Opciones de democracia directa
Democracia directa es el término utilizado para describir
determinadas formas de votar dentro de un sistema democrático. Se le utiliza
para referirse a tres tipos distintos de votación:
- El
referendo, que consiste en el
pronunciamiento del electorado mediante su voto sobre un asunto de interés
público como lo puede ser una reforma constitucional o una iniciativa de
ley, ya sea porque así lo dispone una norma legal o por solicitud expresa
de poder ejecutivo o del legislativo.
- La
iniciativa ciudadana, que le permite a un determinado número de
ciudadanos convocar a una votación
del electorado sobre una propuesta delineada por ese mismo grupo de
ciudadanos para, por ejemplo, reformar la constitución o bien modificar o
derogar una ley existente.
- La
revocatoria de mandato, que le permite a un determinado número de ciudadanos
pedir que el electorado decida mediante su voto si el ocupante de un cargo
de elección popular debe ser
separado o no del mismo antes de que concluya el período para el que fue
elegido.
La característica común de estos instrumentos es que les confieren
a los ciudadanos el derecho de intervenir directamente en el proceso de toma de
decisiones políticas. Es por ello que, en ocasiones, se considera que la
democracia directa entra en conflicto con la democracia representativa, toda
vez que en esta los electores eligen a quienes han de tomar las decisiones en
su representación. Desde otra perspectiva, se puede concebir a la democracia
directa como un medio necesario para que los electores corrijan o limiten los
excesos de los representantes o de los gobiernos que han elegido. Se pueden
encontrar argumentos tanto a favor como en contra de la democracia directa.
Los que están a favor sostienen que la democracia directa
puede ayudar a reducir el “déficit democrático”, esto es, la pérdida de confianza
e interés de los electores en los modelos tradicionales de la democracia
representativa. Señalan que al volver a poner el poder en manos de la gente,
esta tendrá un mayor interés y jugará un papel más activo en temas de gobierno
y, por consiguiente, se incrementará la legitimidad de los sistemas
democráticos.
En contraste, los críticos argumentan que vulnera y debilita
al gobierno representativo y que al poner el poder en manos de la gente se
amenazan los derechos de las minorías. También plantean que muchos electores no
tienen el conocimiento necesario para tomar decisiones informadas sobre los
asuntos que suelen someterse a referendo, especialmente en el caso de
complicados temas constitucionales. Por ello, las campañas de información y de
orientación al votante suelen ser asuntos de la mayor importancia en los casos
de democracia directa.
En los apartados subsecuentes se analizan con mayor detalle los tres instrumentos de democracia directa,
destacando la forma en que se diseñan y operan y delineando las principales
ventajas y desventajas que comporta el uso de cada uno de ellos.
Referendo
“Referendo” es el término que se
le da a la convocatoria efectuada por mandato de ley o solicitada por el poder
ejecutivo o el legislativo para que el electorado emita su voto directamente sobre un asunto de interés público, en
oposición al voto que emite en una elección para indicar su preferencia por un
determinado partido o candidato para
ocupar un puesto de elección popular. Los referendos se pueden realizar
a propósito de hechos concretos (por ejemplo, para reformar la constitución) o
respecto a temas políticos específicos (por ejemplo, la
adhesión o no un organismo internacional), pero en general se relacionan con
acontecimientos de gran importancia política. El término utilizado para
caracterizar a un referendo puede diferir de un país a otro.
Tipos convencionales de referendo
Los siguientes son algunos de los tipos de referendo más
comunes que se celebran por todo el mundo.
Referendos
obligatorios
Un referendo obligatorio es aquel que se debe celebrar
automáticamente cuando se dan determinadas circunstancias claramente
establecidas en la constitución o en la ley. Sus consecuencias suelen ser
vinculantes. Por consiguiente, si una propuesta es aprobada por el electorado,
el gobierno o la autoridad competente está obligada a darle cumplimiento. Los
referendos suelen ser obligatorios cuando tienen que ver con ciertos asuntos. Usualmente,
esos asuntos son de gran importancia nacional, por ejemplo, la adopción de
tratados internacionales, la transferencia de autoridad a organismos
internacionales o supranacionales o compromisos que impliquen una carga fiscal
o una afectación del gasto público. Además, en muchos países, las propuestas de
reforma a la constitución deben ser aprobadas mediante referendo.
También puede ocurrir que los referendos sean obligatorios en
situaciones predeterminadas. Por ejemplo, en algunos sistemas presidenciales
puede ser necesario un referendo para
resolver un desacuerdo entre el Presidente y el Congreso.
Referendo
opcional o facultativo
La segunda categoría es la del referendo opcional o facultativo.
La convocatoria al electorado puede derivar de una solicitud formal planteada
por el ejecutivo, el legislativo, un determinado número de electores o algún
otro agente facultado al efecto. Las consecuencias de la votación pueden o no
ser vinculantes. Un gobierno puede decidir someter a referendo un tema político
importante, bien sea por presión de la opinión pública o porque se encuentra
dividido sobre un tema objeto de controversia. En Europa han sido frecuentes
los referendos iniciados por el gobierno a propósito de la integración europea (aunque
en algunos casos han sido obligatorios porque implican reformas a la
constitución del país). Aunque puede ocurrir que estos referendos no sean
vinculantes, puede ser políticamente muy difícil para un gobierno ignorar sus
resultados.
Otro tipo de referendo opcional es el de carácter
derogativo, es decir, aquel en que el electorado se pronuncia sobre la
conservación o anulación de una ley o decreto que ha sido acordado y promulgado
por la legislatura y ya se encuentra vigente. Usualmente, los ciudadanos
fuerzan su celebración al reunir un determinado número de firmas de apoyo a su
moción de abrogación (ver iniciativa ciudadana).
Diseño y temas políticos asociados a los referendos
Ubicación del referendo dentro del
marco institucional
Existen algunos componentes clave del diseño que ayudan a definir
los distintos tipos de referendos. El primero y quizá el más importante es el
de la forma en que la figura del referendo se inserta dentro del marco legal de
un país; ¿los referendos son obligatorios de acuerdo con la constitución o
alguna ley? ¿Pueden ser convocados por
el gobierno, por la legislatura o por los ciudadanos?
Temas
Un segundo elemento clave es el relativo a los temas o
asuntos en relación a los cuales se puede celebrar un referendo. Si en el marco legal se especifica claramente
bajo qué circunstancias se celebra un referendo,
entonces también se conocerá sobre qué temas versará. Usualmente, los temas
tienen que ver con asuntos de gran significado constitucional o político, como
la soberanía o las relaciones internacionales. Una gran parte de los referendos
celebrados en Europa tienen que ver, por ejemplo, con el proceso de
integración. Sin embargo, cuando los referendos son opcionales, la material con
la que tienen que ver puede variar. Sin excepción, los referendos de carácter
abrogativo se pueden relacionar con cualquier tema que sea objeto de legislación.
Algunos países que contemplan la realización de referendos
opcionales o abrogativos imponen restricciones sobre los temas que se pueden
someter a decisión del electorado. En Uruguay, por ejemplo, no se pueden realizar
referendos relacionados con políticas fiscales o con asuntos del ejecutivo, mientras
que en Colombia el tema de amnistía política no se puede someter a referendo
(ver los respectivos estudios de caso).
Votaciones combinadas
Cuando se lleva a cabo un
referendo, se debe decidir si se realiza en combinación con otro tipo de
votación (por ejemplo, una elección ordinaria), o por separado. Algunas opiniones sostienen que las votaciones
combinadas pueden incrementar el riesgo de que los electores confundan los
asuntos sobre los que tienen que decidir (por ejemplo, la posición sobre el desempeño del gobierno en
funciones puede ser confundido con el tema sujeto a referendo). Sin embargo,
desde un punto de vista administrativo y de costo-efectividad, puede ser más
conveniente celebrar un referendo al mismo tiempo que una elección ordinaria.
La
pregunta del referendo o el texto en la papeleta de votación
Otro elemento importante se refiere al fraseo de la pregunta
del tema sometido a referendo o al texto que se plasma en la papeleta de votación.
Los estudios en la materia indican que el fraseo de la pregunta puede tener un
efecto importante en el resultado de la consulta. Por tanto, es relevante quién
decide los términos de la pregunta concreta que aparece en la papeleta. ¿Es el
gobierno quien decide, aún en aquellos casos en que el propio gobierno el que
convoca al referendo y tiene, por tanto, un interés en frasear la pregunta de
tal forma que se incrementan las posibilidades de que logre el resultado deseado?
¿Está el organismo electoral encargado de supervisar la pregunta? Independientemente de quien decida sobre el
fraseo de la pregunta, es importante que ésta sea clara y directa. Los estudios
muestran que cuando el electorado tiene duda sobre el asunto puesto a su
consideración en un referendo, tienden a asumir una posición conservadora y a
votar a favor de mantener el estado de cosas existente.
Regulaciones
sobre la campaña
En relación a la campaña para un referendo, es clave
asegurarse que los electores tengan la oportunidad de conocer los argumentos en
favor y en contra del tema que será puesto a su consideración. De ahí la
conveniencia de que las regulaciones sobre la campaña se apliquen de tal forma
que garanticen que existan condiciones de igualdad entre las organizaciones o
grupos que apoyan y rechazan la moción del referendo. Las regulaciones pueden
comprender límites a los gastos de campaña (aunque hay países en que esto es
inconstitucional), controles para la recepción de contribuciones y para el uso
de los medios de comunicación. En Quebec, todas las organizaciones interesadas
en el tema de un referendo deben agruparse alrededor de dos organizaciones
“sombrilla”, mientras que en otros lugares todas las organizaciones interesadas
pueden realizar campañas a favor o en contra de manera independiente.
El papel del gobierno y el suministro de información. El
papel del gobierno en un referendo también puede ser importante. ¿Se permite
que el gobierno haga campaña a favor de la posición que defiende? ¿Distribuye
su propio material informativo o conduce transmisiones oficiales en los medios
en los que plantea su posición? De igual forma, ¿existe una fuente neutral de
información, independiente del gobierno y de quienes hacen campaña en el
referendo?. O bien, ¿existen exigencias para la difusión de información no
partidista entre el electorado? ¿Cumple alguna función el organismo electoral
en la provisión de información al electorado? Si la información se provee a
través de un medio neutral, ¿quién puede difundir información por ese medio?
Los electores pueden ser más proclives a confiar en la información difundida
por fuentes distintas a las de los involucrados en el referendo y una fuente de
información percibida como neutral puede
ser más confiable e importante para muchos electores.
Participación y requisitos de mayoría
Finalmente, un asunto crítico es el de determinar cuándo ha
sido aprobada una propuesta. En algunos países, se requiere un determinado quórum de votación para que la propuesta
sea aprobada, es decir, que un determinado porcentaje del electorado la
respalde. En otros, la votación emitida sólo es vinculante si se logra un
determinado umbral de votación. Por último, en algunos países se exige una
doble mayoría (por ejemplo, una mayoría absoluta del total de votos emitidos,
para además una mayoría absoluta en un determinado número de regiones o
distritos electorales). Evidentemente, los requisitos que se imponen para la
aprobación de un referendo influyen sobre sus probabilidades de éxito.
Consecuencias
legales
El resultado de un referendo puede ser vinculante o no. Es
legalmente vinculante si el gobierno o la autoridad involucrada está obligada a
acatar sus resultados y no lo es si su resultado sólo sirve como pauta o
referente para la toma de decisión. Las consecuencias legales de la votación
tienen que estar claramente especificadas en la Constitución o en la
convocatoria legal para celebrar el referendo. En este contexto, es importante
distinguir entre las consecuencias legales y las políticas. Aún y cuando un
referendo solo tenga carácter consultivo desde un punto de vista legal, puede
ser difícil para un gobierno o una autoridad evadir sus resultados por razones
políticas.
Ventajas y desventajas del referendo
Existen varios argumentos tanto a favor como en contra de
los referendos.
Sus promotores sostienen que el uso de los referendos puede
ayudar, en un contexto de creciente apatía y desencanto de los electores con
las formas tradicionales de democracia, a volver a involucrarlos en la política
y la democracia. Otro argumento en su favor es que puede usarse para resolver
problemas políticos, sobre todo de los gobiernos en funciones, en los que un
partido en el gobierno tiene opiniones divididas sobre un tema y en los que la
celebración del referendo puede contribuir a lograr una solución sin provocar
rupturas en el partido (un ejemplo de esto ocurrió en 1975 en el Reino Unido,
cuando se sometió a referendo si el país debía permanecer o no en la Comunidad
Económica, tema sobre el cual estaba profundamente dividido el Partido
Laborista, entonces en el poder). También se argumenta que los gobiernos
requieren un mandato popular específico para llevar a cabo cambios
trascendentales que no formaban parte de su programa o plataforma de campaña.
También hay varios argumentos en contra. Uno de ellos es que
debilita la democracia representativa al minar el papel e importancia de los
representantes elegidos popularmente. En este sentido, se agrega que los
referendos son a veces vistos como un medio para que los representantes
populares eviten tomar una posición impopular sobre un tema controvertido. Otro
argumento es que los electores no siempre tienen los elementos necesarios para
tomar una decisión informada y que, por ello, a veces toman decisiones basadas
en un conocimiento parcial o en factores que nada tienen que ver con el tema
del referendo, como la situación económica del país. Sus críticos también
sostienen que esta tendencia se puede acentuar en el caso de referendos que
versan sobre temas complejos como cambios constitucionales o acuerdos
internacionales, con los que es poco probable que el elector promedio esté
familiarizado.
Los críticos de los referendos también sostienen que, si el
Ejecutivo tiene la capacidad de determinar cuando se realiza un referendo, lo
pueden utilizar como un arma política para satisfacer los intereses del partido
en el poder y no los de la democracia. También argumentan que, como en muchos
países la participación en los referendos es menor que en las elecciones
ordinarias, la tesis de que los referendos incrementan legitimidad de las
decisiones políticas no tiene fundamento. Sin embargo, los especialistas de
Suiza (país en que un gran número de instrumentos de democracia directa se
llevan a cabo cada año), creen que aunque los índices de participación en los
referendos rondan el 45%, en realidad el número de electores que participa en
ellos es mayor, ya que son distintos los electores que participan en cada uno
de ellos en función de sus intereses.
Iniciativa ciudadana
Este tipo de instrumentos le permiten a un determinado
número de ciudadanos convocar al electorado para que se manifieste sobre una
propuesta determinada formulada por esos mismos ciudadanos. La propuesta puede,
por ejemplo encaminarse a reformar la constitución, a abolir e enmendar una ley
existente o exigir que la legislatura adopte una nueva legislación. El número
de firmas requeridas para poner en marcha una iniciativa de este tipo puede
variar, pero usualmente representa un determinado porcentaje de los electores
que tomaron parte en la última elección o un porcentaje fijo de los electores
registrados. Dependiendo de las características del proceso, si la propuesta es
aprobada por los electores, se puede convertir en parte de la legislación
nacional. El proceso de iniciativa le brinda a los ciudadanos la oportunidad de
influir en el diseño de la constitución o de las leyes que los rigen. El uso de
estos instrumentos varía sustancialmente entre los distintos países.
Diferentes tipos de iniciativa ciudadana
Los siguientes son algunos de los ejemplos más comunes:
Constitucional
Las iniciativas de carácter constitucional pueden ser
utilizadas para proponer reformas al texto constitucional de un estado o país.
El número de firmas requerido para su celebración es usualmente mayor que el
que se requiere para otro tipo de iniciativas.
Estatutario
Por esta vía los ciudadanos pueden proponer que se sometan a
consideración del electorado medidas de carácter estatutario o legal.
Generalmente requieren un menor número de firmas para su celebración.
Directa
Una iniciativa es directa si al ser aprobada por los
electores automáticamente se convierte en ley, sin que se requiera alguna
intervención de la legislatura.
Indirecta
En contraste, las iniciativas indirectas contemplan la
intervención de la legislatura en la elaboración de las leyes que surgen de un
proceso de iniciativa ciudadana. La intervención de la legislatura puede
adoptar varias formas. En algunos estados o países, cuando una solicitud ha
logrado el umbral de firmas requeridas para su celebración, le legislatura
también tiene la posibilidad de preparar su propia propuesta e incluirla en la
papeleta de votación, de tal forma que los electores puedan optar por la
iniciativa ciudadana o la respuesta de la legislatura. En otros casos, la
legislatura puede participar una vez que la medida ha sido aprobada por los
electores, por ejemplo, teniendo la capacidad de modificar la medida aprobada o
de elaborar una iniciativa de ley que resulte consecuente con la propuesta
aprobada.
Iniciativas
de agenda y referendos de carácter abrogativo
Existen otros dos tipos de instrumentos de democracia
directa a los que, al menos en su acepción en inglés, suele denominárseles
iniciativas, porque se celebran cuando se reúne un determinado número de firmas
ciudadanas que los apoyen. Una iniciativa de agenda es un instrumento
(especial) de democracia directa porque le permite a un determinad número de
ciudadanos una propuesta que debe ser considerada por la legislatura aunque no
es sometida a la votación del electorado. Los detalles sobre el referendo
abrogativo se pueden encontrar en la acepción sobre referendos.
Diseño y asuntos políticos
El proceso de preparación, celebración y aprobación de una
iniciativa ciudadana plantea varios asuntos importantes. Sin embargo, el
significado de cada uno de estos asuntos varía de acuerdo con el contexto
constitucional y político de referencia.
Iniciación
del proceso
A fin de poner en movimiento una iniciativa, es necesario
que sus promotores reúnan las firmas de un determinado número de adherentes y
presenten la solicitud formal ante la autoridad correspondiente. El texto que
se ha de colocar en la papeleta usualmente es propuesto por los promotores de
la iniciativa y aprobado por el organismo electoral o por la oficina legal de
mayor jerarquía en la jurisdicción correspondiente, por ejemplo, la fiscalía
general.
Texto
de la papeleta
Una vez que se cumple con las formalidades para llevar a
cabo la consulta, el primer asunto clave es el de determinar el fraseo del
texto que va a aparecer en la papeleta. Usualmente, el texto consiste en un
breve resumen de la iniciativa propuesta, que normalmente es preparada por el
grupo que la promueve o un conjunto de asesores legales integrados al efecto,
en tanto que el título texto final que aparece en la papeleta normalmente es
responsabilidad de la autoridad responsable de conducir de conducir o
supervisar el proceso. Llegar a un acuerdo sobre el texto que ha de aparecer en
la papeleta puede ser un proceso complicado, ya que mientras la autoridad busca
que refleje de manera clara y precisa la medida propuesta, los promotores
buscan que el texto maximice las posibilidades de aprobación.
Recolección
y verificación de firmas
Una vez que se ha convenido el texto de la iniciativa, los
promotores deben iniciar el proceso de recolección de las firmas requeridas
para que se lleve cabo la consulta del electorado. Tanto las firmas como los
datos de identificación de los electores que se requieren, como su número de
registro electoral o su dirección, generalmente se recaban en formatos
elaborados por el organismo electoral que incluyen el texto completo o un
resumen de la propuesta.
El número de firmas requerido puede ser expresado como un
porcentaje o como una cifra fija de los electores registrados; estos
porcentajes pueden variar entre uno o dos por ciento o hasta un diez o 20%.
Además, en algunos casos puede ser necesario que el número de firmas requerido
cumpla con requisitos de distribución geográfica. La verificación de las firmas
suele realizarla la autoridad encargada de conducir o supervisar la consulta y
generalmente se basa en una muestra representativa. A los opositores de la
iniciativa algunas veces se les da la oportunidad de verificar las solicitudes
y de formular objeciones por presunto incumplimiento de los requisitos legales
previstos. Es usual que un cierto porcentaje de las firmas recolectadas sea
invalidado, por lo que los promotores generalmente deben de reunir una cifra mayor
de la requerida para sortear estos problemas.
Campañas
y suministro de información
Durante la fase de difusión de la iniciativa y, en
particular, una vez que se han cumplido con todos los requisitos para que se
convoque al electorado, los promotores y los opositores de la iniciativa llevan
a cabo sus campañas a favor y en contra. Como en el caso de las campañas
relacionadas con referendos, en algunos casos las actividades de campañas están
reguladas y las aportaciones o los gastos pueden tener límites. En otros, sin
embargo, puede haber complicaciones para poner en práctica controles debido a
disposiciones constitucionales. En muchos de los estados de la Unión Americana,
por ejemplo, los tribunales han resuelto que es inconstitucional imponer
límites a los gastos, ya que estos han sido equiparados con la libertad de
expresión, la cual no puede ser restringida. Este tema se ha vuelto muy
controversial debido a las inquietudes que hay en los Estados Unidos (y en
otros lugares) acerca del papel del dinero y lo que ya eufemísticamente se
puede denominar “industria de las iniciativas” (ver supra).
Además de las campañas conducidas por las organizaciones que
están a favor o en contra de la iniciativa, es usual que la autoridad encargada
de conducir o supervisar el proceso ofrezca información al electorado.
Usualmente, esta información comprenderá tanto los argumentos o planteamientos
centrales de los promotores y los opositores, como un análisis no partidista
sobre la medida.
Número
de iniciativas en una papeleta de votación
Como es normal que no existan límites respecto al número de
iniciativas que puedan ser incluidas en una papeleta de votación, puede ocurrir
que su número sea considerable. El número final suele depender simplemente del
total que hayan cumplido con los requisitos necesarios al efecto en el periodo
previo a la votación (los promotores de algunas iniciativas deliberadamente las
activan a fin de asegurar que se ponga a consideración del electorado en una
elección en particular). En el estado de Oregon en los Estados Unidos, para la
elección presidencial de 2000 figuraron 26 iniciativas distintas en la papeleta
de votación.
La
“industria de las iniciativas”
En varios de los estados de la Unión Americana en
particular, se han expresado inquietudes relacionadas con el hecho de que el
uso de la iniciativa ciudadana se ha vuelto un asunto de profesionales y que es
la industria creada alrededor de ello la que determina las propuestas que han
de aparecer en la papeleta y ya no los ciudadanos. Hay firmas profesionales que
pueden hacerse cargo prácticamente de todos los aspectos relacionados con una
iniciativa como su bosquejo inicial, el levantamiento de encuestas e
investigaciones a grupos focalizados; las negociaciones para la definición del
texto; conseguir los apoyos que han de hacerse públicos en las campañas;
proponer contra iniciativas y diseñar las campañas una vez que la iniciativa ha
calificado para figurar en la papeleta.
Un área de especial preocupación para algunos observadores
ha sido el uso de personas remuneradas para reunir las firmas requeridas. Esta
preocupación se debe seguramente al hecho de que el uso de compañías que buscan
un lucro para reunir las firmas requeridas entra en clara contradicción con el
concepto de iniciativas promovidas y respaldadas por ciudadanos que creen en
las bondades de una iniciativa. En algunos países prácticamente se acepta que,
sin el concurso de personas remuneradas para recolectar las firmas, sería
prácticamente imposible cumplir con los requisitos para que aparezca en la
papeleta, lo que implicaría que sólo los promotores de una iniciativa que
cuenten con el financiamiento suficiente puede lograr su objetivo. Algunos de
los mismos estados de la Unión Americana han tratado de legislar contra esta
práctica prohibiendo el uso de personas pagadas para recaudar firmas, o
exigiendo que las firmas profesionales les paguen por hora y no por el número
de firmas conseguidas. Sin embargo, estas medidas se han declarado
inconstitucionales en algunas jurisdicciones. También han sido foco de
controversias las medidas destinadas a garantizar que las personas a quienes se
les pague para recaudar firmas sean electores registrados dentro de la
demarcación en la que llevan a cabo su trabajo.
Contra
iniciativas
En algunos lugares donde se proponen iniciativas ciudadanas
con singular frecuencia, una tendencia entre los opositores es la de proponer
contra iniciativas a la medida original. Esta táctica puede tener éxito en la
medida en que la presencia de dos iniciativas relacionadas pero opuestas
incremente la incertidumbre y confusión del elector sobre un tema, aumentando
la probabilidad de que simplemente se oponga a ambas medidas. El uso de esta
táctica puede ser efectivo para los opositores de algunas medidas específicas, pero
también incrementa el número de iniciativas activadas y que potencialmente
puedan aparecer en la papeleta.
El papel de las legislaturas, los gobiernos y los tribunales
en relación a las iniciativas ciudadanas puede estar estrictamente circunscrito
y ser muy limitado. Como se indicó previamente. La legislatura puede jugar
algún papel en relación a las iniciativas indirectas, en las que puede tener la
posibilidad de modificar las medidas propuestas o de plantear sus propias
iniciativas. Sin embargo, en aquellos casos en que el proceso no contempla
ninguna participación de la legislatura, la única intervención que se le
permite a las autoridades en relación a las iniciativas propuestas es la de
determinar si cumplen o no con los requisitos impuestos para su realización.
Una tarea administrativa adicional puede ser la de convenir
el título o el texto de la iniciativa que debe aparecer en la papeleta. En
algunos lugares, donde existen estrictos controles sobre el alcance de las
iniciativas, las autoridades también pueden ser responsables de verificar que
la iniciativa se circunscriba a un solo tema o sólo aborde aquellos que están
estrechamente relacionados. En los lugares en que las iniciativas tienen que
ser traducidas a otros idiomas o lenguas, las autoridades también son
responsables de certificar la corrección y precisión de la traducción en los
distintos idiomas o lenguas. Sin embargo, más allá de estas actividades
administrativas estrictamente delimitadas, generalmente los oficiales del
gobierno o los tribunales no desempeñan ningún papel relevante en el proceso de
elaboración de una propuesta de iniciativa salvo su constitucionalidad, de ser
el caso.
Ventajas y desventajas de la iniciativa ciudadana
Ventajas
Se suele argumentar que la simple existencia de este
instrumento actúa como un contrapeso a las funciones de la legislatura. Esto
debido a que es más probable que los legisladores introduzcan ciertas reformas
o medidas en caso de que existan estos mecanismos, porque de no hacerlo, es
probable que se active una iniciativa sobre el tema en cuestión. Un ejemplo que
han mostrado las investigaciones en los Estados Unidos es que, es más probable
que los estados que cuentan con este tipo de mecanismos promuevan reformas a
las políticas públicas (por ejemplo, límites a la duración de los cargos o
controles sobre el financiamiento de campañas) que aquellos que no los
contemplan. Otro indicador de ello es el número de iniciativas que se proponen
y luego se retiran en Suiza, porque la simple presentación de una iniciativa ha
provocado que la legislatura lo atienda. Por ello, se afirma que el proceso de
iniciativa ciudadana hace que las legislaturas sean más responsables y
sensibles las demandas de la ciudadanía.
Desventajas
Una de las desventajas que más a menudo se le imputan a las
iniciativas ciudadanas es que se traducen en leyes más elaboradas, toda vez que
(salvo en el caso de las iniciativas indirectas) el texto inicial de la medida
propuesta termina siendo definitivo si la medida se aprueba. Se argumenta que
el hecho de no utilizar el conocimiento y experiencia de que disponen los
abogados del gobierno que están familiarizados con el procedimiento para la
elaboración de leyes provoca que las medidas aprobadas resulten poco efectivas
o tengan que ser reformuladas debido a que las personas que intervinieron en su
formulación no cuentan con la experiencia necesaria para ello. Además, se ha
encontrado que en algunos casos las legislaciones derivadas de los procesos de
iniciativa son inconstitucionales.
Una desventaja adicional tiene que ver con el gran número y
complejidad de los asuntos sobre los que se espera que el electorado se
manifieste. Se sostiene que es imposible para los electores tomar una decisión
informada cuando hay demasiadas iniciativas en la papeleta. Un argumento conexo
es que no se puede esperar que los ciudadanos tomen decisiones sobre temas
complejos sobre los que, a diferencia de los representantes popularmente
elegidos, no tienen tiempo de conocer a profundidad. Otra crítica frecuente es que
las iniciativas ciudadanas sólo son realmente accesibles para organizaciones e
intereses que cuentan con un buen financiamiento, por lo que el proceso termina
siendo rehén de grupos de interés que promueven sus propias agendas.
La evidencia empírica respecto al existencia de grupos de
interés bien financiado es mixta: algunas investigaciones han encontrado que el
dinero en realidad no tiene un efecto importante en el resultado de las
iniciativas ciudadanas, mientras que otros han destacado la influencia que
tiene el dinero, en especial para derrotar a algunas propuestas. Sin embargo,
es difícil poner en duda la importancia que pueden tener compañías
profesionales en la etapa inicial de un proceso, sobre todo para la reunión de
firmas de adhesión.
Una crítica común a las iniciativas ciudadanas (y a otras
formas de democracia directa) es que permiten la “tiranía de la mayoría”. Este
término hace referencia al hecho de que el poder electoral de los grupos
mayoritarios de la sociedad se puede utilizar para restringir o anular los
derechos de los grupos minoritarios. Los críticos argumentan que sin la
influencia moderadora de la legislatura se podrían aprobar leyes capaces de
afectar los derechos de los grupos minoritarios de la sociedad. Sin embargo,
las investigaciones realizadas en Estados Unidos han generado distintas
conclusiones relacionadas con la capacidad que tienen las iniciativas de
restringir los derechos de las minorías.
Revocatoria de mandato
Es el término que se le da al instrumento a través del cual
un determinado número de ciudadanos puede solicitar que se convoque al
electorado para que decida si un representante elegido popularmente debe ser
removido de su cargo antes de que concluya el periodo para el cual fue elegido.
Al combinar elementos de la iniciativa y de la elección ordinaria de un
candidato, una revocatoria se puede poner en marcha cuando se realiza una
solicitud formal ante la autoridad competente.
Presentada la solicitud, es necesario que los promotores
reúnan un determinado número de firmas o manifestaciones de adhesión a su
propuesta. Lo usual es que el número de firmas requerido represente un
determinado porcentaje de los votos que fueron emitidos para el oficial o
representante objeto de la iniciativa de revocatoria durante la última elección
en la que fue electo. Cuando la solicitud reúne los requisitos para celebrarse,
los electores tienen que determinar, en primer lugar, si el representante en
cuestión debe ser revocado o no y, en ocasiones y de ser el caso, quien debe sustituirlo
si la revocatoria fue aceptada.
La revocatoria es el menos común de los tres mecanismos de
democracia directa. Aunque muchos de los estados de la Unión Americana incluyen
disposiciones relacionadas con la
revocatoria en sus constituciones, no se aplica a nivel nacional. Las
disposiciones legales para su aplicación fuera de los Estados Unidos y a nivel
nacional no son frecuentes, incluso en países donde los instrumentos de
democracia directa se utilizan ampliamente (por ejemplo), en Suiza. Venezuela
fue el primer país en aplicar, en 2004, una revocatoria para el mandato del
presidente. En ocasiones se imponen límites sobre el momento en que se puede
llevar a cabo una revocatoria (usualmente no se permite en el primero o en el
último año de un mandato), así como sobre las personas que pueden emitir sus
votos para estos fines. En Colombia, por ejemplo, solo las personas que votaron
en la elección original pueden votar en un acto de revocatoria de mandato.
Diseño y asuntos políticos de las revocatorias de mandato
Restricciones
sobre los cargos para los que se puede aplicar
Cuando la constitución de un estado o país prevé el uso de
este mecanismo es necesario que las disposiciones legales procedentes
especifiquen a que representantes elegidos popularmente los puede resultar
aplicable. Sólo en Venezuela se le puede aplicar al presidente de la República,
en su calidad de jefe de estado y de gobierno. En la mayoría de los estados de
la Unión Americana se le puede aplicar al grueso de los representantes elegidos
a nivel estatal, desde los representantes a nivel local o de condado, o hasta
el gobernador. Incluso los jueces pueden ser sujetos de una iniciativa de
revocatoria.
Restricciones
para la aplicación del mecanismo de revocatoria
En algunos lugares que han adoptado el mecanismo de
revocatoria, los representantes u oficiales sólo pueden ser sujetos de él si se
puede probar que han actuado de manera indebida (en el estado de Minnesota, por
ejemplo, la revocatoria sólo procede en casos de serio mal ejercicio de la
función y, en Colombia donde se debe comprobar que el oficial o representante
no ha cumplido con sus compromisos de campaña). En otros lugares no se imponen
requisitos de procedencia relacionados con incompetencia o actuación indebida y
el simple hecho de reunir las firmas requeridas es suficiente para llevar a
cabo un acto de revocatoria.
Número
de firmas requerido para celebrar la votación
El número de firmas requerido para celebrar una revocatoria
tiene un efecto significativo en las posibilidades de que se verifique. Entre
menor sea el número de firmas requerido, mayor será la probabilidad de que el
acto se lleve a cabo. En la revocatoria para el mandato del gobernador en
California en 2003, se exigió a los promotores reunir un número de firmas
equivalente al 12% de los que habían votado en la elección correspondiente en
un periodo de 160 días. El umbral requerido en California es el menor en los
Estados Unidos, ya que las mayoría de los estados exige que un 25% de los
electores respalden la iniciativa.
Verificación
de firmas
Al igual que en el caso de las iniciativas ciudadanas, la
exigencia de reunir un determinado número de firmas para celebrar la
revocatoria crea la necesidad de verificarlas. Normalmente las firmas sólo son
válidas si corresponden a personas registradas para votar dentro de la
jurisdicción en la que fue elegido el representante al que se dirige la
iniciativa. La verificación de las firmas la lleva a cabo la autoridad
encargada de conducir o supervisar la revocatoria. La importancia del proceso
de recolección y verificación de firmas quedó demostrada por el alto perfil que
adquirió la iniciativa de revocatoria del mandato del presidente Chávez en
Venezuela, en la que el organismo electoral, el Consejo Nacional Electoral, resolvió
que a un gran número de las firmas recabadas era inelegible.
Combinación
de la votación para la revocatoria y la elección del sucesor
Un elemento del mecanismo de revocatoria que difiere de un
lugar a otro es el de determinar si al mismo tiempo que se realiza la votación
para decidir la revocatoria se vota para elegir al sucesor, lo que
evidentemente solo tiene efecto si la revocatoria es aceptada. En algunos
lugares, las dos votaciones ocurren de manera simultánea, por lo que el elector
tiene que decidir sobre los dos asuntos. En esos casos, si la revocatoria no es
aprobada, la votación para designar al sucesor es irrelevante y simplemente se
ignora. Sin embargo, si la revocatoria es aceptada, el candidato que obtiene el
mayor número de votos para sucederlo es el que pasará a ocupar su lugar. En
otros casos, en la votación para la revocatoria sólo se decide la permanencia o
no del representante implicado, y sólo si es aprobada, con posterioridad se
realiza una nueva votación para elegir a su sucesor.
Existen argumentos a favor y en contra de esas dos opciones.
Un argumento en contra de combinar la votación es que puede confundir a los
electores sobre el procedimiento y evita que se concentren exclusivamente en el
tema de la permanencia o no en el cargo del representante involucrado. Por otra
parte, se argumenta que combinar las dos votaciones reduce costos e incrementa
la eficiencia administrativa. Un asunto controversial es que la combinación de
la revocatoria y la elección de un sucesor puede generar un problema de
legitimidad, si, por ejemplo, la votación que originalmente obtuvo el
representante que pierde la revocatoria es mayor que el que pueda obtener su
sucesor. Este escenario se puede evitar utilizando sistemas electorales como el
de voto alternativo o suplementario. Sin embargo no se puede perder de vista
que tanto el voto combinado como el uso de otros sistemas electorales puede
hacer el asunto muy complejo para los electores.
La revocatoria es un sistema electoral basado en partidos.
En términos más generales, hay una cuestión de compatibilidad entre la
revocatoria y el sistema electoral. Si el sistema electoral está basado en
candidatos, no hay problema. Sin embargo, si se basa en partidos, se plantea la
siguiente interrogante: ¿deben tener los electores el derecho de revocar a un
representante en lo particular postulado por un partido? ¿Habría alguna
diferencia entre representantes elegidos en una lista abierta? Más en general,
en un sistema de listas ¿quién decide sobre la ocupación del escaño vacante
provocada por una revocatoria exitosa, el partido o los electores?
Ventajas y desventajas de la revocatoria
Los promotores de la revocatoria sostienen que actúa como
una medida disciplinaria sobre los representantes popularmente elegidos, en la
medida que es menos probable que tomen decisiones impopulares si eso puede
provocar que sean sometidos a un acto de revocatoria. Empero, el mismo
argumento se utiliza en contra: los opositores argumentan que la revocatoria
erosiona complemente el gobierno representativo al inhibir a los representantes
elegidos de tomar medidas necesarias, aunque no sean populares.
Un argumento adicional a favor de la democracia directa es
que le ofrece a los electores la oportunidad recurrente de tomar una decisión
democrática sobre quien los gobierna, ya que no solo tendrán oportunidad de
elegir a quien los represente una cada vez cada tres o cinco años, ya que
conservan cierto grado de control sobre esa decisión a lo largo de todo el
tiempo que dura un mandato.
Sin embargo, sus opositores esgrimen que la revocatoria
puede ser usada de manera irresponsable y como un arma política contra los
contendientes. El reclamo de que la revocatoria fue usada como un arma política
fue planteada como muchos demócratas en contra de activistas republicanos en
ocasión de la revocatoria del gobernador de California que se realizó en 2003.