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Elementos comunes de la información y la educación electoral

Si bien existen diferencias entre los programas que se enfocan en la información electoral, en la educación de los electores y en la educación cívica y/o electoral, también es cierto que hay una fluida relación entre los tres componentes, ya que se puede pasar con facilidad de uno a otro y que incluso pueden representar momentos diferenciados de un proceso integral.

De igual forma, las iniciativas de información y de educación al elector tienen elementos en común. En ambas se tiene en consideración su propia versión del calendario electoral. Además, una consideración importante en ambos casos es la de trabajar junto con las demás partes interesadas, incluyendo partidos políticos (ver Partidos políticos y educación electoral), funcionarios electorales (ver Oficiales electorales y educación electoral) y/o sectores de la sociedad civil para incrementar el alcance de los programas y asegurar su eficiencia. Ambos se ocupan no sólo de la votación en el día de elecciones, sino también del registro de electores. Finalmente, ambos tienen que considerar maneras en que los recintos de votación puedan ser utilizados para reducir costos y mejorar la efectividad del programa.

Como resultado de esta coincidencia de objetivos, esta área temática trata simultáneamente de la información y educación electoral, a menos que se indique lo contrario. El examen de la educación cívica no constituye el objetivo fundamental de esta área temática, pero se le dedica una sección completa. Sin embargo, como tanto la información como la educación electoral constituyen componentes importantes de la educación cívica, en la sección de Materiales muestra se ha incluido un repertorio de productos relativos a la educación cívica.

Explicación de los sistemas electorales

Los sistemas electorales son una creación humana. Es inevitable que cualquier sistema electoral, al haber sido creado bajo determinadas condiciones, para lograr ciertos fines y fomentar determinados valores, ejerza cierta influencia en el sistema político en el cual viven los ciudadanos. No es la panacea, y a pesar de que puede estar consagrado en una constitución, es un asunto de debate público y, por lo tanto, y si fuese necesario, de reforma política.

Un programa de educación cívica le puede ofrecer a los ciudadanos algunos de los argumentos en favor de determinados sistemas, y las ventajas y desventajas de su propio sistema. Esto tiene que hacerse sin realizar proselitismo a favor de uno u otro sistema para no minar la confianza de los ciudadanos en su propio sistema electoral o poner en desventaja a los que promueven los méritos de cualquier otro sistema, mediante estereotipos.

Sin esta educación más general, el debate público sobre los sistemas electorales puede llegar a ser irracional, acalorado, y muy rápidamente pasar de la consideración del contexto en el que las elecciones deben realizarse y del sistema adecuado, a un partidismo que recuerda a los 'big-endians' y a los 'little-endians' de los Viajes de Gulliver. (Nota de traducción: en Liliput, los 'big-endians' o 'ancho-extremistas' abrían un huevo cocido por el extremo más grande; mientras que los 'little-endians', por el más pequeño).

Una vez que se ha seleccionado un sistema electoral, los nuevos electores necesitarán una explicación de su funcionamiento. Cuando se reforme un sistema, los educadores tendrán el reto particular de explicar el nuevo sistema, dado el profundo apego que la ciudadanía desarrolla a sus propios sistemas y su resistencia al cambio. Los sistemas electorales parecen tener el mismo apego entrañable que ocurre con la moneda los pesos y las medidas —el cambio generacional parece ser más efectivo que la educación.

Los educadores están a menudo fascinados por la política y las elecciones —se trata de una vocación y de una afición, y los secretos de los sistemas electorales parecen ser especialmente seductores. Hay una tentación de convertir las oportunidades para educar a la ciudadanía sobre un sistema electoral en particular en un viaje de terminología específica a través de demasiados detalles. Las necesidades de la audiencia se pierden dando preferencia a debates sobre fórmulas de cuotas, información complicada de cartografía de distritos electorales, negociaciones entre los partidos políticos y los organismos electorales acerca de la constitución de listas de candidatos cuando ocurren vacantes, y así sucesivamente. Aunque ciertos grupos de personas tienen que saber de tales asuntos, los educadores deben primero establecer las necesidades y el nivel de la audiencia.

La trampa de los educadores

¿Hay algunos elementos básicos que sean esenciales?

  • ¿Por qué se ha elegido el sistema actual?

Es cierto que la razón por la cual un país tiene un sistema de representación proporcional (RP), de mayoría relativa (MR) o de voto único transferible (VUT) —por mencionar los sistemas parlamentarios más populares— puede estar perdida en las brumas del tiempo. Un país puede tener un colegio electoral, en vez de una elección presidencial directa, por motivos más relacionados con la falta de ciertos avances tecnológicos, tales como teléfonos, sistemas de transporte transcontinentales seguros y rápidos, como automóviles y aviones, servicios postales confiables y otras formas más modernas de comunicación, que con cualquier otra razón de fuerza. Aún así, hay condiciones y valores sociales que sostienen el sistema actual en su lugar, si ha existido antes, o que explican el porqué se ha adoptado recientemente. Vale la pena explicar estos asuntos, porque pueden hacer referencia a importantes conceptos políticos de equidad, historia y lucha por la expansión del sufragio, la representatividad y la rendición de cuentas.

  • ¿Qué opción enfrentarán las personas en la cabina de votación?

Al momento de votar, las personas se enfrentan a diferentes sistemas electorales que comportan consecuencias distintas. ¿Verán una lista de los partidos políticos o habrá más bien una lista con los nombres de los candidatos? ¿Tendrán la oportunidad (como en Suecia) de seleccionar un partido político en la papeleta para entonces ver la lista de candidatos de ese partido político y expresar sus preferencias entre esos candidatos?

Los electores no deberían encontrar sorpresas cuando lleguen a la cabina de votación. Deberían saber qué clase de decisión se les pedirá que hagan, particularmente cuando se les requiera escoger entre varias opciones, sea en una sola papeleta de votación compleja o en una serie de papeletas, como puede ocurrir en sistemas mixtos o en múltiples elecciones que tienen lugar el mismo día.

El saber qué decisiones van a tener que tomar el día de votación ofrece a los electores orientación respecto a qué deben prestar atención durante la campaña electoral. ¿Tendrán que hacer una elección binaria —un partido u otro; este candidato o el otro— o que expresar un rango de preferencias? En el primer caso, los electores podrían desarrollar algunos criterios de decisión basados en la exclusión; en el segundo caso, prestar atención a diferentes aspectos de los planteamientos políticos de cada partido que les interese. Independientemente de la forma en que los electores escojan sus preferencias, adoptarán estrategias con base en la manera que las opciones les son presentadas por el sistema electoral.

  • ¿Cómo es que sus votos se convierten en escaños?

Una vez que los educadores han dominado los mecanismos de conversión, que son más complicados para los sistemas de RP y de VUT aunque también pueden tener complicaciones en los de MR, por ejemplo, en cuanto a votos empatados o en las elecciones presidenciales directas en comparación a las elecciones de segunda vuelta, tienen que encontrar formas de explicar tales mecanismos mediante una combinación de metáforas y de escenarios. Los sistemas de RP son a menudo explicados en términos de deportes individuales donde los participantes reciben premios por llegar en primer lugar, o segundo o tercero y así sucesivamente. En los sistemas de MR, los educadores hablan de ganadores y perdedores. Al elaborar las metáforas, se debe tener cuidado de no elogiar de más a aquellos que han vencido –después de todo, éstos tendrán que representar incluso a quienes decidieron no concederles su voto– y de encontrar la manera en que los perdedores de las elecciones sigan siendo respetados y se den cuenta de que no todo está perdido, de lo contrario, la posibilidad de viciar el resultado puede aumentar.

Los escenarios pueden tomar ejemplos tanto de la realidad como de situaciones ficticias —normalmente, más seguras— y mostrar cómo los diferentes números de votos se convierten en determinado número de escaños. Los sistemas de RP, en particular, se benefician de estos tipos de ejemplos, aunque los sistemas mixtos, que son cada vez más populares, a menudo se explican mejor en esta forma, pues salir ganador para obtener proporcionalidad puede tener consecuencias diferentes en función del número de escaños obtenidos por MR.

  •  ¿Qué pueden esperar los electores de los partidos durante la campaña y a quién es probable que vean y/o conozcan?

Los partidos políticos se han vuelto cada vez más sofisticados en la gestión de sus campañas y utilizan datos demográficos y de encuestas para planificar sus interacciones con posibles votantes. Sin embargo, es más probable que los sistemas de MR se caractericen por sus campañas locales, en las cuales los candidatos tienen mayor peso y visibilidad, al igual que sus méritos y plataformas. Al final de una elección, el elector reconoce al candidato que resulta elegido. Los electores pueden ver las diferencias entre la cobertura de los medios de comunicación local centrada en su candidato, y la cobertura de los medios nacionales centrada en los dirigentes y programas de los partidos, o en los “escaños marginales”, donde es posible o probable una diferencia. En los sistemas de RP se concentran en la imagen del partido y, en los países en que las papeletas electorales tienen la cara del dirigente del partido político, también en esa persona. El perfil del partido es lo más importante, y si bien a menudo también es importante analizar las listas de candidatos, estas pasan a un segundo plano.

Los electores querrán saber si vale realmente la pena invertir su tiempo en interrogar a un candidato sobre su política personal o si las convenciones partidarias van a tener mayor poder. Por otro lado, los electores podrían buscar un candidato poco ortodoxo si consideran que su éxito, ya sea como independiente o dentro de un partido, va a sacudir al poder establecido.

  • ¿Cómo se verá el parlamento después de la elección?

En la educación electoral se presta muy poca atención a los resultados de una elección, no sólo en lo que respecta al equilibrio del poder, sino también en sus implicaciones de gobernabilidad. En sistemas de RP, el elegir a muchos partidos pequeños puede dificultar el que hayan gobiernos estables. En los sistemas de MR, el papel que el candidato elegido tiene en la representación de su distrito, provincia o estado puede ser clave para la forma en que un votante elige. Los electores necesitan saber cómo funciona el parlamento y qué poderes tiene, así como cuáles son las potestades individuales que los representantes tienen, y su relación con cualquier otro órgano ejecutivo elegido por separado.

El calendario electoral

Obviamente, cada elección tiene su propio calendario. Si bien la educación electoral puede ser una actividad continua, hay un momento en que se declara una elección y se establece la fecha en que ha de celebrarse. Los educadores deben tener un calendario con las etapas de la elección y adaptar su programa en función de estas fechas. Tomando en cuenta lo anterior, debe desarrollarse un plan de ejecución detallado para el programa de educación electoral para ser adjuntado al calendario electoral. Lo ideal es que el calendario electoral esté definido antes del inicio del programa de educación electoral. Sin embargo, en algunos países en vías de desarrollo y en sociedades en transición, esto no siempre es posible. En este caso, los educadores que no sean parte del organismo electoral tienen que asegurar una comunicación abierta y continua con los funcionarios electorales para mantenerse enterados de nuevos plazos o cambios en los calendarios previamente establecidos.

El calendario electoral deberá incluir todas las fechas que se establecen por ley o por medio de reglamentos, a partir del cual los educadores necesitarán considerar las respectivas etapas para determinar cuáles afectan directamente a los votantes y evaluar las demandas y consecuencias educativas necesarias.

El programa de educación tiene que preparar a la gente para participar en el proceso electoral. Personas diferentes participan en momentos distintos y, en algunos casos, de manera diversa. En teoría, en todo caso, el programa educativo debería abarcar todos estos preparativos. Si bien la educación e información electorales están típicamente dirigidas al electorado en general (ver El electorado general), es importante que también se dirija a los grupos de alto impacto (véase Grupos de alto impacto) y que ayude a los grupos más pequeños en su participación electoral (véase Votantes marginados y grupos con necesidades especiales).

Exigencias educativas

Los asuntos que pueden ser de interés especial para los votantes y en los que puede ser necesaria su participación incluyen:

  • la formación o el registro de partidos políticos
  • la nominación de candidatos y las listas partidarias, que pudiesen requerir actividades públicas tales como elecciones primarias o recaudación de firmas
  • la demarcación de límites electorales
  • el registro de electores y la inspección y ratificación de las listas de electores
  • el establecimiento de mesas de votación
  • periodos para solicitar servicios especiales de votación, como votación ausente o móvil
  • el periodo de votación, que puede incluir oportunidades de votación anticipada, así como en el día de las elecciones
  • el proceso de quejas, sea a través de las comisiones electorales o de los tribunales

Los educadores pueden hacer uso de los momentos públicos de la elección para aumentar la eficacia de sus programas. Al enfatizar esos momentos se puede obtener cobertura de los medios, debate público, y también impulsar a los votantes para que identifiquen sus propias necesidades educativas. Esto los puede alentar a participar en los programas de educación electoral.

Implicaciones educativas

La primera de las implicaciones es, evidentemente, el anuncio de la fecha de las elecciones. Esto provoca, inevitablemente, intensa actividad partidaria, aumenta la consciencia pública sobre la elección, y comienza el debate en los medios de comunicación y en el entorno social de la contienda. Tal convocatoria, especialmente en situaciones en las que se prevea la necesidad de un programa substancial de educación electoral, podría combinarse con materiales de exhibición y difusión enunciando los requisitos para ejercer el derecho al voto, incluyendo los procesos de registro electoral.

A partir de ese momento, habrá otros similares, aunque de menor importancia. Si estos son tomados en cuenta en el calendario, el equipo de educación puede desarrollar intervenciones programáticas adecuadas para obtener publicidad, multiplicar los efectos del programa, y desarrollar la sinergia necesaria para aumentar su impacto, reducir el esfuerzo y limitar los costos.

Los partidos políticos y la educación electoral

Los partidos políticos compiten. Se asume que la educación al votante es una actividad neutral y no partidaria, así que siempre existe la suposición de que la educación al votante no tiene nada que ver con los partidos políticos. Esto es incorrecto por dos razones: en primer lugar, porque los individuos y grupos de individuos adquieren la mayor parte de su conocimiento sobre elecciones y democracia no de su interacción con educadores electorales neutrales, sino de su interacción con el gobierno y de sus experiencias en la política. En segundo lugar, los partidos tienen un interés egoísta en atraer votantes y, por ende, pueden ser un conducto efectivo para asegurar que los votantes reciban la información que necesitan para ejercer el voto. Así, los partidos políticos y quienes los apoyan, las oficinas de campaña y el equipo en general son, de hecho, educadores potenciales. La tarea de los educadores electorales es administrar esta recurso, inevitable e importante, de manera que beneficie a todos los ciudadanos.

Asegurarse que los partidos poseen información exacta

Los partidos políticos tienen interés en asegurarse que quienes los apoyan acudan al sitio de votación que les corresponde a la hora adecuada, que emitan su voto y que este sea contabilizado. Puede que no estén interesados en darles esta información a personas que no los apoyan, aunque otros partidos pueden acercárseles. Por esta razón, los educadores querrán desarrollar estrategias para asegurarse que todos los partidos políticos dispongan de la información necesaria.

Esta no es la única información que los partidos tienen interés en transmitir debidamente. Todos los partidos desearán que quienes los apoyan conozcan:

  • las reglas susceptibles de ser violadas por otros partidos
  • cómo verificar y evaluar las listas de votantes
  • qué puede causar la descalificación de un candidato o votante
  • dónde y cómo presentar una impugnación
  • qué puede ser objeto de monitoreo durante el periodo de campaña electoral, el día de la elección y durante el periodo inmediato posterior a la elección

Para poder hacer esto, desearán que sus miembros y colaboradores desarrollen una comprensión profunda de la ley electoral.

Si bien pueden existir partidos mayoritarios que tengan interés en mantener a las personas ignorantes frente a las prácticas democráticas generales, así como frente a sus derechos legales y constitucionales, este no será siempre el caso. Ciertamente, es poco probable entre los partidos pequeños que luchan por sobresalir y que buscan incrementar su apoyo electoral y comunitario. En todo caso, que la educación para la democracia sea exacta y acertada es del interés, si no de todos, sí de la mayoría de los partidos políticos.

No dejarle todo a los partidos

Hay algunos que consideran que promover el voto (por ejemplo, la información y motivación básica al votante) es una actividad que deben desarrollar enteramente los partidos políticos. Es un hecho que esa es la tradición en muchas democracias desarrolladas. Es común que la autoridad electoral no juegue ningún papel a la hora de llevar a la gente a votar, ya que sus responsabilidades se limitan a proporcionar información sobre dónde, cuándo y cómo votar.

No obstante, en la mayoría de los casos existen razones por las cuales es necesario un programa. Puede que los partidos tengan una capacidad limitada, o que no exista una amplia formación partidaria entre segmentos significativos de la población. Puede existir tal rivalidad, que la naturaleza colaboracionista de las políticas electorales no haya sido entendida ni por los partidos ni por los ciudadanos, en cuyo caso una fuente confiable puede ser necesaria para juzgar la información que se recibe de los partidos políticos. Cuanto más costosas se vuelvan las campañas electorales y más especializado el enfoque hacia un determinado segmento de la población, muchos votantes potenciales son simplemente ignorados por los partidos políticos. Más allá de la posibilidad de que ciertas personas no sean alcanzadas por los contendientes o candidatos, existirá información que los partidos no desearán enviar. Así pues, los programas no partidarios tendrán que suministrar esta información.

Asegurarse que los partidos proporcionan lecciones positivas

Puede que no se considere a la supervisión de la conducta partidista y el desarrollo de su buen comportamiento a través de la legislación, regulaciones, recompensas y castigos como una tarea educativa. Sin embargo, lo es, y puede ser desarrollada por la autoridad electoral (y de hecho algunos aspectos serán responsabilidad de los supervisores, tribunales y cortes electorales), o a través de grupos ciudadanos con la capacitación adecuada. También puede ser desarrollada por agentes de los partidos, una vez más, con la capacitación pertinente. Incluso es posible incorporar esta actividad en la información pública general sobre educación electoral, mencionando el papel de los partidos durante las elecciones y los mecanismos a través de los cuales se puede ejercer un control sobre sus actividades. Una vez equipados con esta información, hasta los ciudadanos individuales pueden ayudar a mantener la honestidad de los partidos, misma que a su vez, da soporte al programa de educación electoral y a los programas más amplios de educación cívica, desarrollando la confianza de los electores en la democracia y aumentando su compromiso con la política electoral.

Funcionarios electorales y educación electoral

Información específica y funciones educativas

Las autoridades electorales designarán al personal para administrar y conducir los programas de educación e información. La organización de estas oficinas dependerá de la naturaleza permanente o temporal de la autoridad electoral, del mandato que se le haya dado para la creación del programa y de la magnitud del mismo. Igualmente, dependerá de la inclusión, o no, de un programa especializado para niños, así como de otros programas específicos.

Cualquiera que sea el caso, habrá personal que tendrá la función específica de conducir los programas educativos e informativos. También existirán funcionarios, empero, que se responsabilizarán de las relaciones públicas, y otros que estarán encargados de manejar las relaciones humanas, así como del entrenamiento del personal electoral. Finalmente, habrá personal de la autoridad electoral que también tendrá que desarrollar un papel de comunicación social.

La coordinación de las comunicaciones y el desarrollo de un programa educativo será una tarea importante al interior de la propia autoridad electoral. Los educadores deben jugar un papel en esta actividad y no deben ser vistos únicamente como funcionarios. Todo lo que la autoridad electoral comunique tendrá un impacto sobre las percepciones, actitudes y conocimiento de los votantes. El manejo cercano permite a la autoridad electoral limitar los traslapes y los gastos innecesarios de recursos.

Por supuesto, la autoridad electoral central es solamente una parte de la organización jerárquica de la administración electoral. Existirán funcionarios educativos, de relaciones públicas y capacitadores en los niveles más bajos y mucho más cerca de las mesas de votación. También será importante manejar su interacción y comunicación.

Impacto del comportamiento organizacional y público

El programa educativo tiene que ser considerado dentro de un contexto más amplio. Cada funcionario asociado con la autoridad electoral tiene un papel que jugar a la hora de educar al público. De hecho, lo hacen aunque no sea esa su intención. La manera en que se comportan e interactúan con el público durante el registro electoral, al recibir quejas y al manejar las mesas de votación puede ser de gran valor educativo o socavar las motivaciones de los votantes. Será necesario que las autoridades electorales se aseguren de mantener una actitud neutral y profesional, y que sea congruente con los mensajes públicos que están siendo comunicados sobre las elecciones y sobre las autoridades electorales.

Fuera de esta condición general –que uno puede considerar como el currículum secreto de la autoridad electoral– existe también una función educativa importante en la que pueden participar los funcionarios, y para la cual necesitan recibir capacitación e información suficiente que les permita desempeñar este papel, que deben prepararse con tiempo para que sean efectivas.

Además de información oportuna, la designación anticipada de los funcionarios encargados de las mesas de votación a nivel local, en particular, asegurará que personas en las comunidades locales sean identificadas con el proceso electoral y, por ende, que serán capaces de auxiliar a los votantes que viven cerca de ellos.

Los oficiales electorales como educadores

Siempre hay dos formas en que los funcionarios pueden tratar a los electores. Una, comportarse como si el elector tuviera que conocer o buscar la información que necesita con el fin de obtener el servicio, y dos, proporcionarle el conocimiento requerido, ya sea de manera verbal o mediante la señalización adecuada.

Es posible realizar esto en cualquier etapa del proceso electoral, inclusive a través de la interacción con los votantes en el sitio mismo de votación. Ciertamente, si los funcionarios están capacitados no sólo para su trabajo específico sino también para manejar los paquetes de información básica al votante, pueden apoyar de manera significativa al programa educativo electoral.

Uso de los recintos electorales para la educación al elector

Hay dos razones por las cuales los recintos electorales deben ser utilizados como lugares primarios para la información y educación electoral.

  • La información y la educación pueden proporcionarse de manera más económica.

La distribución de información puede incorporarse a otros materiales electorales. La publicidad puede mostrarse sin ningún costo y los materiales promocionales pueden ser distribuidos por el personal existente. Además, el mismo personal puede encargarse de dar a conocer la información mientras están involucrados en otras actividades.

  • Los materiales de educación e información electoral que se exhiben, identifican y hacen más visibles estos sitios de votación.

Los votantes se sienten atraídos al lugar, y así se satisface uno de los objetivos básicos de la información electoral, asegurarse que las personas sepan dónde ir a votar, y otro de los de la educación electoral, asegurarse que exista confianza en el proceso y la administración, al tiempo que se logran otros propósitos.

Tal vez sea obvio que los sitios de votación pueden ser lugares para informar y educar. Pero es probablemente menos obvio que las oficinas administrativas del gobierno en general, los centros de registro y los de escrutinio pueden servir a propósitos similares. También puede ser menos obvio el hecho de que esa sea la intención de las autoridades electorales. La ubicación de las mesas y oficinas, su accesibilidad al público, el servicio que se presta y el cuidado con que cada mesa de votación es dispuesta, son todas lecciones para el público votante. En la medida en que son visibles y resultan comprensibles para los no votantes, también sirven para alertar a las personas y, por ende, para incrementar el número de posibles votantes en futuras elecciones.

Oficinas de la autoridad electoral

Las autoridades electorales deben considerar la forma en que sus propias oficinas puedan utilizarse para promover las elecciones y contribuir a la educación al votante.

Las oficinas generales de la autoridad electoral suelen percibirse como un símbolo de la elección. El estilo de la construcción puede transmitir el enfoque serio, no partidario y eficiente que resulta necesario para las elecciones. Las autoridades desearán igualmente asegurar que las construcciones no transmitan percepciones negativas.

El mensaje del inmueble y del equipo

El personal encargado de la instalación y del mantenimiento de las oficinas generales y adicionales de la autoridad electoral que se establecerán, temporal o permanentemente, querrán buscar maneras para que el diseño y decoración de las construcciones, así como la conducta de los empleados, transmitan mensajes apropiados sobre la elección.

Además de estos mensajes implícitos, las autoridades también desearán considerar formas más explícitas para ayudar al programa educativo. Éstas pueden ser desde sistemas para exponer carteles y pancartas fuera de las oficinas, hasta tableros de noticias y sistemas para la distribución de materiales en lugares públicos dentro de los edificios para los asistentes a programas de educación que se estén llevando a cabo dentro de sus instalaciones.

Un lugar para la educación

Donde esto último es posible, los programas pueden variar desde simples talleres que requieran tan sólo un sistema de propaganda pública y un salón de seminarios para exhibiciones, hasta talleres de amplio alcance. Tales programas proporcionan foros regulares para programas educativos como soporte de las elecciones y la democracia. Aquellas autoridades electorales que logren conseguir presupuestos para estos programas son extremadamente afortunadas.

Aún la oficina más pequeña puede exponer un cartel, alojar una pequeña exhibición de materiales de educación electoral y de elecciones, o puede tener una mesa de información donde el público pueda obtener panfletos u otros productos para información. Es importante que el enfoque de tales exhibiciones sea educativo y no burocrático. El propósito es informar y educar al público, no abrumarlos con la importancia o minucia de la administración electoral. Las autoridades electorales necesitarán considerar formas para entrenar a los empleados para que impulsen programas de información pública, así como para recompensarlos por las iniciativas que aseguren, a costos relativamente bajos, que sus oficinas estén proporcionando un servicio al público.

Educación electoral en los sitios de votación

En los sitios de votación hay oportunidad de brindar información de último minuto a aquellos que no la pudieron obtener de otra forma. Si bien la cantidad de información que se puede dar es mínima, hay que tener todo el cuidado para aprovechar esta oportunidad que representa un bajo costo.

Es posible que los electores hayan sólo tenido contacto limitado con los programas de educación electoral durante el periodo electoral, y que éste haya sido superficial, dejando al votante únicamente con el mensaje de que debía registrarse y acudir a votar. Tendrá que decidirse si la mesa de votación puede o no suministrar información de último minuto al votante, ya sea en los días previos a la elección o el mismo día. Como es probable que esta información se termine proporcionando de una u otra forma, así sea cuando los funcionarios ordenan las filas o cuando se aseguran que las personas llevan la documentación completa antes de llegar a la entrada de la mesa de votación, siempre es bueno considerar la forma de hacerlo de manera efectiva.

La siguiente información es la que usualmente se le da a los votantes cuando llegan a la mesa de votación:

Información básica

  • dónde está la entrada del sitio de votación
  • la ubicación de listas públicas de electores que ayuden a los votantes a ubicar el sitio de votación que les corresponde (en especial cuando hay varias mesas de votación en un mismo lugar)
  • dónde hacer la fila
  • si hay algún tipo de requisito de seguridad o indumentaria que tenga que ser cumplido
  • dónde encontrar servicios sanitarios o de refrigerio si el tiempo de espera en la fila es prolongado
  • qué tan larga puede ser la espera
  • qué documentos debe presentar
  • dónde está la entrada a la mesa de votación
  • qué tipo de servicios pueden esperar de los funcionarios electorales
  • por dónde se sale de la mesa de votación

También puede ser necesario proporcionar una señalización en relación con el estacionamiento cercano al sitio de votación.

La información básica puede complementarse con información adicional como:

Apoyo adicional

  • distribución de la mesa de votación
  • los nombres y papel de los funcionarios electorales u oficiales de votación
  • si se proporcionará o no algún tipo de asistencia en la mesa de votación
  • el diseño de las papeletas de votación y la lista de candidatos

Esta información puede complementarse con otra más general sobre los cargos de gobierno a elegir, los servicios que presta cada uno de ellos y la manera en que los resultados electorales afectarán la conformación del gobierno. Estas materias más generales pueden incrementar la capacidad del votante a la hora de tomar una decisión razonable y racional y reducir la incertidumbre e inseguridad frente a la elección.

Aparte de esta información, en las mesas de votación también se deseará generar un clima que apoye los mensajes de educación electoral que han caracterizado determinado programa educativo. Se pueden exhibir mensajes o lemas apropiados.

Clima electoral

Debe considerarse cuidadosamente la manera como se proporcionará toda esta información para tener la certeza de que es accesible, clara, y significativa. Limitarse a pegar una serie de carteles o afiches a lo largo de una pared porque se tienen de sobra no es suficiente y puede ciertamente ser contraproducente.

Una vez que se ha instalado la mesa de votación de manera apropiada, los funcionarios electorales querrán proporcionar elementos básicos para la información al votante.

Planeación

Si bien todos los oficiales deberían desempeñar su trabajo en la mesa de votación de una manera que tenga en cuenta al público, puede haber quienes tengan la particular tarea de proporcionar información a todos los votantes o a aquellos que soliciten ayuda.

  • El papel del personal
  • Entre los encargados de dar información a los votantes podemos encontrar a los acomodadores y a los que caminan a lo largo de las filas. Dichas personas ayudarán a dirigir a los electores en las filas y los llevarán a las entradas de las mesas de votación. Cuando las filas son demasiado largas, es posible hacer arreglos para dar un tratamiento especial a los ancianos o votantes discapacitados. También pueden ayudar a las personas a prepararse para votar verificando que tengan los documentos correctos, respondiendo preguntas sobre el proceso electoral y buscando y auxiliando a los votantes que parezcan perdidos.

    Este personal debiera recibir una capacitación adicional que vaya más allá de la educación electoral que se les proporciona a los funcionarios en las mesas de votación, en la que se incluya una cuidadosa explicación sobre cuestiones como la privacidad, el carácter secreto del voto y la no partidización. Todo esto debe ser manejado con particular cuidado en las mesas de votación, no sólo para asegurar una agradable experiencia electoral para individuo, sino también para despejar cualquier sospecha sobre el personal encargado de la mesa de votación y el procedimiento electoral.

    En las mesas de votación, aquellos que buscan asistencia para votar, o que tienen preguntas en relación con algún aspecto del procedimiento electoral, pueden ser asistidos sólo si la legislación y las regulaciones electorales disponen que se pueda prestar dicha ayuda. Se debe definir a quién se le puede ofrecer esa ayuda y cómo se supervisará para que quede claro que se trata de una asistencia e información concerniente a los procedimientos y que no busca influir en la decisión del elector.

    Los programas de educación electoral trabajarán conjuntamente con los programas de logística electoral para asegurarse que la señalización disponible en las mesas de votación despliegue la información estipulada en las regulaciones. Debido a lo anterior, los preparativos deben comenzar lo antes posible dentro del periodo electoral. Una vez se ha llegado a un acuerdo sobre lo que es preferible y lo que está permitido, los encargados de la planeación del diseño y la distribución de las mesas de votación y de ofrecer la información a los oficiales sobre cómo distribuirlas, también deben considerar la posible la necesidad de brindar información y las posibilidades de que la mesa proporcione una experiencia educativa.

  • Señalización.
  • Los carteles o afiches que ilustren los procedimientos electorales pueden prepararse para ser exhibidos en la parte exterior de las mesas de votación, o pueden incluso pegarse a las urnas. La señalización en las mesas puede indicar no sólo su número o tipo (i.e. lista de votantes), sino también ilustrar o explicar en forma precisa lo que el votante tiene que hacer en la mesa.

    Una vez más, la señalización debe tener un efecto acumulativo, por lo que se debe tener cuidado de que sean del tamaño adecuado y se exhiba en el sitio propicio (ver Carteles y pancartas). Demasiada información puede resultar confusa, especialmente si va a ser vista por un amplio número de personas con diferentes grados de alfabetización.

    En casos donde no es posible enviar a los votantes información por correo que les ayude a prepararse para votar, o se requiere información adicional de último minuto, puede ser posible preparar y distribuir folletos o panfletos a las personas mientras hacen fila para votar. Esta información puede ser una réplica de lo que se está exhibiendo, proporcionar información básica sobre los procedimientos electorales y sobre la distribución de la mesa de votación, así como listar los derechos de los electores. En ese mismo folleto, u otro similar que se entregue después de votar, se puede agradecer a las personas su participación.

  • Entrega de materiales antes y después de votar
  • A medida que se retiran los votantes, se les pueden entregar materiales con información adicional, como la hora en que se anunciarán los resultados o información sobre el gobierno. Esta es una de las pocas oportunidades que tiene el gobierno o la autoridad electoral de establecer contacto con todos los votantes, o al menos la mayoría, especialmente en los países desarrollados.

    El contacto con los votantes es por lo general limitado, sin importar cuán intensivo haya sido el programa electoral. Como resultado, puede suceder que las personas lleguen a la mesa de votación con preguntas sin resolver. Es posible utilizar el tiempo que duran las personas en la fila para concluir la información electoral y para proporcionar servicios tales como la revisión de las listas de electores.

  • Mesas de información.
  • Tales servicios pueden ser ofrecidos en mesas de información situadas fuera de los sitios de votación. Se puede permitir su instalación en el perímetro o a lo largo del área general de votación. Posiblemente dispongan de copias de las listas de votantes y de mesas de votación cercanas para que las personas que estén en el lugar equivocado puedan ser redirigidas. También pueden contar con personal que desarrolle talleres y demostraciones de última hora para los individuos y grupos.

    Si se cuenta con los arreglos logísticos necesarios y con voluntarios de la sociedad civil local para conducirlos, los mensajes de educación al votante de último minuto pueden alentar a las personas a ir a los puestos de votación donde encontrarán asistencia. De esta forma, se les puede ahorrar mucho tiempo y energía tanto a los educadores como a los electores. Este será un lugar donde querrán estar los votantes, donde estarán motivados a aprender y donde sabrán qué es lo que desean aprender. Un pequeño insumo puede convertirse en el más efectivo, dirigir a las personas para que obtengan más información.

Centros de escrutinio

Dependiendo de la forma en que el proceso electoral está organizado en un determinado país, las papeletas de voto se computan en la mesa electoral y luego son tabuladas sucesivamente en instancias más altas del organismo electoral, o, después del cierre de la votación, las papeletas son transportadas a centros de escrutinio. Para los efectos de esta discusión, se denomina “centros de escrutinio” a todo lugar donde los votos son computados o consolidados y se determina los resultados de la votación.

El acceso a los centros de escrutinio suele estar restringido a categorías específicas de personas. Sin embargo, también pueden convertirse en lugares de reunión para el público, especialmente si los resultados serán anunciados desde esas locaciones, para lo cual los educadores necesitarán considerar qué tipo de información se requiere en ellos y cómo maximizar las oportunidades que este momento electoral tan importante.

Si bien hay pocos miembros del público general en el centro de escrutinio, es posible que existan fuertes demandas de información adecuada y precisa por parte de los candidatos y sus representantes, observadores acreditados y periodistas. Aunque es posible que estas personas hayan recibido información de la organización a la que pertenezcan y que puedan recibir información adicional directamente de los oficiales escrutadores, no debe subestimarse.la necesidad de ofrecerles información simple que describa sus funciones, responsabilidades y derechos.

Información para quienes estén adentro del centro de escrutinio

Si se van a hacer anuncios electorales en los centros de escrutinio, es probable que se encuentren presentes miembros del público. Los oficiales de escrutinio deben estar capacitados y contar con información para hacer de esta oportunidad una ocasión memorable para esas personas.

Información para quienes estén afuera del centro de escrutinio

Contar votos y declarar resultados brinda una oportunidad de realzar la importancia de las elecciones como medio para asegurar transiciones pacificas del poder y para alentar la aceptación de los resultados y la reconciliación entre ganadores y perdedores. Si bien la mayoría de las personas experimentarán este momento a través de la radio o de la televisión, muchas otras lo harán en las calles.

Se deben hacer arreglos para divulgar y exhibir ampliamente cualquier anuncio de resultados, así como la presentación de los resultados finales. Algunos países publican protocolos oficiales del escrutinio, en el local del cómputo, para su revisión por el público, ya sea la mesa de votación o agregados totales en los organismos electorales de nivel superior o centros de escrutinio. Se pueden también hacer copias certificadas para su distribución a representantes de los candidatos, agentes de los partidos, observadores electorales y periodistas. Los detalles sobre cómo publicitar los resultados, así como sus limitaciones se examinan en Informes internos; Acta Electoral Final y Publicación de Resultados Electorales.

El registro de electores

Asegurarse que las personas comprendan las listas electorales (lista de electores en cada mesa de votación, registro de electores), decidan registrarse, sean capaces de registrarse y que lo hagan correctamente representa un gran reto para los educadores. El registro electoral se ha convertido en un prerrequisito esencial para poder votar.

Con unas pocas excepciones transitorias vinculadas a los casos en que se pensó que no era posible integrar un registro de electores separado o donde se temía fallar en el principio de inclusividad, los electores deben registrarse para poder votar. Integrar un registro electoral, y después mantenerlo en forma precisa, plantea varios desafíos para los votantes, contendientes (candidatos) y administradores. [1]

Como resultado, los educadores tendrán, en primer lugar, que poner mucha atención a las regulaciones y sistemas que se estén instituyendo para manejar el registro de electores. El registro implica requisitos de ingreso que han sido utilizados en el pasado para privar del derecho al voto a posibles electores. Pero en los países donde el costo del registro recae sobre los individuos y no en el Estado, incluso los arreglos administrativos pueden afectar crear obstáculos que requieren de una motivación considerable para ser superados.

Parte de esta motivación puede fomentarse a través de la educación, otra debe provenir de la organización política, y otra sólo de dará cuando se perciba que existe un sistema electoral y un gobierno eficaz, donde la representación marque la diferencia. Sin el incentivo y los mecanismos para registrarse, así como un archivo apropiado de registros, la educación que promueve el registro por parte del elector individual no tiene asidero real. Ciertamente, la educación para los funcionarios y el cabildeo político puede ser tan importante como un programa nacional de educación al votante.

Una vez se han determinado los sistemas para el registro de electores, los educadores pueden establecer un programa. El programa tendrá que abarcar:

  • las razones para registrarse
  • los beneficios del registro
  • la forma en que se lleva a cabo el registro
  • cómo revisar los detalles del registro
  • cómo corregir errores
  • el calendario para el registro o corrección del registro del elector

Los individuos también pertenecen a partidos políticos y a grupos de ciudadanos, por consiguiente, querrán comprender:

  • la forma en que las listas de electores los protegen contra el abuso electoral;
  • cómo impugnar estas listas;
  • cómo se utilizarán las listas el día de las elecciones;
  • dónde se exhibirán las listas;
  • cómo leer e interpretar las listas;
  • el calendario para impugnación de las listas o solicitar modificaciones.

Cuando el registro es permanente, dicha educación tiene que desarrollarse a través de los sistemas existentes de educación y gobernabilidad. Dado que existe un momento previo a las elecciones en que las listas de electores se cierran para no aceptar modificaciones, se debe recordar con regularidad a los ciudadanos de la necesidad de registrarse o de verificar su registro. Y esto tiene que formar parte del programa educativo para jóvenes que llegan a la edad de votar.

Cuando el proceso de registro se realiza por temporadas o cuando los datos son sometidos a una mayor revisión antes de una elección, puede proponerse llevar a cabo un programa nacional de educación electoral con el fin de apoyar el propio proceso de registro. Dicho programa debe ser considerado en todos sus aspectos como una intervención educativa, y los educadores tendrán que pasar por todo el ciclo de diseño educativo.

Campañas de educación pre-electorales

Hay que tener en cuenta consideraciones especiales dada la naturaleza específica del programa de registro de electores y la urgencia de una campaña educativa.

En particular, los educadores tendrán que tratar de asegurarse que los votantes potenciales lleguen a los puntos de registro a tiempo. Además, los electores tendrán que comprender la importancia del registro electoral, que no es obvio cuando los principales beneficiarios del registro de votantes parecen ser los administradores y no los votantes.

Por consiguiente, la motivación se convierte en un aspecto importante del programa educativo, pues a diferencia de las elecciones donde hay de por medio una contienda con un resultado que motiva a los votantes, es posible que se vuelvan apáticos y pasen por alto los plazos para registrarse.

Notas:

[1] Los detalles sobre la manera de establecer y mantener un registro de electores se examinan en el Registro de Electores.

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