Partidos y candidatos en el proceso electoral
Tanto para los partidos políticos como para los candidatos, el periodo electoral es clave. Es cuando están más activos, son más visibles en los medios de comunicación y buscan un contacto más estrecho con los electores y sus simpatizantes. Parece que algunos partidos políticos existen sobre todo como maquinarias de campaña, pues son casi invisibles en los periodos que median entre elecciones. Otros partidos mantienen altos niveles de compromiso entre las elecciones, pero aún así incrementan sus actividades durante los periodos de campaña. Su desempeño en el proceso electoral no sólo determina si un partido o candidato llega al poder o alcanza un cargo, sino que también influye en los niveles de apoyo y financiamiento que recibe entre elecciones.
Esta sección trata los principios, reglas y mecanismos que guían a los partidos y candidatos y los efectos que tienen en el proceso electoral, por ejemplo:
Reglas y regulaciones generales
Las reglas y regulaciones que rigen el registro de partidos y candidatos o su inclusión en las papeletas de votación, así como las que tienen que ver con la supresión o cancelación del registro.
Los diferentes efectos que tiene un sistema electoral sobre los partidos y candidatos.
¿Qué sucede si un candidato muere, se retira de la contienda o renuncia a su partido político una vez que las papeletas se han impreso pero antes de que se celebre la elección?
La forma en que los partidos y candidatos realizan sus actividades de campaña.
Los códigos de conducta que pueden orientar a los partidos políticos y a los candidatos que toman parte en las elecciones.
El papel de los medios de comunicación en las campañas electorales.
La relación de los partidos políticos y los candidatos con el organismo encargado de las elecciones ¿Cuándo actúa un partido como vigilante u observador de las elecciones y qué implicaciones tiene ello?
- Coaliciones y alianzas preelectorales
Conformación de alianzas y coaliciones preelectorales y su efecto en la formación de los gobiernos.
Códigos de conducta
Un código de conducta para los partidos políticos es generalmente un acuerdo voluntario sobre las reglas de comportamiento que ellos y sus simpatizantes deben observar durante un periodo de campaña electoral. Sobre todo en los países en transición donde el imperio de la ley no se ha arraigado ni ha ganado confianza, el propósito de establecer un código de conducta puede ayudar a que los partidos políticos convengan las reglas del juego e incrementen la confianza en el proceso electoral. Los códigos de conducta en los que se asume el compromiso de los partidos y candidatos para reunirse regularmente durante el periodo de campaña pueden coadyuvar a evitar conflictos violentos y a incrementar el apoyo de la opinión pública al proceso democrático.
Un código de conducta para los partidos políticos se puede desarrollar de distintas formas y puede tener un alcance distinto:
- Puede ser parte de la legislación electoral, determinado por la autoridad soberana del país.
- Puede ser convenido por los partidos políticos como resultado de negociaciones entre ellos o, de manera más usual, de negociaciones moderadas o facilitadas por otra instancia.
- Puede ser convenido por los partidos y luego consagrado en la ley.
- Puede ser elaborado por una instancia distinta, como el organismo responsable de organizar las elecciones.
Códigos de conducta voluntarios
A menudo se enfatiza la importancia de suscribir códigos de conducta de manera voluntaria, por razones como las siguientes:
- Es probable que los partidos políticos se sientan más comprometidos a cumplir con acuerdos que aceptaron libremente.
- Los partidos que se adhieren voluntariamente a un código son capaces de obligarse a sí mismos y a sus contrapartes a desarrollar conductas que podrían, de no ser así, entrar en conflicto con mandatos constitucionales o internacionales, como los de libertad de expresión y asociación.
- Al participar en el diseño, desarrollo y aplicación de un código voluntario, los partidos políticos contribuyen positivamente a la cultura y forma de realizar campañas electorales.
¿A quién se aplica el código de conducta?
Un código de conducta debe obligar expresamente al menos a:
- Los partidos políticos y candidatos independientes y;
- Mediante el control de cada partido, a sus dirigentes, oficiales, candidatos e idealmente a sus miembros.
En la medida en que resulte pertinente de acuerdo a las circunstancias propias de cada contexto, se debe esperar que un partido:
- Ejerza control sobre las actividades de sus miembros y simpatizantes y;
- Sea responsable por violaciones al código por parte de sus miembros y simpatizantes, o al menos haga un esfuerzo deliberado para lograr que sus miembros y simpatizantes conozcan el código y se motiven a cumplirlo.
Si un código de conducta suscrito de manera voluntaria es después incorporado en la ley, es indispensable que se precise quién está obligado a cumplirlo.
¿Durante qué periodo tiene vigencia el código?
El periodo puede diferir de un lugar a otro. En algunas circunstancias se limita al periodo electoral que dispone la ley, en otros el propio código puede determinar la duración de su vigencia.
Lo más recomendable es que el código se aplique desde el momento estipulado para el inicio de las campañas y hasta la certificación de los resultados. Más allá de esto un código debería aplicarse en cualquier periodo en el que se produzcan violaciones que puedan tener efectos significativos sobre la integridad del proceso electoral. Esto puede comprender los periodos de registro de los electores, de los partidos o los candidatos, todos los cuales ocurren antes de que inicie el periodo oficial de campaña.
Muchas de las disposiciones típicas de un código de conducta, por ejemplo, las que se refieren o reiteran a los derechos humanos en general o los derechos políticos en particular, son aplicables en todo momento.
Relación del código de conducta con la legislación electoral. La legislación electoral generalmente establece los procedimientos y mecanismos que se aplican para la atención y resolución de quejas e impugnaciones relacionadas con el proceso electoral. Esas disposiciones difieren de un país a otro, tanto en su contenido como en sus aspectos operativos y pueden influir en la forma en que se haya cumplido el código de conducta. Por ejemplo, la legislación electoral de un país puede contemplar distintos mecanismos para manejar y resolver las violaciones al código de conducta.
¿Qué sanciones se aplicarían por violaciones al código?
La sanción básica, que se puede aplicar, prácticamente en todos los casos es la de exposición pública de cualquier incumplimiento del código por parte de un partido político o por parte de aquellas personas sobre las que el partido tiene alguna responsabilidad. El tipo de sanción puede variar de un país a otro.
Si el código de conducta se integra a la ley, es previsible que se apliquen sanciones civiles o penales, así como sanciones electorales específicas de carácter administrativo, como la descalificación de un partido o candidato de una contienda.
Independientemente del tipo de sanciones que se establezcan, es importante que los partidos y sus miembros sean capaces de comprender claramente sus responsabilidades y obligaciones. Por consiguiente, es importante que tanto las obligaciones como las sanciones estén clara y expresamente indicadas en la ley.
Relación de un código de conducta con las leyes sobre los derechos humanos. Normalmente, un código de conducta incluye las disposiciones generalmente aceptadas referentes a los derechos humanos y a los derechos políticos. Aún así, algunas de sus disposiciones más relevantes pueden ser:
- Aquellas que requieren la autolimitación de los partidos en el ejercicio de sus derechos y;
- Los procedimientos que se pueden aplicar cuando los derechos de distintos partidos entran en conflicto.
Las fórmulas deseables de autolimitación y los procedimientos para manejar las situaciones de derechos en conflicto, pueden ser determinadas por factores como los siguientes.
- Las tradiciones y la cultura política del país.
- Las amenazas que pueda enfrentar el derecho electoral.
- El marco institucional prevaleciente.
En el pasado, la importancia de las condiciones propias de cada país ha reflejado una variación considerable en los contenidos de los códigos nacionales.
Aplicación del código de conducta
Para que un código voluntario sea útil, los partidos políticos deben estar comprometidos con él, concibiéndolo no sólo como un conjunto mecánico de reglas, sino como un conjunto de principios que deben ser observados tanto en su espíritu como en su letra. Ningún código puede anticipar y formular disposiciones apropiadas para la gran diversidad de situaciones que se pueden generar en el curso de una elección. En todo caso, un código de conducta tiene que aplicarse con sentido común y buena fe.
Los partidos políticos que negocian un código de conducta deben esperar:
- Reunirse regularmente después de suscribir el código para examinar su aplicación durante el periodo de campaña. El deber de participar en estas reuniones puede incorporarse como una obligación en el propio código.
- Reunirse antes y durante las etapas iniciales del periodo de campaña para discutir el código. Estas reuniones pueden representar pasos valiosos para generar tolerancia durante el periodo de campaña.
Contenido de los códigos de conducta
A continuación se precisan algunas de las disposiciones
generalmente aceptadas en cuanto al comportamiento de los partidos políticos
durante una campaña electoral democrática.
Aplicación del
código
El término partido o parte contratante del código puede
incluir a:
- Cualquier
entidad que suscribe el código de conducta, incluyendo a partidos políticos,
candidatos independientes, alianzas o coaliciones de partidos y movimientos
políticos y;
- Los
dirigentes, oficiales, candidatos, miembros y representantes de cualquier
entidad que suscriba el código de conducta. Sin embargo, el partido no es
totalmente responsable de los actos de sus miembros si hace un esfuerzo de
buena fe por informarles sobre su contenido y motivarlos a cumplirlo.
Principios del
código
- La
legitimidad de un gobierno elegido mediante elecciones democráticas
multipartidistas reside en estos principios:
- Que
los electores son capaces de tomar una decisión informada como resultado de
haber sido informados a lo largo de la campaña electoral de las políticas y
cualidades de todos los partidos políticos y candidatos y;
-
Que
los electores pueden votar libremente, sin temor a ningún acto de coacción,
interferencia o influencia indebidas.
- Todos
los partidos, al aceptar el código de conducta para la campaña electoral, se
han adherido a él de manera voluntaria y de buena fe y se comprometen con estos
principios para que:
- Esos
principios sean observados;
-
Las
elecciones sean reconocidas como expresión de la libre voluntad de los votantes
y;
-
El
resultado de su decisión sea respetado por todos.
- En
cualquier asunto relativo a las elecciones, cualquier partido se conducirá de
conformidad con las disposiciones establecidas en los siguientes apartados:
Cumplimiento
con el código
- Un
partido que ha suscrito el código:
- Estará
obligado con él.
- Tomará
medidas decisivas para prohibir a sus dirigentes, oficiales, candidatos y
miembros que lo infrinjan.
- Tomará
todas las medidas razonables para desalentar cualquier tipo de conducta por
parte de sus simpatizantes que, de ser efectuada por algún oficial, candidato o
miembro del partido, constituyera una violación al código y;
- No
abusará del derecho a denunciar presuntas violaciones al código, ni presentará
denuncias falsas, frívolas o veniales.
- El
líder de un partido que ha suscrito el código emitirá directrices para que los
oficiales, candidatos, miembros y simpatizantes del partido:
- Se
familiaricen con el código.
- Lo
observen.
- Tomen
todas las medidas necesarias para asegurar su cumplimiento.
Sujeción a la
ley
Un partido que ha suscrito el código se sujeta a las
leyes, reglas y regulaciones vigentes, así como a cualquiera que se adopte con
posterioridad a la entrada en vigor del código.
Manejo de las
campañas
-
Un
partido que ha suscrito el código:
- Respetará
los derechos y libertades de los demás partidos para realizar campañas y para
difundir sus programas y propuestas políticas sin temor.
- Se
conducirá de tal forma que respete los derechos de otros partidos, de los
electores y de otros miembros de la comunidad.
- Respetará
la libertad de prensa.
- Utilizará
sus buenos oficios para tratar de asegurar que todos los partidos tengan
posibilidad de acceso a todos los electores potenciales.
- Buscará
asegurar que todos los electores potenciales que deseen participar en
actividades políticas disfruten de la libertad para hacerlo.
- Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
- Obstruir
o interferir en las tareas profesionales de los periodistas, o interrumpir,
frustrar o interferir en las actividades de campaña de otros partidos;
- Impedir
la distribución de carteles o materiales informativos de otros partidos y
candidatos.
- Destruir
o maltratar los carteles de otros partidos y candidatos.
- Impedir
que cualquier otro partido lleve a cabo reuniones, mítines o manifestaciones.
- Tratar
de impedir que una persona asista a los actos o concentraciones políticas de
otro partido.
- Alentar
a sus simpatizantes a llevar a cabo cualquier actividad prohibida por el código
o ignorar esos actos.
El proceso
electoral
- Un
partido que ha suscrito el código:
-
Cooperará
con las autoridades electorales a fin de asegurar: una votación pacífica y ordenada; la plena libertad de los electores
para ejercer su derecho al voto sin estar
sujetos a ningún acto de presión o intimidación; la integridad de los
oficiales electorales antes, durante y después de la votación y la secrecía del
voto.
-
Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
-
Tratar
de captar votos mediante la ocupación por la fuerza de los sitios de votación o
a través de actividades ilícitas dentro de los recintos electorales,
-
Interferir
injustificadamente o de mala fe en las funciones de los oficiales electorales o
alterar el proceso de emisión o escrutinio de los votos.
-
Informar
falsamente a los electores que sus votos no serán secretos.
Aceptación
del resultado de una elección libre y justa
- Un
partido que ha suscrito el código:
- Aceptará
el resultado de una elección que haya sido certificado.
- Presentará
cualquier impugnación sólo ante la autoridad competente para resolverla.
- Aceptará
y cumplirá la decisión final que adopte la instancia responsable de resolver
cualquier impugnación y alentará a sus miembros y simpatizantes a hacer lo
mismo.
Lenguaje
- Un
partido que ha suscrito el código:
- Organizará
y conducirá su campaña electoral de una forma que contribuya a generar una
atmósfera pacífica durante el periodo de campaña, la votación, el escrutinio y
el periodo post-electoral
- Actuará
con un sentido de responsabilidad y dignidad.
- Los
oradores en un acto de campaña evitarán el uso de un lenguaje que:
- Difame o incite al odio.
- Amenace
o incite a la violencia contra cualquier otra persona o grupo.
- Un
partido que ha suscrito el código no distribuirá, ni de manera oficial ni
anónima, panfletos, carteles o boletines que contengan un lenguaje o cualquier
otro tipo de material que amenace o incite a la violencia.
Símbolos
- Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
- Imitar
los símbolos de otro partido.
- Robar,
maltratar o destruir materiales políticos o de campaña de otro partido.
- Alentar
a sus simpatizantes a realizar cualquier acto prohibido por el código o ignorar
cualquier acción de este tipo.
Intimidación
y violencia
-
Un
partido que ha suscrito el código acepta que cualquier acto de intimidación es
inadmisible y se compromete a:
- Emitir
directrices que prohíban expresamente a sus oficiales, candidatos, miembros y
simpatizantes realizar cualquier acto de intimidación;
- Manifestarse
expresamente contra cualquier amenaza o acto de violencia, contra cualquier
acto de vandalismo o desorden público promovido o perpetrado por sus oficiales,
candidatos, miembros o simpatizantes y denunciar públicamente cualquier acción
de este tipo.
- Respetar
a otras personas y partidos, así como a sus bienes.
-
El
dirigente de un partido que ha suscrito el código instruirá a sus oficiales,
candidatos o miembros y simpatizantes para que ningún tipo de arma sea llevada
a ningún acto político o de campaña.
-
Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
-
Permitir
o involucrarse en cualquier tipo de acción violenta para demostrar su fuerza o
supremacía.
-
Causar
daños a cualquier propiedad pública o privada.
-
Permitir
que sus simpatizantes realicen cualquiera de estos actos.
Abusos
- Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
- Abusar
de cualquier posición de poder, privilegio o influencia para fines políticos,
ofreciendo recompensas o amenazando con castigos o de cualquier otra forma.
- Utilizar
cualquier recurso público para fines de campaña.
- Para
efectos del código, el término “posición de poder, privilegio o influencia”
puede comprender cualquier posición de carácter familiar, patriarcal,
gubernamental, policial, militar o de autoridad tradicional.
Prácticas
corruptas
-
Un
partido que ha suscrito el código se abstendrá de:
- Coaccionar
u ofrecer cualquier tipo de recompensa, monetaria o en especie, de manera
indirecta, para que una persona vote a favor o en contra de un partido o
candidato en lo particular; haga entrega o destruya su documento electoral o se
abstenga de votar.
- Coaccionar
u ofrecer cualquier tipo de recompensa, monetaria o en especie, de manera
indirecta, para que una persona se postule como candidato o deje de hacerlo, o
se retire de la contienda cuando ya ha sido registrado.
- Promover
el apoyo o asistencia de cualquier servidor público para favorecer o desalentar
la elección de un candidato.
Comunicación
permanente
- Un
partido que ha suscrito este código:
- Realizará
todos los esfuerzos a su alcance para mantener comunicación con todos los demás
partidos que han suscrito el código.
- Participará en foros para examinar temas de interés
común durante el periodo de campaña electoral.
Registro para la elección y postulación de candidatos
El registro para una elección (para aparecer en la
papeleta de votación, como se entiende en algunos contextos), confirma la
intención de un partido político o de un candidato por contender en una
determinada elección y a menudo se vincula con el procedimiento para la
postulación de candidaturas. En algunos casos el registro de una organización
como partido político es diferente del registro para contender en una elección.
Incluso si el registro de las organizaciones como
partidos políticos es distinto del que se requiere para competir en una
elección y aparecer en las papeletas de votación, el procedimiento legal se
puede estructurar de tal forma que se facilite, o incluso resulte automático,
el acceso a la contienda para los partidos previamente registrados.
Es recomendable que en el marco legal se especifique
claramente cuándo, cómo y dónde llevar a cabo el procedimiento de registro,
cuáles son los requisitos para lograrlo y cómo se llevará a cabo su
verificación. Es indispensable que el marco legal disponga un procedimiento
uniforme para que el registro resulte aplicable a todos los partidos o
candidatos. Para asegurar que el procedimiento sea justo, los criterios para
rechazar una solicitud de registro deben estar basados en elementos objetivos
claramente precisados en la ley, junto con los mecanismos para impugnar o
apelar una decisión de ese tipo. La correcta aplicación de estos mecanismos
protegerá a los partidos políticos contra cualquier arbitrariedad o
discriminación. A fin de asegurar que el procedimiento de registro, incluyendo
cualquier apelación, concluya con tiempo suficiente para que la autoridad
electoral pueda imprimir y distribuir las papeletas de votación, es
recomendable que se cuente con plazos puntuales y oportunos para desahogar todo
el procedimiento.
Criterios de
registro
Con frecuencia, los criterios para registrar a un
partido o candidato para contender en una elección determinada son iguales o
muy parecidos a los que se exigen para registrar a una organización como
partido político. Entre los requisitos más usuales figuran los de comprobar
cierto nivel de apoyo popular a través de adhesiones o afiliaciones
individuales, pruebas de la presencia y organización geográfica y, en
ocasiones, pruebas de solvencia económica.
Postulación de
candidatos
La postulación de candidatos es el procedimiento formal
a través del cual los partidos políticos u otros grupos facultados solicitan el
registro de sus candidatos para una elección (para que aparezcan en la
papeleta) y sobre el cual resuelve el organismo electoral. En los sistemas de
listas, los partidos presentan la lista de candidatos que han seleccionado. En
los sistemas basados en distritos unipersonales, los candidatos son postulados
de manera individual y no como parte de una lista. Dependiendo del país, los
candidatos pueden ser nominados por un partido político o por otras formas de
asociación, incluida la de un grupo de electores.
Lo usual es que en el marco legal se impongan requisitos
relacionados con la composición de las listas de partido. En algunos casos se
fijan requisitos orientados a incrementar la representatividad de la lista
exigiendo, por ejemplo, que se incluya un determinado número de mujeres o de
representantes de otros grupos desfavorecidos. Hay casos en los que además se
exige que esos representantes ocupen determinadas posiciones dentro de las
listas.
Criterios para
presentarse como candidato
Para leer más sobre los requisitos que se imponen para
que los candidatos aparezcan en las papeletas de votación, vea “Criterios para
presentarse como candidato”.
Requisitos para el registro de candidatos para una elección
El registro de candidatos para una elección (para
aparecer en la papeleta de votación, como se entiende en algunos contextos),
confirma la intención de un candidato por contender en una elección determinada
y a menudo se vincula con el procedimiento para la postulación de candidaturas.
Es recomendable que en el marco legal se especifique
claramente cuándo, cómo y dónde llevar a cabo el procedimiento de registro,
cuáles son los requisitos para lograrlo y cómo se llevará a cabo su
verificación. Para asegurar que el procedimiento sea justo, los criterios para
rechazar una solicitud de registro deben estar basados en elementos objetivos
claramente precisados en la ley, junto con los mecanismos para impugnar o
apelar una decisión de este tipo. La correcta aplicación de estos mecanismos
protegerá a los candidatos contra cualquier arbitrariedad o discriminación. A
fin de asegurar que el procedimiento de registro, incluyendo cualquier
apelación, concluya con tiempo suficiente para que la autoridad electoral pueda
imprimir y distribuir las papeletas de votación, es recomendable que se cuente
con plazos puntuales y oportunos para desahogar todo el procedimiento.
Criterios de
registro
Con frecuencia, los criterios para que se registre a un
candidato para contender en una elección determinada son iguales o muy
parecidos a los que se exigen para registrar a una organización como partido
político.
Entre los requisitos más usuales figuran los siguientes:
- Un
determinado número de firmas de electores que respalden la solicitud de
registro de la candidatura. La exigencia de que los adherentes provean
algún dato o información específica adicional, como su número de registro
electoral, de seguro social, su profesión o dirección, puede facilitar que
las autoridades verifiquen que las firmas sean reales.
- Prueba
de la presencia o cobertura geográfica, que a menudo implica una
determinada distribución geográfica de las firmas de apoyo.
- Solvencia
económica, mediante el pago o depósito de una determinada suma que puede
ser devuelta o reembolsada dependiendo de la votación obtenida.
Además, de estos requisitos legales,
las personas interesadas deben satisfacer otros requisitos para postularse como
candidatos.
Plazos y procedimientos
precisos
La decisión de que un partido político o candidato no
puede participar en una elección es muy sensible y puede generar descontento e
inconformidad, tanto del partido como del candidato afectado, como de sus
simpatizantes y potenciales electores. A fin de evitar al máximo este tipo de
problemas los plazos y condiciones para el registro deben estar claramente
especificados en la ley o ser comunicados con toda oportunidad a los
interesados. Además, es importante que el organismo electoral mantenga líneas
abiertas de comunicación con los partidos y candidatos que han presentado su
solicitud de registro.
La fijación de plazos precisos y su debida comunicación
es de mucha ayuda. El organismo electoral o cualquier otra autoridad competente
necesita tiempo para revisar las solicitudes y verificar el cumplimiento de los
requisitos, además, tiene que conceder a los partidos o candidatos la
oportunidad de apelar si consideran que su registro ha sido rechazado de manera
indebida. Por consiguiente, lo usual es que se exija que los partidos se
registren y los candidatos se postulen con suficiente anticipación a la jornada
electoral. Después de haber revisado y resuelto sobre las solicitudes de
registro, el organismo electoral requiere contar con el tiempo suficiente para
imprimir las papeletas y distribuirlas entre las mesas de votación.
Postulación de
candidatos
La postulación de candidatos es el procedimiento formal
a través del cual los partidos políticos u otros grupos facultados solicitan el
registro de sus candidatos para una elección (para aparecer en la papeleta) y
sobre el cual resuelve el organismo electoral. En los sistemas de listas, los
partidos presentan la lista de candidatos que hayan seleccionado. En los
sistemas basados en distritos unipersonales, los candidatos son postulados de
manera individual y no como parte de una lista. Dependiendo del país, los
candidatos pueden ser nominados por un partido político o por otras formas de
asociación, incluida la de un grupo de electores.
Lo usual es que en el marco legal se impongan requisitos
relacionados con la composición de las listas de partido. En algunos casos se
fijan requisitos orientados a incrementar la representatividad de la lista
exigiendo, por ejemplo, que se incluya un determinado número de mujeres o de
representantes de otros grupos desfavorecidos. Hay casos en los que además se
exige que esos representantes ocupen determinadas posiciones dentro de las
listas.
Depósitos monetarios para contender en la elección
Es bueno que un sistema político democrático trate de
alentar a los ciudadanos para que se postulen como candidatos para ocupar
cargos de elección popular. Con el fin de asegurar que sólo ciudadanos con
intenciones serias traten de ocupar un cargo público o acceder a un escaño en
el Parlamento, las legislaciones de algunos países exigen que se hagan
depósitos monetarios para poder aparecer en la papeleta, esto es, para
contender formalmente en una elección.
En algunas jurisdicciones, esto no sólo se hace para
impedir el acceso de candidatos poco serios, sino también para mantener dentro
de un rango manejable el número de candidatos que compiten en una elección. Se
considera que los electores deben tener un rango de opciones más o menos
limitado en cuanto al número de candidatos por los que pueden optar.
En este sentido se puede distinguir entre el pago de una
cuota de acceso o la realización de un depósito por una determinada cantidad
que se puede rembolsar al candidato después de la elección si es que obtiene un
determinado porcentaje de votos.
El sistema de depósitos se utiliza en distintos países
pero bajo distintas variantes. Los depósitos suelen ser mayores en los sistemas
de mayoría centrados en los candidatos en lo individual que en los sistemas de
representación proporcional, más enfocados en los partidos políticos. Los
sistemas de mayoría tienden a favorecer a los partidos mayores y a desalentar a
los partidos pequeños o los candidatos independientes. De ahí que se llegue a
aseverar que hay mayores probabilidades de que los candidatos con menor
seriedad obtengan votos y alcancen un escaño u ocupen un cargo en los sistemas
electorales de mayoría.
No hay ninguna evidencia concluyente entre la existencia
de depósitos financieros y el número de candidatos que contienden en una
elección. En principio se puede asumir que entre mayor sea el monto del
depósito, menor podría ser el número de candidatos que se postulen. Además, no
a todos los partidos les afecta de la misma forma el sistema de depósitos.
El ejemplo de Reino Unido, donde el monto del depósito se incrementó en 1985 y
el porcentaje necesario para su reembolso se redujo, sugiere que el efecto de
estas acciones es marginal para los grandes partidos, pero puede resultar
significativo para los candidatos independientes. Si bien parece difícil
separar el efecto entre ambos componentes, Richard Katz interpreta los datos
disponibles de la siguiente forma: entre mayor sea el monto del depósito, menor
será el número de candidatos presentados por partidos pequeños o de manera
independiente, entre mayor sea el porcentaje de votación requeridos para el
reembolso, mayores serán los costos de la competencia para los partidos con una
fuerza electoral pequeña o mediana, sin importar que tan elevados sean los
depósitos (Katz 1997:260).
Aún no se han explorado a detalle otros efectos que
pueden comportar los depósitos, como sus implicaciones sociales (quien tiene
más dinero tienen más posibilidades de postularse como candidato), o las de
género. Sin embargo se puede asumir que entre más rico sea un candidato menor
problema le representará un depósito elevado, los candidatos serios pero sin
dinero pueden ser inhibidos de participar en la elección porque no pueden
afrontar la potencial pérdida de sus depósitos (Maley 2000).
Los depósitos altos también pueden provocar una baja
representación de las mujeres en el Parlamento porque normalmente enfrentan más
limitaciones financieras que los hombres en los sistemas políticos de todo el
mundo. Sin embargo, una vez más, no hay una clara evidencia de ese tipo de
correlaciones.
Para evitar los efectos restrictivos entre los
candidatos con menores recursos o entre las mujeres y desalentar a candidatos
poco serios pero con gran fuerza financiera, se pueden adoptar requisitos
alternativos, por ejemplo, la adhesión de un determinado número de
simpatizantes. Sin embargo, este requisito también puede provocar efectos
contraproducentes si el número de adherentes es excesivamente alto y sólo
resulta accesible para partidos y candidatos bien equipados.
En la tabla sobre “Requisitos financieros para acceder a
las elecciones parlamentarias” que se puede consultar a través de la liga que
aparece a la derecha de la pantalla, la cual fue integrada por Katz (1997) y ha
sido complementada con información adicional, usted podrá encontrar información
sobre el monto de los depósitos que se exigen entre varios países. La tasa de
inflación en un país influye de manera significativa en el monto del depósito.
Criterios para presentarse como candidato
Además de los requisitos que cada partido político puede
imponer a las personas para postularlas como candidatos, el marco legal también
suele imponer requisitos para las candidaturas en lo individual.
Los requisitos legales básicos para postularse como
candidato suelen ser aquellos que se aplican para ejercer el voto: ciudadanía,
edad mínima y estar en pleno goce de los derechos políticos y civiles. Si se
impone algún requisito adicional, es conveniente que sea razonable y objetivo.
Para evitar que el procedimiento de postulación sea utilizado de manera
discrecional o discriminatoria, es conveniente que los legisladores se aseguren
de que los requisitos queden reflejados en la ley de manera clara y precisa.
La fijación de ciertos requisitos legales para que una
persona aspire a una candidatura puede buscar algunos de los siguientes
propósitos:
- Que
cuenten con el apoyo de una organización o red bien constituida para poder
ser postulados por un partido político (este tipo de requisito tornaría
imposible la presentación de candidaturas independientes).
- Que
cuenten con un determinado nivel de madurez. Se exige un mínimo de edad
superior al necesario para poder votar. Es usual que el mínimo de edad
varíe de acuerdo con el nivel del cargo; entre mayor sea el cargo al que
se aspire, mayor la edad requerida para presentarse como candidato.
- Lealtad
o neutralidad con el país. Se exige que el candidato sea ciudadano por
nacimiento o que haya residido en el país (o, de ser el caso en la
demarcación electoral por la que desea postularse), por un lapso
determinado previo a la elección. Los candidatos pueden ser descalificados
si han sido sentenciados por traición. En algunos casos, la prueba de
lealtad o compromiso puede incluir el haber completado el servicio militar,
especialmente en el caso de los varones) o estar registrado como elector.
En los países donde el voto es obligatorio, también se puede exigir que la
persona haya votado en las últimas elecciones.
- Capacidad
personal. Se exige un cierto nivel de educación, que domine el idioma
oficial y que se encuentre en buenas condiciones físicas.
- Evitar
conflictos de interés. Se dispone que los candidatos no ocupen un cargo en
una compañía contratista del gobierno.
- Aptitud
moral. Se descalifica a las personas que hayan sido sentenciadas por
cierto tipo de delitos como los relacionados con las elecciones, actos de
corrupción, o personas que estén en bancarrota.
- Capacidad
para ejercer el cargo. Se descalifica a personas que estén purgando una
condena (aunque no necesariamente aquellos que simplemente estén sujetos a
un juicio penal).
- Compromiso
con ciertas normas sociales como la democracia, el apoyo a la coexistencia
pacífica étnica y la competencia no violenta, entre otras.
No se puede perder de vista que cualquier requisito,
especialmente aquellos basados en los criterios de competencia, aptitud moral o
adhesión a ciertas normas sociales, puede ser utilizado de manera discrecional.
Si los políticos de oposición son sujetos a persecuciones extralegales, las demandas
penales pueden utilizarse para impedir que contiendan en una elección. En otros
casos, los requisitos pueden no alcanzar el efecto deseado. Cuando se exige un
cierto nivel de educación, normalmente se discrimina en contra de las mujeres
que no han tenido el mismo acceso a la educación formal que sus contrapartes
masculinas.
En general, la imposición de demasiados requisitos
siempre plantea el riesgo de conformar legislaturas o cargos públicos dominados
por una élite poco representativa.
Cancelación o pérdida del registro de partidos y candidatos
Es conveniente que existan procedimientos para cancelar
el registro de un partido o de un candidato cuando decide retirarse
voluntariamente de una elección, o se ve forzado a hacerlo por circunstancias
externas, así como para aquellos casos en que esa pérdida no es voluntaria,
sino resultado de una determinación de la autoridad electoral. Para mayor
información sobre las reglas relacionadas con el registro de partidos políticos
y candidatos para una elección, vea la liga correspondiente.
Las prácticas de cancelación del registro se han
empleado a menudo como un mecanismo para reprimir a los partidos y candidatos
opositores. Por ello, el establecimiento de reglas y procedimientos claros para
la cancelación o pérdida del registro es considerado un tema muy importante en
los países en proceso de democratización.
Los países suelen hacer frente de distintas formas a la
situación en la que un candidato decide retirarse de la competencia cuando ya
se han impreso las papeletas con su nombre. Para ver algunos de estos ejemplos,
vea “Renuncia, remoción y muerte de un candidato antes de una elección”.
Retiro
voluntario
Un partido político o un candidato debidamente
registrado para contender en una elección pueden renunciar voluntariamente a
continuar en la contienda por varias razones. Es común que las legislaciones
contemplen los casos en que los candidatos registrados decidan renunciar antes
de la elección.
Es común que los partidos políticos puedan solicitar la
cancelación de su registro en cualquier momento, sin embargo por lo general no
se permite que lo hagan durante el periodo de campaña de una elección general.
Para que proceda la solicitud de cancelación voluntaria es usual que se
presente una solicitud formal. En ocasiones la legislación electoral dispone
quién tiene que firmar la solicitud de cancelación. En varios países, el
Director de Elecciones es quien tiene facultad para resolver sobre estas
solicitudes, después de evaluar los argumentos planteados.
Cancelación
involuntaria
En algunos casos se utiliza la cancelación involuntaria
del registro como una sanción en contra de los partidos políticos o candidatos
que infringen gravemente la ley. En las democracias liberales, esta sanción es
la más drástica y sólo se aplica en casos excepcionales y debidamente
justificados a fin de prevenir abusos en su aplicación.
Con frecuencia, el partido que está en riesgo de perder
su registro dispone de un plazo para responder a las acusaciones y, de ser el
caso, apelar una decisión en este sentido. El procedimiento de apelación es
parte esencial de una elección libre y justa.
Son varias las razones que pueden provocar la
cancelación o pérdida del registro de un partido político, pero la mayoría de
ellas tienen que ver con situaciones en las que ya no está en posibilidad de
cumplir con los requisitos exigidos por la ley, por ejemplo:
- No
postular candidatos para una elección.
- No
presentar sus informes financieros, como los de ingresos y gastos de
campaña.
- No
reunir el número de afiliados requerido.
- Tener
un registro obtenido por medios ilegales.
- En el caso de los candidatos, la cancelación del
registro puede ocurrir por situaciones como las siguientes:
- Iniciar
actividades de campaña antes de contar con su registro oficial.
- Realizar
actos de campaña durante el periodo de veda o silencio -previo a las
elecciones-.
- Difamar
o calumniar a otros candidatos durante el periodo de campaña.
Efectos del sistema electoral sobre los partidos y candidatos
Son varios los elementos del sistema electoral que
pueden influir en la organización, magnitud y forma de hacer campaña de los
partidos políticos y en las oportunidades de los candidatos independientes.
Uno de los elementos más importantes es la capacidad del
sistema de convertir los votos en escaños o cargos de manera proporcional. Esta
capacidad depende en buena medida de la magnitud del distrito, esto es, el
número de representantes que se eligen en cada distrito o demarcación
electoral.
En los sistemas electorales de pluralidad/mayoría, como
los de mayoría relativa, voto alternativo o doble ronda, los distritos son
unipersonales, esto es, la magnitud del distrito es de uno: los electores
eligen un solo representante.
En contrapartida, todos los sistemas de representación
proporcional, algunos de mayoría, como los de voto en bloque, y otros como el
de voto limitado o voto único no transferible, utilizan distritos en los que se
elige a más de un representante. Bajo cualquier sistema proporcional, el número
de representantes que se elige en cada distrito determina en gran medida que
tan proporcionales son los resultados de la elección.
Por lo general existe una fuerte
correlación positiva entre la magnitud promedio de los distritos y la magnitud
promedio de los partidos políticos. La magnitud de un partido es un factor
importante para determinar quién será elegido. Si sólo se elige a un candidato
de un partido en un distrito, es probable que ese candidato sea varón y miembro
del grupo social o étnico mayoritario en la jurisdicción. Si se eligen dos o
más, las fórmulas mixtas pueden tener un mayor efecto, haciendo posible que un
mayor número de mujeres o de representantes de las minorías resulten elegidos.
Es probable que los distintos tipos de sistema electoral
fomenten diferentes tipos de sistemas y organización de los partidos. Los
sistemas políticos altamente centralizados que utilizan listas cerradas de
representación proporcional son más proclives a fomentar organizaciones
partidistas fuertes; por el contrario, los sistemas descentralizados, como el
de mayoría simple, pueden tener el efecto opuesto. El tipo de sistema electoral
puede influir en el tipo de sistema de partido que se desarrolla. El sistema de
mayoría simple, por ejemplo, suele alentar sistemas bipartidistas, en los que a
menudo se configuran un partido de izquierda y uno de derecha con posibilidades
de alternarse en el poder. Por otra parte, los sistemas de representación
proporcional alientan la formación de varios partidos políticos y, por tanto,
tienden a reflejar de mejor forma las diferencias políticas e ideológicas de
una sociedad.
El diseño del sistema electoral es crucial para
comprender la posición de los candidatos individuales dentro del sistema
político. Los distintos tipos de sistemas electorales propician relaciones
diferentes entre los candidatos en lo individual y sus simpatizantes. En
general, se considera que los sistemas que utilizan distritos unipersonales
estimulan a los candidatos en lo individual a percibirse como representantes de
determinada área geográfica y a defender los intereses de su electorado. En
contrapartida, es más probable que los sistemas que utilizan grandes distritos
pluripersonales generen la elección de representantes cuyas lealtades
fundamentales estén con su partido o con intereses de alcance nacional.
El diseño del sistema electoral puede influir en la
forma en que los partidos llevan a cabo sus campañas y en el comportamiento de
las élites políticas. Se dice que los sistemas de listas proporcionales, en los
que los electores eligen entre partidos y programas, fomentan la centralización
de las campañas. Los sistemas de representación proporcional también alientan a
los partidos políticos a realizar actividades de campaña en los distritos en
que no son fuertes, porque buscan incrementar su caudal de votación,
independientemente del lugar de donde provengan. Por otra parte, en los
sistemas de pluralidad/mayoría los votantes suelen elegir entre candidatos, no
entre partidos y programas. En un sistema de distritos unipersonales, las
campañas se enfocan en los candidatos en lo individual.
Adicionalmente, bajo un sistema de pluralidad/mayoría,
un partido puede abandonar prácticamente la campaña en los distritos donde
considere que no tiene oportunidad de ganar.
Magnitud de los distritos y partidos políticos
La magnitud del distrito se refiere al número de escaños
o cargos asignados a un distrito, que puede ir desde la aplicación de distritos
unipersonales en todo el país hasta un sistema en que todo el país funcione
como un solo distrito. La magnitud de un distrito es el principal determinante
de la capacidad de un sistema electoral para convertir votos en escaños de
manera proporcional.
La magnitud de los distritos también tiene efectos en
los partidos políticos, los candidatos y la forma de hacer campaña. Los
distritos de pequeña magnitud, por ejemplo, alientan fuertes vínculos entre los
candidatos en lo individual y su electorado. Por otra parte, los distritos de
gran magnitud ofrecen mayor proporcionalidad, pero cuando se elige a un mayor
número de personas en un solo distrito, es más probable que representen
distintos puntos de vista y por tanto, que los electores sientan que sus puntos
de vista están representados en la legislatura. Por consiguiente, la magnitud
del distrito influye en la forma en que los electores sienten que sus opiniones
están representadas.
Los distritos de gran magnitud (junto con un número
relativamente reducido de partidos políticos), incrementan la magnitud de los
partidos, esto es, el número de representantes elegidos de un partido en un
distrito. Esto influye en el proceso de selección de candidatos en los partidos
políticos, ya que si la magnitud del partido es grande, es más probable que la
legislatura se integre por miembros de diferentes grupos sociales y étnicos, y
de ambos sexos, ya que los partidos considerarán que pueden ganar un mayor
número de escaños o cargos si presentan una variedad más amplia de candidatos.
La magnitud del distrito también tiene implicaciones en
las campañas. Si el distrito es pequeño y la magnitud del partido es menor a
uno, los partidos políticos pueden decidir invertir sus recursos de campaña en
aquellos distritos donde tienen oportunidades reales de ganar y no
“desperdiciarlos” en aquellos en los que no tienen oportunidades.
Por lo antes expuesto, ha sido motivo de fuertes
controversias cuál es la magnitud de distrito más apropiada. Los sistemas que
quieren reportar el mayor grado de proporcionalidad utilizarán distritos de
mayor magnitud, porque esos distritos pueden garantizar que aún los partidos
más pequeños cuenten con representación en la legislatura. En los distritos más
pequeños, el umbral efectivo de representación es mayor.
El problema es que cuando los distritos son grandes en
términos del número de escaños y, en consecuencia, en términos de su magnitud
geográfica, el vínculo entre los representantes elegidos y su electorado se
debilitan.
Los distritos de gran magnitud pueden tener serias
consecuencias en las sociedades donde los factores locales desempeñan un papel
importante en la política o donde los electores esperan tener fuertes vínculos
con sus representantes para que efectivamente actúen como sus “delegados” en la
legislatura. Los mecanismos de rendición de cuentas pueden disminuir y la gente
puede alejarse de la política si no tienen claro quién representa a su región o
distrito en la legislatura.
Magnitud de los partidos y selección de candidatos
La magnitud de los partidos puede ser definida como el
número de escaños que puede ganar un partido en determinado distrito electoral.
La magnitud de un partido es un factor importante para
determinar quién será elegido. Si sólo se elige a un candidato de un partido en
un distrito, los partidos políticos tratan de postular al candidato que ofrece
mayores posibilidades de ganar. Por lo regular las probabilidades de ganar se
perciben en candidatos varones y miembros del grupo social étnico mayoritario
en la jurisdicción. Sin embargo si, por otra parte, el partido político cree que
en el distrito se elegirá a más de uno de sus candidatos (es decir, que la
magnitud del partido es mayor a uno), entonces tiene la oportunidad de postular
una “fórmula ganadora” o una “fórmula equilibrada”. Las mujeres, los jóvenes y
las personas de otros grupos sociales o étnicos distintos al mayoritario
tendrán más oportunidad de aparecer en la lista o fórmula de candidatos. Entre
mayor sea el número de candidatos que se elijan de la lista de un partido, más
probable será que los distintos grupos sociales se representen.
Por lo general existe una fuerte correlación
positiva entre la magnitud promedio de los distritos (el total de escaños que
se distribuyen entre todos los partidos) y la magnitud promedio de los partidos
políticos. A medida que se incrementa el número de escaños por distrito, los
partidos tendrán más oportunidad de que se elijan representantes de sus listas.
Cuando hay distritos de gran magnitud (en los que se eligen siete o más
escaños) y un número relativamente pequeño de partidos políticos se incrementa
la magnitud de los partidos.
Efectos del sistema electoral en los sistemas de partidos
Algunos sistemas electorales fomentan más el desarrollo
de los partidos políticos que otros. Asimismo, el sistema electoral tiene
influencia significativa sobre el tipo de sistema de partidos que se
desarrolla.
El sistema de mayoría simple, que es el ejemplo
prototípico de los sistemas de mayoría, sitúa generalmente a los electores de
un distrito ante una clara alternativa entre dos partidos, uno orientado a la
izquierda y otro a la derecha, que se pueden alternar en el poder. Esto se
puede explicar por las desventajas inherentes que representa a los partidos
pequeños este sistema. Típicamente el sistema de mayoría simple da luz a un
partido en el gobierno y a un partido opositor bien estructurado. Este sistema
concede ventaja a los partidos de una amplia base política que tratan de
abarcar varios segmentos de la sociedad y, por tanto, desalienta a los partidos
extremistas y aquellos que se enfocan en temas muy específicos. Por otra parte,
el sistema de mayoría simple no ofrece garantía de representación a los
partidos pequeños y a las minorías.
Por otra parte, los sistemas de representación
proporcional alientan la formación de varios partidos políticos que
generalmente reflejan las diferencias políticas e ideológicas presentes en la
sociedad. Asimismo, los partidos pequeños pueden obtener representación con
mayor facilidad. Bajo ciertas circunstancias, los sistemas de representación
proporcional pueden generar continuidad y estabilidad en las funciones de
gobierno y en la toma de decisiones sobre políticas públicas. No obstante,
también se argumenta que el gran número de partidos políticos que puede
originar un sistema de representación proporcional puede provocar, en el peor
de los casos, un efecto desestabilizador del sistema político en su conjunto.
Por ejemplo, en un sistema extremadamente pluralista, la
necesidad de formar gobiernos de coalición obliga en ocasiones a los partidos
políticos a cooperar con pequeños partidos extremistas a fin de lograr la
mayoría. Los sistemas de representación proporcional también pueden abrir paso
a partidos extremistas, porque al igual que los partidos pequeños, pueden
disfrutar de una cantidad desproporcionada de poder en el momento en que los
grandes partidos requieren de su apoyo y sus escaños para formar gobierno.
Otros efectos de los distintos tipos de sistema
electoral que pueden tener en los partidos y en los sistemas de partidos en las
sociedades democráticas, se pueden resumir en los siguientes términos:
- Es
probable que los sistemas políticos altamente centralizados que utilizan
listas cerradas de representación proporcional fomenten organizaciones
partidistas fuertes; por el contrario, los sistemas descentralizados como
los de mayoría simple pueden provocar el efecto opuesto.
- El
diseño de un sistema electoral no sólo puede afectar la estructura de un
sistema de partidos, sino también su cohesión y disciplina internas.
Algunos sistemas electorales son más proclives al faccionalismo que otros.
Esto a menudo provoca disputas internas en las que una corriente está en
constante pugna con otra. En cambio, otros sistemas, tienden a fomentar la
unidad o cohesión partidista.
- Además
del diseño del sistema electoral, existen otras variables electorales que
pueden influir en el desarrollo de un sistema de partidos. Por ejemplo,
algunas democracias emergentes como Rusia e Indonesia han tratado de
configurar el desarrollo de sus nacientes sistemas de partidos ofreciendo
incentivos institucionales para la formación de partidos nacionales y no
de regionales. Otros partidos, como Ecuador y Papua Nueva Guinea han
utilizado los requisitos para el registro y financiamiento de los partidos
para lograr objetivos análogos.
- El
acceso al financiamiento público y/o privado es un tema clave que incide
transversalmente en el diseño del sistema electoral y se convierte a
menudo en el mayor obstáculo para la emergencia de nuevos partidos con
posibilidades de permanencia.
En la misma medida en que la selección del sistema
electoral afecta la forma en que se desarrolla el sistema de partidos, la
estructura del sistema de partidos influye en la evolución del sistema
electoral. Es poco probable que los partidos existentes apoyen cambios que les
puedan representar serias desventajas o que ofrezcan la posibilidad de que
nuevos partidos entren en la contienda, a menos que exista un fuerte imperativo
político. Por consiguiente, el rango de opciones para modificar el sistema
electoral puede enfrentar restricciones prácticas.
Efectos del sistema electoral en los candidatos
Se debe tener en cuenta que los diferentes tipos de
sistema electoral propician distintos tipos de relación entre los candidatos y
sus simpatizantes.
En general, se considera que los sistemas que utilizan
distritos unipersonales estimulan a los candidatos en lo individual a
percibirse como representantes de determinada área geográfica y a defender los
intereses de su electorado.
Los sistemas de mayoría simple tienden a alentar que los
electores elijan entre candidatos en lo individual y no entre partidos
políticos y programas. Un candidato popular independiente tiene, por tanto,
mejores oportunidades de éxito que en un sistema de representación proporcional.
Esto puede ser particularmente importante en el desarrollo de sistemas de
partidos en aquellos casos en que la política gira alrededor de vínculos
familiares o de clan y no está basada en organizaciones políticas fuertes.
Además, se dice que los sistemas de pluralidad/mayoría maximizan la capacidad
del electorado para deshacerse de representantes individuales que no cumplen
con sus expectativas.
En contrapartida, es más probable que los sistemas que
utilizan grandes distritos pluripersonales generen la elección de
representantes cuyas lealtades fundamentales estén con su partido o con
intereses de alcance nacional. Ambos enfoques tienen ventajas, y esa es una de las razones por las
que ha crecido la popularidad de los sistemas mixtos que combinan la elección
de representantes a nivel nacional y a nivel local.
La cuestión de asegurar que los representantes rindan
cuentas surge a menudo en las discusiones relacionadas con los partidos
políticos y los sistemas electorales, especialmente en relación con los representantes
elegidos de manera individual. La rendición de cuentas a nivel individual
reside en la capacidad del electorado para verificar efectivamente que los
representantes, una vez elegidos, cumplan con las promesas que hicieron durante
la campaña o bien manifiesten incompetencia o desinterés para cumplir con
ellas.
Las relaciones entre los electores, los
representantes y los partidos políticos no sólo se ven afectadas por el sistema
electoral, sino también por otras disposiciones del marco legal como la
duración de los mandatos, los mecanismos que regulan las relaciones entre los
partidos políticos y sus representantes en cargos públicos o aquellos que sólo
permiten que los representantes se cambien de partido si renuncian a su escaño
en la legislatura. La libertad de los votantes para elegir entre candidatos y
no entre partidos es otro aspecto de la rendición de cuentas.
Elecciones extraordinarias
Debido a la muerte, renuncia o expulsión de un
representante de las filas de su partido, algunas veces quedan vacantes escaños
en el Parlamento o cargos públicos entre elecciones. En alguna medida, la
frecuencia de las vacantes de los escaños o cargos depende de la duración del
encargo: entre más corta sea su duración es menos frecuente que se produzcan
vacantes.
Con este tema se relaciona la discusión sobre si los
representantes elegidos deben conservar o no su escaño cuando abandonan a o son
expulsados por su partido político. Las legislaciones suelen resolver este
asunto de distintas maneras. Si se les permite conservar el escaño, no es
necesaria una elección extraordinaria. Para más información sobre este tema,
ver la sección “cambio de bancada o transfuguismo”.
¿Cómo
reemplazar el escaño vacante?
Si un escaño queda vacante entre elecciones, en los
sistemas de representación proporcional por lista simplemente se ocupa con el
siguiente candidato de la lista, de esta forma se elimina la necesidad de
celebrar una nueva elección.
Sin embargo, en los sistemas de pluralidad/mayoría
normalmente ocurre que para ocupar el escaño vacante se tenga que realizar una
elección extraordinaria. Una elección de este tipo abre la posibilidad de que
el escaño lo ocupe un nuevo candidato y ofrece a los electores la oportunidad
de expresar su voluntad una vez más. Los electores pueden votar en forma
distinta a la anterior y así expresar su descontento con el gobierno. En los
sistemas de mayoría simple, las elecciones extraordinarias se celebran en el
distrito correspondiente bajo las mismas reglas que se aplicaron en las
elecciones generales pero por lo regular con otros candidatos. Así, puede
ocurrir que las personas que buscan mayor publicidad obtengan mayor atención en
una elección extraordinaria que en una elección general.
Efectos de las
elecciones extraordinarias
Las elecciones extraordinarias son más pequeñas y, por
consiguiente, cuestan menos que las normales, pero aún así en algunos países
pueden implicar una carga presupuestal significativa y los escaños pueden
quedar vacantes durante un largo periodo debido a la falta de medios para
organizar una nueva elección. Este es un problema especialmente relevante en
algunos países de África, donde la epidemia de VIH/SIDA ha provocado un gran
número de escaños vacantes entre elecciones.
Como suele tomar tiempo la preparación y organización de
una nueva elección, el escaño o cargo puede quedar vacante por un tiempo. Esto
puede provocar problemas a las fracciones parlamentarias si requieren cada uno
de los votos de sus representantes para aprobar o rechazar una legislación.
En algunas circunstancias, las elecciones
extraordinarias pueden tener un impacto político más amplio que el del simple
reemplazo de representantes en lo individual y son consideradas como una prueba
intermedia sobre el desempeño del gobierno. Si el número de escaños vacantes
que se tienen que renovar durante un periodo parlamentario es grande, se puede
propiciar un cambio en la conformación de la legislatura y una alteración en la
base del poder del gobierno, incluso un cambio de gobierno.
La votación en las elecciones extraordinarias difiere
generalmente de la de la elección general, puesto que los electores pueden
manifestar su descontento con el gobierno en turno. Entre más se aproximen las
elecciones extraordinarias a la mitad del periodo legislativo, mayor puede ser
el número de pérdidas que el gobierno puede esperar. Más aún, como lo usual es
que sólo se elija a un representante a la legislatura en una elección
extraordinaria, a veces los electores se sienten inclinados a votar por
partidos que no obtuvieron mucho apoyo en las elecciones generales. Otra
diferencia entre las elecciones extraordinarias y las generales reside en que
las primeras normalmente reciben menos publicidad y los niveles de
participación son menores.
Siempre existe la posibilidad de evitar elecciones
extraordinarias si se eligen sustitutos de los representantes titulares. Si un
miembro del Parlamento necesita dejar su escaño, su sustituto simplemente lo
releva. Además. el sustituto puede participar en los trabajos parlamentarios y
votar si el titular padece alguna enfermedad o se encuentra de viaje.
Relación entre los partidos y candidatos y el organismo electoral
Esta sección aborda la relación entre los organismos
electorales y los partidos políticos y candidatos como actores clave del
proceso electoral. Toda vez que los partidos y los candidatos están
involucrados en todas las etapas del proceso electoral, tanto el organismo
electoral como los propios actores clave están interesados en mantener
relaciones estrechas y celebrar reuniones periódicas a lo largo del proceso.
La sección “Partidos y candidatos como actores de
interés” examina cómo los partidos pueden llevar a cabo sus funciones como
actores clave del proceso electoral, dependiendo de lo intensa que sea su
participación en la administración del proceso electoral. El tipo de relación
entre los partidos y los candidatos con el organismo electoral difiere de un
país a otro. En algunos, los partidos pueden formar parte del organismo
electoral, mientras que en otros sólo se involucran a través de mecanismos de
consulta. Para mayor información sobre los tipos de relación entre los partidos
y candidatos con el organismo electoral, vea la sección “Tipos de
participación”.
Las reuniones consultivas se pueden formalizar a través
de comités de vinculación con los partidos o de organismos análogos.
Partidos y candidatos como partes interesadas
Cuando un organismo electoral diseña e instrumenta sus
políticas y actividades, es conveniente que tome en cuenta las necesidades e
inquietudes de los partidos políticos y
candidatos. Los partidos y candidatos son actores clave de las elecciones: son
los que llevan a cabo las campañas, supervisan el proceso y, en última instancia,
acceden a los cargos públicos. Es de especial interés tanto para el organismo
electoral como para los partidos y candidatos mantener buena relación a lo
largo del proceso electoral.
A menos que el organismo electoral cuente con una
política de puertas abiertas y trate a todos los partidos y candidatos de
manera igualitaria, sus políticas y programas van a ser fuente de críticas y a
generar cuestionamientos que pueden dificultar que la autoridad electoral
cuente con el respaldo necesario. La celebración de reuniones periódicas (al
menos una por mes y quizá con mayor frecuencia durante el periodo electoral)
pueden ser una base idónea de comunicación.
Es importante consultar a los partidos políticos sobre
la definición de los objetivos estratégicos del organismo electoral e
involucrarlo en las evaluaciones sobre su desempeño. Como clientes clave, las
opiniones de los partidos políticos y los candidatos sobre las prioridades,
estrategias y servicios que ofrece el organismo electoral son un ingrediente
útil para mejorar la gestión de las elecciones. Durante los periodos
electorales, las consultas regulares con los partidos y los candidatos pueden
propiciar acuerdos sobre los cronogramas, procesos y resultados del organismo
electoral, así como garantizar que cuenten con toda la información necesaria
sobre el proceso electoral. Después de cada elección, puede ser útil que el
organismo electoral realice consultas con los partidos políticos sobre cómo
mejorar la gestión electoral.
El tipo de relación entre los partidos y candidatos
con el organismo electoral difiere de un país a otro. En algunos, los partidos
pueden formar parte del organismo electoral, mientras que en otros sólo se
involucran a través de mecanismos de consulta.
Tipos de participación
Los organismos electorales se pueden integrar de manera
no partidista, multipartidista o mediante la combinación de ambas variantes. Lo
mismo puede ocurrir con las instancias encargadas de revisar y actualizar
periódicamente los distritos electorales. El modelo seleccionado determina en
qué medida se involucran los partidos políticos y candidatos.
- Organismos electorales
no partidistas
En este tipo de organismos, los partidos políticos y los
candidatos no tienen representación. Los integrantes del organismo electoral
son seleccionados conforme a sus habilidades como administradores electorales,
figuras capaces de generar confianza entre la opinión pública, expertos
electorales o algún otro tipo de profesionales considerados imparciales e
independientes de los poderes políticos.
- Organismos electorales
multipartidistas
Una gran cantidad de países, especialmente aquellos que
han experimentado transiciones difíciles de regímenes autoritarios a
democracias multipartidistas, han optado por utilizar lo que se denomina
organismos electorales de base partidista o multipartidistas. La lucha contra
el autoritarismo puede haber polarizado a la sociedad de estos países a tal
punto que resulte difícil encontrar figuras públicas aceptadas ampliamente como
“independientes”, para que integren el organismo electoral durante las
elecciones transicionales. Los organismos electorales multipartidistas
comprenden una mezcla de representantes de los partidos políticos y algunos
servidores públicos de carrera, jueces o académicos.
Entre algunos analistas electorales existe la creencia de que al contar con
representantes de distintos partidos políticos en el organismo electoral se
genera consenso entre los actores de la contienda y contribuye a fortalecer la
transparencia, todo lo cual se traduce en mayor confianza en el proceso
electoral. Por otra parte, un organismo electoral de base partidista puede
poner en riesgo o sesgar los procesos de toma de decisión, especialmente en
aquellos casos en que están en juego intereses partidistas vitales y sus
integrantes no tienen voluntad de contraer compromisos.
La presencia de políticos en el organismo electoral
puede minar la confianza en temas como la seguridad de los materiales de
votación. Los organismos electorales de base multipartidista también pueden
generar insatisfacción, especialmente entre los partidos políticos minoritarios
que pueden quedar excluidos de su integración, porque no cuentan con
representación en el Parlamento o porque no participaron en el proceso de
negociación que derivó en la integración del organismo electoral.
- Organismos electorales mixtos
Algunas leyes electorales especifican que, de los
integrantes del organismo electoral, una parte debe componerse por expertos
independientes y la otra, por representantes designados por los partidos
políticos. Esta fórmula puede fusionar las ventajas de los dos modelos,
produciendo organismos que cuenten con el respaldo de los partidos y sean
transparentes en sus operaciones.
Los modelos mixtos se pueden construir de distintas
formas. Por ejemplo, un organismo permanente integrado por cinco expertos puede
ser complementado por seis representantes partidistas, tres del partido de
mayoría y tres del principal partido o bloque de oposición en el Parlamento,
todos ellos con igualdad de derecho al voto. Así, sólo si se ponen de acuerdo
los representantes de las dos fuerzas políticas pueden superar en una votación
a los cinco expertos. Otra opción, es que el organismo electoral se integre por
un número determinado de expertos con derecho al voto, y que cada partido o grupo
parlamentario cuente con un representante, pero sin derecho de voto.
Comités de vinculación con los partidos políticos
La organización de las elecciones requiere
necesariamente que el organismo electoral esté en contacto con los partidos políticos
a través de su estructura organizativa, sus candidatos y representantes. El
organismo electoral juega un papel vital en asegurar la integridad del proceso
electoral, pero es necesario tener en mente que los partidos políticos cumplen
un papel similar para asegurar la equidad del proceso y generar confianza en el
sistema aceptando las reglas del juego y, en especial, los resultados de las
elecciones. Por ello es muy importante que el organismo electoral establezca un
proceso que le permita mantener un contacto regular con los partidos políticos.
Durante los periodos no electorales, la comunicación se puede mantener a través
de comunicados, notas o informes complementados con reuniones trimestrales.
Es conveniente que una vez que se convoque a elecciones,
los representantes de los partidos políticos sean invitados a participar en
reuniones donde se discutan asuntos como los siguientes:
- Calendario
electoral
- Distribución
de tiempo para la publicidad en los medios de comunicación
- Ubicación
de los recintos o las mesas de votación
- Proceso
de registro de las candidaturas
- Organización
y logística de las elecciones
- Escrutinio
de los votos
La adhesión de los partidos políticos a un código de
conducta o, en su ausencia, el compromiso de sujetarse a las reglas del juego,
puede ser una herramienta útil que el organismo electoral puede utilizar para
demostrar un compromiso público con la celebración de elecciones justas.
Independientemente de que los partidos jueguen o no algún papel importante en
cualquier aspecto de la organización electoral, resulta muy conveniente que se
realicen reuniones semanales o periódicas entre los administradores electorales
y los representantes de los partidos o candidatos, para asegurar que comprenden
claramente todo el proceso y están conformes con él.
Esta dinámica es particularmente importante cuando se
introducen cambios de último momento en la organización de las elecciones (por
ejemplo, un incremento en el número de sitios de votación, modificaciones a las
listas de electores o ajustes a la delimitación de los distritos). Las
reuniones de esta naturaleza también pueden brindar a los partidos y candidatos
la oportunidad de formular comentarios y sugerencias, ventilar sus quejas o
inquietudes y “descargar presiones”. Esto puede servir tanto para resolver
situaciones antes de que se conviertan en problemas mayores como para fomentar
el diálogo y la comprensión entre los partidos y los oficiales electorales.
La legislación electoral puede contemplar la creación de
un comité consultivo o de asesoría. En este sentido se puede contemplar el
establecimiento de un grupo, conformado por uno o más representantes de cada
partido político o candidatos independientes, que lleve a cabo reuniones
regulares con la comisión, o al menos con algún comité ad hoc, y que cuente con
ciertos derechos, como revisar la documentación.
Los medios de comunicación en las campañas electorales
Los partidos políticos y candidatos tienden a concederle
cada vez más importancia a los medios de comunicación, en particular a la
televisión, para realizar sus actividades de campaña, por ello buscan aparecer
en ellos tanto como sea posible. La televisión es considerada ampliamente como
el instrumento más importante para realizar campaña y comunicarse con los electores,
sobre todo en aquellos países en que tiene amplia cobertura y audiencia.
Si ha de contemplarse en la ley alguna regulación
relacionada con lo que pueden o no hacer los medios de comunicación durante una
elección, es lógico que esta regulación se aplique durante el periodo de
campaña, o algún segmento de él. Puede ocurrir que haya un periodo de la
campaña durante el que se apliquen las regulaciones específicas y otro en el
que prevalezcan las prácticas convencionales.
El periodo formal u oficial de campaña suele comprender
un lapso previo a las elecciones. Sin embargo las actividades orientadas a
acceder un cargo público usualmente se llevan a cabo durante un periodo mayor
al oficial.
En algunos países también existen regulaciones que
determinan la vigencia de un “periodo de silencio”, esto es un lapso previo a
la jornada electoral durante el cual ya no se permite llevar a cabo actos de
campaña y hay limitaciones estrictas respecto a lo que los medios pueden
transmitir, a fin de que los electores puedan meditar su voto (para mayor
información sobre la duración de los periodos de campaña y su cobertura por
parte de los medios de comunicación ver la sección ¿Un periodo específico de
campaña?).
Papel de los
medios de comunicación en las campañas electorales
Un papel de los medios es informar a los ciudadanos
sobre los partidos, sus programas y candidatos así como contribuir a la
formación de opiniones informadas entre el electorado. Esta función puede
incluir la difusión o transmisión de material informativo proporcionado por el
organismo electoral; de manera complementaria o alternativa, los medios de
comunicación pueden producir sus propios materiales informativos o educativos
sobre las elecciones.
El cometido general de la cobertura de los medios durante
las campañas electorales es difundir
información de manera justa y objetiva. Esto se puede lograr, por ejemplo,
mediante medidas como una justa distribución de tiempos de transmisión entre
todos los partidos y candidatos, acuerdos “voluntarios” para una cobertura
noticiosa equitativa o debates entre los candidatos o líderes partidistas. En
primer lugar, es crucial asegurar que cada partido o candidato independiente
cuenta con acceso a los medios de comunicación, sobre todo a la radio y la
televisión, ya que la mayoría de los electores se informan sobre la política a
través de estos medios. Eso significa que un medio no debe influir en la
opinión pública otorgando tratamiento diferenciado a los distintos partidos y
candidatos. Sin embargo, también es frecuente que el propio medio decida quién
tiene acceso a los debates o programas de análisis.
En algunos casos, los medios buscan la simpatía del
partido en el gobierno, ayudándoles a manipular la información a su favor
(sobre todo si los medios son de carácter público), esto para que les brinden
cobertura o tratamiento favorables. Los intentos de manipulación pueden
producirse mediante el diseño de los programas, los reportes o las noticias,
los programas de análisis, e incluso en los programas no noticiosos, como los
de entretenimiento. Se puede tratar de difundir propaganda bajo el disfraz de
información pública objetiva por parte del gobierno. Los riesgos del mal uso
por parte del gobierno para fines de campaña se pueden limitar si se adoptan
leyes para regular el papel de los medios durante los periodos de campaña
electoral.
Las leyes y reglamentos relacionados con el papel de los
medios en las campañas electorales pueden determinar:
- Si
los partidos y candidatos disponen de tiempos gratuitos para publicidad.
- La
fórmula para distribuir los tiempos y espacios entre los distintos
partidos y candidatos.
- Si
se permite la publicidad comercial o pagada.
- Si
se limitan los gastos de publicidad.
- Si
se van a imponer restricciones a los tiempos o contenidos de las
transmisiones electorales.
- Los
deberes de los medios para difundir material informativo o de educación
electoral.
- Si
se garantiza el derecho de réplica.
- Si
se pueden publicar los resultados de los sondeos y encuestas de opinión.
- Si
se aplican algunas disposiciones relacionadas con la difamación o la
calumnia.
Se piensa que los medios de comunicación de carácter
público tienen un deber especial para publicar o transmitir las declaraciones
de todos los partidos contendientes. Se acepta generalmente que los medios de
comunicación públicos tienen cierta obligación de permitirle a los partidos y
candidatos comunicarse directamente con el electorado sobre bases igualitarias,
en tanto que los medios privados tienen el derecho de publicar o transmitir con
mayor frecuencias las declaraciones de los partidos políticos o candidatos de
su preferencia.
Campañas electorales
Las campañas electorales son el proceso a través del
cual los contendientes (partidos, candidatos o grupos de interés especial)
buscan apoyo electoral en una contienda para acceder a cargos públicos (ver
Farell 1996, Kavanagh 2000:29 y Nelson 1999).
El periodo de campaña es el que precede a una elección.
Muchos países han optado por definir un periodo fijo de campaña durante el que
se aplican reglas especiales a los partidos políticos, los candidatos y los
medios de comunicación. En la realidad, lo cierto es que las actividades de
campaña para buscar un cargo público normalmente se realizan por un periodo
mayor al oficialmente previsto por la ley. Otros países optan por no fijar
legalmente ningún periodo determinado para realizar actividades de campaña
electoral.
En algunos países también existen regulaciones que
determinan la vigencia de un “periodo de silencio”, esto es un lapso de algunos
días previos a la jornada electoral durante el cual ya no se permite llevar a
cabo actos de campaña. Este tipo de regulaciones pueden limitarse únicamente a
los medios audiovisuales como la televisión o el cine.
Hay varios temas relacionados con la campaña que pueden
afectar la integridad y equidad de la elección. Entre ellos se pueden mencionar
la oportunidad de las elecciones, la capacidad para realizar campañas de manera
libre, la neutralidad de los oficiales electorales durante la campaña, la
seguridad de los contendientes y la posibilidad de acceso a los medios de
manera gratuita.
Factores que
influyen en la campaña electoral
Las campañas electorales pueden variar
significativamente de un país a otro y de una elección a otra. Muchos factores
influyen en la dinámica de las campañas, por ejemplo, el tipo de cargo que está
en disputa, las disposiciones legales relacionadas con las campañas, los
patrones culturales, el alcance de los medios de comunicación, los sistemas
electorales y de partidos, etc. Por un lado, las estrategias de campaña se ven
influenciadas por el contexto político en el que se desarrollan y, por el otro,
por los partidos políticos contendientes (Kavanagh 2000).
Las campañas electorales pueden variar
significativamente dependiendo del sistema político. Un sistema presidencial
propicia que las campañas se centren en los candidatos, en tanto que los
sistemas parlamentarios favorecen a los partidos políticos (ver Farell 1996).
En términos generales, en los Estados federales se promueven las campañas
descentralizadas, en tanto que los sistemas políticos unitarios y centralizados
propician campañas de alcance nacional.
El diseño del sistema electoral puede influir en la
forma en que lleven a cabo sus campañas los partidos y en la que se comporten
las élites políticas. El tipo de sistema electoral puede, por ejemplo,
determinar el clima político general, promover una fuerte competencia entre los
partidos o promover la construcción de alianzas. El diseño del sistema
electoral también puede alentar a los partidos a buscar bases de apoyo amplias
y acomodarse a un amplio abanico de intereses. Se dice que los sistemas de
representación proporcional por listas, donde los electores eligen entre
partidos y plataformas políticas, alientan la centralización de las campañas.
Los sistemas de representación proporcional también alientan a los partidos
políticos a realizar actividades de campaña en los distritos en que no son
fuertes, porque buscan incrementar su caudal de votación, independientemente
del lugar de donde provengan.
Por otra parte, en los sistemas de pluralidad/mayoría,
los votantes suelen elegir entre candidatos, no entre partidos y programas. En
un sistema de distritos unipersonales, las campañas se enfocan en los
candidatos en lo individual y en los temas que son relevantes para ese distrito
en particular.
El tipo de sistema de partidos también influye en las
estrategias de campaña. En los sistemas bipartidistas, que a menudo se
desarrollan sobre las bases de sistemas electorales de mayoría/pluralidad, las
campañas suelen ser altamente competitivas y los partidos pelean incluso por
los votos marginales para alcanzar la mayoría (ver Farell 1996). Por otra
parte, en los sistemas multipartidistas, que a menudo emergen de sistemas de
representación proporcional, los partidos no necesariamente compiten por los
votos marginales, porque no son cruciales para los escaños que logra el partido
en el Parlamento. Aún así, los principales partidos pueden competir
intensamente entre sí en los sistemas de representación proporcional,
especialmente si han conformado bloques opuestos y alianzas preelectorales.
En alguna medida, la disponibilidad de recursos
financieros determina la naturaleza de las campañas, especialmente su nivel de
profesionalización.
Coaliciones y alianzas electorales
Los partidos políticos forman una coalición preelectoral
cuando anuncian pública o formalmente que pretenden formar un gobierno conjunto
si reciben los votos necesarios. Sin embargo, en muchos casos los partidos políticos
contienden en las elecciones de manera totalmente independiente y, por
consiguiente, los electores no tienen ninguna oportunidad de aceptar o rechazar
las negociaciones post-electorales que derivan de la formación de una nueva
coalición gobernante.
Al coordinar sus estrategias de campaña y en ocasiones
incluso armonizar sus programas políticos, los partidos tratan de mejorar sus
posibilidades de ganar el mayor número de escaños. En algunos casos, los
partidos políticos incluso brindan a sus simpatizantes orientaciones tácticas
para votar por algún socio de una coalición potencial, a fin de asegurar que
todos los partidos políticos que la conforman obtengan el número suficiente de
votos para contar con representación en el Parlamento. Esto se realiza sobre
todo en sistemas electorales en que los electores pueden emitir dos votos en
una papeleta y tienen la oportunidad de dividirlos para apoyar a partidos
distintos. Si, por ejemplo, los simpatizantes de un gran partido emiten sus
votos a favor de un socio de la coalición, esto puede ayudar a que ambos
alcancen representación en el Parlamento.
Las alianzas preelectorales son un fenómeno común en las
democracias liberales. Tan sólo en Europa Occidental, se formaron casi 200
coaliciones preelectorales entre 1946 y 2002. Los tipos de coalición pueden
variar de un caso a otro comprendiendo desde vagas promesas de gobernar
conjuntamente hasta la estructuración de una plataforma común y orientaciones a
sus simpatizantes para la emisión del voto.
Se puede clasificar a los acuerdos preelectorales entre los partidos de acuerdo
al nivel de claridad o precisión del compromiso para gobernar de manera
conjunta.
De acuerdo con Carroll y Cox, el compromiso más débil
sería aquel que se limita a la simple manifestación de trabajar de manera
conjunta, el siguiente al anuncio de una plataforma común, el tercero a
postular listas conjuntas a nivel distrital o nacional y el más sólido sería
aquel en que las coaliciones negocian candidaturas únicas, es decir, el
candidato de un determinado partido en un distrito y el de otro partido en otro
distrito para que no tengan que competir entre sí en ninguno de ellos. Además
de estas fórmulas, los autores indican
que pueden producirse formas más vagas o genéricas de cooperación electoral
entre los partidos, por ejemplo, postular sólo algunos candidatos comunes o
alentar a los electores a votar por fuerzas aliadas.
Efectos en la
naturaleza representativa del gobierno
Si un partido recibe la mayoría absoluta de los votos y
forma gobierno por sí solo, los electores pueden exigir que sea responsable de
sus actos y rinda cuenta de ellos. Así, los votantes pueden tener una
influencia directa en las políticas de gobierno. Sin embargo, si, por otra
parte, los partidos tienen que buscar socios para una coalición a fin de ganar
la mayoría de los escaños, las preferencias de los electores no necesariamente
se van a reflejar en la coalición gobernante.
Se dice que en estas situaciones son convenientes las
coaliciones preelectorales, ya que permiten a los electores identificar
posibles alternativas de gobierno antes de emitir su voto. Los electores pueden
apoyar directamente a una de las coaliciones propuestas y así conferirle al
nuevo gobierno mayor legitimidad.
Condiciones
para la formación de alianzas preelectorales
Si bien las condiciones para formar coaliciones
preelectorales no han sido analizadas de manera sistemática, se pueden
encontrar dos grandes hipótesis acerca de los factores que influyen en su
creación.
La denominada hipótesis de la “desproporcionalidad”
sostiene que es más probable que las alianzas surjan en los sistemas
electorales desproporcionales si existen más de dos partidos políticos. El
supuesto básico es que el sistema electoral tiene un considerable efecto en la
formación de coaliciones y alianzas en el periodo preelectoral.
Los sistemas electorales de mayoría/pluralidad
generalmente conceden ventajas a los partidos más grandes. Si contienden más de
dos partidos, los más grandes tienden a buscar alianzas preelectorales para
incrementar sus oportunidades de lograr la mayoría de los escaños. En este tipo
de sistemas electorales los partidos pueden, por ejemplo, compartir sus votos o
incluso transferirlos de manera sistemática como parte de su alianza electoral.
Otro enfoque para explicar la formación de alianzas
preelectorales es el que se sustenta en la denominada teoría del “mecanismo de
señales”. La formación de coaliciones previas a las elecciones se interpreta
como una señal o demostración clara al electorado de que el partido será capaz de
gobernar al país bajo una coalición estable. Esto puede ser especialmente
válido en situaciones donde los partidos opositores forman grandes coaliciones
contra el partido gobernante. Si un gran partido ha gobernado por mucho tiempo,
es posible que los partidos opositores traten de acercar sus posiciones para
formar una alianza a fin de sustituir al gobierno.
Renuncia, remoción o muerte de un candidato antes de una elección
Hay varias formas en que las legislaciones resuelven las
situaciones que se producen cuando un candidato fallece, se retira de la
contienda o abandona a su partido después de que se han impreso las papeletas
pero antes de que se lleve a cabo la elección. Es conveniente establecer en la
legislación electoral las acciones administrativas que se deben llevar a cabo
en casos de muerte o exclusión de la contienda de un candidato, debido a una
renuncia o expulsión, así se trate de candidatos en lo individual o de
integrantes de una lista de partido.
Es recomendable que independientemente de las acciones administrativas o
legales que contemple la ley en estos casos, éstas sean formalmente comunicadas
por la autoridad electoral a todos los contendientes de la elección, partidos,
grupos o candidatos.
Las acciones administrativas que se pueden realizar
deberán ser más sensibles en aquellos casos en que los candidatos han sido
postulados para una elección donde su nombre aparece de manera individual en la
papeleta, puesto que, si bien lo ideal es que cualquier candidato sustituto
satisfaga el mismo procedimiento de postulación que el candidato original,
reponer este procedimiento puede tomar mucho tiempo. Cuando sólo aparecen en la
papeleta los listados de candidatos de grupos o partidos, un sistema electoral
equitativo normalmente contemplará un mecanismo para que un candidato que ha
resultado electo sea sustituido por otro de la misma lista.
En algunos casos, los candidatos desean retirarse
unilateralmente de la contienda. No es recomendable que un sistema permita retirarse
de la contienda una vez que se ha cerrado el plazo para las postulaciones pues
puede alentar la intimidación de los candidatos, aunque hay algunos sistemas
que lo permiten por un periodo corto, sobre todo cuando se trata de elecciones
locales. En estos casos por lo general se requiere que las solicitudes para
retirarse de la contienda se presenten de manera formal y sean firmadas por el
propio candidato.
Los partidos políticos como vigilantes de las elecciones
Una responsabilidad importante de los partidos políticos
es actuar como vigilantes del proceso electoral a fin de proteger sus
intereses, monitoreando de cerca la legalidad y corrección de todos los
procedimientos aplicados en las elecciones. La función crucial de los
representantes de los partidos políticos es vigilar todos los procedimientos y
detectar las posibles irregularidades. Esto requiere la presencia de los
representantes de partido durante los procesos de registro, el sellado de las
urnas, la votación, la apertura de las urnas y el escrutinio de los votos.
Una de las mayores ventajas de la participación de los
representantes de partidos y candidatos en la vigilancia de las elecciones es
que pueden ayudar en la construcción de la confianza y legitimidad del proceso.
Es menos probable que los partidos políticos que han tenido oportunidad de
presenciar todo el proceso se opongan a los resultados, a menos que tengan
evidencia de fraude. También puede reducir el costo de las elecciones, emplear
observadores voluntarios durante etapas como el transporte de las urnas y
papeletas, en lugar de apostar por medidas de seguridad o materiales costosos.
Sin embargo, esta alternativa puede plantear el riesgo de que los
representantes de partidos y candidatos dominen el proceso e intimiden a los
electores.
Los países registran a los electores bajo distintas
formas. En los países donde el registro es voluntario y no automático, una
tarea que normalmente se espera que lleven a cabo los partidos políticos es
asegurar que sus simpatizantes sean incluidos en las listas de votantes.
También pueden tener como cometido objetar el registro de aquellas personas que
consideran que no cumplen con los requisitos para ser electores. En muchos
casos, las autoridades públicas dejan que sean los partidos políticos quienes
conduzcan los procesos de revisión del registro bajo el supuesto de que sus
organizaciones a nivel local tendrán el conocimiento requerido y el interés
para objetar la inclusión de electores que no satisfacen los requisitos para
hacerlo. Para facilitar esta política de vigilancia partidista, la legislación
de muchos países dispone la publicación de los listados preliminares para su
revisión, así como la existencia de un periodo para presentar quejas y
objeciones, sólo después de éste, el registro es definitivo para una elección.
La presencia de representantes de partidos y candidatos
durante una elección constituye un fuerte dispositivo antifraude. Sin embargo,
su efectividad depende de la capacidad de cada partido para reclutar y
capacitar a un número suficiente de representantes. Suele ser difícil para
algunos partidos reclutar representantes o vigilantes de la votación en áreas
donde no tienen mucha presencia política o fuerza electoral. Sin embargo,
también puede ocurrir el problema opuesto, esto es, que los locales o recintos
de votación se saturen con decenas de representantes.
La vigilancia del transporte de las papeletas y de
equipos y materiales electorales sensibles puede ser realizada por
representantes de los partidos u observadores independientes. En muchos casos,
las fuerzas policiales o equipos de seguridad cuidan la transportación del
material. Sin embargo, en algunas democracias establecidas, los altos niveles
de confianza propician que no haya vigilancia alguna en el manejo y traslado de
estos materiales.
Los propios oficiales de las mesas de votación o
escrutinio pueden transportar las papeletas. Una de las partes esenciales pero
más difíciles de vigilar del proceso es la del escrutinio de los votos. Un
sistema complejo o automatizado puede provocar sospechas por parte de los
representantes de los partidos. Por ello es esencial que cuenten con una clara
comprensión de los procedimientos para que puedan presentar las objeciones o
impugnaciones debidas en casos de presuntas irregularidades e imprecisiones en
el conteo.