Cuotas legales
Una
cuota es una regla de asignación a través de la cual se distribuyen cargos,
bienes o funciones políticas de acuerdo con una determinada fórmula. Se suele
establecer un sistema de cuota si una distribución no regulada provoca
desequilibrios e inequidades no intencionales.
En
la arena política, las cuotas se introducen para garantizar una representación
justa de todos los miembros de la sociedad, promoviendo su acceso a cargos de
elección popular. La idea central de un sistema de cuotas es producir un
reflejo más preciso de la diversidad social en las legislaturas, que no se
permita que ningún grupo social vulnerable o en desventaja se quede sin
representación. Por lo tanto, las cuotas normalmente se establecen para las
mujeres o para minorías de carácter regional, étnico, lingüístico o religioso.
Casi todos los sistemas políticos aplican algún tipo de sistemas de cuotas para
asegurar una representación mínima de las minorías y el mecanismo está
adquiriendo una creciente popularidad en todo el mundo.
En
comparación con otros dispositivos para promover o fortalecer la representación
de grupos subrepresentados (como incentivos fiscales, acciones positivas o
campañas de información), las cuotas son por mucho los más efectivos.
Las
cuotas pueden ser de tres tipos: constitucionales (cuando las ordena la Constitución),
legales (cuando las determina la legislación electoral), o voluntarias (cuando
son libremente adoptadas e instrumentadas por los partidos políticos. Los dos
primeros tipos corresponden a la categoría de cuotas legales, en tanto que la
tercera no.
Tipos
de cuotas legales
Las
cuotas se pueden establecer en tres niveles:
- Para la
selección de candidatos potenciales. Con este tipo de cuotas se busca ampliar
las posibilidades de que los comités de selección partidista o los votantes en
elecciones primarias elijan a candidatos de un espectro mucho más amplio y
diverso del que normalmente se presenta. No es muy común que este tipo de cuotas
se exijan a nivel legal.
- Para la
integración de listas de candidatos. La mayoría de las cuotas legales se ubican
dentro de esta categoría, en las que un determinado porcentaje o número de las
posiciones en las listas de candidatos se reservan para grupos o sectores
preestablecidos. Para que este tipo de cuota legal sea realmente efectiva, a
menudo se combina con criterios de ubicación dentro de la lista, de tal forma
que los grupos en desventaja no sólo aparezcan en las listas, sino además
cuenten con posiciones que garanticen su elección. En algunos contextos, a este
mecanismo se le denomina “doble cuota”. Las cuotas para listas de candidatos se
aplican fundamentalmente en los sistemas de representación proporcional y con
frecuencia se contemplan en la legislación electoral o de partidos políticos.
Un ejemplo es el llamado sistema de “broche” en el que se exige que cada
segundo o tercer candidato de la lista sea una mujer.
- Para la
elección de representantes. Este tipo de cuotas se concentran en el resultado
de la elección y, con frecuencia, se les denomina “escaños reservados” porque
un determinado número o porcentaje de los escaños de una legislatura nacional o
regional se adjudican exclusivamente a candidatos de los grupos
subrepresentados. Este tipo de cuotas son más comunes en los sistemas
electorales de mayoría y con frecuencia se consagran en la Constitución,
enfatizando la importancia que el Estado le concede a la representación de las
minorías.
Efectividad
de los sistemas de cuota
Que
una cuota cumpla con su objetivo de asegurar una representación justa depende
en buena medida de la correcta instrumentación de un sistema de cuota legal, de
los mecanismos para asegurar su cumplimiento y de la aplicación de sanciones
por inobservancia. Para el cumplimiento efectivo también influye si cuotas
cuentan o no con el apoyo de los principales partidos políticos y de la opinión
pública en general.
Se
dice que un sistema de cuotas es más fácil de aplicar en un sistema político
nuevo que en uno establecido, en donde los escaños y cargos son ocupados por
personas que aspiran a reelegirse y a menudo se resisten a apoyar la
introducción de este tipo de mecanismos por temor a perder sus cargos.
La
existencia de un sistema de sanciones es clave para el cumplimiento de las
cuotas legales. Para que sean efectivas, las sanciones tienen que ser
relevantes (respecto a la elección o al funcionamiento de un partido político),
efectivas (que representen un serio revés para quienes no las cumplen) y
razonables (más de corte administrativo que judicial). También es importante
que un órgano específico tenga la responsabilidad de su aplicación y que tenga
recursos humanos y financieros suficientes para hacerlo.
En
general, se puede afirmar que cuando las cuotas legales se aplican de forma
adecuada, pueden ser muy efectivas para promover una participación más
equilibrada en la política
Cuotas legales para representación de la mujer
Una
cuota es una regla de asignación a través de la cual se distribuyen cargos,
bienes o funciones políticas de acuerdo con una determinada fórmula. Se suele
establecer un sistema de cuota para la representación de las mujeres en
situaciones en las que una distribución no regulada provoca desequilibrios e
inequidades no intencionales. Tiene como propósito darle a la mujer un acceso
al poder político igualitario o más equilibrado mediante la aplicación de
medidas positivas. ¿por qué a las mujeres?
Suelen
esgrimirse tres argumentos principales a favor del establecimiento de cuotas
para fortalecer la representación de la mujer:
- Las mujeres
representan más de la mitad de la población y, por consiguiente, tienen derecho
a la mitad de los escaños o cargos (argumento de la justicia).
- Las mujeres
tienen experiencias distintas (biológicas o socialmente construidas) que deben
ser representadas (argumento de la experiencia).
- Las mujeres y
los hombres tienen algunos intereses en conflicto, por lo tanto, los hombres no
pueden representar a las mujeres (argumento del grupo de interés).
Los
tipos de cuotas legales se indican en la legislación correspondiente.
Ventajas y desventajas de las cuotas legales para representación de la mujer
Algunos
de los principales argumentos a favor de las cuotas legales para la mujer son
los siguientes:
- Son la forma más efectiva de lograr un mejor balance
de género.
Los mayores avances hacia la representación
igualitaria de hombres y mujeres han ocurrido en las elecciones en que se han
adoptado cuotas legales o voluntarias.
- Permiten eludir un liderazgo partidista conservador.
En algunos casos, un liderazgo partidista masculino
y conservador puede convertirse en el principal obstáculo para la postulación y
elección de mujeres. Las cuotas legales evaden a este tipo de élites dominantes
y obligan a buscar mujeres apropiadas como candidatos.
- Cuando resultan elegidas, sirven de modelo para
otras mujeres.
Una de las razones por las que se argumenta que
pocas mujeres se postulan para una elección es la falta de modelos de rol
femenino en la política. Si las cuotas legales pueden lograr que se elijan
algunas de ellas, serán más las que seguirán este camino.
- Comprometen a los partidos políticos a buscar
mujeres candidatas adecuadas.
Por hábitos, tradiciones o redes de relaciones, los
comités de selección de los partidos políticos dominados por hombres tienden a
postular a un reducido número de mujeres. Las cuotas legales obligan a los
partidos políticos a desplegar esfuerzos para buscar, encontrar y capacitar a
mujeres candidatas, que de otra forma, no llevarían a cabo.
- Si se elige a mujeres, pueden ayudar a eliminar
algunas de las barreras estructurales que impiden que las mujeres resulten
elegidas.
Es probable que las legisladoras presionen más que
los legisladores a favor de leyes que eliminen barreras para que más mujeres
resulten elegidas.
- No son discriminatorias pues lo que hacen es
compensar una discriminación ya existente.
Si se cree que en un país hay tantas potenciales
candidatas competentes como candidatos potenciales competentes, la principal
razón detrás de la baja representación de las mujeres debe ser la
discriminación estructural. Por lo tanto, las cuotas no son discriminatorias en
sí mismas, sino que simplemente compensan una discriminación existente.
- Más que limitar la libertad de elección, se brinda a
los electores la oportunidad de elegir tanto mujeres como hombres.
Algunos defensores sostienen que las cuotas no
limitan la libertad de elección de los votantes, sino que la fortalecen al
brindarles la oportunidad de votar por mujeres y hombres, opción que no
hubieran tenido bajo otro esquema.
Argumentos
en contra de las cuotas legales para
la representación de la mujer
Aunque
son cada vez más comunes, las cuotas legales para promover la representación de
la mujer siguen siendo foco de fuertes controversias. Independientemente de que
una persona piense que la representación igualitaria de los hombres y las
mujeres es deseable, hay argumentos en contra de la adopción de cuotas legales
para la representación de la mujer. Sus críticos a menudo esgrimen argumentos
como los siguientes:
- Son discriminatorias contra los hombres.
Algunos críticos sostienen que las cuotas son
discriminatorias contra los hombres que podrían haber ganado un escaño si no
hubieran sido adoptadas. El argumento que contesta a esta crítica es que las
cuotas simplemente compensan una discriminación estructural (ver arriba).
- Propician una legislatura menos competente.
Sus críticos argumentan que las mujeres elegidas a
través del sistema de cuotas son menos competentes que sus contrapartes
masculinas y que la principal razón por la que hay un menor número de mujeres
candidatas es que existen menos mujeres competentes. En estos casos se supone
que las mujeres sólo han sido nominadas por razones de género.
- Las mujeres elegidas mediante cuotas legales son
menos respetadas y no tienen poder real.
Las mujeres elegidas a través de cuotas pueden
enfrentar mayores dificultades ya que no son percibidas como igualmente
competentes que sus contrapartes masculinas. Las mujeres preferirían ser
elegidas sin la mediación de un sistema de cuota.
- Las cuotas legales le restan libertad de elección a
los votantes.
Algunos críticos argumentan que las cuotas ofrecen
la falsa idea de que sólo las mujeres pueden representar los intereses de las
mujeres mientras que los hombres pueden representarse tanto a sí mismo como a
las mujeres. Este argumento opera en contra del argumento de que las mujeres
obtengan representación sobre la base de las ideas políticas que sostienen en
lugar de su género.
- Benefician a las mujeres equivocadas.
Las cuotas legales tienden a beneficiar a las
esposas, hijas, hermanas o parientes de políticos tradicionales, y no a las
mujeres que han construido y desarrollado sus propias bases de apoyo.
- Las cuotas legales (sobre todo de rango
constitucional) son difíciles de aprobar.
Se esgrime que las cuotas legales son difíciles de
aprobar y que su apoyo depende de una amplia mayoría en la legislatura. Desde
esta perspectiva, las cuotas legales no operarían como una regla innovadora ya
que la mayoría de los legisladores y de los líderes partidistas tendrían que
estar previamente convencidos de alcanzar la equidad de género. Algunos
argumentan que es más fácil e igualmente efectivo cabildear a favor de cuotas
voluntarias de partido.
- Pueden operar más como un techo máximo que como un
piso mínimo para la participación de la mujer.
Se critica que más que crear un piso mínimo, las
cuotas legales imponen un tope a la participación de las mujeres y que esto
impide lograr la verdadera equidad.
- Propician que las mujeres compitan entre sí en lugar
de luchar juntas por una mayor influencia, sobre todo cuando operan sistemas de
escaños reservados.
Se critica que los esquemas de escaños reservados
fomentan un clima en el que las mujeres compiten entre sí, en lugar de trabajar
juntas para lograr una mayor influencia en la política.
Cuotas legales para minorías nacionales
Una
cuota es una regla de asignación a través de la cual se distribuyen cargos,
bienes o funciones políticas de acuerdo con una determinada fórmula. Se suele
establecer un sistema de cuota para la representación de las minorías en
situaciones en las que una distribución no regulada provoca desequilibrios e
inequidades no intencionales.
En
el caso de las minorías nacionales esos desequilibrios e inequidades pueden tener
efectos desestabilizadores si la minoría cuestiona la legitimidad del sistema
político. En esas situaciones, el establecimiento de un sistema de cuotas busca
alcanzar un acceso igualitario o más equilibrado al poder político mediante la
aplicación de medidas positivas.
Las
cuotas de carácter regional se encuentran entre las que se aplican con mayor
frecuencia. Dichas cuotas distribuyen escaños parlamentarios entre
representantes de todas las regiones del país, no sólo tomando en cuenta su
porcentaje de población, sino concediéndole escaños no proporcionales a
determinadas regiones por encima de otras. La sobrerepresentación de ciertas
regiones opera en favor de los grupos minoritarios que se concentran en esas
zonas del país.
Las
ventajas y desventajas de las cuotas legales para la representación de las
minorías se examinan en la siguiente sección.
La
Constitución
frecuentemente consagra el principio de representación de las minorías y se
puede lograr a través de cualquiera de los tipos de cuota. El sistema de
escaños reservados es muy utilizado para asegurar la representación de grupos
de minoría en el Parlamento, mediante la asignación de un cierto número de
escaños a candidatos que representen a esas minorías. En la mayoría de los
casos, los representantes de las minorías se eligen de la misma forma que todos
los demás representantes, pero en ocasiones sólo se permite que los miembros de
los grupos minoritarios puedan votar por sus candidatos. Para consultar los
diferentes tipos de cuotas, ver la sección “cuotas legales”.
Algunos
países con grupos étnicos o religiosos claramente definidos han llevado la
representación de minorías y los escaños reservados a su lógica extrema: todos
o la mayoría de los escaños en la legislatura se reservan para grupos específicos,
y sólo los miembros de esos grupos pueden votar por sus representantes. Cada
grupo étnico o religioso tiene su propia lista de votación. En algunas
ocasiones, este sistema se ha utilizado para tratar de hacer frente a
situaciones de post-conflicto. Sin embargo, a largo plazo, los sistemas de
representación comunitaria tienden a minar el modelo de negociación y consenso
entre distintos grupos, toda vez que dejan de existir incentivos para la
interacción política entre las distintas comunidades. Este sistema plantea
también el riesgo de cristalizar una situación de diferencias entre comunidades
que en grados extremos puede derivar en iniciativas de limpieza étnica.
Ventajas y desventajas de las cuotas legales para minorías
Las
cuotas legales para promover la representación de las minorías suelen ser focos
de fuertes controversias y debates.
Argumentos en contra de las cuotas
legales para la representación de minorías.
Los
que se oponen a este tipo de cuotas con frecuencia recurren a los siguientes
argumentos:
- Son discriminatorias de la mayoría y alientan el
resentimiento.
Algunos críticos sostienen que las cuotas son
discriminatorias contra los integrantes de los grupos mayoritarios que podrían
haber ganado escaños si no se hubieran establecido. El contraargumento es que
estas cuotas simplemente compensan una discriminación estructural (ver arriba).
- Propician una legislatura menos competente.
Los críticos de estas cuotas argumentan que las
personas de los grupos minoritarios elegidas a través del sistema de cuotas son
menos competentes que sus contrapartes en los grupos mayoritarios. Algunas
veces se argumenta que las personas que ocupan escaños reservados suelen ser
percibidos como menos competentes que sus colegas elegidos en escaños no
reservados, ya que han ganado sus cargos debido a sus referentes étnicos
religiosos y no a sus capacidades personales. Los escaños reservados pueden
alimentar resentimientos entre los grupos mayoritarios y, por consiguiente, minar
la confianza entre los distintos grupos étnicos.
- Las personas elegidas mediante cuotas legales son
menos respetadas y no tienen poder real.
Las personas elegidas a través de cuotas pueden
enfrentar mayores dificultades ya que no son percibidas como igualmente
competentes que sus contrapartes de los grupos mayoritarios.
- Las cuotas legales le restan libertad de elección a
los votantes.
Algunos críticos sostienen que la libertad de
elección de los votantes se ve suprimida si un cierto número de escaños en la
legislatura se reservan para las minorías.
- Las cuotas legales (sobre todo de rango
constitucional) son difíciles de aprobar.
Se esgrime que las cuotas legales son difíciles de
aprobar y que su apoyo depende de una amplia mayoría en la legislatura. Desde
esta perspectiva, las cuotas legales no operarían como una regla innovadora ya
que la mayoría de los legisladores y de los líderes partidistas tendrían que
estar previamente convencidos de alcanzar un balance étnico y religioso.
Algunos argumentan que es más fácil e igualmente efectivo cabildear a favor de
cuotas voluntarias de partido.
- Pueden operar más como un techo máximo que como un
piso mínimo para la participación de las minorías.
Se critica que más allá de crear un piso mínimo, las
cuotas legales imponen un tope a la participación de las minorías y esto impide
que se logre una representación realmente equilibrada.
Algunos
de los principales argumentos a favor de las cuotas legales para las minorías
son los siguientes:
- Son la forma más efectiva de alcanzar una
representación más equilibrada.
Los mayores avances hacia una representación más
equilibrada han ocurrido en las elecciones en que se han adoptado cuotas
legales o voluntarias.
- Una representación más equilibrada puede incrementar
el apoyo de las minorías al sistema político en general y la estabilidad
política.
- Permiten eludir un liderazgo partidista conservador.
En algunos casos, un liderazgo partidista
conservador y dominado por las élites sociales puede constituir el principal
obstáculo para la postulación y elección de candidatos de las minorías. Las
cuotas legales evaden a este tipo de élites dominantes y obligan a buscar
candidatos apropiados de los distintos grupos étnicos y religiosos.
- Los representantes elegidos sirven como modelos.
Si se eligen personas de grupos minoritarios, pueden
servir como modelos para los jóvenes que tengan inclinaciones a postularse en
elecciones futuras.
- Comprometen a los partidos políticos a buscar
candidatos adecuados.
Por hábitos, tradiciones o redes de relaciones, los
comités de selección de los partidos políticos tienden a ser más conservadores
y a postular a un menor número de candidatos de los grupos vulnerables. Las
cuotas legales obligan a los partidos políticos a desplegar esfuerzos para buscar,
encontrar y capacitar a candidatos de diversos grupos, que de otra forma, no
llevarían a cabo.
- No son discriminatorias pues lo que hacen es
compensar una discriminación ya existente.
La principal razón por la que existe una débil
representación de las minorías en algunos países reside en una discriminación
estructural en su contra. Por lo tanto, las cuotas no son discriminatorias en
sí mismas, sino que simplemente compensan una discriminación existente.
- Más que limitar la libertad de elección, brinda a
los electores la oportunidad de elegir candidatos de un espectro más amplio
Algunos defensores sostienen que las cuotas no
limitan la libertad de elección de los votantes, sino que la fortalecen al
brindarles la oportunidad de votar por candidatos de un espectro social más
amplio, opción que no hubieran tenido bajo otro esquema.