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Construyendo un mandato de educación electoral

El mandato de educación electoral puede provenir de una variedad de fuentes, por ejemplo producto de una legislación o de una declaración de misión. En adición a este mandato, los responsables de la educación electoral deberían negociar los objetivos y parámetros de un programa específico de educación electoral con los participantes en el proceso electoral, incluyendo las autoridades electorales, los candidatos y la sociedad civil. Cada uno de estos grupos tiene un rol dentro del proceso electoral, y como tal tiene un interés en los esfuerzos de la educación electoral.

Esta sección aborda lo concerniente a cada uno de los participantes del proceso electoral, retoma sus tareas para asegurar que esta actividad esencialmente competitiva —en que se busca el poder conferido por los ciudadanos— se convierta en un ejercicio de cooperación, y posteriormente sugiere manera en que cada elemento del programa de educación electoral se articule para impulsar la participación.

Grupos de interés en el mandato de educación electoral

Un mandato educativo requiere la aceptación o apoyo de todos aquellos que tienen un interés de primer orden en el resultado exitoso del programa. Si es un programa de educación electoral, todos los que participan en la elección sentirán que tienen derecho para comentarlo, participar en él, y evaluar la efectividad del programa. Pueden escoger no ejercer su derecho. E incluso bajo ese último supuesto, puede que surjan muchas críticas o que minimicen la importancia del programa.

Los educadores sensatos los evadirán para centrarse en su misión y propósito, así como para establecer los objetivos y parámetros de su programa, ayudados por todos los participantes primarios en las elecciones. Esta interacción puede ser planeada, aunque muchas veces envuelva otras actividades no anticipadas (ver Mecanismos para la promulgación de un mandato). Hay ocasiones en las que puede provocar la controversia pública. La controversia no es de temerse en sí misma, sino cuando provoca que haya una disminución de credibilidad o autoestima de los educadores.

Tres segmentos electorales

Siempre existen tres segmentos de participantes comprometidos en una elección. En un programa de educación cívica más generalizada es conveniente emplear las mismas categorías generales.

Cuerpos estatutarios o cuerpos que conducen la elección. En muchas ocasiones existirá una comisión nacional electoral o un departamento de gobierno. Este gremio puede tener una oficina responsable de la educación cívica y electoral, otra para comunicaciones en general y relaciones públicas y una tercera responsable de las regulaciones y conducción de elecciones. Pueden existir así mismo otros cuerpos estatutarios, tales como instituciones legislativas en sí, organizaciones o departamentos de seguridad y monitoreo, y gobiernos locales.

Los candidatos. Los contendientes primarios son los candidatos registrados en los partidos que hacen parte de las elecciones. Pueden tener sus propias organizaciones e instituciones directamente asociadas con ellos (de investigación o comunicación) que conduzcan sus propios programas educativos.

Los votantes. El tercer grupo de participantes está comprendido por todos aquellos que votan. Mientras que cada individuo que vota no puede ser consultado, pueden existir miembros de organizaciones y asociaciones denominadas comúnmente sociedad civil. A este enorme y amorfo grupo en algunos casos, erróneamente, se le describe como sector independiente, ONGs, sector voluntario, etc. La sociedad civil juega un papel importante en la educación electoral dada su habilidad para ser movilizada a favor de una actividad de interés público, y para alcanzar un amplio rango de audiencias y los recursos que posee.

Las elecciones se tratan tanto de la competencia como de la colaboración. Los educadores electorales aprovechan el comportamiento colaboracionista de los tres grupos de participantes para desarrollar y fomentar un mandato para sus programas y que estos grupos se comprometan con los mismos y los apoyen.

La autoridad electoral y otros organismos establecidos por ley en su calidad de grupos de interés en el mandato para la educación electoral

Independientemente de que el programa de educación al votante sea apoyado por el Gobierno o por grupos independientes, los educadores desearán desarrollar y mantener buenas relaciones con los organismos estatutarios.

La autoridad electoral

Aún cuando se establezca una comisión a tiempo completo o temporal, o como una unidad administrativa dentro de un departamento de gobierno, la autoridad electoral tiene un gran interés en asegurar que los educadores electorales tengan la información que necesiten y la distribuyan de la forma más amplia posible.

Dependiendo de los recursos a su disposición, la autoridad electoral puede estar en condiciones de conducir su propio programa de educación electoral. O puede ser parcial o totalmente dependiente de la asistencia internacional y/o grupos de la sociedad civil para llevar a cabo esa tarea. También puede haber una división del trabajo por la cual la autoridad electoral asume, por ejemplo, la responsabilidad por la educación electoral en general, mientras que organizaciones internacionales y grupos de la sociedad civil se encargan de grupos especiales, tales como votantes de minorías étnicas o mujeres. En este caso, puede ser clave una interacción rutinaria en la forma de coordinación e intercambio de información. Cualquiera que sea el arreglo, la autoridad electoral probablemente tenga un interés especial y control final sobre los programas de educación electoral. Después de todo, es una de las mayores manifestaciones públicas de la autoridad electoral, y querrá asegurarse que la información sea correcta y neutra. La calidad del programa de educación electoral, por su parte, en términos substantivos y de su ejecución, afecta la percepción del público sobre la efectividad y profesionalismo de la autoridad electoral.

Además de la oficina Central o Nacional, la autoridad electoral puede tener cuerpos regionales o locales encargados de la diseminación de la información pública. En algunos casos, cada jefe de oficina puede tener un remisor de información educativa o pública. Es esencial asegurarse que exista una estrecha relación entre aquellos responsables de la administración de la elección y aquellos responsables de la educación al votante.

La necesidad de buena información

Un programa efectivo de educación electoral obviamente depende de buena información acerca de las elecciones. Esta información puede ser considerada tanto en términos del proceso electoral como del electorado.

En primer lugar, los responsables de la educación electoral necesitan información clara, correcta y oportuna sobre el proceso electoral. Si el marco legal o reglamentario está siendo modificado al mismo tiempo que el programa se está desarrollando, los educadores electorales tendrán que mantener abierta la comunicación con los responsables de la adopción del marco legal o de la redacción de los reglamentos de modo que se pueda obtener información lo más rápidamente posible.

Para garantizar la eficacia del programa de educación electoral, también se tiene que obtener información sobre el electorado y de los propios electores. ¿Cuáles son las características de los electores? ¿Hay segmentos del electorado, como los electores jóvenes o rurales, por ejemplo, que parecen estar especialmente apáticos o mal informados? ¿Qué es lo que parece confuso o causa miedo a los electores sobre los procesos de registro o de votación? ¿Existen elementos importantes de información que ellos desconocen? ¿Hay cambios en los procedimientos electorales que los electores desconocen? Este es el tipo de información que tiene que difundirse para garantizar que el programa de educación electoral satisfaga realmente las necesidades del electorado. Durante las varias etapas de los programas de educación electoral, los conceptos, mensajes y productos de los medios de comunicación pueden ser probados a través de grupos focales o de otras formas de investigación de mercado para determinar la claridad y la adecuación de la información. También es posible solicitar opiniones y reacciones de los electores con métodos más informales.

El contacto con los electores a través del programa de educación electoral, por lo general, resulta en una buena información sobre cómo los electores perciben el proceso electoral y problemas relativos al proceso. Sin embargo, en medio de la preparación de las elecciones, los administradores pueden tender a descuidar esta fuente de información. También hay una tendencia de parte de aquellos que están íntimamente relacionados con los detalles de la elección, a perder la noción de qué y cuánto sabe realmente el elector común. Por lo tanto, es conveniente que un buen programa de educación electoral pueda incluir un mecanismo para obtener y procesar información proveniente de los electores y suministrársela a las autoridades electorales para remediarla si fuese necesario.

Departamentos de gobierno

Además de las autoridades electorales, existen otros cuerpos estatutarios que debieran ser consultados cuando se está definiendo un mandato para el programa de educación al votante. Algunos países cuentan con programas preexistentes de educación cívica conducidos por departamentos educativos o de educación pública. Puesto que la educación cívica tiene un componente que busca generar identidad nacional, comúnmente forma parte de las oficinas de información, departamentos de medios y telecomunicaciones, oficinas presidenciales o departamentos involucrados en el desarrollo, planeación constitucional y otras disposiciones institucionales. Dentro de dichos departamentos puede haber especialistas que tengan una visión particular sobre qué se debe hacer durante periodos electorales, cómo se debe hacer y hasta qué medida compite con o complementa sus propios programas.

Los departamentos educativos pueden concentrarse principalmente en los niños, empero, muchas veces adelantan programas de educación y entrenamiento con adultos. Igualmente pueden ser los responsables de otorgar las licencias y requisitos de calificación para aquellos que trabajan en el campo educativo. Así mismo, pueden convertirse en uno de los grupos participantes en dichas calificaciones nacionales, trabajo de entrenamiento y asesoría. Ellos son aliados importantes así como competidores potenciales, especialmente si su propio presupuesto es reducido.

Cuerpos estatutarios independientes

Pueden existir otros cuerpos estatutarios independientes responsables del manejo particular de algunos aspectos de la Constitución del país. Por ejemplo, comisiones de derechos humanos, cortes constitucionales, comisiones responsables de la equidad racial y de género, y consejos que se ocupan de grupos especiales, los cuales participan y desarrollan roles específicos en el proceso educativo.

La sociedad civil organizada como grupo de interés en el mandato para la educación electoral

Los votantes y los ciudadanos no son simplemente individuos en el limbo. Tampoco son los partidos políticos los únicos mediadores de sus intereses en la arena política. Esta área recurrirá al término "sociedad civil". Esta sección trata sobre la importancia de la sociedad civil en las negociaciones y en la definición de un mandato cívico y educativo, así como del desarrollo de una definición funcional de sociedad civil.

Sociedad civil: una definición funcional

Esta sección tendrá un acercamiento pluralista y liberal al concepto de sociedad civil. Es mucho más instructiva la definición que nos brinda Larry Diamond cuando describe la sociedad civil como:

El reino de la vida social organizada de forma voluntaria, auto generadora, (ampliamente) apoyada en sí misma, autónoma del Estado, cohesionada por un orden legal o un conjunto de reglas compartidas. Es diferente a la sociedad en general, puesto que involucra ciudadanos que actúan colectivamente en la esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas; intercambiar información; alcanzar metas comunes; realizar demandas al Estado; responsabilizar a los empleados oficiales...; excluye... el realizar esfuerzos políticos para controlar el Estado.1

En otras palabras, la sociedad civil consiste en un rango de asociaciones y miembros de organizaciones que agrupan ciudadanos para actuar en los reinos de la política. No se le puede segregar del sector privado, como se hace en algunas ocasiones, porque inevitablemente incluirá asociaciones con intereses comerciales y de negocios. La sociedad civil tampoco puede ser considerada como un sector independiente, dado que ésta puede tener un carácter partidario. Por el contrario, ésta podría ser considerada como un conglomerado amorfo de intereses y recursos que puede, en momentos históricos cruciales de un país, estar a favor de determinadas metas sociales.

Para los efectos previstos en este documento, los autores advierten sobre cualquier uso del término que sugiera una connotación ideológica. En muchos de sus usos, se supone que la sociedad civil es progresiva, o que tiene una política social coherente en favor de los pobres y desfavorecidos, o que tiene una visión particular de las relaciones sociales y económicas. Cuando se usa de esta manera, sin embargo, el término puede volverse polémico, sobre todo cuando se usa en un contexto electoral. En entornos donde los políticos o autoridades electorales están decididos a limitar la competencia política, el uso ideológico del término sociedad civil puede llevar a la exclusión de la sociedad civil tanto de las campañas como de las elecciones.

Movilizar a la sociedad civil durante una elección

Una elección es un evento en que la sociedad civil —dados sus recursos, su voluntad natural, sus variadas habilidades y su capacidad para llegar a todos los sectores de la sociedad— debe movilizarse y estar a favor de actividades educativas apartidistas hasta donde sea posible.

Durante un periodo electoral, diferentes grupos podrían involucrarse en la educación o en la observación electoral, así como encargarse de actividades de corte más político, como apoyar a un partido político o candidato sobre otro, y hacer proselitismo en su nombre.

Estos grupos pueden no tener necesariamente actividades políticas o electorales, o incluso educativas como su principal objetivo. Como resultado, tienen que negociar toda actividad política con sus miembros. Estos tipos de grupos incluyen sindicatos, grupos de la comunidad, asociaciones de empresas y profesionales, y, posiblemente, entidades religiosas.

Pueden existir otras organizaciones y asociaciones que apoyarán una elección exitosa pero que permanecerán independientes frente a los candidatos y a las autoridades electorales. Entre éstos podemos encontrar organizaciones de interés público profesional con un cuerpo administrativo, y posiblemente con una membresía pública limitada, comúnmente conocidas como organizaciones no gubernamentales u ONGs dedicadas a educación electoral y cívica, activismo público, supervisión de las elecciones y escrutinios paralelos, y derechos humanos. Un ejemplo bien conocido de este tipo de grupo, en los EE.UU., es la Liga de Mujeres Votantes.

Además, probablemente existirá una serie de grupos de intereses especiales que llevarán a cabo educación electoral y movilización dirigida principalmente a su propia clientela. Tales grupos pueden incluir jóvenes y votantes por primera vez, electores mujeres, minorías étnicas o lingüísticas, comunidades rurales o remotas, electores discapacitados, y desplazados internos o refugiados. Algunas de estas clientelas pueden estar "en riesgo" debido a su relativa falta de información, apatía, sentimiento de alejamiento de las instituciones y procesos existentes, o vulnerabilidad ante la manipulación.

ONGs y sociedad civil

El uso del término colectivo "ONG" en conjunción con sociedad civil, y la tendencia de algunos líderes de ONGs a asumir el papel de voceros de la sociedad civil, no debe confundir a los educadores y a las autoridades electorales sobre la diferencia entre éstas. Aunque las ONGs sean importantes, son en realidad un segmento de la amplia categoría designada como sociedad civil.

Esa amplia sociedad civil incluye todos los tipos de asociaciones anteriormente mencionadas. Los educadores, empero, deberán mirar mucho más de cerca a un rango más o menos visible de cuerpos, tales como clubes deportivos y sociales, y asociaciones cooperativas y de ahorro. Los miembros de estos grupos representarán todas las persuasiones políticas y, por ende, se convertirán en un recurso comúnmente apartidista para un programa educativo.

Organizar a la sociedad civil

Es posible enviar una invitación a una autoridad electoral para que asista a una reunión. Es posible hacer uso de una lista de partidos registrados, o partidos con escaños en el parlamento, para realizar una invitación similar a los candidatos. Es posible también persuadir a los candidatos para que se reúnan y coordinen sus esfuerzos de colaboración durante una elección.

Pero cuando se trata de la sociedad civil, puede ser más difícil encontrar una lista completa de todos los grupos de ciudadanos organizados informal o independientemente. Además que algunos podrían no estar interesados en brindar ningún apoyo. Y los que puedan estar interesados, probablemente no se conozcan entre sí o no tengan experiencia trabajando juntos. Por su propia naturaleza, la sociedad civil no puede ser coordinada a través de un cuerpo único. Sectores de la sociedad civil pueden estar alineados y, a través del uso de organizaciones centrales, algunas de ellas pueden ser alentadas a organizarse por sí mismas de forma más eficiente según los propósitos de un evento o programa específico de educación electoral.

Se pueden adoptar una serie de medidas para informar y apoyar a grupos de la sociedad civil e incluso para coordinar sus esfuerzos en apoyo de las elecciones. Estas incluyen reuniones regulares para informar a los grupos (por ejemplo, acerca de la evolución de la campaña electoral en curso, como puede ser la adopción de nuevas regulaciones o nuevos procedimientos electorales o tecnologías) y para facilitar la cooperación y la coordinación; sesiones de formación para ayudar a preparar a los encargados de hacer participar los electores, reuniones informativas regulares por parte de las autoridades electorales; libretos y preguntas comúnmente formuladas (FAQs, por sus siglas en inglés) distribuidas vía fax o correo electrónico y actividades similares que contribuyan al consenso.

Grupos de participantes en la educación electoral

Es esencial tratar a la sociedad civil como un grupo participante en el desarrollo de metas, objetivos y parámetros del programa de educación electoral. Estas organizaciones tienen la habilidad para proveer información rápida y confiable sobre el electorado. También pueden tener voluntarios o personal con acceso a, o experiencia de trabajo con, comunidades locales. También pueden ofrecer opciones a un costo relativamente bajo para llegar a la base y reforzar personalmente mensajes comunicados por medios de comunicación masivos.

Notas:

1 Larry Diamond, "Towards Democratic Consolidation," Journal of Democracy 3 (Julio 1994): 5.

Los contendientes como grupos de interés en el mandato para la educación electoral

Participación apartidista

La educación electoral está diseñada para ser apartidista. Para que la motivación en los votantes sea efectiva, los programas deben ser imparciales y no deben favorecer a un competidor —candidato o partido político— sobre otro. Este es un punto muy importante que es muchas veces olvidado en las sociedades en transición, donde no se hace mucha distinción entre educación electoral y campañas de propaganda.

¿Si la educación electoral es una actividad neutra, por qué, entonces, se permite que candidatos y sus partidos tengan voz en el desarrollo de un mandato para educación electoral? Muy simple, todos los candidatos y partidos políticos tienen interés en asegurarse que los votantes entiendan de qué se tratan las elecciones tanto en el sentido general como político. En general, es del interés de partidos y candidatos el asegurar que los votantes escuchen todos los puntos de vista, tomen su propia decisión y salgan a votar con un sentido de libertad y seguridad. A pesar de que esto no parezca ser del interés a corto plazo de un candidato particular, los votantes que entiendan las cuestiones y tomen decisiones inteligentes basadas en éstas, al final de una elección confiarán en los resultados y permitirán que los ganadores gobiernen.

Puesto que las elecciones son inherentemente competitivas, los candidatos pueden ser susceptibles a la posible influencia de un determinado partido político y grupos de interés sobre los programas de educación electoral. Si ellos creen que esto ha sucedido, posiblemente tratarán de limitar el daño que les pudiera haber sido causado por este programa, limitando el acceso del mismo a los votantes, intimidando a los educadores, y poniendo barreras similares para corregir los efectos del programa.

En muchos entornos de transición, entre algunos contendientes puede también haber una fuerte creencia de que un electorado mal informado y un proceso electoral caótico los beneficie. En este caso, es posible que los esfuerzos para abrirse y clarificar el proceso de votación, así como hacerlo más eficiente, educar a los electores sobre sus derechos y cómo adecuadamente ejercerlos provoque reacciones hostiles. Es también probable que este tipo de mentalidad resulte en los tipos de barreras que se ha señalado anteriormente.

Por esta razón, los educadores electorales desearán establecer relaciones con todos los candidatos y sus partidos políticos con el fin de asistirlos en la definición del rol de un programa apartidista, los límites de la información que se maneja y su relación con las campañas partidistas.

Más allá de los partidos políticos

Es importante no asumir que los candidatos se limitan al número de partidos políticos oficialmente registrados. Los partidos muchas veces mantienen algún tipo de relación con variados comités de expertos, instituciones, grupos de investigación y otros, que debido a su experiencia y conocimientos específicos, pueden ser instrumentales en las discusiones sobre un mandato para la educación electoral. Dependiendo de las disposiciones legales, otros grupos también pueden estar en condiciones de presentar candidatos. Puede haber la auto nominación basada en la recolección de un número determinado de firmas, grupos de electores pueden unirse para presentar una lista de candidatos, también se puede permitir a organizaciones públicas que nominen candidatos o que se forme una coalición de partidos políticos y otros grupos para disputar una elección en particular. Es posible que muchos de estos partidos o grupos sean de naturaleza más transitoria o su participación en elecciones más esporádica, y por lo tanto sean difíciles de contactar. No obstante es posible que se tenga que evaluar su importancia relativa. Esto varía de acuerdo con las circunstancias particulares de cada elección.

El desafío presentado por boicoteos electorales

Los movimientos de boicot a las elecciones con una amplia base presentan problemas particulares a los electores y a los educadores que tienen que ser tomadas en consideración. Si un grupo específico en la contienda electoral, representado por algunos de los partidos políticos, grupos de interés especiales, y organizaciones de la sociedad civil, optan por el boicot —y alientan a sus seguidores para que apoyen el boicot— de una elección que perciben como ilegítima, entonces los esfuerzos para informar, motivar y movilizar a los electores se puede volver cada vez menos neutral. Es decir, cualquier tentativa de incentivar la votación puede ser vista como un apoyo al gobierno (o a los partidos) en el poder. Es más probable que esta situación afecte a las organizaciones internacionales y grupos de la sociedad, ya que las autoridades electorales pueden estar ser legalmente obligadas a proporcionar educación electoral, a pesar de las circunstancias. Aún así, grupos de la sociedad civil pueden estar divididos sobre si la participación o el boicot es la mejor forma de afectar el cambio social, jurídico o político. Como se señaló anteriormente, es necesario hacer una evaluación sobre el alcance y la importancia relativa del boicot. Para los que optan por continuar con las iniciativas de educación electoral a pesar de un apoyo al boicot por una base amplia del electorado, puede ser conveniente reunirse con ambas partes y explicar claramente a los electores las consecuencias de su decisión de votar o no votar.

Competencia y colaboración para la educación de los electores

La delimitación de un mandato para la educación al votante requiere que todos los grupos participantes involucrados en una elección comprendan y se adhieran a los principios fundamentales de unas elecciones libres y justas. Con el fin de que los votantes acepten el resultado y le permitan gobernar al ganador, éstos deben creer que la elección fue conducida de manera libre y justa. Para que esto suceda, todos los grupos participantes deben colaborar en el establecimiento y mantenimiento de un grupo de reglas y prácticas aceptadas transparente y ordenadamente, para desarrollar una conducta y etiqueta electoral que soporte estas reglas.

Es claro que existen grupos participantes que no tienen ningún interés en el resultado de una elección, excepto que exprese la voluntad del pueblo, o del electorado. Pero los partidos, otras facciones políticas y los electores individuales tendrán un interés en la competencia por el poder. Entre estos individuos se encontrará la mayoría de los educadores y organizaciones de la sociedad civil. Nadie es inmune, y, ciertamente, se espera que todos voten y tomen una decisión política de manera informada a favor del candidato de su preferencia.

Se puede argumentar que esta competencia hace imposible que alguien colabore en favor del proceso y no del resultado. Dada esta circunstancia, posiblemente lo mejor que se puede esperar es una vigilancia basada en el interés propio. Pero aún tal interés propio puede resultar en colaboración, si no en motivación colaboradora. Si eso tampoco es posible, las elecciones tendrán que ser conducidas por organizaciones y cuerpos extranjeros. Existen amplios precedentes donde elecciones nacionales se han llevado a cabo sobre esta base.

Este tipo de arreglo no es perdurable a largo plazo, y todos los países casados con la democracia deben desarrollar estrategias para motivar conductas colaboracionistas entre los ciudadanos y sus partidos políticos y representantes. Para conducir programas de educación electoral, este comportamiento debe extenderse al desarrollo de un mandato para la educación al votante alejado de la propaganda política.

Los votantes son clave para los intereses de los candidatos

Es en el interés de los candidatos que los votantes estén bien informados y preparados, bien motivados y capacitados para tomar decisiones críticas. Es de su interés que haya una gran participación electoral y que los resultados de una elección reflejen un proceso libre y justo. En este proceso y en la aceptación del resultado, el votante individual es clave y la educación para el electorado es un componente importante para lograrlo.

Mecanismos de cooperación para la educación electoral

En la delimitación de un mandato para la educación al votante, las autoridades electorales pueden acudir a la legislación electoral, si existe, para determinar quién está encargado de esas actividades. Aun si la ley es explícita en cuanto a las funciones de la información pública y educativa —muy pocos actos legislativos son explícitos— puede seguir siendo necesario interpretar la ley con el fin de instrumentarla.

Una vez que se ha determinado cuáles son las entidades que tienen la obligación jurídica o el derecho legal para implementar la educación electoral, el proceso del desarrollo de metas, objetivos, y parámetros de los programas crea oportunidades para establecer coaliciones, o alianzas estratégicas, dentro de la sociedad civil y entre la sociedad civil y organismos de gobierno responsables, como la autoridad nacional electoral. Mediante la creación de mecanismos de cooperación, autoridades electorales y grupos de la sociedad civil pueden reducir el costo total de un programa de educación electoral mientras que aumentan su alcance.

Un acuerdo sobre los propósitos, metas y parámetros de los programas de educación cívica y electoral puede ser alcanzado de dos maneras:

Por un lado, la autoridad electoral puede determinarlos por ella misma y después tratar de convencer a aquellos con quienes desee colaborar. Este acercamiento presenta numerosas desventajas en términos del tiempo que se requiere para ofrecer el programa, así como la falta de sentimiento de pertenencia entre los grupos de la sociedad civil, y la dificultad en llegar a un acuerdo y mantenerlo a lo largo de lo que dure el programa. En última instancia, estas desventajas pueden conducir a resistencia o resentimiento de parte de grupos de la sociedad civil, que a su vez puede afectar la percepción que se tenga de la autoridad electoral y perjudicar intentos futuros de asociación estratégica.

De otra suerte, la autoridad electoral puede desarrollar una serie de mecanismos para adueñarse de los propósitos, metas e ideales. Estos pueden incluir:

  • Conferencias para educadores
  • Reuniones consultivas
  • Entrevistas con líderes de la sociedad civil
  • Distribución amplia y transparente de la legislación electoral
  • suministro oportuno de otros documentos que puedan ser de interés para los educadores, tales como comunicados de prensa, materiales de capacitación de trabajadores electorales, y materiales de información pública, por ejemplo,
  • Preguntas más frecuentes (Frequently Asked Questions —FAQs—)

Algunas autoridades temen que estas actividades retrasen el proceso y lo hagan confuso. Aunque que pueden existir diferencias de opinión o inclusive controversia pública, estas medidas usualmente culminan en mejores leyes y programas adecuados que al final ahorrarán tiempo, puesto que no habrá necesidad de convencer a la gente de la causa o adaptarla a los estándares establecidos por el programa. El tiempo y el esfuerzo invertidos en este proceso generalmente es recompensado con éxito a largo plazo.

Para más información o para conocer sobre los arreglos de organización para la realización de programas de educación electoral, refiérase a la sección sobre Organización específica de elecciones.

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