanzan el más alto grado de proporcionalidad
son los que utilizan distritos muy grandes, porque estos distritos son capaces
de asegurar que hasta los partidos más pequeños estén representados en la
legislatura. En distritos más pequeños, el umbral efectivo es más alto. Por
ejemplo, en un distrito donde sólo se eligen tres representantes, un partido
debe obtener al menos 25% más 1 de la votación para asegurar un escaño. Es poco
probable que un partido que sólo tenga el apoyo de 10% del
electorado consiga un asiento, por lo que se puede decir que los votos emitidos
por este partido han sido “no útiles”. Por el contrario, en un distrito de
nueve escaños, 10% más 1 de los votos garantiza que un partido obtenga al menos
un escaño en la legislatura.
El problema es que entre más grandes son los distritos - tanto en
términos de su número de escaños como de sus dimensiones geográficas –más
débiles son los vínculos entre los miembros elegidos y el electorado. Esto
puede tener graves consecuencias en aquellas sociedades donde los factores
locales juegan un papel clave en la política o donde los electores esperan
mantener un fuerte vínculo con sus representantes y que éstos actúen como sus
“delegados” en la legislatura.
Debido a lo anterior, ha existido un animado debate acerca de cuál
es la mejor magnitud de un distrito. La mayoría de los especialistas concuerdan
en que, como principio general, un distrito de entre tres y siete escaños
funciona muy bien y han sugerido que un número non de escaños como tres, cinco
o siete opera mejor en la práctica que un distrito con una magnitud de número
par, sobre todo en sistemas bipartidistas. No obstante, esto es en términos
generales, ya que existen muchas situaciones en las cuales un número elevado de
escaños puede ser tan deseable como necesario para asegurar una representación
y una proporcionalidad satisfactorias. En muchos países, los distritos
electorales se ajustan a las divisiones administrativas preexistentes, que
pueden ser estatales o provinciales, lo que implica que puede haber variaciones
significativas en su magnitud. Sin embargo, este enfoque no sólo elimina la
necesidad de trazar y ajustar nuevas demarcaciones para fines electorales, sino
que además permite vincular a los distritos electorales con comunidades
existentes claramente identificadas y aceptadas.
Los distritos cuya magnitud se ubica en los extremos superior e
inferior del espectro tienden a arrojar resultados extremos. En un extremo del
espectro, un país entero puede formar un solo distrito electoral, lo que
generalmente significa que el número de votos requeridos para obtener un escaño
es extremadamente bajo y que aún los partidos más pequeños pueden tener
representación. En Israel, por ejemplo, el país forma un solo distrito de 120
miembros, lo que significa que los resultados de la elección son altamente
proporcionales, pero también que los partidos con una reducida votación puede
obtener representación y que el vínculo entre los representes elegidos y el
electorado es extremadamente débil. En el otro extremo del espectro, los
sistemas de RP pueden aplicarse a situaciones en donde la magnitud del distrito
es de sólo dos escaños. Por ejemplo, en Chile se utiliza un sistema de RP por
listas en distritos de dos miembros o binominales. Tal como el estudio de caso
sobre ese país lo muestra, este sistema arroja resultados altamente
desproporcionados, porque sólo dos partidos pueden obtener representación en
cada distrito. Casos como este han tendido a debilitar los beneficios de los
sistemas de RP en términos de representación y legitimidad.
Estos ejemplos, de los extremos opuestos del espectro, sirven para
subrayar la crucial importancia de la magnitud de los distritos en cualquier
sistema electoral de RP. Se puede sostener que la magnitud de los distritos es
la selección institucional más importante cuando se diseña un sistema de RP,
aunque también es un factor de crucial importancia para otros tipos de sistemas
electorales. El sistema de voto único no transferible, por ejemplo, tiende a
arrojar resultados proporcionales moderados a pesar de que, en esencia, no es
un sistema proporcional, justo porque se utiliza en distritos plurinominales.
De igual manera, cuando el sistema de voto único transferible se aplica en
distritos uninominales se convierte en voto alternativo, conservando algunas de
las ventajas del VUT, pero no su proporcionalidad. En los sistemas de voto en
bloque y voto en bloque por partido, parece que a medida que se incrementa la
magnitud del distrito decrece su nivel de proporcionalidad. Resumiendo, cuando
se diseña un sistema electoral, la magnitud del distrito es en muchos sentidos
el factor clave para determinar cómo va a operar el sistema en la práctica, la
fortaleza del vínculo entre los electores y los representantes elegidos y la
proporcionalidad global de los resultados de la elección.
En un tema relacionado, la magnitud del partido (el número
promedio de candidatos ganadores de un partido en el mismo distrito electoral)
es un factor importante para determinar quién será elegido. Si sólo un
candidato de un partido es elegido en un distrito, bien puede ser que se trate
de un varón y pertenezca al grupo social o étnicamente mayoritario en el
distrito. Si resultan elegidos dos o más miembros de un mismo partido, quizá
una lista balanceada tenga más importancia, haciendo probable que más mujeres y
más candidatos provenientes de grupos minoritarios resulten ganadores. Los
distritos de mayor magnitud (siete o más escaños) y un número relativamente
reducido de partidos incrementan la magnitud del partido.
Umbrales
Todos los sistemas electorales tienen umbrales de representación:
esto es, un nivel mínimo de apoyo que el partido necesita para obtener representación.
Los umbrales pueden imponerse por la vía legal (umbrales formales) o existir como una propiedad matemática del
sistema electoral (umbrales efectivos o
naturales).
Los umbrales formales están incluidos dentro de las disposiciones
constitucionales o legales que definen el sistema de RP. En los sistemas mixtos
de Alemania, Nueva Zelandia y Rusia, por ejemplo, hay un umbral de 5% para la
sección correspondiente al sistema de RP: los partidos que no obtienen este 5%
de la votación a nivel nacional no tienen derecho a obtener escaños de las
listas de RP. Este dispositivo tuvo su origen en el deseo de limitar la
elección a grupos extremistas en Alemania y está diseñado para frenar las
ambiciones de los partidos pequeños por hacerse de una representación. Sin
embargo, tanto en Alemania como en Nueva Zelandia existen “puertas traseras”
mediante las cuales los partidos pueden acceder a escaños de las listas: en el
caso de Nueva Zelandia un partido debe ganar al menos un escaño en un distrito uninominal
y, en el caso de Alemania, tres escaños para sortear el umbral requerido. En
Rusia en 1995, no hubo “puertas traseras” y casi la mitad de los votos emitidos
por listas de partido terminaron siendo no útiles.
En otras partes, el rango del umbral legal va de 0.67% en Países
Bajos a 10% en Turquía. Los partidos que obtienen menos de este porcentaje de
la votación son excluidos del escrutinio. Un ejemplo sorprendente de esta
situación se dio en las elecciones de Turquía en 2002, en la que fueron tantos
los partidos que no alcanzaron el umbral de 10% que cerca de 46% de los votos
terminaron siendo no útiles, es decir, no tuvieron ningún efecto en los
resultados. En todos estos casos, la existencia de un umbral formal tiende a
incrementar el nivel global de desproporcionalidad, en virtud de que los votos
emitidos a favor de los partidos que no alcanzan representación terminan siendo
no útiles. En 1993 en Polonia, aun con un umbral comparativamente bajo de 5%
para partidos y de 8% para coaliciones, poco más de 34% de los votos fueron
para partidos y coaliciones que no lo alcanzaron.
Un umbral efectivo o natural, se crea como un subproducto
matemático de las características de los sistemas electorales, de las cuales,
la magnitud del distrito es la más importante. Por ejemplo, en un distrito con
cuatro escaños bajo un sistema de RP, prácticamente cualquier candidato con más
de 20% de la votación resultará elegido, mientras que es poco probable que lo
sea un candidato que obtenga menos de 10% de los votos (la cifra exacta variará
dependiendo de la configuración de los partidos, los candidatos y los votos).
Listas abiertas, cerradas y libres
Si bien los sistemas de RP por listas se basan en el principio de
que los partidos o grupos políticos presentan candidatos, es posible que se les
de a los electores cierto margen para efectuar su selección entre los
candidatos de las listas o entre los partidos. Esencialmente, existen tres
opciones que pueden elegirse: listas abiertas, cerradas y libres.
La mayoría de los sistemas de RP por listas son cerradas, lo que
significa que los candidatos resultan elegidos en el orden en que aparecen en
las listas, el cual es determinado por el propio partido político y los
electores no tienen la posibilidad de expresar su preferencia por uno en
particular. El sistema RP por listas usado en Sudáfrica es un buen ejemplo de listas
cerradas. La papeleta contiene los nombres y símbolos de los partidos, así como
una fotografía de su líder, pero no los nombres de los candidatos que integran
la lista. Los electores simplemente eligen al partido de su preferencia; los
candidatos individuales que resultan elegidos son determinados por los propios
partidos. Esto significa que los partidos pueden incluir algunos candidatos
(quizá miembros de una minoría étnica o lingüísticos, o mujeres) para quienes
podría resultar muy difícil ser elegidos de otra forma.
El lado negativo de las listas cerradas es que los electores no
tienen posibilidad de determinar quién será el representante de su partido. Las
listas cerradas también son insensibles a cambios repentinos. En las elecciones
de 1990 para la preunificación, en Alemania Oriental el candidato colocado en
primer lugar de uno de los partidos fue denunciado como informante de la
policía secreta sólo cuatro días antes de la jornada electoral e inmediatamente
expulsado por el partido; sin embargo, como las listas eran cerradas, los
electores no tuvieron otra opción que votar por él si querían apoyar a su
partido.
Muchos sistemas de RP por listas de Europa Occidental utilizan las
listas abiertas, en las que los electores no sólo pueden indicar el partido de
su preferencia, sino también a su candidato favorito dentro de la lista de ese
partido. En la mayoría de estos sistemas el voto por un candidato, así como por
un partido, es opcional, pero como la mayoría de los electores orientan su voto
más en función de los partidos que de los candidatos, la opción de votar por un
determinado candidato tiene con frecuencia un efecto limitado. Sin embargo, en
Suecia cerca de 25% de los electores regularmente votan por un determinado
candidato, por lo que resultan elegidos algunos individuos que no lo lograrían
si las listas fueran cerradas.
En Brasil y Finlandia los electores deben votar por candidatos: el
número de escaños que recibe cada partido depende del número total de votos que
hayan obtenido sus candidatos y resultan elegidos aquellos que hayan recibido
el mayor número de votos en forma individual. Al mismo tiempo que le brinda a
los electores una mayor libertad para elegir al candidato de su preferencia,
también provoca una serie de efectos colaterales menos deseables. En virtud de
que los candidatos de un mismo partido están compitiendo por los votos, el
sistema de listas abiertas puede provocar conflictos internos y fragmentación
del partido. También significa que los potenciales beneficios que le puede
representar a un partido presentar listas balanceadas se pueden revertir.
En las elecciones por listas abiertas en Sri Lanka, por ejemplo,
los intentos de los principales partidos de filiación sinhalese por incluir
candidatos de minorías tamiles en posiciones ganadoras de sus listas fueron
poco efectivos ya que muchos electores deliberadamente votaron por candidatos
sinhaleses ubicados en posiciones menos ventajosas en las listas. En Kosovo, el
cambio de listas cerradas por abiertas alentó de hecho la presencia de más
candidatos extremistas. En el mismo orden de ideas, en ocasiones las listas
abiertas han mostrado ser menos ventajosas para la representación de mujeres en
sociedades altamente patriarcales, aunque en Polonia los electores han
demostrado estar dispuestos a usar las listas abiertas para elegir a un mayor
número de mujeres del que se hubiera registrado si las nominaciones hubieran
sido hechas por los partidos bajo el sistema de listas cerradas.
En un reducido número de países se han utilizado otros
dispositivos para hacer más flexibles los sistemas de listas abiertas. En
Luxemburgo y Suiza los electores tienen un número de votos idéntico al de los
escaños que se van a elegir y pueden distribuirlos entre los distintos
candidatos de una sola lista o entre los candidatos de varias listas. La
posibilidad de votar por más de un candidato de las diferentes listas de
partidos (conocida como panachage) o la de emitir más de un
voto por un solo candidato (conocida como acumulación)
le ofrecen al elector una medida adicional de control y son clasificadas para
efectos de este texto como sistemas de
listas libres.
Coaliciones electorales
Un umbral elevado puede efectivamente servir para discriminar a
los partidos pequeños - por cierto, en algunos casos ese es su propósito
expreso. Empero, en muchos casos se considera indeseable cualquier dispositivo
intrínseco de discriminación en contra de los partidos pequeños,
particularmente cuando existen varios con una base de apoyo similar que se
“dividen” los votos de ese electorado y, consecuentemente, quedan por debajo
del umbral requerido, cuando si actuaran como un frente común podrían tener
suficientes votos combinados para obtener algunos escaños en la legislatura.
Para sortear este problema, algunos países que usan sistemas de RP
por listas permiten que los partidos pequeños se alíen para efectos electorales,
es decir, formen una coalición o cartel - apparentement o stembusaccoord en otros contextos– para contender en las elecciones. Esto significa que los
partidos subsisten como entidades independientes y aparecen por separado en la
papeleta, pero que los votos obtenidos por cada uno son contabilizados como si
pertenecieran a la coalición o cartel y, por consiguiente, aumentan sus
posibilidades de que la votación combinada les permita rebasar el umbral y
obtener una mayor representación. Este dispositivo es característico de algunos
sistemas de RP por listas en Europa Continental, en América Latina (como en
Uruguay donde los partidos coaligados son llamados lema) y en Israel. Sin
embargo, es una rareza dentro de los sistemas de RP en África y en Asia, y fue
suprimido en Indonesia en 1999 después de que algunos partidos pequeños
descubrieron que, aunque su coalición obtuvo representación, ellos como
partidos en lo individual perdieron escaños.
Candidaturas independientes y sistemas de RP
Un equívoco frecuente es considerar
que los candidatos independientes no pueden contender en sistemas de RP. En
rigor, esto no es cierto, aunque sí lo es el que la mayoría de las elecciones
que se realizan conforme a sistemas de RP solo compiten candidatos postulados
por partidos políticos. Sin embargo, el sistema de VUT está centrado en
candidatos en lo individual y es usual que compitan candidatos independientes,
como ocurre en la República de Irlanda.
En ocasiones, a lo candidatos
individuales se les trata como si fueran un partido unipersonal, por lo que
presentan una lista que solo contiene su nombre y obtiene en escaño si logra el
umbral de votación requerido para ello.
Sistemas mixtos
Los sistemas electorales mixtos tratan de combinar los atributos
positivos de los sistemas de pluralidad/mayoría (o de “otros”) y de los de RP.
En un sistema mixto coexisten dos sistemas electorales que utilizan fórmulas
diferentes. Los electores votan y contribuyen a la elección de los
representantes bajo ambos sistemas. Uno de ellos es el sistema de
pluralidad/mayoría, generalmente un sistema de distrito uninominal, y el otro
es uno de RP por listas.
Existen dos modalidades de sistemas mixtos. Cuando los resultados
de los dos tipos de elección están vinculados, la asignación de escaños a nivel
de RP depende de lo que suceda con los escaños de los distritos de
pluralidad/mayoría (o de otro tipo) y sirve para compensar cualquier
desproporción que ocurra con estos, al sistema se le conoce como representación
proporcional personalizada (RPP). Cuando los dos componentes se aplican por
separado y no guardan ninguna relación para efectos de la adjudicación de
escaños, estamos en presencia de un sistema paralelo (SP). Mientras que un
sistema de RPP generalmente produce resultados proporcionales, es probable que
uno paralelo produzca resultados en los que el grado de proporcionalidad se
ubique en algún punto entre un sistema pluralidad/mayoría y uno de RP.
Los sistemas de RPP y los paralelos han sido adoptados ampliamente por democracias emergentes de
África y la antigua Unión Soviética.
Representación proporcional personalizada (RPP)
Bajo los sistemas de representación proporcional personalizada,
los escaños de RP sirven para compensar cualquier desproporcionalidad producida
por los resultados en distritos uninominales. Por ejemplo, si un partido
obtiene 10% de la votación nacional pero ningún escaño de mayoría, entonces
recibirá un número de escaños de RP que le permita tener una representación de
hasta 10% en la legislatura. Los electores pueden disponer de una papeleta para
cada tipo de elección, como sucede en Alemania y Nueva Zelandia. O bien, los
electores sólo pueden marcar una papeleta, en cuyo caso la votación total de
cada partido resulta de la suma de todos los votos que obtuvieron sus
candidatos en los diferentes distritos uninominales.
La
proporción de escaños asignados conforme a los dos componentes del sistema
varían de un país a otro. El sistema electoral adoptado por Lesoto después de
su conflicto contiene 80 escaños de mayoría simple y 40 compensatorios de RP,
en tanto que en el alemán se asignan 299 por igual bajo cada modalidad.
Aunque los sistemas de RPP están diseñados para
producir resultados proporcionales, es posible que la desproporción en los
distritos uninominales sea tan alta que los escaños de RP no la puedan
compensar totalmente. Es más probable que esto suceda cuando los distritos se
conforman a nivel regional o provincial y no a nivel nacional. En estos casos,
un partido puede obtener en una región o provincia más escaños de
pluralidad/mayoría que los corresponderían de acuerdo con su votación agregada.
Para enfrentar esta situación, se puede lograr una mayor proporcionalidad si se
incrementa ligeramente el tamaño de la legislatura: a los escaños adicionales
que se crean para estos efectos se les denomina mandatos “excedentes” o
Überhangsmandaten. Esto ha sucedido en casi todas las elecciones alemanas y
también es factible en Nueva Zelandia. En Lesotho, por el contrario, el tamaño
de la legislatura es fijo y los resultados de las primeras elecciones con el
sistema de RPP en 2002 no fueron totalmente proporcionales.
Ventajas y desventajas de los sistemas de RPP
Al mismo tiempo que conserva los beneficios de proporcionalidad
característicos de los sistemas de RP, un sistema de RPP también asegura que
los representantes elegidos estén vinculados con determinados distritos
geográficos. Sin embargo, cuando los electores disponen de dos votos –uno para
la lista de partido y otro para su representante local –no siempre comprenden
que el voto para el representante local es menos importante que el otro para
determinar la distribución global de escaños en la legislatura. Además, el
sistema de RPP puede crear dos clases de legisladores –uno responsable y
comprometido ante el electorado de una determinada demarcación y otro, sin
nexos geográficos específicos, comprometido con la dirigencia partidista. Esto
puede tener implicaciones para la cohesión de los diferentes grupos de
representantes elegidos por un partido.
Al convertir votos en escaños, un sistema de RPP puede ser tan
proporcional como uno de RP por listas y, por consiguiente, comparte muchas de
las ventajas y desventajas que se han comentado a propósito de éste último. Sin
embargo, una de las razones por las que a veces se considera que el sistema de
RPP es menos preferible que el sistema de listas es que puede provocar lo que
se denomina anomalías de una “votación estratégica”. En Nueva Zelandia en 1996,
en el distrito de Wellington Central, algunos estrategas del Partido Nacional
llamaron a sus electores a no votar por el candidato de su partido porque
habían calculado que, bajo el sistema de RPP, esto no le significaría un escaño
adicional en la legislatura sino el simple reemplazo de uno de los representantes
que serían elegidos de su lista de partido. Por lo tanto, para el Partido
Nacional era preferible la elección de un candidato de otro partido, que
hubiera manifestado simpatía con sus ideas e ideología, que el hecho que los
votos se hubieran “desperdiciado” en apoyo de su propio candidato.
Sistemas paralelos (SP)
Los sistemas paralelos también utilizan tanto componentes de PR
como de pluralidad/mayoría aunque, a diferencia de los sistemas de RPP, el
componente de RP no compensa ninguna desproporcionalidad de los distritos de
pluralidad/mayoría. (Asimismo, es posible que los componentes que no sean de RP
en un sistema paralelo, provengan de la familia de “otros” sistemas, como en
Taiwán.)
En un sistema paralelo, al igual que en uno de RPP, cada elector
puede recibir una sola papeleta, en la que puede emitir su voto tanto para un
candidato como para su partido, tal y como ocurre en Corea del Sur, o dos
papeletas distintas, una para votar por el escaño de mayoría y otra para los
escaños de RP, como sucede por ejemplo en Japón, Lituania y Tailandia (ver los
estudios de caso sobre Japón y Tailandia). Los sistemas paralelos son producto
de la ingeniería de los sistemas electorales a lo largo de los últimos tres
lustros, debido en gran medida a su tentativa de combinar los beneficios de la
RP por listas y de otros tipos lde representación, como los de
pluralidad/mayoría.
Ventajas y desventajas de los sistemas paralelos
Ventajas
En términos del grado de proporcionalidad, los sistemas paralelos
usualmente arrojan resultados que se ubican en un punto medio entre los
sistemas puros de pluralidad/mayoría y los de RP. Una ventaja es que, cuando
hay suficientes escaños de RP, los partidos pequeños que no han tenido mucho
éxito en las elecciones por pluralidad/mayoría pueden verse compensados en la
distribución de escaños de RP. Además, en teoría, un sistema paralelo debe
fragmentar menos un sistema de partidos que un sistema puro de RP.
Desventajas
Como ocurre con los sistemas de RPP, es probable que se creen dos
clases de representantes. Además, los sistemas paralelos no aseguran ningún
tipo de proporcionalidad global y algunos partidos pueden verse privados de
representación a pesar de haber captado un buen número de votos. Los sistemas
paralelos también pueden ser un tanto complejos y crear confusión entre los
electores acerca de su naturaleza y operación.
Otros sistemas electorales
Existen tres sistemas que no se ajustan claramente a ninguna de
esas categorías. Los de voto único no transferible (VUNT), son sistemas centrados en los candidatos en que
los votantes sólo disponen de un voto. Los de voto limitado (VL), se parecen
mucho a los de VUNT, pero les ofrecen a los electores más de un voto (pero, a
diferencia de los de voto en bloque, no un número igual al de los escaños a
elegir). Y los de conteo de Borda (CB), que son sistemas preferenciales
susceptibles de aplicarse tanto en distritos unipersonales como
pluripersonales.
Estos sistemas tienden a convertir los votos en escaños de una
forma que se ubica entre la proporcionalidad de los sistemas de RP y los
resultados que puede arrojar un sistema de pluralidad/mayoría.
Voto único no transferible (VUNT)
Bajo un sistema de VUNT cada elector emite un voto por un
candidato pero, a diferencia de un sistema de mayoría simple en distritos uninominales,
en cada distrito se disputa más de un escaño. Obtienen los escaños los
candidatos que obtienen el mayor número de votos. El sistema de VUNT puede
plantearle a los partidos políticos varios desafíos. Por ejemplo, en un
distrito donde se disputan cuatro escaños, el candidato que obtenga 20% de la
votación habrá asegurado un escaño. Sí un partido obtiene 50% de los votos,
puede tener la expectativa de ganar dos de los cuatro escaños en disputa. Si
cada uno de sus candidatos obtiene alrededor de 25% de los votos totales, es
seguro que eso ocurrirá, Sin embargo, si un candidato consigue 40% y el otro sólo
10%, puede ocurrir que el segundo candidato no resulte elegido. Si el partido
postula tres candidatos, los riesgos de un “voto dividido” hacen aún menos
probable la elección de dos de ellos.
Hoy en día, el VUNT se utiliza para las elecciones legislativas en
Afganistán, Jordania, Islas Pitcairn y Vanuatu, para las del Senado en Indonesia
y Tailandia y para 176 de los 225 escaños que se emplean bajo el sistema
paralelo en Taiwán. No obstante, su aplicación más conocida fue para la
integración de la cámara baja de Japón entre 1948 y 1993.
Ventajas y desventajas del sistema de VUNT
Ventajas
- La diferencia más importante
respecto a los sistemas de pluralidad/mayoría que se describieron
anteriormente estriba en que los sistemas de VUNT ofrecen mayores
facilidades para la representación de partidos minoritarios y candidatos
independientes. Entre mayor sea la magnitud de los distritos que se
empleen, más proporcionales pueden ser sus resultados. En Jordania, el
sistema de VUNT ha permitido que resulten elegidos un buen número de
candidatos no partidistas pro- monárquicos, lo que es considerado como una
ventaja dentro de su embrionario sistema de partidos.
- Un sistema de VUNT puede fomentar
que los partidos se organicen de mejor forma e instruyan a sus electores para
que distribuyan sus votos entre los distintos candidatos de forma que se
maximicen sus posibilidades de obtener un mayor número de escaños. Si bien el
sistema de VUNT les brinda a los electores la posibilidad de optar entre los
distintos candidatos que integran la lista de un partido, también se esgrime
que tiende a fragmentar menos un sistema de partidos de lo que lo haría un
sistema puro de RP. Con 45 años de experiencia con un sistema de VUNT, Japón exhibió
un muy sólido sistema de “partido dominante”.
-
Permiten que se postulen y
compitan candidatos independientes.
-
Finalmente, se admite que es un
sistema fácil de entender y de utilizar.
Desventajas
- Puede suceder que los partidos
pequeños con votación muy dispersa no obtengan ningún escaño y que los
partidos más grandes obtengan un número sustancial de escaños adicionales
que conviertan una mayoría simple de la votación a nivel nacional en una
mayoría absoluta de escaños en la legislatura. Aunque la proporcionalidad
del sistema se puede incrementar, aumentando el número de escaños que
conforman cada distrito, esto puede debilitar la relación del representante
con el electorado que es tan preciada por aquellos que defienden la idea
de distritos bien delimitados geográficamente. Los distritos plurinominales
de hasta 18 escaños, como los que existen en Tailandia, se ubican en el
extremo superior de lo que resulta manejable.
- Como con cualquier otro sistema
donde varios candidatos de un mismo partido están compitiendo por el mismo
voto, se pueden acentuar la discordia y la fragmentación internas. Esto
puede promover políticas de corte clientelista en las que los políticos
ofrezcan sobornos a los electores.
- Los partidos requieren considerar
cuestiones estratégicas complejas tanto para la postulación de candidatos
como para el manejo del voto, postular muchos candidatos puede ser tan
contraproducente como postular muy pocos y la tarea de orientar a sus
electores sobre la forma de distribuir sus votos de manera óptima entre
sus distintos candidatos puede ser descomunal.
- Ya que el sistema de VUNT les
confiere a los electores un solo voto, no incentiva mucho a los partidos a
buscar respaldo más allá de sus bases convencionales de apoyo. Mientras
cuenten con porcentaje razonable de “voto duro”, pueden ganar escaños sin
necesidad de buscar el respaldo de votantes “externos”. Sin embargo,
pueden ganar más escaños captando votos de otros partidos si postulan
candidatos que les resulten atractivos.
- Un sistema de VUNT usualmente
provoca que se tornen no útiles muchos votos, especialmente si los
requisitos de postulación son incluyentes y le permiten contender a muchos
candidatos.
Voto limitado (VL)
Como el sistema de VUNT, el sistema de voto limitado es un sistema
de pluralidad/mayoría que se aplica en distritos plurinominales. Pero a
diferencia de aquel, los electores disponen de más de un voto, aunque el número
de votos es invariablemente menor al de escaños en disputa. El conteo es
análogo al del VUNT, los escaños los ganan los candidatos con el mayor número
de votos. Este sistema se utiliza para distintas elecciones a nivel local,
aunque su aplicación a nivel nacional se reduce a Gibraltar y al Senado
español, en donde se utiliza desde 1977. En este caso los electores disponen de
un voto menos que el número de escaños que se pelean en cada uno de los grandes
distritos plurinominales.
Ventajas y desventajas del sistema de voto limitado
Como el sistema de VUNT, el sistema de voto limitado es fácil de
comprender para los electores y sencillo de manejar para el conteo. Sin
embargo, tiende a producir resultados menos proporcionales que aquel. Muchos de
los argumentos relativos a la competencia interna partidista, al manejo de
asuntos internos del partido y a la política clientelista que se le imputan al
VUNT son aplicables al sistema de voto limitado.
Conteo de Borda (CB)
Un ejemplo final y único en el
diseño de sistemas electorales es el denominado conteo de Borda modificado que
se utiliza en Nauru, una pequeña nación de las islas del Pacífico. El sistema de
conteo de Borda es un sistema electoral preferencial en el que los electores
ordenan a los candidatos según sus preferencias, como en el sistema de voto
alternativo. Se puede aplicar tanto en distritos uninominales como plurinominales.
Sólo se realiza un conteo, no se elimina a ningún candidato y las preferencias
simplemente son contabilizadas como “fracciones de voto”: en el conteo de Borda
concebido por Nauru, una primera preferencia vale un voto, una segunda
preferencia una mitad, una tercera un tercio y así sucesivamente. Toda las
fracciones se van sumando y al final resulta elegido el o los candidatos con el
mayor número de votos.
Ventajas y desventajas de los sistemas de conteo de Borda
Las
ventajas y desventajas de este sistema son análogas a las de los otros sistemas
de tipo preferencial. Los votantes pueden expresar sus preferencias con gran
detalle, pero su operación requiere cierta familiaridad con los números y puede
ser difícil de comprender para algunos electores. El nivel de proporcionalidad
y de votos desperdiciados depende de la magnitud de los distritos electorales.
Niveles de aplicación de los sistemas electorales y sistemas híbridos
Muchos sistemas electorales, tanto
de pluralidad/mayoría como proporcionales, se aplican en un solo nivel o a un
solo tipo de representación: los electores del país votan una sola vez y existe
una sola serie de representantes elegidos. En los sistemas de RP por listas de
un solo nivel, las listas pueden ser de carácter nacional, como en Namibia o en
Países Bajos, o regionales, como en Finlandia y Suiza.
En los sistemas mixtos, existen
normalmente dos niveles o tipos de representantes, los elegidos bajo el sistema
de pluralidad/mayoría y los elegidos bajo el sistema proporcional. Sin embargo,
en Hungría hay tres niveles: representantes de pluralidad/mayoría elegidos
mediante el sistema de doble ronda en distritos uninominales y los
representantes elegidos a nivel regional y a nivel nacional utilizando la RP
por listas.
También es posible que un sistema
electoral cuente con dos niveles sin combinar principios distintos de elección.
Los sistemas proporcionales en dos niveles pueden operar tanto con listas
nacionales y regionales (caso de Sudáfrica) como con listas regionales
únicamente (caso de Dinamarca). En el sistema de dos niveles de
pluralidad/mayoría que prevalece en las Islas Vírgenes Británicas, existen representantes
elegidos en distritos uninominales por mayoría simple y representantes elegidos
por la Isla en su conjunto utilizando el sistema de voto en bloque.
Es necesario diferenciar a los
sistemas electorales que cuentan con dos o más niveles de los sistemas
híbridos, en los cuales una parte del país elige a sus representantes
utilizando un sistema electoral y otra parte utilizando un sistema diferente.
En Panamá, cerca de dos tercios de los representantes son elegidos en distritos
plurinominales utilizando listas de RP, mientras que el tercio restante es
elegido en distritos uninominales por mayoría simple, sin que existan traslapes
entre ambos tipos de distritos.
Es importante tener en mente que las
ventajas y desventajas planteadas pueden variar de un caso a otro y dependen de
múltiples factores. Por ejemplo, el nivel de participación puede en efecto ser
mayor bajo un sistema de mayoría simple y un sistema de RP por listas puede
provocar un amplio apoyo legislativo para un presidente. Además, lo que es
visto como una ventaja en un contexto o por un determinado partido puede ser
visto como algo negativo en otro contexto o por otro partido.
Consideraciones sobre la representación
Las disposiciones electorales pueden influir en distintas áreas relacionadas
con la representación ciudadana. Muchos de esos efectos son resultado de la
selección del sistema electoral mismo, en tanto que otros derivan elementos más
explícitos del diseño o de otras disposiciones constitucionales o legales.
Representación de las mujeres
Hay muchas formas de mejorar la
representación de las mujeres. Los sistemas proporcionales tienden a provocar
la elección de un mayor número de mujeres. Los sistemas electorales que
utilizan distritos de mayor magnitud alientan a los partidos a postular
mujeres, sobre la base de que una lista equilibrada incrementará sus
posibilidades electorales. Algunos países que utilizan RP por listas exigen que
las mujeres conformen un determinado porcentaje de los candidatos postulados
por cada partido.
Además de la selección de un
determinado sistema electoral, hay otras estrategias que se pueden utilizar
para incrementar el número de mujeres representantes.
-
Primera, se pueden reservar escaños para mujeres
en la legislatura. Estos escaños se pueden ocupar por representantes de las
regiones o de los partidos políticos en proporción directa a su porcentaje de
votación a nivel nacional. Este tipo de escaños son más comunes en los sistemas
electorales de pluralidad/mayoría y a menudo están consagrados en la Constitución.
Esto ocurre en grupo de países entre los que se encuentran Afganistán (dos
mujeres por cada una de las 32 provincias o alrededor de 25% de los escaños),
Uganda (una mujer por cada uno de los 56 distritos o cerca de 18% de los
escaños) y Ruanda (donde 24 mujeres son elegidas a través de una papeleta
exclusiva y representan 30% de los escaños). En algunos estados de la India,
los escaños a nivel local se dividen en tres grupos para cada elección, para
uno de esos grupos sólo se pueden postular mujeres, lo que garantiza que por lo
menos ese tercio sea ocupado por mujeres, lo que además se combina con la
imposición de un límite para una sola reelección de los hombres.
-
Segunda, la legislación electoral puede exigir
que los partidos políticos postule un
determinado número de mujeres. Esta estrategia generalmente se aplica en
sistemas de RP, como en Namibia (30% de las candidaturas a nivel local) y en Perú
(30% de las candidaturas a nivel nacional). También se aplica en el componente
de RP mediante listas del sistema de RPP de Bolivia (30% de las candidaturas).
Sin embargo, este tipo de leyes no siempre asegura que se cumpla con el
objetivo a menos que se establezca un mandato para ubicarlas en lugares donde
tienen posibilidades de resultar elegidas y mecanismos para garantizar su
cumplimiento. Este es el caso de Argentina (30% de las candidaturas en
posiciones preferenciales), Bélgica (los dos primeros candidatos deben de ser
de distinto género) y Costa Rica (40% en posiciones que permitan su elección).
-
Tercera, los partidos políticos pueden fijar
internamente sus propias cuotas para mujeres a cargos legislativos. Este es el
mecanismo más común para promover la participación de las mujeres en la vida
política y ha sido utilizado con distintos grados de éxito por todo el mundo:
por el CNA en Sudáfrica, el Partido Peronista y el Partido Radical en
Argentina, Conciencia de Patria (CONDEPA) en Bolivia, el Partido de la
Revolución Democrática (PRD) en México y los partidos laboristas en Australia, Reino
Unido y los países escandinavos. El uso de listas pequeñas conformadas
únicamente por mujeres por parte del Partido Laborista Británico en las
elecciones de 1997 casi duplicó el número de mujeres que resultaron elegidas,
al pasar de 60 a 119.
En 2004, 14 países habían
establecido cuotas en su Constitución (incluyendo muy recientemente a
Afganistán), en 32 las cuotas estaban previstas en la legislación electoral y
al menos 125 partidos de 65 países habían adoptado sus propias cuotas de manera
voluntaria. En términos de los distintos tipos de sistema electoral, existen
cuotas en 17 sistemas de pluralidad/mayoría, en 45 de RP y en 15 mixtos. Dos de
los sistemas electorales de otro tipo cuentan con cuotas: Afganistán y
Jordania.
En términos de su grado de éxito e
implicaciones, hay variaciones entre los distintos sistemas que garantizan la
representación de las mujeres en la legislatura. Por ejemplo, los escaños
reservados pueden asegurar que las mujeres ocupen cargos de elección popular,
pero algunas mujeres han denunciado que las cuotas han terminado siendo una
forma de tranquilizar y, en última instancia, de hacer a un lado a las mujeres
o de privilegiar a las mujeres que son familiares o amigas de políticos
tradicionales en lugar de alentar a las mujeres a desarrollar una carrera
política, lo que puede tomar muchos años. Toda vez que, incluso en el caso de los hombres, la entrada en la política normalmente se
realiza a nivel local, puede tener más sentido instituir las cuotas, al menos
inicialmente, a nivel local que al nacional.
El hecho de que resulten elegidas
para un cargo legislativo no necesariamente significa que tengan injerencia en
los procesos de toma de decisiones y, en algunos países, las mujeres
legisladoras son marginadas de las responsabilidades de dichos procesos, sobre
todo aquellas elegidas en escaños especiales o reservados. No obstante hay
algunos países en que las mujeres han podido utilizar las posiciones a las que
tienen acceso a través de las cuotas, para hacer contribuciones decisivas en
los procesos de toma de decisiones.
Representación de las minorías
También hay muchas formas de
fortalecer la representación de minorías y grupos comunitarios. Una vez más,
los sistemas electorales que utilizan distritos de mayor magnitud alientan a
los partidos a postular candidatos de minorías sobre la base de que una lista
combinada incrementa sus expectativas electorales. Un umbral muy bajo o la
completa eliminación de un umbral formal en sistemas de RP puede también
facilitar la representación de grupos subrepresentados o sin representación. En
los sistemas de pluralidad/mayoría, en ocasiones se reservan escaños para
minorías y grupos comunitarios.
Los escaños reservados pueden ser
utilizados para asegurar la representación de grupos minoritarios específicos
en la legislatura. Existen escaños reservados para minorías étnicas o
religiosas claramente identificadas en países tan diversos como Colombia
(comunidades negras), Croacia (minorías húngaras, italianas, checas, eslovacas,
rutenias, ucranianas, alemanas y austriacas), la India (tribus y castas),
Jordania (cristianos y circasianos), Níger (tuareg), Nueva Zelandia (maori),
Pakistán (minorías no musulmanas), Palestina (cristianos y samaritanos), Samoa
(minorías no indígenas), Eslovenia (húngaros e italianos) y Taiwán (comunidad
aborigen).
Los representantes para ocupar
estos escaños reservados son usualmente elegidos de la misma forma que otros
representantes, pero en ocasiones los eligen únicamente los miembros de las
comunidades minoritarias especificadas en la ley. Esto requiere la existencia
de una lista comunitaria. Si bien a menudo se considera que constituye una
buena norma darle representación a pequeñas comunidades de interés, también se
ha argumentado que constituye una mejor estrategia diseñar estructuras que den
origen a una legislatura representativa sin manipular la legislación electoral
o establecer obligaciones legales y que los escaños reservados pueden generar
resentimiento entre las poblaciones mayoritarias y desconfianza entre los
distintos grupos culturales.
En lugar de reservar formalmente
ciertos escaños, se le puede conceder una mayor representación a ciertas
regiones para facilitar una mayor presencia de grupos geográficamente
concentrados. En Reino Unido, Escocia y Gales cuentan con un mayor número de
representantes en la Cámara de los Comunes de los que les corresponderían sólo
en función de su volumen de población. Lo mismo ocurre en las regiones
montañosas de Nepal. Otra posibilidad es el sistema de “mejor perdedor”
actualmente en uso en Mauricio, en la que algunos de los candidatos derrotados
de algún grupo étnico que hayan alcanzado el mayor número de votos son
compensados con escaños en la legislatura para equilibrar la representación
étnica general.
Los límites electorales también se
pueden manipular para promover la representación de grupos específicos. En
Estados Unidos, una ley de derechos políticos permitió que en el pasado el
gobierno trazara distritos con formas totalmente arbitrarias pero con el único propósito
de formar distritos de mayoría negra, latina o asiático-americana, algo a la
que podría denominarse “manipulación afirmativa de los distritos electorales”.
Sin embargo la manipulación de cualquier sistema electoral para promover o
proteger la representación de minorías por lo general resulta controversial.
Representación comunitaria
Algunas sociedades étnicamente
heterogéneas han llevado el concepto de escaños reservados a su extensión
lógica. Los escaños no sólo son divididos sobre una base comunitaria, sino que
el sistema de representación en la legislatura en su conjunto se basa de igual
forma en consideraciones comunitarias. Existe un registro electoral por
separado para cada comunidad específica, la cual sólo elige a miembros de su
“propio grupo” a la legislatura.
En Líbano existen distritos plurinominales
en cada uno de los cuales se predetermina una distribución de escaños entre
distintos grupos confesionales. Los representantes son elegidos por un sistema
de voto en bloque a partir de listas comunitarias separadas para ocupar los
escaños que le corresponden a cada grupo confesional. En Fiji, los electores
pueden votar tanto por los candidatos de su propia comunidad, como por
candidatos en distritos “abiertos”.
La mayoría de los arreglos adoptados
para integrar listas comunitarias separadas se abandonaron una vez que se hizo
evidente que si bien los electorados comunitarios garantizaban su
representación, con frecuencia generaban el efecto de socavar los esfuerzos
para integrar a los distintos grupos sociales, ya que eliminaban todo incentivo
para su interrelación política. Las tareas para determinar la pertenencia a un
determinado grupo y distribuir los escaños de manera justa entre ellos también
estaban plagadas de errores.
En la India, por ejemplo, los
distritos separados que habían existido bajo el dominio colonial para
representar a los musulmanes, cristianos, sikhs y otros fueron abolidos en la
independencia, aunque siguen existiendo algunos escaños reservados para
representar a ciertas tribus y castas (ver el estudio de caso). Algunos
sistemas de listas comunitarias similares que se llegaron a utilizar en
Pakistán, Chipre y Zimbabwe, también han sido abandonados. A pesar de que su
uso siempre ha resultado controversial, Fiji continúa eligiendo una parte de su
legislatura sobre la base de listas comunales separadas para electores
indígenas, indios, rotumanos y electores “en general”.
Si bien algunos registros
electorales comunitarios le confieren la responsabilidad de determinar quien cae
dentro de cada categoría a algún tipo de autoridad, otros le confieren esta
posibilidad al propio individuo. Un ejemplo destacado de un sistema de lista
comunitaria que todavía opera entre las democracias contemporáneas es el
registro opcional separado que existe para los electores maoris en Nueva Zelandia.
Los electores maoris pueden elegir su inclusión en la lista nacional o en una
lista maorí específica, que hoy en día elige siete representantes a la
legislatura. Sin embargo, se puede afirmar que los resultados de las primeras
elecciones bajo un sistema de RP que se llevaron a cabo en Nueva Zelandia desde
1996, debilitaron los fundamentos del sistema comunitario: se han elegido más
del doble de representantes maoris a la legislatura de las listas generales que
de las listas particulares.
Fecha de las elecciones
Las elecciones, sean para cargos
nacionales, ejecutivos, legislativos, estatales o locales, no tienen
necesariamente que celebrarse un mismo día (o ciertos días en particular), ya
que puede realizarse de manera escalonada. Las razones para separar las
elecciones a lo largo de un periodo significativo pueden ser tanto prácticas
como políticas. Las elecciones normalmente se programan de manera escalonada
cuando se requieren enormes preparativos logísticos (por ejemplo, las
elecciones de la cámara baja en la India) o cuando así lo exigen preocupaciones
relacionadas con su seguridad.
Las consideraciones
administrativas y de seguridad implican que es mucho más fácil para la Comisión
Electoral de la India escalonar la celebración de las elecciones tanto en el
tiempo como en las distintas regiones geográficas. Pueden mediar varias semanas
entre la realización de las elecciones legislativas en un estado y en otro. Las
dificultades que enfrenta el escalonamiento de elecciones comprenden la
seguridad de las papeletas. Para que las áreas en las que se vota después no se
vean influenciadas por las áreas en que se vota antes, es necesario que las
papeletas de votación sean almacenadas de forma segura en un sitio centralizado
hasta que se haya efectuado toda la votación, cuando todos los votos se pueden
contar al mismo tiempo.
Es más común que se escalone en el
tiempo las elecciones presidenciales, legislativas y estatales. Existe
evidencia para sugerir que la celebración de elecciones presidenciales y
legislativas simultáneas puede beneficiar al partido que gane la presidencia y
hacer menos probable una fragmentación en las relaciones ejecutivo-legislativo,
lo que puede propiciar un gobierno más coherente, especialmente en democracias
embrionarias. Sin embargo, si se desea acentuar la separación de poderes o se
tienen que ponderar las capacidades logísticas, entonces puede ser necesario
separar las elecciones presidenciales y legislativas.
Voto a distancia
El voto a distancia se utiliza en
muchos países del mundo, tanto en democracias añejas como emergentes, para
alentar la participación. El voto a distancia puede realizarse de manera
personal en un lugar o en un momento distinto al de la votación ordinaria, enviado
por correo emitido por medio de un representante o apoderado facultado para
ello. Cuando los requisitos para calificar como un elector a distancia son
mínimos, este tipo de votación puede representar un porcentaje significativo
del total emitido. En Finlandia ha llegado a representar 37% de los votos emitidos
y en Islas Marshall fue de 58%. En Suecia, donde es usualmente de 30%, los
electores pueden incluso modificar el voto que ha hayan emitido si se trasladan
a la mesa de votación que les corresponde el día de la jornada electoral. Sin
embargo, su utilización puede tener implicaciones para el diseño de un sistema
electoral, entre las que ocupan un lugar relevante las cuestiones relacionadas con
la integridad de la elección.
La votación a distancia es más
fácil de administrar bajo un sistema de RP por listas a nivel nacional en la
que cada partido presenta una sola lista, y presentar mayores complicaciones
bajo un sistema basado en distritos uninominales. Si se va a aplicar un
dispositivo de voto en el extranjero, es sobre todo necesario considerar con
cuidado los retos que plantea hacerle llegar a cada elector la papeleta de
votación apropiada. Un sistema que implique que las embajadas sean encargadas
de distribuir las papeletas de votación puede plantear complejidades en un
sistema basado en un gran número de distritos electorales, debido al reto
logístico que implica asegurar que cada embajada reciba el tipo y número
apropiado de papeletas y le provea la correcta a cada elector. Por otra parte,
el que se prevea que las papeletas sean distribuidas por vía postal tiene un
impacto en el cronograma electoral ya que tienen que estar listas con
antelación.
Los votos emitidos en el
extranjero pueden incluirse en el distrito donde haya residido el elector (como
en Nueva Zelandia); contados dentro de un distrito único (o múltiple) para
electores en el extranjero (como en Croacia); asignados a uno o más distritos
específicos (como en Indonesia) o simplemente agregados al total de votos
nacionales cuando los escaños son distribuidos bajo un sistema de listas de RP
a nivel nacional (como en Países Bajos).
Cuestiones relacionadas con la participación electoral
Existe una relación bien establecida
entre el nivel de participación en las elecciones y el sistema electoral
seleccionado. En términos generales los sistemas de RP están asociados con un
mayor volumen de participación. En los sistemas de pluralidad/mayoría, la
participación tiende a ser mayor cuando se espera que los resultados sean muy
cerrados que cuando parece claro que un partido va a ganar, y también es mayor
en los distritos individuales en donde se espera una contienda más cerrada.
Como un mecanismo para fortalecer la
legitimidad electoral, algunos países, sobre todo las ex repúblicas soviéticas,
han introducido niveles mínimos obligatorios de participación electoral: por
ejemplo, si la participación en un distrito electoral no supera el 50%, la
elección no es válida. Sin embargo, el uso de niveles de participación
obligatorios puede provocar pesadillas administrativas si las elecciones no
satisfacen ese requisito en reiteradas ocasiones, dejando a los distritos
electorales en el limbo. Ucrania, por ejemplo, suprimió los niveles mínimos de
participación obligatorios para las elecciones de 1998 después de que en
distintas elecciones extraordinarias no se alcanzaron los niveles exigidos en
1994.
Algunos países enfrentan el asunto
de la participación utilizando el voto obligatorio, como Australia, Bélgica,
Grecia y muchos países en América Latina. Sin embargo, muchos otros países
rechazan de manera categórica el voto obligatorio. Si bien este mecanismo es
probablemente compatible con cualquier sistema electoral, su uso puede ser
considerado de manera conjunta con otros dispositivos relacionados con la participación
electoral.
Temas relevantes adicionales para elecciones en contextos de transición o posteriores a conflictos
En contextos de transición o
posteriores a conflictos, con frecuencia hay poco tiempo para el debate y la
reflexión. El momento político generado por un acuerdo de paz o la caída de un
régimen autoritario puede crear presiones para que se realicen elecciones a la
mayor brevedad posible. Si bien el examen general sobre los alcances y límites
políticos que rodean a una elección de transición se ubica más allá de los
límites de este texto, hay algunas cuestiones específicas que se relacionan con
el diseño de un sistema electoral.
El tiempo necesario para instalar la
infraestructura de los diferentes sistemas electorales varía. Por ejemplo, la
delimitación de distritos electorales y el registro de votantes son actividades
que requieren de tanto tiempo que pueden crear problemas de legitimidad. En un
extremo, si todos los electores tienen que votar de manera personal y ser
identificados en la mesa de votación, un sistema de RP por listas en un solo
distrito nacional puede ser factible sin necesidad de la delimitación de
distritos y del registro electoral. En el otro extremo, un sistema de
pluralidad/mayoría con distritos uninominales puede requerir ambas actividades,
si no existe ningún otro marco aceptable. En todo caso, el sistema adoptado
para una primera elección en un contexto de transición puede que no sea el más
apropiado a largo plazo –como tampoco lo sería un proceso continuo de cambio en
el que ni los partidos ni los electores son capaces de adaptarse a los efectos
del sistema.
Las personas que negocian un nuevo
marco institucional o una nueva ley electoral pueden querer ser tan incluyentes
como sea posible y, por lo tanto, estar dispuestos a facilitar cuanto sea
posible el acceso a la contienda estableciendo tanto criterios mínimos para la
postulación de candidatos, así como un sistema electoral en el que cualquier
umbral –formal o efectivo- sea bajo. Por el contrario, con frecuencia hay
inquietudes relacionadas con la fragmentación del sistema de partidos por cuestiones
étnicas o de liderazgo y por ello los negociadores o diseñadores de sistema
querrán elevar el umbral para tener representación. Sin embargo, la emergencia
de una gran diversidad de partidos parece un rasgo característico de las
elecciones en países que transitan de un régimen autoritario y los partidos con
arraigo tienden a desaparecer.
En ocasiones se propone que cuando
se trata de construir una democracia en una sociedad frágil o políticamente
dividida puede ser deseable, desde un punto de vista político, empezar con
elecciones a nivel local y acceder gradualmente a elecciones provinciales y
nacionales a medida que la infraestructura y la situación política lo permitan,
como se llegó a plantear en Sudán. Si se elige una estrategia de ese tipo, es
importante que el sistema no sólo sea diseñado para atender las necesidades
políticas de las elecciones locales sino que además resulte factible organizarlo
dentro de los plazos establecidos.
Las disposiciones para permitir el
voto de refugiados y personas desplazadas puede ser particularmente importantes
en elecciones post-conflicto. La influencia y relevancia del voto en el
extranjero está bien ilustrada por el caso de Bosnia y Herzegovina, donde se
registraron en 1998 alrededor de 314 mil electores en el extranjero sobre un
universo de 2 millones aproximadamente, de los cuales la mitad se registró en
Croacia y la ex República Federal de Yugoslavia (hoy Serbia y Montenegro), y la
otra mitad en otros 51 países. De los electores registrados 66% votó en las
elecciones.