Herramientas Personales
Usted está aquí: Inicio Enciclopedia Áreas temáticas Educación electoral Evaluación del contexto Necesidades educativas Grupos de enfoque, audiencias y electorados
Tabla de contenido

Grupos de enfoque, audiencias y electorados

Cada persona presenta distintas necesidades educativas. Aunque existan algunas necesidades comunes a todos los votantes potenciales, probablemente éstas se expresarán de forma diferentes según los individuos o grupos.

¿Quién se beneficia de un programa educativo?

La valoración de las necesidades tiene que considerar a los receptores o beneficiarios de un esfuerzo educativo. Hay varias palabras que pueden utilizarse para describir a estos receptores. Cada una de estas palabras tiene sus ventajas y desventajas, y los educadores al trabajar conjuntamente pueden confundirse innecesariamente al diferenciar la terminología.

Los comunicadores comúnmente hablarán de "el público", o "públicos", al referirse a un subconjunto de personas con características comunes muy particulares. Los anunciantes pueden hablar de una "audiencia", como por ejemplo una "audiencia joven". Aquellos encargados de conducir las campañas o con un mensaje informativo público particular pueden considerar un "grupo de enfoque" o "audiencia de enfoque" a las mujeres que están fuera del colegio pero que son menores de 20 años. Y los activistas o algunos educadores pueden decir que con quienes trabajan se constituyen en "electorados".

Cada una de estas palabras está siendo utilizada para indicar la importancia de definir cuidadosamente y de segmentar de la manera más realista posible, el grupo particular de individuos con los que el educador planea trabajar. Aún si el mandato para la educación electoral es universal, cada programa tendrá que tener en cuenta los diferentes métodos y mensajes dependiendo de los diferentes segmentos de la población. Los niños aprenden de forma diferente a los adultos. Los adolescentes se comunican en un lenguaje distinto a sus padres. Las mujeres incapacitadas se enfrentan a distintos obstáculos y por ello presentan otras necesidades a aquellos hombres capacitados.

Restricciones a la segmentación

Existen restricciones a las opciones que tienen los educadores. Algunas de éstas están ligadas a la información y los recursos. No siempre se puede conocer y predecir todo acerca de los individuos o grupos de individuos, y aumentar el número de personas siempre lleva a la simplificación.

Las consideraciones políticas, constitucionales y legislativas introducen otro tipo de limitaciones. El educador electoral podría verse obligado por la ley o un imperativo político a prestar atención a audiencias o electorados particulares. Pueden existir consideraciones logísticas. Los recursos disponibles y necesarios para alcanzar a grupos nómadas o de exiliados, por ejemplo, pueden simplemente no estar disponibles sin importar cuán relevante pueda considerarse este grupo. O el programa de educación al votante tendrá que ser generalizado —a través de la selección del lenguaje, medios y metodología— y por ende podría excluir algún segmento particular de la sociedad. Una selección cuidadosa de éstos puede ayudar, y pueden haber imperativos legislativos que pesen más que las restricciones logísticas.

Sumado a esto encontraremos que los educadores tienen ciertos "valores" que hay que hacer explícitos al evaluar cuáles electorados se convertirán en objetivos y hasta qué punto. Los educadores pueden sentir que, siendo justos, la gente pobre requerirá mayor atención que aquellos que tienen dinero, aun cuando éstos también requieran educación. O podrían considerar que la participación femenina es más importante que la de los hombres.

En muchas de estas opciones, puede que sea posible establecer un programa educativo que no discrimine, sino que se construya sobre la base de las fortalezas de educadores particulares que trabajen con electorados particulares. Existen "grupos de alto impacto" que los educadores deberían alcanzar dado el "efecto onda" que puede conseguirse al concentrarse en dichos grupos. Y finalmente, aquellos educadores que están comprometidos con la expansión y profundización de la democracia probablemente querrán prestar especial atención a los "marginados" o "grupos especiales" que requieren de cuidado y atención particular a la hora de determinar sus necesidades educativas; para estos últimos se deberán desarrollar programas especiales (que usualmente son más costosos).

El votante individual

Estos términos —grupo de enfoque, audiencia, electorado— son todos, conceptos genéricos. Ellos integran a los individuos en categorías manejables. Los educadores prefieren no etiquetar a las personas sino considerarlas como estudiantes, pupilos, participantes o principiantes. Los educadores electorales desarrollarán planes y currículos. Son ellos los que contemplan su tarea en términos de campañas, información pública y lecciones. Habrá momentos en los cuales se verán obligados a usar la terminología genérica. Sin embargo, los buenos educadores siempre tendrán en cuenta al aprendiz individual como base de cualquier planeación.

El electorado general

Los educadores, especialmente los que trabajan en programas oficiales de educación electoral, tanto a través de la autoridad electoral o algún otro cuerpo de carácter legal, tendrán cierta responsabilidad en proporcionar información electoral al electorado en general. Los electores con derecho al voto serán definidos en la constitución y la ley electoral. Normalmente, requerimientos de ciudadanía, edad y competencia serán establecidos. Algunos prisioneros podrán retener su derecho al votar, pero otros no. Y, en algunas elecciones, por ejemplo las municipales o de representantes de acuerdo a los distritos, requerimientos de residencia pueden también entrar en juego.

La autoridad electoral puede tener alguna obligación, entonces, de informar a todos los electores la fecha y tipo de elección, horas de votación, la ubicación de sitios de votación, requerimientos de registro y dónde hacerlo, el tipo de identificación requerido para establecer que se está calificado para votar, la manera apropiada en que se debe indicar la opción en la boleta electoral, y demás.

Estos mensajes generales de información electoral pueden entonces ser complementados, tanto por los propios programas de la autoridad electoral o por los de grupos de la sociedad civil, mediante información autorizada y mensajes educativos enfocados a casos especiales, como grupos marginados o aquellos con necesidades especiales.

Grupos de alto impacto

Los educadores pueden reducir el esfuerzo necesario para conducir un programa si identifican grupos de personas que tengan efecto sobre otras sin que el programa educativo les ponga mayor atención. Existe un modelo estratégico de planeación que afirma que todas las actividades pueden medirse bajo dos escalas —esfuerzo e impacto. Si los educadores electorales usan esta escala encontrarán que pueden definir cuatro tipos de trabajo:

  • programas que requieren mucho esfuerzo y que tienen un alto impacto
  • programas que requieren mucho esfuerzo y que tienen un bajo impacto
  • programas que requieren menos esfuerzo y que tienen un alto impacto
  • programas que requieren muy poco esfuerzo pero que también tienen muy poco impacto

El "esfuerzo" puede definirse de acuerdo al uso de recursos (personas, dinero, equipos) y la complejidad del programa. El "impacto" puede ser definido como el logro de objetivos establecidos donde éstos resultan en un cambio de actitud o comportamiento, o el desarrollo de habilidades o conocimiento de la audiencia con la que se trabajó. Así, es obvio que un educador inteligente deseará llevar a cabo programas que reduzcan el esfuerzo mientras que incrementan el impacto.

La selección de los grupos de alto impacto tiene que ser hecha con cierta humildad, porque es un arte más que una ciencia. De manera que los educadores podrían estar convencidos que se han escogido tales grupos, cuando en realidad se hizo usando como elemento de exclusión la reducción del esfuerzo y no porque el educador sabe que se incrementará el impacto.

¿Qué están buscando los educadores?

Como regla general, los educadores buscarán personas (o grupos de personas) que tengan fácil acceso a otras y que posean autoridad dentro de ese electorado. Que cuando hablen, las personas crean en la seriedad de lo dicho. Igual de importante es que tengan grupos de personas que deseen escucharlos.

También puede que busquen personas que tengan el poder de diseminar determinados mensajes a electorados particulares. Puede que sean maestros, entrenadores o comunicadores. O puede que, dada su posición en una compañía o institución, estén en capacidad de movilizar a dichas personas.

Las ventajas de invertir tiempo en identificar a estos grupos de personas, y después prestándoles especial atención, son obvias. Sorprendentemente, los educadores continúan preparando programas generalizados haciendo uso de aproximaciones con "estímulos aislados" a pesar del hecho de que esto pueda resultar más costoso, aun cuando parezca más barato por votante alcanzado.

Los costos rara vez tienen en cuenta los efectos multiplicadores gratuitos que pueden conseguirse a través de programas especializados para grupos de alto impacto.

Electores marginados y grupos con necesidades especiales

En cada elección, y ciertamente en cada campaña de "educación para la democracia", existen grupos especiales que requieren atención particular. Hay ciertos grupos que emergen con determinada frecuencia y que necesitan especial atención. Dentro de éstos grupos podemos incluir:

  • el personal electoral
  • los votantes fuera del país
  • los electores ausentes
  • los refugiados
  • los nómadas y migrantes
  • los electores en áreas remotas
  • las minorías
  • los discapacitados
  • los electores que no pueden dejar la casa o están hospitalizados
  • los prisioneros tradicionales
  • los prisioneros políticos
  • las fuerzas de seguridad
  • las mujeres
  • los jóvenes y los que votan por primera vez

Listarlos aquí no significa que los educadores se cierren a la posibilidad de que puedan existir otros grupos que requieran atención especial. Estos grupos variarán de país a país. Entre más se atomice la sociedad por el progreso, y exista más conciencia sobre las necesidades especiales y los derechos humanos de los grupos en oposición a los individuos, probablemente se podrán identificar un mayor número de agrupaciones especiales.

En circunstancias de transición, los intereses de ciertos grupos se podrán identificar con mayor exactitud, y estos grupos merecerán atención especial durante las elecciones. El régimen del Khmer Rouge en Camboya, por ejemplo, generó grandes cantidades de emigrantes de Camboya, a  quienes se garantizó el derecho al voto en las elecciones supervisadas por las Naciones Unidas. Las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica fueron consideradas como altamente incluyentes, y se tuvieron que realizar acuerdos para una diáspora de sudafricanos alrededor del mundo. La baja participación electoral de las personas jóvenes en democracias de larga tradición ha motivado programas especiales creados especialmente para la juventud.

Los educadores electorales no deberían menospreciar las formas tradicionales y visibles bajo las cuales funcionan las sociedades, si desean extender los derechos democráticos a toda la ciudadanía. Aparte de las hegemonías establecidas por grupos particulares de ciudadanos a través del lenguaje, cultura y manipulación del poder, una educación adecuada usualmente requiere matices especiales y una aproximación sofisticada a los individuos. Entre más matices se descubran y se tornen visibles mejor.

Personal electoral

El personal electoral puede ser un activo valioso para los educadores electorales. Este tipo de personal tiene la ventaja de ser claramente identificable, dispuesto a atender a los entrenamientos, disponible antes y, si se llevan registros, después de una elección, y están altamente motivados, aun cuando en algunos casos la motivación sea pecuniaria. Al proporcionar entrenamiento electoral general y oficial, así como un componente en relación a la educación al votante, el personal electoral puede convertirse en un instrumento potencial de educación informal (ver Función de los oficiales electorales). Al mismo tiempo, en muchos países en desarrollo y sociedades en transición, los trabajadores electorales y funcionarios electorales pueden tener un exceso de trabajo y no contar con un reconocimiento de sus esfuerzos. De ser así los educadores tendrán que evitar expectativas poco realistas.

No obstante, debido a las labores que ellos desempeñan, se tendrá que prestar especial atención a la información relacionada con los lugares y horas donde estas personas puedan votar, puesto que ésta difiere de la que se le suministrará a los votantes en general. Así parezca una tarea pequeña, no debe pasarse por alto, pues impactará sobre la confianza con la que ellos hablen sobre las elecciones e igualmente reducirá sus propias inseguridades, que pueden magnificarse conforme haya más presión.

Votantes en el exterior

El número de votantes fuera del país variará dependiendo del país en particular y de la elección. De igual forma, podría existir una legislación que defina si todo el grupo de personas, o solamente algunos, tiene derecho a votar o no. Aparte de los votantes residentes en el exterior se pueden incluir aquellos que forman parte del servicio diplomático, o están de vacaciones o en viajes de trabajo. Se puede incluir, también, a aquellos que viven fuera de su país de origen por largos períodos pero que mantienen la ciudadanía, e incluso a aquellos que nunca han vivido en su país de origen pero que tienen la ciudadanía por algún derecho histórico. En la mayoría de los casos, los que desean votar se identificarán de alguna forma. Se pueden elaborar planes para repartir la información o el material educativo entre éstas personas, la que inevitablemente tendrá que diferenciarse de aquella dada a los votantes residentes, por ejemplo en cuanto a los lugares de votación, horarios y métodos para votar. Puede que se hagan arreglos para permitir, entre otros, el voto por correo.

Voto anticipado y en ausencia

Para las personas que van a estar en el país en los días próximos a las elecciones, pero no el mismo día de la elección, puede haber algunas disposiciones que los cubran. Esto a menudo afecta a las personas que puedan estar de viaje o en el extranjero por motivo de negocios o vacaciones. Para algunas elecciones, como las presidenciales, esto puede incluir las personas que en el día de elecciones no van a estar presentes en la área donde se registraron.

Dos de las opciones más comunes disponibles para esos grupos son el voto en ausencia y el voto anticipado. El voto en ausencia requiere de una solicitud ante la autoridad electoral. Las boletas son posteriormente enviadas a los electores por correo, se marca el voto(s), y luego se devuelven por correo. En el caso del voto anticipado, los votantes pueden ir a su sitio de votación o a una oficina electoral de nivel superior para emitir su voto(s). Algunos países también permiten a los votantes que no estén en su área de registro en el día de las elecciones presidenciales obtener un certificado que les permita votar en otra área. Evidentemente, todos estos servicios especiales de votación tienen sus propios procedimientos y requisitos únicos que deben ser difundidos a los votantes que los quieran usar.

Refugiados

El grupo más complicado de votantes fuera del país o jurisdicción son, por mucho, los refugiados. Los refugiados son por lo general desplazados por causa de un desorden civil o ambiental. En el caso de un desastre ambiental, y en algunos casos de luchas entre la comunidad, los refugiados pueden estar internamente desplazados. Ello aumenta el problema del acceso a los sitios de votación, temiendo la victimización, la incapacidad para votar en los lugares donde se encuentran registrados, la pérdida de identidad y de los registros de votantes entre otros.

Cuando el desplazamiento también incluye el cruce de fronteras, los problemas se incrementan exponencialmente. Donde las elecciones son un resultado de acuerdos políticos, puede que exista un programa para la repatriación de refugiados antes de las elecciones, tal y como sucedió en Mozambique. Si la repatriación puede hacerse antes de la fecha de elecciones, es posible realizar programas de educación electoral en ese país. Sin embargo, aquellos que han sido refugiados por largos periodos, o como consecuencia de una agitación o guerra significativa, pueden requerir especial atención.

Nómadas y migrantes

Las elecciones nacionales, regionales y municipales se asumen generalmente como una selección de representantes para un área geográfica determinada. No obstante hay personas que viajan, y como resultado de ese viaje, tienen intereses en más de una localidad; o no pueden ser asignadas a un distrito electoral en particular. Estas personas nómadas y migrantes —ya sea porque su estilo de vida se considera que está forzado por razones económicas, políticas o climáticas, o por simple decisión personal— representan un reto muy serio (aunque ideológicamente no representan una amenaza) a los conceptos de la democracia.

La mayoría de la veces, las sociedades que estas personas construyen, y dentro de las que establecen su propios patrones de liderazgo, están relativamente cerradas a los extraños. Puede que además, los intereses de estas personas los excluyan, o hayan sido excluidos, del discurso político en general. La sección sobre grupos aislados y nómadas provee información sobre los programas.

Electores de zonas remotas

En algunos países, existen también posibilidades de que existan votantes en zonas remotas. Estas áreas pueden ser casi inaccesibles por la mayoría de las formas de transporte, tener muy limitado acceso a los medios de comunicación, y prácticamente no tener interacción con otras comunidades. En los Estados Unidos, esas comunidades se encuentran en Alaska, mientras que en el país de Georgia, se pueden encontrar a lo largo de la cadena montañosa del Cáucaso. A pesar de su lejanía, habrá la posibilidad, aunque sea limitada, de llegar a estas comunidades. Sin embargo, será necesario planear todo por anticipado. Los materiales electorales tendrán que ser entregados a estas comunidades en algún momento y, con toda certeza, habrán vuelos organizados por el gobierno a esas zonas para el transporte de alimentos y provisiones y para el traslado de las personas. Si se han programado vuelos en helicópteros, se pueden hacer arreglos para asegurar que se entreguen materiales para la educación electoral. Llegar a los grupos nómadas y aislados proporciona información sobre este programa. La sección sobre grupos aislados y nómadas provee información sobre los programas.

Minorías

Las sociedades no suelen ser homogéneas. La mayoría de los países tienen minorías étnicas, lingüísticas y culturales definidas. Puesto que estos grupos se constituyen en minorías, es posible que haya existido una tendencia pasada a marginarlos o a tratarlos de forma distinta, y quizá con métodos opresivos. Con la desautorización viene la introspección y aparente apatía. Y con el aislamiento de la cultura dominante viene una serie de normas lingüísticas y culturales que impiden la preparación de programas educativos, a no ser que se les preste la debida atención a estos grupos, así como a las relaciones de poder que presentan sus interacciones con la mayoría.

Puede que se oponga resistencia a los programas educativos por tener un diseño que aparentemente busque asimilar a los grupos o socavar la cohesión de los mismos. Algunas minorías pueden, además, ver la democracia como una amenaza. Lidiar con este alejamiento del proceso democrático no es una tarea exclusiva de los educadores. Usualmente este es un reto mayor para aquellos involucrados en la educación para la democracia y para las personas encargadas de desarrollar instituciones democráticas que respeten los derechos humanos.

Los discapacitados

En un creciente número de países, las personas con habilidades especiales y con discapacidades se están organizando. Esto es particularmente cierto en sociedades democráticas donde es posible realizar movilizaciones para acceder al Estado y a los recursos del sector privado. Sumado a un imperativo que facilite la participación de las personas en las elecciones, hay que realizar esfuerzos especiales para permitir que los discapacitados tengan acceso a éstas y otras instituciones.

Puede que las intervenciones más importantes frente a este tema no giren en torno a la educación de éstas personas (discapacitados). La sensibilidad estructural e infraestructural, el desarrollo de métodos para votar y el acceso a los sitios de votación, así como la capacitación y educación de funcionarios y personas sanas física y mentalmente, es esencial.

Si existen programas de educación al votante para las personas sanas, entonces éstos tienen igualmente que reproducirse para las personas discapacitadas. Existe un rango de métodos y técnicas especiales requeridos, los cuales se discuten en Recluidos domiciliarios y discapacitados. La información más importante puede que sea la demográfica. De igual manera la cooperación de instituciones y asociaciones que trabajen con discapacitados es un requerimiento ineludible.

Electores obligados a quedarse en casa u hospitalizados

Inevitablemente, habrá electores que estén muy debilitados o enfermos para acercarse a las urnas en el día de las elecciones. Dependiendo de la ley electoral y la costumbre, pueden hacerse arreglos para que voten quienes están confinados en sus casas, para los pacientes en los hospitales, hogares de ancianos, o en centros de rehabilitación. Se pueden establecer lugares especiales de votación, o se les puede permitir votar en ausencia o mediante el uso de urnas móviles. Para atender estas necesidades, es probable que haya algunas modificaciones en el proceso de votación, así como procedimientos específicos para solicitar estos servicios especiales de votación. Esto deberá ser abordado a través del programa de educación electoral.

Prisioneros

Los prisioneros pierden su libertad una vez que son condenados por una corte de ley a una sentencia bajo custodia. Sin embargo, no siempre pierden su ciudadanía. En algunos países, sentenciar puede llegar a significar, decidir si a determinada persona se le retiran o no sus derechos cívicos mientras dure la sentencia bajo custodia. En otros países, se asume que con la pérdida de la libertad también se pierden las cosas que requieren libertad de movimiento. Votar puede ser una de éstas.

El aumento en el uso de la detención para personas que esperan un juicio, y que aún no están condenadas por ningún crimen, el uso extensivo de sentencias que no son bajo custodia, a través de la cual la persona condenada puede votar y otra bajo custodia por la misma ofensa no puede, así como el uso de prisiones para la detención de opositores políticos y disidentes, sugiere que hay que prestar una mayor atención a este segmento de la población.

Este es el caso particular de las sociedades que creen que la prisión se creó para castigar y rehabilitar a las personas. Los prisioneros dejan la prisión y vuelven a la sociedad normal. Sin importar si lo hacen después de periodos cortos o largos, requieren información y educación que les permita participar de forma constructiva en la sociedad, lo cual incluye participar en las elecciones. Consecuentemente, hay que pensar en la educación cívica y electoral que se le da a los prisioneros, así puedan o no votar. Dicho programa impone retos especiales que se discuten en Prisioneros y en Educación en instituciones restringidas.

Presos políticos

En algunos países en desarrollo y sociedades en transición, puede haber otro uso para las cárceles, por ejemplo, detener a los opositores políticos y disidentes sociales. Estos grupos, bien sea que aún permanezcan detenidos o hayan sido liberados por medio de un arreglo negociado o impuesto, de una amnistía o indulto, enfrentan necesidades y retos especiales de reincorporación a la sociedad y a la vida política, incluyendo su participación constructiva en la política a través del voto y otros medios. En el caso que los presos políticos no participen en el proceso electoral, la legitimidad de la elección o del gobierno resultante podría ser socavada. Estos temas deberán ser abordados con especial atención y sensibilidad a través de programas de educación cívica y electoral.

Fuerzas de Seguridad

Los ejércitos, las fuerzas de policía y cuerpos oficiales o informales similares se consideran normalmente como ciudadanos. En sociedades que se han visto envueltas en conflictos civiles o represión interna, estos ciudadanos están a menudo comprometidos y aislados. En tales situaciones, hay que realizar esfuerzos distintivos para lograr la desmovilización y rehabilitación. Una vez más, la educación tiene que dirigirse a aquellos que están dentro y fuera de las fuerzas de seguridad.

Empero, coexisten otras demandas que surgen aun en democracias consolidadas. Los soldados están supeditados a la permanencia en bases aisladas o en el exterior; estas bases están cerradas a las influencias cívicas generales por razones de control y seguridad; y por ello los soldados en particular pueden ser susceptibles a amenazas e intimidación. En sociedades con fuerzas de policía militarizadas pueden aplicar las preocupaciones similares.

Además, los servicios uniformados que requieren el uso de la fuerza, ya sea por rebelión y resistencia o por el ejercicio legítimo o ilegítimo del Estado de autoridad, desarrollan rápidamente un lenguaje, modo de vida y cultura propia. Estas preocupaciones deberán tenerse en cuenta al desarrollar programas educativos (ver Fuerzas de seguridad). Dichos programas son importantes porque esas fuerzas pueden garantizar la seguridad el día de las elecciones y la transición exitosa de un gobierno a otro, o convertirse en una "piedra en el zapato".

Mujeres

Ya no es aceptable que un país establezca un sistema democrático y elecciones sin darle el derecho al voto a la mujer. El derecho al sufragio, sin embargo, no vino sin una lucha anterior. El derecho a votar legalmente es una cosa, pero la posibilidad de participar enteramente en los asuntos cívicos y la posibilidad de votar son cosas completamente diferentes. Mientras que las mujeres constituyen la mayoría de la población en varios países, éstas se encuentran sub-representadas en la vida política.

La educación por sí sola no cambiará esto. Pero es posible, y ciertamente necesario, desarrollar programas educativos que pongan particular atención a las barreras económicas y culturales que impiden el avance en la participación y que afectan a las mujeres alrededor del mundo.

Cuando estas barreras coinciden con una membresía minoritaria, pobreza y dispersión geográfica, se forma una pared muy alta que debe ser escalada o derrumbada.

Jóvenes

En cada elección hay nuevos votantes dentro de los que encontramos a aquellos que llegan a la edad reglamentaria para sufragar. Los programas en los colegios que impulsan la participación cívica y la competencia electoral motivan a las personas a votar. No obstante, existe la necesidad de desarrollar programas de educación al votante adicionales que hablen el idioma de los jóvenes de cada país en particular. Esto es particularmente cierto en países en vías de desarrollo, donde el cohorte juvenil es significativo y donde las personas jóvenes usualmente se movilizan para apoyar a uno u otro partido político o facción, los cuales desafortunadamente no siempre tienen los mismos buenos intereses presentes en las mentes de los jóvenes.

Si bien los jóvenes que llegan a la edad de votar mandada por la ley pueden constituir un porcentaje importante de votantes primera vez, hay otros grupos que también se deben de tener en cuenta. Estos pueden incluir a los nuevos votantes (que pueden ser grupos tales como las minorías o las mujeres), los nuevos ciudadanos, o incluso algún otro segmento de la población que haya sido tradicionalmente apático, pero que se ha movilizado y reforzado por una campaña de inscripción, alguna cuestión social, por un partido político, campaña o candidato.

Todo ciudadano que vote por primera vez en las elecciones probablemente tendrá menos información sobre sus derechos y sobre el funcionamiento del proceso. Estos votantes pueden encontrar particularmente burocráticos, y quizás incluso intimidatorios, algunos aspectos del proceso de registro y votación. Los educadores deben identificar las necesidades de información y los temores de este grupo para asegurarse de que estas dificultades se pueden superar y que este grupo no se desvincule del proceso.

Acciones de Documento