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Relación entre los partidos y candidatos y el organismo electoral

Esta sección aborda la relación entre los organismos electorales y los partidos políticos y candidatos como actores clave del proceso electoral. Toda vez que los partidos y los candidatos están involucrados en todas las etapas del proceso electoral, tanto el organismo electoral como los propios actores clave están interesados en mantener relaciones estrechas y celebrar reuniones periódicas a lo largo del proceso.

La sección “Partidos y candidatos como actores de interés” examina cómo los partidos pueden llevar a cabo sus funciones como actores clave del proceso electoral, dependiendo de lo intensa que sea su participación en la administración del proceso electoral. El tipo de relación entre los partidos y los candidatos con el organismo electoral difiere de un país a otro. En algunos, los partidos pueden formar parte del organismo electoral, mientras que en otros sólo se involucran a través de mecanismos de consulta. Para mayor información sobre los tipos de relación entre los partidos y candidatos con el organismo electoral, vea la sección “Tipos de participación”.

Las reuniones consultivas se pueden formalizar a través de comités de vinculación con los partidos o de organismos análogos.

Partidos y candidatos como partes interesadas

Cuando un organismo electoral diseña e instrumenta sus políticas y actividades, es conveniente que tome en cuenta las necesidades e inquietudes de los partidos políticos  y candidatos. Los partidos y candidatos son actores clave de las elecciones: son los que llevan a cabo las campañas, supervisan el proceso y, en última instancia, acceden a los cargos públicos. Es de especial interés tanto para el organismo electoral como para los partidos y candidatos mantener buena relación a lo largo del proceso electoral.

A menos que el organismo electoral cuente con una política de puertas abiertas y trate a todos los partidos y candidatos de manera igualitaria, sus políticas y programas van a ser fuente de críticas y a generar cuestionamientos que pueden dificultar que la autoridad electoral cuente con el respaldo necesario. La celebración de reuniones periódicas (al menos una por mes y quizá con mayor frecuencia durante el periodo electoral) pueden ser una base idónea de comunicación.

Es importante consultar a los partidos políticos sobre la definición de los objetivos estratégicos del organismo electoral e involucrarlo en las evaluaciones sobre su desempeño. Como clientes clave, las opiniones de los partidos políticos y los candidatos sobre las prioridades, estrategias y servicios que ofrece el organismo electoral son un ingrediente útil para mejorar la gestión de las elecciones. Durante los periodos electorales, las consultas regulares con los partidos y los candidatos pueden propiciar acuerdos sobre los cronogramas, procesos y resultados del organismo electoral, así como garantizar que cuenten con toda la información necesaria sobre el proceso electoral. Después de cada elección, puede ser útil que el organismo electoral realice consultas con los partidos políticos sobre cómo mejorar la gestión electoral.

El tipo de relación entre los partidos y candidatos con el organismo electoral difiere de un país a otro. En algunos, los partidos pueden formar parte del organismo electoral, mientras que en otros sólo se involucran a través de mecanismos de consulta.

Tipos de participación

Los organismos electorales se pueden integrar de manera no partidista, multipartidista o mediante la combinación de ambas variantes. Lo mismo puede ocurrir con las instancias encargadas de revisar y actualizar periódicamente los distritos electorales. El modelo seleccionado determina en qué medida se involucran los partidos políticos y candidatos.

  • Organismos electorales no partidistas

En este tipo de organismos, los partidos políticos y los candidatos no tienen representación. Los integrantes del organismo electoral son seleccionados conforme a sus habilidades como administradores electorales, figuras capaces de generar confianza entre la opinión pública, expertos electorales o algún otro tipo de profesionales considerados imparciales e independientes de los poderes políticos.

  • Organismos electorales multipartidistas

Una gran cantidad de países, especialmente aquellos que han experimentado transiciones difíciles de regímenes autoritarios a democracias multipartidistas, han optado por utilizar lo que se denomina organismos electorales de base partidista o multipartidistas. La lucha contra el autoritarismo puede haber polarizado a la sociedad de estos países a tal punto que resulte difícil encontrar figuras públicas aceptadas ampliamente como “independientes”, para que integren el organismo electoral durante las elecciones transicionales. Los organismos electorales multipartidistas comprenden una mezcla de representantes de los partidos políticos y algunos servidores públicos de carrera, jueces o académicos.

Entre algunos analistas electorales existe la creencia de que al contar con representantes de distintos partidos políticos en el organismo electoral se genera consenso entre los actores de la contienda y contribuye a fortalecer la transparencia, todo lo cual se traduce en mayor confianza en el proceso electoral. Por otra parte, un organismo electoral de base partidista puede poner en riesgo o sesgar los procesos de toma de decisión, especialmente en aquellos casos en que están en juego intereses partidistas vitales y sus integrantes no tienen voluntad de contraer compromisos.

La presencia de políticos en el organismo electoral puede minar la confianza en temas como la seguridad de los materiales de votación. Los organismos electorales de base multipartidista también pueden generar insatisfacción, especialmente entre los partidos políticos minoritarios que pueden quedar excluidos de su integración, porque no cuentan con representación en el Parlamento o porque no participaron en el proceso de negociación que derivó en la integración del organismo electoral.

  •  Organismos electorales mixtos

Algunas leyes electorales especifican que, de los integrantes del organismo electoral, una parte debe componerse por expertos independientes y la otra, por representantes designados por los partidos políticos. Esta fórmula puede fusionar las ventajas de los dos modelos, produciendo organismos que cuenten con el respaldo de los partidos y sean transparentes en sus operaciones.

Los modelos mixtos se pueden construir de distintas formas. Por ejemplo, un organismo permanente integrado por cinco expertos puede ser complementado por seis representantes partidistas, tres del partido de mayoría y tres del principal partido o bloque de oposición en el Parlamento, todos ellos con igualdad de derecho al voto. Así, sólo si se ponen de acuerdo los representantes de las dos fuerzas políticas pueden superar en una votación a los cinco expertos. Otra opción, es que el organismo electoral se integre por un número determinado de expertos con derecho al voto, y que cada partido o grupo parlamentario cuente con un representante, pero sin derecho de voto.

Comités de vinculación con los partidos políticos

La organización de las elecciones requiere necesariamente que el organismo electoral esté en contacto con los partidos políticos a través de su estructura organizativa, sus candidatos y representantes. El organismo electoral juega un papel vital en asegurar la integridad del proceso electoral, pero es necesario tener en mente que los partidos políticos cumplen un papel similar para asegurar la equidad del proceso y generar confianza en el sistema aceptando las reglas del juego y, en especial, los resultados de las elecciones. Por ello es muy importante que el organismo electoral establezca un proceso que le permita mantener un contacto regular con los partidos políticos. Durante los periodos no electorales, la comunicación se puede mantener a través de comunicados, notas o informes complementados con reuniones trimestrales.

Es conveniente que una vez que se convoque a elecciones, los representantes de los partidos políticos sean invitados a participar en reuniones donde se discutan asuntos como los siguientes:

  • Calendario electoral
  • Distribución de tiempo para la publicidad en los medios de comunicación
  • Ubicación de los recintos o las mesas de votación
  • Proceso de registro de las candidaturas
  • Organización y logística de las elecciones
  • Escrutinio de los votos

La adhesión de los partidos políticos a un código de conducta o, en su ausencia, el compromiso de sujetarse a las reglas del juego, puede ser una herramienta útil que el organismo electoral puede utilizar para demostrar un compromiso público con la celebración de elecciones justas. Independientemente de que los partidos jueguen o no algún papel importante en cualquier aspecto de la organización electoral, resulta muy conveniente que se realicen reuniones semanales o periódicas entre los administradores electorales y los representantes de los partidos o candidatos, para asegurar que comprenden claramente todo el proceso y están conformes con él.

Esta dinámica es particularmente importante cuando se introducen cambios de último momento en la organización de las elecciones (por ejemplo, un incremento en el número de sitios de votación, modificaciones a las listas de electores o ajustes a la delimitación de los distritos). Las reuniones de esta naturaleza también pueden brindar a los partidos y candidatos la oportunidad de formular comentarios y sugerencias, ventilar sus quejas o inquietudes y “descargar presiones”. Esto puede servir tanto para resolver situaciones antes de que se conviertan en problemas mayores como para fomentar el diálogo y la comprensión entre los partidos y los oficiales electorales.

La legislación electoral puede contemplar la creación de un comité consultivo o de asesoría. En este sentido se puede contemplar el establecimiento de un grupo, conformado por uno o más representantes de cada partido político o candidatos independientes, que lleve a cabo reuniones regulares con la comisión, o al menos con algún comité ad hoc, y que cuente con ciertos derechos, como revisar la documentación.

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