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Necesidades del elector

Los educadores deben anticipar y entender las necesidades de aquellos para los que están diseñando los programas. Hay diferentes maneras de evaluar las necesidades, y aquellos que planean un programa educativo deberían considerar esto sobre la base de:

  • tiempo disponible,
  • complejidad de los programas y de su distribución geográfica;
  • si el programa se está llevando a cabo por primera vez o si ya se tiene conocimiento del electorado a quien va dirigido; y
  • recursos financieros disponibles.

Básicamente, los educadores querrán conseguir asistencia profesional. Esta sección proporciona una visión global para que los educadores determinen qué tipo de asistencia profesional es necesaria y la forma en que debe ser manejada. Encuestas describe las actividades más comunes y complejas de las que se tendrá que encargar el equipo educativo. Pero es posible utilizar los Datos disponibles y usar el equipo de educación en sí mismo para obtener información a través de los Interlocutores e intermediarios.

Encuestas

Con el fin de desarrollar programas efectivos, los educadores electorales deben conocer de votantes o votantes potenciales. Necesitan saber lo que la gente sabe (o cree saber). También necesitan saber cuál es la percepción que se tiene de las elecciones y del voto. Finalmente, necesitan saber qué impulsa o inhibe a las personas a emitir su voto.

¿Cómo se puede obtener esta información? Se puede mirar en una bola de cristal; se puede adivinar; se pueden examinar experiencias del pasado; se puede hablar con otras personas que estén involucradas en el campo; o simplemente, se puede preguntar a los votantes o votantes potenciales, aunque sería imposible hablar con todo el mundo. Entonces, cómo estar seguro que las respuestas que dan las personas con las que se habla son las correctas y si son representativas de la totalidad de los votantes potenciales.

El uso de las encuestas

Las encuestas son útiles cuando se quieren conocer las actitudes, valores, motivaciones, predisposiciones y posibles comportamientos de un gran número de personas. Las encuestas son también útiles cuando se desea generalizar los resultados de una población grande.

Grupos de enfoque

Con un pequeño número de personas —digamos unas pocas decenas— por lo general resulta más útil usar métodos cualitativos y de mayor profundidad, tales como grupos de enfoque, que permiten hablar a plenitud de sus sentimientos. Después, simplemente se pueden revisar las transcripciones de las discusiones grupales para averiguar sus pensamientos y actitudes. Los grupos de enfoque generalmente proporcionan una mejor comprensión de los temas. La riqueza de dichas transcripciones es muy difícil de cuantificar, y salvo en un reducido número de casos, la cuantificación es generalmente inútil.

Es importante tener en cuenta, de todas formas, que los grupos de enfoque no son una simple reunión o conversaciones sin estructura. Los grupos de enfoque emplean una metodología específica con respecto a la selección de las personas que van a estar en el grupo. Los grupos deben ser tan homogéneos como sea posible, y deben ser estructurados para reflejar las diferencias clave de potencial interés. Un grupo puede incluir sólo a hombres jóvenes que votan por primera vez, por ejemplo, y otro puede incluir a únicamente a mujeres jóvenes que votan por primera vez. La comprensión del comportamiento de los grupos viene de las conversaciones cuidadosamente facilitadas, al igual que de las diferencias que entre ellos existan. A partir de ese ejercicio se podrán identificar los problemas clave para ser tenidos en cuenta al realizar una gran encuesta, o para investigar asuntos descubiertos por aquellas encuestas con mayor profundidad.

Diseñando encuestas

Esta discusión se propone ayudar a dos tipos de personas. Primero, a aquellas que quieran desarrollar una encuesta individualmente, para quienes esta es una guía útil, o radiografía sobre todos los pasos claves en los tendrán que trabajar. Aunque no proporciona un "manual de uso" suficiente para desarrollarlo a profundidad.

Algunos detalles han sido incluidos en esta sección para que aquellos interesados en el tema tengan una guía sobre lo que puede ser una de las partes más costosas de un programa nacional de educación. Otros lectores pueden desear ignorar la información técnica a continuación.

Las variadas dimensiones asociadas con las encuestas van por lo general más allá de las capacidades y recursos de que dispone un solo individuo u organización. De este modo, muchas organizaciones probablemente prefieran contratar una firma de investigaciones profesionales con experiencia en encuestas para que les haga este trabajo. En ningún momento, y bajo ninguna circunstancia, se debe delegar el control del proceso. Esta descripción pretende permitir a las autoridades electorales mantener un control crítico a la hora de monitorear el proyecto.

Para llegar a conseguir que una encuesta sea exitosa, se deben seguir una serie de pasos:

  • Diseño de encuestas
  • Formulación de las preguntas
  • Preparación de la encuesta
  • Muestreo
  • Selección de participantes
  • Trabajo de campo

Diseño de encuestas

Decidir qué información es necesaria

¿Qué información se desea recolectar y por qué? El proceso empieza por formular unas preguntas simples: "¿Sobre cuáles opiniones o posibles comportamientos desea usted saber al respecto?" En el argot de la ciencia social esto es llamado la variable dependiente. "¿Cuáles cree usted que son las causas?" Estas son las variables independientes. Las respuestas serán cimientos importantes para el contenido de la encuesta.

Suponga que quiere saber sobre las causas de la participación electoral, o la variable dependiente. Se decide, entonces, evaluar los diferentes impactos de los factores causales potenciales, tales como:

  • información
  • motivación
  • interés
  • eficacia
  • percepciones del grado de competencia electoral entre partidos en una determinada elección

Estas serán las variables independientes. Básicamente, se habrán identificado cinco factores clave que son importantes y que necesitan ser medidos. Sólo restará definir cada uno de estos conceptos, o factores, para que todos coincidamos en lo que significa, por ejemplo, "competencia electoral" o "motivación".

Se crea entonces un "marco conceptual de trabajo" que sirve como esquema para el proyecto entero. En cualquier momento del desarrollo del proyecto, se sopesar si lo que se está haciendo ayuda a medir alguno de los elementos identificados con anterioridad. Si no es así, puede que se haya perdido el rumbo (lo cual es muy fácil), y encontrar que se está trabajando en algo lejano a los intereses reales.

Al mismo tiempo, mientras se estructura el contenido de la encuesta, también se puede notar que hay cosas importantes que realmente quiere saber, pero que no están en el esquema. En este punto, no se debería adecuar una pregunta a lo ya establecido, sino que se debería revisar el esquema e integrar el nuevo tema.

La conceptualización se basa generalmente en:

  • el conocimiento que ya se tiene sobre el contexto local;
  • la revisión de lo que se conoce y lo que ha sido publicado sobre el tema, por ejemplo la participación electoral; y,
  • consultas a expertos en el campo.

Antes de que el Servicio de Opinión Pública (POS, por sus siglas en inglés) de Idasa condujera una encuesta en Cape Flats sobre la visión pública del crimen, las políticas y la acción colectiva, por ejemplo, se consultó a una gama de criminólogos, sociólogos, trabajadores sociales y periodistas con extensa experiencia en el campo y en la literatura académica relevante. Esto ayudó a identificar las áreas conceptuales clave, y los parámetros del cuestionario.

Operatividad

En esta etapa, la meta es empezar a formular un cuestionario estructurado mediante el diseño de preguntas específicas que midan la existencia en "mundo real" de fenómenos o actitudes de acuerdo al marco conceptual de trabajo. En otras palabras, el marco conceptual de trabajo se convierte en un cuestionario.

Idealmente, se deben diseñar varias preguntas que midan cada concepto clave. Una sola pregunta, con frecuencia, puede ser un indicador poco confiable de las actitudes de las personas en esta área. El objetivo final consiste en ser capaces de promediar las respuestas a todas las preguntas sobre un concepto para proveer un valor acumulado, válido y confiable, o índice del concepto (como "el interés”). Las preguntas no deben simplemente medir la misma cosa, sino extraer varias dimensiones o elementos de "interés político".

Una pregunta, o serie de preguntas, válida es la que mide lo que se pretende con eficacia. Una forma de validez es la llamada "validez aparente". Esto se refiere que al leer las preguntas, los términos parecen referirse a lo que se quiere investigar. Otra es la llamada "validez estructural". Esto es cuando la respuesta a una pregunta, o serie de preguntas, parece correlacionarse internamente la una con la otra, o con otras preguntas que miden cosas que se esperaría que estén relacionadas con el interés político.

La "confiabilidad" se refiere a si se dará la misma respuesta a las preguntas de una muestra a otra. Existen varios tipos de pruebas estadísticas para poder evaluar la validez estructural y la confiabilidad.

La "operatividad" es probablemente el aspecto que más tiempo consume en el proceso de las encuestas. Convertir conceptos en preguntas válidas y confiables que midan exactamente lo que se quiere, requiere un cuidadoso análisis en el vocabulario que ha de emplearse.

Formulación de preguntas para maximizar los datos de las encuestas

En general, las preguntas deben medir exactamente lo que se está tratando de responder. Deben ser tan claras como sea posible, especialmente en lugares con niveles de educación y alfabetización bajos. Por esta razón los términos y las formas de expresión son cruciales.

Una guía útil es consultar el trabajo que han realizado los analistas respetados en un área, como participación electoral, y examinar el tipo de preguntas que se formulan. ¿Qué preguntan a nivel internacional otras personas para medir la eficacia, o la posible participación electoral?

Hacer preguntas que ya han sido formuladas en algún otro lugar también nos facilita comparar los resultados con los que han sido encontrados en otros lugares, en otros tiempos. Esto es crucial. Cualquier resultado de una encuesta —como por ejemplo que el 34% de los sudafricanos no están interesados en la política— puede por sí mismo significar algo importante. Por otro lado, podría significar más si supiéramos que el porcentaje es mucho más alto, mucho más bajo o igual para las personas de otros países.

Al mismo tiempo, un contexto particular puede requerir de una pregunta especialmente formulada. De esta manera existe una fina línea entre el desarrollo de preguntas que tengan sentido en un contexto específico, y la producción de resultados que al ser comparados permitan un mejor entendimiento de la dinámica local.

Mas allá de estos comentarios generales, hay un gran número de escollos potenciales que los diseñadores de las preguntas deben entender.

Preguntas abiertas

Estas preguntas permiten que quien las responda pueda hacerlo espontáneamente, en sus propios términos. En lugar de pedir a las personas que califiquen la importancia de algunas posibles razones para votar en una escala de "muy importante" a "nada importante", se les puede preguntar, por ejemplo: "¿Cuáles son las razones más importantes para votar?" Así, las personas no presuponen qué es los que se busca probar.

Las preguntas abiertas, sin embargo, son muy costosas. La mayoría de las compañías de encuestas sólo permitirán realizar tres o cuatro. Una pregunta típica, tal como: "¿Cuáles son los problemas más importantes que enfrenta su país?", puede obtener docenas de respuestas diferentes. Cada una de ellas debe ser examinada y categorizada o "codificada" en categorías más amplias que sean consideradas útiles. Este es un proceso que toma mucho tiempo y que eleva considerablemente los costos del trabajo.

Las preguntas cerradas, que son las que tienen opciones cerradas para que las personas escojan, también presentan una gama de problemas potenciales que se discuten más adelante.

Formulación

La formulación se refiere a la manera como se presentan, o enmarcan, problemáticas importantes en la pregunta de una encuesta. ¿Qué aspectos particulares de una problemática general deberían ser abordados? ¿Qué conjunto de alternativas políticas deberían ser ofrecidas a los encuestados? ¿Puede una pregunta sobre la ubicación de un parlamento implicar cuestiones de costos y eficiencia? ¿Debería tener Sudáfrica una capital administrativa en Pretoria, por ejemplo, y una legislativa en Ciudad del Cabo o deben estar juntas en una misma ciudad? ¿Debería hacerse la pregunta sobre el status quo cambiante? De nuevo, como un ejemplo: ¿Debe el parlamento permanecer en Ciudad del Cabo, donde actualmente está, o debe ser trasladado a Pretoria o a algún otro lugar? Estas preguntas pueden producir diferentes resultados, con implicaciones políticas muy diferentes.

Aunque diferentes formulaciones pueden producir resultados significativamente distintos, las decisiones sobre qué tipo de formulación utilizar son casi imposibles de resolver y casi siempre generan críticas por parte de alguna parte del espectro político.

Orden de las preguntas

El orden de las preguntas puede moldear las respuestas, alterando el contexto que tienen en cuenta quienes responden sobre una problemática. Dado que las respuestas a una pregunta pueden moldearse por las respuestas a preguntas anteriores, preguntas que por sí mismas son imparciales, pueden crear un efecto bastante diferente cuando se formulan de manera intercalada. Las preguntas sobre posible participación electoral, por ejemplo, pueden inclinarse a favor de una participación potencial mayor si están precedidas por preguntas sobre el deber de las personas de votar, pues se les recuerda ese deber.

Orden de las respuestas

El orden en que se enumeran las posibles respuestas también puede tener efectos importantes sobre los resultados. Cuando se plantean respuestas extremas antes de una moderada —efecto de "contraste"—, se incrementa la probabilidad de escoger la más moderada.

Los efectos de orden también difieren de acuerdo con el método que se utilice para entrevistar. En las encuestas por teléfono o las entrevistas personales que son leídas a quienes responden, siempre se presente un "efecto de estímulo reciente" donde quienes responden tienden a escoger las últimas opciones, puesto que tienen más tiempo para pensar en ellas. En contraste, las presentaciones visuales como tarjetas o cuestionarios por correo pueden tener un "efecto de estímulo primario" donde las primeras alternativas tienden a ser escogidas por las personas, porque es más probable razonar sobre la misma.

Preguntas unilaterales vs. preguntas de selección forzada

Las preguntas "unilaterales" le piden a la persona estar o no de acuerdo con una afirmación, a favor o en oposición de cierta posición, o expresar determinado grado de opinión. Con las preguntas de "selección forzada" el investigador pretende proveer alternativas balanceadas tales como: "¿Está usted a favor de la política (X) del gobierno, o debería buscar alcanzar la política (Y) política?”

Los juegos de respuestas "estar de acuerdo" o "no estar de acuerdo" tienden a resultar a favor de "estar de acuerdo", especialmente cuando el conocimiento es bajo. Las personas que responden y que han tenido menos educación y poca experiencia política, pueden ser especialmente susceptibles a estos efectos. Cuando una persona ha pensado poco sobre un tema, es menos probable que desarrolle un argumento opuesto contra las declaraciones de un solo lado y es más probable que asienta.

La solución típica es ofrecer a quien responde una segunda o tercera alternativa sustancial —una alternativa forzada. Esto proporciona a quien responde un argumento contrario. Lo anterior generalmente disminuye el número de personas que están de acuerdo con la primera alternativa en los formatos de un solo lado y también cambia la distribución de la opinión. La fuerza de los argumentos y las alternativas presentadas son importantes —no todas son igualmente efectivas. Crear una segunda alternativa sustancial pone a los investigadores en la posición extraña de darle forma a la opinión pública, decidiendo qué alternativas incluir al igual que el contenido de esas alternativas.

Preguntas de doble filo

Un escollo típico que debe ser evitado son las preguntas que ponen "entre la espada y la pared". Aquí, la alternativa propuesta se plantea junto con una solución, un ejemplo sería: "¿Aprueba usted el incremento en los impuestos para reducir el déficit del presupuesto?" Quienes responden muchas veces no están claros de lo que su respuesta quiere decir.

Acaso un "sí" aprueba el incremento de los impuestos, por ejemplo, o quiere decir que hay que deshacerse del déficit, o las dos cosas.

Una pregunta "que pone más o menos entre la espada y la pared" contiene calificativos que llevan a los encuestados hacia la elección de una alternativa específica.

Palabras clave

Otra área de dificultades potenciales es el uso de las palabras para describir el objeto o referente de una proposición dada. ¿Están los fondos del gobierno diseñados para tratar la "drogadicción", o la "rehabilitación de la drogadicción”, "asistencia a los pobres", o "bienestar social" o "mejorar las condiciones de los pobres"? ¿Se les está preguntando a los encuestados que aprueben la "política presidencial" o su "manejo de la política"?

¿Qué palabras describen las alternativas que tienen los entrevistados a la hora de responder? ¿Se les está preguntando que "aprueben", "apoyen", o "favorezcan" algo, o que lo califiquen en una escala de "excelente", "bueno", "regular" o "pobre"?

Otra forma particular como se presenta este problema es asociar las "palabras de moda", o palabras usadas para evocar respuestas emocionales por parte de los encuestados, con alternativas de respuestas. Estas palabras pueden inyectar cálculos partidarios o ideológicos a las respuestas, al igual que respuestas menos informadas. En los Estados Unidos, la palabra "comunista" era bien conocida por sus efectos en las respuestas a las preguntas sobre las políticas extranjeras. La mención del presidente casi siempre tiene un gran impacto en los resultados, usualmente a favor de lo que sea que la Casa Blanca hace. En Sudáfrica, uno puede obtener diferencias significativas en los resultados si se les pide a las personas que comparen su vida ahora, y su vida hace diez años, eso es, si se les pregunta su vida comparada con "la vida bajo el apartheid".

"No sabe"

Los formatos de las preguntas también afectan el número de personas que expresan su opinión. Altos niveles de "No sabe" (NS) se obtienen al formular preguntas que requieran respuestas sobre si se está o no de acuerdo, sobre problemáticas remotas y abstractas, y en aquellas de gran dificultad (Ej.: aquellas que requieren explicaciones largas para hacer proyecciones al futuro).

El nivel de NS también puede ser afectado por el uso de un "filtro" como: "¿O no ha tenido usted la oportunidad para pensar en esto?" Los filtros usualmente incrementan el número absoluto de respuestas de NS, legitimando la falta de respuesta. Pero los filtros pueden también afectar la distribución sustancial de la opinión. Aquellos que posiblemente expresen su opinión cuando realmente no la tienen, no escogen las opciones de respuestas variadas en forma aleatoria. El problema se torna más complejo puesto que los llamados "flotantes" (aquellos que presentan respuestas diferentes dependiendo de los diferentes tipos de pregunta) son difíciles de predecir y no parecen tener una característica común.

Todas las dificultades potenciales revisadas en esta sección surgen por la forma en que los seres humanos piensan. La manera en que los humanos procesan la información es afectada en gran parte por la forma en que la información es presentada. Esto no es menos cierto en el ámbito de las encuestas. Las personas no desarrollan investigaciones exhaustivas para instantes representativos de una opinión o una actitud en la memoria de largo plazo. Por el contrario, prefieren buscar la información más accesible ya sea en el contexto del ámbito histórico o experimental inmediato , o del cuestionario o entrevista.

No existen respuestas fáciles. El significado de una pregunta siempre depende parcialmente de dónde se sitúe el cuestionario. La manera como consideramos nuestras respuestas siempre depende parcialmente de las alternativas y de cómo éstas nos son presentadas.

Aparte de algunas buenas reglas no parecen existir soluciones obvias al problema de las palabras. Aunque se trate de evitar "contaminar" las preguntas, puede que aquellas preguntas "limpias", extraídas del contexto político, resulten irreales e irrelevantes. Las palabras de moda y las asociaciones que sitúan entre la espada y la pared son, por lo general, las que le dan realismo político a las preguntas de las encuestas.

Preparación de la encuesta

Antes de realizar un trabajo de campo con los entrevistadores, cada cuestionario debe ser probado en encuestados similares a los que van a ser entrevistados en la encuesta real. Con base en este experimento, podremos identificar las fallas del cuestionario y hacer los ajustes necesarios.

Aunque pueda sonar extremista, la mayoría de los estudios pilotos son hechos en cuartos pequeños con un espejo falso, para que se pueda ver cómo va a ser la entrevista real, mientras que se observa y oye exactamente lo que va a suceder en relación con las preguntas, las respuestas y el lenguaje corporal.

Esto proporciona una excelente oportunidad para revisar si:

  • las instrucciones están claras para el entrevistador;
  • las preguntas están claras tanto para quien entrevista como para quien responde;
  • las preguntas suenan bien;
  • las preguntas incomodan o ponen ansiosaa la persona;
  • quien responde se cansa y piensa menos sus respuestas, y en qué punto ocurre esto;
  • las preguntas reúnen los diferentes tipos de respuestas que pretendemos obtener.

Cuando se probaron preguntas sobre identidad social, por ejemplo, IDASA encontró que el planteamiento, "¿Cómo se denomina a usted mismo?", estaba generando marcas personales, tales como, "buena persona" y "de mente abierta", lo cual no era lo que pretendían averiguar. Fue entonces necesario crear una especie de contexto en el que la persona respondiera la pregunta. Así, se cambió la pregunta a "Pensando en todos los grupos en Sudáfrica...", y después se proporcionó una gama de varios tipos de grupos y se preguntó "¿En cuál de esos grupos considera usted que se encuentra?".

Las pruebas piloto usualmente llevan a que se vuelvan a escribir, por lo menos, algunas preguntas, e incluso a borrar otras. Si en la prueba piloto el cuestionario es muy extenso, se debe devolver al marco de trabajo conceptual. Cuando son muchas áreas conceptuales, se debe eliminar un tema completo que pueda ser interesante pero no vital, o deshacerse de una o dos preguntas de cada área de conceptos.

Traducción

En una sociedad multilingüe, es imperativo que todos los encuestados puedan responder las preguntas en el lenguaje que se sientan más cómodos.

Aunque esto consume mucho tiempo, la mejor manera para asegurarse que los cuestionarios significan lo que realmente se propuso, es usar el método de "ciego doble" al traducir. Un grupo de lingüistas toma el cuestionario original y lo traduce a los lenguajes deseados. Después otro grupo de lingüistas toman esas versiones y lo traducen de nuevo al inglés (o al idioma original).

En ese punto, la versión re-traducida necesita ser comparada con la versión del idioma original. Cualquier diferencia debe ser ajustada encontrando otra palabra que exprese mejor el concepto clave, ya sea en el idioma original o en la traducción. En cualquier caso, nótese que si el lenguaje original es cambiado, todas las demás traducciones necesitan ser revisadas de acuerdo a esto.

Los buenos traductores no traducen simplemente cada palabra. Deben ser capaces de decirle cuándo los entrevistados están habituados a ciertas palabras clave en otros lenguajes, tales como "parliament" (parlamento), con el fin de utilizar los términos apropiados en el cuestionario.

Métodos para entrevistar

El método para entrevistar es esencial. Las respuestas a las preguntas del cuestionario no son necesariamente independientes de la manera como se obtienen.

Teléfono

Un método crecientemente popular es contactar a los entrevistados por teléfono. Las encuestas por teléfono por lo general son menos costosas, dado que no requieren que los entrevistadores viajen por todo el país o la región hasta la casa de las personas, además de que pueden ser más rápidas.

Un problema mayor se presenta debido a los porcentajes de propiedad de línea telefónica. Incluso en los Estados Unidos, se ha estimado que hacia principios de la década de los 90, un 5% de la población nacional (y el 10% en algunos estados) no tenían teléfono.

El gran problema es que el tener teléfono no es aleatorio. Es altamente asociado con los ingresos familiares. Aquellos que no poseen teléfono generalmente tienen puntos de vista extremadamente diferentes en cuanto a lo social y lo político, con respecto a quienes tienen teléfono. En países en vía de desarrollo, la diferencia entre los que tienen y los que no tienen teléfono impiden que las encuestas nacionales sean representativas, puesto que no se pueden representar adecuadamente las opiniones de las familias de bajos ingresos.

En los Estados Unidos, la organización Gallup una vez estimó que las encuestas pre-electorales por teléfono eran cinco o seis puntos más favorables para los republicanos que para los demócratas. Un ejemplo impresionante ocurrió en 1992 en Sudáfrica, cuando el Human Sciences Research Council (HSRC, Consejo de Investigación de Ciencias Humanas) utilizó una encuesta por teléfono para proyectar que F.W. de Klerk tenía más apoyo que Nelson Mandela en una carrera hipotética para la presidencia. El HSRC observó que en las respuestas finales, habían pesado las proporciones raciales del país. Lo que ellos olvidaron, es que aquellos africanos con teléfono no eran africanos muy típicos en general.

Las encuestas por teléfono también hacen más fácil que las personas decidan no participar en la encuesta, y por esta razón, que salgan de la muestra. Como nos daremos cuenta mas abajo, es importante no dejar que la gente se auto-excluya de la muestra. Aún más, las encuestas por teléfono raramente establecen la relación de confianza mutua posible que se presenta en las entrevistas personales, necesarias para que los entrevistadores puedan llevar a los entrevistados a temas controvertidos.

Las personas simplemente son más renuentes a expresar actitudes negativas a extraños que no ven. Puesto que las encuestas por teléfono tienen mayor probabilidad de incluir personas aisladas, éstas generalmente se sesgan hacia una recopilación de datos menos negativos. En algunas situaciones, sin embargo, la ausencia de contacto personal que se presenta con las encuestas telefónicas, es preferible.

Correo

En las encuestas por correo, simplemente se envía por correo el cuestionario a quien lo va a responder. El cuestionario entonces es auto-administrado. Dado que revisten una labor y costos de envío relativamente menores, tienden a ser más rentables.

Ahora bien, las encuestas por correo tienden a recibir menores grados de respuesta. Recibir una tercera o cuarta parte de respuestas frente a las encuestas enviadas, se considera un gran éxito, aun cuando estas tazas necesitan de un gran esfuerzo para persuadir a las personas para que respondan la encuesta. Se pueden sin embargo, ofrecer otros incentivos, tales como premios u oportunidades para ganar premios.

En algunos lugares, la efectividad de los servicios postales es un impedimento tanto por la calidad del servicio como por los altos grados de analfabetismo. Por estas y otras razones personales, las encuestas por correo sólo se llevan acabo en grupos de enfoque específicos, usualmente audiencias muy educadas, empresarios de alto nivel o de "élite".

Entrevistas personales

Las entrevistas personales pueden establecer una relación de confianza con quien responde, permitiendo la realización de preguntas más sensibles y respuestas con mayor profundidad. Dado que el entrevistado puede ver al entrevistador en entrevistas cara a cara, las características del entrevistador, tales como género y raza pueden influir en las respuestas de los entrevistados. Por consiguiente, en lugares como Sudáfrica, las compañías encuestadoras usualmente tratan de asegurarse de que el entrevistador sea del mismo sexo que el entrevistado. Si la encuesta se relaciona con cuestiones de sexo o género, es importante que los entrevistadores sean del mismo sexo.

Las entrevistas personales tienden a ser costosas, dados los costos del viaje y del trabajo. Sumado a lo anterior, las entrevista spersonales presentan muchos problemas logísticos que no tienen otros métodos. Es tan simple como que usted se enfrenta a pasar por la puerta principal de otra persona, absolutamente solo. Especialmente en Sudáfrica, los "malos" vecindarios, los sistemas de seguridad en los edificios y otros problemas menores, como los Rottweiller o los Doberman y los Pincher no permiten a los encuestadores contactar a todas las personas de la muestra.

De nuevo, aquellos que se niegan a responder y no pueden ser contactados en su casa, pueden llegar a causar estragos sobre la muestra pues generalmente esta población tiene atributos y actitudes muy diferentes.

Muestreo

Las encuestas son útiles cuando queremos saber sobre un gran número de personas. La meta es hablar con un número menor de personas (muestra) y generalizar a un gran grupo de personas (población). El muestreo es generalmente complejo y usualmente requiere de muchas estadísticas y computadoras. Pero es importante entender las bases lógicas para comunicar de una forma inteligente a una compañía que realiza el trabajo de campo lo que se quiere y para poder revisar de manera adecuada el resultado de ese trabajo.

¿Cuál es la población sobre la que usted quiere saber o generalizar algo? ¿Sobre todos los votantes, sólo sobre los votantes potenciales? ¿Acerca de los hombres o las mujeres? ¿Respecto de gente de edad avanzada o de los jóvenes?

Extraer una muestra de una población grande puede ser comparado con la elaboración de una sopa. Cuando uno mezcla una olla grande de sopa, un buen cocinero dirá que con tan sólo dos o tres cucharadas uno puede darse una idea razonable y confiable del sabor de toda la sopa. Obviamente esto asume que la sopa ha sido bien mezclada y que, por lo tanto, la sal no se amontonó en una sola esquina, o que las papas no están todas en el fondo de la olla, o que el ajo no está solamente en un lado de la olla. Cualquiera de estas posibilidades significaría que las cucharadas no estarían en la posibilidad de medir el contenido completo de la olla.

De nuevo, asumiendo una olla bien mezclada, más o menos el mismo número de cucharadas bien mezcladas nos daría una buena idea del sabor, sin tener en cuenta si fue hecha en una olla casera o en una olla de tamaño industrial de las que se usan en los restaurantes. El mismo número de cucharadas darían lo mismo si la sopa está bien mezclada. La cantidad de cucharadas deseadas variaría un poco, pero no se incrementaría tan rápido como el tamaño de la olla.

Empero, muy pocas poblaciones están "bien mezcladas": generalmente hay grupos (o una clase social) con actitudes que difieren significativamente del resto de las personas (así como sabemos que hay vegetales y condimentos diferentes) que no están repartidos al azar entre la población, sino que tienden a agruparse en ciertas regiones o vecindarios.

Hay que minimizar, lo más que se pueda, la posibilidad de que la muestra pueda ignorar o minimizar la representación de cualquiera de estos grupos o estratos en una muestra diseñada como puramente aleatoria. En efecto, mientras se intenta extraer una muestra que sea representativa de toda la población (o la olla de sopa), probablemente también se quiera "estratificar" la muestra y extraer pequeñas sub-muestras de cada uno de los grupos deseados (asegurándose así de que existen sub-muestras de papas, arroz y tomates).

Esto significa prestar atención a todos los tipos de razas y grupos lingüísticos, todas la regiones, pobres o ricas, urbanas o rurales, que hay que representar. Usualmente estos estratos tienen que ser construidos de manera que sus tamaños sean proporcionales al tamaño de estrato de la población real. De esta manera, si el componente rural de la población deseada es el 52%, el componente rural de la muestra debe ser el mismo.

Sin embargo, una vez que se decide estratificar en más de dos dimensiones, la selección de la composición de la muestra puede resultar complicada. Una muestra nacional en Sudáfrica, por ejemplo, puede dictar que se necesita un número determinado de personas de razas mixtas, personas rurales de Cabo Oeste y también un número determinado de africanos y personas blancas rurales, de la provincia. Esto también significa obtener un número de personas de áreas metropolitanas para cada grupo de esta provincia. Como esto se puede volver bastante difícil, puede ser que sea necesaria la colaboración de un demógrafo o un matemático para encontrar la solución.

Sin embargo, en algunas instancias puede ser mejor tener una muestra aleatoria estratificada desproporcionada. Esto sucede, en general, cuando un sub-grupo deseado representa una proporción muy pequeña de la población deseada. En Sudáfrica, por ejemplo, una muestra proporcionada consistiría en alrededor de un 9% de personas de raza mixta y alrededor de un 2% de personas de origen hindú. Pero si, por razones de costo, la muestra nacional es sólo de 2,000 personas, esto resultaría en menos de doscientas personas de raza mixta y alrededor de cuarenta hindús a encuestar.

De todas formas, no es posible basar ningún estimado estadístico confiable en una sub-muestra de cuarenta personas. Inclusive con doscientas personas, el margen de error sería tan grande que las proyecciones respecto a los votantes de raza mixta no ayudarían mucho a guiar un programa de educación dirigido a estas comunidades. Esto sería aún más complicado si se quisiera examinar las diferencias entre hombres y mujeres, urbanos y rurales o quiénes apoyan los partidos, dentro de las sub-muestras de personas de raza mixta y de ascendencia hindú. El número de personas que hubieran respondido dentro de estos sub-grupos resultaría demasiado pequeño para que fuera útil.

De esta manera, se puede considerar utilizar una “muestra sobre dimensionada” de pequeños grupos como estos. En ese caso, sabiendo que algunos de los pequeños grupos en que se está interesado sólo ameritan cuarenta entrevistados en una base de proporciones estrictas, se puede decidir entrevistar a cien personas para obtener una base más confiable de información. Una vez que todos los datos han sido seleccionados, esta muestra desproporcionada es corregida "dando un peso" menor a las cien entrevistas en razón de la tasa apropiada de forma que represente la proporción correcta de la muestra completa.

Sopesar las muestras también es útil cuando se trata de otros atributos demográficos importantes de los que ya existe información, pero que se conocerán hasta que los encuestados abran sus puertas. Es posible que se conozca, por ejemplo, el número de hombres y mujeres en una población deseada, y el número de personas de diferentes estratos educativos. Pero quizás no se pueda estratificar la muestra de acuerdo a estos rasgos a priori, porque el entrevistador no sabrá, hasta que alguien abra la puerta o conteste el teléfono, si es hombre o mujer o cuál es su grado de educación.

Una vez que la muestra esté hecha, se puede comparar con la población real según las líneas demográficas de las cuales tiene información, y después sopesar a las personas hacia arriba o hacia abajo en la dirección apropiada. Imaginemos, por ejemplo, que en la muestra se contactaran el doble de mujeres a las que verdaderamente existen en la totalidad de la población. En este caso, cada mujer en la muestra sería sopesada, al final, hacia abajo por la mitad, para llevar la proporción de mujeres de la muestra a su proporción adecuada.

La construcción de muestras es determinante para los costos de una encuesta dada. Las muestras que requieren una alta proporción de personas del medio rural que respondan, tenderán a ser más costosas debido a que los entrevistadores se tienen que trasladar a esas áreas.

Para lograr configurar muestras representativas en una encuesta de bases nacionales, usualmente se requiere de una considerable cantidad de infraestructura y personal. De esta manera, la mayoría de las organizaciones no gubernamentales, aun si pueden diseñar el proyecto y son capaces de analizar los resultados, necesitarán contratar una organización profesional para que conduzca las entrevistas.

Selección de participantes

Llegando al grupo familiar

Una vez que se han tomado decisiones sobre la construcción deseada de la muestra global, por ejemplo, el tamaño total de la muestra y el número de entrevistas a ser conducidas en cada estrato, el siguiente paso es traducir esa muestra deseada en entrevistas.

Hay por lo menos dos maneras muy diferentes de proceder en este punto. La clave de la distinción es decidir si se quiere una muestra de probabilidades aleatorias o una muestra por cuotas.

Muestra de probabilidad aleatoria

En la probabilidad aleatoria, cada persona de la población tiene la misma oportunidad de ser seleccionada al final de la muestra. Esto supone que se conoce el tamaño total de la población. Si el tamaño es "n", entonces la probabilidad de selección de las personas es = 1/n.

Si contamos con un listado de toda la gente que vive en una determinada demarcación, una muestra probabilística totalmente al azar simplemente significa que se irán extrayendo de esa lista todos los nombres necesarios hasta alcanzar la cifra deseada. Alternativamente, si se ha segmentado la muestra en varios subgrupos (por ejemplo, población urbana y rural), se seleccionará al azar un número X de nombres de la lista de población urbana y un número Y de nombres de la lista de poblaciones rurales. Una vez que se toma la muestra, va a ser simplemente necesario visitar estas personas, contactarlas por teléfono, o enviarles el cuestionario por correo.

Incluso en los casos en que se cuenta con listados completos de todas las personas que habitan en una comunidad, las entrevistas personales que utilizan muestras totalmente aleatorias tienden a ser extraordinariamente costosas. Se tienen que asumir los costos de realizar entrevistas en todos los sitios seleccionados al azar independientemente de qué tan distantes resulten entre sí. Consecuentemente, las estrategias de entrevista más personalizadas utilizan muestras al azar acotadas. Es decir, se minimizan los costos de transportación enviando a un grupo de entrevistadores a una locación seleccionada al azar para que conduzcan las entrevistas requeridas en ese punto.

Las muestras acotadas son ampliamente utilizadas porque reducen costos, pero también porque a menudo no se cuenta con listas completas de nombres. Muchos países, provincias o municipalidades no cuentan con ese tipo de listas o, si las tienen, no las compartirán con un investigador.

Por tanto, a pesar de que se pueda saber el tamaño de la población total y el número de personas que viven en las distintas regiones o subgrupos, puede no necesariamente existir un listado de nombres individuales. Las muestras acotadas alrededor de puntos muestrales, ayuda a los investigadores a llegar a domicilios individuales de forma tal que se mantiene el azar y una idéntica probabilidad de selección.

Esto implica la selección de un conjunto de las denominadas "unidades primarias de muestra" (UPMs). Las UPMs son las unidades más pequeñas de las que se eligen al azar los puntos de muestra finales. Las UPMs comprenden las unidades geográficas más pequeñas sobre las que existen datos poblacionales confiables (para la mayoría de las encuestas, esto significa la población de más de 18 años). En algunos países que cuentan con buenos datos censales, son llamadas "áreas numeradas".

Sin embargo, el procedimiento no se limita simplemente a extraer puntos muestrales finales de las UPMs, porque éstas casi siempre tienen diferentes magnitudes de población. Aún en los casos en que se pueden obtener áreas numeradas determinadas por el censo compuestas de un número determinado de domicilios cada una (por ejemplo, en Zimbabwe cada área numerada comprende 100 domicilios) el número de personas en cada domicilio va a ser diferente. Por tanto, se debe pesar cada UPM potencial por el número real de personas que viven en ella. Es decir, la probabilidad de seleccionar un punto muestral final de una UPM debe ser proporcional a su población efectiva.

Una vez que se ha medido cada UPM por el tamaño de su población, se puede proceder a seleccionar al azar los puntos muestrales finales. El número efectivo de puntos muestrales finales se determina por el número de entrevistas que se desee realizar en cada punto y el tamaño total de la muestra. La mayoría de las encuestas realizan entre cinco y siete entrevistas en cada punto. Consecuentemente, si se van a hacer cinco entrevistas en cada punto y el tamaño total de la muestra es de 2,500, se debe seleccionar al azar una lista de 500 puntos muestrales finales.

Ahora ya se sabe a dónde se quiere ir. Por ejemplo, la lista generada puede mostrar 350 suburbios, algunos de los más populosos serán seleccionados más de una vez, y 150 distritos rurales. Los investigadores de encuestas dispondrán de mapas de cada una de estas áreas y luego seleccionarán al azar un lugar en un suburbio. La tarea puede tornarse muy laboriosa, pues algunos investigadores podrían sobreponer una transparencia de los puntos numerados elegidos al azar, luego seleccionar un número al azar y entonces buscar en el mapa la calle en donde intersecan. Ese es el punto donde finalmente se enviará a los entrevistadores.

En muchos lugares no existen mapas confiables, o los mapas rurales pueden ser tan extensos que sólo muestran la ubicación de los poblados, pero no las calles que los conforman. En este caso, se tendría que fijar una regla como la de empezar en algún punto común, tal como una iglesia, escuela o edificio municipal.

Una vez que los entrevistadores saben a qué punto deben dirigirse, deben seguir una serie de reglas que les permitan seleccionar domicilios al azar. Por ejemplo, pueden dirigirse al punto de partida convenido, mirar al este o al oeste y luego avanzar diez casas y realizar entrevistas cada cinco. La regla debe ser elegida al azar, pero todos los entrevistadores deben seguir una misma. El punto clave es que el entrevistador no debe intervenir en la selección de los domicilios.

El último paso consiste en seleccionar a un entrevistado real. Una vez más, darles a todas las personas la misma probabilidad de ser seleccionadas exige que no sólo se hable con la gente que abre la puerta o conteste el teléfono. Si se está trabajando con una muestra escogida de un enorme registro de población, se necesita hablar con la persona específica cuyo nombre aparece en la lista.

Si no se cuenta con esa lista, una vez que está frente a la puerta o tiene a alguien al teléfono, se necesita "numerar" el domicilio o hacer una lista de la gente que vive en él (normalmente son ciudadanos mayores de 18 años). Luego, se necesita seleccionar un nombre al azar y entrevistar únicamente a esa persona. Una forma común de seleccionar a esa persona al azar es preguntar quién de los residentes en el domicilio cumplió años más recientemente. En áreas rurales, mucha gente puede irritarse al no tener la oportunidad de expresarse, especialmente si no se elige al jefe de la familia, sobre todo si es hombre, y pueden no entender el método del cumpleaños. Una forma visible de mostrar la lógica de la selección al azar es la de distribuir un juego de tarjetas de distintos colores entre todos los elegibles, volverlas a reunir y pedirle a alguno de los presentes que seleccione al azar una de las tarjetas: la persona a la que se distribuyó esa tarjeta es a la que se entrevista.

Sin embargo, no todas las puertas que se toquen ni todas las llamadas telefónicas que se atiendan se traducirán en una entrevista exitosamente realizada. Muchas personas no estarán en casa, otras sí lo estarán pero permanecerán inaccesibles tras rejas de seguridad y otras simplemente se rehusarán a contestar. Como se ha indicado, es muy importante hacer todo el esfuerzo posible para que las personas no se autoexcluyan de la muestra. Esto debido a que es probable que quienes no se encuentren en su domicilio, o se rehúsen a participar, sean diferentes de la muestra general en varios sentidos. Es altamente probable que las personas que generalmente se encuentren en casa, especialmente si las entrevistas se realizan entre semana, sean jóvenes, desempleados, amas de casa y ancianos. Los que se rehúsan a hablar con los entrevistadores tienden a estar más aislados, y se quiere que ese tipo de personas estén representadas en cualquier muestra. Esto es especialmente cierto si tal aislamiento se relaciona con un tópico de interés, como votar.

La "no respuesta" puede causar estragos en la representatividad de una muestra. En los Estados Unidos se ha duplicado desde los años cincuenta, pasando de entre 12 y 22% a entre 30 y 55% en el caso de entrevistas personales y de 25 a 35% para muestras telefónicas. En Sudáfrica, la "no respuesta" llegó a cerca del 100% en algunas comunidades de blancos conservadores en entrevistas realizadas entre 1993 y 1994.

Un truco utilizado con frecuencia es el de corregir la falta de respuestas "promediando" las respuestas obtenidas de acuerdo con las estadísticas censales conocidas. Así, si no fueron entrevistados suficientes varones de edad media, las respuestas de ese grupo pueden ser "promediadas al alza" en algunas fracciones. De esta forma se tiene que, por ejemplo, si sólo se realizaron la mitad de las entrevistas a este subgrupo de las que se requerían en la muestra, simplemente se multiplica cada caso por 1.5.

No obstante, esto resulta problemático porque se asume que aquellos que no fueron incluidos en la muestra o rehusaron participar son iguales a los que se entrevistaron en todo el espectro de actitudes registradas por la entrevista. Sin embargo, como se acaba de mencionar, el simple hecho de que una persona estuvo fuera del lugar (probablemente trabajado o de compras) o se rehusó a contestar, probablemente las hace diferentes de aquellos que sí estuvieron en casa o quisieron hablar con el entrevistador.

Hay algunas cosas que se pueden hacer para minimizar la incidencia de quienes se rehúsan a colaborar. Es necesario capacitar a los entrevistadores intensamente para que sean tan corteses como sea posible. El cuestionario debe incluir una parte introductoria que haga la encuesta lo más interesante posible para los potenciales entrevistados, así como para convencerlos de la importancia que se le concede a sus opiniones. Finalmente, los entrevistadores deben preguntar si han llegado en un momento oportuno y si no, ofrecer la posibilidad de concertar una cita cuando el entrevistado no esté ocupado y pueda invertir algún tiempo en responder las preguntas formuladas.

Se puede tratar de minimizar el efecto de la gente que no se encuentra en su hogar de distintas maneras. Antes que nada, se debe tratar de celebrar la mayor parte de las entrevistas por la noche o durante los fines de semana. Los días hábiles son difíciles porque los trabajadores suelen encontrarse fuera de su hogar, aunque las amas de casa pueden disponer de más tiempo para hablar. El peor momento parece ser el de la cena, cuando la gente se encuentra ocupada en su preparación o consumo y les irrita sobre manera ser perturbadas.

En segundo lugar, se le debe dedicar gran atención a las denominadas "visitas posteriores". Si la persona incluida en la lista o la que fue seleccionada al azar por el método del cumpleaños o de las tarjetas de colores no se encuentra disponible, se debe preguntar cuándo es probable que regrese y volver entonces para conseguir la entrevista. La mayoría de las compañías encuestadoras exigen que los entrevistadores realicen al menos dos, cuando no tres "visitas posteriores" para contactar a la persona originalmente seleccionada. Algunas encuestas que proveen información sobre el mercado para los medios requieren hasta cuatro de esas visitas.

Sólo cuando el entrevistador ha efectuado el número requerido de visitas posteriores y no ha tenido suerte, se le debe permitir realizar una "sustitución". El sustituto no debe ser alguien que habite el mismo hogar. Es preferible que sigan alguna regla, como ir a la segunda o tercera casa de la izquierda o la derecha o marcar un número arriba o debajo en la lista telefónica.

La clave reside en hacer un esfuerzo extra para asegurarse de que quienes probablemente se encuentren fuera de su domicilio no pueden escabullirse fácilmente de la muestra y de que no sean fácilmente sustituidos con el tipo de personas que es más probable que se encuentren en su hogar.

La ventaja de una muestra probabilística al azar es que permite sacar provecho de las leyes de muestreo matemático que posibilitan generar resultados para la población en su conjunto basados en una muestra. Estas leyes nos indican que el promedio (media) de cualquier muestra tomada al azar tenderá a igualar la media de la población total de la que se extrajo. Más concretamente, para cualquier tamaño muestral determinado, esas leyes nos ofrecen fórmulas para calcular el margen de error exacto de cualquier muestra. Es decir, sabemos que para una muestra determinada, una estimación muestral se ubicará con cierto rango en la media real de la población en general el 95% de las veces. Esto es así porque si tomamos un gran número de muestras, las leyes de probabilidad nos indican que alrededor del 5% caerá fuera del margen normal de error. Sin embargo, 95% de las muestras su ubicarán dentro del rango o banda calculable de la media real de la población. Entre más grande la muestra más estrecha esa banda.

Cuotas

Un método alternativo es el de muestras por cuota. En este caso, la muestra total se construye para representar a la población en su totalidad a lo largo de todas las líneas importantes de diferenciación. Por ejemplo, se decide que la muestra tendrá ciertos porcentajes de cada provincia y de cada ciudad, de hombres y de mujeres, de cada grupo lingüístico y de cada grupo racial. Sin embargo, la selección final de los entrevistados queda a juicio del entrevistador.

A cada entrevistador se le da una cuota que cubrir en su área; es decir, una lista con el número de personas que deben identificar y entrevistar y que correspondan a las distintas categorías demográficas. Así, se le puede pedir a un entrevistador que encuentre a cinco hombres y seis mujeres africanos que vivan en áreas urbanas, y a siete hombres y ocho mujeres africanos que vivan en áreas rurales.

Sin embargo, no se les indica a qué domicilios o calles ir, o algún procedimiento de selección al azar que deban seguir, simplemente deben encontrar a la gente que se ajuste a las categorías deseadas.

Debido a que los entrevistadores son liberados de la responsabilidad de todo el procedimiento al azar descrito anteriormente, son capaces de obtener el número deseado de entrevistados más fácilmente y con costos de transporte mucho más bajos. Esto hace que las muestras por cuota sean considerablemente más económicas que las muestras probabilísticas al azar.

No obstante, la mayor limitación deriva del hecho de que al sustraerle la probabilidad de inclusión equitativa y conocida, que caracteriza a la muestra probabilística, no se pueden utilizar las teorías matemáticas de la probabilidad para hacer inferencias de una muestra por cuotas a la población en su conjunto. Es posible calcular la frecuencia de respuestas de una muestra por cuotas, pero hablando estrictamente, no se puede determinar el grado en que esos resultados serán representativos de los valores verdaderos de la población en su conjunto.

Trabajo de campo

El trabajo de campo requiere la selección y el entrenamiento de los entrevistadores, al igual que su despliegue y su manejo.

Entrevistadores

Siempre que sea posible, es mejor usar solamente entrevistadores entrenados y con experiencia. En cualquier caso, el entrenamiento es extremadamente importante. Si no se cuenta con entrevistadores profesionales, es necesario revisar el proceso de selección de los encuestados cuidadosamente. Igualmente se debe revisar extensivamente el cuestionario, incluso cómo se espera que las preguntas sean leídas y que ciertas palabras sean enfatizadas. Hay que recalcar la importancia de no abordar a los encuestados inapropiadamente o dar una opinión explícita o implícitamente a través de la ropa, las expresiones faciales o el lenguaje corporal. Aún entrevistadores experimentados deberían ser capacitados extensivamente con cada nuevo cuestionario.

Puesto que contratar a estudiantes universitarios suele ser menos costoso, usualmente se les pide que conduzcan las entrevistas. Sin embargo, hay que ser cuidadoso con esta opción. Los estudiantes que están interesados en encuestas sociopolíticas, generalmente están activos políticamente y por lo tanto están más propensos a comunicar sus propias preferencias a los encuestados de manera bastante explícita.

Como se mencionaba anteriormente, es necesario asegurarse de que los entrevistadores sean del mismo contexto cultural que los entrevistados, especialmente si la encuesta toca temas relacionados. De todas formas, en algunas ocasiones, puede ser mejor seguir otros procedimientos.

Trabajo de Campo

El trabajo de campo debe ser realizado bajo estricta supervisión de los supervisores de campo. Las compañías más respetadas visitarán nuevamente, por lo menos, a un 10 o 15% de las casas de las familias entrevistadas, para confirmar que realmente fueron entrevistadas, y también para repasar algunas preguntas y verificar que las respuestas asentadas son las respuestas verdaderas.

Probablemente lo más importante no es hacer esto, sino que los entrevistadores sepan que será realizado y que su pago dependerá de los resultados satisfactorios que se obtengan de las visitas de confirmación. Los entrevistadores de campo no difieren de las demás personas de la sociedad. Desafortunadamente, muchas historias han sido contadas sobre investigadores desesperados que encuentran a sus trabajadores de campo sentados bajo un árbol, llenando cuestionarios con nombres, direcciones y respuestas ficticias. Las llamadas de rectificación pueden hacerse cuando gran parte de la población posee el servicio telefónico. Si no, la rectificación deberá realizarse personalmente y probablemente antes de que el grupo de entrevistadores abandone el área.

Los supervisores de campo también deben revisar todos los cuestionarios, antes que el equipo se aleje del área, para asegurar que todo fue llenado completa y correctamente, y si no, enviar el entrevistador de vuelta a la persona para obtener la información necesaria.

Recibiendo datos

Las respuestas obtenidas necesitan entonces ser traducidas a un formato legible en computadora. Hay algunos paquetes de software estadísticos que proporcionan funciones accesibles para la captura de datos, para después manipularlos e interpretarlos. El SPSS (Statistical Package for Social Sciences) o PECS (Paquete Estadístico para Ciencias Sociales) es uno de los programas más usados.

Las compañías de trabajo de campo comúnmente tabulan los datos y proporcionan un reporte técnico. Aún así, la organización que paga la encuesta debe obtener su propio juego de datos en disco para computadora, preferiblemente compatible con el formato SPSS. La organización también puede querer hacer su propio análisis, o si no tiene experiencia en el manejo estadístico, contratar a otro individuo o entidad para hacerlo. En cualquier caso, la organización debe conservar la posibilidad de monitorear y evaluar lo que le está siendo entregado. Igualmente importante, es el hecho que pueden hacerse una gran cantidad de manipulación de datos, de tabulaciones cruzadas o de correlaciones para obtener mayores y mejores interpretaciones de los datos, pero que una compañía de encuestas no siempre presenta en su reporte técnico.

Tiempo

Realizar el trabajo apropiadamente requiere de mucho tiempo para pasar de la conceptualización al análisis de los datos y al reporte escrito. Aún cuando es absolutamente imperativo entrar al campo rápidamente para captar las reacciones del público ante un evento que se desarrolla con rapidez, es difícil imaginar un trabajo bien hecho en menos de seis semanas.

Las entrevistas de muestras nacionales pueden tomarle a la compañía más experimentada varias semanas para completarlas. Proyectos más grandes, como el intento por evaluar algún modelo de participación de los votantes, por lo general demorará varios meses o hasta un año si se involucran aspectos académicos que pueden llegar a ser molestos.

Costos

El costo del proyecto incluirá los costos de administración, tabulación de datos y demás. La mayor porción de estos costos generalmente son para el trabajo de campo, que incluye la transportación, el alojamiento y la labor de los propios entrevistadores y de los supervisores de campo. La última parte se determina por el número de entrevistas que se van a realizar, el número de llamadas o visitas a hogares que sean requeridas para realizar el número total de entrevistas, el número de áreas difíciles de visitar a las que haya que ir, y la duración de cada entrevista. De esta manera, el tamaño de la muestra, la estratificación, la construcción de la entrevista y el uso, o no, de la probabilidad o de la muestra parcial es importante tanto metodológica como financieramente.

Dados los costos asociados con la conducción de una encuesta, es posible comprar uno o dos, o a veces hasta doce, espacios para realizar preguntas en investigaciones regulares de mercado que se estén llevando a cabo. |Las organizaciones de investigación de mercados tienden a conducir encuestas sobre bases regulares, así, si determinado número de clientes incluyen preguntas dentro de la encuesta, se comparten los costos. Los costos pueden ser calculados "por pregunta", algunas veces con un cargo inicial. Muchas organizaciones deciden añadir sus preguntas a encuestas que se están realizando. Esto es muy eficiente cuando tan sólo se quieren aplicar unas cuantas preguntas a una muestra representativa. Por ejemplo, verificar los niveles de interés en las próximas elecciones, o los niveles de registro. De igual manera, la realización permanente de encuestas en conjunto permite revisar estas problemáticas sobre una base más regular y monitorear las tendencias de cuando en cuando.

Algunas preguntas tales como “¿por qué las personas no están interesadas?” o “¿por qué no se han registrado aún?” conducen a muchas otras preguntas. Cuantas más preguntas, más altos son los costos. Además de lo anterior, puede ser mejor enfocar la atención de los encuestados en problemáticas de votación, elecciones y democracia con el fin de recibir respuestas más pensadas y consideradas. En una encuesta realizada en conjunto, puede que no se pueda controlar si los encuestados responden a una pregunta sobre la competitividad de las elecciones inmediatamente después que se le ha preguntado sobre su consumo mensual de aceite para motor. Finalmente, dados los costos y el interés del cliente, es posible que encuestas permanentes de investigación de mercados, no sean hechas en áreas rurales distantes o muy pobres.

Uso de datos disponibles

Aquellos educadores encargados de establecer las necesidades educativas, tratarán de identificar los distritos electorales y la infraestructura del país, lo cual en primera instancia, puede parecer como una tarea que debe ser asumida empezando de cero. Posiblemente lo tengan que hacer, aunque investigar fuentes de datos existentes trae ciertos beneficios:

  • menor tiempo para conducir la investigación
  • menos costos
  • carencias ya identificadas que permiten un mayor enfoque
  • los vacíos con respecto a los datos generales ya han sido identificados y de esta forma se puede prestar mayor atención al desarrollo general del propósito

Hay muy pocos lugares donde no se tiene dato alguno. Y hay muy pocos lugares donde no existe una sola fuente de información.

Las organizaciones internacionales deberían trabajar de cerca con las personas nativas del área. Muchas veces no están al tanto del conocimiento existente, particularmente si se trata de tradiciones orales, y siempre son las primeros en asumir que algo nuevo e impactante debe hacerse al respecto. Pero aquellos que trabajan con programas de educación electoral deben entender que su trabajo debe desarrollarse dentro del gran marco de la democratización. Los que gobiernan, así como la sociedad civil, necesitan buena información. Y las elecciones deben estimular el que se reúna y se haga pública esta información.

Papel, personas o bytes

La información que está disponible en bases de datos tiene la ventaja que puede ser fácilmente manipulada, revisada y movida de un lugar a otro. Cuando ha sido cuidadosamente recolectada, y el software y el hardware son los apropiados, la base de datos puede ser extraordinaria. Aún cuando también puede ser frustrante, especialmente en los países en vías de desarrollo. La información puede estar almacenada en formatos incompatibles, o puede estar desactualizada, incompleta y muchas veces inaccesible. Las computadoras pueden ser una maldición al igual que pueden ser un gran apoyo para una democracia abierta.

La información en papel, por el contrario, no sufre problemas de incompatibilidad. Si los documentos y las publicaciones están disponibles, los problemas radican en la facilidad para manejar la información, la forma en que ha sido preservada y los costos de su revisión.

Las personas sólo ven hasta donde llega su horizonte

Los encargados de buscar datos deberán tener presentes cuestiones de confiabilidad, disponibilidad y costos. En algunos entornos, por ejemplo, donde ha habido sistemas autoritarios, no hay cultura oficial de “libertad de información”. Los burócratas gubernamentales pueden no responder a pedidos de información. Podrían considerar esa información como privilegiada o un secreto de Estado. Existe también el peligro de que los datos recolectados por el gobierno sean manipulados por razones políticas. Eso quiere decir que, aunque la información llegue a ser públicamente disponible, puede no ser útil para los educadores.

Pero aún datos correctos pueden presentar a los educadores, una variedad de cuestiones de utilidad. Esto es porque hay un mar de información que requiere una selección cuidadosa. Los educadores deberán establecer con precisión, qué información requieren y cómo la van a usar, incluso antes de empezar la búsqueda. Estas preguntas se repetirán constantemente, porque cuando alguna información resulta disponible, ésta conduce a más preguntas. Lo esencial es no perder nunca el enfoque inicial.

Buscar en los lugares obvios

Los registros electorales y datos relacionados proporcionan un primer punto de arranque, si fueron recolectados nacional o regionalmente. Pueden proporcionar información básica sobre el número de electores y su dispersión geográfica. Sin embargo, en países en desarrollo y en sociedades en transición, el registro de electores puede ser de mala calidad. En este tipo de situaciones, los educadores necesitan evaluar qué tan correcto y actual es el registro electoral para poder determinar su utilidad.

Para establecer estos listados, se debe disponer de información sobre los encargados de realizar el registro, los lugares donde se llevó a cabo, y quizás hasta de los lugares finalmente no se utilizaron. Entre estos lugares podemos encontrar muchos sitios públicos como bibliotecas, colegios, clínicas y oficinas del gobierno, al igual que estructuras temporales que tienen relación con los centros donde se reúne la gente en la comunidad tales como campos deportivos, mercados y demás.

Otra información básica estará disponible en formas que pueden ser tanto rudimentarias como altamente computarizadas. Los directorios telefónicos pueden ser útiles al igual que los directorios del gobierno, las listas de correo y de direcciones usadas para el cobro de los impuestos (si son documentos públicos), las listas de licencias de televisión y radio y las estadísticas de los oyentes.

Más allá de esta información geográfica básica y de direcciones, existirán anuarios y reportes del gobierno sobre una gran variedad de temas. En países pobres, estos reportes puede que hayan sido elaborados por agencias internacionales o compañías internacionales interesadas en planes y oportunidades de desarrollo.

Además de los reportes con un enfoque en el desarrollo, muchos países tienen oficinas de turismo y publicaciones turísticas que contienen información básica del país y que facilitan los viajes. Los horarios de autobuses y trenes, las listas de hoteles, así como las oficinas de contacto para encontrar información local, incrementan la cantidad de información sobre la infraestructura del país y de las formas básicas de gobierno.

Con la creciente popularidad del Internet, se han hecho posibles las búsquedas de información sobre países alrededor del mundo. Si bien no toda la información es conservada dentro del país, es sorprendente cuánta información tienen las instituciones académicas. Actualmente, el acceso a tales instituciones en el hemisferio occidental o norte es mayor a través de la red; sin embargo, estas instituciones cuentan con servidores de Internet que permiten un enlace permanente con las organizaciones y redes del hemisferio sur.

Más allá de estas fuentes de información, existen bibliotecas, departamentos del gobierno y unidades de investigación vinculados con los gobiernos locales, regionales y nacionales, así como con institutos estatutarios regionales y nacionales. Todos estos recolectan información, y la mayoría de ellos se la suministrarán a las personas que la pidan, quizás a un determinado costo. Las ONG internacionales y domésticas, tienen una enorme cantidad de experiencia personal e información cotejada sobre países y, por lo general, están dispuestas a proporcionarla de una manera más libre que los departamentos del gobierno.

Quizá los datos más útiles, y no siempre accesibles, son aquellos recolectados en sondeos políticos y de mercadeo. La razón por lo cual son útiles es porque tienen relación directa con las actitudes de los individuos o grupos y sus problemáticas con respecto a las elecciones. Si es posible desarrollar una relación con los recolectores de esta clase de información, podría pedírseles que re-analicen datos existentes para responder preguntas particulares que los educadores electorales puedan tener.

Todas las fuentes y las organizaciones listadas anteriormente recolectan información teniendo en cuenta no sólo propósitos electorales, sino por una gran variedad de otras razones, a lo largo de periodos considerables de tiempo. Por esto, la información recolectada es tan profunda y amplia que un funcionario que esté preparando una elección específica nunca lograría igualar.

De igual forma, surge un gran problema a la hora de reorganizar esta información para que sea útil para los educadores. Lo anterior puede resultar difícil y costoso. Además, las discrepancias en los datos, la información recolectada en diferentes periodos y con diferentes grados de confiabilidad, así como la información desigual sobre ciudades y personas, las actividades que generan fuentes de ingresos y los debates políticos desactualizados, pueden obstaculizar la labor del compilador.

En ocasiones reunir esta información es más difícil, toma más tiempo y es más costoso que salir y recolectarla de nuevo. Aunque esto es poco común en la esfera donde trabajan los educadores. Enfocarse en el desarrollo de la comprensión de la población de votantes, de la infraestructura disponible que apoye el programa educativo en el país, así como de las necesidades educativas que enfrentan los diferentes grupos y audiencias, asegurará que los datos disponibles sean más efectivos que lo anticipado.

Interlocutores e intermediarios

Mientras algunos educadores están preparando grupos de enfoque y encuestas, otros prefieren salir y hablar con las personas que están trabajando con las audiencias importantes o con el electorado. Esta actividad tiene la ventaja que es mucho más ágil, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias a la hora de establecer con quién se deben llevar a cabo las conversaciones. También tiene la ventaja que da a los educadores un rango de matices y contra corrientes políticas que son difíciles de alcanzar por medio de cualquier otra actividad. Otra ventaja más es que estas personas aportan enormes conocimientos locales sobre las condiciones educativas, el ambiente político y para la identificación de problemáticas educativas.

Esta consulta o conversación es conducida a nivel práctico, de educador a educador, o a nivel del educador y líder de la comunidad. De esa manera se garantiza la autoría del programa desde el inicio. No obstante existen desventajas en este acercamiento, particularmente si descansa sobre la exclusión de la recolección de datos adicionales. Sin embargo, para propósitos educativos, donde los conocimientos y la autoría locales son tan importantes, es una forma potente y relativamente rentable de llevar el programa a la práctica.

Se puede extender su efectividad con pocos costos adicionales, añadiendo dos técnicas relacionadas. La primera es la de conferencias consultivas, donde una variedad de personas se reúnen y discuten las necesidades educativas y las condiciones educativas dentro de un programa estructurado. El programa estructurado puede ser muy formal, con diferentes ponentes hablando de diferentes temas, o más informal y basado en el diálogo, con una breve introducción del tema a tratar seguida por discusiones en forma de mesa redonda.

La selección de los miembros para el grupo de enfoque especializado se realiza con base en competencias profesionales y conocimiento local.

Dos tipos diferentes de personas

Entrar en el campo y hablar con personas de manera aleatoria no es lo más adecuado. La selección de las personas debe ser cuidadosa. Entender el uso de los dos términos "interlocutor" e "intermediario" nos ayuda a comprender el tipo de selección que debemos hacer. Los términos también indican algunas de las dificultades y limitaciones que se pueden encontrar y que aluden al cuidado que se debe tomar. Los interlocutores hablan en lugar de los electorados o como sus representantes. Los intermediarios se localizan entre el educador y la audiencia, y actúan como un puente entre ambos.

Los educadores elaborarán una lista de personas para conversar con ellas sobre la base de una valoración efectiva de la educación comunitaria y de las organizaciones no gubernamentales que operan en la esfera de investigación. La esfera de investigación puede ser nacional, regional o local. Sumado a lo anterior, identificarán a los líderes de la comunidad basados en la legitimidad que éstos tengan dentro de la comunidad investigada.

Finalmente, pueden emplear de forma productiva las conversaciones con aquellos individuos que se mueven entre la comunidad y el mundo de los educadores, como los estudiantes, académicos y miembros de los cuerpos diplomáticos. El último grupo puede ser particularmente útil donde exista una brecha entre el grupo de educadores y la comunidad; como por ejemplo, cuando se planea un programa internacional o cuando el grupo de educadores tiene que trabajar en una parte del país que no conocen. Por esta razón, será esencial identificar a aquellas personas que pueden unirse al grupo de educadores, así sea como intérpretes y conductores y no como educadores.

Identificando a las personas

Una vez que se ha seleccionado una lista tentativa, puede ser evaluada en coordinación con las personas que ya han sido previamente identificadas. En otras palabras la elaboración de la lista de personas es un proceso repetitivo. Los educadores identifican en una primera ronda a personas, probablemente basándose en el consejo de una ONG confiable, o como una instrucción de la autoridad electoral. En este punto es cuando el grupo de gente ya seleccionada sugiere a otras personas que eventualmente se podrían contactar.

La segunda lista aumentará y considerará a personas nominadas de manera regular. La segunda ronda de conversaciones tendrá lugar y la lista crecerá nuevamente. En algún punto de este ejercicio, la lista será redundante. En otras palabras, se harán nuevas referencias sobre gente con la cual los educadores hayan hablado anteriormente.

Los educadores deberán tener el cuidado de llevar un buen registro de las conversaciones sostenidas y de los detalles acerca de los entrevistados.

Confidencialidad

Cuando las discusiones se emprenden en contextos conflictivos, y donde los involucrados discuten las necesidades de los miembros de sus electorados, debe hacerse patente que la información recolectada será manejada con confidencialidad. Especialmente cuando las conversaciones están siendo conducidas entre profesionales, habrá comentarios críticos y reflexivos sobre las organizaciones que operan en la comunidad y con el electorado mismo. Lo que estas conversaciones suponen es que los programas se están desarrollando para ayudar a los grupos de enfoque. Cualquier uso distinto de esa información puede tener un impacto sobre las relaciones que existen entre aquellos que están siendo entrevistados y las comunidades en las que estos operan.

Limitaciones

Las técnicas aquí propuestas se basan en una metodología usada en estudios de evaluaciones, y se describen como "triangulación". Este término es usado al establecer la posición de un lugar o una persona en el mapa. En otras palabras, la información obtenida establece una dirección particular. Conociendo el lugar desde donde es realizado el sondeo o se establece la dirección hacia un punto, permite dibujar una línea a través del mapa. Después un sondeo similar es realizado desde otra posición. Si esto se hace tres veces desde puntos diferentes, se forma un pequeño triángulo en el mapa. Ahí es donde se encontrará la persona o el lugar.

En el caso de las conversaciones y entrevistas que tienen lugar con una variedad de interlocutores e intermediarios acerca de la misma comunidad, el educador tomará nota tanto de la información que se está suministrando como de la fuente de información. En otras palabras, juzgarán la información según los intereses y la posición de la persona que está dando la información.

Si esto se hace con cuidado, y si la misma conversación es conducida con varias personas, los datos sobre la comunidad serán cada vez más confiables. Será entonces posible situar la comunidad en un mapa de datos, alguno de los cuales posiblemente serán confirmados y expandidos, mientras que otros generarán escepticismo y tendrán implicaciones negativas.

Como ya se mencionó, puede haber problemas. Empero, éstos se pueden superar si se utiliza esta técnica en particular complementada con los datos recolectados a través de encuestas, datos existentes y grupos de enfoque. También es posible probar los datos que han sido recogidos con un grupo de referencia.

Grupos de referencia

Los educadores pueden establecer un pequeño grupo de referencia de organizaciones e individuos confiables con los cuales revisar la información que se está obteniendo del trabajo de campo. Tales grupos se reúnen regularmente, aunque no tengan un interés directo en la dirección propuesta por el programa o el resultado esperado.

Confabulación y desconfianza

Hay momentos en los que los intereses de algunas personas y organizaciones giran en torno a que los educadores tengan un punto de vista particular con respecto a la comunidad. Puede creerse que el grupo de educadores tendrá acceso a dinero que vaya a ser utilizado en la comunidad o que el grupo de educadores debe desarrollar programas de una manera específica para que beneficie a la comunidad o hasta a un partido político en particular. Si el grupo de educadores está compuesto por gente de fuera, puede que no sepan que aquellos a los que están entrevistando se conocen mutuamente y están discutiendo las implicaciones del programa entre ellos.

Es posible que dicha confabulación no se lleve a cabo con el propósito de disminuir la confiabilidad de la información que se está proporcionando. Las personas están en interesadas en ser considerados intermediarios o en conservar su prestigio ante la comunidad. Pueden no estar dispuestos a admitir que no conocen sobre algún tema y podrían exagerar acerca de su nivel de influencia para impresionar al equipo de educadores.

Pensamiento en grupo

Pueden, igualmente, existir puntos de vista dominantes entre las personas seleccionadas que no se correspondan con la realidad actual. Durante las crisis y las transiciones, hay cambios substanciales en las condiciones de la realidad, y las organizaciones en particular muchas veces no pueden mantenerse al tanto de estos cambios.

O pueden existir organizaciones e ideas políticas dominantes que se sobreentiendan. Esto puede ser real. Un solo partido puede tener el apoyo de todos los miembros de una comunidad local. Y en tales posiciones de dominio, es usual que los disidentes sean suprimidos y se vuelvan invisibles. Claro está, esto aumenta la posibilidad de que la minoría que apoya a otros partidos haga reclamos que no pueden ser probados.

Guardabarreras

Finalmente, hay quienes actúan como "guardabarreras" en vez de guías. Controlan el acceso a la información de la comunidad. Algunos son admitidos en la comunidad; otros no lo son. Y las razones para esto pueden ser políticas, ideológicas o personales. Los grupos de educadores deberán desarrollar una diversidad interna para asegurar que no sean rechazados por ser todos los integrantes del mismo sexo, país o de un ambiente étnico o cultural particular.

Esto por sí mismo no va a prevenir que existan guardabarreras. Pero el desarrollo de un acercamiento reiterado puede ayudar. En las sociedades tradicionales los educadores tienen que ser pacientes si quieren pasar por el filtro. Hay varias estrategias para lidiar con esto, pero quizás la más efectiva sea desarrollar relaciones de confianza con un intermediario que pueda presentar al educador a un líder tradicional.

Revisando la información

Los educadores que llegan a situaciones donde sospechan que la información puede estar matizada por algo de lo anterior, deberían buscar acercarse a individuos reflexivos que estén dispuestos a considerar todos los puntos políticos y que puedan demostrar la legitimidad de sus opiniones sustentándolas en evidencias. O, pueden escoger conducir entrevistas que incluyan a miembros de los grupos de enfoque directamente sobre la base de una muestra pequeña, sólo con propósitos de verificación, en lugar de llevar a cabo una encuesta completa.

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