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Cambio de bancada o transfuguismo

El término cambio de bancada o transfuguismo puede ser utilizado de dos formas. La definición utilizada para fines de este documento es la que se refiere al proceso en que un miembro del Parlamento se desliga de su partido político a fin de unirse a otro o convertirse en un representante independiente.

El término fue utilizado inicialmente para describir el proceso mediante el cual algún miembro de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña cruzaba el recinto para sumarse al grupo de representantes (de otro partido políticos) que estaba sentados en el extremo opuesto.

En algunos casos, el término se utiliza simplemente para designar al acto particular de votar de conformidad con otro partido político sobre un tema o asunto específico. Esta situación se produce en algunos países en que los miembros del Parlamento votan en función del escaño en que se sientan en ocasión de cada votación y, por tanto, pueden cambiar de posición en ocasión de cada tema que está sujeto a votación, sobre todo en aquellos temas en que no se exige ningún tipo de disciplina partidista.

En aquellos casos en que los miembros del Parlamento se desligan o desafilian de su partido político la cuestión es qué sucede con su escaño. Las legislaciones suelen resolver esta situación de tres formas distintas:

El escaño corresponde al partido político

  • De ser este el caso, el representante que abandona o es expulsado de su partido político pierde el escaño y el partido está en libertad de decidir quién lo ocupa o a quién se concede. Esta solución fortalece a la organización partidista y mantiene el balance político que los votantes decidieron en la última elección. Este sistema es usual en los países que utilizan sistemas electorales de representación proporcional basados en listas.
  • Se puede argumentar que la democracia partidista interna y los procesos de generación de consenso se fortalecen si el partido político conserva el escaño. Si existen discrepancias dentro del partido o su grupo parlamentario, el representante parlamentario estará más inclinado a participar personalmente en la solución del problema si el escaño pertenece al partido y no a él. Los representantes de los partidos políticos también se ven fortalecidos mediante este sistema, toda vez que pueden influir en la decisión sobre quién ocupa el escaño vacante. En la práctica, suele ser la siguiente persona que aparece en la lista que se presentó en la elección anterior.
  • Por otra parte, la disciplina partidista puede llevarse demasiado lejos y los representantes parlamentarios pueden ser amenazados con su expulsión del partido (y consecuentemente del Parlamento) si no votan de acuerdo con la línea fijada por el partido.

El escaño corresponde al representante y este puede conservarlo independientemente de que se mantenga o no en el mismo partido político

  • Esta solución fortalece el papel de los representantes en lo individual y los vínculos con su electorado. En este caso la disciplina partidista se puede debilitar y algunos críticos argumentan que es menos probable que los representantes parlamentarios busquen tener acuerdo con los miembros de su partido o de su fracción parlamentaria si tienen abierta la posibilidad de abandonar su partido y conservar su escaño. A su vez, algunos analistas sostienen que el cambio de bancada constituye una forma justificada de responder a un entorno político dinámico y es algo que debe ser parte de una democracia dinámica y vigorosa.
  • El cambio de bancada tiende a favorecer al partido dominante y al gobierno. Una oposición débil puede deteriorarse aún más a través de esta práctica, la cual puede tener un impacto negativo en el balance de poder y alimentar un clima de inestabilidad política. Si se convierte en una práctica recurrente puede mermar la rendición de cuentas y afectar la legitimidad del gobierno.
  • Las prácticas de este tipo han mostrado históricamente su proclividad a generar actos de corrupción y cooptación, desde el momento en que los partidos tratan de convencer a otros representantes del Parlamento para cambiar de bando. Los tránsfugas suelen disgustarle a la opinión pública y ser acusados de oportunismo político y corrupción. A menudo se considera que tienen su propia agenda de intereses al margen de los partidos políticos y que tratan de perseguir objetivos personales.
  • Un cambio de bancada recurrente socava el principio de representación proporcional en aquellos casos en que se utiliza alguna fórmula de este tipo para convertir los votos en escaños. Cuando un parlamentario cambia de bando, se distorsiona el nivel de representación determinado por los electores (Faull 2005). En ocasiones se afirma que esta práctica viola la voluntad de los electores y su derecho a elegir entre los candidatos de un partido. En muchos casos, los votantes eligen más a los candidatos sobre la base de su afiliación de partido que de la estricta preferencia de los individuos. Por ello, se sostiene que los representantes no deben tener la libertad de elegir su membresía partidista sin considerar a los electores (Faull 2005). Otros especialistas sostienen que quienes aseguran que el cambio de bancada viola la voluntad de los electores no comprenden los conceptos de delegación del mandato y de representación (Rapoo 2002a). Sostienen que, en rigor, la representación significa que los miembros del Parlamento tienen un mandato claro para tomar decisiones en nombre de sus electores sin tener que buscar su aprobación entre elecciones.
  • El alto nivel de transfuguismo puede reforzar el sentido de distanciamiento respecto a la política, reflejado en niveles decrecientes de votación (Faull 2005). Los electores se pueden sentir poco representados o ignorados y no tener confianza en la responsabilidad y honestidad de los políticos. Se alienta una falta de confianza de los ciudadanos en la política y el sistema político y el proceso de democratización puede verse en riesgo. La legitimidad de un nuevo sistema político puede ponerse en peligro si los ciudadanos no confían en él. Esto es menos cierto en aquellos casos en que se permite el cambio de bancada, pero no constituye una práctica muy extendida.

El escaño no corresponde ni al partido ni al representante

  • Si el escaño queda vacante, se debe realizar una elección extraordinaria. Esta solución se utiliza en países donde operan sistemas electorales de mayoría/pluralidad. Una elección extraordinaria ofrece la oportunidad de cubrir el escaño vacante con un candidato nuevo y permite a los electores expresar su voluntad una vez más. Los electores pueden votar de manera distinta y, por tanto, expresar su descontento con el partido o coalición gobernante.
  • Las elecciones extraordinarias son más pequeñas y, por consiguiente, cuestan menos que las elecciones normales, pero aún así en algunos países pueden implicar una carga presupuestal significativa y los escaños pueden quedar vacantes durante un largo periodo debido a la falta de medios para organizar una nueva elección.
  • En algunas circunstancias, las elecciones extraordinarias pueden tener un impacto político más amplio que el del simple reemplazo de representantes en lo individual y son consideradas como una prueba intermedia sobre el desempeño del gobierno. Si el número de escaños vacantes que se tienen que renovar durante un periodo parlamentario es grande, se puede propiciar un cambio en la conformación de la legislatura y una alteración en la base del poder del gobierno, incluso un cambio de gobierno.
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