Referendo
“Referendo” es el término que se
le da a la convocatoria efectuada por mandato de ley o solicitada por el poder
ejecutivo o el legislativo para que el electorado emita su voto directamente sobre un asunto de interés público, en
oposición al voto que emite en una elección para indicar su preferencia por un
determinado partido o candidato para
ocupar un puesto de elección popular. Los referendos se pueden realizar
a propósito de hechos concretos (por ejemplo, para reformar la constitución) o
respecto a temas políticos específicos (por ejemplo, la
adhesión o no un organismo internacional), pero en general se relacionan con
acontecimientos de gran importancia política. El término utilizado para
caracterizar a un referendo puede diferir de un país a otro.
Tipos convencionales de referendo
Los siguientes son algunos de los tipos de referendo más
comunes que se celebran por todo el mundo.
Referendos
obligatorios
Un referendo obligatorio es aquel que se debe celebrar
automáticamente cuando se dan determinadas circunstancias claramente
establecidas en la constitución o en la ley. Sus consecuencias suelen ser
vinculantes. Por consiguiente, si una propuesta es aprobada por el electorado,
el gobierno o la autoridad competente está obligada a darle cumplimiento. Los
referendos suelen ser obligatorios cuando tienen que ver con ciertos asuntos. Usualmente,
esos asuntos son de gran importancia nacional, por ejemplo, la adopción de
tratados internacionales, la transferencia de autoridad a organismos
internacionales o supranacionales o compromisos que impliquen una carga fiscal
o una afectación del gasto público. Además, en muchos países, las propuestas de
reforma a la constitución deben ser aprobadas mediante referendo.
También puede ocurrir que los referendos sean obligatorios en
situaciones predeterminadas. Por ejemplo, en algunos sistemas presidenciales
puede ser necesario un referendo para
resolver un desacuerdo entre el Presidente y el Congreso.
Referendo
opcional o facultativo
La segunda categoría es la del referendo opcional o facultativo.
La convocatoria al electorado puede derivar de una solicitud formal planteada
por el ejecutivo, el legislativo, un determinado número de electores o algún
otro agente facultado al efecto. Las consecuencias de la votación pueden o no
ser vinculantes. Un gobierno puede decidir someter a referendo un tema político
importante, bien sea por presión de la opinión pública o porque se encuentra
dividido sobre un tema objeto de controversia. En Europa han sido frecuentes
los referendos iniciados por el gobierno a propósito de la integración europea (aunque
en algunos casos han sido obligatorios porque implican reformas a la
constitución del país). Aunque puede ocurrir que estos referendos no sean
vinculantes, puede ser políticamente muy difícil para un gobierno ignorar sus
resultados.
Otro tipo de referendo opcional es el de carácter
derogativo, es decir, aquel en que el electorado se pronuncia sobre la
conservación o anulación de una ley o decreto que ha sido acordado y promulgado
por la legislatura y ya se encuentra vigente. Usualmente, los ciudadanos
fuerzan su celebración al reunir un determinado número de firmas de apoyo a su
moción de abrogación (ver iniciativa ciudadana).
Diseño y temas políticos asociados a los referendos
Ubicación del referendo dentro del
marco institucional
Existen algunos componentes clave del diseño que ayudan a definir
los distintos tipos de referendos. El primero y quizá el más importante es el
de la forma en que la figura del referendo se inserta dentro del marco legal de
un país; ¿los referendos son obligatorios de acuerdo con la constitución o
alguna ley? ¿Pueden ser convocados por
el gobierno, por la legislatura o por los ciudadanos?
Temas
Un segundo elemento clave es el relativo a los temas o
asuntos en relación a los cuales se puede celebrar un referendo. Si en el marco legal se especifica claramente
bajo qué circunstancias se celebra un referendo,
entonces también se conocerá sobre qué temas versará. Usualmente, los temas
tienen que ver con asuntos de gran significado constitucional o político, como
la soberanía o las relaciones internacionales. Una gran parte de los referendos
celebrados en Europa tienen que ver, por ejemplo, con el proceso de
integración. Sin embargo, cuando los referendos son opcionales, la material con
la que tienen que ver puede variar. Sin excepción, los referendos de carácter
abrogativo se pueden relacionar con cualquier tema que sea objeto de legislación.
Algunos países que contemplan la realización de referendos
opcionales o abrogativos imponen restricciones sobre los temas que se pueden
someter a decisión del electorado. En Uruguay, por ejemplo, no se pueden realizar
referendos relacionados con políticas fiscales o con asuntos del ejecutivo, mientras
que en Colombia el tema de amnistía política no se puede someter a referendo
(ver los respectivos estudios de caso).
Votaciones combinadas
Cuando se lleva a cabo un
referendo, se debe decidir si se realiza en combinación con otro tipo de
votación (por ejemplo, una elección ordinaria), o por separado. Algunas opiniones sostienen que las votaciones
combinadas pueden incrementar el riesgo de que los electores confundan los
asuntos sobre los que tienen que decidir (por ejemplo, la posición sobre el desempeño del gobierno en
funciones puede ser confundido con el tema sujeto a referendo). Sin embargo,
desde un punto de vista administrativo y de costo-efectividad, puede ser más
conveniente celebrar un referendo al mismo tiempo que una elección ordinaria.
La
pregunta del referendo o el texto en la papeleta de votación
Otro elemento importante se refiere al fraseo de la pregunta
del tema sometido a referendo o al texto que se plasma en la papeleta de votación.
Los estudios en la materia indican que el fraseo de la pregunta puede tener un
efecto importante en el resultado de la consulta. Por tanto, es relevante quién
decide los términos de la pregunta concreta que aparece en la papeleta. ¿Es el
gobierno quien decide, aún en aquellos casos en que el propio gobierno el que
convoca al referendo y tiene, por tanto, un interés en frasear la pregunta de
tal forma que se incrementan las posibilidades de que logre el resultado deseado?
¿Está el organismo electoral encargado de supervisar la pregunta? Independientemente de quien decida sobre el
fraseo de la pregunta, es importante que ésta sea clara y directa. Los estudios
muestran que cuando el electorado tiene duda sobre el asunto puesto a su
consideración en un referendo, tienden a asumir una posición conservadora y a
votar a favor de mantener el estado de cosas existente.
Regulaciones
sobre la campaña
En relación a la campaña para un referendo, es clave
asegurarse que los electores tengan la oportunidad de conocer los argumentos en
favor y en contra del tema que será puesto a su consideración. De ahí la
conveniencia de que las regulaciones sobre la campaña se apliquen de tal forma
que garanticen que existan condiciones de igualdad entre las organizaciones o
grupos que apoyan y rechazan la moción del referendo. Las regulaciones pueden
comprender límites a los gastos de campaña (aunque hay países en que esto es
inconstitucional), controles para la recepción de contribuciones y para el uso
de los medios de comunicación. En Quebec, todas las organizaciones interesadas
en el tema de un referendo deben agruparse alrededor de dos organizaciones
“sombrilla”, mientras que en otros lugares todas las organizaciones interesadas
pueden realizar campañas a favor o en contra de manera independiente.
El papel del gobierno y el suministro de información. El
papel del gobierno en un referendo también puede ser importante. ¿Se permite
que el gobierno haga campaña a favor de la posición que defiende? ¿Distribuye
su propio material informativo o conduce transmisiones oficiales en los medios
en los que plantea su posición? De igual forma, ¿existe una fuente neutral de
información, independiente del gobierno y de quienes hacen campaña en el
referendo?. O bien, ¿existen exigencias para la difusión de información no
partidista entre el electorado? ¿Cumple alguna función el organismo electoral
en la provisión de información al electorado? Si la información se provee a
través de un medio neutral, ¿quién puede difundir información por ese medio?
Los electores pueden ser más proclives a confiar en la información difundida
por fuentes distintas a las de los involucrados en el referendo y una fuente de
información percibida como neutral puede
ser más confiable e importante para muchos electores.
Participación y requisitos de mayoría
Finalmente, un asunto crítico es el de determinar cuándo ha
sido aprobada una propuesta. En algunos países, se requiere un determinado quórum de votación para que la propuesta
sea aprobada, es decir, que un determinado porcentaje del electorado la
respalde. En otros, la votación emitida sólo es vinculante si se logra un
determinado umbral de votación. Por último, en algunos países se exige una
doble mayoría (por ejemplo, una mayoría absoluta del total de votos emitidos,
para además una mayoría absoluta en un determinado número de regiones o
distritos electorales). Evidentemente, los requisitos que se imponen para la
aprobación de un referendo influyen sobre sus probabilidades de éxito.
Consecuencias
legales
El resultado de un referendo puede ser vinculante o no. Es
legalmente vinculante si el gobierno o la autoridad involucrada está obligada a
acatar sus resultados y no lo es si su resultado sólo sirve como pauta o
referente para la toma de decisión. Las consecuencias legales de la votación
tienen que estar claramente especificadas en la Constitución o en la
convocatoria legal para celebrar el referendo. En este contexto, es importante
distinguir entre las consecuencias legales y las políticas. Aún y cuando un
referendo solo tenga carácter consultivo desde un punto de vista legal, puede
ser difícil para un gobierno o una autoridad evadir sus resultados por razones
políticas.
Ventajas y desventajas del referendo
Existen varios argumentos tanto a favor como en contra de
los referendos.
Sus promotores sostienen que el uso de los referendos puede
ayudar, en un contexto de creciente apatía y desencanto de los electores con
las formas tradicionales de democracia, a volver a involucrarlos en la política
y la democracia. Otro argumento en su favor es que puede usarse para resolver
problemas políticos, sobre todo de los gobiernos en funciones, en los que un
partido en el gobierno tiene opiniones divididas sobre un tema y en los que la
celebración del referendo puede contribuir a lograr una solución sin provocar
rupturas en el partido (un ejemplo de esto ocurrió en 1975 en el Reino Unido,
cuando se sometió a referendo si el país debía permanecer o no en la Comunidad
Económica, tema sobre el cual estaba profundamente dividido el Partido
Laborista, entonces en el poder). También se argumenta que los gobiernos
requieren un mandato popular específico para llevar a cabo cambios
trascendentales que no formaban parte de su programa o plataforma de campaña.
También hay varios argumentos en contra. Uno de ellos es que
debilita la democracia representativa al minar el papel e importancia de los
representantes elegidos popularmente. En este sentido, se agrega que los
referendos son a veces vistos como un medio para que los representantes
populares eviten tomar una posición impopular sobre un tema controvertido. Otro
argumento es que los electores no siempre tienen los elementos necesarios para
tomar una decisión informada y que, por ello, a veces toman decisiones basadas
en un conocimiento parcial o en factores que nada tienen que ver con el tema
del referendo, como la situación económica del país. Sus críticos también
sostienen que esta tendencia se puede acentuar en el caso de referendos que
versan sobre temas complejos como cambios constitucionales o acuerdos
internacionales, con los que es poco probable que el elector promedio esté
familiarizado.
Los críticos de los referendos también sostienen que, si el
Ejecutivo tiene la capacidad de determinar cuando se realiza un referendo, lo
pueden utilizar como un arma política para satisfacer los intereses del partido
en el poder y no los de la democracia. También argumentan que, como en muchos
países la participación en los referendos es menor que en las elecciones
ordinarias, la tesis de que los referendos incrementan legitimidad de las
decisiones políticas no tiene fundamento. Sin embargo, los especialistas de
Suiza (país en que un gran número de instrumentos de democracia directa se
llevan a cabo cada año), creen que aunque los índices de participación en los
referendos rondan el 45%, en realidad el número de electores que participa en
ellos es mayor, ya que son distintos los electores que participan en cada uno
de ellos en función de sus intereses.