Registro para la elección y postulación de candidatos
El registro para una elección (para aparecer en la
papeleta de votación, como se entiende en algunos contextos), confirma la
intención de un partido político o de un candidato por contender en una
determinada elección y a menudo se vincula con el procedimiento para la
postulación de candidaturas. En algunos casos el registro de una organización
como partido político es diferente del registro para contender en una elección.
Incluso si el registro de las organizaciones como
partidos políticos es distinto del que se requiere para competir en una
elección y aparecer en las papeletas de votación, el procedimiento legal se
puede estructurar de tal forma que se facilite, o incluso resulte automático,
el acceso a la contienda para los partidos previamente registrados.
Es recomendable que en el marco legal se especifique
claramente cuándo, cómo y dónde llevar a cabo el procedimiento de registro,
cuáles son los requisitos para lograrlo y cómo se llevará a cabo su
verificación. Es indispensable que el marco legal disponga un procedimiento
uniforme para que el registro resulte aplicable a todos los partidos o
candidatos. Para asegurar que el procedimiento sea justo, los criterios para
rechazar una solicitud de registro deben estar basados en elementos objetivos
claramente precisados en la ley, junto con los mecanismos para impugnar o
apelar una decisión de ese tipo. La correcta aplicación de estos mecanismos
protegerá a los partidos políticos contra cualquier arbitrariedad o
discriminación. A fin de asegurar que el procedimiento de registro, incluyendo
cualquier apelación, concluya con tiempo suficiente para que la autoridad
electoral pueda imprimir y distribuir las papeletas de votación, es
recomendable que se cuente con plazos puntuales y oportunos para desahogar todo
el procedimiento.
Criterios de
registro
Con frecuencia, los criterios para registrar a un
partido o candidato para contender en una elección determinada son iguales o
muy parecidos a los que se exigen para registrar a una organización como
partido político. Entre los requisitos más usuales figuran los de comprobar
cierto nivel de apoyo popular a través de adhesiones o afiliaciones
individuales, pruebas de la presencia y organización geográfica y, en
ocasiones, pruebas de solvencia económica.
Postulación de
candidatos
La postulación de candidatos es el procedimiento formal
a través del cual los partidos políticos u otros grupos facultados solicitan el
registro de sus candidatos para una elección (para que aparezcan en la
papeleta) y sobre el cual resuelve el organismo electoral. En los sistemas de
listas, los partidos presentan la lista de candidatos que han seleccionado. En
los sistemas basados en distritos unipersonales, los candidatos son postulados
de manera individual y no como parte de una lista. Dependiendo del país, los
candidatos pueden ser nominados por un partido político o por otras formas de
asociación, incluida la de un grupo de electores.
Lo usual es que en el marco legal se impongan requisitos
relacionados con la composición de las listas de partido. En algunos casos se
fijan requisitos orientados a incrementar la representatividad de la lista
exigiendo, por ejemplo, que se incluya un determinado número de mujeres o de
representantes de otros grupos desfavorecidos. Hay casos en los que además se
exige que esos representantes ocupen determinadas posiciones dentro de las
listas.
Criterios para
presentarse como candidato
Para leer más sobre los requisitos que se imponen para
que los candidatos aparezcan en las papeletas de votación, vea “Criterios para
presentarse como candidato”.
Requisitos para el registro de candidatos para una elección
El registro de candidatos para una elección (para
aparecer en la papeleta de votación, como se entiende en algunos contextos),
confirma la intención de un candidato por contender en una elección determinada
y a menudo se vincula con el procedimiento para la postulación de candidaturas.
Es recomendable que en el marco legal se especifique
claramente cuándo, cómo y dónde llevar a cabo el procedimiento de registro,
cuáles son los requisitos para lograrlo y cómo se llevará a cabo su
verificación. Para asegurar que el procedimiento sea justo, los criterios para
rechazar una solicitud de registro deben estar basados en elementos objetivos
claramente precisados en la ley, junto con los mecanismos para impugnar o
apelar una decisión de este tipo. La correcta aplicación de estos mecanismos
protegerá a los candidatos contra cualquier arbitrariedad o discriminación. A
fin de asegurar que el procedimiento de registro, incluyendo cualquier
apelación, concluya con tiempo suficiente para que la autoridad electoral pueda
imprimir y distribuir las papeletas de votación, es recomendable que se cuente
con plazos puntuales y oportunos para desahogar todo el procedimiento.
Criterios de
registro
Con frecuencia, los criterios para que se registre a un
candidato para contender en una elección determinada son iguales o muy
parecidos a los que se exigen para registrar a una organización como partido
político.
Entre los requisitos más usuales figuran los siguientes:
- Un
determinado número de firmas de electores que respalden la solicitud de
registro de la candidatura. La exigencia de que los adherentes provean
algún dato o información específica adicional, como su número de registro
electoral, de seguro social, su profesión o dirección, puede facilitar que
las autoridades verifiquen que las firmas sean reales.
- Prueba
de la presencia o cobertura geográfica, que a menudo implica una
determinada distribución geográfica de las firmas de apoyo.
- Solvencia
económica, mediante el pago o depósito de una determinada suma que puede
ser devuelta o reembolsada dependiendo de la votación obtenida.
Además, de estos requisitos legales,
las personas interesadas deben satisfacer otros requisitos para postularse como
candidatos.
Plazos y procedimientos
precisos
La decisión de que un partido político o candidato no
puede participar en una elección es muy sensible y puede generar descontento e
inconformidad, tanto del partido como del candidato afectado, como de sus
simpatizantes y potenciales electores. A fin de evitar al máximo este tipo de
problemas los plazos y condiciones para el registro deben estar claramente
especificados en la ley o ser comunicados con toda oportunidad a los
interesados. Además, es importante que el organismo electoral mantenga líneas
abiertas de comunicación con los partidos y candidatos que han presentado su
solicitud de registro.
La fijación de plazos precisos y su debida comunicación
es de mucha ayuda. El organismo electoral o cualquier otra autoridad competente
necesita tiempo para revisar las solicitudes y verificar el cumplimiento de los
requisitos, además, tiene que conceder a los partidos o candidatos la
oportunidad de apelar si consideran que su registro ha sido rechazado de manera
indebida. Por consiguiente, lo usual es que se exija que los partidos se
registren y los candidatos se postulen con suficiente anticipación a la jornada
electoral. Después de haber revisado y resuelto sobre las solicitudes de
registro, el organismo electoral requiere contar con el tiempo suficiente para
imprimir las papeletas y distribuirlas entre las mesas de votación.
Postulación de
candidatos
La postulación de candidatos es el procedimiento formal
a través del cual los partidos políticos u otros grupos facultados solicitan el
registro de sus candidatos para una elección (para aparecer en la papeleta) y
sobre el cual resuelve el organismo electoral. En los sistemas de listas, los
partidos presentan la lista de candidatos que hayan seleccionado. En los
sistemas basados en distritos unipersonales, los candidatos son postulados de
manera individual y no como parte de una lista. Dependiendo del país, los
candidatos pueden ser nominados por un partido político o por otras formas de
asociación, incluida la de un grupo de electores.
Lo usual es que en el marco legal se impongan requisitos
relacionados con la composición de las listas de partido. En algunos casos se
fijan requisitos orientados a incrementar la representatividad de la lista
exigiendo, por ejemplo, que se incluya un determinado número de mujeres o de
representantes de otros grupos desfavorecidos. Hay casos en los que además se
exige que esos representantes ocupen determinadas posiciones dentro de las
listas.
Depósitos monetarios para contender en la elección
Es bueno que un sistema político democrático trate de
alentar a los ciudadanos para que se postulen como candidatos para ocupar
cargos de elección popular. Con el fin de asegurar que sólo ciudadanos con
intenciones serias traten de ocupar un cargo público o acceder a un escaño en
el Parlamento, las legislaciones de algunos países exigen que se hagan
depósitos monetarios para poder aparecer en la papeleta, esto es, para
contender formalmente en una elección.
En algunas jurisdicciones, esto no sólo se hace para
impedir el acceso de candidatos poco serios, sino también para mantener dentro
de un rango manejable el número de candidatos que compiten en una elección. Se
considera que los electores deben tener un rango de opciones más o menos
limitado en cuanto al número de candidatos por los que pueden optar.
En este sentido se puede distinguir entre el pago de una
cuota de acceso o la realización de un depósito por una determinada cantidad
que se puede rembolsar al candidato después de la elección si es que obtiene un
determinado porcentaje de votos.
El sistema de depósitos se utiliza en distintos países
pero bajo distintas variantes. Los depósitos suelen ser mayores en los sistemas
de mayoría centrados en los candidatos en lo individual que en los sistemas de
representación proporcional, más enfocados en los partidos políticos. Los
sistemas de mayoría tienden a favorecer a los partidos mayores y a desalentar a
los partidos pequeños o los candidatos independientes. De ahí que se llegue a
aseverar que hay mayores probabilidades de que los candidatos con menor
seriedad obtengan votos y alcancen un escaño u ocupen un cargo en los sistemas
electorales de mayoría.
No hay ninguna evidencia concluyente entre la existencia
de depósitos financieros y el número de candidatos que contienden en una
elección. En principio se puede asumir que entre mayor sea el monto del
depósito, menor podría ser el número de candidatos que se postulen. Además, no
a todos los partidos les afecta de la misma forma el sistema de depósitos.
El ejemplo de Reino Unido, donde el monto del depósito se incrementó en 1985 y
el porcentaje necesario para su reembolso se redujo, sugiere que el efecto de
estas acciones es marginal para los grandes partidos, pero puede resultar
significativo para los candidatos independientes. Si bien parece difícil
separar el efecto entre ambos componentes, Richard Katz interpreta los datos
disponibles de la siguiente forma: entre mayor sea el monto del depósito, menor
será el número de candidatos presentados por partidos pequeños o de manera
independiente, entre mayor sea el porcentaje de votación requeridos para el
reembolso, mayores serán los costos de la competencia para los partidos con una
fuerza electoral pequeña o mediana, sin importar que tan elevados sean los
depósitos (Katz 1997:260).
Aún no se han explorado a detalle otros efectos que
pueden comportar los depósitos, como sus implicaciones sociales (quien tiene
más dinero tienen más posibilidades de postularse como candidato), o las de
género. Sin embargo se puede asumir que entre más rico sea un candidato menor
problema le representará un depósito elevado, los candidatos serios pero sin
dinero pueden ser inhibidos de participar en la elección porque no pueden
afrontar la potencial pérdida de sus depósitos (Maley 2000).
Los depósitos altos también pueden provocar una baja
representación de las mujeres en el Parlamento porque normalmente enfrentan más
limitaciones financieras que los hombres en los sistemas políticos de todo el
mundo. Sin embargo, una vez más, no hay una clara evidencia de ese tipo de
correlaciones.
Para evitar los efectos restrictivos entre los
candidatos con menores recursos o entre las mujeres y desalentar a candidatos
poco serios pero con gran fuerza financiera, se pueden adoptar requisitos
alternativos, por ejemplo, la adhesión de un determinado número de
simpatizantes. Sin embargo, este requisito también puede provocar efectos
contraproducentes si el número de adherentes es excesivamente alto y sólo
resulta accesible para partidos y candidatos bien equipados.
En la tabla sobre “Requisitos financieros para acceder a
las elecciones parlamentarias” que se puede consultar a través de la liga que
aparece a la derecha de la pantalla, la cual fue integrada por Katz (1997) y ha
sido complementada con información adicional, usted podrá encontrar información
sobre el monto de los depósitos que se exigen entre varios países. La tasa de
inflación en un país influye de manera significativa en el monto del depósito.
Criterios para presentarse como candidato
Además de los requisitos que cada partido político puede
imponer a las personas para postularlas como candidatos, el marco legal también
suele imponer requisitos para las candidaturas en lo individual.
Los requisitos legales básicos para postularse como
candidato suelen ser aquellos que se aplican para ejercer el voto: ciudadanía,
edad mínima y estar en pleno goce de los derechos políticos y civiles. Si se
impone algún requisito adicional, es conveniente que sea razonable y objetivo.
Para evitar que el procedimiento de postulación sea utilizado de manera
discrecional o discriminatoria, es conveniente que los legisladores se aseguren
de que los requisitos queden reflejados en la ley de manera clara y precisa.
La fijación de ciertos requisitos legales para que una
persona aspire a una candidatura puede buscar algunos de los siguientes
propósitos:
- Que
cuenten con el apoyo de una organización o red bien constituida para poder
ser postulados por un partido político (este tipo de requisito tornaría
imposible la presentación de candidaturas independientes).
- Que
cuenten con un determinado nivel de madurez. Se exige un mínimo de edad
superior al necesario para poder votar. Es usual que el mínimo de edad
varíe de acuerdo con el nivel del cargo; entre mayor sea el cargo al que
se aspire, mayor la edad requerida para presentarse como candidato.
- Lealtad
o neutralidad con el país. Se exige que el candidato sea ciudadano por
nacimiento o que haya residido en el país (o, de ser el caso en la
demarcación electoral por la que desea postularse), por un lapso
determinado previo a la elección. Los candidatos pueden ser descalificados
si han sido sentenciados por traición. En algunos casos, la prueba de
lealtad o compromiso puede incluir el haber completado el servicio militar,
especialmente en el caso de los varones) o estar registrado como elector.
En los países donde el voto es obligatorio, también se puede exigir que la
persona haya votado en las últimas elecciones.
- Capacidad
personal. Se exige un cierto nivel de educación, que domine el idioma
oficial y que se encuentre en buenas condiciones físicas.
- Evitar
conflictos de interés. Se dispone que los candidatos no ocupen un cargo en
una compañía contratista del gobierno.
- Aptitud
moral. Se descalifica a las personas que hayan sido sentenciadas por
cierto tipo de delitos como los relacionados con las elecciones, actos de
corrupción, o personas que estén en bancarrota.
- Capacidad
para ejercer el cargo. Se descalifica a personas que estén purgando una
condena (aunque no necesariamente aquellos que simplemente estén sujetos a
un juicio penal).
- Compromiso
con ciertas normas sociales como la democracia, el apoyo a la coexistencia
pacífica étnica y la competencia no violenta, entre otras.
No se puede perder de vista que cualquier requisito,
especialmente aquellos basados en los criterios de competencia, aptitud moral o
adhesión a ciertas normas sociales, puede ser utilizado de manera discrecional.
Si los políticos de oposición son sujetos a persecuciones extralegales, las demandas
penales pueden utilizarse para impedir que contiendan en una elección. En otros
casos, los requisitos pueden no alcanzar el efecto deseado. Cuando se exige un
cierto nivel de educación, normalmente se discrimina en contra de las mujeres
que no han tenido el mismo acceso a la educación formal que sus contrapartes
masculinas.
En general, la imposición de demasiados requisitos
siempre plantea el riesgo de conformar legislaturas o cargos públicos dominados
por una élite poco representativa.