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Evaluación del contexto

Normalmente, es esencial comprender el contexto dentro del cual se conducirán los programas de educación al votante. Esta evaluación debe comprender un entendimiento de los votantes en sí, así como de los recursos disponibles para promover el programa.

Las evaluaciones de contexto son aún más importantes en entornos de transición, donde es probable que haya cambios significativos en el ambiente electoral. Estos pueden incluir una nueva constitución, leyes electorales promulgadas o modificadas recientemente, cambios en procedimientos electorales, la introducción de nuevos sistemas de representación o de tecnologías electorales, la creación de una autoridad electoral permanente o de organismos representativos a nivel local, el crecimiento de los partidos políticos y grupos de la sociedad civil, la concesión del derecho al voto a ciertos segmentos de la población, grandes movimientos de ciudadanos (incluyendo personas desplazadas como resultado de la guerra), mejoras o tal vez empeoramiento de la infraestructura del país, la proliferación de medios de comunicación, etcétera.

Entender el contexto contribuye a que los programas sean relevantes y significativos. Es igualmente importante asegurarse que los programas serán no solamente efectivos, sino diligentemente evaluados después de ser completados.

En relación con los votantes, los educadores desearán conocer sus antecedentes básicos para después, haciendo uso de las mejores técnicas disponibles, determinar las necesidades educativas u objetivos electorales de los grupos particulares.

Antecedentes del votante

El tiempo empleado para entender a los electores que cumplen las condiciones necesarias para participar en una elección ayuda a garantizar que el programa de educación electoral responda adecuadamente a las necesidades del electorado, lo cual es el principal objetivo y que no sólo cumpla con algunas de las nociones pre-concebidas de los que se encargan de educar a los electores.

Aún cuando regularmente se celebran elecciones, los educadores no pueden pensar que saben todo lo necesario acerca de un electorado particular para la próxima elección. Siempre existirán quienes votan por primera vez. Esto puede abarcar a los jóvenes que justo han alcanzado el requisito de la edad para votar, a los que han recientemente han adquirido la ciudadanía y que tienen derecho a votar por primera vez. O puede incluso significar que electores apáticos se han dinamizado por una cuestión en particular, candidato, o por los esfuerzos de los partidos políticos para “sacar el voto”.

Además, no hay grupo de electores, ni sistema electoral que debiera considerarse estático. Incluso aquellos que han votado en el pasado pueden tener nuevas preocupaciones y pueden haber desarrollado nuevos estilos de vida socioeconómicos. Dichos factores pueden marcar la diferencia frente a la necesidad de lo que se debe comunicar y cómo se debe comunicar. Además, pueden producirse cambios en el sistema electoral, como el uso de nuevas tecnologías o cambios en el diseño de la papeleta de votación para permitir un mayor número de candidatos o iniciativas públicas, lo que necesita ser destacado y explicado a través de la educación.

Los acontecimientos recientes en el estado de Florida, durante las elecciones presidenciales del 2000 en los EE.UU., demuestran cómo, incluso en un sistema electoral relativamente desarrollado, la insuficiencia de educación electoral tanto a votantes con experiencia de votación, como para los que votan por primera vez puede tener importantes consecuencias en relación con la eficiencia de la administración de elecciones, la eficacia de cada votación, y la determinación de los resultados electorales.

Como se señaló anteriormente, en sociedades en transición y países en desarrollo hay un gran número de razones para llevar a cabo programas de educación electoral. Puede deberse a la juventud de la población, la expansión del derecho al voto, o incluso a la novedad de las elecciones en todos o algunos de los niveles, de manera que habrá un número importante de ciudadanos que voten por primera vez. También pueden haber cambiado radicalmente el marco constitucional y legal de las elecciones, así como los procedimientos para el registro electoral.

Sumado a información más específica, que será considerada en el apartado Evaluando las necesidades del elector, quienes planean la educación deberán contar con datos demográficos confiables, los cuales incluyen:

  • dónde vive la gente
  • cuánta gente vive allí
  • normas culturales y religiosas
  • niveles de educación y escolaridad
  • niveles de participación de los electores en elecciones anteriores

Consideraciones demográficas al planear la educación electoral

¿Quién vive en dónde?

Esta es la pregunta básica, la primera pregunta que los educadores necesitan formular al desarrollar un programa universal, ya sea de alcance nacional, regional o local. De hecho, la palabra "demografía" está estrechamente relacionada con la palabra "democracia", y puede decirse que es la base de las discusiones sobre representación y gobernabilidad.

Información del censo

La pregunta respecto de quién vive en dónde usualmente se responde a través de un censo nacional. Donde éstos son llevados a cabo con regularidad por organizaciones confiables en circunstancias donde no existen razones para evadirlo y donde no hay posibilidades de que se cometan errores administrativos a lo largo del conteo y procesamiento de los resultados, muy seguramente existirán datos veraces disponibles para los educadores. Sin embargo, en entornos de transición, cuando las fronteras se han vuelto a trazar o donde ha habido una migración o cambios importantes de población, puede que no haya datos disponibles actualizados de los censos. Esto puede ser el resultado tanto de la fluidez del entorno político, de recursos financieros limitados o nulos, o de la falta de una institución con experiencia y aceptada públicamente para llevar a cabo un censo.

Idealmente, los datos recabados mediante un cense reflejan información sobre los distintos grupos, tales como cuántas personas hay en cada grupo dividido de acuerdo a su edad, género y estrato socioeconómico, así como características familiares. Todo esto estaría disponible de acuerdo al área demográfica, comprendidas por áreas más pequeñas diseñadas para zonificación. Toda esta valiosa información podría ser consultada a través de un software específico de sistema de información geográfica (GIS, por sus siglas en inglés), que permite una planeación detallada basada en mapas. O podría consultarse en cuadros y gráficos, folletos o tablas. En algunos entornos de transición, aun cuando haya voluntad y medios para recabar datos sobre la población, puede ser muy difícil obtener información de una agencia de gobierno que no funciona de forma transparente, o que no se considera responsable ante el público.

La manera como estas cuentas pueden llevarse a cabo varía de acuerdo al tipo de sociedad y los recursos disponibles. En general, un censo es un conteo completo de cada grupo familiar, y por esta razón se realiza periódicamente, usualmente cada cinco o diez años. Un censo puede resultar costoso y requerir de una planeación considerable. Los países deberían tratar de asegurarse que un censo y una elección nacional no coincidan.

Los censos también son controvertidos. El resultado de un censo es usado para la planeación nacional y la demarcación de circunscripciones electorales (ver Datos poblacionales). En muchos países, el número de personas en cada estado o región tiene una influencia directa sobre el número de personas que pueden ser elegidos para dichas demarcaciones. Por esta razón, los resultados de un censo son escrutados cuidadosamente. Las preguntas que se formulan determinan la información que estará disponible para quienes planean y para los políticos, y puede afectar las percepciones nacionales del área, especialmente si se encuentra que un gran número de personas hablan una lengua particular o se describen a sí mismos de determinada manera.

Dadas estas controversias, existe un control considerable sobre los resultados del censo. Una forma de control es aplicar encuestas con el fin de cotejar la información; otra manera es observar la información longitudinal producto de estudios de mortalidad y de estimados de desplazamiento territorial de la población. Pero también debido a esta controversia, pueden existir datos que deben ser contrastados con otra información. En países con límites mal demarcados o en donde han existido conflictos comunitarios, la gente puede no dejarse censar.

Mientras que un censo se realiza sobre una base universal, países con amplios asentamientos urbanos informales pueden considerar difícil la realización del mismo. En algunas situaciones, la fotografía aérea y las muestras de datos sobre el número de personas por vivienda, pueden ser utilizados para obtener mejores estimados.

El uso de los datos censales con precaución

Los educadores deberían ser cautos respecto de la información recogida en los censos; y deberían compararla con información recogida durante el registro de votantes o con datos adicionales obtenidos por aquellos que trabajan en un área particular. A pesar de esta precaución, las autoridades electorales que no posean información censal estarán en clara desventaja. En el caso de un país nuevo o con límites administrativos recién trazados, por ejemplo, o cuando no ha sido realizado un censo en muchos años, las autoridades electorales probablemente sub-planearán o sobre-planearán. La última opción, aunque más costosa, es preferible.

Información básica necesaria

Los educadores deberán ser capaces de dividir el país en distritos electorales y tener disponible para cada uno de éstos la siguiente información básica:

  • número total de personas
  • número de hombres y mujeres
  • número de personas en edad de votar
  • número de personas entre 18 y 25, 26 y 40, y mayores de 65
  • tipo de vivienda donde viven estaspersonas
  • distribución del ingreso
  • idioma principal utilizado en el hogar

Teniendo la información que identifica, aun a grosso modo, el status socioeconómico de las personas, ya sea por el tipo de vivienda o por el ingreso familiar, se tendrán algunas indicaciones del rango de otros patrones de vida similares. Sabiendo cuáles personas son jóvenes, y que posiblemente voten por primera vez; y cuáles son mayores y por ende requieren una atención especial será igualmente útil. En todos los casos, los educadores querrán emplear otro tipo de información que les permita interpretar los datos demográficos.

Interpretación de datos

Interpretar el perfil de la gente a partir de su edad o de sus ingresos requiere un entendimiento de la cultura del país. ¿Va la gente a trabajar a muy temprana edad? ¿Cuál es el promedio de expectativa de vida? ¿Qué tan saludables son las personas? ¿A qué edad tiende la gente a tener hijos? ¿Dentro de qué rango de ingresos se considera la pobreza o riqueza, y cómo se expresa ésta en el estilo de vida y gustos de las personas?

Fuentes de información

Comparando la información de las oficinas nacionales de censo o los departamentos relevantes de gobierno, con la información recolectada internacionalmente a través del Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud o las Naciones Unidas y sus organismos anexos, los educadores pueden obtener rápidamente datos demográficos. Si son afortunados, esta información estará disponible en computadoras y si son extremadamente afortunados, tendrán acceso al GIS (software) actualizado. Así la información esté disponible, ésta estará supeditada al tiempo y tendrá que ser corregida de acuerdo a los mejores estimados posibles.

El papel de las autoridades electorales

Puesto que la autoridad electoral tiene urgencia por contar con buena información demográfica, deseará discutirla con los departamentos de estado con el fin de determinar cómo pueden perfeccionarse los datos disponibles. Esta es una función general, mas no una función educativa. Pero, la obtención de datos actuales y precisos sobre la población contribuye con toda una serie de preparaciones electorales, desde el diseño del programa de educación electoral hasta la determinación del número de electores. Esto último influye en el número de áreas de votación, el número de papeletas a imprimir, la cantidad de material electoral necesario, y en el número de trabajadores electorales a ser nombrados, etc.  Así, los educadores necesitarán tener acceso a datos de población y sugerir que se recolecte cierta información adicional de carácter socioeconómico y de comportamiento.

Normas culturales y religiosas

La educación cívica y electoral debe ser culturalmente sensible. La forma en que un programa educativo se acerca a la gente, el lenguaje utilizado, los métodos adoptados y el estilo de los educadores, tienen que ir de acuerdo con las preferencias culturales y religiosas de los electores.

Estas preferencias pueden convertirse en un obstáculo, en una barrera o en una ventana. Cualquiera que sea, los educadores siempre tendrán una relación dialéctica con ellas. La educación, dada su naturaleza, siempre pondrá en peligro el status quo. Ofrece nuevas visiones, lo cual puede animar a los individuos y grupos de individuos a reflexionar de manera crítica frente a las normas que dan por hechas. Debido a que la educación al votante se imparte no sólo de acuerdo a las necesidades del electorado, sino también atendiendo las necesidades y demandas del Estado, los educadores tendrán que ser precavidos respecto de la forma en que interactúan con la cultura y religión de las personas.

No hay mandato que obligue a que estas normas se apliquen si entran en conflicto con los mensajes emitidos para las elecciones. Asimismo, la educación para la democracia inevitablemente cuestionará aquellas prácticas que no van de acuerdo con los principios universales. Este es un dilema con el cual deben convivir los educadores. Los países que no cuentan con un sistema democrático de gobierno son los que afrontan en mayor medida este dilema. Sin embargo, este problema puede presentarse igualmente en grupos minoritarios dentro de un país democrático.

La barrera

La cultura y la religión pueden representar una barrera para el educador, puesto que crean sociedades con sus propios símbolos y lenguaje. Estas sociedades no son siempre cerradas, empero, cuando detectan extraños pueden sospechar de ellos.

Pueden tener opiniones y tradiciones preestablecidas acerca del papel de la educación, lo que es la democracia y si es aceptable o no. Sumado a esto, diferentes culturas pueden tener estrictas opiniones con respecto a quién debe o no educar a los hombres, mujeres y niños. Hay conceptos de liderazgo y autoridad que van en contrasentido del principio de la igualdad general, pilar fundamental de la democracia representativa.

En sociedades mucho más abiertas, cuando menos existirán parámetros establecidos sobre metodología educativa. La forma de enseñar y aprender estará determinada por sus propias prácticas culturales y religiosas, y las innovaciones tales como pequeños grupos de trabajo, individuos contestando cuestionarios de evaluación, el uso de ayudas audiovisuales, y la privacidad en el resultado de los ejercicios generará escepticismo o dudosa aceptación.

El obstáculo

Las barreras pueden fácilmente convertirse en obstáculos que entorpecen la labor de los educadores. La cultura y la religión pueden hacer que la gente común, deseosa de adquirir y conocer una buena educación electoral y sus derechos como ciudadanos, vea limitado su acceso a ella. En estas situaciones, la falta de sensibilidad cultural y religiosa no será tratada con tolerancia, sino por el contrario utilizada como una excusa para que un programa educativo no tenga éxito. Por esta razón, los educadores deberán sopesar cuidadosamente estas susceptibilidades con el fin de no convertirse en un obstáculo.

La ventana

Es mucho más propicio cuando los educadores entienden el contexto dentro del cual trabajarán o adaptan su programa de tal forma que crean grupos que conocen el contexto. Así, contarán con una rica fuente de idiomas, analogías, tradiciones y anécdotas que puedan mostrar a los votantes nuevos caminos para comprender su propia realidad y las lecciones electorales o cívicas.

Para dar tan sólo un ejemplo, sería útil discutir sobre los educadores sudafricanos que debieron encontrar una forma para que el pueblo entendiera la naturaleza secreta del voto. Discutiendo con mujeres de sociedades tradicionales, encontraron que la maternidad proveía una visión alegórica. Generalmente, el sexo del bebé no se sabe con anterioridad al nacimiento. Igualmente se descubrió que hablar abiertamente de la maternidad es un tabú; por ello, la imagen escogida para la discusión fue la del sembrador que planta la semilla. Nadie conoce el género de la semilla hasta que crece. Sin embargo, en todas las ilustraciones utilizadas para este particular paquete de educación electoral, aparece una mujer embarazada. La mujer vota, pero su condición no se discute. Es notorio, especialmente para las mujeres, y el concepto de la secrecía del voto es comunicado en secreto.

Género

El Afrobarómetro, una encuesta a gran escala sobre las actitudes acerca de la democracia y la gobernabilidad en 15 países africanos, analiza sus datos contra una serie de factores demográficos —lenguaje, geografía, edad, estatus socio-económico, y así sucesivamente. El género es uno de éstos. Sin embargo, consistentemente hay muy poca trascendencia estadística en este análisis— hombres y mujeres en África tienen similares valores y percepciones, y se comportan o inclinan a comportarse en maneras similares cuando se confrontan con situaciones particulares. Por mucho, las mayores diferencias se encuentran en la geografía, y por lo tanto, en la historia y la cultura.

Los educadores tratan de entender el contexto en el que van a trabajar y no ven a la mujer como una clase de persona separada. Lo que ellos tratan de entender es cómo acercarse a la mujer en el marco de los lugares particulares a los que están restringidas, y buscan la manera cómo asistir mejora a las mujeres a que ejerzan sus propios derechos individuales y corporales, así como sus responsabilidades de forma que las doten de poder y de seguridad.

Consideraciones de grados de alfabetización y escolaridad

Los educadores tendrán que evaluar cuidadosamente todo aquello que se pueda aprender sobre los niveles de alfabetización y escolaridad de sus electores, con tanto detalle como sea posible, así como consultar a la información nacional y regional que les ayude a adaptar sus planes para llegar a los electores que son funcionalmente iletrados.

Alfabetización

La educación cívica y electoral no puede suponer un determinado nivel educativo. Aun las sociedades industrializadas y sofisticadas, con altas tasas de escolaridad, tienen un porcentaje de gente iletrada o semi-iletrada. En el hemisferio sur, los niveles de analfabetismo que usualmente son reportados de manera deficiente, van del 10% hasta más del 70% de la población. Estas estadísticas opacan el hecho de que algunos segmentos de la sociedad pueden tener diferentes grados de alfabetización.

En Perú "71% de las mujeres son analfabetas —casi nueve veces más que la proporción de los hombres."1 Este patrón se repite a lo largo de la mayoría de los países en desarrollo. Esta discriminación contra las mujeres muestra el ejemplo más obvio de patrones de analfabetismo que los educares deberán descubrir. Dentro de los límites de un país, existirán sectores en donde los niveles educativos son más bajos que en otros, como en las áreas rurales o remotas. Así mismo, habrá variaciones dentro de estos sectores donde ciertos grupos de personas, tales como mujeres o ancianos, tendrán niveles más altos de analfabetismo.

Crear programas educativos que se centren en aquellos que cuentan con cierto nivel educativo, obviamente excluirá a los analfabetas. Crear programas que incluyan a los analfabetas no necesariamente excluirá a los letrados. Y crear programas en donde exista un énfasis intencional en los programas de aprendizaje orales y cooperativos asegurará que tanto letrados como iletrados tengan la oportunidad de aprender.

Los países que poseen un alto grado educativo gozan de ciertas ventajas. Pueden hacer uso de la palabra escrita con mayor facilidad. Sin embargo, en estos países, las personas con menos oportunidades —los jóvenes, las mujeres, los pobres— pueden no poseer altos niveles educativos. Los educadores tendrán que evaluar cuánta gente está en capacidad de leer y qué tanto lo comprenden.

Escolaridad

Además de los niveles educativos, los educadores podrían necesitar considerar los niveles de escolaridad. Obviamente existe una superposición aquí. Muchas personas aprenden a leer en la escuela. Y aquellas que no aprenden a leer son quienes frecuentemente no están en capacidad de asistir a la escuela o no permanecen en ella por mucho tiempo.

Los niveles o años de escolaridad pueden revelar a los educadores otros aspectos acerca de los niveles educativos. La escolaridad afecta la manera probable en que las personas comprenderán otros esquemas de educación. Esto determina, para bien o para mal, la manera como la gente valora el aprendizaje y cuáles métodos se asocian con mayor facilidad a los programas educativos.

La educación electoral y cívica tiene muchas ventajas, en cuanto que ésta puede ser conducida como una campaña independiente, fuera del aula de clases y alejada de los patrones particulares de disciplina, construcción y diseminación del conocimiento, competencia por la información y el éxito.

Los educadores electorales tienen ventajas en las sociedades que valoran la educación, en especial la enseñanza de largo plazo. Se benefician de las culturas en donde la escolaridad motiva la toma de decisiones democráticas y la autonomía personal. Pueden construir sus programas con mayor facilidad en aquellos sistemas educativos en los cuales ha habido programas de educación electoral y cívica como parte del currículum de educación formal e informal.

Entender los patrones establecidos por los sistemas escolares de un país, proveerá un visión sobre las motivaciones y habilidades de la población votante. El reciente auge de la educación cívica en el nivel escolar, aún en democracias de larga tradición, sugiere que la escolaridad tanto tradicional como innovadora y moderna puede no ser suficiente para preparar los ciudadanos para la democracia, si no viene acompañada de un currículum preparado especialmente para este propósito. De ahí que los educadores de adultos no deberán confiar en que los niveles de educación y escolaridad de la sociedad aseguren la comprensión de las complejidades de la democracia moderna, incluso si pueden asumir que las personas tendrán la capacidad de leer los panfletos que explican cómo registrarse, y cuándo y dónde votar. Ciertamente, no podrán asumir que la escuela inculca la motivación y las habilidades para la participación pública o cívica. (Ver La relación entre la educación general y la cívica).

Notas:

1 M. Kidron & R. Segal, The State of the World Atlas (Middlesex: Penguin, 1995).

Uso de recursos existentes para programas de educación

Los programas de educación tienen que adaptarse a los recursos disponibles. Lo cual no tiene que ser una limitación, siempre que los educadores están conscientes de los recursos de los que disponen antes de establecer los objetivos y estrategias de los programas educativos.

Además de los evidentes recursos en personal y dinero, los educadores deben considerar qué otra cosa tiene para ofrecer el país en términos de infraestructura y el capital social.

En muchas sociedades en transición, en particular a causa de la guerra, los conflictos civiles, o el estancamiento económico, la calidad de la infraestructura puede plantear uno de los mayores desafíos a la puesta en marcha de un programa de educación de los votantes, sobre todo con respecto a la distribución.

También puede haber desacuerdo acerca de quién es el responsable de cubrir los costos de ciertas actividades o productos básicos. En algunos casos, por ejemplo, la ley electoral puede requerir el uso de medios de comunicación propiedad del Estado para transmitir los mensajes de educación electoral. A menos que se estipule claramente y sin ambigüedades el uso gratuito del tiempo, entre el medio de comunicación y la autoridad electoral podrían surgir diferentes interpretaciones respecto a cuál de sus presupuestos cubrirá los gastos de la radiodifusión.

Una vez evaluados los recursos disponibles, se podría encontrar que éstos son suficientes para desarrollar los programas necesarios.

Sin embargo, se podrían presentar serias limitaciones. Si así sucediera, la autoridad electoral puede actuar como catalizador para el desarrollo de los recursos con que se cuenta. No tiene porqué permanecer pasiva ante desventajas o escasez, aun cuando necesite elaborar estrategias, especialmente educativas, que tomen en consideración la reducción de sendos recursos. Puede haber la posibilidad de obtener recursos del sector privado (ver Sector privado y Apoyo internacional) o de potenciar recursos formando asociaciones estratégicas con la sociedad civil (ver Mecanismos de colaboración para la educación electoral y la sección Organizaciones sociales existentes). Al final, los parámetros de la educación electoral tienen que reflejar una contabilización honesta de los recursos. El presupuesto de la educación electoral no debe poner en peligro otros preparativos para las elecciones, y la administración electoral, en general, no debe utilizar recursos que son necesarios para otros propósitos.

Infraestructura del país

En general, nunca parece haber suficiente dinero para la educación al votante. Se debe hacer una profunda consideración de los recursos de los que un país dispone en términos de su infraestructura. Para ello se suele incluir la forma como estos recursos pueden contribuir, o impedir de no estar disponibles, el desarrollo del programa.

Hay cuatro áreas específicas que los educadores electorales deberán considerar acerca del país donde están trabajando:

El sistema educativo:

Para entender el sistema educativo se debe tener información básica sobre el número y ubicación de las instalaciones de enseñanza primaria, secundaria y universitaria, con el fin de identificar posibles sitios y grupos de trabajo. Un análisis de plan nacional de estudios identificará la existencia de materiales y competencias educativas que puedan servir como fundamento del programa.

Medios masivos de comunicación

Un estudio de los medios masivos de comunicación arrojará un análisis de los medios existentes, el mercado que abarcan, las características de sus audiencias, la naturaleza de su capital, por ejemplo, los que son del Estado probablemente tengan la obligación por ley de asignar cierto tiempo aire para los mensajes de educación electoral, mientras que los de tipo privado pueden o no implicar un costo. El suministro de energía también debe ser considerado como elemento que influye en la selección de los propios medios.

Un estudio de los medios masivos de comunicación disponibles proveerá tanto un análisis de las posibilidades de educación con audiencias particulares como un entendimiento de la diversidad de opiniones y variedad de electorados a tener en cuenta.

Mecanismos de entrega y distribución

Redes de comunicación nacional:

¿Cómo se distribuirá el programa de educación al votante? Esto usualmente contemplará materiales educativos, instructores, controles financieros y administrativos, entre otras consideraciones parroquiales y administrativas.

Espacio público:

Puesto que la educación electoral comprende la diseminación de información a través de los medios de comunicación y la reunión de personas para participar en dinámicas de grupo, los educadores electorales tendrán evaluar qué instalaciones públicas están disponibles para que las personas se reúnan, qué tipo de lugares se adaptan mejor a los tipos de técnicas empleadas (como los juegos de rol), y las condiciones bajo las cuales las personas tienen la costumbre de reunirse. Disposiciones especiales también pueden ser necesarias para reservar el espacio o para notificar a los funcionarios locales de su uso para educación electoral. También puede ser necesario encontrar habitaciones para los formadores o para los que participan en programas de capacitación.

Ventajas adicionales

El conocimiento de la infraestructura del país o la región puede ayudar a identificar el rango de posibles escenarios para la educación al votante, introducir individuos y organizaciones al proceso, establecer diferenciaciones regionales y culturales las cuales deberán ser tenidas en cuenta; igualmente posibilitará el establecimiento de áreas marginales o de alto riesgo donde se requiera un mayor esfuerzo.

La documentación de esta información será muy útil para el personal encargado de la planeación. De igual manera, dada su utilidad, ésta debe ser corta, analítica y fácil de comunicar. Mucha de esta información debe estar disponible fácilmente. Si no lo está, se tendrá que sopesar el costo de obtener esta información contra los beneficios de tenerla. En algunos casos, resúmenes ilustrativos o intuitivos pueden ser más beneficiosos para la planificación de los programas de educación electoral.

¿Cómo se encuentra la información?

Es posible que ciertas oficinas gubernamentales necesiten regularmente información sobre el país. Pueden ser los responsables del desarrollo, la planificación o las comunicaciones. Además de reunir esta información, es posible que también sean responsables de su distribución. Es factible que compañías a nivel nacional tales como bancos, compañías mineras y grandes manufactureras también mantengan información.

Algunos países, así como ONGs y otras organizaciones publican libros u otros reportes anuales.

Otros usos para la información de un país

Una autoridad electoral puede recolectar la información del país para utilizarla con una amplia variedad de propósitos. Si este es el caso, la tarea del educador electoral se facilita. Los intereses de los planificadores y administradores en la autoridad electoral serán diferentes, y los educadores electorales no podrán renunciar a la responsabilidad de preparar un resumen adecuado para su propio programa.

Dicho resumen deberá ser distribuido entre las agencias encargadas de partes del programa de educación electoral, entre las ONGs motivadas a desarrollar programas por sí mismas, y después de algunas modificaciones entre agencias internacionales de educación y grupos de observadores.

Sistema educativo

El sistema educativo de un país es uno de los recursos más importantes de los que disponen los educadores cívicos y electorales. Cualquiera que sea el sistema que exista en un país, los educadores electorales deberán considerar los recursos disponibles en términos de currículum, oportunidades de capacitación, equipo de personas e instrumentos para el reclutamiento voluntario así como posibles lugares de aprendizaje.

Sistema de educación nacional

Un sistema educativo incluye instituciones tanto formales como informales a nivel primario, secundario y estudios universitarios. Las instituciones formales son aquellas que desarrollan, de forma privada o con ayuda del Estado, un esquema educativo clasificado que resulta en la expedición de un certificado, diploma o grado reconocidos por el Estado y que pueden tener vigencia internacional. Las instituciones informales son aquellas que conducen programas cortos vocacionales y de crecimiento personal que no son necesariamente reconocidos por el Estado, aun cuando se expidan certificados después de la culminación de los estudios. Dichos certificados pueden ser reconocidos por una asociación profesional o vocacional. La brecha entre la educación formal e informal está usualmente determinada por el campo de acción.

La educación primaria consiste en grados de educación básica normalmente ofrecidos a los niños dentro de un sistema obligatorio. La educación secundaria, usualmente llamada bachillerato, incluye por lo general un esquema más diferenciado que prepara a los estudiantes para la graduación y, posible acceso a la universidad. Finalmente, la educación superior incluye preparatorias y universidades, así como educación técnica y vocacional. Estas instituciones combinan frecuentemente una serie de cursos formales con un rango de oportunidades educativas menos formales. En algunos sistemas educativos la capacitación vocacional y técnica puede ser ofrecida en cualquiera de estos niveles de educación. Sumado a lo anterior, puede existir una variedad de oportunidades de educación y capacitación continuada, particularmente en países que tienen sectores privados y de sociedad civil influyentes.

Algunos países tienen un sistema educativo articulado y regulado a través de unos parámetros nacionales de certificación. En estos países, la educación y capacitación a través de las innumerables instituciones antes consideradas, puede permitir que la gente se mueva alrededor del sistema y alcance certificados así como oportunidades integrales de educación. En otros países, los sistemas son mucho más rígidos y las diferentes instituciones determinan el progreso y los resultados de manera independiente.

Sistema educativo

Será necesario considerar si el sistema educativo proporciona oportunidades universales para que la gente aprenda sobre gobierno, política, comportamiento electoral o reglas y estándares generales de la sociedad. Si este es el caso, los educadores tendrán que ponderar si esto puede reemplazar alguna parte del programa informal de educación cívica y electoral para adultos, o si por el contrario, el sistema educativo ha sido diseñado de tal forma que reduce o inhibe la participación del pueblo en la actividad democrática.

En muchos casos, la educación primaria y secundaria proporcionará habilidades, actitudes y conocimientos que brindarán una educación más detallada que dé soporte a una democracia o unas elecciones. En algunos casos, sin embargo, los sistemas nacionales de educación podrán haber sido forjados para asegurar un apoyo al régimen que no es democrático, y donde las diferencias no son bienvenidas. En dichos casos, la educación primaria y secundaria puede dejar un legado que compromete severamente la habilidad de las personas para asumir un comportamiento democrático, resolver diferencias, tomar decisiones, votar o participar de las instituciones democráticas. En este tipo de situaciones, los programas de educación cívica tendrán que ser extensos.

Oportunidades de capacitación

Los educadores que operan en la esfera electoral y cívica enfrentan impedimentos considerables para encontrar colegas capacitados y oportunidades de capacitación para sí mismos. De hecho, la mayoría de la gente que trabaja en este campo se interesó debido a que posee conocimientos en ciencias sociales, política, o conocimientos educativos generales. Quienes se dedican al área de educación para adultos pueden estar en mejor disposición de trabajar como educadores electorales, puesto que la educación para adultos usualmente incluye trabajo con personas en desventaja, y porque la superación de éstas requiere una acción política en varios niveles.

El sistema educativo de un país proveerá estos caminos informales de capacitación, los cuales dependerán no sólo del grado de consolidación democrática que tenga el país, sino también del grado de interacción que el sistema tenga con los movimientos sociales y las necesidades del educando. Es interesante notar que muchas de las oportunidades vitales de capacitación, y los programas más innovadores, están disponibles en países que cuentan con democracias marginales e intensos conflictos sociales.

Los responsables de la capacitación de los educadores deberán descubrir oportunidades de entrenamiento dentro del sistema y, cuando sea necesario, complementar estas oportunidades con capacitación de corto plazo dentro del trabajo.

Instrumentos de reclutamiento de personal pagado y voluntario

Los programas de educación electoral y las campañas de educación cívica requieren gran número de funcionarios en un corto periodo de tiempo. Este personal puede recibir orientación sobre el material disponible, sumado a parámetros de educación adulta limitada. En amplios programas, tener un grupo de profesores capacitados en quienes apoyarse es muy ventajoso. Existe sin embargo una advertencia. La educación formal demanda cierto tipo de habilidades y comportamiento. Usualmente existirá una brecha entre el aula de clases y el lugar donde se lleva a cabo el programa de educación cívica y electoral que no todos los profesores comprenderán.

Los educadores deberán identificar en el sistema educativo aquellos niveles del propio sistema que presentan los mejores candidatos para su programa. Notarán, igualmente, las fechas para la matrícula formal en los términos del sistema, incluyendo calendarios de examen, para no crear falsas expectativas en los profesores e instructores de sistemas formales para incorporarse a un programa de educación cívica y electoral.

Lugares de aprendizaje

Casi tan importante como conseguir funcionarios y voluntarios será obtener lugares a bajo costo y accesibles para conducir un programa de educación al votante. Fuera de aquellos aspectos del programa que tienen que ver con llevarlo a grandes grupos de personas, existirán también aspectos del mismo que requieren instalaciones para la realización de seminarios y conferencias (capacitar a los educadores, talleres, resúmenes, preparación de materiales y actividades con grupos focales). Las instituciones educativas, ya sean privadas o estatales, pueden estar usualmente disponibles a muy bajo costo. En algunos casos, éstas también proporcionarán facilidades de hospedaje para programas largos.

Una vez más, al igual que con otros aspectos de los programas de educación cívica, deberá existir un balance entre los costos y la conveniencia frente a las percepciones públicas de todas o algunas de estas instituciones.

Importancia de los medios de comunicación

Sin el acceso a los medios de comunicación nacionales y comunitarios todos los programas de educación pública pueden estar en desventaja. Es posible realizar programas basados exclusivamente sobre métodos de educación cara a cara, empero estos programas pueden sufrir dificultades si no existe una estrategia complementaria que promocione eventos y noticias para incrementar la motivación y los materiales para distribución. Siempre es necesario realizar una evaluación inicial de los medios de comunicación disponibles.

Directorios de medios de comunicación

En algunos países, el registro de los medios de comunicación resultará en directorios disponibles al público. En otros casos, las ONGs y las agencias de medios de comunicación del gobierno pueden haber recolectado dichos directorios. Igualmente las agencias de publicidad pueden llevar libros que detallen los medios de comunicación disponibles así como sus audiencias.

Inicialmente, los educadores deberán desarrollar listas, que posteriormente serán la base de su propio directorio, que analice los medios de comunicación disponibles y apropiados para la programación educativa. Algunos de los criterios que se deberán incluir son:

  • ¿Los medios de comunicación son propiedad del Estado o están bajo su control?
  • ¿Si están controlados por el gobierno, obliga la ley electoral a proporcionar espacio o tiempo de emisión gratis para mensajes de educación electoral?
  • ¿Si es de propiedad privada, está su gerencia de acuerdo en publicar anuncios de servicio público, tales como mensajes de educación electoral, ya sea gratuitamente o a un precio de descuento?
  • ¿Cuáles son las tarifas de publicidad que cobran las empresas?
  • ¿Los medios de comunicación tienen un alcance nacional o más bien local?
  • ¿El medio particular está capacitado para preparar sus propios anuncios?
  • ¿Qué mecanismos utiliza cada medio en particular para aceptar propagandas o copias preparadas por un programa educativo?
  • ¿En qué formato deben ser presentados los anuncios o copias del programa de educación a los medios de comunicación en cuestión?
  • ¿A qué audiencias (tipo y tamaño) llegan los diversos medios de comunicación y en cuánto tiempo?
  • ¿Cuáles son las características de su audiencia?
  • ¿Cómo son las dimensiones o características de la audiencia afectadas por la fecha y la hora y por la programación, es decir, cuáles son los programas más populares o los periódicos más leídos durante la semana o los fines de semana?
  • ¿Cuántas horas de emisión tiene por día la empresa?
  • ¿Cuál es la frecuencia de impresión, dos veces al día, todos los días, varias veces por semana, semanal, mensual, trimestral?
  • ¿El consejo de redacción de la empresatiene una orientación política particular, o la empresa está asociada de alguna manera con un determinado partido político?
  • ¿En qué idiomas emite/imprime la empresa?
  • ¿Quiénes son los contactos para cada medio de comunicación en particular y cuáles son los contactos electrónicos así como direcciones?

Una base de datos adecuada necesitará ser preparada para estas fuentes. Dada su importancia, los educadores deberían fomentar la experiencia dentro de sus propios equipos en este campo y, además, desarrollar los contactos apropiados con practicantes de afuera.

Suministro de energía y otros productos básicos

Los educadores tienen que tomar nota de cualquiera escasez o interrupciones en el suministro de servicios o materiales importantes tales como electricidad, gas, papel, o tinta, especialmente en entornos de transición. Si no hay una red de energía eléctrica estable, es posible que no tenga mucho sentido invertir en anuncios de televisión costosos. Sin embargo, la radio puede todavía ser una opción, una vez que los receptores de radio pueden funcionar con baterías. En tales circunstancias, los medios impresos y el contacto directo pueden tener un papel más importante. Los educadores también tienen que tener en cuenta cómo la escasez o interrupciones de energía eléctrica pueden afectar a los procesos de producción: si los proveedores de servicios no tienen fuentes de energía independientes y fiables, muy a menudo esto aumenta el tiempo necesario para la producción. Si el papel o la tinta son difíciles de obtener, las actividades de impresión tienen que disminuir. Incluso cuando estos materiales existen, la escasez de combustible puede afectar la capacidad de entregar y distribuir el material impreso. Por lo tanto, los educadores tienen de evaluar la disponibilidad de los principales productos básicos y el impacto que pueden tener sobre tipos y combinaciones de medios de comunicación a utilizar.

Planeación y evaluación cuidadosa

Los países con infraestructuras de medios de comunicación vibrantes son esenciales para el desarrollo de la democracia, hasta el punto que los programas de educación cívica y electoral realizan una selección y promoción cuidadosa de los medios de comunicación, para lograr un impacto a largo plazo de futuros programas educativos.

Mecanismos de comunicación

La capacidad de comunicación interna e internacional de los países no es uniforme. Los avancen en la tecnología de la comunicación se realizan por etapas, y aunque los avances previos se perpetúan, cada país concede un diferente grado de confianza a cada tipo de avance de acuerdo a sus necesidades y limitaciones.

Es importante que los educadores comprendan la logística de las comunicaciones en cada país particular y no traten de establecer programas que descansen en sistemas de alta tecnología, que no se puedan mantener ni poner en práctica. Al mismo tiempo, puesto que la tecnología se superpone, ésta puede generar extraños arreglos. Los países en desarrollo, por ejemplo, pueden pasar por encima de los países desarrollados, como muchos lo han hecho recientemente con el uso de los teléfonos móviles o celulares y las máquinas de fax. El correo electrónico, por ejemplo, puede ser más confiable que los servicios postales tradicionales.

Además de las comunicaciones, los educadores tendrán que movilizar a numerosas personas y materiales. Desafortunadamente éstos aun no viajan a través de líneas telefónicas, a pesar de que hasta esto está cambiando.1 Por ello los educadores deberán conocer los sistemas de viaje y carga.

Desplazamiento de las personas

¿Qué tipo de facilidades existen para traer personas al país? En la mayoría de los lugares esto incluirá aeropuertos internacionales. En otros, como en Santa Helena, un puerto puede ser el único medio de entrada. Aun más importantes son las facilidades para que las personas se puedan mover dentro del país. ¿Existen aerolíneas locales? ¿Se conectan éstas con otros medios de transporte? ¿Si no existen aerolíneas, existe sistema de tren? ¿Hay servicios de autobuses que conecten a las ciudades y los municipios? ¿Dentro de un municipio o región, se puede encontrar transporte público como autobuses, sistemas de riel o taxis? ¿En países donde el transporte público es deficiente, existen vehículos motorizados disponibles para compra o alquiler? ¿En qué condiciones se encuentran todos estos sistemas? En algunos países, pueden existir dos sistemas separados de transporte: privado y público (incluyendo fuerzas militares). Los educadores desearán conocer cuál de los dos tendrán que usar y si es que ambos están disponibles. ¿Y qué pasa con lugares remotos? ¿Se necesitan, por ejemplo, helicópteros, para transportar personas para aldeas en zonas de montañas?

Si el principal medio de transporte es terrestre, ¿cuál es la condición de la red carretera del país y cómo es que esto afecta el tiempo necesario para viajar de un lugar a otro? En algunos países, puede tomar dos horas para viajar 240 kilómetros (150 millas) en una autopista. En otros países la misma distancia puede tomar todo el día. ¿Y cuántos kilómetros de autopista hay? ¿En qué medida se va a necesitar viajar en carreteras estrechas o mal pavimentadas? ¿Existen caminos intransitables durante mal tiempo? ¿Qué condiciones meteorológicas se prevén durante la conducción de la educación electoral? ¿Hay la posibilidad de comprar o rentar vehículos adecuados? ¿En qué estado se encuentran? ¿Cómo la disponibilidad y el precio de los combustibles pueden afectar el transporte?

Traslado de bienes

Mover bienes puede ser tan fácil o tan complicado como transportar personas. En muchos casos, pequeñas cantidades de material pueden viajar con los educadores. Sin embargo, grandes cantidades de material requerirán servicios de carga. Estos pueden ser por mar, río, carretera, tren o aire. Cada uno tiene sus ventajas y sus desventajas; los costos, por su parte, tendrán que analizarse de acuerdo con la velocidad y confiabilidad requerida.

Transmisión de mensajes

Los educadores pueden considerar las siguientes posibilidades para transmitir mensajes que los ayuden a manejar sus programas:

Transmisión Oral:

En términos muy simples, los mensajes pueden pasarse de persona a persona. En algunas circunstancias, de hecho, esto es esencial. Donde es así, habrá que desarrollar las habilidades correspondientes para que los mensajes se transmitan adecuadamente y sean recordados. Las sociedades que se han apartado de la tradición oral tendrán que apoyarse en individuos relacionados con sociedades tradicionales. En un país donde existan altos grados de alfabetización, los mensajes podrán ser escritos y distribuidos a mano.

Servicios Postales:

Los servicios postales no son siempre uniformes. Para los educadores, dichos servicios deben ser confiables. En muchos países, pero no en todos, existe un único servicio postal controlado y del cual el gobierno es dueño. El servicio usualmente incluye la recepción, transmisión, y entrega de cartas y servicio de paquetes postales. La confiabilidad en cada uno de ellos puede variar, así como el servicio y costo de país a país. De igual forma el servicio podrá variar dependiendo de si es un monopolio o no.

Los educadores deberán considerar la rapidez con que se entrega y se recibe el material enviado. Muchas comunidades rurales no poseen servicios postales y, por lo tanto, deben recoger el correo en depósitos. Esto significa que para que determinada persona reciba un mensaje, una vez éste llegue a su lugar de destino, la persona debe ser alertada para que vaya y reclame la respectiva comunicación.

En lugares donde los servicios postales son deficientes, el robo, la pérdida y retardo en la correspondencia puede afectar seriamente el cumplimiento de los programas de educación electoral.

De cualquier forma, el servicio postal sigue siendo el sistema disponible más efectivo en términos de costos.

Radio:

Las cadenas de radio pueden ir desde los típicos sistemas transmisor/receptor usados por la policía, los militares, las comunidades rurales y los transportistas de carga, hasta las emisoras comerciales capaces de transmitir mensajes a grandes cantidades de personas con radios de fácil adquisición. La radio es capaz de establecer una comunicación de doble vía a lo largo de largas distancias. Dada la importancia de esta forma de comunicación en ambientes donde no están disponibles otros sistemas, ésta debe ser tenida en cuenta dentro de la estrategia de los educadores electorales. Los educadores deberán considerar los beneficios que un estudio basado en la radio y en conferencias televisivas puede traer a los programas educativos.

Teléfono:

El teléfono puede ser la herramienta más crítica para la comunicación cuando se manejan programas de educación al votante. Por sí mismo, se puede convertir en un medio educativo potencial. Así, conocer las posibilidades y limitaciones del sistema telefónico es clave.

En particular, los educadores tendrán que informarse sobre la disponibilidad de "líneas terrestres", instrumentos tales como auriculares, intercambios regionales, alternativas a líneas terrestres como sistemas celulares o inclusive instrumentos satelitales. También se tendrá que tener claro que las condiciones del terreno pueden afectar de manera importante el rango de alcance de los teléfonos celulares.

En algunos países, los sistemas de telefonía tienen problemas para tender el cableado. En otros, la fibra óptica ya es una realidad. En algunos, los intercambios manuales y los teléfonos de disco son los únicos disponibles. Igualmente existen otros que combinan éstos sistemas con otros más avanzados que pueden o no ser compatibles con los antiguos. Pueden existir líneas específicas para fax, o puede ser que las máquinas de fax usen las líneas existentes.

Computadora:

Con la aparición del Internet y de los proveedores de servicio de Internet, el correo electrónico ó e-mail, así como otros servicios, están disponibles, al menos para aquellos que poseen una computadora (ordenador), teléfono y módem. La magnificencia del Internet no significa, sin embargo, que el correo electrónico y la transferencia de archivos no puedan ser utilizados con sistemas que cuentan con computadoras y teléfonos lentos y pequeños. El e-mail no es sinónimo del World Wide Web. 2 Es totalmente posible implantar un sistema de e-mail usando módems lentos, teléfonos de pulso y computadoras basados en el sistema DOS. Obviamente, aquellos que tienen acceso a computadoras, módems y líneas telefónicas rápidas, podrán acceder a la red y a todo lo que ofrece.

Tecnología basada en las computadoras u ordenadores:

Conforme la tecnología para la comunicación se integra cada vez más, los sistemas telefónicos y de computación poseen servidores con una gran variedad de facilidades adicionales que promueven la productividad y, donde la infraestructura básica y las habilidades de mantenimiento existen, la reducción de costos. Dentro de estas posibilidades se encuentra la de enviar un fax directamente a una computadora a un solo destinatario o a un gran número de personas, la posibilidad de usar el Internet para "chatear" o tener acceso a servicios telefónicos, y la posibilidad de que pequeños grupos de personas en diferentes locaciones presencien teleconferencias.

En cuanto al teléfono se refiere, la llamada automática y los sistemas de mensajes de voz capacitados para permitir que las personas, a través de opciones de tono, consulten y envíen mensajes, proporcionan caminos para que el teléfono se parezca cada vez más a la red mundial. Básicamente, la red es una forma para depositar información y que el usuario la consulte cuando la necesite.

Todas estas opciones están disponibles para los educadores en sociedades con avanzados sistemas de comunicación. En cada país los educadores tendrán que determinar aquello que está disponible antes de iniciar la planeación de sus programas.

Tecnología y tradición

Mientras que las tecnologías modernas de telecomunicaciones y computadoras pueden aumentar la gama de opciones de comunicación abierta a los educadores, consideraciones culturales acerca de su uso pueden seguir entrando en juego. La población en general, o algunos grupos en particular, pueden sospechar o sentirse incómodos con ciertas tecnologías modernas. Puede haber algunas personas que consideren que, por la razón que sea, son inadecuadas para fines educativos o electorales.

Notas:

1 Países con buenos sistemas de telecomunicaciones y de electricidad fiable pueden usar instalaciones de videoconferencias para que las personas se pongan en contacto sin tener que desplazarlos de un lado al otro. Originalmente, esto requería el acceso a un estudio de televisión y a un sistema de radiodifusión: pero, cada vez más, la Internet ofrece posibilidades de bajo costo con la sola necesidad de una computadora. En lo que respecta a los documentos, las opciones del correo electrónico y de publicaciones asistidas por computadora ofrecen la posibilidad de enviar documentos electrónicamente que pueden ser reproducidos localmente en vez de ser transportados.

2 Cuando se habla de la Internet casi siempre uno se refiere a la World Wide Web, con sus gráficos de alta resolución y páginas Web - pero hay otros programas más pequeños y más antiguos que están disponibles para comunicación electrónica a través de la red.

Locales para eventos educativos

Los educadores electorales tendrán que encontrar y asegurar lugares de reunión para una gran variedad de actividades. Esto introduce varias interrogantes relacionadas con los costos y la administración de sus programas.

El entrenamiento de cascada, las conferencias de los medios de comunicación, las reuniones de coalición de ONG, los talleres de educación electoral, los talleres de diseño de sistema educativo, los festivales de música, los ensayos dramáticos y los seminarios de escritura son sólo algunos de los tipos de reunión que son requeridas. De esta manera, los educadores competirán por los espacios de reunión con cualquier otra persona que participe en las elecciones, incluyendo partidos políticos, administradores electorales y la prensa.

Es sorprendente cuán difícil resulta obtener lugares de reunión públicos -identificarlos, reservarlos, obtenerlos a bajo costo, y mantenerlos disponibles cuando el programa es incierto pero pudiendo requerirlos. También es probable que sea un desafío encontrar un espacio adecuado para las necesidades de una actividad en particular. Una conferencia, ejercicios de juegos de roles, eventos televisados, producción teatral, o sesión de planificación requieren probablemente tipos de espacios diferentes. Para algunos casos, asientos tipo teatro pueden estar bien. Para otros, los educadores pueden necesitar reacomodar el mobiliario para favorecer la participación. También se puede requerir de un telón de fondo interesante, de espacio abierto, bastante espacio en las mesas para separar y compaginar materiales, o hasta de múltiples tomas de corriente.

Aún aquellos países que poseen grandes industrias turísticas y de convenciones pueden presentar problemas con los sitios de reunión que se encuentren fuera de los centros turísticos, en lugares más aislados y menos agradables del país. Puede inclusive existir competencia por obtener las áreas de los centros turísticos si las elecciones se están llevando a cabo al mismo tiempo que otras convenciones en la misma ciudad. En consecuencia, es esencial contar desde etapas tempranas con personas confiables que busquen los lugares de reunión y que puedan ser creativos en la búsqueda de lugares apropiados para las reuniones.

Entre los lugares de reunión menos obvios, y ciertamente fuera de la experiencia normal de los agentes de viaje profesionales, encontramos las iglesias y asambleas religiosas, así como los centros de retiro, campos, instituciones educativas, parques de diversiones y campos deportivos. Cuando se necesitan lugares donde se pueda dormir, éstos son aún más difíciles de encontrar a no ser que se cuente con la hospitalidad de la gente local.

Dichos sitios alternativos, sin embargo, son difíciles de reservar a distancia, y el pago, donde se requiera, por lo general tiene que hacerse en efectivo. Tener entonces contactos locales y tener que cargar grandes cantidades de dinero puede ir en sentido contrario al sistema centralizado y administrativamente conveniente que las organizaciones de educación electoral nacional, así como las autoridades electorales utilizan.

Los hoteles y los centros de conferencias comerciales se convierten en los lugares predilectos de reunión, antes que los espacios públicos, aunque éstos aseguren que la elección operará desde una base comunitaria y con el apoyo de la comunidad. A no ser que sea posible persuadir a los dueños de tales lugares de reunión para que donen su uso, los costos del programa de educación al votante pueden dispararse y desanimar a los organizadores a la hora de conducir eventos públicos.

Organizaciones sociales existentes

El concepto de "capital social" es una forma abreviada de pensar en los recursos humanos que pueden estar disponibles para un programa de educación al votante. Desafortunadamente, es un término que se ha convertido en una palabra de moda en los círculos políticos, así que requiere alguna discusión teórica. Una vez entendida, puede usarse para proveer información adicional sobre un país.

En esta sección se observarán los factores que constituyen el capital social y la forma en que puede ser utilizado en programas de educación electoral con el fin de mejorar las prácticas democráticas dentro de los países y sus comunidades. También se examinarán brevemente sus deficiencias como herramienta de aproximación a una comunidad para lograr niveles más altos de democracia.

Su aparición en la política moderna llega al tiempo que un continuo juicio en términos económicos de todos los aspectos de nuestra existencia. ¿Estamos siendo "productivos" como empleados? ¿Está "cumpliendo" el gobierno? ¿Estamos generando suficientes "insumos" en las prácticas sociales?

Las democracias alrededor del mundo han venido evaluándose desde los años 90. A pesar del optimismo de principios de la década, hay cierto escepticismo frente a la durabilidad de las democracias que surgieron recientemente.

En estos días la gran pregunta en la política gira alrededor de cómo se puede fortalecer y consolidar la democracia. ¿Cómo puede el éxito de la democracia en un área transferirse a otra parte del mundo donde no ha sido exitosa, o ni siquiera ha existido, por décadas?

Uno de los factores que surgen de esta interrogante tiene que ver con el papel de la sociedad civil en países democráticos. Como enfatiza Robert Putnam en la mayoría de sus escritos y especialmente en Hacer que la Democracia Funcione: Tradiciones Cívicas en la Italia Moderna, los niveles de interacción entre la sociedad civil y el gobierno determinan los niveles de democracia dentro de un país.1 Esto implica que entre más altos sean los niveles de interacción, más fuerte será la democracia y viceversa. Tradiciones cívicas rastreó veinte años de vida política y asociativa en Italia, comparando los resultados de las regiones del norte con aquellas del sur. Putnam concluyó que las regiones del sur eran menos democráticas que las del norte dada la existencia de relaciones patrón-cliente con la mafia. El norte, por el contrario, se apoyaba más en organizaciones y grupos de mentalidad cívica.

Definición de capital social

El concepto de capital social fue iniciado por James Coleman y más adelante desarrollado por Pierre Bourdieu. Coleman utilizó el término para describir cómo los individuos hacen uso de sus "lazos sociales" para destacar, y Bourdieu lo usó para referirse a las ventajas y oportunidades que obtienen las personas al ser miembros de ciertas "comunidades".2

La definición de capital social es bastante sencilla. Es lo que permite que una sociedad opere efectivamente. Esto incluye factores intangibles tales como valores, normas, actitudes, confianza, redes, y semejantes. Putnam afirma que el capital social está comprendido por aquellos factores que se encuentran dentro de una comunidad y que facilitan la coordinación y cooperación para obtener beneficios mutuos.3 Esto significa que si uno trabaja en una comunidad donde hay confianza, valores, redes y aspectos similares, el resultado será más efectivo que el trabajo realizado dentro de una comunidad donde no existan estos factores. Esto tiene gran impacto sobre las interacciones entre las organizaciones no gubernamentales y la comunidad en lo referente a la educación electoral.

Francis Fukuyama, el autor de El Fin de la Historia y del Último Hombre, Confianza, las Virtudes Sociales y la Creación de la Prosperidad, y un gran número de artículos, cree que "la vitalidad [del capital social] es esencial para el funcionamiento del mercado y la democracia."4 Esto significa que, tanto el gobierno como las comunidades deben asegurarse que los altos grados de confianza, normas y valores existentes se mantengan y alimenten dentro de esa sociedad, con el fin de facilitar su trabajo y lograr que sea más exitoso.

La educación electoral está diseñada para conocer las inquietudes que tienen la mayoría de los votantes frente a las elecciones antes de que éstas se realicen. Éste es un esfuerzo costoso. Consecuentemente, aquellos que están en involucrados en la labor de conducir programas de educación electoral buscarán medios para minimizar los costos. Si el capital social facilita la cooperación dentro de una comunidad, entonces, con toda certeza, esos factores deben utilizarse para facilitar la educación al votante y lograr que su alcance sea más efectivo.

Normas y valores

Las normas y valores dentro de una comunidad hacen referencia a las actitudes entre los ciudadanos que facilitan sus interacciones. Si todos los ciudadanos en una comunidad, por ejemplo, creen que cada persona debe ser tratada con respeto y valorada como un participante, se involucrará a todas las personas en las discusiones sobre asuntos que afecten a la totalidad de la ciudadanía. Estas actitudes se evidenciarán en las normas de esa sociedad. La gente respetará la propiedad privada, los puntos de vista y los derechos de las otras personas. También podemos decir que estos ciudadanos conocerán y entenderán que tienen que pagar sus impuestos, pagar por los servicios y participar en las discusiones democráticas.

Cuando una organización conduce programas de educación electoral dentro de esa sociedad, su trabajo será mucho más sencillo puesto existen normas y valores pre-establecidos. Los educadores no tendrán que abogar por la tolerancia, la creación de espacios seguros de discusión, ni recordarles a las personas el cumplimiento de su deber cívico al votar. La comunidad ya posee todos esos valores y normas.

El capital social de esta sociedad puede utilizarse para facilitar la transferencia de información sobre el proceso de votación. Los educadores deben hacer uso de las normas y valores existentes dentro de esa comunidad con el fin de facilitar el aprendizaje. Aquellas normas y valores deben reforzarse con ejemplos sobre las labores que deben desempeñar los ciudadanos en un proceso de votación.

Las normas igualmente se refieren a aquellas prácticas comunes dentro de las comunidades y organizaciones. La gente puede tener ciertas prácticas que están culturalmente determinadas. En sociedades africanas tradicionales, por ejemplo, el jefe es la persona más poderosa. Si éste no ha sido consultado, la comunidad no puede abrirse a determinado programa, ya sea física o psicológicamente. Podría prohibirse el acceso del equipo de trabajo del programa al área, pues los ciudadanos podrían pensar que el equipo no respeta su cultura y prácticas y, por ende, no escucharán la información que ellos brinden. Es importante para los educadores conocer las prácticas de una comunidad, respetarlas y apegarse a ellas mientras se trabaja en esa área.

Algunas áreas pueden también tener líderes informales. Estas personas deben ser consultadas para facilitar el trabajo dentro de esa comunidad. Algunas veces los líderes religiosos tienen este status, así como los profesores o los trabajadores de la salud. Para los educadores es clave conocer a éstas personas y respetar las normas y valores propias de la comunidad.

Redes

Un segundo factor que compone el capital social es el sistema de redes. Cada sociedad tiene sus propias redes que pueden tejerse alrededor del trabajo, la iglesia, el deporte y cualquier club o grupo existente en esa sociedad. Las redes pueden utilizarse para lograr que los programas de educación al votante resulten más efectivos y menos costosos, y lograr que alcancen un mayor número de personas con una mínima cantidad de insumos de parte de los educadores.

Existen extensas redes que abarcan a un gran número de personas de diferentes sectores de una comunidad y con diferentes intereses. Los educadores electorales pueden utilizar esas redes para diseminar su información. Un punto de entrada en la sociedad es todo lo que se necesita. Los educadores electorales pueden acercarse a un club de fútbol, que se reúne una vez a la semana. La información de esa reunión puede ser retransmitida socialmente por los miembros a través de las redes a las que pertenecen. Un miembro puede ser parte de un grupo de lectura mientras que otro puede formar parte de un grupo de cocina. Esta información puede entonces extenderse a lo largo de la comunidad a través de dichas redes.

Los educadores electorales deben emplear estratégicamente estas redes y suministrar información suficiente (impresa y verbal) hasta el punto que ésta impacte de la mejor manera posible a la comunidad. Los panfletos informativos deben entregarse en la entrada de un sitio con gran afluencia de personas. La información debe estar igualmente disponible en puntos de reunión tales como centros comerciales, iglesias, colegios y gimnasios para complementar la  transmisión verbal. En comunidades rurales donde la tradición oral (narrativa) todavía persiste y el analfabetismo es alto, las redes pueden ser muy efectivas. Los educadores electorales, quienes probablemente no podrán quedarse en el área por un largo periodo de tiempo, pueden empero, informar a aquellas personas que se mantienen en contacto con la mayoría de la comunidad, tales como profesores, líderes religiosos, trabajadores de la salud e incluso dueños de almacenes.

Confianza

La confianza es un factor importantísimo para el éxito de la democracia. Francis Fukuyama considera que la gente que no cree en los demás termina cooperando sólo bajo un sistema de reglas y regulaciones formales, que deben ser negociadas, acordadas, litigadas y cumplidas muchas veces bajo medios coercitivos.5 La confianza sólo puede obtenerse a través de prácticas de largo plazo. Las personas únicamente confían unas en otras después de mantener relaciones por un período de tiempo. Debe ser establecida por medio de un proceso de experiencia y repetición. Si alguien le cuenta a otra persona un secreto y esa persona lo guarda, por ejemplo, la confianza entre los dos se fortalecerá. La próxima vez, depositará en la otra persona un nivel más alto de confianza.

El flujo de información será más efectivo en las sociedades si existen altos grados de confianza. Las personas confiarán en lo que el educador les dice, y por ende es mucho más probable que crean en la información que se les suministra. La confianza es inherente a las redes, y por ello, los dos factores son complementarios. Es del interés grupal mantener altos niveles de confianza dentro de una red. Los educadores pueden aprovechar esos niveles de confianza para el desarrollo de su programa. Es importante trabajar con las personas en las que confía la mayoría de la comunidad.
Dado que las personas confían en ellos, es muy probable que los escuchen sin dudas ni desconfianza.

Los educadores electorales deben utilizar el capital social existente en las sociedades. Éste puede asistirlos a la hora de cumplir la importante pero difícil tarea de informar a la gente sobre las elecciones.

Aunque el capital social tiene numerosos aspectos positivos, también hay puntos negativos que pueden surgir.

Problemas

La existencia de normas y valores supone que la gente las conoce y las sigue. Sin embargo, si una persona nueva llega a una comunidad, deberá aprender y asimilar estas normas y valores antes de que sea aceptada. Esto significa que, en cualquier momento, puede haber gente excluida debido a su falta o limitado conocimiento de las normas aceptadas. Algunas veces esas normas no son obvias, y los educadores accidentalmente pueden ignorarlas o incumplirlas y así molestar a la comunidad. Los valores, a su vez, pueden ser muy específicos, pero también pueden ser muy complicados.

Las redes pueden igualmente implicar exclusión. Si alguien pertenece a un grupo con una red, esto significa que hay personas externas al grupo. Estas estructuras tienden a asistir sólo a aquellas personas que pertenezcan a la red. No ser miembro, por ende, pueden situar a algunos sectores de la comunidad en desventaja. Aquellas comunidades que son muy unidas serán obviamente más difíciles de penetrar que aquellas que están abiertas a influencias externas. Los educadores deben examinar cuidadosamente cada comunidad para saber cuáles son las redes más constructivas y efectivas. Éstas pueden ser las que tengan más contacto con la gente.

Para las personas externas, la confianza puede ser difícil de establecer, como por ejemplo para un educador de una organización como un cuerpo estatutario que no está representado dentro de la comunidad. En este caso, los programas de capacitación deben ser desarrollados para los capacitadores que ya están dentro de la comunidad. Deben ser personas aceptadas y en las que la comunidad confíe, con el fin de que faciliten la transmisión de información a su respectivo grupo de personas.

El capital social es un concepto con gran potencial que permite a los educadores pensar en formas efectivas de comunicación. Aquellos involucrados con la educación cívica también deberían considerar caminos a través de los cuales puedan explotar los beneficios del capital social.

Valorar las redes sociales

Todos los países tienen capital social, así como otros recursos. El propósito de conducir un examen minucioso del contexto, o una encuesta, es convertir lo invisible en visible para permitir que los diseñadores y quienes instrumentan los programas educativos accedan a las asociaciones culturales que fomentan la democracia y puedan encontrar formas para controlar aquellos factores que impiden su desarrollo.

Existen varias formas para llevar a cabo este examen, la más sencilla puede ser poniendo equipos de personas a realizar entrevistas y tabular la información en una base de datos simple o en un kárdex que permita contactar a las personas. Estos equipos empezarán seleccionando un rango obvio de organizaciones nodales en un área geográfica y solicitándoles información. Un segundo grupo de entrevistas será realizado a individuos y organizaciones relacionados con el primer grupo de contactos.

Una vez reunido el primer grupo de contactos —de la mayor extensión posible de acuerdo con las limitaciones presupuestales y de tiempo impuestas por el programa educativo— los grupos de cada campo podrían encontrar de utilidad el realizar una representación gráfica de las redes sociales. Esto se hace usando grandes hojas de papel, escribiendo el contacto inicial y después usando un contacto lógico para situar otros contactos en la red o mapa. De esta forma se pueden establecer vínculos entre las personas con referencias simples como "Referenciado por [determinada persona]" o "Recomendado por [determinada persona]" o "Trabaja en forma cercana con [determinada persona]" o cualquiera que sea la apropiada. Dicha red puede ayudar a los educadores a entender el "tejido social" de una región geográfica.

Esta información para contactar a las personas será complementada con datos provenientes de encuestas relacionadas con la cultura y normas políticas y sociales. Las personas que desarrollaron el examen deberán preparar un reporte narrativo para los diseñadores educativos que incluya información cualitativa como anécdotas, historias típicas, fotografías de los entrevistados y descripciones del lugar. Dichos reportes mostrarán una visión profunda del área dentro de la cual se insertará el programa y pueden ser de gran ayuda incluso para quienes ya residen en el área descrita.

Lugares a examinar

Un examen minucioso del contexto, o encuesta, puede empezarse en cualquier lugar, siempre y cuando se hagan las preguntas adecuadas a los entrevistados. Existen ciertos individuos y organizaciones, sin embargo, que probablemente estarán mejor conectados con las redes sociales que otros. Entre éstos podemos encontrar las organizaciones religiosas y culturales, las asociaciones económicas y comerciales, los clubes con gran cantidad de afiliados, y las asociaciones de residentes o trabajadores. Será importante asegurarse que los equipos de cada campo, penetren hasta las organizaciones más comunes.

Las organizaciones nodales son aquellas que, además de su propio trabajo o con el fin de conducir su propio trabajo, mantienen unidas una o más redes al proporcionarles servicios secretariales y domésticos coordinados. Estas organizaciones pueden ser usualmente mencionadas por los entrevistados. Las organizaciones nodales no deben ser asumidas como voceras de la comunidad ni como reemplazo de las redes que apoyan.

Preguntas a formular

Los equipos de campo deberán obtener información básica de los entrevistados. Esta información debe incluir:

  • Nombre exacto, siglas y todos los nombres de uso típico de la organización que la persona representa. En muchas sociedades, para referirse a las organizaciones se pueden utilizar muchos apelativos, y los trabajadores de campo pueden confundirse creyendo que no se trata de una misma sino de varias.
  • Direcciones exactas que incluyan código postal actual. En el caso de las organizaciones informales, se puede requerir información adicional como por ejemplo el nombre del almacén donde se pueden dejar mensajes o las direcciones postales donde sea necesario enviar una segunda carta para pedirle al destinatario que acuda a recoger su correspondencia, etcétera.
  • Detalles de los individuos y organizaciones claves con las que el entrevistado trabaje o se asocie regularmente. Esta información debe incluir los nombres de las organizaciones a las que el individuo o su organización pertenecen.

Redundancia

Es posible que la evaluación del contexto se desarrolle al mismo tiempo que otros aspectos del programa. Estos otros esfuerzos pueden incluir grupos focales de investigación, estudios piloto y el registro de electores. Puesto que es importante entender el tejido social antes de las intervenciones programáticas, sería conveniente considerar esto como un paso inicial previo al desarrollo de actividades adicionales al programa.

Notas:

1 Robert D. Putnam, Making Democracy Work: Civic Traditions in Modern Italy (Princeton: Princeton University Press, 1993).

2 A. Portes and Landolt, "Downside of Social Capital" in The American Prospect, no. 26 (May/June 1996), 18 -21.

3 Robert D. Putnam, "The Prosperous Community: Social Capital and Public Life" in The American Prospect, no. 13 (Spring 1993).

4 Francis Fukuyama, The End of History and the Last Man (New York: Free Press, 1992) or Francis Fukuyama, Trust: The Social Virtues and the Creation of Prosperity (New York: Free Press, 1995).

5 Francis Fukuyama, Trust: The Social Virtues and the Creation of Prosperity (New York: Free Press, 1995).

Autoridades formalmente competentes

La autoridad nacional electoral puede tener el mandato para organizar los programas de educación electoral, pero también es uno de los recursos disponibles más obvios para las iniciativas de educación electoral no oficiales. Pueden también haber oportunidades para la realización de actividades conjuntas de educación electoral a través de alianzas estratégicas entre la autoridad electoral y la sociedad civil, entre otras. El papel de los funcionarios electorales se aborda con más detalle en la sección Funcionarios electorales y educación electoral. Además de los funcionarios de la autoridad electoral designados, hay probablemente otros organismos gubernamentales, que son a menudo olvidados, como por ejemplo los ministerios de información y educación, organismos encargados del registro electoral, comisiones ejecutivas o legislativas responsables de la educación cívica, o servicios gubernamentales de apoyo, por nombrar sólo algunos.

Otras ramas del Estado deben ser consideradas como recursos adicionales. Éstas proporcionan educadores y comunicadores capacitados, grandes grupos de voluntarios y probablemente acceso a información o experiencias que pueden ser esenciales durante la planeación e instrumentación del programa.

Los directorios gubernamentales pueden aportar los antecedentes necesarios para la evaluación, sin embargo obtener acceso al equipo y recursos de los departamentos de gobierno requiere un contacto personal y apoyo de los ministros del gabinete o ministros de estado y, aun más importante, de los altos funcionarios estatales o servidores civiles.

Los planeadores electorales deberían trabajar con las autoridades electorales para asegurarse que los departamentos de gobierno y sus altos funcionarios se mantienen informados y sepan que pueden colaborar con el programa desde el principio. Esto es especialmente importante si, por alguna razón, los servidores civiles anteriormente responsables de las elecciones y la educación cívica han sido excluidos del presente programa y dispersados en otros departamentos entre una elección y otra.

Pueden existir dudas sobre si se deben utilizar los servidores civiles o no en situaciones de transición donde ha prevalecido una estrecha asociación entre el servicio civil y determinado régimen. Si este es el caso, se tendrá que tener un mayor cuidado al evaluar las recomendaciones dadas y el personal contratado. No obstante, la experiencia que tiene el Estado no se gana fácilmente, y en muchos casos no está escrita de forma tal que pueda ser utilizada por inexpertos.

Como en todas las evaluaciones de un programa, tendrá que existir un balance entre la utilidad del recurso y el propósito del programa, así como entre el impacto que el uso del recurso tenga frente a los costos, la eficiencia y la legitimidad pública.

El sector privado

El negocio de los negocios puede ser buen negocio. No obstante, para realizarlo los intereses comerciales tienen que ir de acuerdo con la estabilidad y prosperidad del mercado y su reputación a los ojos de los consumidores presentes y futuros. Aquellos que consideran sus intereses de largo plazo también se preocuparán por cultivar ciudadanos educados y responsables.

Las elecciones son también, de alguna u otra forma, sustanciales empresas comerciales, así que hay el doble de razones para que las empresas se conviertan en un recurso importante para los educadores. La empresa privada no debe ser considerada únicamente como un donante, aunque pueda serlo. Debe ser igualmente considerada como socia en el negocio y como apoyo en las áreas que tienen que ver con equipos técnicos secundarios y altos funcionarios, instalaciones, personal, material, etc. En algunos casos, se puede estimular a las grandes empresas para que desarrollen programas educativos independientes o bajo la tutela de la autoridad electoral.

El sector privado puede ser tan amplio y diverso en la mayoría de los países como lo es la sociedad civil. La actividad económica puede incluir "pregoneros" y representantes multinacionales, campesinos vendiendo su excedente y otras formas de agro-industria. La variedad de estas actividades económicas se está expandiendo, aun cuando cada compañía independiente prefiere sin duda alguna (como desearía cada político) ser el único jugador en el campo.

Por lo anterior, no se puede considerar al sector privado como un monolito. Cualquier evaluación del sector como un recurso tendrá que considerar las particularidades del país en vez de tomar una visión predeterminada de lo que se puede alcanzar. Se  tendrá que examinar hasta qué punto el sector privado tiene intereses partidistas, y cómo éstos pueden superarse para contribuir a un programa apartidista. De igual forma, habrá que tener en cuenta la imagen pública de los negocios de la comunidad y el grado en el que ésta puede afectar la credibilidad y legitimidad del programa.

Los educadores también deberían ver más allá del sector privado, ya que puede haber algunas organizaciones sin fines de lucro de la sociedad civil con intereses comerciales, empresariales y profesionales. Para más información sobre estos tipos de asociaciones, véase La sociedad civil organizada como un grupo de interesado en la educación electoral.

Es difícil imaginar, sin embargo, que en un país sea posible operar una campaña de educación nacional sin el apoyo del sector privado, aunque sólo sea financiero.

Agencias internacionales

Hay un creciente número de agencias internacionales y consultores individuales listos, disponibles y capacitados para suministrar ayuda para la administración de elecciones, particularmente en materia de educación cívica y electoral. Para obtener asistencia internacional es necesario conocer estos recursos, así como las tareas específicas que requieren apoyo internacional.

Organizaciones gubernamentales internacionales

La asistencia electoral internacional se ha convertido en una actividad central de la familia de Naciones Unidas (ONU), que ha establecido una serie de organismos especializados capaces de responder a una amplia gama de actividades necesarias —desde administración y observación de elecciones hasta educación cívica y electoral. Con la publicación del importante índice de Desarrollo Humano del PNUD "Informe sobre Desarrollo Humano: Profundizar la democracia en un mundo fragmentado", la ONU reconoce una tendencia creciente por parte de sus miembros para apoyar actividades relacionadas con democracia y gobernabilidad en paralelo a, o como, fundaciones para el desarrollo. Con el establecimiento del Fondo de Apoyo a la Democracia en 2006, surgió un consenso mundial en que los países actúan solidariamente entre sí para promover la democracia.

Estas iniciativas mundiales han sido estimuladas o seguidas por iniciativas regionales y sub-regionales. La Unión Africana y la Organización de los Estados Africanos establecieron mecanismos por los cuales los países pueden ser llamados a rendir cuentas respecto de las acciones que lleven, o no, a la profundización de la democracia.

Todas estas iniciativas han alentado la colaboración para el apoyo electoral y la educación cívica.

Conseguir apoyo

A pesar de una arquitectura cada vez más unida de las instituciones al nivel mundial, las organizaciones internacionales gubernamentales (OIG) todavía funcionan dentro de distintas esferas de influencia y con distintos marcos de referencia. Puede obtenerse más información sobre cada una de estas OIGs de sus oficinas regionales o locales o desde sus sitios Web.

Los organismos regionales como la Unión Europea (UE), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Africana, y organizaciones internacionales, como la Mancomunidad Británica y las Naciones Unidas, todas prestan diferentes niveles de asistencia a las elecciones de sus miembros y, en ocasiones, a los países donantes y a los que soliciten asistencia. La familia de las Naciones Unidas ofrece información en http://portal/undp/org/server/nis/4649027220113235. Varios de los distintos países también proveen servicios a través de agencias gubernamentales de desarrollo, por ejemplo, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Departamento Británico para el Desarrollo Internacional (DFID), la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA) y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional de Japón (JICA), y sus embajadas en el extranjero. En ocasiones, algunos países pueden ser invitados por los OIGs para actuar en su nombre. En general, el apoyo de los gobiernos tiene que ser solicitado por el gobierno o alguien que represente una comunidad de intereses dentro del país.

Organizaciones no gubernamentales internacionales

Aparte de los gobiernos existen numerosas ONGs o asociaciones de ONGs que proporcionan educación para apoyar las elecciones y la democracia. Entre los anteriores se encuentran los socios de la Red de conocimientos electorales ACE. Muchos, además de otorgar pequeñas bolsas de financiamiento, mantienen paginas Web que proporcionan información sobre organizaciones de donantes, asistencia técnica (organizada por área de asistencia, como educación electoral) y fuentes de información regional.

A diferencia de las agencias gubernamentales de financiamiento, las organizaciones no gubernamentales internacionales pueden optar por financiar sólo aquellos proyectos que están siendo llevados a cabo por otras organizaciones no gubernamentales afines, apoyando así el desarrollo del sector no gubernamental en su conjunto. Por esta razón, es importante para los que buscan financiamiento entender bien la orientación, objetivos y prioridades de la organización de la cual se está buscando tal financiamiento.

Preparándose para el apoyo

Los recursos sólo pueden ser obtenidos si la organización identifica específicamente el tipo de apoyo requerido y lo liga a los objetivos y prioridades de financiamiento del donante.  El apoyo puede ser en forma de asistencia técnica, como por ejemplo, consejos sobre desarrollo, instrumentación y ejecución de un programa de educación electoral, vía la formación de formadores (FDF), repartición de equipos, a través de financiamiento o pagando los costos de una actividad específica, como la impresión y distribución de materiales. Una vez preparada una propuesta, cualquiera de los socios del proyecto ACE estará dispuesto a remitir a las personas a las áreas potenciales de apoyo.

Cooperación sur-sur

La tarea global de educación cívica y electoral ha llegado a una etapa donde, como resultado de los esfuerzos hechos por fundaciones internacionales, es difícil separar la colaboración de organizaciones en el sur tradicional de aquellos en el norte.

Gran parte de la experimentación y la innovación en la educación cívica y electoral es realizada en el sur por instituciones locales. En partes del mundo, este trabajo es financiado por presupuestos nacionales y fondos de solidaridad local, pero muchos siguen siendo financiados por instrumentos internacionales de ayuda para el desarrollo.

Existe, sin embargo, un incremento en el número de fondos regionales para la democracia y las elecciones, algunos en manos privadas y otros establecidos por organizaciones regionales intergubernamentales. Aunado al intento de creas fuentes de financiamiento locales, el flujo de la capacidad intelectual a través de las misiones de observación electoral, el que se compartan las experiencias en cuanto a mejores prácticas, y la movilidad de los académicos, personal de ONGs, empleados civiles y administradores electorales ha significado que la colaboración internacionale para la educación y el apoyo electoral no se limite a la transferencia de recursos del Norte al Sur.

Los partidos políticos en la educación electoral

Los partidos políticos permanecen como un componente esencial de un sistema político democrático en el siglo XXI.

Ha habido una tendencia desafortunada a ignorar la contribución que los partidos políticos pueden hacer para la educación electoral y que debe realizar para una mayor educación cívica. La apatía del elector está directamente relacionada con la eficacia de los partidos políticos en el desarrollo y comunicación de las posiciones políticas que fortalecen el interés ciudadano en los asuntos públicos y de gobierno, y que, debido a su capacidad de respuesta a las necesidades individuales y sociales, identifica opciones que las personas consideran suficientemente convincentes para salir y votar.

Esta tendencia se ha visto impulsada por la creencia de que aquellos con un particular interés partidario, no son confiables para informar a los electores de sus derechos o para ayudarles a tomar decisiones, y que generalmente tratarán de seducir y engañar al ofrecer sólo una cara de la información o que sea errónea. Es extraño que se confíe en esos partidos para gobernar pero no para tener el interés público en mente en otros momentos.

Sin embargo, incluso si cada una de las partes ofrece información sesgada, la libre circulación de la misma, y las normas bajo las cuales las elecciones modernas pueden y deben ser conducidas, permite que mensajes e información diversos y complementarios lleguen a los electores. Existen ciertos sistemas en los cuales es asumido que el esfuerzo combinado de campañas partidarias, y un organismo electoral descentralizado eficiente, proporcionarán suficiente información y educación electoral para cualquier elección particular.

De ahí la aparente escasez de la educación electoral en democracias largamente establecidas y su énfasis en momentos de transición. Esta es una suposición producto de una visión limitada, y pasa por alto las numerosas instituciones que conducen programas de educación electoral en dichas democracias en tiempos electorales, sin hacer una clara alusión a que se trata de educación electoral.

Los educadores responsables de los programas de educación electoral o cívica deberían por tanto, considerar cómo involucrar de la mejor forma a los partidos políticos para que contribuyan a sus programas, si a través de una provisión directa del plan de estudios que haya sido determinado conjuntamente; de impulsar a sus partidarios para que participen en los programas; del establecimiento y conducción de sus propios programas de educación, como se hace por muchas de sus fundaciones partidarias; o, simplemente al tomar en serio la necesidad de comunicarse, en todo momento y no sólo durante las elecciones, hábilmente o con fuerza con el público acerca de sus propios programas y del contexto constitucional que los obliga, por un lado, a una forma particular de organización y comportamiento y, por el otro, les da la libertad de existir y competir.

En los países donde los partidos políticos carecen de recursos, los educadores pueden incluso considerar formas apartidistas para fortalecer estas campañas. Algunas posibles opciones son:

      • capacitar a candidatos y partidos en administración y conducción de campañas
      • publicación y distribución independiente de colecciones de los estatutos de los partidos
      • cabildear por el libre acceso a los medios de comunicación manejados por el Estado
      • proporcionar a los partidos folletos de información electoral apartidista, a los que se pueda añadir cierta información de cada partido, reduciéndoles los costos de impresión
      • realizar eventos educativos públicos en los que candidatos y partidos puedan presentarse ellos mismos al público

Una evaluación del rol de los educadores con respecto a los partidos políticos deberá considerar el grado en que los partidos representados en las diferentes legislaturas representan a los ciudadanos en general, y si, producto de anomalías en el sistema electoral o de las divisiones y exclusiones socio-políticas existen partidos constituidos —con o sin registro— o agrupaciones y alianzas políticas informales que debieran ser incluidas en las tareas de educación. Las interacciones con cada uno de los anteriores dependen de la situación institucional de cada educador, pues si pertenece a un organismo creado por mandato legal podría sólo serle permitido relacionarse con partidos que cuenten con registro. De ser este último el caso, deberían considerarse alternativas para asegurar que no se excluya de forma sistemática a nadie por razones de su filiación política, siendo que únicamente se pudiese acceder a ellas con programas educativos oficiales y no por programas independientes.

Tiempo y dinero

Es importante asegurarse durante la evaluación del contexto que el equipo encargado de la planeación tenga pleno conocimiento de las restricciones financieras y de tiempo. Estas no son siempre obvias o abiertamente expresas, así que los educadores desearán enterarse de los detalles lo más pronto como les sea posible. Nunca hay suficiente tiempo, ni suficiente dinero.

Ahorrar tiempo y dinero

Los programas educativos tendrán que considerar caminos para reducir los costos y ahorrar tiempo. Primordialmente, esto se logra gracias a los voluntarios y al número de organizaciones que contribuyen con la industria educativa. Asimismo, las tareas se pueden simplificar si hay un planeamiento adecuado y unos mecanismos reguladores. También se puede lograr este objetivo si se duplican los recursos y el personal. Un evento o manual de capacitación puede llenar este vacío o llegar a más de una audiencia.

"Hagamos el vestido a la medida"

Desafortunadamente, las tareas relacionadas con las elecciones se hacen con premura y sus fechas límite no pueden ser reprogramadas porque un educador sienta que el tiempo disponible no es suficiente. Por el contrario, los objetivos del programa tienen que ser depurados y las consecuencias de esto, explicadas al cliente, sea un patrocinador, una autoridad electoral, un departamento de gobierno o un grupo de educandos. Este es, de hecho, un concepto difícil para los no educadores: el aprendizaje está supeditado al tiempo. El desarrollo de materiales, la orientación, la capacitación de los educadores, y el tiempo de educación en sí consumen tiempo y usualmente se convierten en tareas difíciles de cumplir cuando se dan fechas límite. Quienes conducen programas cíclicos obviamente manejan con mayor facilidad este tipo de fechas, pero para aquellos que tienen que empezar desde cero cada vez que se va a desarrollar una campaña o una elección, es mucho más complicado.

Necesidades educativas

Esta sección proporciona los medios a través de los cuales se puede recolectar la información necesaria para descubrir las necesidades educativas. Entre éstos podemos incluir:

  • comprensión de los grupos de enfoque
  • realización de encuestas y sondeos
  • recopilación de información existente
  • aprender de los interlocutores e intermediarios

Los ciudadanos y los votantes tienen numerosas necesidades que, en una elección, se trasladan a temas o asuntos, problemas o grandes ideas, a las que los partidos políticos responden por medio de su material de campaña. Los educadores, por otro lado, se interesan sólo en aquellas necesidades que pueden resolverse con educación o a través de otras intervenciones educativas.

Claramente pueden existir otras necesidades que sólo pueden satisfacerse con cambios en las relaciones de poder o del entorno. Un ejemplo de esto es la necesidad de seguridad que tienen los votantes cuando van a acercarse al sitio de votación. Los educadores podrán explicar a los votantes todos los convenios que se hacen en esta materia, pero sólo la puesta en práctica de dichos convenios brindará seguridad.

En el ejemplo anterior, los educadores de una organización de derechos humanos podrían escoger desarrollar un programa que vaya más allá de la explicación de los arreglos hechos para proporcionar seguridad a los votantes al informarles de medidas que pueden tomar para garantizar su propia seguridad. El establecer un conjunto de necesidades, en todo caso, no reduce las decisiones estratégicas e ideológicas que los educadores deben tomar al determinar los objetivos y resultados del programa.

No obstante, es importante ir más allá de la simple descripción del contexto del votante, o la comprensión de los sucesos políticos del día, hay que llegar a una identificación a través del establecimiento de grupos de enfoque o de educandos, así como a una investigación adecuada que incluye una lista completa de las necesidades que puedan llegar a suplir uno o más programas educativos.

Una sección independiente a esta área temática (ver Objetivos educativos) hace un repaso sobre la manera en que dichos listados de necesidades pueden transformarse en un conjunto adecuado de objetivos educativos.

Grupos de enfoque, audiencias y electorados

Cada persona presenta distintas necesidades educativas. Aunque existan algunas necesidades comunes a todos los votantes potenciales, probablemente éstas se expresarán de forma diferentes según los individuos o grupos.

¿Quién se beneficia de un programa educativo?

La valoración de las necesidades tiene que considerar a los receptores o beneficiarios de un esfuerzo educativo. Hay varias palabras que pueden utilizarse para describir a estos receptores. Cada una de estas palabras tiene sus ventajas y desventajas, y los educadores al trabajar conjuntamente pueden confundirse innecesariamente al diferenciar la terminología.

Los comunicadores comúnmente hablarán de "el público", o "públicos", al referirse a un subconjunto de personas con características comunes muy particulares. Los anunciantes pueden hablar de una "audiencia", como por ejemplo una "audiencia joven". Aquellos encargados de conducir las campañas o con un mensaje informativo público particular pueden considerar un "grupo de enfoque" o "audiencia de enfoque" a las mujeres que están fuera del colegio pero que son menores de 20 años. Y los activistas o algunos educadores pueden decir que con quienes trabajan se constituyen en "electorados".

Cada una de estas palabras está siendo utilizada para indicar la importancia de definir cuidadosamente y de segmentar de la manera más realista posible, el grupo particular de individuos con los que el educador planea trabajar. Aún si el mandato para la educación electoral es universal, cada programa tendrá que tener en cuenta los diferentes métodos y mensajes dependiendo de los diferentes segmentos de la población. Los niños aprenden de forma diferente a los adultos. Los adolescentes se comunican en un lenguaje distinto a sus padres. Las mujeres incapacitadas se enfrentan a distintos obstáculos y por ello presentan otras necesidades a aquellos hombres capacitados.

Restricciones a la segmentación

Existen restricciones a las opciones que tienen los educadores. Algunas de éstas están ligadas a la información y los recursos. No siempre se puede conocer y predecir todo acerca de los individuos o grupos de individuos, y aumentar el número de personas siempre lleva a la simplificación.

Las consideraciones políticas, constitucionales y legislativas introducen otro tipo de limitaciones. El educador electoral podría verse obligado por la ley o un imperativo político a prestar atención a audiencias o electorados particulares. Pueden existir consideraciones logísticas. Los recursos disponibles y necesarios para alcanzar a grupos nómadas o de exiliados, por ejemplo, pueden simplemente no estar disponibles sin importar cuán relevante pueda considerarse este grupo. O el programa de educación al votante tendrá que ser generalizado —a través de la selección del lenguaje, medios y metodología— y por ende podría excluir algún segmento particular de la sociedad. Una selección cuidadosa de éstos puede ayudar, y pueden haber imperativos legislativos que pesen más que las restricciones logísticas.

Sumado a esto encontraremos que los educadores tienen ciertos "valores" que hay que hacer explícitos al evaluar cuáles electorados se convertirán en objetivos y hasta qué punto. Los educadores pueden sentir que, siendo justos, la gente pobre requerirá mayor atención que aquellos que tienen dinero, aun cuando éstos también requieran educación. O podrían considerar que la participación femenina es más importante que la de los hombres.

En muchas de estas opciones, puede que sea posible establecer un programa educativo que no discrimine, sino que se construya sobre la base de las fortalezas de educadores particulares que trabajen con electorados particulares. Existen "grupos de alto impacto" que los educadores deberían alcanzar dado el "efecto onda" que puede conseguirse al concentrarse en dichos grupos. Y finalmente, aquellos educadores que están comprometidos con la expansión y profundización de la democracia probablemente querrán prestar especial atención a los "marginados" o "grupos especiales" que requieren de cuidado y atención particular a la hora de determinar sus necesidades educativas; para estos últimos se deberán desarrollar programas especiales (que usualmente son más costosos).

El votante individual

Estos términos —grupo de enfoque, audiencia, electorado— son todos, conceptos genéricos. Ellos integran a los individuos en categorías manejables. Los educadores prefieren no etiquetar a las personas sino considerarlas como estudiantes, pupilos, participantes o principiantes. Los educadores electorales desarrollarán planes y currículos. Son ellos los que contemplan su tarea en términos de campañas, información pública y lecciones. Habrá momentos en los cuales se verán obligados a usar la terminología genérica. Sin embargo, los buenos educadores siempre tendrán en cuenta al aprendiz individual como base de cualquier planeación.

El electorado general

Los educadores, especialmente los que trabajan en programas oficiales de educación electoral, tanto a través de la autoridad electoral o algún otro cuerpo de carácter legal, tendrán cierta responsabilidad en proporcionar información electoral al electorado en general. Los electores con derecho al voto serán definidos en la constitución y la ley electoral. Normalmente, requerimientos de ciudadanía, edad y competencia serán establecidos. Algunos prisioneros podrán retener su derecho al votar, pero otros no. Y, en algunas elecciones, por ejemplo las municipales o de representantes de acuerdo a los distritos, requerimientos de residencia pueden también entrar en juego.

La autoridad electoral puede tener alguna obligación, entonces, de informar a todos los electores la fecha y tipo de elección, horas de votación, la ubicación de sitios de votación, requerimientos de registro y dónde hacerlo, el tipo de identificación requerido para establecer que se está calificado para votar, la manera apropiada en que se debe indicar la opción en la boleta electoral, y demás.

Estos mensajes generales de información electoral pueden entonces ser complementados, tanto por los propios programas de la autoridad electoral o por los de grupos de la sociedad civil, mediante información autorizada y mensajes educativos enfocados a casos especiales, como grupos marginados o aquellos con necesidades especiales.

Grupos de alto impacto

Los educadores pueden reducir el esfuerzo necesario para conducir un programa si identifican grupos de personas que tengan efecto sobre otras sin que el programa educativo les ponga mayor atención. Existe un modelo estratégico de planeación que afirma que todas las actividades pueden medirse bajo dos escalas —esfuerzo e impacto. Si los educadores electorales usan esta escala encontrarán que pueden definir cuatro tipos de trabajo:

  • programas que requieren mucho esfuerzo y que tienen un alto impacto
  • programas que requieren mucho esfuerzo y que tienen un bajo impacto
  • programas que requieren menos esfuerzo y que tienen un alto impacto
  • programas que requieren muy poco esfuerzo pero que también tienen muy poco impacto

El "esfuerzo" puede definirse de acuerdo al uso de recursos (personas, dinero, equipos) y la complejidad del programa. El "impacto" puede ser definido como el logro de objetivos establecidos donde éstos resultan en un cambio de actitud o comportamiento, o el desarrollo de habilidades o conocimiento de la audiencia con la que se trabajó. Así, es obvio que un educador inteligente deseará llevar a cabo programas que reduzcan el esfuerzo mientras que incrementan el impacto.

La selección de los grupos de alto impacto tiene que ser hecha con cierta humildad, porque es un arte más que una ciencia. De manera que los educadores podrían estar convencidos que se han escogido tales grupos, cuando en realidad se hizo usando como elemento de exclusión la reducción del esfuerzo y no porque el educador sabe que se incrementará el impacto.

¿Qué están buscando los educadores?

Como regla general, los educadores buscarán personas (o grupos de personas) que tengan fácil acceso a otras y que posean autoridad dentro de ese electorado. Que cuando hablen, las personas crean en la seriedad de lo dicho. Igual de importante es que tengan grupos de personas que deseen escucharlos.

También puede que busquen personas que tengan el poder de diseminar determinados mensajes a electorados particulares. Puede que sean maestros, entrenadores o comunicadores. O puede que, dada su posición en una compañía o institución, estén en capacidad de movilizar a dichas personas.

Las ventajas de invertir tiempo en identificar a estos grupos de personas, y después prestándoles especial atención, son obvias. Sorprendentemente, los educadores continúan preparando programas generalizados haciendo uso de aproximaciones con "estímulos aislados" a pesar del hecho de que esto pueda resultar más costoso, aun cuando parezca más barato por votante alcanzado.

Los costos rara vez tienen en cuenta los efectos multiplicadores gratuitos que pueden conseguirse a través de programas especializados para grupos de alto impacto.

Electores marginados y grupos con necesidades especiales

En cada elección, y ciertamente en cada campaña de "educación para la democracia", existen grupos especiales que requieren atención particular. Hay ciertos grupos que emergen con determinada frecuencia y que necesitan especial atención. Dentro de éstos grupos podemos incluir:

  • el personal electoral
  • los votantes fuera del país
  • los electores ausentes
  • los refugiados
  • los nómadas y migrantes
  • los electores en áreas remotas
  • las minorías
  • los discapacitados
  • los electores que no pueden dejar la casa o están hospitalizados
  • los prisioneros tradicionales
  • los prisioneros políticos
  • las fuerzas de seguridad
  • las mujeres
  • los jóvenes y los que votan por primera vez

Listarlos aquí no significa que los educadores se cierren a la posibilidad de que puedan existir otros grupos que requieran atención especial. Estos grupos variarán de país a país. Entre más se atomice la sociedad por el progreso, y exista más conciencia sobre las necesidades especiales y los derechos humanos de los grupos en oposición a los individuos, probablemente se podrán identificar un mayor número de agrupaciones especiales.

En circunstancias de transición, los intereses de ciertos grupos se podrán identificar con mayor exactitud, y estos grupos merecerán atención especial durante las elecciones. El régimen del Khmer Rouge en Camboya, por ejemplo, generó grandes cantidades de emigrantes de Camboya, a  quienes se garantizó el derecho al voto en las elecciones supervisadas por las Naciones Unidas. Las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica fueron consideradas como altamente incluyentes, y se tuvieron que realizar acuerdos para una diáspora de sudafricanos alrededor del mundo. La baja participación electoral de las personas jóvenes en democracias de larga tradición ha motivado programas especiales creados especialmente para la juventud.

Los educadores electorales no deberían menospreciar las formas tradicionales y visibles bajo las cuales funcionan las sociedades, si desean extender los derechos democráticos a toda la ciudadanía. Aparte de las hegemonías establecidas por grupos particulares de ciudadanos a través del lenguaje, cultura y manipulación del poder, una educación adecuada usualmente requiere matices especiales y una aproximación sofisticada a los individuos. Entre más matices se descubran y se tornen visibles mejor.

Personal electoral

El personal electoral puede ser un activo valioso para los educadores electorales. Este tipo de personal tiene la ventaja de ser claramente identificable, dispuesto a atender a los entrenamientos, disponible antes y, si se llevan registros, después de una elección, y están altamente motivados, aun cuando en algunos casos la motivación sea pecuniaria. Al proporcionar entrenamiento electoral general y oficial, así como un componente en relación a la educación al votante, el personal electoral puede convertirse en un instrumento potencial de educación informal (ver Función de los oficiales electorales). Al mismo tiempo, en muchos países en desarrollo y sociedades en transición, los trabajadores electorales y funcionarios electorales pueden tener un exceso de trabajo y no contar con un reconocimiento de sus esfuerzos. De ser así los educadores tendrán que evitar expectativas poco realistas.

No obstante, debido a las labores que ellos desempeñan, se tendrá que prestar especial atención a la información relacionada con los lugares y horas donde estas personas puedan votar, puesto que ésta difiere de la que se le suministrará a los votantes en general. Así parezca una tarea pequeña, no debe pasarse por alto, pues impactará sobre la confianza con la que ellos hablen sobre las elecciones e igualmente reducirá sus propias inseguridades, que pueden magnificarse conforme haya más presión.

Votantes en el exterior

El número de votantes fuera del país variará dependiendo del país en particular y de la elección. De igual forma, podría existir una legislación que defina si todo el grupo de personas, o solamente algunos, tiene derecho a votar o no. Aparte de los votantes residentes en el exterior se pueden incluir aquellos que forman parte del servicio diplomático, o están de vacaciones o en viajes de trabajo. Se puede incluir, también, a aquellos que viven fuera de su país de origen por largos períodos pero que mantienen la ciudadanía, e incluso a aquellos que nunca han vivido en su país de origen pero que tienen la ciudadanía por algún derecho histórico. En la mayoría de los casos, los que desean votar se identificarán de alguna forma. Se pueden elaborar planes para repartir la información o el material educativo entre éstas personas, la que inevitablemente tendrá que diferenciarse de aquella dada a los votantes residentes, por ejemplo en cuanto a los lugares de votación, horarios y métodos para votar. Puede que se hagan arreglos para permitir, entre otros, el voto por correo.

Voto anticipado y en ausencia

Para las personas que van a estar en el país en los días próximos a las elecciones, pero no el mismo día de la elección, puede haber algunas disposiciones que los cubran. Esto a menudo afecta a las personas que puedan estar de viaje o en el extranjero por motivo de negocios o vacaciones. Para algunas elecciones, como las presidenciales, esto puede incluir las personas que en el día de elecciones no van a estar presentes en la área donde se registraron.

Dos de las opciones más comunes disponibles para esos grupos son el voto en ausencia y el voto anticipado. El voto en ausencia requiere de una solicitud ante la autoridad electoral. Las boletas son posteriormente enviadas a los electores por correo, se marca el voto(s), y luego se devuelven por correo. En el caso del voto anticipado, los votantes pueden ir a su sitio de votación o a una oficina electoral de nivel superior para emitir su voto(s). Algunos países también permiten a los votantes que no estén en su área de registro en el día de las elecciones presidenciales obtener un certificado que les permita votar en otra área. Evidentemente, todos estos servicios especiales de votación tienen sus propios procedimientos y requisitos únicos que deben ser difundidos a los votantes que los quieran usar.

Refugiados

El grupo más complicado de votantes fuera del país o jurisdicción son, por mucho, los refugiados. Los refugiados son por lo general desplazados por causa de un desorden civil o ambiental. En el caso de un desastre ambiental, y en algunos casos de luchas entre la comunidad, los refugiados pueden estar internamente desplazados. Ello aumenta el problema del acceso a los sitios de votación, temiendo la victimización, la incapacidad para votar en los lugares donde se encuentran registrados, la pérdida de identidad y de los registros de votantes entre otros.

Cuando el desplazamiento también incluye el cruce de fronteras, los problemas se incrementan exponencialmente. Donde las elecciones son un resultado de acuerdos políticos, puede que exista un programa para la repatriación de refugiados antes de las elecciones, tal y como sucedió en Mozambique. Si la repatriación puede hacerse antes de la fecha de elecciones, es posible realizar programas de educación electoral en ese país. Sin embargo, aquellos que han sido refugiados por largos periodos, o como consecuencia de una agitación o guerra significativa, pueden requerir especial atención.

Nómadas y migrantes

Las elecciones nacionales, regionales y municipales se asumen generalmente como una selección de representantes para un área geográfica determinada. No obstante hay personas que viajan, y como resultado de ese viaje, tienen intereses en más de una localidad; o no pueden ser asignadas a un distrito electoral en particular. Estas personas nómadas y migrantes —ya sea porque su estilo de vida se considera que está forzado por razones económicas, políticas o climáticas, o por simple decisión personal— representan un reto muy serio (aunque ideológicamente no representan una amenaza) a los conceptos de la democracia.

La mayoría de la veces, las sociedades que estas personas construyen, y dentro de las que establecen su propios patrones de liderazgo, están relativamente cerradas a los extraños. Puede que además, los intereses de estas personas los excluyan, o hayan sido excluidos, del discurso político en general. La sección sobre grupos aislados y nómadas provee información sobre los programas.

Electores de zonas remotas

En algunos países, existen también posibilidades de que existan votantes en zonas remotas. Estas áreas pueden ser casi inaccesibles por la mayoría de las formas de transporte, tener muy limitado acceso a los medios de comunicación, y prácticamente no tener interacción con otras comunidades. En los Estados Unidos, esas comunidades se encuentran en Alaska, mientras que en el país de Georgia, se pueden encontrar a lo largo de la cadena montañosa del Cáucaso. A pesar de su lejanía, habrá la posibilidad, aunque sea limitada, de llegar a estas comunidades. Sin embargo, será necesario planear todo por anticipado. Los materiales electorales tendrán que ser entregados a estas comunidades en algún momento y, con toda certeza, habrán vuelos organizados por el gobierno a esas zonas para el transporte de alimentos y provisiones y para el traslado de las personas. Si se han programado vuelos en helicópteros, se pueden hacer arreglos para asegurar que se entreguen materiales para la educación electoral. Llegar a los grupos nómadas y aislados proporciona información sobre este programa. La sección sobre grupos aislados y nómadas provee información sobre los programas.

Minorías

Las sociedades no suelen ser homogéneas. La mayoría de los países tienen minorías étnicas, lingüísticas y culturales definidas. Puesto que estos grupos se constituyen en minorías, es posible que haya existido una tendencia pasada a marginarlos o a tratarlos de forma distinta, y quizá con métodos opresivos. Con la desautorización viene la introspección y aparente apatía. Y con el aislamiento de la cultura dominante viene una serie de normas lingüísticas y culturales que impiden la preparación de programas educativos, a no ser que se les preste la debida atención a estos grupos, así como a las relaciones de poder que presentan sus interacciones con la mayoría.

Puede que se oponga resistencia a los programas educativos por tener un diseño que aparentemente busque asimilar a los grupos o socavar la cohesión de los mismos. Algunas minorías pueden, además, ver la democracia como una amenaza. Lidiar con este alejamiento del proceso democrático no es una tarea exclusiva de los educadores. Usualmente este es un reto mayor para aquellos involucrados en la educación para la democracia y para las personas encargadas de desarrollar instituciones democráticas que respeten los derechos humanos.

Los discapacitados

En un creciente número de países, las personas con habilidades especiales y con discapacidades se están organizando. Esto es particularmente cierto en sociedades democráticas donde es posible realizar movilizaciones para acceder al Estado y a los recursos del sector privado. Sumado a un imperativo que facilite la participación de las personas en las elecciones, hay que realizar esfuerzos especiales para permitir que los discapacitados tengan acceso a éstas y otras instituciones.

Puede que las intervenciones más importantes frente a este tema no giren en torno a la educación de éstas personas (discapacitados). La sensibilidad estructural e infraestructural, el desarrollo de métodos para votar y el acceso a los sitios de votación, así como la capacitación y educación de funcionarios y personas sanas física y mentalmente, es esencial.

Si existen programas de educación al votante para las personas sanas, entonces éstos tienen igualmente que reproducirse para las personas discapacitadas. Existe un rango de métodos y técnicas especiales requeridos, los cuales se discuten en Recluidos domiciliarios y discapacitados. La información más importante puede que sea la demográfica. De igual manera la cooperación de instituciones y asociaciones que trabajen con discapacitados es un requerimiento ineludible.

Electores obligados a quedarse en casa u hospitalizados

Inevitablemente, habrá electores que estén muy debilitados o enfermos para acercarse a las urnas en el día de las elecciones. Dependiendo de la ley electoral y la costumbre, pueden hacerse arreglos para que voten quienes están confinados en sus casas, para los pacientes en los hospitales, hogares de ancianos, o en centros de rehabilitación. Se pueden establecer lugares especiales de votación, o se les puede permitir votar en ausencia o mediante el uso de urnas móviles. Para atender estas necesidades, es probable que haya algunas modificaciones en el proceso de votación, así como procedimientos específicos para solicitar estos servicios especiales de votación. Esto deberá ser abordado a través del programa de educación electoral.

Prisioneros

Los prisioneros pierden su libertad una vez que son condenados por una corte de ley a una sentencia bajo custodia. Sin embargo, no siempre pierden su ciudadanía. En algunos países, sentenciar puede llegar a significar, decidir si a determinada persona se le retiran o no sus derechos cívicos mientras dure la sentencia bajo custodia. En otros países, se asume que con la pérdida de la libertad también se pierden las cosas que requieren libertad de movimiento. Votar puede ser una de éstas.

El aumento en el uso de la detención para personas que esperan un juicio, y que aún no están condenadas por ningún crimen, el uso extensivo de sentencias que no son bajo custodia, a través de la cual la persona condenada puede votar y otra bajo custodia por la misma ofensa no puede, así como el uso de prisiones para la detención de opositores políticos y disidentes, sugiere que hay que prestar una mayor atención a este segmento de la población.

Este es el caso particular de las sociedades que creen que la prisión se creó para castigar y rehabilitar a las personas. Los prisioneros dejan la prisión y vuelven a la sociedad normal. Sin importar si lo hacen después de periodos cortos o largos, requieren información y educación que les permita participar de forma constructiva en la sociedad, lo cual incluye participar en las elecciones. Consecuentemente, hay que pensar en la educación cívica y electoral que se le da a los prisioneros, así puedan o no votar. Dicho programa impone retos especiales que se discuten en Prisioneros y en Educación en instituciones restringidas.

Presos políticos

En algunos países en desarrollo y sociedades en transición, puede haber otro uso para las cárceles, por ejemplo, detener a los opositores políticos y disidentes sociales. Estos grupos, bien sea que aún permanezcan detenidos o hayan sido liberados por medio de un arreglo negociado o impuesto, de una amnistía o indulto, enfrentan necesidades y retos especiales de reincorporación a la sociedad y a la vida política, incluyendo su participación constructiva en la política a través del voto y otros medios. En el caso que los presos políticos no participen en el proceso electoral, la legitimidad de la elección o del gobierno resultante podría ser socavada. Estos temas deberán ser abordados con especial atención y sensibilidad a través de programas de educación cívica y electoral.

Fuerzas de Seguridad

Los ejércitos, las fuerzas de policía y cuerpos oficiales o informales similares se consideran normalmente como ciudadanos. En sociedades que se han visto envueltas en conflictos civiles o represión interna, estos ciudadanos están a menudo comprometidos y aislados. En tales situaciones, hay que realizar esfuerzos distintivos para lograr la desmovilización y rehabilitación. Una vez más, la educación tiene que dirigirse a aquellos que están dentro y fuera de las fuerzas de seguridad.

Empero, coexisten otras demandas que surgen aun en democracias consolidadas. Los soldados están supeditados a la permanencia en bases aisladas o en el exterior; estas bases están cerradas a las influencias cívicas generales por razones de control y seguridad; y por ello los soldados en particular pueden ser susceptibles a amenazas e intimidación. En sociedades con fuerzas de policía militarizadas pueden aplicar las preocupaciones similares.

Además, los servicios uniformados que requieren el uso de la fuerza, ya sea por rebelión y resistencia o por el ejercicio legítimo o ilegítimo del Estado de autoridad, desarrollan rápidamente un lenguaje, modo de vida y cultura propia. Estas preocupaciones deberán tenerse en cuenta al desarrollar programas educativos (ver Fuerzas de seguridad). Dichos programas son importantes porque esas fuerzas pueden garantizar la seguridad el día de las elecciones y la transición exitosa de un gobierno a otro, o convertirse en una "piedra en el zapato".

Mujeres

Ya no es aceptable que un país establezca un sistema democrático y elecciones sin darle el derecho al voto a la mujer. El derecho al sufragio, sin embargo, no vino sin una lucha anterior. El derecho a votar legalmente es una cosa, pero la posibilidad de participar enteramente en los asuntos cívicos y la posibilidad de votar son cosas completamente diferentes. Mientras que las mujeres constituyen la mayoría de la población en varios países, éstas se encuentran sub-representadas en la vida política.

La educación por sí sola no cambiará esto. Pero es posible, y ciertamente necesario, desarrollar programas educativos que pongan particular atención a las barreras económicas y culturales que impiden el avance en la participación y que afectan a las mujeres alrededor del mundo.

Cuando estas barreras coinciden con una membresía minoritaria, pobreza y dispersión geográfica, se forma una pared muy alta que debe ser escalada o derrumbada.

Jóvenes

En cada elección hay nuevos votantes dentro de los que encontramos a aquellos que llegan a la edad reglamentaria para sufragar. Los programas en los colegios que impulsan la participación cívica y la competencia electoral motivan a las personas a votar. No obstante, existe la necesidad de desarrollar programas de educación al votante adicionales que hablen el idioma de los jóvenes de cada país en particular. Esto es particularmente cierto en países en vías de desarrollo, donde el cohorte juvenil es significativo y donde las personas jóvenes usualmente se movilizan para apoyar a uno u otro partido político o facción, los cuales desafortunadamente no siempre tienen los mismos buenos intereses presentes en las mentes de los jóvenes.

Si bien los jóvenes que llegan a la edad de votar mandada por la ley pueden constituir un porcentaje importante de votantes primera vez, hay otros grupos que también se deben de tener en cuenta. Estos pueden incluir a los nuevos votantes (que pueden ser grupos tales como las minorías o las mujeres), los nuevos ciudadanos, o incluso algún otro segmento de la población que haya sido tradicionalmente apático, pero que se ha movilizado y reforzado por una campaña de inscripción, alguna cuestión social, por un partido político, campaña o candidato.

Todo ciudadano que vote por primera vez en las elecciones probablemente tendrá menos información sobre sus derechos y sobre el funcionamiento del proceso. Estos votantes pueden encontrar particularmente burocráticos, y quizás incluso intimidatorios, algunos aspectos del proceso de registro y votación. Los educadores deben identificar las necesidades de información y los temores de este grupo para asegurarse de que estas dificultades se pueden superar y que este grupo no se desvincule del proceso.

Consideraciones de fondo

Los educadores deben tener en cuenta ciertas consideraciones, además de las necesidades educativas del electorado general y de cualquier grupo objetivo.

Consideraciones políticas, constitucionales y legislativas

El marco constitucional y legislativo puede determinar ciertos requisitos a los educadores, particularmente de las autoridades electorales u otros cuerpos estatutarios, en lo que se refiere a la información y educación electoral. Puede que se les pida proporcionar información al electorado en general y/o a grupos particulares y la sociedad. Las presiones políticas pueden también afectar los parámetros del programa de educación electoral.

Consideraciones logísticas

Algunas de las siguientes consideraciones logísticas pueden entrar en juego. ¿Existen grupos en áreas particularmente remotas a las que sea difícil llegar? ¿Presenta el país problemas en la infraestructura de transporte y comunicación? ¿Los obstáculos logísticos son reales o creados artificialmente para mantener a ciertos grupos desinformados e inactivos? ¿Pueden los obstáculos logísticos ser superados y qué recursos serán necesarios para hacerlo? Las respuestas a estas preguntas impactarán los parámetros del programa de educación electoral.

Valores del educador

Finalmente, los educadores aportan al ejercicio de la educación electoral sus propios valores, suposiciones y prejuicios. Esto necesita ser identificado a fin de dar confianza a los educadores acerca de que el programa realmente se ocupa de la necesidad de los electores en lugar de limitarse a cumplir con la idea preconcebida de algún grupo de elite.

Consideraciones políticas, constitucionales y legislativas

La decisión de las audiencias más apropiadas para la educación electoral no está enteramente en las manos del educador. La política, constituciones y leyes restringen o dirigen el programa.

El papel de la política

La educación electoral le da poder a los votantes. Esto los anima a registrarse y, una vez registrados, a votar. Los motiva a decidir por quién deben votar, y les proporciona la habilidad necesaria para sopesar las opciones que se les presentan. Estas son actividades que tienen consecuencias políticas. Es por ello que no será sorprendente que los intereses políticos intenten ampliar o reducir el alcance de la información emitida por los educadores electorales a través de canales formales e informales.

En situaciones donde las elecciones han empezado a presentarse regularmente, y donde existe un consenso general sobre su beneficio y el potencial de la alternancia gubernamental, las autoridades electorales podrán establecer un programa educativo que no sea sólo universal sino también inclusivo. En sociedades donde aún hay mucho de por medio, y donde las elecciones están determinadas por la coerción internacional o una inclinación por establecer una legitimidad pública sin extender el poder político, existirán tentativas que buscarán reducir las posibilidades de conducir extensivamente un programa de educación al votante.

Los opositores encontrarán un amplio rango de formas para interferir en la educación electoral que irán desde la intimidación hasta la violencia, limitando el acceso a los votantes, hasta el descrédito de los educadores y sus programas, así como decisiones sobre el presupuesto, la legislación, el tiempo en el que se realizarán las elecciones, y otras materias en manos del gobierno.

Las constituciones juzgan y confieren derechos

Cuando existen constituciones, y en particular en aquellas sociedades que operan bajo declaraciones de derechos humanos, probablemente existirán cuestiones de equidad. En algunas sociedades, puede ser posible focalizar la educación electoral en grupos particulares. Empero, las autoridades estatutarias podrán enfrentarse con el requerimiento que todos los votantes reciban el mismo tratamiento y un servicio igual. Dicho servicio universal puede actuar como una motivación para los educadores. Pero también puede proporcionar inhibiciones serias al tratar de llevar a cabo un programa informativo que vaya más allá de lo básico.

Toda la información adicional requerirá una diferenciación, y esto tendrá que realizarse cuidadosamente, de tal forma que el programa no se vea socavado por la controversia. Este puede ser el caso, por ejemplo, de una batalla legal sobre si un programa debe suministrarse a un solo sector de la sociedad o si debe ofrecerse a diferentes niveles de costo a distintos segmentos del país.

Cuando no existen constituciones, ya sea porque la sociedad opera —como en Gran Bretaña— sobre la base de un conjunto de documentos y precedentes históricos, o porque actualmente se encuentran en proceso de formulación de la Constitución o porque ha tenido constituciones anteriores que se han visto afectadas por un conflicto, los educadores electorales tendrán la ventaja de poder utilizar otros mandatos para focalizar su educación en grupos tales como aquellas personas que han sido privadas del derecho al sufragio, combatientes, ancianos y otros. Cualquiera que sea el caso, los educadores no querrán sobrentender que un servicio universal y limitado es el más apropiado y efectivo.

La legislación establece responsabilidades y limitaciones

La legislación proporciona a los educadores electorales un mandato particular. Este mandato inevitablemente incluye la responsabilidad de proveer información o educación electoral. Las autoridades electorales en algunos países, por ejemplo en Rusia, Ucrania, Australia, Canadá, México y Paraguay, tienen un claro mandato para llevar a cabo educación electoral y/o cívica.

En otros, especialmente en entornos de desarrollo o de transición, la autoridad electoral puede que no tenga un mandato explícito para llevar a cabo la educación electoral. Si bien puede parecer obvia la necesidad de alguna forma de educación electoral oficial, las autoridades electorales, principalmente aquellas en ambientes altamente polarizados políticamente, pueden no querer extralimitarse en su mandato legal, o pueden ser susceptibles a dar esa impresión. Cuando la legislación limita a los educadores electorales oficiales, es posible que ese grupo establezca alianzas con los educadores de la sociedad civil para lograr extender su programa o para asegurar que la educación electoral sea adoptada por entidades calificadas y apropiadas. Es la legislación, no obstante, la que determina si este trabajo ampliado o alternativo recibirá financiamiento por parte de recursos oficiales.

Consideraciones logísticas

Si bien es posible usar medios creativos e innovadores para realizar educación electoral dirigida a todos los votantes, el encontrar la solución correcta frecuentemente requiere encontrar un equilibrio entre lo ideal y lo práctico. La selección se hará sobre la base de simples limitaciones logísticas, entre las que podemos encontrar:

  • el tamaño de grupos particulares
  • el aislamiento de grupos particulares
  • el tiempo disponible
  • la posibilidad de producir y traducir el material
  • la capacidad de entregar y distribuir materiales
  • el número de educadores disponibles

Con presupuestos limitados y una elección por delante, es posible que los programas de educación electoral se vean apremiados. Pero es importante que los educadores tomen previsiones que mitiguen, o eviten, las restricciones a sus programas.

Puesto que siempre existirán lugares de votación, incluso en las áreas más remotas, y dado que éstas necesitarán suplirse con material y personal, los educadores electorales siempre tienen acceso, así sea limitado, a los mismos votantes. Más importante aún, la educación electoral, si se planea cuidadosamente, puede reducir los problemas logísticos y los costos potenciales de las elecciones. Votantes que pueden estar en el lugar adecuado en el momento apropiado, portando la identificación adecuada, sabiendo cómo llenar las papeletas de votación y capacitados para pasar por el sitio de votación rápida y eficientemente, puede llevar a reducir el tamaño del personal para las votaciones, así como del horario de atención de las mesas de votación, y por ende de las necesidades de seguridad durante el día de elecciones.

Estos argumentos a favor de la educación electoral no obstante las limitaciones logísticas, sugieren que se tengan que examinar los motivos ulteriores de quienes imponen restricciones logísticas severas para asegurar que no estén tratando de limitar el acceso de grupos particulares de votantes a las urnas. Empero, puede llegar el momento en el cual los educadores tengan que evaluar costos y beneficios, y aceptar que puede haber ciertos votantes que tendrán que ser excluidos de los programas generales. Cuando esto sucede, puede que sea necesario utilizar un programa suplementario.

Valores del educador

Los valores de los educadores tendrán un impacto sobre dónde se proporcionará la educación, quién recibirá el programa y su cobertura. En situaciones donde abundan los recursos, puede que éste no sea un problema, pero en países con recursos limitados, habrá que tener cuidado de asegurar que ciertos votantes no sean ignorados.

Los educadores empleados por las autoridades electorales puede que no sean capaces de hacer caso omiso de algunos grupos particulares de principiantes porque no les agraden o porque crean que no son importantes. Ni ellos no son inmunes a predisposiciones personales.

Los educadores no estatutarios, de otro lado, toman decisiones todo el tiempo sobre los grupos de personas con los cuales pretender trabajar y a cuáles tienen la intención de ignorar. En la mayoría de los casos éstas decisiones se toman bajo un conjunto de valores operantes que pueden ser explícitos, y, por tanto, transparentes y predecibles. Pero éste no es siempre el caso. Las ONGs y las organizaciones comunitarias algunas veces no se percatan de sus propios prejuicios o predisposiciones.

Como resultado de estos valores y predisposiciones, puede que se le preste gran atención, o ninguna, a grupos y electorados particulares. Cuando existe transparencia de parte de los educadores, los programas estatutarios de educación al votante pueden "llenar los vacíos". O se pueden identificar conjuntos particulares de votantes con los que la autoridad electoral tiene la obligación de trabajar, o en última instancia, adoptar un programa general de educación al votante y que los grupos no estatutarios llenen los vacíos. El punto crucial aquí es lograr que estos valores y predisposiciones se tornen visibles, así sea únicamente para los encargados de planear los programas educativos.

Sumados a las selecciones sobre grupos de enfoque particulares, los valores de los educadores pueden, de igual forma, determinar en principio las decisiones que se tomen sobre las necesidades educativas. Frecuentemente, las autoridades electorales son nombradas debido a su experiencia en leyes o inclusive transferidos temporalmente por el Poder Judicial. Pueden tener una gran experiencia en la burocracia gubernamental y estar familiarizados con todas las leyes pertinentes, reglamentos y procedimientos. Al mismo tiempo, estas autoridades pueden estar alejados de las preocupaciones de orden administrativo de los trabajadores electorales, y de los niveles de información y conciencia de los votantes comunes. Idealmente, debería existir un diálogo entre el educador (que tiene algo) y el principiante (que desea algo) —especialmente cuando estos últimos son adultos— con el fin de establecer las necesidades educativas. Las decisiones relacionadas con aquello que el educador debe ofrecer, específicamente aquello que considera como apropiado dentro de las necesidades educativas y, por ende, deben ser alcanzadas, son muy importantes.

Donde existen grandes cantidades de iniciativas educativas y recursos ilimitados, puede que no sea necesario preocuparse mucho por estas cuestiones. La planeación puede nutrirse de la variedad de intereses expresados por los educadores electorales con el fin de asegurar una mayor cobertura. Pero puede que éste no sea siempre el caso, así que deberá tenerse mucho cuidado a la hora de asegurarse que el sistema no sufra un colapso (esto es, fallas no anticipadas que lleven al fracaso del programa) porque los educadores decidieron no proveer educación en un lenguaje particular, o a las mujeres de una aldea, o a una aldea determinada o a través de una estación de radio o periódico específico.

También deberá tenerse mucho cuidado al tomar decisiones que acaben con los recursos destinados a un grupo a expensas de otro, ya sea porque saben cómo votar o porque nunca votan o en el peor de los escenarios, porque "ellos votarán por los otros y no por nosotros".

Necesidades del elector

Los educadores deben anticipar y entender las necesidades de aquellos para los que están diseñando los programas. Hay diferentes maneras de evaluar las necesidades, y aquellos que planean un programa educativo deberían considerar esto sobre la base de:

  • tiempo disponible,
  • complejidad de los programas y de su distribución geográfica;
  • si el programa se está llevando a cabo por primera vez o si ya se tiene conocimiento del electorado a quien va dirigido; y
  • recursos financieros disponibles.

Básicamente, los educadores querrán conseguir asistencia profesional. Esta sección proporciona una visión global para que los educadores determinen qué tipo de asistencia profesional es necesaria y la forma en que debe ser manejada. Encuestas describe las actividades más comunes y complejas de las que se tendrá que encargar el equipo educativo. Pero es posible utilizar los Datos disponibles y usar el equipo de educación en sí mismo para obtener información a través de los Interlocutores e intermediarios.

Encuestas

Con el fin de desarrollar programas efectivos, los educadores electorales deben conocer de votantes o votantes potenciales. Necesitan saber lo que la gente sabe (o cree saber). También necesitan saber cuál es la percepción que se tiene de las elecciones y del voto. Finalmente, necesitan saber qué impulsa o inhibe a las personas a emitir su voto.

¿Cómo se puede obtener esta información? Se puede mirar en una bola de cristal; se puede adivinar; se pueden examinar experiencias del pasado; se puede hablar con otras personas que estén involucradas en el campo; o simplemente, se puede preguntar a los votantes o votantes potenciales, aunque sería imposible hablar con todo el mundo. Entonces, cómo estar seguro que las respuestas que dan las personas con las que se habla son las correctas y si son representativas de la totalidad de los votantes potenciales.

El uso de las encuestas

Las encuestas son útiles cuando se quieren conocer las actitudes, valores, motivaciones, predisposiciones y posibles comportamientos de un gran número de personas. Las encuestas son también útiles cuando se desea generalizar los resultados de una población grande.

Grupos de enfoque

Con un pequeño número de personas —digamos unas pocas decenas— por lo general resulta más útil usar métodos cualitativos y de mayor profundidad, tales como grupos de enfoque, que permiten hablar a plenitud de sus sentimientos. Después, simplemente se pueden revisar las transcripciones de las discusiones grupales para averiguar sus pensamientos y actitudes. Los grupos de enfoque generalmente proporcionan una mejor comprensión de los temas. La riqueza de dichas transcripciones es muy difícil de cuantificar, y salvo en un reducido número de casos, la cuantificación es generalmente inútil.

Es importante tener en cuenta, de todas formas, que los grupos de enfoque no son una simple reunión o conversaciones sin estructura. Los grupos de enfoque emplean una metodología específica con respecto a la selección de las personas que van a estar en el grupo. Los grupos deben ser tan homogéneos como sea posible, y deben ser estructurados para reflejar las diferencias clave de potencial interés. Un grupo puede incluir sólo a hombres jóvenes que votan por primera vez, por ejemplo, y otro puede incluir a únicamente a mujeres jóvenes que votan por primera vez. La comprensión del comportamiento de los grupos viene de las conversaciones cuidadosamente facilitadas, al igual que de las diferencias que entre ellos existan. A partir de ese ejercicio se podrán identificar los problemas clave para ser tenidos en cuenta al realizar una gran encuesta, o para investigar asuntos descubiertos por aquellas encuestas con mayor profundidad.

Diseñando encuestas

Esta discusión se propone ayudar a dos tipos de personas. Primero, a aquellas que quieran desarrollar una encuesta individualmente, para quienes esta es una guía útil, o radiografía sobre todos los pasos claves en los tendrán que trabajar. Aunque no proporciona un "manual de uso" suficiente para desarrollarlo a profundidad.

Algunos detalles han sido incluidos en esta sección para que aquellos interesados en el tema tengan una guía sobre lo que puede ser una de las partes más costosas de un programa nacional de educación. Otros lectores pueden desear ignorar la información técnica a continuación.

Las variadas dimensiones asociadas con las encuestas van por lo general más allá de las capacidades y recursos de que dispone un solo individuo u organización. De este modo, muchas organizaciones probablemente prefieran contratar una firma de investigaciones profesionales con experiencia en encuestas para que les haga este trabajo. En ningún momento, y bajo ninguna circunstancia, se debe delegar el control del proceso. Esta descripción pretende permitir a las autoridades electorales mantener un control crítico a la hora de monitorear el proyecto.

Para llegar a conseguir que una encuesta sea exitosa, se deben seguir una serie de pasos:

  • Diseño de encuestas
  • Formulación de las preguntas
  • Preparación de la encuesta
  • Muestreo
  • Selección de participantes
  • Trabajo de campo

Diseño de encuestas

Decidir qué información es necesaria

¿Qué información se desea recolectar y por qué? El proceso empieza por formular unas preguntas simples: "¿Sobre cuáles opiniones o posibles comportamientos desea usted saber al respecto?" En el argot de la ciencia social esto es llamado la variable dependiente. "¿Cuáles cree usted que son las causas?" Estas son las variables independientes. Las respuestas serán cimientos importantes para el contenido de la encuesta.

Suponga que quiere saber sobre las causas de la participación electoral, o la variable dependiente. Se decide, entonces, evaluar los diferentes impactos de los factores causales potenciales, tales como:

  • información
  • motivación
  • interés
  • eficacia
  • percepciones del grado de competencia electoral entre partidos en una determinada elección

Estas serán las variables independientes. Básicamente, se habrán identificado cinco factores clave que son importantes y que necesitan ser medidos. Sólo restará definir cada uno de estos conceptos, o factores, para que todos coincidamos en lo que significa, por ejemplo, "competencia electoral" o "motivación".

Se crea entonces un "marco conceptual de trabajo" que sirve como esquema para el proyecto entero. En cualquier momento del desarrollo del proyecto, se sopesar si lo que se está haciendo ayuda a medir alguno de los elementos identificados con anterioridad. Si no es así, puede que se haya perdido el rumbo (lo cual es muy fácil), y encontrar que se está trabajando en algo lejano a los intereses reales.

Al mismo tiempo, mientras se estructura el contenido de la encuesta, también se puede notar que hay cosas importantes que realmente quiere saber, pero que no están en el esquema. En este punto, no se debería adecuar una pregunta a lo ya establecido, sino que se debería revisar el esquema e integrar el nuevo tema.

La conceptualización se basa generalmente en:

  • el conocimiento que ya se tiene sobre el contexto local;
  • la revisión de lo que se conoce y lo que ha sido publicado sobre el tema, por ejemplo la participación electoral; y,
  • consultas a expertos en el campo.

Antes de que el Servicio de Opinión Pública (POS, por sus siglas en inglés) de Idasa condujera una encuesta en Cape Flats sobre la visión pública del crimen, las políticas y la acción colectiva, por ejemplo, se consultó a una gama de criminólogos, sociólogos, trabajadores sociales y periodistas con extensa experiencia en el campo y en la literatura académica relevante. Esto ayudó a identificar las áreas conceptuales clave, y los parámetros del cuestionario.

Operatividad

En esta etapa, la meta es empezar a formular un cuestionario estructurado mediante el diseño de preguntas específicas que midan la existencia en "mundo real" de fenómenos o actitudes de acuerdo al marco conceptual de trabajo. En otras palabras, el marco conceptual de trabajo se convierte en un cuestionario.

Idealmente, se deben diseñar varias preguntas que midan cada concepto clave. Una sola pregunta, con frecuencia, puede ser un indicador poco confiable de las actitudes de las personas en esta área. El objetivo final consiste en ser capaces de promediar las respuestas a todas las preguntas sobre un concepto para proveer un valor acumulado, válido y confiable, o índice del concepto (como "el interés”). Las preguntas no deben simplemente medir la misma cosa, sino extraer varias dimensiones o elementos de "interés político".

Una pregunta, o serie de preguntas, válida es la que mide lo que se pretende con eficacia. Una forma de validez es la llamada "validez aparente". Esto se refiere que al leer las preguntas, los términos parecen referirse a lo que se quiere investigar. Otra es la llamada "validez estructural". Esto es cuando la respuesta a una pregunta, o serie de preguntas, parece correlacionarse internamente la una con la otra, o con otras preguntas que miden cosas que se esperaría que estén relacionadas con el interés político.

La "confiabilidad" se refiere a si se dará la misma respuesta a las preguntas de una muestra a otra. Existen varios tipos de pruebas estadísticas para poder evaluar la validez estructural y la confiabilidad.

La "operatividad" es probablemente el aspecto que más tiempo consume en el proceso de las encuestas. Convertir conceptos en preguntas válidas y confiables que midan exactamente lo que se quiere, requiere un cuidadoso análisis en el vocabulario que ha de emplearse.

Formulación de preguntas para maximizar los datos de las encuestas

En general, las preguntas deben medir exactamente lo que se está tratando de responder. Deben ser tan claras como sea posible, especialmente en lugares con niveles de educación y alfabetización bajos. Por esta razón los términos y las formas de expresión son cruciales.

Una guía útil es consultar el trabajo que han realizado los analistas respetados en un área, como participación electoral, y examinar el tipo de preguntas que se formulan. ¿Qué preguntan a nivel internacional otras personas para medir la eficacia, o la posible participación electoral?

Hacer preguntas que ya han sido formuladas en algún otro lugar también nos facilita comparar los resultados con los que han sido encontrados en otros lugares, en otros tiempos. Esto es crucial. Cualquier resultado de una encuesta —como por ejemplo que el 34% de los sudafricanos no están interesados en la política— puede por sí mismo significar algo importante. Por otro lado, podría significar más si supiéramos que el porcentaje es mucho más alto, mucho más bajo o igual para las personas de otros países.

Al mismo tiempo, un contexto particular puede requerir de una pregunta especialmente formulada. De esta manera existe una fina línea entre el desarrollo de preguntas que tengan sentido en un contexto específico, y la producción de resultados que al ser comparados permitan un mejor entendimiento de la dinámica local.

Mas allá de estos comentarios generales, hay un gran número de escollos potenciales que los diseñadores de las preguntas deben entender.

Preguntas abiertas

Estas preguntas permiten que quien las responda pueda hacerlo espontáneamente, en sus propios términos. En lugar de pedir a las personas que califiquen la importancia de algunas posibles razones para votar en una escala de "muy importante" a "nada importante", se les puede preguntar, por ejemplo: "¿Cuáles son las razones más importantes para votar?" Así, las personas no presuponen qué es los que se busca probar.

Las preguntas abiertas, sin embargo, son muy costosas. La mayoría de las compañías de encuestas sólo permitirán realizar tres o cuatro. Una pregunta típica, tal como: "¿Cuáles son los problemas más importantes que enfrenta su país?", puede obtener docenas de respuestas diferentes. Cada una de ellas debe ser examinada y categorizada o "codificada" en categorías más amplias que sean consideradas útiles. Este es un proceso que toma mucho tiempo y que eleva considerablemente los costos del trabajo.

Las preguntas cerradas, que son las que tienen opciones cerradas para que las personas escojan, también presentan una gama de problemas potenciales que se discuten más adelante.

Formulación

La formulación se refiere a la manera como se presentan, o enmarcan, problemáticas importantes en la pregunta de una encuesta. ¿Qué aspectos particulares de una problemática general deberían ser abordados? ¿Qué conjunto de alternativas políticas deberían ser ofrecidas a los encuestados? ¿Puede una pregunta sobre la ubicación de un parlamento implicar cuestiones de costos y eficiencia? ¿Debería tener Sudáfrica una capital administrativa en Pretoria, por ejemplo, y una legislativa en Ciudad del Cabo o deben estar juntas en una misma ciudad? ¿Debería hacerse la pregunta sobre el status quo cambiante? De nuevo, como un ejemplo: ¿Debe el parlamento permanecer en Ciudad del Cabo, donde actualmente está, o debe ser trasladado a Pretoria o a algún otro lugar? Estas preguntas pueden producir diferentes resultados, con implicaciones políticas muy diferentes.

Aunque diferentes formulaciones pueden producir resultados significativamente distintos, las decisiones sobre qué tipo de formulación utilizar son casi imposibles de resolver y casi siempre generan críticas por parte de alguna parte del espectro político.

Orden de las preguntas

El orden de las preguntas puede moldear las respuestas, alterando el contexto que tienen en cuenta quienes responden sobre una problemática. Dado que las respuestas a una pregunta pueden moldearse por las respuestas a preguntas anteriores, preguntas que por sí mismas son imparciales, pueden crear un efecto bastante diferente cuando se formulan de manera intercalada. Las preguntas sobre posible participación electoral, por ejemplo, pueden inclinarse a favor de una participación potencial mayor si están precedidas por preguntas sobre el deber de las personas de votar, pues se les recuerda ese deber.

Orden de las respuestas

El orden en que se enumeran las posibles respuestas también puede tener efectos importantes sobre los resultados. Cuando se plantean respuestas extremas antes de una moderada —efecto de "contraste"—, se incrementa la probabilidad de escoger la más moderada.

Los efectos de orden también difieren de acuerdo con el método que se utilice para entrevistar. En las encuestas por teléfono o las entrevistas personales que son leídas a quienes responden, siempre se presente un "efecto de estímulo reciente" donde quienes responden tienden a escoger las últimas opciones, puesto que tienen más tiempo para pensar en ellas. En contraste, las presentaciones visuales como tarjetas o cuestionarios por correo pueden tener un "efecto de estímulo primario" donde las primeras alternativas tienden a ser escogidas por las personas, porque es más probable razonar sobre la misma.

Preguntas unilaterales vs. preguntas de selección forzada

Las preguntas "unilaterales" le piden a la persona estar o no de acuerdo con una afirmación, a favor o en oposición de cierta posición, o expresar determinado grado de opinión. Con las preguntas de "selección forzada" el investigador pretende proveer alternativas balanceadas tales como: "¿Está usted a favor de la política (X) del gobierno, o debería buscar alcanzar la política (Y) política?”

Los juegos de respuestas "estar de acuerdo" o "no estar de acuerdo" tienden a resultar a favor de "estar de acuerdo", especialmente cuando el conocimiento es bajo. Las personas que responden y que han tenido menos educación y poca experiencia política, pueden ser especialmente susceptibles a estos efectos. Cuando una persona ha pensado poco sobre un tema, es menos probable que desarrolle un argumento opuesto contra las declaraciones de un solo lado y es más probable que asienta.

La solución típica es ofrecer a quien responde una segunda o tercera alternativa sustancial —una alternativa forzada. Esto proporciona a quien responde un argumento contrario. Lo anterior generalmente disminuye el número de personas que están de acuerdo con la primera alternativa en los formatos de un solo lado y también cambia la distribución de la opinión. La fuerza de los argumentos y las alternativas presentadas son importantes —no todas son igualmente efectivas. Crear una segunda alternativa sustancial pone a los investigadores en la posición extraña de darle forma a la opinión pública, decidiendo qué alternativas incluir al igual que el contenido de esas alternativas.

Preguntas de doble filo

Un escollo típico que debe ser evitado son las preguntas que ponen "entre la espada y la pared". Aquí, la alternativa propuesta se plantea junto con una solución, un ejemplo sería: "¿Aprueba usted el incremento en los impuestos para reducir el déficit del presupuesto?" Quienes responden muchas veces no están claros de lo que su respuesta quiere decir.

Acaso un "sí" aprueba el incremento de los impuestos, por ejemplo, o quiere decir que hay que deshacerse del déficit, o las dos cosas.

Una pregunta "que pone más o menos entre la espada y la pared" contiene calificativos que llevan a los encuestados hacia la elección de una alternativa específica.

Palabras clave

Otra área de dificultades potenciales es el uso de las palabras para describir el objeto o referente de una proposición dada. ¿Están los fondos del gobierno diseñados para tratar la "drogadicción", o la "rehabilitación de la drogadicción”, "asistencia a los pobres", o "bienestar social" o "mejorar las condiciones de los pobres"? ¿Se les está preguntando a los encuestados que aprueben la "política presidencial" o su "manejo de la política"?

¿Qué palabras describen las alternativas que tienen los entrevistados a la hora de responder? ¿Se les está preguntando que "aprueben", "apoyen", o "favorezcan" algo, o que lo califiquen en una escala de "excelente", "bueno", "regular" o "pobre"?

Otra forma particular como se presenta este problema es asociar las "palabras de moda", o palabras usadas para evocar respuestas emocionales por parte de los encuestados, con alternativas de respuestas. Estas palabras pueden inyectar cálculos partidarios o ideológicos a las respuestas, al igual que respuestas menos informadas. En los Estados Unidos, la palabra "comunista" era bien conocida por sus efectos en las respuestas a las preguntas sobre las políticas extranjeras. La mención del presidente casi siempre tiene un gran impacto en los resultados, usualmente a favor de lo que sea que la Casa Blanca hace. En Sudáfrica, uno puede obtener diferencias significativas en los resultados si se les pide a las personas que comparen su vida ahora, y su vida hace diez años, eso es, si se les pregunta su vida comparada con "la vida bajo el apartheid".

"No sabe"

Los formatos de las preguntas también afectan el número de personas que expresan su opinión. Altos niveles de "No sabe" (NS) se obtienen al formular preguntas que requieran respuestas sobre si se está o no de acuerdo, sobre problemáticas remotas y abstractas, y en aquellas de gran dificultad (Ej.: aquellas que requieren explicaciones largas para hacer proyecciones al futuro).

El nivel de NS también puede ser afectado por el uso de un "filtro" como: "¿O no ha tenido usted la oportunidad para pensar en esto?" Los filtros usualmente incrementan el número absoluto de respuestas de NS, legitimando la falta de respuesta. Pero los filtros pueden también afectar la distribución sustancial de la opinión. Aquellos que posiblemente expresen su opinión cuando realmente no la tienen, no escogen las opciones de respuestas variadas en forma aleatoria. El problema se torna más complejo puesto que los llamados "flotantes" (aquellos que presentan respuestas diferentes dependiendo de los diferentes tipos de pregunta) son difíciles de predecir y no parecen tener una característica común.

Todas las dificultades potenciales revisadas en esta sección surgen por la forma en que los seres humanos piensan. La manera en que los humanos procesan la información es afectada en gran parte por la forma en que la información es presentada. Esto no es menos cierto en el ámbito de las encuestas. Las personas no desarrollan investigaciones exhaustivas para instantes representativos de una opinión o una actitud en la memoria de largo plazo. Por el contrario, prefieren buscar la información más accesible ya sea en el contexto del ámbito histórico o experimental inmediato , o del cuestionario o entrevista.

No existen respuestas fáciles. El significado de una pregunta siempre depende parcialmente de dónde se sitúe el cuestionario. La manera como consideramos nuestras respuestas siempre depende parcialmente de las alternativas y de cómo éstas nos son presentadas.

Aparte de algunas buenas reglas no parecen existir soluciones obvias al problema de las palabras. Aunque se trate de evitar "contaminar" las preguntas, puede que aquellas preguntas "limpias", extraídas del contexto político, resulten irreales e irrelevantes. Las palabras de moda y las asociaciones que sitúan entre la espada y la pared son, por lo general, las que le dan realismo político a las preguntas de las encuestas.

Preparación de la encuesta

Antes de realizar un trabajo de campo con los entrevistadores, cada cuestionario debe ser probado en encuestados similares a los que van a ser entrevistados en la encuesta real. Con base en este experimento, podremos identificar las fallas del cuestionario y hacer los ajustes necesarios.

Aunque pueda sonar extremista, la mayoría de los estudios pilotos son hechos en cuartos pequeños con un espejo falso, para que se pueda ver cómo va a ser la entrevista real, mientras que se observa y oye exactamente lo que va a suceder en relación con las preguntas, las respuestas y el lenguaje corporal.

Esto proporciona una excelente oportunidad para revisar si:

  • las instrucciones están claras para el entrevistador;
  • las preguntas están claras tanto para quien entrevista como para quien responde;
  • las preguntas suenan bien;
  • las preguntas incomodan o ponen ansiosaa la persona;
  • quien responde se cansa y piensa menos sus respuestas, y en qué punto ocurre esto;
  • las preguntas reúnen los diferentes tipos de respuestas que pretendemos obtener.

Cuando se probaron preguntas sobre identidad social, por ejemplo, IDASA encontró que el planteamiento, "¿Cómo se denomina a usted mismo?", estaba generando marcas personales, tales como, "buena persona" y "de mente abierta", lo cual no era lo que pretendían averiguar. Fue entonces necesario crear una especie de contexto en el que la persona respondiera la pregunta. Así, se cambió la pregunta a "Pensando en todos los grupos en Sudáfrica...", y después se proporcionó una gama de varios tipos de grupos y se preguntó "¿En cuál de esos grupos considera usted que se encuentra?".

Las pruebas piloto usualmente llevan a que se vuelvan a escribir, por lo menos, algunas preguntas, e incluso a borrar otras. Si en la prueba piloto el cuestionario es muy extenso, se debe devolver al marco de trabajo conceptual. Cuando son muchas áreas conceptuales, se debe eliminar un tema completo que pueda ser interesante pero no vital, o deshacerse de una o dos preguntas de cada área de conceptos.

Traducción

En una sociedad multilingüe, es imperativo que todos los encuestados puedan responder las preguntas en el lenguaje que se sientan más cómodos.

Aunque esto consume mucho tiempo, la mejor manera para asegurarse que los cuestionarios significan lo que realmente se propuso, es usar el método de "ciego doble" al traducir. Un grupo de lingüistas toma el cuestionario original y lo traduce a los lenguajes deseados. Después otro grupo de lingüistas toman esas versiones y lo traducen de nuevo al inglés (o al idioma original).

En ese punto, la versión re-traducida necesita ser comparada con la versión del idioma original. Cualquier diferencia debe ser ajustada encontrando otra palabra que exprese mejor el concepto clave, ya sea en el idioma original o en la traducción. En cualquier caso, nótese que si el lenguaje original es cambiado, todas las demás traducciones necesitan ser revisadas de acuerdo a esto.

Los buenos traductores no traducen simplemente cada palabra. Deben ser capaces de decirle cuándo los entrevistados están habituados a ciertas palabras clave en otros lenguajes, tales como "parliament" (parlamento), con el fin de utilizar los términos apropiados en el cuestionario.

Métodos para entrevistar

El método para entrevistar es esencial. Las respuestas a las preguntas del cuestionario no son necesariamente independientes de la manera como se obtienen.

Teléfono

Un método crecientemente popular es contactar a los entrevistados por teléfono. Las encuestas por teléfono por lo general son menos costosas, dado que no requieren que los entrevistadores viajen por todo el país o la región hasta la casa de las personas, además de que pueden ser más rápidas.

Un problema mayor se presenta debido a los porcentajes de propiedad de línea telefónica. Incluso en los Estados Unidos, se ha estimado que hacia principios de la década de los 90, un 5% de la población nacional (y el 10% en algunos estados) no tenían teléfono.

El gran problema es que el tener teléfono no es aleatorio. Es altamente asociado con los ingresos familiares. Aquellos que no poseen teléfono generalmente tienen puntos de vista extremadamente diferentes en cuanto a lo social y lo político, con respecto a quienes tienen teléfono. En países en vía de desarrollo, la diferencia entre los que tienen y los que no tienen teléfono impiden que las encuestas nacionales sean representativas, puesto que no se pueden representar adecuadamente las opiniones de las familias de bajos ingresos.

En los Estados Unidos, la organización Gallup una vez estimó que las encuestas pre-electorales por teléfono eran cinco o seis puntos más favorables para los republicanos que para los demócratas. Un ejemplo impresionante ocurrió en 1992 en Sudáfrica, cuando el Human Sciences Research Council (HSRC, Consejo de Investigación de Ciencias Humanas) utilizó una encuesta por teléfono para proyectar que F.W. de Klerk tenía más apoyo que Nelson Mandela en una carrera hipotética para la presidencia. El HSRC observó que en las respuestas finales, habían pesado las proporciones raciales del país. Lo que ellos olvidaron, es que aquellos africanos con teléfono no eran africanos muy típicos en general.

Las encuestas por teléfono también hacen más fácil que las personas decidan no participar en la encuesta, y por esta razón, que salgan de la muestra. Como nos daremos cuenta mas abajo, es importante no dejar que la gente se auto-excluya de la muestra. Aún más, las encuestas por teléfono raramente establecen la relación de confianza mutua posible que se presenta en las entrevistas personales, necesarias para que los entrevistadores puedan llevar a los entrevistados a temas controvertidos.

Las personas simplemente son más renuentes a expresar actitudes negativas a extraños que no ven. Puesto que las encuestas por teléfono tienen mayor probabilidad de incluir personas aisladas, éstas generalmente se sesgan hacia una recopilación de datos menos negativos. En algunas situaciones, sin embargo, la ausencia de contacto personal que se presenta con las encuestas telefónicas, es preferible.

Correo

En las encuestas por correo, simplemente se envía por correo el cuestionario a quien lo va a responder. El cuestionario entonces es auto-administrado. Dado que revisten una labor y costos de envío relativamente menores, tienden a ser más rentables.

Ahora bien, las encuestas por correo tienden a recibir menores grados de respuesta. Recibir una tercera o cuarta parte de respuestas frente a las encuestas enviadas, se considera un gran éxito, aun cuando estas tazas necesitan de un gran esfuerzo para persuadir a las personas para que respondan la encuesta. Se pueden sin embargo, ofrecer otros incentivos, tales como premios u oportunidades para ganar premios.

En algunos lugares, la efectividad de los servicios postales es un impedimento tanto por la calidad del servicio como por los altos grados de analfabetismo. Por estas y otras razones personales, las encuestas por correo sólo se llevan acabo en grupos de enfoque específicos, usualmente audiencias muy educadas, empresarios de alto nivel o de "élite".

Entrevistas personales

Las entrevistas personales pueden establecer una relación de confianza con quien responde, permitiendo la realización de preguntas más sensibles y respuestas con mayor profundidad. Dado que el entrevistado puede ver al entrevistador en entrevistas cara a cara, las características del entrevistador, tales como género y raza pueden influir en las respuestas de los entrevistados. Por consiguiente, en lugares como Sudáfrica, las compañías encuestadoras usualmente tratan de asegurarse de que el entrevistador sea del mismo sexo que el entrevistado. Si la encuesta se relaciona con cuestiones de sexo o género, es importante que los entrevistadores sean del mismo sexo.

Las entrevistas personales tienden a ser costosas, dados los costos del viaje y del trabajo. Sumado a lo anterior, las entrevista spersonales presentan muchos problemas logísticos que no tienen otros métodos. Es tan simple como que usted se enfrenta a pasar por la puerta principal de otra persona, absolutamente solo. Especialmente en Sudáfrica, los "malos" vecindarios, los sistemas de seguridad en los edificios y otros problemas menores, como los Rottweiller o los Doberman y los Pincher no permiten a los encuestadores contactar a todas las personas de la muestra.

De nuevo, aquellos que se niegan a responder y no pueden ser contactados en su casa, pueden llegar a causar estragos sobre la muestra pues generalmente esta población tiene atributos y actitudes muy diferentes.

Muestreo

Las encuestas son útiles cuando queremos saber sobre un gran número de personas. La meta es hablar con un número menor de personas (muestra) y generalizar a un gran grupo de personas (población). El muestreo es generalmente complejo y usualmente requiere de muchas estadísticas y computadoras. Pero es importante entender las bases lógicas para comunicar de una forma inteligente a una compañía que realiza el trabajo de campo lo que se quiere y para poder revisar de manera adecuada el resultado de ese trabajo.

¿Cuál es la población sobre la que usted quiere saber o generalizar algo? ¿Sobre todos los votantes, sólo sobre los votantes potenciales? ¿Acerca de los hombres o las mujeres? ¿Respecto de gente de edad avanzada o de los jóvenes?

Extraer una muestra de una población grande puede ser comparado con la elaboración de una sopa. Cuando uno mezcla una olla grande de sopa, un buen cocinero dirá que con tan sólo dos o tres cucharadas uno puede darse una idea razonable y confiable del sabor de toda la sopa. Obviamente esto asume que la sopa ha sido bien mezclada y que, por lo tanto, la sal no se amontonó en una sola esquina, o que las papas no están todas en el fondo de la olla, o que el ajo no está solamente en un lado de la olla. Cualquiera de estas posibilidades significaría que las cucharadas no estarían en la posibilidad de medir el contenido completo de la olla.

De nuevo, asumiendo una olla bien mezclada, más o menos el mismo número de cucharadas bien mezcladas nos daría una buena idea del sabor, sin tener en cuenta si fue hecha en una olla casera o en una olla de tamaño industrial de las que se usan en los restaurantes. El mismo número de cucharadas darían lo mismo si la sopa está bien mezclada. La cantidad de cucharadas deseadas variaría un poco, pero no se incrementaría tan rápido como el tamaño de la olla.

Empero, muy pocas poblaciones están "bien mezcladas": generalmente hay grupos (o una clase social) con actitudes que difieren significativamente del resto de las personas (así como sabemos que hay vegetales y condimentos diferentes) que no están repartidos al azar entre la población, sino que tienden a agruparse en ciertas regiones o vecindarios.

Hay que minimizar, lo más que se pueda, la posibilidad de que la muestra pueda ignorar o minimizar la representación de cualquiera de estos grupos o estratos en una muestra diseñada como puramente aleatoria. En efecto, mientras se intenta extraer una muestra que sea representativa de toda la población (o la olla de sopa), probablemente también se quiera "estratificar" la muestra y extraer pequeñas sub-muestras de cada uno de los grupos deseados (asegurándose así de que existen sub-muestras de papas, arroz y tomates).

Esto significa prestar atención a todos los tipos de razas y grupos lingüísticos, todas la regiones, pobres o ricas, urbanas o rurales, que hay que representar. Usualmente estos estratos tienen que ser construidos de manera que sus tamaños sean proporcionales al tamaño de estrato de la población real. De esta manera, si el componente rural de la población deseada es el 52%, el componente rural de la muestra debe ser el mismo.

Sin embargo, una vez que se decide estratificar en más de dos dimensiones, la selección de la composición de la muestra puede resultar complicada. Una muestra nacional en Sudáfrica, por ejemplo, puede dictar que se necesita un número determinado de personas de razas mixtas, personas rurales de Cabo Oeste y también un número determinado de africanos y personas blancas rurales, de la provincia. Esto también significa obtener un número de personas de áreas metropolitanas para cada grupo de esta provincia. Como esto se puede volver bastante difícil, puede ser que sea necesaria la colaboración de un demógrafo o un matemático para encontrar la solución.

Sin embargo, en algunas instancias puede ser mejor tener una muestra aleatoria estratificada desproporcionada. Esto sucede, en general, cuando un sub-grupo deseado representa una proporción muy pequeña de la población deseada. En Sudáfrica, por ejemplo, una muestra proporcionada consistiría en alrededor de un 9% de personas de raza mixta y alrededor de un 2% de personas de origen hindú. Pero si, por razones de costo, la muestra nacional es sólo de 2,000 personas, esto resultaría en menos de doscientas personas de raza mixta y alrededor de cuarenta hindús a encuestar.

De todas formas, no es posible basar ningún estimado estadístico confiable en una sub-muestra de cuarenta personas. Inclusive con doscientas personas, el margen de error sería tan grande que las proyecciones respecto a los votantes de raza mixta no ayudarían mucho a guiar un programa de educación dirigido a estas comunidades. Esto sería aún más complicado si se quisiera examinar las diferencias entre hombres y mujeres, urbanos y rurales o quiénes apoyan los partidos, dentro de las sub-muestras de personas de raza mixta y de ascendencia hindú. El número de personas que hubieran respondido dentro de estos sub-grupos resultaría demasiado pequeño para que fuera útil.

De esta manera, se puede considerar utilizar una “muestra sobre dimensionada” de pequeños grupos como estos. En ese caso, sabiendo que algunos de los pequeños grupos en que se está interesado sólo ameritan cuarenta entrevistados en una base de proporciones estrictas, se puede decidir entrevistar a cien personas para obtener una base más confiable de información. Una vez que todos los datos han sido seleccionados, esta muestra desproporcionada es corregida "dando un peso" menor a las cien entrevistas en razón de la tasa apropiada de forma que represente la proporción correcta de la muestra completa.

Sopesar las muestras también es útil cuando se trata de otros atributos demográficos importantes de los que ya existe información, pero que se conocerán hasta que los encuestados abran sus puertas. Es posible que se conozca, por ejemplo, el número de hombres y mujeres en una población deseada, y el número de personas de diferentes estratos educativos. Pero quizás no se pueda estratificar la muestra de acuerdo a estos rasgos a priori, porque el entrevistador no sabrá, hasta que alguien abra la puerta o conteste el teléfono, si es hombre o mujer o cuál es su grado de educación.

Una vez que la muestra esté hecha, se puede comparar con la población real según las líneas demográficas de las cuales tiene información, y después sopesar a las personas hacia arriba o hacia abajo en la dirección apropiada. Imaginemos, por ejemplo, que en la muestra se contactaran el doble de mujeres a las que verdaderamente existen en la totalidad de la población. En este caso, cada mujer en la muestra sería sopesada, al final, hacia abajo por la mitad, para llevar la proporción de mujeres de la muestra a su proporción adecuada.

La construcción de muestras es determinante para los costos de una encuesta dada. Las muestras que requieren una alta proporción de personas del medio rural que respondan, tenderán a ser más costosas debido a que los entrevistadores se tienen que trasladar a esas áreas.

Para lograr configurar muestras representativas en una encuesta de bases nacionales, usualmente se requiere de una considerable cantidad de infraestructura y personal. De esta manera, la mayoría de las organizaciones no gubernamentales, aun si pueden diseñar el proyecto y son capaces de analizar los resultados, necesitarán contratar una organización profesional para que conduzca las entrevistas.

Selección de participantes

Llegando al grupo familiar

Una vez que se han tomado decisiones sobre la construcción deseada de la muestra global, por ejemplo, el tamaño total de la muestra y el número de entrevistas a ser conducidas en cada estrato, el siguiente paso es traducir esa muestra deseada en entrevistas.

Hay por lo menos dos maneras muy diferentes de proceder en este punto. La clave de la distinción es decidir si se quiere una muestra de probabilidades aleatorias o una muestra por cuotas.

Muestra de probabilidad aleatoria

En la probabilidad aleatoria, cada persona de la población tiene la misma oportunidad de ser seleccionada al final de la muestra. Esto supone que se conoce el tamaño total de la población. Si el tamaño es "n", entonces la probabilidad de selección de las personas es = 1/n.

Si contamos con un listado de toda la gente que vive en una determinada demarcación, una muestra probabilística totalmente al azar simplemente significa que se irán extrayendo de esa lista todos los nombres necesarios hasta alcanzar la cifra deseada. Alternativamente, si se ha segmentado la muestra en varios subgrupos (por ejemplo, población urbana y rural), se seleccionará al azar un número X de nombres de la lista de población urbana y un número Y de nombres de la lista de poblaciones rurales. Una vez que se toma la muestra, va a ser simplemente necesario visitar estas personas, contactarlas por teléfono, o enviarles el cuestionario por correo.

Incluso en los casos en que se cuenta con listados completos de todas las personas que habitan en una comunidad, las entrevistas personales que utilizan muestras totalmente aleatorias tienden a ser extraordinariamente costosas. Se tienen que asumir los costos de realizar entrevistas en todos los sitios seleccionados al azar independientemente de qué tan distantes resulten entre sí. Consecuentemente, las estrategias de entrevista más personalizadas utilizan muestras al azar acotadas. Es decir, se minimizan los costos de transportación enviando a un grupo de entrevistadores a una locación seleccionada al azar para que conduzcan las entrevistas requeridas en ese punto.

Las muestras acotadas son ampliamente utilizadas porque reducen costos, pero también porque a menudo no se cuenta con listas completas de nombres. Muchos países, provincias o municipalidades no cuentan con ese tipo de listas o, si las tienen, no las compartirán con un investigador.

Por tanto, a pesar de que se pueda saber el tamaño de la población total y el número de personas que viven en las distintas regiones o subgrupos, puede no necesariamente existir un listado de nombres individuales. Las muestras acotadas alrededor de puntos muestrales, ayuda a los investigadores a llegar a domicilios individuales de forma tal que se mantiene el azar y una idéntica probabilidad de selección.

Esto implica la selección de un conjunto de las denominadas "unidades primarias de muestra" (UPMs). Las UPMs son las unidades más pequeñas de las que se eligen al azar los puntos de muestra finales. Las UPMs comprenden las unidades geográficas más pequeñas sobre las que existen datos poblacionales confiables (para la mayoría de las encuestas, esto significa la población de más de 18 años). En algunos países que cuentan con buenos datos censales, son llamadas "áreas numeradas".

Sin embargo, el procedimiento no se limita simplemente a extraer puntos muestrales finales de las UPMs, porque éstas casi siempre tienen diferentes magnitudes de población. Aún en los casos en que se pueden obtener áreas numeradas determinadas por el censo compuestas de un número determinado de domicilios cada una (por ejemplo, en Zimbabwe cada área numerada comprende 100 domicilios) el número de personas en cada domicilio va a ser diferente. Por tanto, se debe pesar cada UPM potencial por el número real de personas que viven en ella. Es decir, la probabilidad de seleccionar un punto muestral final de una UPM debe ser proporcional a su población efectiva.

Una vez que se ha medido cada UPM por el tamaño de su población, se puede proceder a seleccionar al azar los puntos muestrales finales. El número efectivo de puntos muestrales finales se determina por el número de entrevistas que se desee realizar en cada punto y el tamaño total de la muestra. La mayoría de las encuestas realizan entre cinco y siete entrevistas en cada punto. Consecuentemente, si se van a hacer cinco entrevistas en cada punto y el tamaño total de la muestra es de 2,500, se debe seleccionar al azar una lista de 500 puntos muestrales finales.

Ahora ya se sabe a dónde se quiere ir. Por ejemplo, la lista generada puede mostrar 350 suburbios, algunos de los más populosos serán seleccionados más de una vez, y 150 distritos rurales. Los investigadores de encuestas dispondrán de mapas de cada una de estas áreas y luego seleccionarán al azar un lugar en un suburbio. La tarea puede tornarse muy laboriosa, pues algunos investigadores podrían sobreponer una transparencia de los puntos numerados elegidos al azar, luego seleccionar un número al azar y entonces buscar en el mapa la calle en donde intersecan. Ese es el punto donde finalmente se enviará a los entrevistadores.

En muchos lugares no existen mapas confiables, o los mapas rurales pueden ser tan extensos que sólo muestran la ubicación de los poblados, pero no las calles que los conforman. En este caso, se tendría que fijar una regla como la de empezar en algún punto común, tal como una iglesia, escuela o edificio municipal.

Una vez que los entrevistadores saben a qué punto deben dirigirse, deben seguir una serie de reglas que les permitan seleccionar domicilios al azar. Por ejemplo, pueden dirigirse al punto de partida convenido, mirar al este o al oeste y luego avanzar diez casas y realizar entrevistas cada cinco. La regla debe ser elegida al azar, pero todos los entrevistadores deben seguir una misma. El punto clave es que el entrevistador no debe intervenir en la selección de los domicilios.

El último paso consiste en seleccionar a un entrevistado real. Una vez más, darles a todas las personas la misma probabilidad de ser seleccionadas exige que no sólo se hable con la gente que abre la puerta o conteste el teléfono. Si se está trabajando con una muestra escogida de un enorme registro de población, se necesita hablar con la persona específica cuyo nombre aparece en la lista.

Si no se cuenta con esa lista, una vez que está frente a la puerta o tiene a alguien al teléfono, se necesita "numerar" el domicilio o hacer una lista de la gente que vive en él (normalmente son ciudadanos mayores de 18 años). Luego, se necesita seleccionar un nombre al azar y entrevistar únicamente a esa persona. Una forma común de seleccionar a esa persona al azar es preguntar quién de los residentes en el domicilio cumplió años más recientemente. En áreas rurales, mucha gente puede irritarse al no tener la oportunidad de expresarse, especialmente si no se elige al jefe de la familia, sobre todo si es hombre, y pueden no entender el método del cumpleaños. Una forma visible de mostrar la lógica de la selección al azar es la de distribuir un juego de tarjetas de distintos colores entre todos los elegibles, volverlas a reunir y pedirle a alguno de los presentes que seleccione al azar una de las tarjetas: la persona a la que se distribuyó esa tarjeta es a la que se entrevista.

Sin embargo, no todas las puertas que se toquen ni todas las llamadas telefónicas que se atiendan se traducirán en una entrevista exitosamente realizada. Muchas personas no estarán en casa, otras sí lo estarán pero permanecerán inaccesibles tras rejas de seguridad y otras simplemente se rehusarán a contestar. Como se ha indicado, es muy importante hacer todo el esfuerzo posible para que las personas no se autoexcluyan de la muestra. Esto debido a que es probable que quienes no se encuentren en su domicilio, o se rehúsen a participar, sean diferentes de la muestra general en varios sentidos. Es altamente probable que las personas que generalmente se encuentren en casa, especialmente si las entrevistas se realizan entre semana, sean jóvenes, desempleados, amas de casa y ancianos. Los que se rehúsan a hablar con los entrevistadores tienden a estar más aislados, y se quiere que ese tipo de personas estén representadas en cualquier muestra. Esto es especialmente cierto si tal aislamiento se relaciona con un tópico de interés, como votar.

La "no respuesta" puede causar estragos en la representatividad de una muestra. En los Estados Unidos se ha duplicado desde los años cincuenta, pasando de entre 12 y 22% a entre 30 y 55% en el caso de entrevistas personales y de 25 a 35% para muestras telefónicas. En Sudáfrica, la "no respuesta" llegó a cerca del 100% en algunas comunidades de blancos conservadores en entrevistas realizadas entre 1993 y 1994.

Un truco utilizado con frecuencia es el de corregir la falta de respuestas "promediando" las respuestas obtenidas de acuerdo con las estadísticas censales conocidas. Así, si no fueron entrevistados suficientes varones de edad media, las respuestas de ese grupo pueden ser "promediadas al alza" en algunas fracciones. De esta forma se tiene que, por ejemplo, si sólo se realizaron la mitad de las entrevistas a este subgrupo de las que se requerían en la muestra, simplemente se multiplica cada caso por 1.5.

No obstante, esto resulta problemático porque se asume que aquellos que no fueron incluidos en la muestra o rehusaron participar son iguales a los que se entrevistaron en todo el espectro de actitudes registradas por la entrevista. Sin embargo, como se acaba de mencionar, el simple hecho de que una persona estuvo fuera del lugar (probablemente trabajado o de compras) o se rehusó a contestar, probablemente las hace diferentes de aquellos que sí estuvieron en casa o quisieron hablar con el entrevistador.

Hay algunas cosas que se pueden hacer para minimizar la incidencia de quienes se rehúsan a colaborar. Es necesario capacitar a los entrevistadores intensamente para que sean tan corteses como sea posible. El cuestionario debe incluir una parte introductoria que haga la encuesta lo más interesante posible para los potenciales entrevistados, así como para convencerlos de la importancia que se le concede a sus opiniones. Finalmente, los entrevistadores deben preguntar si han llegado en un momento oportuno y si no, ofrecer la posibilidad de concertar una cita cuando el entrevistado no esté ocupado y pueda invertir algún tiempo en responder las preguntas formuladas.

Se puede tratar de minimizar el efecto de la gente que no se encuentra en su hogar de distintas maneras. Antes que nada, se debe tratar de celebrar la mayor parte de las entrevistas por la noche o durante los fines de semana. Los días hábiles son difíciles porque los trabajadores suelen encontrarse fuera de su hogar, aunque las amas de casa pueden disponer de más tiempo para hablar. El peor momento parece ser el de la cena, cuando la gente se encuentra ocupada en su preparación o consumo y les irrita sobre manera ser perturbadas.

En segundo lugar, se le debe dedicar gran atención a las denominadas "visitas posteriores". Si la persona incluida en la lista o la que fue seleccionada al azar por el método del cumpleaños o de las tarjetas de colores no se encuentra disponible, se debe preguntar cuándo es probable que regrese y volver entonces para conseguir la entrevista. La mayoría de las compañías encuestadoras exigen que los entrevistadores realicen al menos dos, cuando no tres "visitas posteriores" para contactar a la persona originalmente seleccionada. Algunas encuestas que proveen información sobre el mercado para los medios requieren hasta cuatro de esas visitas.

Sólo cuando el entrevistador ha efectuado el número requerido de visitas posteriores y no ha tenido suerte, se le debe permitir realizar una "sustitución". El sustituto no debe ser alguien que habite el mismo hogar. Es preferible que sigan alguna regla, como ir a la segunda o tercera casa de la izquierda o la derecha o marcar un número arriba o debajo en la lista telefónica.

La clave reside en hacer un esfuerzo extra para asegurarse de que quienes probablemente se encuentren fuera de su domicilio no pueden escabullirse fácilmente de la muestra y de que no sean fácilmente sustituidos con el tipo de personas que es más probable que se encuentren en su hogar.

La ventaja de una muestra probabilística al azar es que permite sacar provecho de las leyes de muestreo matemático que posibilitan generar resultados para la población en su conjunto basados en una muestra. Estas leyes nos indican que el promedio (media) de cualquier muestra tomada al azar tenderá a igualar la media de la población total de la que se extrajo. Más concretamente, para cualquier tamaño muestral determinado, esas leyes nos ofrecen fórmulas para calcular el margen de error exacto de cualquier muestra. Es decir, sabemos que para una muestra determinada, una estimación muestral se ubicará con cierto rango en la media real de la población en general el 95% de las veces. Esto es así porque si tomamos un gran número de muestras, las leyes de probabilidad nos indican que alrededor del 5% caerá fuera del margen normal de error. Sin embargo, 95% de las muestras su ubicarán dentro del rango o banda calculable de la media real de la población. Entre más grande la muestra más estrecha esa banda.

Cuotas

Un método alternativo es el de muestras por cuota. En este caso, la muestra total se construye para representar a la población en su totalidad a lo largo de todas las líneas importantes de diferenciación. Por ejemplo, se decide que la muestra tendrá ciertos porcentajes de cada provincia y de cada ciudad, de hombres y de mujeres, de cada grupo lingüístico y de cada grupo racial. Sin embargo, la selección final de los entrevistados queda a juicio del entrevistador.

A cada entrevistador se le da una cuota que cubrir en su área; es decir, una lista con el número de personas que deben identificar y entrevistar y que correspondan a las distintas categorías demográficas. Así, se le puede pedir a un entrevistador que encuentre a cinco hombres y seis mujeres africanos que vivan en áreas urbanas, y a siete hombres y ocho mujeres africanos que vivan en áreas rurales.

Sin embargo, no se les indica a qué domicilios o calles ir, o algún procedimiento de selección al azar que deban seguir, simplemente deben encontrar a la gente que se ajuste a las categorías deseadas.

Debido a que los entrevistadores son liberados de la responsabilidad de todo el procedimiento al azar descrito anteriormente, son capaces de obtener el número deseado de entrevistados más fácilmente y con costos de transporte mucho más bajos. Esto hace que las muestras por cuota sean considerablemente más económicas que las muestras probabilísticas al azar.

No obstante, la mayor limitación deriva del hecho de que al sustraerle la probabilidad de inclusión equitativa y conocida, que caracteriza a la muestra probabilística, no se pueden utilizar las teorías matemáticas de la probabilidad para hacer inferencias de una muestra por cuotas a la población en su conjunto. Es posible calcular la frecuencia de respuestas de una muestra por cuotas, pero hablando estrictamente, no se puede determinar el grado en que esos resultados serán representativos de los valores verdaderos de la población en su conjunto.

Trabajo de campo

El trabajo de campo requiere la selección y el entrenamiento de los entrevistadores, al igual que su despliegue y su manejo.

Entrevistadores

Siempre que sea posible, es mejor usar solamente entrevistadores entrenados y con experiencia. En cualquier caso, el entrenamiento es extremadamente importante. Si no se cuenta con entrevistadores profesionales, es necesario revisar el proceso de selección de los encuestados cuidadosamente. Igualmente se debe revisar extensivamente el cuestionario, incluso cómo se espera que las preguntas sean leídas y que ciertas palabras sean enfatizadas. Hay que recalcar la importancia de no abordar a los encuestados inapropiadamente o dar una opinión explícita o implícitamente a través de la ropa, las expresiones faciales o el lenguaje corporal. Aún entrevistadores experimentados deberían ser capacitados extensivamente con cada nuevo cuestionario.

Puesto que contratar a estudiantes universitarios suele ser menos costoso, usualmente se les pide que conduzcan las entrevistas. Sin embargo, hay que ser cuidadoso con esta opción. Los estudiantes que están interesados en encuestas sociopolíticas, generalmente están activos políticamente y por lo tanto están más propensos a comunicar sus propias preferencias a los encuestados de manera bastante explícita.

Como se mencionaba anteriormente, es necesario asegurarse de que los entrevistadores sean del mismo contexto cultural que los entrevistados, especialmente si la encuesta toca temas relacionados. De todas formas, en algunas ocasiones, puede ser mejor seguir otros procedimientos.

Trabajo de Campo

El trabajo de campo debe ser realizado bajo estricta supervisión de los supervisores de campo. Las compañías más respetadas visitarán nuevamente, por lo menos, a un 10 o 15% de las casas de las familias entrevistadas, para confirmar que realmente fueron entrevistadas, y también para repasar algunas preguntas y verificar que las respuestas asentadas son las respuestas verdaderas.

Probablemente lo más importante no es hacer esto, sino que los entrevistadores sepan que será realizado y que su pago dependerá de los resultados satisfactorios que se obtengan de las visitas de confirmación. Los entrevistadores de campo no difieren de las demás personas de la sociedad. Desafortunadamente, muchas historias han sido contadas sobre investigadores desesperados que encuentran a sus trabajadores de campo sentados bajo un árbol, llenando cuestionarios con nombres, direcciones y respuestas ficticias. Las llamadas de rectificación pueden hacerse cuando gran parte de la población posee el servicio telefónico. Si no, la rectificación deberá realizarse personalmente y probablemente antes de que el grupo de entrevistadores abandone el área.

Los supervisores de campo también deben revisar todos los cuestionarios, antes que el equipo se aleje del área, para asegurar que todo fue llenado completa y correctamente, y si no, enviar el entrevistador de vuelta a la persona para obtener la información necesaria.

Recibiendo datos

Las respuestas obtenidas necesitan entonces ser traducidas a un formato legible en computadora. Hay algunos paquetes de software estadísticos que proporcionan funciones accesibles para la captura de datos, para después manipularlos e interpretarlos. El SPSS (Statistical Package for Social Sciences) o PECS (Paquete Estadístico para Ciencias Sociales) es uno de los programas más usados.

Las compañías de trabajo de campo comúnmente tabulan los datos y proporcionan un reporte técnico. Aún así, la organización que paga la encuesta debe obtener su propio juego de datos en disco para computadora, preferiblemente compatible con el formato SPSS. La organización también puede querer hacer su propio análisis, o si no tiene experiencia en el manejo estadístico, contratar a otro individuo o entidad para hacerlo. En cualquier caso, la organización debe conservar la posibilidad de monitorear y evaluar lo que le está siendo entregado. Igualmente importante, es el hecho que pueden hacerse una gran cantidad de manipulación de datos, de tabulaciones cruzadas o de correlaciones para obtener mayores y mejores interpretaciones de los datos, pero que una compañía de encuestas no siempre presenta en su reporte técnico.

Tiempo

Realizar el trabajo apropiadamente requiere de mucho tiempo para pasar de la conceptualización al análisis de los datos y al reporte escrito. Aún cuando es absolutamente imperativo entrar al campo rápidamente para captar las reacciones del público ante un evento que se desarrolla con rapidez, es difícil imaginar un trabajo bien hecho en menos de seis semanas.

Las entrevistas de muestras nacionales pueden tomarle a la compañía más experimentada varias semanas para completarlas. Proyectos más grandes, como el intento por evaluar algún modelo de participación de los votantes, por lo general demorará varios meses o hasta un año si se involucran aspectos académicos que pueden llegar a ser molestos.

Costos

El costo del proyecto incluirá los costos de administración, tabulación de datos y demás. La mayor porción de estos costos generalmente son para el trabajo de campo, que incluye la transportación, el alojamiento y la labor de los propios entrevistadores y de los supervisores de campo. La última parte se determina por el número de entrevistas que se van a realizar, el número de llamadas o visitas a hogares que sean requeridas para realizar el número total de entrevistas, el número de áreas difíciles de visitar a las que haya que ir, y la duración de cada entrevista. De esta manera, el tamaño de la muestra, la estratificación, la construcción de la entrevista y el uso, o no, de la probabilidad o de la muestra parcial es importante tanto metodológica como financieramente.

Dados los costos asociados con la conducción de una encuesta, es posible comprar uno o dos, o a veces hasta doce, espacios para realizar preguntas en investigaciones regulares de mercado que se estén llevando a cabo. |Las organizaciones de investigación de mercados tienden a conducir encuestas sobre bases regulares, así, si determinado número de clientes incluyen preguntas dentro de la encuesta, se comparten los costos. Los costos pueden ser calculados "por pregunta", algunas veces con un cargo inicial. Muchas organizaciones deciden añadir sus preguntas a encuestas que se están realizando. Esto es muy eficiente cuando tan sólo se quieren aplicar unas cuantas preguntas a una muestra representativa. Por ejemplo, verificar los niveles de interés en las próximas elecciones, o los niveles de registro. De igual manera, la realización permanente de encuestas en conjunto permite revisar estas problemáticas sobre una base más regular y monitorear las tendencias de cuando en cuando.

Algunas preguntas tales como “¿por qué las personas no están interesadas?” o “¿por qué no se han registrado aún?” conducen a muchas otras preguntas. Cuantas más preguntas, más altos son los costos. Además de lo anterior, puede ser mejor enfocar la atención de los encuestados en problemáticas de votación, elecciones y democracia con el fin de recibir respuestas más pensadas y consideradas. En una encuesta realizada en conjunto, puede que no se pueda controlar si los encuestados responden a una pregunta sobre la competitividad de las elecciones inmediatamente después que se le ha preguntado sobre su consumo mensual de aceite para motor. Finalmente, dados los costos y el interés del cliente, es posible que encuestas permanentes de investigación de mercados, no sean hechas en áreas rurales distantes o muy pobres.

Uso de datos disponibles

Aquellos educadores encargados de establecer las necesidades educativas, tratarán de identificar los distritos electorales y la infraestructura del país, lo cual en primera instancia, puede parecer como una tarea que debe ser asumida empezando de cero. Posiblemente lo tengan que hacer, aunque investigar fuentes de datos existentes trae ciertos beneficios:

  • menor tiempo para conducir la investigación
  • menos costos
  • carencias ya identificadas que permiten un mayor enfoque
  • los vacíos con respecto a los datos generales ya han sido identificados y de esta forma se puede prestar mayor atención al desarrollo general del propósito

Hay muy pocos lugares donde no se tiene dato alguno. Y hay muy pocos lugares donde no existe una sola fuente de información.

Las organizaciones internacionales deberían trabajar de cerca con las personas nativas del área. Muchas veces no están al tanto del conocimiento existente, particularmente si se trata de tradiciones orales, y siempre son las primeros en asumir que algo nuevo e impactante debe hacerse al respecto. Pero aquellos que trabajan con programas de educación electoral deben entender que su trabajo debe desarrollarse dentro del gran marco de la democratización. Los que gobiernan, así como la sociedad civil, necesitan buena información. Y las elecciones deben estimular el que se reúna y se haga pública esta información.

Papel, personas o bytes

La información que está disponible en bases de datos tiene la ventaja que puede ser fácilmente manipulada, revisada y movida de un lugar a otro. Cuando ha sido cuidadosamente recolectada, y el software y el hardware son los apropiados, la base de datos puede ser extraordinaria. Aún cuando también puede ser frustrante, especialmente en los países en vías de desarrollo. La información puede estar almacenada en formatos incompatibles, o puede estar desactualizada, incompleta y muchas veces inaccesible. Las computadoras pueden ser una maldición al igual que pueden ser un gran apoyo para una democracia abierta.

La información en papel, por el contrario, no sufre problemas de incompatibilidad. Si los documentos y las publicaciones están disponibles, los problemas radican en la facilidad para manejar la información, la forma en que ha sido preservada y los costos de su revisión.

Las personas sólo ven hasta donde llega su horizonte

Los encargados de buscar datos deberán tener presentes cuestiones de confiabilidad, disponibilidad y costos. En algunos entornos, por ejemplo, donde ha habido sistemas autoritarios, no hay cultura oficial de “libertad de información”. Los burócratas gubernamentales pueden no responder a pedidos de información. Podrían considerar esa información como privilegiada o un secreto de Estado. Existe también el peligro de que los datos recolectados por el gobierno sean manipulados por razones políticas. Eso quiere decir que, aunque la información llegue a ser públicamente disponible, puede no ser útil para los educadores.

Pero aún datos correctos pueden presentar a los educadores, una variedad de cuestiones de utilidad. Esto es porque hay un mar de información que requiere una selección cuidadosa. Los educadores deberán establecer con precisión, qué información requieren y cómo la van a usar, incluso antes de empezar la búsqueda. Estas preguntas se repetirán constantemente, porque cuando alguna información resulta disponible, ésta conduce a más preguntas. Lo esencial es no perder nunca el enfoque inicial.

Buscar en los lugares obvios

Los registros electorales y datos relacionados proporcionan un primer punto de arranque, si fueron recolectados nacional o regionalmente. Pueden proporcionar información básica sobre el número de electores y su dispersión geográfica. Sin embargo, en países en desarrollo y en sociedades en transición, el registro de electores puede ser de mala calidad. En este tipo de situaciones, los educadores necesitan evaluar qué tan correcto y actual es el registro electoral para poder determinar su utilidad.

Para establecer estos listados, se debe disponer de información sobre los encargados de realizar el registro, los lugares donde se llevó a cabo, y quizás hasta de los lugares finalmente no se utilizaron. Entre estos lugares podemos encontrar muchos sitios públicos como bibliotecas, colegios, clínicas y oficinas del gobierno, al igual que estructuras temporales que tienen relación con los centros donde se reúne la gente en la comunidad tales como campos deportivos, mercados y demás.

Otra información básica estará disponible en formas que pueden ser tanto rudimentarias como altamente computarizadas. Los directorios telefónicos pueden ser útiles al igual que los directorios del gobierno, las listas de correo y de direcciones usadas para el cobro de los impuestos (si son documentos públicos), las listas de licencias de televisión y radio y las estadísticas de los oyentes.

Más allá de esta información geográfica básica y de direcciones, existirán anuarios y reportes del gobierno sobre una gran variedad de temas. En países pobres, estos reportes puede que hayan sido elaborados por agencias internacionales o compañías internacionales interesadas en planes y oportunidades de desarrollo.

Además de los reportes con un enfoque en el desarrollo, muchos países tienen oficinas de turismo y publicaciones turísticas que contienen información básica del país y que facilitan los viajes. Los horarios de autobuses y trenes, las listas de hoteles, así como las oficinas de contacto para encontrar información local, incrementan la cantidad de información sobre la infraestructura del país y de las formas básicas de gobierno.

Con la creciente popularidad del Internet, se han hecho posibles las búsquedas de información sobre países alrededor del mundo. Si bien no toda la información es conservada dentro del país, es sorprendente cuánta información tienen las instituciones académicas. Actualmente, el acceso a tales instituciones en el hemisferio occidental o norte es mayor a través de la red; sin embargo, estas instituciones cuentan con servidores de Internet que permiten un enlace permanente con las organizaciones y redes del hemisferio sur.

Más allá de estas fuentes de información, existen bibliotecas, departamentos del gobierno y unidades de investigación vinculados con los gobiernos locales, regionales y nacionales, así como con institutos estatutarios regionales y nacionales. Todos estos recolectan información, y la mayoría de ellos se la suministrarán a las personas que la pidan, quizás a un determinado costo. Las ONG internacionales y domésticas, tienen una enorme cantidad de experiencia personal e información cotejada sobre países y, por lo general, están dispuestas a proporcionarla de una manera más libre que los departamentos del gobierno.

Quizá los datos más útiles, y no siempre accesibles, son aquellos recolectados en sondeos políticos y de mercadeo. La razón por lo cual son útiles es porque tienen relación directa con las actitudes de los individuos o grupos y sus problemáticas con respecto a las elecciones. Si es posible desarrollar una relación con los recolectores de esta clase de información, podría pedírseles que re-analicen datos existentes para responder preguntas particulares que los educadores electorales puedan tener.

Todas las fuentes y las organizaciones listadas anteriormente recolectan información teniendo en cuenta no sólo propósitos electorales, sino por una gran variedad de otras razones, a lo largo de periodos considerables de tiempo. Por esto, la información recolectada es tan profunda y amplia que un funcionario que esté preparando una elección específica nunca lograría igualar.

De igual forma, surge un gran problema a la hora de reorganizar esta información para que sea útil para los educadores. Lo anterior puede resultar difícil y costoso. Además, las discrepancias en los datos, la información recolectada en diferentes periodos y con diferentes grados de confiabilidad, así como la información desigual sobre ciudades y personas, las actividades que generan fuentes de ingresos y los debates políticos desactualizados, pueden obstaculizar la labor del compilador.

En ocasiones reunir esta información es más difícil, toma más tiempo y es más costoso que salir y recolectarla de nuevo. Aunque esto es poco común en la esfera donde trabajan los educadores. Enfocarse en el desarrollo de la comprensión de la población de votantes, de la infraestructura disponible que apoye el programa educativo en el país, así como de las necesidades educativas que enfrentan los diferentes grupos y audiencias, asegurará que los datos disponibles sean más efectivos que lo anticipado.

Interlocutores e intermediarios

Mientras algunos educadores están preparando grupos de enfoque y encuestas, otros prefieren salir y hablar con las personas que están trabajando con las audiencias importantes o con el electorado. Esta actividad tiene la ventaja que es mucho más ágil, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias a la hora de establecer con quién se deben llevar a cabo las conversaciones. También tiene la ventaja que da a los educadores un rango de matices y contra corrientes políticas que son difíciles de alcanzar por medio de cualquier otra actividad. Otra ventaja más es que estas personas aportan enormes conocimientos locales sobre las condiciones educativas, el ambiente político y para la identificación de problemáticas educativas.

Esta consulta o conversación es conducida a nivel práctico, de educador a educador, o a nivel del educador y líder de la comunidad. De esa manera se garantiza la autoría del programa desde el inicio. No obstante existen desventajas en este acercamiento, particularmente si descansa sobre la exclusión de la recolección de datos adicionales. Sin embargo, para propósitos educativos, donde los conocimientos y la autoría locales son tan importantes, es una forma potente y relativamente rentable de llevar el programa a la práctica.

Se puede extender su efectividad con pocos costos adicionales, añadiendo dos técnicas relacionadas. La primera es la de conferencias consultivas, donde una variedad de personas se reúnen y discuten las necesidades educativas y las condiciones educativas dentro de un programa estructurado. El programa estructurado puede ser muy formal, con diferentes ponentes hablando de diferentes temas, o más informal y basado en el diálogo, con una breve introducción del tema a tratar seguida por discusiones en forma de mesa redonda.

La selección de los miembros para el grupo de enfoque especializado se realiza con base en competencias profesionales y conocimiento local.

Dos tipos diferentes de personas

Entrar en el campo y hablar con personas de manera aleatoria no es lo más adecuado. La selección de las personas debe ser cuidadosa. Entender el uso de los dos términos "interlocutor" e "intermediario" nos ayuda a comprender el tipo de selección que debemos hacer. Los términos también indican algunas de las dificultades y limitaciones que se pueden encontrar y que aluden al cuidado que se debe tomar. Los interlocutores hablan en lugar de los electorados o como sus representantes. Los intermediarios se localizan entre el educador y la audiencia, y actúan como un puente entre ambos.

Los educadores elaborarán una lista de personas para conversar con ellas sobre la base de una valoración efectiva de la educación comunitaria y de las organizaciones no gubernamentales que operan en la esfera de investigación. La esfera de investigación puede ser nacional, regional o local. Sumado a lo anterior, identificarán a los líderes de la comunidad basados en la legitimidad que éstos tengan dentro de la comunidad investigada.

Finalmente, pueden emplear de forma productiva las conversaciones con aquellos individuos que se mueven entre la comunidad y el mundo de los educadores, como los estudiantes, académicos y miembros de los cuerpos diplomáticos. El último grupo puede ser particularmente útil donde exista una brecha entre el grupo de educadores y la comunidad; como por ejemplo, cuando se planea un programa internacional o cuando el grupo de educadores tiene que trabajar en una parte del país que no conocen. Por esta razón, será esencial identificar a aquellas personas que pueden unirse al grupo de educadores, así sea como intérpretes y conductores y no como educadores.

Identificando a las personas

Una vez que se ha seleccionado una lista tentativa, puede ser evaluada en coordinación con las personas que ya han sido previamente identificadas. En otras palabras la elaboración de la lista de personas es un proceso repetitivo. Los educadores identifican en una primera ronda a personas, probablemente basándose en el consejo de una ONG confiable, o como una instrucción de la autoridad electoral. En este punto es cuando el grupo de gente ya seleccionada sugiere a otras personas que eventualmente se podrían contactar.

La segunda lista aumentará y considerará a personas nominadas de manera regular. La segunda ronda de conversaciones tendrá lugar y la lista crecerá nuevamente. En algún punto de este ejercicio, la lista será redundante. En otras palabras, se harán nuevas referencias sobre gente con la cual los educadores hayan hablado anteriormente.

Los educadores deberán tener el cuidado de llevar un buen registro de las conversaciones sostenidas y de los detalles acerca de los entrevistados.

Confidencialidad

Cuando las discusiones se emprenden en contextos conflictivos, y donde los involucrados discuten las necesidades de los miembros de sus electorados, debe hacerse patente que la información recolectada será manejada con confidencialidad. Especialmente cuando las conversaciones están siendo conducidas entre profesionales, habrá comentarios críticos y reflexivos sobre las organizaciones que operan en la comunidad y con el electorado mismo. Lo que estas conversaciones suponen es que los programas se están desarrollando para ayudar a los grupos de enfoque. Cualquier uso distinto de esa información puede tener un impacto sobre las relaciones que existen entre aquellos que están siendo entrevistados y las comunidades en las que estos operan.

Limitaciones

Las técnicas aquí propuestas se basan en una metodología usada en estudios de evaluaciones, y se describen como "triangulación". Este término es usado al establecer la posición de un lugar o una persona en el mapa. En otras palabras, la información obtenida establece una dirección particular. Conociendo el lugar desde donde es realizado el sondeo o se establece la dirección hacia un punto, permite dibujar una línea a través del mapa. Después un sondeo similar es realizado desde otra posición. Si esto se hace tres veces desde puntos diferentes, se forma un pequeño triángulo en el mapa. Ahí es donde se encontrará la persona o el lugar.

En el caso de las conversaciones y entrevistas que tienen lugar con una variedad de interlocutores e intermediarios acerca de la misma comunidad, el educador tomará nota tanto de la información que se está suministrando como de la fuente de información. En otras palabras, juzgarán la información según los intereses y la posición de la persona que está dando la información.

Si esto se hace con cuidado, y si la misma conversación es conducida con varias personas, los datos sobre la comunidad serán cada vez más confiables. Será entonces posible situar la comunidad en un mapa de datos, alguno de los cuales posiblemente serán confirmados y expandidos, mientras que otros generarán escepticismo y tendrán implicaciones negativas.

Como ya se mencionó, puede haber problemas. Empero, éstos se pueden superar si se utiliza esta técnica en particular complementada con los datos recolectados a través de encuestas, datos existentes y grupos de enfoque. También es posible probar los datos que han sido recogidos con un grupo de referencia.

Grupos de referencia

Los educadores pueden establecer un pequeño grupo de referencia de organizaciones e individuos confiables con los cuales revisar la información que se está obteniendo del trabajo de campo. Tales grupos se reúnen regularmente, aunque no tengan un interés directo en la dirección propuesta por el programa o el resultado esperado.

Confabulación y desconfianza

Hay momentos en los que los intereses de algunas personas y organizaciones giran en torno a que los educadores tengan un punto de vista particular con respecto a la comunidad. Puede creerse que el grupo de educadores tendrá acceso a dinero que vaya a ser utilizado en la comunidad o que el grupo de educadores debe desarrollar programas de una manera específica para que beneficie a la comunidad o hasta a un partido político en particular. Si el grupo de educadores está compuesto por gente de fuera, puede que no sepan que aquellos a los que están entrevistando se conocen mutuamente y están discutiendo las implicaciones del programa entre ellos.

Es posible que dicha confabulación no se lleve a cabo con el propósito de disminuir la confiabilidad de la información que se está proporcionando. Las personas están en interesadas en ser considerados intermediarios o en conservar su prestigio ante la comunidad. Pueden no estar dispuestos a admitir que no conocen sobre algún tema y podrían exagerar acerca de su nivel de influencia para impresionar al equipo de educadores.

Pensamiento en grupo

Pueden, igualmente, existir puntos de vista dominantes entre las personas seleccionadas que no se correspondan con la realidad actual. Durante las crisis y las transiciones, hay cambios substanciales en las condiciones de la realidad, y las organizaciones en particular muchas veces no pueden mantenerse al tanto de estos cambios.

O pueden existir organizaciones e ideas políticas dominantes que se sobreentiendan. Esto puede ser real. Un solo partido puede tener el apoyo de todos los miembros de una comunidad local. Y en tales posiciones de dominio, es usual que los disidentes sean suprimidos y se vuelvan invisibles. Claro está, esto aumenta la posibilidad de que la minoría que apoya a otros partidos haga reclamos que no pueden ser probados.

Guardabarreras

Finalmente, hay quienes actúan como "guardabarreras" en vez de guías. Controlan el acceso a la información de la comunidad. Algunos son admitidos en la comunidad; otros no lo son. Y las razones para esto pueden ser políticas, ideológicas o personales. Los grupos de educadores deberán desarrollar una diversidad interna para asegurar que no sean rechazados por ser todos los integrantes del mismo sexo, país o de un ambiente étnico o cultural particular.

Esto por sí mismo no va a prevenir que existan guardabarreras. Pero el desarrollo de un acercamiento reiterado puede ayudar. En las sociedades tradicionales los educadores tienen que ser pacientes si quieren pasar por el filtro. Hay varias estrategias para lidiar con esto, pero quizás la más efectiva sea desarrollar relaciones de confianza con un intermediario que pueda presentar al educador a un líder tradicional.

Revisando la información

Los educadores que llegan a situaciones donde sospechan que la información puede estar matizada por algo de lo anterior, deberían buscar acercarse a individuos reflexivos que estén dispuestos a considerar todos los puntos políticos y que puedan demostrar la legitimidad de sus opiniones sustentándolas en evidencias. O, pueden escoger conducir entrevistas que incluyan a miembros de los grupos de enfoque directamente sobre la base de una muestra pequeña, sólo con propósitos de verificación, en lugar de llevar a cabo una encuesta completa.

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