Funcionamiento durante la votación
Cuestiones básicas
El funcionamiento durante la votación y el escrutinio son la culminación de toda la actividad electoral. Son resultado de una compleja interacción entre todos los factores que influyen en el proceso electoral, tanto los ambientales como los que están bajo control del organismo electoral.
Los métodos a través de los cuales los electores participan en el proceso de votación varían de un contexto a otro. No obstante, es imposible que se enlisten todos los métodos en un pequeño resumen.
En las secciones subsecuentes se tratará de extraer de esta interacción tan compleja, una serie de guías generales sobre los métodos de operación durante la jornada electoral.
Lo más importante para que la votación funcione es que ofrezca un buen servicio. Todos los aspectos involucrados en los operativos de la jornada electoral, deberían estar orientados a brindar un servicio de calidad a los electores.
Preparación de las mesas de votación
Para asegurar que las mesas de votación estén listas para abrirse en el horario establecido, es necesario que los encargados y todo el personal llegue con suficiente antelación para revisar todos los materiales y facilidades que se van a emplear.
Entre las cuestiones a revisar tenemos:
Asegurar que la mesa de votación se haya instalado correctamente: que todos los letreros e indicaciones estén en su lugar, que las vías de acceso y salidas estén despejadas, que todo el equipo y mobiliario esté ubicado correctamente, que se hayan delimitado las zonas de seguridad y, en su caso, que las fuerzas de seguridad se encuentren en sus posiciones.
Verificar que todo el personal esté presente, incluido el de reemplazo y que todos estén conscientes de sus responsabilidades durante toda la jornada.
Volver a revisar los materiales para verificar que se hayan entregado correctamente y que cualquier reserva esté debidamente almacenada.
Probar que todo el equipo esté instalado y que funciones correctamente. Incluyendo el equipo de comunicaciones, la iluminación y calefacción, las urnas y cabinas de votación o, en su caso, las máquinas o computadoras. Aunque todos estos artículos se hayan probado el día previo, o durante su instalación, deben ser revisados antes de dar inicio a la votación.
Es importante que se programe una fecha para los reportes de cada mesa de votación, para que cada presidente informe sobre el estado de su mesa antes de que comience la votación.
Servicio al elector
Cuando se presentan a sufragar, los electores tienen el derecho de esperar un trato cortés, profesional y eficiente. La instrumentación efectiva de los procedimientos de votación implica un esfuerzo en equipo dentro de cada mesa de votación, que podría dividirse en una cantidad determinada de áreas clave:
- Mantener el control sobre las filas y el flujo de electores para que sean atendidos de manera ordenada;
- Contar con medios efectivos para determinar si los electores son elegibles para votar en esa mesa;
- Entregar la documentación de manera eficiente, garantizando que los electores puedan emitir su voto en secreto y que reciban orientación sobre cómo marcar sus papeletas de forma correcta;
- Ofrecer información, ya sea en respuesta a consultas expresas o de manera proactiva para hacer más fluido el proceso de votación;
- Ayudar a los electores cuyos nombres no se encuentren en los listados o que requieran asistencia para votar.
Personal
Para garantizar la efectividad del personal electoral, los presidentes de mesa y otros supervisores deben participar de forma pro activa en sus mesas, en lugar de sentarse tras una mesa para observar el paso de los electores.
El monitoreo y supervisión continua sobre el desempeño del personal, suministrando un ambiente propicio para trabajar, son elementos clave para que el personal brinde un servicio de buena calidad.
Integridad de los procesos de votación
Si se pretende que los resultados de una elección resistan cualquier impugnación, resulta esencial que se apliquen medidas efectivas para proteger la integridad del proceso de votación. De esta forma, los electores deberían tener la oportunidad de votar de forma libre y confidencial.
El personal debería instrumentar los procedimientos adecuados para asegurar que sólo quienes sean elegibles para votar puedan hacerlo, mediante la eficiencia en actividades como:
- Revisar la identidad de los electores;
- Determinar, por medio de la lista de electores u otra documentación relevante, si un elector es elegible para votar en esa mesa;
- Realizar revisiones para prevenir la suplantación de electores o los votos múltiples.
Seguridad
Hay ciertos aspectos de seguridad que se deberían atender durante las horas de la votación:
- Garantizar la seguridad personal de los electores, oficiales y contendientes políticos;
- Asegurar que las mesas de votación estén libres de amenazas e intimidaciones;
- Prevenir la pérdida o el daño del material de electoral, así como la introducción de documentación falsa.
En este sentido, es importante que exista cooperación entre los oficiales de votación y las fuerzas de seguridad, así como una clara comprensión de sus respectivas funciones.
Manejo de crisis
Si bien la planeación efectiva de la logística electoral reduce el riesgo de que ocurran crisis, siempre existirán cuestiones fuera del control del personal electoral, tal como desastres naturales, disturbios civiles y otros imprevistos. De esta forma, las deficiencias operativas podrían provocar que las mesas de votación no sean abastecidas con los materiales o equipos necesarios.
Los planes de contingencia deberían considerar este tipo de circunstancias. Cuando no sea posible continuar con el desarrollo de la votación, se tendrán que tomar decisiones para reubicarla o posponerla.
Función de los representantes de partidos y candidatos
Se puede incrementar la transparencia de la votación cuando los representantes de partidos y candidatos pueden observarla libremente en todas las mesas. Para actividades críticas, tales como verificar que las urnas estén vacías antes de iniciar la jornada o sellar las urnas y empacar los materiales al final, el testimonio formal de estos representantes ayuda a garantizar la integridad de la elección.
Junto al derecho de observar, dichos representantes también adquieren responsabilidades respecto a su conducta dentro de las mesas de votación.
Estabilidad en los esquemas de votación
Se pueden obtener ventajas significativas cuando se garantiza cierta estabilidad en los esquemas que usa la logística electoral en las mesas de votación. Esto no quiere decir que no se introduzcan cambios, sino que estos deberían ser efectivos, baratos y aumentar el desempeño de los principios de la logística. Los cambios sin sustento pueden tener un impacto adverso en términos de costo-efectividad y confundir a los electores.
Hay ciertas ventajas cuando los esquemas mantienen una base consistente de elección a elección:
- Los oficiales mejoran su conocimiento de los procedimientos electorales, lo que les permite mejorar su desempeño y mejorar la capacitación en términos de costo-efectividad;
- El análisis del desempeño previo puede ayudar a mejorar los métodos para instrumentar los procedimientos de votación;
- Los electores pueden desarrollar una comprensión razonable sobre lo que se espera de ellos cuando acudan a votar, generando menos presión sobre el personal para que los oriente.
- Es menos probable que los electores cometan errores al marcar sus papeletas, propiciando así una participación más efectiva;
- Se podría reducir el costo de las campañas de información y educación al electorado.
Preparativos para el comienzo de la votación
Antes del inicio de la votación, es muy importante que los presidentes de mesa se aseguren de que el lugar y el personal esta totalmente preparado para empezar a funcionar en la hora prevista y que todo el equipo y servicios están dispuestos de la forma indicada.
Los electores que llegan temprano deberían recibir el mismo tipo de atención que los que llegan más tarde. Si todavía se tienen acuerdos pendientes o dificultades con el personal durante las primeras horas de la votación, el servicio se podría ver afectado y sus efectos perdurar durante toda la jornada electoral.
Uso de listas de verificación
Los asuntos que se deben verificar son tan numerosos que proporcionarle una lista a los administradores, en donde puedan anotar las tareas efectuadas, es un elemento esencial para un inicio eficiente de la votación.
Día previo a la jornada electoral
Cuando las condiciones de seguridad y la naturaleza de la mesa de votación lo permitan, será preferible que el equipo y mobiliario se instale el día previo a la votación de acuerdo al diseño, garantizando que los servicios necesarios estén disponibles para comenzar a trabajar.
Este acceso adicional a las mesas de votación debería negociarse con los propietarios del lugar. Sin embargo se podría acarrear costos adicionales:
- Para los presidentes de las mesas de votación y para el personal que instale la mesa de votación;
- Por concepto de renta (cuando no se usen instalaciones del gobierno de forma gratuita); y
- Cuando se requiera, seguridad adicional desde la instalación de las mesas hasta el comienzo de la votación.
Sin embargo, tener un comienzo eficiente de la votación contribuye a disminuir los costos adicionales.
Cuando la mesa de votación se ubique en instalaciones al aire libre, será difícil que se puedan realizar los preparativos antes de la votación. En este caso, es necesario que el personal de la mesa se presente a trabajar con suficiente antelación para garantizar que la mesa esté completamente lista para operar antes de que abra. Sin embargo, las instalaciones deberían revisarse un día antes de la votación, para asegurar que esté en condiciones adecuadas que permitan su preparación.
Arribo del personal
Es necesario que el personal se reporte a laborar antes del horario de apertura de la mesa de votación. El presidente y otros oficiales de alta jerarquía deberían llegar al menos una hora antes, sobre todo si no se hicieron todos los arreglos necesarios el día previo.
Aunque se deben tomar en cuenta sus implicaciones presupuestales -no es necesario que todo el personal se reporte una hora antes-, pero es necesario que todos lleguen en una hora preestablecida, que les permita familiarizarse con la ubicación de los materiales que será utilizados, con el diseño del lugar y con sus servicios. El tiempo debería permitir que el presidente realice una breve reunión informativa con el personal para que pueda percatarse de inasistencias y buscar los relevos necesarios de inmediato.
Revisiones previas al inicio de la votación
Las revisiones que realiza el presidente de mesa durante la mañana de la jornada electoral deberían ser rigurosas. A grades rasgos, podría incluirse en alguna de las siguientes categorías:
- Revisión del lugar para garantizar que el mobiliario y los servicios estén completos y funcionando, que la seguridad esté en orden, que las señales y afiches estén colocados como se necesita y que las barreras para controlar multitudes u otro equipo estén colocados correctamente.
- Revisión del personal para garantizar que todos se presenten puntualmente, para que se solicite cualquier reemplazo, para distribuirlo y para darles una pequeña sesión informativa sobre sus deberes;
- Revisión del material para asegurar que se tengan las cantidades indicadas y que tengan el diseño correcto;
- Revisión de equipo para asegurar que el equipo y las comunicaciones funcionen;
- Revisión del tiempo para sincronizar todos los relojes de la mesa de votación para garantizar que la mesa se abra de forma puntual.
Cualquier problema que no pueda resolverse en el momento debería ser reportado de inmediato por el presidente de mesa a la oficina electoral para que se tomen las acciones pertinentes.
Reporte de que todo está listo
Las oficinas de administración electoral regionales y locales deberían instaurar un programa para recibir un reporte de las mesas que están bajo su jurisdicción. Así mismo, se debería establecer contacto con todas las mesas antes del inicio de la jornada electoral para que se tenga certeza de que se realizaron todas las revisiones.
Horario de apertura
Las mesas de votación deberían abrir exactamente en el horario establecido y difundido por la ley.
Cuando algún material o equipo esencial no haya llegado a tiempo para iniciar la votación en el horario previsto (por ejemplo, papeletas, listas, lámparas o tinta para prevenir votos múltiples), es preferible que la mesa permanezca cerrada hasta que se tengan los recursos necesarios para garantizar la integridad de la votación. Esto dependerá tanto de la naturaleza del material faltante, como de cualquier riesgo que pudiera surgir si la mesa continúa cerrada.
Sería óptimo que la legislación previera el manejo de situaciones en donde la votación inicie tardíamente y tenga que extenderse más allá del horario habitual para atender a todos los electores. Así mismo, se deberían tener planes de contingencia para cubrir dichas eventualidades.
Revisión de las mesas de votación
Antes de iniciar la votación, el área de la mesa de votación debería revisarse por completo para garantizar que se encuentra lista para operar.
Incluso cuando la mesa haya sido habilitada previamente, es conveniente que se realice una revisión final, que incluya lo siguiente:
- Que todo el equipo y mobiliario esté colocado de acuerdo al diseño aprobado;
- Que las urnas (ya sin sello) estén en la posición correcta;
- Que todas las vías de acceso a la mesa estén desbloqueadas (no así las puertas de entrada o salida hasta que inicie la votación;
- Que toda la iluminación y servicios de energía eléctrica estén funcionando;
- Que haya libertad de acceso a todas las partes de la mesa de votación, pidiendo que se suministren las llaves que abran cualquier puerta cerrada, como los armarios en donde se puede almacenar el material;
- Que los letreros y guías de orientación estén colocados correctamente;
- Que se tenga contacto personal con las fuerzas de seguridad asignadas a la mesa y garantizar que estén ubicadas conforme a los planes de seguridad;
- Que se hayan instalado todas las barreras o equipo necesario para el control y seguridad de las filas;
- Que se hayan instalado todos los carteles informativos, señales direccionales y símbolos patrios;
- Que todas las áreas que pudieran lastimar a los electores estén señaladas, como escaleras y pisos resbalosos.
En zonas con altos riesgos para la seguridad, también podría necesitarse una verificación para garantizar que se hayan instrumentado todas las medidas previstas en el plan de seguridad.
Revisión del personal
A la hora convenida para que el personal se presente para cumplir con sus responsabilidades, es conveniente que el presidente de la mesa de votación:
- Verifique que el personal esté presente para revisar su documentación de acreditación o contractual;
- Contacte a la oficina de administración local para notificar cualquier ausencia a trabajar para que se procure un reemplazo;
- Asigne responsabilidades específicas (o refuerce las instrucciones previas) a cada miembro del personal;
- Detecte a los que carecen de experiencia para que se les pueda supervisar, con especial atención a las horas iniciales en la votación;
- Se cerciore de que todo el personal porta sus identificaciones.
Sesión informativa para el personal
Es recomendable que el presidente de mesa organice una sesión informativa con todo el personal antes de iniciar la votación. Un recordatorio sobre los procedimientos y cualquier información especial sobre la votación podrían ser de gran ayuda para evitar errores, especialmente en las primeras horas de la jornada electoral cuando pueden presentarse diversas situaciones conflictivas. La sesión informativa podría comprender:
- La presentación del personal de supervisión;
- Énfasis sobre el papel del personal para brindar un servicio de calidad a los electores;
- Cualquier indicación de último momento o cambio de procedimientos que envíe el organismo electoral;
- Reforzar los procedimientos básicos de la votación -seguridad; secrecía; revisión sobre la elegibilidad de los electores, como los menores de edad; los control de integridad sobre los métodos para emitir el voto; la ubicación del material de repuesto; control del flujo de electores, del personal, de los representantes de partidos y candidatos y sus derechos y responsabilidades;
- Mantener la limpieza dentro de la mesa de votación;
- Características específicas de los electores que pudieran presentarse a votar -edad, nacionalidad, lengua- y como pueden impactar en el desempeño del personal;
- Servicios o facilidades en la mesa, como sanitarios, lavabos, bebidas, áreas de descanso;
- Lisa de rotación para los descansos;
- Procedimientos de emergencia;
- Recordatorios sobre cualquier solicitud administrativa para el personal, por ejemplo, firmar los registros de asistencia, llenar las nóminas o acuerdos para el transporte.
En aras de la transparencia (y también para utilizar el tiempo de manera eficiente para desahogar cualquier duda individual), los representantes de partidos u observadores presentes en la mesa de votación también podrían ser invitados a la sesión informativa para el personal.
Revisión de los materiales
Independientemente de los mecanismos de revisión que se hayan establecido para la recepción del material en las mesas de votación, se debería realizar una revisión final antes del inicio de la votación para garantizar que se cuente con todo el material necesario.
Si la mesa se instala antes de la jornada electoral, parte del material se podría colocar en su lugar correspondiente, exceptuando las papeletas, los registros electorales y otros materiales delicados. Las papeletas, sus sobres (cuando se usen) y las listas de electores se deberían distribuir en su lugar correspondiente antes de que la mesa de votación se abra al público.
Distribución de materiales
Se deberían establecer controles estrictos sobre las papeletas (o sobres) que se reciban. Para que haya una conciliación precisa de las papeletas o sobres al cierre de la votación, es vital que todas las papeletas recibidas se contabilicen de manera individual y que su número total sea registrado:
- Incluso cuando las papeletas se entregan en lotes, con talones numerados, pueden ocurrir errores durante su producción.
- Cuando más de una persona se encarga de distribuir las papeletas o sobres para la votación, o no todos ellos se entregan antes del inicio, el presidente de la mesa debería llevar un control estricto de las cantidades y del horario en que se le distribuyen a cada responsable.
- Ya sea que las papeletas o sobres se reciban todas de una sola vez antes de la votación, o en varias entregas a lo largo de la jornada electoral, el personal que las recibe también debería contabilizarlas y llevar un registro de ello, especialmente cuando se utiliza el método de entregas múltiples a lo largo de la jornada electoral.
Revisión de materiales
La revisión de los materiales antes del inicio de la votación podría abarcar:
- Que todos los oficiales encargados de repartir las papeletas o sobres a los electores hayan recibido y contabilizado todo el material y equipo necesario;
- Que el número de papeletas o sobres que se recibieron se anote en los registros para conciliar los votos;
- Que se tienen todos los formatos y materiales requeridos para la votación y que se distribuyan de manera adecuada entre el personal;
- Que se tienen materiales informativos para los electores;
- Que se hayan distribuido las listas de electores entre el personal, que se les haya revisado para garantizar que contienen un juego completo de páginas y que están listas para usarse;
- Que las papeletas, sobres o material electoral que se mantiene en reserva, este almacenado en un sitio seguro que permita supervisarlo permanentemente;
- Si las papeletas van a ser llenadas a mano, que cada compartimiento de votación cuente con los lápices o plumas necesarias;
- Que se hayan distribuido materiales de apoyo entre todo el personal (plumas, lápices, papel, etc.).
Revisión del equipo
Todo el equipo que se utilizará debería revisarse en su totalidad antes del inicio de la votación, para garantizar su buen funcionamiento. El rango de pruebas a realizarse dependerá de la confianza que se tenga en el equipo, aunque los requerimientos de mismo podrían incluir:
- Pruebas a los equipos de comunicación--teléfonos, radios personales, equipo de fax (en su caso)--para asegurar que la red de comunicaciones esté operando correctamente en todos los lugares en donde están instaladas las mesas de votación;
- Cuando la votación múltiple se evite mediante tinta indeleble, garantizar que el equipo necesario, tal como los aplicadores de tinta y los equipos de iluminación especial funcionen correctamente y que cualquier equipo adicional haya sido probado y colocado en su puesto para su utilización;
- Que las mamparas utilizadas para la votación se armen adecuadamente;
- Cuando se requiera, que los generadores de energía para emergencias tengan combustible y que estén listos para operar;
- Cuando se use equipo de cómputo, garantizar que esté bien instalado.
Cada terminal o equipo receptor de votos, debería probarse mediante procesos identificables, pruebas distintivas de tarjetas, papeletas o pruebas de intercambio entre computadoras, para asegurar que el equipo y las líneas de comunicación funcionen adecuadamente.
Las pruebas de las comunicaciones para las mesas y desde ellas, deberían estar controladas y programadas por el presidente del distrito electoral. Cuando los medios de comunicación no se encuentren en el mismo salón utilizado para la votación, será necesario que se revise el acceso a los lugares en donde se encuentren ubicados las líneas telefónicas y los medios de comunicación adicionales.
Urnas
Antes del inicio de la votación, el personal electoral debería revisar que las urnas estén completamente vacías, comprobándolo ante cualquier representante de partidos o candidatos, u otros observadores electorales acreditados. Una vez satisfecho este requisito, las urnas deben sellarse y asegurarse con cintas, sellos u otro tipo de materiales.
Si se utilizan sellos o cinta de plástico, se debería llevar un registro sobre el número del sello o de los seguros, e invitar a los candidatos, representantes de partido u observadores electorales, a testificar sobre este hecho. En la ausencia de tales observadores, los miembros del personal tendrán que testificar el hecho.
Si se utilizan candados, sus ranuras se deberían sellar con cinta o con otro tipo de sellos. Si el papel sellador es usado en las urnas, los números de urna (si los hay), deberán anotarse de manera similar e invitar a testigos a verificar este hecho. Bajo ninguna circunstancia se deben violar los sellos o abrir las urnas antes del inicio de la votación
Únicamente las urnas que se usaran al inicio de la votación deberían cerrarse y sellarse antes del comienzo de los comicios. En caso de que se utilicen urnas adicionales en el horario dispuesto para la votación, la rutina previamente mencionada se debe llevar a cabo inmediatamente antes de que la urna sea puesta en uso.
Cuando se utilizan máquinas para registrar la votación, se deben instrumentar, documentar y testificar sus procesos de escrutinio, cuidando que el contador del equipo o cualquier otro número que lleve el registro, esté en ceros. Los representantes de partidos o candidatos, o los observadores electorales deberían realizar, documentar y presenciar este proceso y en su ausencia, otros oficiales de la mesa.
Una vez que las urnas, las maquinas de votación o las computadoras se hayan sellado y verificado, deberían permanecer en la mesa hasta que la votación cierre, o cuando se termine el escrutinio (si se realiza en la mesa), removiéndolas únicamente de acuerdo a los procedimientos.
Servicio al elector
Las mesas de votación son el rostro público del organismo electoral y la votación es la única ocasión en que la mayoría del público tratará directamente con los procesos democráticos.
Las experiencias del público en las mesas de votación -cómo se les trata, su percepción acerca de su eficacia e integridad- moldearán su actitud sobre la efectividad de la autoridad electoral y a menudo, del proceso electoral mismo.
Las horas de votación son un ejercicio masivo de servicio al electorado, no sólo una aplicación ciega de reglas en beneficio de las autoridades. Los administradores electorales podrían perder de vista el objetivo principal del servicio, debido a las condiciones de presión, a lo estrecho de los plazos, a la necesidad de instalar muchas mesas de votación, de equiparlas y de garantizar que los procedimientos se apliquen con integridad. La calidad del servicio es de igual importancia que la integridad y contribuye a mejorarla.
Como con cualquier actividad orientada al usuario, un servicio electoral deficiente los ahuyentará. La experiencia con filas interminables, oficiales groseros o faltos de conocimiento, procedimientos o materiales complicados y mal explicados o falta de precisión en las listas de electores, podrían provocar que el usuario decida abstenerse de participar en la votación y por tanto, en la democracia.
Las consideraciones relativas a la calidad del servicio son un componente esencial de todas las etapas de la planeación y preparación de la votación, incluyendo:
- Los procedimientos y métodos de votación utilizados y las facilidades disponibles para estimular la participación del electorado;
- Los niveles de personal y los suministros asignados a las mesas de votación;
- La información que se les proporcione a los electores;
- El diseño y la disponibilidad de los materiales y del equipo electoral;
- La capacitación brindada al personal;
- Las medidas adoptadas para garantizar la seguridad del electorado.
Consideraciones para la planeación
Al final, no importa que preparativos se hayan realizado, los niveles de servicio e integridad descansan en lo práctico que sean los procedimientos de votación y en la calidad de su puesta en marcha por el personal durante la jornada electoral. Algunos de los elementos que requieren consideración para ofrecer un servicio de calidad durante la jornada electoral incluyen:
- La ubicación, el tamaño y las facilidades en las mesas de votación deberían tener suficiente capacidad para atender a la cantidad esperada de electores.
- Diseñar las mesas de votación para dirigir a los electores en un solo sentido, desde su entrada y a través de los puntos de verificación de elegibilidad, de emisión de los materiales de votación, compartimentos de votación, emisión del voto y salida.
Instrumentación del servicio
Al poner en práctica los planes de servicio al electorado, es conveniente poner atención en:
- Los métodos para controlar las filas de electores en espera de votar, a fin de promover una atmósfera ordenada y amigable en la mesa de votación; utilizando un diseño que permitan un flujo lógico de electores dentro de la mesa y garantizar un tiempo de espera mínimo;
- Determinar la elegibilidad de los electores de forma rápida, acertada y cortés, evitando que otros electores los molesten;
- La forma de entregar los materiales y emitir los votos;
- Suministrar información que ayude a que los electores comprendan el procedimiento de votación y suministrarles asistencia en caso de que tengan alguna discapacidad física, problemas con el idioma o de alfabetización;
- Poner en práctica sistemas que ayuden a identificar de forma oportuna a los electores que pudieran requerir mayor información o asistencia, antes de que lleguen al punto para revisar su elegibilidad y provoquen alguna demora en la atención a otros electores.
- Ayudar a las personas que se presenten a votar en una mesa de votación que no les corresponda;
- Motivar y supervisar a los oficiales de votación durante el desempeño de sus responsabilidades;
- Suministrar un ambiente de seguridad en la mesa de votación.
Control de filas y de multitudes
Garantizar un flujo de electores ordenado dentro de la mesa de votación promueve la eficiencia del servicio al electorado y mejora la seguridad del lugar. Muchas veces, lo único que recuerdan los electores sobre el proceso de votación, es la cantidad de tiempo que tuvieron que esperar para votar.
Si los electores tienen que esperar mucho tiempo para votar en filas desordenadas, se podría influir de forma negativa en la percepción que tienen sobre la integridad y eficiencia del proceso electoral:
- Las largas filas de electores no necesariamente son el único problema. Debería evitarse que las filas tengan un flujo lento, sin importar cual sea su longitud.
- Tener un gran número de electores dentro de la mesa de votación no es un problema en sí, siempre y cuando el área de la mesa sea grande y se dispongan de mecanismos de control efectivos.
- Por otro lado, un número reducido de electores que se encuentre sin motivo alguno en las cercanías de la mesa de votación, sin una clara idea de qué es lo que hace en ese lugar, podría generar retrasos y confusiones.
- Cuando los electores están familiarizados con los procedimientos de votación, el procesamiento de la información puede hacerse más ágil, disminuyendo el tiempo de espera y la necesidad de controlar las filas de electores.
- Entre menos electores requieran que los oficiales de la mesa les brinden atención individual para explicarles los procedimientos, entre más familiarizados estén con los estilos de votación, se tendrá mayor eficiencia en los procesos de reclutamiento del personal y en su procesamiento; lo que permite que se consiga mayor rapidez al momento de votar.
De esta forma, al crear los procesos y procedimientos sustentables a largo plazo, se apoyará considerablemente la efectividad de los servicios al electorado.
Enfoque para el control de multitudes
Hay cuatro áreas y funciones distintas en la mesa de votación que deberían considerarse para instaurar medidas efectivas para el control de multitudes:
- Filas de electores formados para que revisen su elegibilidad y se les entreguen los materiales, que se podrían extender fuera de la mesa, demandando la ayuda de las fuerzas de seguridad para su control;
- El área comprendida entre la mesa de entrega de materiales y los compartimientos para votar;
- Electores que buscan información, asistencia o que son remitidos dentro de la mesa;
- Control del acceso y de las salidas.
Factores que ayudarán a controlar las multitudes en las filas de electores
Existen una serie de factores importantes que deberían considerarse para proporcionar un entorno adecuado para controlar el flujo de electores dentro de la mesa de votación, que incluyen:
- Las dimensiones de la mesa de votación, lo adecuado de su personal y los servicios para la cantidad esperada de electores;
- La efectividad que tenga el diseño de la mesa;
- La distribución del personal encargado de controlar las multitudes;
- El control del acceso a la mesa de votación, incluyendo el uso de las áreas restringidas que lo circundan;
- La identificación previa de los servicios de apoyo al electorado que podrían retrasar el proceso;
- El uso de señalizaciones claras, carteles de información al elector y barreras protectoras;
- Hacer que los oficiales y otras autoridades electorales sean fácilmente identificables, mediante el uso de gafetes, brazaletes, casacas u otro atavío distintivo;
- Usar más de una mesa para revisar la elegibilidad de los electores y para emitir los materiales electorales.
Atender estas cuestiones puede ayudar a que se administren de forma efectiva grandes cantidades de electores en un solo día.
Ubicación del personal encargado del control de multitudes y de las filas
La tarea de controlar las multitudes y las filas debería asignarse a un oficial en específico. Esto no significa que el personal tenga que realizar una sola tarea -por ejemplo, en mesas de votación muy grandes o en situaciones de alto riesgo, los miembros que custodian las urnas también estarán facultados para asegurar que los electores no se congreguen alrededor de la mesa de votación, o que intenten reintroducirse por los lugares señalados específicamente como salidas.
En mesas de votación reducidas, el control del flujo de electores que esperan para emitir su voto será tarea de un oficial electoral específico. Sin embargo, en sistemas de papeletas ensobretadas, cuando los sobres son emitidos al entrar a la mesa de votación, el oficial encargado de controlar la entrada también podría encargarse de las filas.
En otros sistemas, dependiendo del método para revisar la identidad del elector y cuando se instalan mesas para la entrega de materiales, el control del flujo de la gente también se podría combinar con el control de acceso a la mesa. En mesas de votación muy reducidas, estas acciones pueden ser realizadas por el administrador o cualquier otro oficial electoral asignado a ese lugar.
Función de los oficiales en las tareas de control de filas y de multitudes
Al instituir medidas efectivas para controlar el flujo de electores dentro de la mesa de votación, todos los oficiales electorales tendrán un deber, no sólo relacionado con el control del flujo de personas. Esto no solamente forma parte del control; el manejo efectivo de las personas que asisten a votar contribuye a mejorar el servicio a los electores.
El personal responsable de este tipo de controles debería garantizar que:
- Las filas se mantengan ordenadas y que los electores no se congreguen alrededor del área de entrega de materiales electorales;
- Los electores cuenten con una identificación o documento que acredite su personalidad en las revisiones sobre su elegibilidad como elector;
- Los electores sean enviados hacia la mesa de entrega de materiales (o a la indicada, en caso de que haya más de una), tan pronto como exista el espacio correspondiente;
- Se comprometan con los electores que esperan su turno, movilizando las filas de forma consistente;
- Monitoreen el tiempo promedio que los electores emplean en la fila, sobre una base regular y formal, por ejemplo mediante tarjetas que registren la hora de llegada del elector y el tiempo invertido cuando el elector entrega su voto, o más informal, monitoreando una muestra aleatoria de electores usando un reloj; la evaluación del servicio permite que se realicen mejoras y que se establezcan objetivos fundados.
Los oficiales pueden jugar un papel importante para mejorar el servicio al electorado y la eficiencia en la emisión de materiales, mediante actividades como:
- Escoltar a los electores "prioritarios" al principio de la fila;
- Suministrar información sobre los requerimientos del proceso de votación;
- Identificar y resolver cualquier problema relacionado con la elegibilidad o el proceso de votación que tengan los electores, antes de que lleguen a la mesa de emisión de materiales;
- Identificar a los electores que tengan problemas con el idioma, o que requieran apoyo durante la emisión de su voto, para proporcionarles la asistencia que necesiten.
Entrega de materiales
La eficiencia de los métodos utilizados por el personal para revisar la elegibilidad de los electores y entregarles las papeletas, es un determinante fundamental de la rapidez con la que se procesarán las filas. Cualquier problema o dificultad con los electores en este punto, debería dirigirse a un oficial de mayor jerarquía para prevenir interrupciones en el servicio a los demás electores. El personal que emite los materiales debería garantizar que:
- Cuando el nombre de una persona no pueda encontrarse en la lista de electores en un tiempo razonable, se debería buscar el apoyo de un supervisor u oficial electoral -- no se deben aceptar los argumentos que de el elector para permanecer en la fila.
- Los electores con problemas de idioma o que necesitan apoyo específico para emitir su voto, sean enviados rápidamente con el presidente o con personal de alto rango.
- Para prevenir que el área de votación se congestione, sólo se deberían repartir los materiales (papeletas o sobres) cuando un compartimiento esté vacío.
Los congestionamientos podrían vulnerar los requerimientos de secrecía del voto y podría ocasionar que los electores intenten llenar su papeleta fuera del compartimiento.
Control de las salidas
El personal responsable de controlar la salida de la mesa de votación debería asegurarse de que los electores abandonen el lugar después de depositar su papeleta en la urna (o después de votar en una computadora).
La supervisión de los presidentes
El presidente de la mesa de votación y cualquier otro personal de supervisión deberían monitorear constantemente el tiempo de espera de los electores, el control de acceso, y otras actividades relacionadas con la mesa que entrega los materiales. Algunas de las necesidades que requieren atención específica incluyen:
- Verificar el número total de electores dentro de la mesa de votación a cualquier hora y recomendar al personal encargado de controlar el acceso si bajar o aumentar el flujo;
- Tener conciencia sobre cualquier dificultad o problema que se presente en la mesa de entrega de materiales y solucionarlo rápidamente para que no afecte el flujo de votación;
- En mesas de votación con varias mesas para expedir materiales, verificar la velocidad de cada una.
Cuando las mesas funcionan con listas de electores separadas alfabéticamente o con otra modalidad, contar con personal cansado o falto de capacidad podría generar largas filas de electores, con las consabidas molestias por el lento procesamiento de la información de un segmento de electores. La flexibilidad en los sistemas que permiten la rotación del personal entre una y otra mesa o función, ayudará a mantener un nivel adecuado de servicio. Esta rotación requerirá un sistema complejo para mantener la rendición de cuentas y la responsabilidad del personal que expide los materiales.
El perímetro que circunda las mesas de votación
Se puede delinear de manera formal el área que circunda a la mesa de votación, para que solamente los electores, las fuerzas de seguridad, los representantes de partidos y candidatos acreditados y los observadores e invitados puedan acceder a ella, evitando que ingresen miembros de partidos que quieran hacer campaña política o cualquier otra persona que no vaya a votar.
El espacio apropiado de estas áreas dependerá de la cantidad de electores asignados a la mesa de votación y de la situación prevaleciente en materia de seguridad. En varias jurisdicciones, el radio de esta zona de exclusión se encuentra dentro de un rango que va desde los pocos metros hasta un máximo de varios cientos de ellos. Cuando se utilizan edificios (por ejemplo, una escuela) se pueden colocan cercas en espacios delimitados que legalmente estarán definidos como mesas de votación. Estos perímetros -establecidos con cuerdas, cintas u otro tipo de barreras- puede utilizarse para reducir disturbios o problemas de aglomeración de un área determinada.
En ciertas jurisdicciones, el uso racional del personal y la distribución de copias de las listas de electores a los oficiales asignados a ese perímetro, pueden usarse para apoyar a los electores que no cuenten con alguno de los documentos solicitados, que han asistido a la mesa equivocada, o que no están registrados, antes de que se formen en la fila.
Sin embargo, la inspección de estos perímetros podría convertirse en una tarea muy intensa y poco práctica si abarca un área considerable.
Control del acceso a la mesa de votación
Se debería controlar el acceso a la mesa de votación para garantizar que solamente el personal autorizado pueda acceder a ella -electores y otro personal acreditado-- y que el número de electores dentro de la mesa es manejable. Los oficiales electorales, representantes de partidos y candidatos, observadores y fuerzas de seguridad autorizadas para permanecer en la mesa de votación, deberían:
- Contar con un documento de acreditación o credencial que deberá ser presentada al momento de ingresar a la mesa de votación;
- Portar un gafete u otro artículo que lo distinga de los electores y que indique su función mientras permanece en la mesa de votación.
Colocar un oficial a la entrada de la mesa de votación para que revise los documentos de identificación del elector, es el método más eficiente para controlar el acceso de electores. La naturaleza de las revisiones para el acceso está determinada en parte por los requisitos para la elegibilidad de los electores y por el sistema para emitir las papeletas, y en otra parte por consideraciones de eficiencia.
En sistemas donde los electores deben elaborar un documento -una credencial de identificación general o una tarjeta de identificación con cierto grado de descripción-, resulta sencillo controlar su entrada a la mesa de votación. La cuestión radica en cómo conseguir un balance entre restringir el acceso y proporcionar eficiencia y accesibilidad a los electores.
El control riguroso del acceso a la mesa de votación tampoco es posible en los sistemas cuyo objetivo preponderante es suministrar la mayor accesibilidad posible -por ejemplo, cuando no existe el requisito de mostrar una identificación para acceder, o cuando las personas no registradas pueden hacerlo en la mesa de votación o emitir un voto anticipado o provisional.
Revisión básica
El método más sencillo para permitir el acceso consiste en revisar si los electores llevan consigo la documentación necesaria para votar.
Cuando dicha documentación es una credencial de cualquier tipo, o una identificación de elector que no señala la mesa en donde la persona es elegible para votar, estar revisión sólo permite filtrar a los electores que no son elegibles para votar, o que no pueden votar hasta que lleven consigo su documentación.
Se podría permitir que algunas personas que no están registradas o cuyo registro no los faculta para votar en una mesa accedan y que la responsabilidad de lidiar con ellas le corresponda a los oficiales que controlan las filas o que entregan los materiales. Esto ayuda a reducir retrasos ocasionados por los electores que entran a la mesa de votación.
Revisiones de alto nivel
Cuando la efectividad en el control del flujo de electores o la entrega de materiales se percibe como un problema, resulta mucho más apropiado que se instrumenten procesos de revisión más rigurosos para controlar el acceso a la mesa de votación:
- Se puede mantener un control de entrada riguroso, cuando todos los electores presentan credenciales para votar que incluyen su distrito electoral y mesa correspondiente.
- Sin embargo, al instrumentar esta modalidad de revisiones más estrictas, se debería poner énfasis en la accesibilidad y aspectos de equidad, para no excluir a los electores que han sido víctimas de un error en la producción de los materiales oficiales.
Uso de la lista de electores para controlar el acceso
En los sistemas donde los electores no usan credencial para votar como identificación, con frecuencia se utiliza la lista de electores para determinar la elegibilidad desde la entrada. Sin embargo, este método tiene algunas desventajas:
- Se puede aumentar el retraso para acceder a la mesa, particularmente cuando la calidad de la compilación o la exactitud de los detalles en la lista de electores es deficiente.
- Resulta ineficiente porque duplica el esfuerzo de otros oficiales, ya que la verificación de la lista de electores debería realizarse al momento de expedir los materiales.
Sin embargo, el uso de la lista de electores a la entrada de la mesa también tiene algunas ventajas, aunque es importante que se comparen con las desventajas antes mencionadas:
- Puede ayudar a notificar a los electores que no son fácilmente identificables en la lista, o que simplemente no se encuentran en ella, permitiendo que estos electores se dirijan inmediatamente con los oficiales de alto rango para recibir ayuda e información.
- Mueve el área en donde se concentran la mayor parte de las disputas, que es en donde se entregan los materiales.
Uso de mapas para el control de acceso
Colocar mapas a la entrada de la mesa de votación sobre el distrito electoral para preguntar a los electores su dirección o registro, resulta un método efectivo para redirigir a los que se hayan equivocado de mesa.
Esto es particularmente importante cuando la lista de electores fue introducida recientemente, o cuando los electores tienen dudas acerca de la mesa que les corresponde, debido a nuevos procedimientos o a cambios en los límites electorales.
Cantidad de personas dentro de la mesa de votación
El número de electores dentro de la mesa de votación debería controlarse para que las filas estén ordenadas y para evitar que un número excesivo de electores ocasione que los oficiales, los representantes de partidos o candidatos y otros observadores, tengan una vista obstruida de los compartimientos y de las urnas.
El control de entrada tendrá que flexibilizarse cuando cerca del cierre de la votación muchos electores continúen esperando su turno para votar.
Armas
Las fuerzas de seguridad y no los oficiales electorales, deberían encargarse de confiscar las armas que portan los electores antes de que ingresen a la mesa.
En contextos que podrían tener este tipo de problemas, se necesitará que las fuerzas de seguridad tengan comunicación con el presidente de mesa, para garantizar el buen funcionamiento de los métodos para confiscar armas y para establecer lugares para almacenarlas de forma segura.
Señalizaciones
Se pueden usar señalizaciones y vallas para dirigir el flujo de electores dentro de la mesa y para mantener las filas ordenadas. Las señalizaciones deberían identificar áreas y mesas como:
- Entrega de los materiales;
- El escritorio del presidente de la mesa de votación;
- Para realizar votos especiales;
- Servicios de información, de idioma o de otro tipo de ayuda;
- La ubicación de las urnas.
Es muy importante que las señales utilizadas sean de fácil comprensión a todos los electores; en áreas con bajos índices de alfabetización, se deberían utilizar símbolos, en lugar de escribir todo con palabras.
Cuando hay más de una mesa para expedir los materiales y éstas tienen que tratar a diferentes sub-grupos de electorales sobre bases de ordenamiento alfabético o geográfico, deberían colocarse señales arriba de cada mesa o al principio de la fila, para indicar la mesa y fila indicadas para cada elector.
En cualquier caso, las señales y los indicadores para las filas se deberían colocar a dos o tres metros de distancia desde las mesas que expiden los materiales, para evitar que se congestione el área de expedición de materiales.
Vallas
Se pueden utilizar vallas para mantener el control de las filas y para ayudar a que los electores se muevan en la dirección correcta dentro de la mesa. El uso de vallas flexibles y ligeras, tales como las cuerdas o cintas de plástico, o vallas rodantes, permite que el espacio disponible se use de forma efectiva ya que permite que las filas vayan en zigzag.
Las vallas son particularmente útiles para efectos de control de salida y entrada, sobre todo cuando sólo se tiene una puerta. Asimismo, pueden utilizarse de manera similar para evitar que los electores se reintroduzcan a la mesa después de depositar su papeleta en la urna correspondiente.
La necesidad de vallas y los recursos humanos necesarios para controlar las multitudes, variarán de acuerdo al entorno cultural. En sociedades donde la paciencia y el orden se entienden como parte significativa de la cultura, se necesitarán medidas mínimas para controlar a los electores.
Medidas eficientes
Se puede incrementar la velocidad para procesar a los electores y la capacidad de la mesa para atenderlos, cuando:
- Los procesos para verificar la elegibilidad y para expedir el material se combinan en el mismo lugar;
- Se tiene más de un punto para revisar la elegibilidad y para entregar los materiales, permitiendo que varios electores se atiendan al mismo tiempo;
- Cuando los electores tengan que llenar varias papeletas para distintas elecciones, se les podría entregar todos los sobres al mismo tiempo (en lugar de papeletas separadas).
Hacer que los electores se dirijan en secuencia a varias mesas para comprobar su elegibilidad y para que les entreguen el material para las distintas elecciones, podría causar confusión y retrasar el procesamiento de electores. Algunas excepciones a esta regla se presentan cuando las distintas elecciones que se realizan de forma simultánea, tiene criterios de elegibilidad diferentes.
División de las filas de electores
Cuando los procesos para verificar la elegibilidad y para entregar los materiales requieran distintos flujos de electores, será más práctico que la lista de electores se divida por orden alfabético de acuerdo al apellido y que los electores se formen frente a la mesa que les corresponda. Este método de organización demanda que se tenga cuidado con:
- Que la lista de electores se haya impreso de forma que comience con la división alfabética de cada apellido;
- La división de la lista permita que cada mesa atienda una cantidad de electores similar -- esto dependerá de la frecuencia con que se repitan los apellidos: por ejemplo, en muchas sociedades la división A-M y N-Z ocasionará inequidades.
Cuando los oficiales administrativos locales planean la operación de las mesas de votación, deberían determinar las divisiones adecuadas para cada mesa.
Uso de filas al estilo de los bancos
El flujo de electores se puede manejar de forma más eficiente, cuando se tiene más de una mesa para verificar la elegibilidad y para expedir los materiales.
De esta forma, los oficiales pueden dirigir a los electores a la primera mesa que se desocupe, en lugar de separarlos en filas de acuerdo a su apellido o a su dirección.
Sin embargo, esté método que brinda mayor eficiencia en términos de rapidez al procesar electores, debería contrastarse con las consideraciones de costo, administración e integridad que podrían afectar negativamente su instrumentación:
- En lugar de imprimir una sola lista de electores para cada mesa de votación que podría dividirse para crear varios flujos de electores, se necesitará una lista adicional, cuestión que implica costos adicionales por concepto de impresión y de control.
- Ser marcado en una lista de electores no puede continuar siendo un control único y primario para prevenir la votación múltiple; aunque es un medio para identificar a los electores que votaron más de una vez.
- Se necesitan controles adicionales para prevenir que los electores voten varias veces, como credenciales para votar o marcarlos con tinta, cuestión que involucra materiales, equipo, personal y costos adicionales.
Es necesario que la administración de la mesa de votación tenga buena calidad, para que pueda sacar la mayor ventaja de la flexibilidad para ofrecer el servicio.
Permitir que el formato de la lista de electores, las medidas para controlar los materiales y validar las papeletas sean flexibles, al tiempo que el presidente de mesa u otro tipo de personal asiste en la mesa de verificación de elegibilidad /expedición de materiales, contribuye a que las filas de electores tengan más fluidez en los períodos pico. Esta medida resulta más eficiente y barata que contratar personal de planta para todo el día.
Otras medidas de planeación
Hay otras medidas de planeación que son importantes porque contribuyen a controlar las multitudes y las filas. Incluidas:
- Vínculos pro activos entre los oficiales locales, el organismo electoral y la comunidad política, para determinar cuando esperar grandes flujos de electores y cuando éstos se organicen para transportarse juntos, negociar para que no lleguen al mismo tiempo.
- Que el organismo electoral mantenga estadísticas sobre la asistencia a votar en los distintos períodos, mediante muestras de los electores formados en las filas, para que la distribución de recursos (como el número de compartimientos o el personal de medio tiempo requerido) se ajuste a los períodos de mayor afluencia.
Comprobar la elegibilidad para votar
Una de las funciones principales de los oficiales electorales consiste en comprobar si los electores que acuden a la mesa de votación son elegibles para votar. La legislación debería especificar de forma clara los requisitos que debe cumplir el elector para poder votar.
La efectividad con que se apliquen los procedimientos para determinar si una persona es elegible para votar en una elección, es un factor crucial para que todo el proceso electoral tenga integridad.
Pasos para determinar la elegibilidad
Al comprobar la elegibilidad del elector para votar se deberían contestar tres interrogantes:
- ¿Es la persona que dice ser? ¿La documentación de identidad presentada, u otros requisitos, convencieron al oficial de que no se está suplantando a alguien más?
- ¿La persona está incluida en la lista de electores de esa mesa de votación, o de otra forma, está calificada para votar en ese lugar?
- ¿Se comprobó que el elector ya votó en esta elección y en este caso, esto lo excluye de entregarle otra papeleta?
Estas cuestiones deberían tratarse como una verificación integrada antes de que se le entregue la papeleta al elector (o los sobres para la papeleta). En cualquier circunstancia, la verificación de la elegibilidad, incluyendo la identidad del elector, debería realizarse por un oficial autorizado, en lugar de por la policía u otro personal de seguridad que se encuentre en la mesa.
No existe un sistema generalizado para instrumentar estos controles en cualquier circunstancia. La intensidad de los procedimientos que se adopten dependerá del número de factores que estén presentes, incluyendo:
- Analizar el riesgo de que se presenten manipulaciones;
- El nivel de confianza que tenga la comunidad;
- La precisión y la disponibilidad de la documentación importante.
Lo que resulta adecuado para las elecciones de transición podría ser excesivo y pesado en contextos que tienen una historia de integridad electoral.
Importancia de la uniformidad
Un factor importante es que los oficiales electorales apliquen las pruebas para verificar la elegibilidad de forma consistente en todas las mesas de votación y con todas las personas que atiendan.
Tener métodos inconsistentes generará dudas sobre la integridad de la elección. Es particularmente importante que se consiga consistencia cuando:
- Los electores pueden usar distintas clases de documentos de identidad, o varios documentos cuya autenticidad no se puede comprobar, para demostrar su elegibilidad;
- Las listas de electores no son exactas, ya sea por errores de registro o bien porque los electores cambiaron de dirección después de que se produjo la lista.
Los sistemas para verificar la elegibilidad de los electores que son equitativos, deberían considerar ese tipo de errores (que el nombre del elector este mal escrito, que esté al revés, que la dirección sea errónea o que no sea la actual), dándole la razón al elector y permitiendo que cualquier problema sea tratado mediante impugnaciones.
Cuando los oficiales se encarguen de emitir juicios sobre dichas cuestiones, se les debería proporcionar una guía clara y supervisarlos para asegurar que los métodos tengan la consistencia necesaria.
- El nivel general que suministren las medidas para verificar la elegibilidad de los electores dependerá de la calidad que tenga la lista de electores.
- Será más fácil verificar la elegibilidad de los electores en mesas de votación pequeñas cuyo personal proviene de la comunidad local.
Enfoques básicos
Generalmente, hay dos enfoques para instrumentar las medidas para verificar la elegibilidad de los electores:
- De forma activa, demandando que los electores prueben su elegibilidad mediante documentos de identidad, para que demuestren que no han votado y que sus detalles concuerdan con los de la lista de electores;
- De manera pasiva, mediante una declaración oral o escrita que los electores proporcionan a los oficiales para probar su identidad, datos que deben concordar con la lista de electores y con su ausencia de voto. Sin embargo, los elementos de estos dos enfoques se pueden combinar para generar un método más efectivo y barato.
La cuestión básica es: ¿los mecanismos para verificar la elegibilidad deben ser tan íntegros de forma que eviten que cualquier persona que no sea elegible para votar lo haga, posiblemente a expensas de otros electores a quienes se le impedirá votar, o serán más realistas para eliminar cualquier manipulación significativa o sistemática, mediante cierta flexibilidad, a fin de aumentar la participación al máximo?
Eficiencia del proceso para verificar la elegibilidad
- Los oficiales deberían verificar la elegibilidad de los electores antes de que se les entreguen los materiales en la misma mesa (papeletas y/o sobres).
- Los oficiales de las mesas de votación deberían tener la posibilidad de cuestionar la elegibilidad de cualquier elector y que el presidente de la mesa (u otro oficial de alto rango) decida si aceptar un juramento de la persona como prueba de elegibilidad, o permitir que emitan un voto provisional.
En algunos sistemas, los representantes de partidos o candidatos también pueden cuestionar la elegibilidad de los electores, aunque muchas veces este derecho se restringe a la impugnación de que estos votos se incluyan en el escrutinio.
Un solo oficial podría encargarse de verificar la elegibilidad de los electores, realizando también el marcado de la lista de electores y la entrega de materiales (papeletas y/o sobres). Sin embargo, es común que estas funciones se asignen a diferentes oficiales.
A la larga, este método resulta más costoso. Aunque esto ayuda a mejorar la integridad del proceso porque se puede contrastar la información, con frecuencia esto indica falta de confianza, de profesionalismo, de muchas tareas adicionales o poca integridad.
Si los controles para evitar la votación múltiple incluyen el marcado de los electores con tinta especial, se necesitará un oficial para que revise las marcas de tinta en los electores.
Electores elegibles para emitir más de un voto
En algunos sistemas de elecciones a nivel local, los electores están facultados para votar más de una vez con respecto a su domicilio y a cualquier otra vivienda que el elector posea o rente. Mientras que la filosofía que subyace a dichos sistemas es cuestionable, la recopilación de registros, la preparación de las listas de electores y los procedimientos de las mesas de votación para determinar la elegibilidad, tendrán que adaptarse para permitir que los electores voten las veces que les corresponda.
De manera similar, en sistemas donde se permite el voto por procuración, se tendrán que establecer pruebas de elegibilidad con respecto a cada voto emitido por el representante del elector.
Los controles basados en el marcado de los electores con tinta son difíciles de instrumentar cuando se permite el voto por procuración.
Verificación sobre la identidad del elector
El primer paso para verificar la elegibilidad de los electores consiste en determinar si la persona es quien dice ser. Esto debería definirse antes de revisar si el nombre de la persona aparece en la lista de electores.
Es más común y necesario para la integridad de la elección (para la percepción pública, incluso si no es eficaz para combatir los riesgos reales), que los electores presenten uno o varios documentos específicos para demostrar su identidad. El medio más sencillo para verificar la identidad del elector es pedirle que presente una credencial de identidad reconocida a nivel nacional y de alta confiabilidad.
Validez de los documentos de identidad
El sistema de identificación debería mantener la equidad y en tanto como sea posible, la simplicidad para definir el o los documentos relevantes para demostrar la identidad, sin importar cuáles sean. Al instrumentar pruebas en los sistemas de identidad para votar, hay algunos principios que se pueden usar como guía:
- Es preferible que se use un documento sencillo y único para establecer la identidad del elector.
- Cuando se acepten diversos documentos o una combinación de ellos, la diversidad debe permanecer al mínimo requerido para cubrir a todos los electores elegibles. Es más probable que este problema surja en sociedades que están saliendo de un conflicto, debido a que los sistemas administrativos no funcionen, o a que no se tenga tiempo o recursos suficientes para producir credenciales. Debería evitarse la aceptación de documentos militares o civiles como prueba de identidad.
Cuando se puedan usar varios documentos para demostrar la identidad, se podrían necesitar controles adicionales para evitar que se vote varias veces, como el marcar al elector con tinta, especialmente si las listas de electores no tienen buena calidad.
- Los electores elegibles deberían tener la misma oportunidad para obtener los documentos para votar. (Esto es importante en donde las elecciones se realizan rápidamente como mecanismo para resolver conflictos).
- El o los documentos de identificación requeridos deberían ser difíciles de falsificar.
- Es preferible que se usen documentos con fotografía u otras características personales del elector.
Los documentos que carecen de estas características se pueden transferir con facilidad y no contribuyen a la integridad de la votación.
El uso de documentos firmados o que requieran algún tipo de verificación sobre la firma (solicitando que se firme un recibo al recibir los materiales) con un documento de identificación, tiene desventajas significativas: demora el proceso, no es totalmente confiable (ya que los oficiales no son expertos en escritura) y dificulta el proceso para los electores que no saben escribir.
- Los documentos requeridos deberían ser conocidos por el público y los oficiales deberían conocer lo que resulta aceptable.
- Cuando se acepta un amplio espectro de documentos de identidad, los electores deberían recibir un trato equitativo sin importar cuál sea el documento que decidan usar.
Credenciales para los electores
Cada vez es más común que la identidad del elector se defina mediante alguna forma de recibo en el registro o de una credencial para votar que se emite para la elección. Esta medida adicional es muy útil cuando no existe un sistema nacional que produzca las credenciales.
La producción de credenciales con alta confiabilidad elimina la necesidad de cualquier otra prueba de identidad que deba presentarse en la mesa de votación (en lugar de ello, estas verificaciones se realizan en la etapa de registro).
La entrega o cancelación de la credencial en la mesa de votación puede brindar un control eficaz en el caso del voto múltiple. Las credenciales de alta confiabilidad normalmente contienen una fotografía del elector que no puede alterarse ni eliminarse. También se pueden emplear otros sistemas de identificación electoral (mediante el uso de tecnología de reconocimiento de huellas digitales, de voz o de imagen de retina).
Sin embargo, al determinar si se requieren credenciales especiales para votar, hay que tener en cuenta todos los costos relacionados y lo sustentable de su producción a largo plazo.
Su uso se justifica en contextos donde es probable que haya mucha discusión con respecto a la elegibilidad de los electores y donde la falta de un mecanismo de identificación de alta confiabilidad diseñado para la votación, podría afectar la aceptación general de los resultados.
Solicitudes para votar
Cuando no se tienen credenciales de identificación, puede conseguirse un alto control sobre la identidad de los electores si se solicita a cada elector que llene una solicitud para votar al momento que llega a la mesa de votación (o que termine una aplicación impresa proveniente de los registros).
Los detalles de esta solicitud, incluida la firma del elector, se deberían comparar con los datos originales del registro para definir si el elector debe recibir material electoral.
Si bien este método puede lograr la confiabilidad al evaluar la elegibilidad del elector y evitar el voto múltiple, es lento e incómodo para los electores, teniendo más desventajas en sociedades con altos índices de analfabetismo y ejerciendo más presión sobre los oficiales para que hagan un juicio rápido sobre la caligrafía.
Declaración del elector
Hay ciertos sistemas en donde las revisiones de identidad consisten únicamente en una declaración oral que el elector le dirige al oficial, sin embargo, este método impide que se compruebe si se cometen abusos.
Si bien esto puede resultar adecuado en sociedades donde hay una tradición de moderación, transparencia y confianza comunitaria, por lo general no es un modelo que resulte aplicable.
Lugar para verificar la identidad
Cuando los electores tengan que mostrar sus documentos de identidad, las revisiones se pueden realizar en dos etapas:
1. Una verificación inicial a la entrada a la mesa de votación, para asegurar que los electores porten los documentos. El servicio para los electores podría mejorarse si se interroga a los electores en la entrada o en la fila para votar, a fin de determinar si están en la mesa de votación que les corresponde y para indicarles a dónde dirigirse.
2. Revisar la identidad como parte de la verificación integral de la elegibilidad hecha por el oficial a cargo de la lista de electores, antes de que se entregue una papeleta y/o el sobre de la papeleta.
Elegibilidad para votar en una mesa de votación
Después de confirmar la identidad del elector, el siguiente paso para establecer la elegibilidad para votar es determinar si el elector puede votar en esa mesa.
Es preferible que se usen las listas de electores para realizar esta verificación, en lugar de depender exclusivamente de las credenciales o de alguna fuente externa preparada con otro fin, tal como una lista civil. La inclusión de un elector en la lista usada en la mesa de votación, se podría considerar como prueba del derecho de un elector a votar en esa mesa; sin embargo, si la lista incluye electores a quienes no se consideran elegibles, podría generar impugnaciones.
Corroboración con la lista de electores
Al realizar esta verificación, se tiene que buscar el nombre de la persona en la lista de electores (con base en el documento proporcionado por el elector) y si se encuentra, se debería corroborar el nombre y los detalles con el elector. Después, se tiene que marcar la lista para indicar que ya se le suministró una papeleta. El método para marcar la lista varía dependiendo de cómo se vayan a procesar.
Cuando se realicen conciliaciones manuales sobre los electores marcados en la lista y las papeletas o sobres entregados, es prudente que se trace una línea desde el nombre del elector hasta el número de serie que se encuentra en la lista de electores. Si los electores van a ser procesados electrónicamente, se necesitarán marcas especiales para ello.
Tachado de los nombres en las listas de electores
Se debe tener cuidado para asegurar que los nombres de los electores se tachen con precisión y de la misma forma. Algunos puntos que hay que tener en cuenta incluyen:
- El marcado de los electores en la lista debe ser claro y preciso, para ayudar a calcular la cantidad total de electores a quienes supuestamente se entregaron papeletas y/o sobres cuantificables. Este conteo se efectúa después del cierre de la votación.
- El registro de electores en la lista no debería eliminarse por completo; ya que podría servir como referencia en caso de que el tachado haya sido incorrecto.
- Usar una regla puede ayudar al oficial de la mesa a marcar el nombre y número de serie del elector de forma precisa, siempre y cuando se usen instrumentos para escribir con tintas que no se borren.
- Es importante que se establezca quién será el responsable de marcar la lista de electores.
Los nombres de los funcionarios responsables deben estar claramente indicados en la cubierta de cada lista de electores o en cada sección de la lista, especialmente cuando hay más de un oficial con la tarea de tachar los nombres de las listas.
Problemas comunes
Hay ciertos problemas que podrían surgir al cotejar los nombres de los electores con las listas de electores. Idealmente, la mayor cantidad posible de estos problemas se deberían definir antes de que el elector llegue a la mesa para la verificación de su elegibilidad y para que se le entreguen las papeletas (o sobres), ya sea que el problema se resuelva o que el elector se envíe con el presidente de mesa o con los oficiales de información. Cuando el nombre del elector no aparezca en la lista de electores, podría ser indicio de que:
- El elector no está registrado;
- El elector está registrado pero en otra mesa de votación;
- Hay alguna diferencia en el nombre/datos proporcionados por el elector y en los datos que aparecen en el registro;
- Hubo un error al preparar la lista de electores, que provocó una omisión en los datos del elector.
Cuando no es posible corroborar el nombre y los datos del elector con un registro en la lista, el oficial debería evitar dar por sentado que el elector no es elegible para votar.
Ya que eso es indicio de un servicio deficiente; se debería tener en mente el principio de optimizar la participación en la elección.
Sin embargo, una verificación exhaustiva de la lista de electores por parte de los oficiales encargados de ello, podría retrasar el servicio al resto de los electores. Si, después de una verificación razonable, el elector no aparece en la lista de electores, debería dirigirse al presidente de la mesa de votación para recibir asistencia.
La acción subsiguiente dependerá de si el presidente identifica el nombre del elector en la lista, en cuyo caso tendrá que enviar al área de emisión de materiales. Si no lo encuentra, se tomarán las medidas adecuadas para dicha situación.
Coincidencia del elector con su entrada en la lista
Cuando no hay una correspondencia exacta entre un registro en la lista de electores, los oficiales que verifican la elegibilidad deberían revisar con cuidado la lista de electores e interrogar al elector para garantizar que:
- No se haya escrito incorrectamente el nombre, o que se haya alterado el orden de los apellidos en la lista. Hay que tener cuidado con relación a las minorías, ya que pueden tener nombres diferentes dependiendo de su cultura, o sus nombres podrían aparecer en la lista en un orden distinto al que se usa comúnmente. Una investigación más exhaustiva de los documentos de identificación del elector pueden ayudar a esclarecer dicha situación.
- La persona ha cambiado de nombre desde que se registró, por ejemplo, adoptando otro apellido después de su matrimonio. La equidad demanda que se acepte el voto de estos electores; para efectos de integridad, se requerirá evidencia, mediante una declaración del elector o de otro tipo, de que existe un nexo entre ambos nombres.
- La dirección actual del elector (como aparece en la solicitud para la papeleta, la credencial requerida o en el interrogatorio hecho por los oficiales) es diferente de la que aparece en la lista.
Los procedimientos para manejar dichos sucesos pueden variar de acuerdo con lo restrictivos que sean los controles de elegibilidad y de la integridad requerida por la legislación electoral.
Si la dirección en la lista de electores es incorrecta como resultado de un error en al procesar la lista de electores, la equidad exigiría que se permita votar a dicho elector. Se puede contribuir a mejorar la integridad y la equidad del proceso, cuando la legislación postula que los electores pueden votar aunque su dirección no concuerde con la lista, siempre y cuando ésta se encuentre dentro del mismo distrito electoral.
En los sistemas cuya prioridad es aumentar la participación al máximo, si las direcciones están en diferentes distritos electorales y se puede establecer que la dirección del registro es una dirección anterior del elector, se puede aducir que es preferible permitir que el elector vote de alguna manera, siempre y cuando haya controles suficientes con respecto al voto múltiple.
Las circunstancias en que los electores pueden votar a pesar de que sus datos no correspondan con los de la lista, deben estar claramente establecidas en la legislación o en los reglamentos electorales y los oficiales de deberían aplicarlos con coherencia. La magnitud de dichos problemas dependerá de lo inclusivas que sean las medidas para el registro de electores, de la calidad de los controles para preparar las listas y de la calidad de los documentos de identificación.
Electores marcados por haber votado
Al buscar un nombre en la lista de electores el oficial podría encontrarse con que dicho nombre ya ha sido tachado como el de alguien que recibió los materiales electorales. Esto podría deberse a que el elector ya votó o a que su nombre se tachó por error.
El problema estriba en cómo diferenciar los errores cometidos por los oficiales (que pueden darse, por familias con nombres iguales o similares y que corresponden a la misma dirección), del intento por votar más de una vez.
Cuando los controles para prevenir el voto múltiple (tales como marcar a los electores con tinta, la entrega o cancelación de las credenciales de electores, la firma de los electores cuando se les entrega una papeleta) se han instrumentado con eficiencia, se puede asumir que un votante que ha pasado estas verificaciones pero cuyo nombre ya se tachó de la lista, fue tachado por error.
Los sistemas equitativos contemplarían procedimientos para permitir que estos electores reciban una papeleta.
Cuando la lista de electores es el único control para prevenir el voto múltiple, es más difícil tomar una decisión correcta. Estas cuestiones no las debería resolver un oficial ordinario. Se debería buscar la ayuda y la decisión del presidente de la mesa de votación, tomando en cuenta la opinión de los observadores y de los representantes de partidos y candidatos que estuvieron presentes.
Los sistemas que permiten que los electores voten de forma ordinaria después de jurar una declaración en la que afirmen no haber votado antes, que se les proporcione una boleta provisional o sujeta a aprobación, para que una corte o un tribunal determine su validez (o por el organismo electoral siempre y cuando goce de reconocida integridad), contribuye a que la decisión se tome en la mesa de votación. El presidente debería anotar este tipo de situaciones en los registros sobre las operaciones de su mesa.
Anunciar los nombres de los electores
En algunos sistemas, una tarea adicional del oficial que verifica la lista de electores, consiste en que después de encontrar el nombre de la persona, pronuncie el nombre o el número de serie anotado en el talonario de papeletas o en la lista de electores.
El nombre o número de serie también debería anotarse en la lista de electores o en un talonario. Los beneficios que tiene es que mejora la transparencia y brinda un mejor control sobre la expedición de materiales. Sin embargo, esta práctica es evitada porque se percibe que viola la secrecía del voto.
Prevención del voto múltiple
Como parte de las verificaciones de elegibilidad, el oficial debería verificar que el elector no haya votado previamente. La intensidad de este control varía mucho dependiendo del contexto. El método más efectivo y barato para prevenir el voto múltiple, es el uso de listas precisas y únicas.
Toda vez que las listas sean exclusivas y que los oficiales electorales las marquen de forma cuidadosa y precisa, mostrarán de inmediato cuándo un elector ha intentado votar más de una vez. Si los electores alegan que se han cometido errores al marcar las listas, esta situación tendrá que manejarse de acuerdo a lo expuesto.
En sistemas en donde la lista de electores no es única, en donde se tengan dudas sobre su exactitud, o si los sistemas nacionales son débiles, entonces se necesitarán controles adicionales para evitar el voto múltiple. Los riesgos a la seguridad y la necesidad de acallar el miedo del público para la votación múltiple, se podrían atender con algunos métodos con distinta intensidad, como:
- Solicitar que todos los electores rindan una declaración verbal o escrita afirmando que no han votado previamente en esta elección;
- La entrega o el marcado de las credenciales o la aplicación de un sello en otros documentos de identificación;
- El marcado de los electores con tintas especiales.
Uso de una tinta especial
Marcar a los electores con una tinta indeleble cuando se entregan las papeletas es una práctica común, especialmente en elecciones de transición, sin embargó, es un mecanismo costoso.
Por razones de seguridad, salud y estética, es preferible usar tintas indelebles con una fórmula secreta, que tengan un lapso de permanencia definido y que sólo sean bajo luz especial (normalmente ultravioleta). Los costos adicionales en que se incurre debido a la producción de tinta, al equipo de luz especial y a la necesidad de contar con al menos un miembro adicional de personal para instrumentar este control, son considerables.
Si bien es un método eficaz, las medidas alternativas como asegurar la precisión de las listas de electores, resultan menos costosas, más sustentables y generalmente ocasionan que marcar a los electores sea redundante. Sin embargo, si los controles son débiles o el público requiere una imagen de control férreo de la integridad para aceptar la validez de la elección, se pueden justificar los costos adicionales de usar una tinta especial para evitar del voto múltiple.
Debe verificarse que el elector no tenga marcas previas antes de verificar su identidad o su registro en la lista de electores. En algunas situaciones, esto se realiza a la entrada de la mesa de votación. Por lo general esto se realiza justo antes de hacer otras verificaciones sobre la elegibilidad. Si se revela una marca, el elector debe salir de la mesa. Si no, se procederá a verificar su identidad.
Una vez que se identifique el nombre de la persona en la lista de electores, o que se le juzgue elegible por otro método, se le aplicará la marca de tinta. Si la tinta se aplicara antes de este punto, podría ocurrir que los electores que se equivocaron de mesa ya no puedan votar por la marca.
La tinta debe aplicarse de manera uniforme en ciertos dedos o mano, ya sea sumergiéndolos en un recipiente o mediante algún instrumento. Si se emplean tintas invisibles al ojo humano, deberá verificarse bajo luz especial que la aplicación haya sido correcta.
Control del fraude mediante credenciales
Las credenciales emitidas por el organismo electoral también podrían usarse como una alternativa para evitar el voto múltiple, siempre que sean íntegras y que incluyan una fotografía, o si tienen que entregarse o cancelarse al momento de recibir los materiales para votar.
Si la credencial no tiene fotografía u otra marca fácilmente identificable, es probable que puedan ser compradas, comercializadas o robadas, lo que disminuirá su efectividad como documento de identidad y para prevenir el voto múltiple.
Entrega de papeletas y emisión del voto
Después de verificar si los electores están facultados para votar, se le debería entregar de inmediato el material para que voten.
El material que está sujeto a una expedición estricta, varía de acuerdo al sistema para entregar las papeletas:
- Cuando las papeletas sean cuantificables y su uso restringido, se les aplicará un control para su emisión.
- Por otra parte, si las papeletas están disponibles libremente, pero hay un control estricto del sobre en donde se mete la papeleta (como en el sistema que opera para las papeletas manuales en Francia), el control de emisión estará relacionado con los sobres.
- En algunas votaciones, será preciso que se controle la emisión y cuantificación tanto de las papeletas como de los sobres.
Los sistemas relacionados con la cuantificación de los sobres pueden ser más costosos, debido a la cantidad adicional de material así como por el tiempo extra necesario para preparar el material para escrutar las papeletas.
Control sobre la emisión de papeletas
Cuando las papeletas son el material cuantificable de la votación, el proceso básico para expedirlas comprende:
- Tomar la papeleta de una pila, un fólder, o desprenderla de un talonario;
- En caso de ser necesario, que un oficial de la mesa valide la papeleta, colocando una marca, sello oficial, o endosándola al reverso;
- Mostrar a los electores el modo correcto de doblar la papeleta a fin de que el voto sea secreto y que sea visible cualquier marca de validación;
- Si la papeleta tiene que colocarse en un sobre antes de depositarla en la urna, instruir a los electores sobre cómo y dónde se tiene que realizar este procedimiento;
- Indicar a los electores cómo y dónde depositar la papeleta (cuando se utilice más de una papeleta, o más de una urna, la urna correcta en la que se debe depositar cada una);
- Dirigir a los electores hacia los compartimientos libres y recordarles que deben estar solos en el momento de emitir su voto.
Por motivos de eficiencia del personal y al controlar las multitudes, cuando se realice más de una elección de manera simultánea, de preferencia, se deberían entregar todas las papeletas al mismo tiempo.
La entrega de papeletas a los electores que la votación especial, como la votación anticipada, en ausencia o provisional, podrían requerir un procedimiento más complejo. En donde se tengan máquinas para votar que registran el voto mecánica o electrónicamente, o donde se utilicen computadoras, el control de votación requiere una metodología diferente.
Validación de las papeletas
En muchos sistemas electorales donde las papeletas son cuantificables, uno de los oficiales se encarga de validar las papeletas en el momento en que se entregan, ya sea con una firma o poniendo sus iniciales al reverso.
Esta es una manera efectiva y barata para controlar que sólo las papeletas validas entren en el escrutinio, lo que descarta la necesidad de un almacenamiento costoso o de que se tengan que imprimir marcas de agua en las papeletas.
Las marcas oficiales utilizadas por los oficiales pueden ser perforaciones o sellos. Cada mesa de votación podría tener una marca diferente y distintiva para permitir la contabilización total y la integridad en la revisión durante el escrutinio. Estos son materiales que se deberán cuantificar estrictamente, cuyo diseño deberá permanecer en secreto y que tendrán que estar resguardados bajo estricta seguridad hasta el momento en que la mesa se abra. Además de asegurarse inmediatamente después del cierre de la votación.
El método que sugiere que el oficial firme la papeleta en el reverso o ponga sus iniciales en el momento de entregarla, es incluso más efectivo en relación con el costo, pero no resulta tan íntegra ni su utilización tan frecuente en las sociedades menos letradas.
La marca oficial o el endoso por parte del oficial siempre deben colocarse en el mismo lugar, para permitir que sea visible cuando el elector doble la papeleta.
La esquina superior derecha del reverso es probablemente el lugar más cómodo para que la mayoría de los oficiales (diestros) marquen las papeletas. La posición correcta puede ser marcada con un recuadro o alguna otra forma en el reverso de cada papeleta; el costo adicional de la impresión por ambas caras tendría que contrastarse cuidadosamente contra cualquier ventaja que pueda existir.
En la medida de lo posible, es preferible que se eviten los métodos complejos para validar las papeletas; una simple marca o el endoso del oficial deberían bastar.
Requerir varias marcas por parte del oficial, que más de uno de ellos tenga que endosarla, o que el partido o el candidato también tengan que endosarla, incrementa las posibilidades de error, hace lento el proceso de votación e indica una selección deficiente o falta de confianza en el personal.
Los oficiales que validen las papeletas deberán hacerlo sólo cuando éstas vayan a ser entregadas al elector:
- Al validar una pila o libro de papeletas con anticipación se pierde el propósito en sí.
- Sin embargo, esto puede llevar a otro problema en la práctica; en su prisa por entregar una papeleta al elector, los oficiales podrían olvidar marcarla o endosarla adecuadamente, lo que podría poner en riesgo la aceptación de la misma al momento del escrutinio. En sistemas donde se requiera este tipo de validación, la capacitación debería reforzar la necesidad de validar cada papeleta.
Otros métodos para controlar la emisión de papeletas
En sistemas donde las papeletas forman parte del material cuantificable, se pueden aplicar controles adicionales para entregarlas. Se podría requerir que el oficial:
- Copie el número de serie del elector que aparece en la lista en el talón de la papeleta que se entregó;
- Mantenga una lista de los electores a quienes entrego papeleta, o que les solicite que firmen en el registro o en la lista al momento de recibir su papeleta.
No obstante, estos controles adicionales hacen más lento el proceso de entrega de papeletas, añadiendo poco a su integridad, mientras aumentan las dudas sobre la secrecía del voto.
Si los oficiales marcan cuidadosamente el nombre de los electores en la lista cuando les entregan las papeletas, éstos métodos duplican el esfuerzo. Queda abierta la pregunta de si en caso de controversia -sobre si se entregó papeleta a un elector en particular- resultan más útiles los métodos anteriores que el buen control de calidad en la marcación de las listas.
Parecería más adecuado que los esfuerzos laborales y de supervisión de los oficiales se concentren en asegurar que la lista sea marcada correctamente y usar esto como base para determinar tanto el número de personas que votó como quién votó, en vez de agregar tareas adicionales que también son susceptibles de error.
Sistemas de papeletas en sobres
Como una alternativa al hecho de entregar una papeleta, algunos sistemas entregan a los electores, en su lugar, un sobre contabilizado. Lo que sucede aquí con las papeletas almacenadas es irrelevante; las cantidades de sobres son las que se contabilizan. Estos sistemas pueden operar bajo niveles de control de integridad muy altos o bajos.
Sistemas de papeletas en sobres sencillos
En sistemas con sobre sencillo, después de que se determina la facultad para votar en esa mesa y de haber marcado su nombre en la lista, el elector recibe una papeleta y un sobre para la misma.
En esta sencilla variante, los sobres para las papeletas no se pueden identificar por separado con ningún folio o número de serie. Por lo que se pueden instituir controles a través de:
- Disponer únicamente de un número de sobres igual al de los electores registrados en la mesa;
- Que los oficiales observen o entreguen cuidadosamente los sobres para las papeletas durante la votación, con el fin de garantizar que cada elector obtenga solamente un sobre;
- Que algunos oficiales resguarden la urna con el fin de garantizar que el elector introduzca sólo un sobre;
- Que se coteje el número de votantes marcados en la lista con el número de sobres que se entregaron;
- Validar cada sobre emitido con un sello oficial.
Mediante un sistema sencillo:
- Si se instrumentan controles de integridad para cotejar el número de sobres disponibles con el número de electores registrados, se le podría brindar un trato inflexible a las personas que tengan solicitudes válidas para estar en la lista de electores y que hayan sido omitidas por error;
- Podrían presentarse dificultades para garantizar niveles de control adecuados, siendo más recomendable en contextos donde la confianza de la comunidad sea más sólida.
Mayor integridad en los sistemas con papeletas en sobre
La alta integridad de los métodos con papeletas en sobre, implica sobres que son perfectamente cuantificables gracias a un número que se encuentra en un talón desprendible, que el oficial de mesa tendrá que conservar. Los métodos alternativos para estos sistemas requerirían:
- Que el elector después de haber marcado la papeleta, regrese a la mesa donde se le entregó; ahí, el mismo oficial sellará el sobre y lo depositará en las urnas ubicadas en la mesa o en algún lugar cercano;
- Que el elector a quien se le hayan entregado la papeleta y el sobre, después de haber marcado su papeleta, la coloque en el sobre y la deposite en la urna.
Utilizar un sistema semejante para todas las papeletas podría resultar ineficiente e incómodo para proteger la integridad, que sería mejor servida con marcas de identificación de alta calidad y buenas listas de electores. Esto contribuye cuando las papeletas se tienen que proteger del daño, como cuando son perforadas o si se usan escáneres ópticos.
Facilidades para la votación especial
Cuando los electores pueden votar en ausencia, utilizar la votación anticipada, votar por correo, cuando se permita un voto provisional o sujeto a validación, o cualquier sistema de votación que requiera la verificación posterior de la facultad para para votar; se podría utilizar un sistema de papeletas dentro de un sobre. Es común que a este sobre que contiene la papeleta se anexe una parte con información sobre el elector para determinar su elegibilidad.
En estos sistemas es preferible garantizar la secrecía del voto utilizando dos sobres para la papeleta, con ella adentro de un sobre sellado en blanco y éste, a su vez, en un sobre exterior sellado que contenga la información del elector. Usar esta forma de colocar las papeletas dentro de un sobre es una solución razonable para ampliar la posibilidad de que los electores participen en la votación.
Registro de electores que votaron
Después de haber recibido una papeleta, o un sobre que la contenga, los electores deben dirigirse a un compartimiento que esté desocupado para emitir su voto.
No se debería presionar a los electores para que completen la tarea de votar; ya que están tomando una decisión muy significativa. Es probable que los electores de edad avanzada necesiten más tiempo, así como los que votan por vez primera, aquellos que tengan dificultades con las instrucciones de las papeletas y en los lugares donde se tenga que llenar más de una papeleta o éstas sean muy complejas. Esto debería considerarse al planear el cupo de la mesa de votación, el personal necesario y el número de compartimientos requeridos.
Después de emitir su voto marcando la papeleta o escogiendo la papeleta que quiere usar, el elector depositará sus papeletas de acuerdo con el sistema que esté siendo utilizado:
- Si las papeletas se van a depositar directamente en la urna o si se tienen que entregar a un oficial para que las ponga en un sobre, tendrán que doblar las papeletas antes de salir del compartimiento, a fin de que sus preferencias no sean visibles y para que si lo sea la marca oficial.
- Si la papeleta tiene que colocarse en un sobre por el votante, deberá introducirla en el sobre y sellarlo antes de salir del compartimiento.
Marcado de las papeletas
En los sistemas que en donde se tienen que marcar las preferencias en la papeleta, el método para marcarla implica cierto costos. Las plumas son más caras que los lápices y es más probable que los electores se las lleven.
Las plumas no ofrecen mayor integridad; la marca de un elector hecha con pluma puede sobre escribirse tan fácilmente como se puede borrar una marca con lápiz. Sin embargo, el público tenga muchas preocupaciones sobre la integridad de la votación, el uso de plumas puede mejorar la imagen, si no es que la realidad.
Usar sellos especiales para que los electores marquen sus papeletas teniendo que regresarlos a la mesa de los oficiales, dificulta el flujo de los votantes.
El inconveniente para los votantes, el costo adicional de proveer este material y el personal necesario para la mesa de votación, no se compensa con grandes mejoras a la integridad.
Supervisión del área de los compartimientos para votar
El área donde se encuentran los compartimientos debería ser monitoreada por los oficiales para garantizar la secrecía y la eficiencia del voto. Los aspectos que se deben monitorear cuidadosamente incluyen:
- Que los electores no marquen sus papeletas fuera de los compartimientos de votación.
- Que los electores estén solos en el compartimiento, excepto en los casos donde se les esté dando asistencia autorizada.
- Que el área de los compartimientos esté limpia y ordenada. Hay que tener cuidado de recoger cualquier papeleta que haya sido abandonada en el lugar por los electores;
- Que los electores anteriores no hayan dejado ningún material de campañas políticas -folletos, carteles, calcomanías o letreros en cualquier superficie- que pudiera influir en los demás electores.
- Si se usan papeletas en las que haya que tachar una opción, que cada compartimiento de votación tenga amarrado un lápiz, pluma, o cualquier otro material que funcione correctamente.
En algunos contextos podría ser necesario que se designe al menos un oficial cuya única labor consista en monitorear constantemente el área de los compartimientos, para asegurar que la votación se realice en secreto.
En todas las mesas de votación, los oficiales deberían monitorear con regularidad el área para asegurar que la votación se esté llevando a cabo en secreto, que el flujo sea ordenado y que el área esté limpia y libre de cualquier material extraño. Los oficiales no deben entrar en los compartimientos de votación cuando éstos estén ocupados, a menos que, el elector esté autorizado para recibir asistencia al momento de votar.
Es necesario que se preste atención especial a los grupos jerárquicos -como militares, oficiales estatales, familias particulares- que lleguen juntos a votar, para garantizar que no exista intimidación en el grupo respecto a sus preferencias de votación y que las papeletas sean marcadas en secreto por el elector que corresponde.
Una causa común de congestión en el área de los compartimientos y de que los electores traten de emitir su voto afuera de ellos, es que las papeletas o los sobres con papeletas estén siendo entregados cuando no hay compartimientos libres.
El personal que esté monitoreando el área de los compartimientos debería coordinarse con el oficial que entrega las papeletas (o los sobres con papeletas) para regular el ritmo de entrega.
Introducción de las papeletas en las urnas
Cuando los electores hayan terminado de emitir su voto, deben dirigirse a la urna. El lugar a donde vaya el elector depende de:
- Si la papeleta va a ser depositada directamente en una urna;
- Si la papeleta tiene que devolverse al oficial que la entregó para que la ponga en un sobre, sola o anexándole los detalles del votante, antes de depositarla en la urna.
Cuando el votante deposite la papeleta directamente en la urna, ésta deberá estar ubicada tan lejos como sea posible en una línea directa entre los compartimientos y la salida de la mesa de votación y tan cerca de la salida como sea prudente por razones de seguridad. Así mismo, las urnas deberían ser vigiladas de cerca y en todo momento por un oficial.
Cuando un elector se acerque a la urna, el oficial deberá asegurarse de que:
- Si la papeleta no necesita sobre, que se deposite de manera que no sea posible ver las preferencias del elector;
- Si el elector tiene que colocar la papeleta en un sobre, que sólo tenga uno y que éste tenga la marca oficial requerida;
- Cuando se utilicen urnas separadas para diferentes elecciones que se estén llevando a cabo de manera simultánea, que el elector deposite cada papeleta o sobre en la urna correspondiente;
- Que ningún elector salga de la mesa de votación sin haber depositado su papeleta o sobre en la urna;
- Que no se deposite en las urnas ninguna otra cosa que no sean papeletas o sobres. Colocar instrucciones y señales claras, o colores especiales en las urnas que concuerden con el de las papeletas o sobres ayudará en el proceso.
No obstante, aún así habrán electores que depositen su voto en la urna incorrecta y éste, una vez dentro, no podrá ser cambiado de lugar hasta el momento del escrutinio. Por esta razón, un sistema equitativo para validar las papeletas o los sobres, permitirá que las papeletas o los sobres depositados en una urna equivocada puedan ser contabilizados si todo lo demás es válido.
Cuando los electores hayan depositado sus papeletas, los oficiales deberán dirigirlos hacia la salida. No se debe permitir que los votantes permanezcan congregados en torno a las urnas.
Inspección de las marcas de validación
Cuando se requiera que los oficiales validen las papeletas será apropiado que el supervisor de las urnas verifique, antes de que el elector deposite en ellas su papeleta, que la marca oficial requerida o el endoso del oficial esté correctamente asentado en la papeleta.
Si la marca no está presente, no se debe permitir que el elector deposite la papeleta en la urna; se debería pedir ayuda al presidente de la mesa de votación.
Si el presidente de la mesa determina que la papeleta se entregó de forma válida, puede validarla marcándola correctamente o desecharla y dar una nueva (en ningún momento de este proceso debe ser visible el voto).
La primera opción es la más eficiente; la última preserva las medidas de contabilidad. Cuando el presidente determine que la papeleta no fue entregada de forma válida, se deberán anotar los detalles del incidente para una investigación sobre fraude electoral y podrá ser necesario llamar a la policía.
Cuando se trate de un error cometido por el oficial encargado de entregar las papeletas, estas acciones pueden proteger los derechos de votación del elector. Cuando un elector esté tratando de depositar una papeleta ilegal, deberá ser detenido. En cualquier caso, se evitará la descalificación posterior de las papeletas y las discusiones durante el escrutinio de votos.
Necesidad de revisar las urnas nuevas
Los oficiales deberán revisar con regularidad las urnas para saber cuán llenas están (se puede utilizar una regla o algún material similar) y avisar al presidente de forma oportuna si se tiene que sellar otra urna para usarla.
Es preciso que se notifique de forma oportuna porque este procedimiento es tardado. Además, podría existir la necesidad de que se tengan que solicitar urnas de otras mesas que tengan un excedente.
Uso de varias urnas
La decisión sobre usar una o varias urnas para elecciones simultáneas que se realizan en la misma mesa de votación, es un asunto práctico más que un principio que dependa del entorno. Se debería considerar el factor del costo: el precio de adquirir, mantener, transportar y asegurar urnas separadas, contra el costo de clasificar con precisión las diferentes papeletas provenientes de una misma urna durante el escrutinio.
También está el factor sobre la percepción de la integridad: cuando distintas papeletas se depositan en una misma urna, podría ser más difícil que los supervisores se cercioren de que sólo se depositen las que son válidas.
Papeletas estropeadas
En los sistemas que dependen de las papeletas, las papeletas arruinadas tienen controlarse adecuadamente para que no terminen en una urna, es decir, las que se regresan a la mesa donde fueron entregadas porque el elector cometió un error al momento de marcarlas, o porque tienen defectos de impresión, Los mecanismos de control deberían garantizar que:
- No se reemplace ninguna papeleta hasta que haya sido devuelta al oficial que la entregó;
- Los oficiales no vean la forma en que se marcó la papeleta;
- Cuando haya más de una mesa donde se entreguen papeletas, el elector debe devolver la papeleta arruinada a la mesa donde le fue entregada;
- Las papeletas arruinadas deberían contabilizarse al final de la votación.
Cuando los electores entreguen papeletas arruinadas, ante su presencia deberían ser:
- Canceladas por el oficial, ya sea que escriba "arruinada" en el reverso, o que use un sello provisto para tal efecto;
- Selladas individualmente en sobres especiales -una papeleta por sobre- y resguardadas por el oficial que las entregó, o por el presidente de mesa hasta el momento del cierre de la votación.
Las papeletas dañadas o mal impresas que se encuentren entre las que se van a entregar, deberían colocarse en el sobre y sellarse de la misma manera al momento de descubrirlas, para evitar que sean utilizadas.
Dejar para más tarde, o para una hora fija el ensobretado o sellado de las papeletas arruinadas, o permitir que un solo sobre abierto durante toda la jornada electoral contenga el total de las papeletas arruinadas, genera el riesgo de que lleguen a las urnas.
El oficial debería escribir en el exterior del sobre que contiene la papeleta arruinada cierta información que facilite su contabilización y el ajuste, como:
- La firma del oficial que entregó la papeleta de reemplazo;
- Identificación de la mesa de votación;
- Si realizan diferentes elecciones de manera simultánea en la misma mesa, la elección para la cual se entregó esta papeleta;
- Si hay varias mesas que entregan el material para la votación, la identificación de la mesa que entregó la papeleta de reemplazo. Sería útil que se tuvieran sobres específicos para estos efectos.
Papeletas para escáner óptico o para perforación que fueron estropeadas
En algunos sistemas donde las papeletas se escrutan automáticamente, como las papeletas diseñadas para escáner óptico o para máquinas de perforación, es necesario que se desarrollen métodos para lidiar con las papeletas dañadas.
Las papeletas estropeadas que estén rotas o que sean dañadas de otra manera después de haber sido marcadas por el elector, no podrán ser leídas con precisión por las máquinas.
Para la integridad de la elección es preferible que estas papeletas se separen para escrutarlas de forma manual. Intentar volver a marcar estas papeletas para que puedan ser contadas por la máquina, aún bajo una intensa supervisión de los representantes de partidos, podría perjudicar la confiabilidad del proceso.
Papeletas o sobres sellados descartados por los votantes
Aunque los oficiales encargados de vigilar las urnas deberían garantizar que todos los votantes depositen sus papeletas o sobres en la urna antes de abandonar la mesa, esta supervisión no siempre es efectiva, ya que los votantes podrían dejarlos en los compartimientos, se les podrían caer o perder.
Por ello, es prudente que se tengan procedimientos que cubran estas fallas en el control. Las papeletas o los sobres sellados dejados en algún lugar de la mesa de votación por los votantes, nunca deberán ser depositados en la urna por otra persona, especialmente por los oficiales de la mesa de votación.
Al supervisar los compartimientos de votación y el área donde se encuentran las urnas, los oficiales siempre deberían buscar papeletas (o, cuando corresponda, sobres) olvidadas por los votantes. Éstas deberán marcarse como "canceladas", o colocarse en un sobre especial que diga "canceladas" o "descartadas", tan pronto como se encuentren y el presidente debería resguardarlas hasta las conciliaciones que siguen al cierre de la votación.
Los sobres que contienen las papeletas o sobres cancelados o descartados, deberían tener información similar a la de las arruinadas, excepto cuando se expidan varios materiales y se desconozca la mesa. Los sobres especiales para este propósito podrían diseñarse tanto para los materiales estropeados, descartados y cancelados.
Papeletas anuladas
En algunos sistemas, después de que los electores reciben su papeleta pueden indicar su rechazo a votar en la elección anulando la papeleta y devolviéndola sin marcar al oficial que se la entregó.
Para garantizar que las conciliaciones entre las papeletas dentro de las urnas y los electores marcados por haber votado se realicen de forma precisa, es importante que esto votos:
- Sean cancelados por el oficial en presencia del votante, escribiéndoles "anulada", o colocándoles un sello para este efecto;
- Se sellen de manera individual en sobres especiales que contengan una papeleta por sobre y el oficial que la entregó o el presidente las resguarden hasta el cierre de la votación.
Las papeletas anuladas o descartadas (o los sobres para las papeletas) deben contabilizarse completamente, para que no surjan problemas al momento de conciliar las papeletas después del cierre de la votación.
Información y asistencia al electorado
Cuestiones informativas
El papel de los oficiales en las mesas de votación cuyo deber consiste en suministrar información a los electores para facilitar su participación en el proceso electoral, es una parte esencial del servicio al electorado; todos los electores elegibles para votar deberían disponer de suficiente información que les permita emitir su voto de manera informada y certera.
La información debería estar restringida a la instrumentación de los procedimientos electorales; ya que siguiendo las políticas electorales y sus procedimientos, los oficiales deberían evitar a toda costa enfrascarse en discusiones con los electores sobre los méritos de los participantes políticos.
Designación de los oficiales de información
Se debería considerar la importancia de designar a un oficial u oficiales para que desempeñen las labores informativas. Esto resulta muy efectivo en mesas de votación en donde:
- Debido a su gran tamaño, los demás oficiales tendrán mucha presión al desempeñar sus labores de servicio al electorado;
- Una proporción importante de los electores esperados pertenece a grupos de minorías culturales, de idioma, son personas de edad avanzada o votan por primera vez;
- Se realizaron cambios significativos en los procedimientos de votación;
- Se introdujeron computadoras o máquinas para votar, cuestión que podría necesitar que se demuestre a cada elector cómo funciona la nueva maquinaria.
Particularmente en ambientes de transición, los oficiales de mesa que tengan la tarea específica de proporcionar información a los electores, deberían contar con una educación electoral más amplia.
Lineamientos para proporcionar información
Los lineamientos generales para suministrar información a los electores en las mesas de votación incluyen:
- La información se debe suministrar de forma abierta y transparente, permitiendo que los representantes de partidos y candidatos, así como otros observadores lo supervisen.
- Todos los oficiales de las mesas de votación deberían estar preparados para responder cortés y rápidamente a cualquier pregunta que tengan los electores sobre el proceso electoral; si algún oficial desconoce la respuesta, debería pedir ayuda al presidente de la mesa de votación o a algún otro oficial más instruido.
- Toda la información se debería proporcionar a los electores antes de que ingresen a los compartimientos para votar, exceptuando las situaciones en que los electores estén autorizados para recibir asistencia para votar.
Si los electores requieren mayor información después de haber comenzado a marcar su papeleta, se les debe pedir que salgan del compartimiento.
- Todos los oficiales de mesa deberían atender las necesidades de los electores que pertenecen a una minoría cultural o de idioma; en este sentido, resulta útil contar con la presencia de oficiales que hablen varios idiomas.
- Los electores que requieren asistencia para votar se deberían identificar tan pronto como ingresen a la mesa, para encaminarlos con los oficiales que los pueden ayudar.
Métodos proactivos
Cuando los oficiales de la mesa de votación adoptan una postura proactiva, pueden suministrar información de forma más efectiva y mejorar el servicio al electorado. Contar con un oficial de información estático que permanezca sentado detrás de una mesa, podría desalentar a las personas para que se le acerquen a pedir información, e incluso, puede interrumpir el flujo de electores.
El diseño de la mesa de votación debería permitir que se instale una lugar para información o para almacenar los panfletos informativos y otros materiales (siempre que la mesa disponga de espacio suficiente), en caso de que no sea posible, estos materiales se podrían colocar en la mesa del presidente. Generalmente, este servicio estático es requerido por los electores que tienen preguntas o dificultades complejas.
Sin embargo, se puede mejorar la efectividad del servicio de información, cuando los oficiales que controlan el acceso o las filas averiguan las necesidades de los electores, mientras que oficiales de información itinerantes las resuelven mientras están formados para votar.
También los presidentes y cualquier otro oficial de supervisión que haya sido asignado a la mesa de votación, deberían interesarse por proporcionar información a los electores de manera activa. Entre mejor informados estén los electores antes de llegar a las revisiones de elegibilidad y a la mesa de expedición de materiales, mayor efectividad tendrá la distribución de papeletas.
Asistencia al electorado
Cuando se autoriza que los electores que tienen cierta discapacidad reciban ayuda para votar, los oficiales deberían hacer todo lo posible para que dichas personas reciban el mismo nivel de servicio que los demás.
Las categorías de electores facultados para recibir asistencia al momento de emitir su voto, generalmente incluyen a:
- Electores que tienen una discapacidad física temporal o permanente que les impide marcar su papeleta;
- Electores invidentes o con severos problemas de vista;
- Electores que no son suficientemente letrados en el idioma que usan las papeletas de la elección.
Plazo de tiempo para votar
Los oficiales de mesa no deberían concluir que un elector requiere asistencia porque se demora para marcar su papeleta.
Sin embargo, quienes entregan las papeletas y monitorean los compartimientos de votación deberían estar alertas para detectar a los electores que tengan dificultades para comprender la papeleta y para comentarles que pueden recibir asistencia.
En cualquier caso, tanto para los electores que piden ayuda y para aquellos que los oficiales consideran que la necesitan, es recomendable que el presidente de mesa sea la persona en quien recae la responsabilidad legal de determinar quién es elegible para recibir asistencia.
Voto asistido
Siempre que sea posible, se debería identificar a los electores que buscan o requieren ayuda desde que ingresan a la mesa de votación.
Esto no siempre es posible, especialmente cuando las personas sin alfabetización viven en sociedades desarrolladas, porque admitir su imposibilidad les resultaría vergonzoso. En algunos sistemas, estos electores deben llenar una solicitud especial para que se les otorgue asistencia, no obstante, este método resulta excesivo si se quiere mantener un estándar razonable de integridad.
En sistemas equitativos, un elector facultado para recibir asistencia puede designar a un amigo u otra persona para que marque su papeleta, y si esta persona no estuviera disponible, puede recibir ayuda de un oficial de la mesa de votación.
Aunque esta función normalmente se le atribuye al presidente de la mesa, sería útil que él tuviera la autoridad para delegar esta tarea a otros oficiales de menor rango, con el fin de evitar demoras durante los períodos con mayor afluencia o en mesas que son muy grandes.
Ayuda de un amigo
Los pasos para instrumentar la asistencia para votar dependerán de la persona que ayudará al elector. Si el elector va acompañado de alguien o lo designa para que llene su papeleta, el presidente de mesa debería garantizar que:
- La persona esté facultada para recibir asistencia conforme a las reglas de la elección;
- El individuo que escogió el elector no esté excluido por la legislación o por las reglas para suministrar asistencia -si la legislación electoral define los requisitos para suministrar asistencia se puede mejorar la integridad del proceso, como edad mínima, estar registrado en la misma mesa, o restringir que las personas sólo puedan ayudar a un elector;
- Después de verificar que el elector esté facultado para votar, se le entrega una papeleta; acto seguido, el elector se dirige a algún compartimiento disponible en compañía de la persona designada para marcar la papeleta y después la deposita en la urna de acuerdo con los procedimientos.
En estos casos no se pide, ni es realmente necesario, que haya más testigos al momento de marcar la papeleta.
Asistencia de algún oficial de la mesa de votación
Cuando el elector no designa a alguien para que lo ayude, la asistencia (cuando esté permitida por el marco legal) puede ser provista por un oficial debidamente autorizado. El método utilizado será esencialmente el mismo, sin embargo, se conseguirá mayor integridad cuando la legislación demanda que haya uno o más testigos.
Generalmente, el marco legal especifica si el testigo debe ser un representante de partido (o de preferencia varios), otro oficial de la mesa o incluso una persona que el elector designe. El elector debe estar al tanto de estas condiciones y entenderlas, a fin de que tenga la oportunidad de designar a la persona que lo ayudará en la votación, en lugar de que algún representante de partido presencie su voto.
El testigo (s) debería escuchar todas las instrucciones orales o escritas que se le dan al elector que recibe asistencia y observar la manera en que el oficial marca la papeleta.
Cuando el elector asistido suministra instrucciones escritas para que se realice su voto, el oficial de mesa debería verificar que el elector entienda y concuerde con el contenido. Si el elector desconoce el idioma utilizado en la papeleta y en la mesa de votación, siempre que sea posible, se debería contratar a un oficial que pueda ayudar al elector en su mismo idioma.
En jurisdicciones donde los partidos políticos designen a los oficiales de las mesas de votación, se debería realizar un balance para determinar si es pertinente que varios oficiales asistan a los electores para votar, en lugar de que uno sólo lo haga.
Es muy importante que los votos asistidos se realicen en un compartimiento y que la papeleta permanezca en secreto para cualquier persona no autorizada para asistir u observarlo.
Las personas autorizadas para asistir a los electores y los testigos autorizados, no deben proporcionar información a otra persona sobre la forma en que se marcó la papeleta. Para garantizarlo, se puede pedir a las personas que darán asistencia que llenen una declaración formal para obligarlos a mantener la secrecía del voto (si todavía no lo han hecho).
Electores con discapacidad visual
Como una alternativa a la asistencia durante la emisión del voto, se puede dar a las personas invidentes o con alguna discapacidad visual una plantilla que les permita marcar las papeletas por sí mismas. Esto permite que los electores puedan mantener su voto en secreto. Cuando se utilicen papeletas de papel:
- Es preciso que se revise su elegibilidad como con cualquier otro elector;
- Cuando se le entrega una papeleta, el elector también recibirá una plantilla ajustable con perforaciones que se alinean a la parte en donde debe marcar su preferencia y se le debería instruir sobre su uso -la plantilla puede incluir también inscripciones en braille que indiquen el partido o el candidato que corresponde a cada una de las perforaciones;
- Un oficial debería acompañar al elector al compartimiento pero sin entrar a él. Después procederá a leer los nombres de los partidos o los candidatos en el orden en que aparecen en la papeleta, a fin de ayudar al elector a marcar correctamente sus preferencias mediante las perforaciones en la plantilla;
- El elector quita la plantilla de la papeleta antes de salir del compartimiento, dobla la papeleta, devuelve la plantilla al oficial y deposita su papeleta en la urna de acuerdo con el procedimiento establecido.
Si la votación utiliza computadoras, estos servicios son más complejos; sin embargo, se pueden utilizar plantillas sobre el teclado (para una votación codificada con teclas) o en el monitor (para los monitores sensibles al tacto).
Otro tipo de asistencia para los electores
Otras categorías de electores que podrían necesitar asistencia por parte de los oficiales, pero que no requieren que otra persona marque su papeleta, incluyen a:
- Las personas que tienen un conocimiento limitado del idioma utilizado en el material electoral y en la mesa de votación;
- Las que tienen alguna discapacidad física o cuya edad o fragilidad les dificulta el acceso a las instalaciones de la mesa de votación.
Electores con dificultades de idioma
Cuando una mesa de votación espera una cantidad importante de electores que pertenecen a alguna minoría lingüística, se deberían realizar esfuerzos para contratar a personal que hable su idioma. En algunos casos, se podría justificar que se contrate a personal para que actúe únicamente como intérprete; otro método más efectivo y barato consiste en que los oficiales encargados de controlar las filas, de verificar la elegibilidad y de expedir las papeletas, tenga la capacidad de emplear los idiomas minoritarios más importantes.
Si no se encuentran oficiales que tengan conocimientos de alguno de estos idiomas, se tienen que realizar todos los esfuerzos para explicar al elector las acciones que debe realizar de forma clara, lenta, con lenguaje simple y usando diagramas, ilustraciones o gestos que refuercen lo que se dice. Esto también aplica para electores con bajos índices de alfabetización.
Electores débiles o de edad avanzada
En general, el personal de la mesa de votación debería tener conciencia de las necesidades que tienen los electores de edad avanzada, débiles o discapacitados, así como de otro tipo de electores que incluyen a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, a fin de garantizarles que no tengan que esperar mucho tiempo para votar.
Llevar a estos electores al principio de la fila y proporcionarles información y/o asistencia física de alto nivel, garantiza que no estén en desventaja y representa una parte integral del servicio de la mesa de votación.
La legislación electoral debería permitir que las personas de edad avanzada, débiles, o con alguna discapacidad física, puedan votar fuera de la mesa, en el área exterior de la misma o desde un vehículo estacionado (llamado "kerbside voting"). Los sistemas que permiten este tipo de votación normalmente postulan:
- Una distancia máxima desde el acceso a la mesa en donde se permite votar;
- Que a solicitud del elector, los oficiales revisen su elegibilidad y lo marquen en la lista de electores dentro de la mesa de votación, para después llevarle la papeleta o el sobre y un compartimiento portátil o una pantalla en donde el elector pueda marcar su voto en secreto;
- Se regresará la papeleta doblada (o dentro de un sobre) al oficial que la llevó, para que regrese a la mesa de votación y la deposite en la urna sin revisar la forma en que fue marcada.
Es preferible que este proceso se realice con la presencia de los representantes de partidos y candidatos, pero se debe evitar que otros electores observen la marca en la papeleta.
El hecho de que los electores tengan que hacer una solicitud previa es una cuestión de práctica más que de integridad. Si son muchos los electores que necesitan este tipo de asistencia, se requerirá personal adicional y habrá que avisar a los participantes políticos que también se necesitará un monitoreo adicional.
La utilidad que tenga este servicio dependerá de factores como:
- La posible interrupción al servicio de los demás electores;
- La capacidad para suministrar transparencia;
- La disponibilidad de otros métodos de votación para los electores discapacitados o débiles que tengan la misma integridad.
Disposición especial respecto a las instalaciones de las mesas de votación
Como una alternativa o una extensión del "kerbside voting", es preciso que la legislación permita que los electores discapacitados o débiles tengan la posibilidad de votar en una mesa diferente de la que les fue asignada en un principio.
En sistemas donde la votación ausente opera durante la votación, estos electores se podrían atender de acuerdo a los procedimientos de este método.
En los sistemas más restringidos en cuanto a los métodos y las localidades para votar, es posible tener consideraciones especiales para que los electores discapacitados o enfermos voten en una mesa distinta a la asignada, siempre que esta sea de difícil acceso. Normalmente esto implica:
- Que el elector o una persona autorizada por él, realice una solicitud previa a la votación para votar en una mesa diferente a la asignada;
- Que el organismo electoral examine la solicitud y si la aprueba, emite un certificado para autorizar que el elector vote en donde solicitó;
- Que cuando el elector asista a votar presente este certificado a los oficiales encargados de verificar la elegibilidad de los electores y que su asistencia se escriba en los registros de la mesa.
Dependiendo de la sofisticación y complejidad del sistema para votar en ausencia, este servicio se podría limitar al hecho de permitir que el elector elija una mesa de fácil acceso que esté dentro del mismo distrito electoral donde está registrado.
También se debería considerar el suministro de servicios especiales a los electores discapacitados, enfermos o débiles, en vez de insistir para que acudan a una mesa ordinaria. Esto podría incluir:
- Ubicar las mesas de votación en instituciones de cuidado restringidas para el uso de pacientes o residentes (y para su personal) y colocar otras en áreas específicas para los adultos mayores y enfermos;
- Cuando el marco legal lo permita, suministrar mesas de votación móviles para que se trasladen entre las instituciones de cuidado y visiten al hogar de los electores mayores o enfermos.
Estos servicios podrían suministrarse antes del día de la votación (cuando la legislación lo autorice) o el mismo día. Cuando estos servicios se realizan antes de la votación, los electores deberían tener la oportunidad de votar en la mesa de votación ordinaria que les corresponde cuando no puedan participar en la votación anticipada. No obstante, se necesitarán mecanismos para evitar la votación múltiple.
Personas omitidas en la lista de electores
Aspectos básicos
Los diferentes métodos para lidiar con las personas que fueron omitidas en la lista de electores de alguna mesa, pueden tener un efecto importante en:
- La equidad del proceso electoral;
- Posibles trastornos en la mesa de votación;
- El costo de los operativos de la votación.
Generalmente, la gente no asiste a votar a menos que crea que está genuinamente facultada para formar parte del proceso. Los métodos de inclusión en la votación facilitan la construcción de los procesos democráticos.
Además de este ideal, siempre existe la posibilidad de que los electores no aparezcan en la lista de una mesa de votación debido a errores administrativos, o porque asisten a votar a una mesa equivocada. Por ello, es importante que se busque al menos una oportunidad para resolver dichos errores.
Generalmente, los servicios y procedimientos disponibles para que las personas que no están incluidas en la lista de electores puedan votar, dependerán de las disposiciones para el registro, de la forma en que se actualice la lista y especialmente de los métodos adoptados para revisarla.
Causas de omisión de la lista de electores
Los electores pueden omitirse de la lista de electores de una mesa de votación por varias razones, incluidas:
- Que a pesar de que el elector está debidamente registrado y debería aparecer en la lista de electores de esa mesa de votación, por un error administrativo, su información fue registrada de manera incorrecta, o fue omitida al preparar la lista de electores definitiva;
- Que el elector está debidamente registrado pero en una lista que corresponde a otra área;
- Que el elector no se registró;
- Que el elector fue eliminado de la lista de electores y del proceso;
- Que se rechazó la solicitud del elector para registrarse en el proceso.
Servicio a electores omitidos
A fin de no causar demoras innecesarias en la fila de espera de la mesa de votación, los electores que tengan dichos problemas deberían dirigirse con el presidente de mesa o con los oficiales encargados de suministrar información a los electores, en lugar de ser investigados a fondo por el personal encargado de revisar la elegibilidad y de expedir los materiales.
Siempre que sea posible, los oficiales deberían toman la iniciativa y hacer preguntas a los electores que están en la fila y que ingresan a la mesa, para identificar a los que tengan problemas antes de que hayan esperado demasiado tiempo haciendo fila, como aquellos que se equivocaron de mesa. Así mismo, un mapa del área de la mesa de votación y de las mesas adyacentes colocado en la parte exterior de la entrada, también contribuirá a que los electores sepan si están en la mesa correcta.
Los electores que no se encuentren en la lista merecen recibir un servicio por parte de los oficiales tanto como los demás. Al suministrar este servicio, los oficiales deberán hacer el máximo esfuerzo por ayudar a los electores para determinar si son elegibles para votar en esa mesa o en cualquier otra.
Podría resultar imposible investigar exhaustivamente a todos los electores en la mesa de votación; sin embargo, los oficiales pueden seguir los pasos que se enumeran a continuación para determinar la situación del elector.
Medidas de investigación
Cuando los oficiales encargados de verificar la facultad para votar traten con electores que aparentemente no están registrados porque no se encuentran en la lista de electores, los presidentes de mesa y el personal encargado de suministrar información, deberían seguir una línea de investigación haciendo ciertas preguntas a fin de establecer si existen bases para pensar que están facultados para votar. Las preguntas podrían realizarse en el siguiente orden:
Determinar si el elector está facultado para participar en la elección y si realizó una solicitud para registrarse en la lista de electores.
Revisar la dirección del elector que aparece registrada, con el fin de cerciorarse si pertenece al área que le permitiría votar en esa mesa o si pertenece a otra.
Si se encuentra dentro del área de la mesa de votación, se necesitará una investigación más profunda; si no, el elector deberá ser enviado a la mesa de votación que le corresponde (o, si el sistema electoral lo permite, podrá recibir indicaciones sobre cómo emitir un voto en ausencia desde esa mesa o en cualquier otra mesa para la votación especial). Para estos efectos, el presidente de la mesa debería contar con mapas de las unidades electorales cercanas, del área de las mesas de votación y con listas sobre la ubicación de las mesas.
Si el elector afirma que vive en el área que corresponde a esa mesa de votación y que se registró debidamente, será necesario que se investigue con más detalle los datos que aparecen en la lista de electores, para determinar si fueron capturados de manera incorrecta.
También habría que investigar si los nombres o direcciones de los electores están mal escritos. Si el elector se encuentra en la lista, pero sus datos son incorrectos, los sistemas equitativos deberían permitir que vote, después de declarar en forma oral o escrita, que es la persona que fue registrada de forma incorrecta en la lista de electores.
Si sigue siendo imposible encontrar en la lista a un elector que afirma vivir en el área que le corresponde a esa mesa de votación, será necesario instrumentar procedimientos para atender a los electores que no estén registrados. Estos procedimientos varían mucho en su base y contenido. A continuación se discuten algunas alternativas.
Las alternativas disponibles dependerán del marco legal que requiera la lista de electores, ya sea que se trate de un documento cerrado que debe permanecer sin cambios después de que fue certificado y hasta el cierre del periodo electoral, o que sea abierto porque admite revisiones durante la elección bajo ciertas circunstancias.
Cuando las autoridades electorales mantengan sistemas de registro permanente y continuo, es preferible que las mesas de votación tengan servicios que permitan que las personas omitidas en la lista llenen un formato de registro.
Esto les permitirá participar en elecciones futuras, incluso si no hay posibilidades de que su solicitud les permita votar ese mismo día. De cualquier forma, se les debe suministrar información sobre el método para registrarse.
Denegación para votar
La solución administrativa más simple es denegar el voto, aunque esto no alienta la participación y la accesibilidad. Cuando los registros son cerrados, ésta es con frecuencia la opción que se toma. Sin embargo, aunque es una solución sencilla en términos administrativos, conlleva una serie de aspectos negativos que repercuten sobre la equidad y los fundamentos operativos:
- No suministra una red de seguridad para lidiar con errores administrativos durante la compilación de la lista de electores.
La responsabilidad recae en los electores para garantizar que su registro se haya realizado correctamente. A pesar de que este método esta abierto a la revisión pública y cierra hasta el día de la votación por si los electores detectan errores o defectos, no es del todo efectivo.
- No admite la posibilidad de haber cometido errores al producir o imprimir la lista de electores para las mesas de votación.
- Especialmente cuando los sistemas de registro no tienen buena calidad o no son bien entendidos por el público, podrían surgir problemas al tratar de controlar a los electores a quienes se denegó el voto.
Cuando se niegue el voto a un elector omitido en la lista, por lo menos se le debería encaminar a la oficina informativa del organismo electoral para que realice una investigación más detallada. esto podría ayudar a que se detecte a los electores que esta registrados en otro lugar.
La instrumentación de sistemas telefónicos para que los presidentes de mesa tengan acceso a un registro para verificar el estado de un elector, sólo se debería realizar con extremas precauciones.
La experiencia ha mostrado que con frecuencia estos sistemas se saturan fácilmente, lo que inhabilita tanto las líneas telefónicas de la mesa de votación como al oficial que está tratando de comunicarse.
Expedición de certificados de votación
Algunas soluciones más equitativas proporcionan a los electores por lo menos una oportunidad de determinar si fueron omitidos de la lista de electores por un error administrativo, dando la oportunidad de que se corrija cualquier fallo.
Cuando el registro electoral está en manos de las autoridades electorales, estas soluciones dan la posibilidad de que las personas omitidas por error soliciten a los oficiales un documento que certifique el error y que al presentarlo en la mesa de votación correspondiente, se les permita votar.
Cuando las listas de electores se extraen de datos del registro civil, éste debería permanecer abierto durante las horas de la jornada electoral a fin de que los electores omitidos indebidamente puedan revisar sus datos en el registro, para que puedan votar en la mesa de votación correcta al presentar un certificado emitido por el registro civil.
Permitir que los representantes de partidos y candidatos observen la entrega de dichos certificados, ya sea que los otorguen los oficiales de mesa de votación o el registro civil, contribuirá a mejorar la transparencia del proceso.
Estos certificados deberían:
- Cuando los presente el elector, deberían estar autentificados por el presidente de mesa o por algún otro oficial de alto rango;
- Entregarse a los oficiales que revisan la lista de electores;
- Resguardarse de forma segura por parte de los oficiales que revisan la lista de electores, hasta el cierre de la votación.
También sería de utilidad que los oficiales encargados de revisar la lista de electores elaboren una lista complementaria de los electores que demostraron su elegibilidad para votar el mismo día de la votación.
En estos sistemas después de que los electores demuestran su facultad para votar presentando el certificado que se requiere, recibirán el material para votar de forma ordinaria.
Uso de papeletas provisionales o sujetas a la aprobación de las autoridades electorales
Una forma efectiva tanto para los electores como para los oficiales para lidiar con posibles errores administrativos durante la compilación de la lista de electores, consiste en expedir una papeleta provisional para las personas que fueron omitidas en la lista de electores y que viven en el área que corresponde a esa mesa.
En estos sistemas, la papeleta del elector se meterá en un sobre junto con una declaración de sus detalles importantes, se mantendrá separada de las demás papeletas y después del cierre de la votación se verificará la facultad para votar de este elector en los registros de electores.
Si se determina que el elector está facultado para votar en la elección, aunque no haya aparecido en la lista de electores de la mesa de votación el día de la elección, su papeleta se debe incluir en el escrutinio.
Este método presenta ventajas y desventajas. Entre las ventajas más importantes están:
- La accesibilidad para todos los electores que desean votar;
- Se reduce el riesgo de que se presenten percances en las mesas de votación;
- Se tiene mayor precisión cuando se revisa la elegibilidad del elector en casos en donde se tienen dudas, lejos de la presión que tiene el ambiente en la mesa de votación;
- Se mantiene la integridad de la elección. Las papeletas de estos electores sólo se incluyen en el escrutinio si se determina su elegibilidad para votar.
De esta manera, se evita el riego de que la elección sea impugnada debido a que se incluyeron las papeletas de personas que no aparecieron en la lista de electores.
Las desventajas de este método están relacionadas principalmente con la complejidad inherente del sistema y con los recursos adicionales para su desarrollo. Las desventajas incluyen:
- El suministro de material especial, como sobres y otros documentos para registrar la información de los electores;
- Capacitación adicional para los oficiales que expiden las papeletas provisionales;
- Los controles adicionales que requiere el material electoral;
- El trabajo adicional de los oficiales para revisar la elegibilidad de los electores y determinar si sus papeletas serán admitidas en el escrutinio;
- Los posibles retrasos para terminar el escrutinio ocasionados por dichas revisiones.
Es importante que cuando se instrumenten sistemas con papeletas provisionales o sujetas a aprobación, se revise detenidamente si son elegibles y si lo son, que se incluyan en el escrutinio.
En algunos contextos las papeletas provisionales son un método útil para eliminar el estrés durante la jornada electoral, pero como resulta muy difícil continuar con la investigación sobre la elegibilidad del elector para votar, estas papeletas son excluidas del escrutinio. Esta actitud resulta peligrosa, tanto para la integridad como para la reputación del organismo electoral y también en términos de la reacción que tendrían los electores si se enteran que estas papeletas no son examinadas adecuadamente.
Al determinar la validez de las papeletas provisionales para incluirlas en el escrutinio, es preciso contar con lineamientos estrictos sobre los errores administrativos o las condiciones que se deben atender.
De cualquier forma, este método sólo permite que se incluya a las personas registradas que fueron omitidas de la lista de electores por error administrativo.
Registro el día de la votación
La accesibilidad de la votación se puede mejorar cuando se ofrecen servicios para que los electores se registren el día de la votación. El suministro de estas facilidades dependerá de si el marco legal permite que las listas de electores permanezcan abiertas durante la votación.
Este método podría dificultar la planeación de los recursos necesarios para las actividades de la mesa de votación, especialmente si sólo un pequeño porcentaje de la población en edad de votar se registra antes de la elección. Por lo tanto, antes de poner en marcha este método, se debería realizar una evaluación cuidadosa de sus efectos sobre la administración del proceso electoral.
También podría resultar en un proceso menos transparente e íntegro, ya que no permite la revisión -a pesar de las objeciones contra los procesos de revisión, que son normales en sistemas de registros altamente íntegros.
El desarrollo de sistemas que permiten registrarse el día de la votación demandará que las mesas de votación realicen algunos procedimientos específicos.
La naturaleza exacta de estos procedimientos dependerá de si el registro se efectúa en la mesa de votación o en alguna oficina del organismo electoral.
Registro mediante una declaración en la mesa de votación
Un modo sencillo de permitir que los electores que no se encuentran en la lista voten y que puede hacerse en la mesa de votación, consiste en una declaración hecha por el elector. Que requiere que el elector:
- Presente documentos que acrediten su identidad y su lugar de residencia;
- Declare bajo juramento y en presencia del presidente de mesa, que está facultado para emitir su voto en esa mesa de votación;
Se podrían incluir medidas adicionales para proteger la integridad cuando:
- Se requiere que uno o varios electores presencien la declaración;
- Que algún representante de partido pueda objetar la facultad de este elector y que su objeción quede registrada, a fin de que pueda ser tomada en cuenta en caso de solicitud judicial para anular la elección.
El presidente de la mesa de votación le entrega entonces al elector un certificado que lo autoriza a votar; al entregar este certificado al oficial correspondiente, el elector recibe su papeleta de forma ordinaria y la deposita en la urna para que entre en el escrutinio con las demás papeletas.
Se recomienda que se elabore una lista adicional de estos electores y que los certificados se conserven, con el fin de utilizarlos en el cotejo que se efectúa después del cierre de la votación.
Este método tiene varias ventajas por lo sencillo de su operación; sin embargo, podría propiciar que se cuestione la integridad de la elección, particularmente en contextos donde existe cierto historial de manipulación de las elecciones, o donde los electores no tengan un nivel amplio de conocimientos sobre las condiciones para su registro a la votación. Entre las ventajas tenemos:
- Mejora la accesibilidad para los electores que desean emitir su voto. (Esto podría estar limitado por lo estrictos que sean los requerimientos de que alguien atestigüe la declaración requerida para el registro que se efectúa el día de la votación.)
- Al ofrecer a los electores omitidos en la lista una oportunidad para votar, se reduce el riesgo de que surjan percances en la mesa de votación.
- Simplifica la administración, tanto en la entrega como en el escrutinio de las papeletas, además, requiere muy pocos procesos o materiales adicionales. Sin embargo, las desventajas de este método en términos de cómo se percibe la integridad de la elección pueden ser sustanciales:
- La responsabilidad de realizar objeciones sobre la elegibilidad de los electores recae en los representantes de partidos y candidatos, en lugar de que las autoridades electorales lo verifiquen y lo sometan al escrutinio público.
- Admite que las papeletas de estos electores sean escrutadas sin revisión oficial y sin la posibilidad de una objeción pública acerca de la facultad del elector para votar.
Es un sistema de control más débil que el que se aplica a los demás electores y podría ocasionar que se cuestione la integridad de la elección cuando existe un número sustancial de electores en estas circunstancias.
- La única posible enmienda son las objeciones oficiales al escrutinio o una revisión judicial de si la elección debe ser anulada. Esto puede ser un método menos eficaz que determinar la facultad para votar del elector antes de admitir las papeletas y realizar el escrutinio.
Que este método resulte adecuado depende de que se realice un análisis cuidadoso sobre el grado de riesgo de que la elección sea manipulada. Si las características sociales son tales que el riesgo es muy bajo, puede constituir un modo servicial y económico de lidiar con los electores no registrados.
Cuando las mesas de votación atienden a un pequeño número de electores provenientes de distintas comunidades es más probable que se consiga una mayor integridad, ya que los representantes de partidos, de candidatos y los oficiales pueden detectar fácilmente a los que son elegibles para registrarse en esa área.
Un alto grado de integridad demanda que este tipo de papeletas se conserven en un sobre junto con el certificado de registro, para que se realice una revisión que confirme la elegibilidad del elector antes de incluirlas en el escrutinio.
Registro el día de la votación en las oficinas de las autoridades electorales
Como alternativa, los electores omitidos en la lista podrían dirigirse a las oficinas de las autoridades electorales para solicitar su registro el día de la votación. Así como para el registro en la mesa de votación, el elector deberá acreditar su identidad y presentar el resto de la documentación que normalmente se requiere para el registro. Se puede aumentar la transparencia cuando se permite que los representantes de los partidos que contienden en la elección observen estos procedimientos.
Si los requisitos de registro se satisfacen, se le dará al elector un certificado para que lo presente ante el oficial de la mesa correspondiente, a fin de acreditar que está facultado para emitir su voto.
Estos certificados deberán entregarse al presidente de la mesa de votación, se añadirá el nombre del elector a una lista adicional de electores y se harán los arreglos necesarios para que el elector reciba el material para que emita su voto.
Este método tiene ventajas y desventajas similares a las del registro el día de la votación mediante una solicitud.
Conciliación del material
Cuando el registro se realice el día de la votación o se usen papeletas provisionales, se debería tener cuidado cuando la cantidad de material expedido se concilie con todos los electores que fueron marcados en la lista de electores independientemente de la forma en que votaron.
Administración del personal en las mesas de votación
Los fundamentos básicos
para administrar al personal que labora en las mesas de votación incluyen:
- Supervisarlos para garantizar su precisión en
el servicio que ofrecen y su buen desempeño;
- Comprometerse con el bienestar del personal para
motivarlos a lo largo de sus labores.
Profesionalismo
en la administración
La jornada
electoral es un día largo y generalmente arduo para el personal, en el que
desempeñan tareas para las que recibieron capacitación, pero que
no ejecutaron en un ambiente real y bajo condiciones de presión. Si no se
tiene un compromiso de profesionalismo para
la administración del personal, es posible que la calidad del servicio y
la precisión en los procedimientos se sitúen por debajo de los niveles
aceptables.
Establecer un
buen ambiente de trabajo y estimular el esfuerzo del personal en
condiciones arduas de trabajo, son aspectos importantes que los administradores
electorales deberían considerar para aprovechar al máximo a sus trabajadores.
Administración
del distrito electoral
Las
responsabilidades administrativas para la actividad en las mesas de
votación no se limitan a ellas mismas.
Los presidentes del
distrito electoral también deberían supervisar los operativos durante las
horas de la votación. Trabajar mediante centros de operaciones constituye un
medio efectivo para integrar la respuesta administrativa.
Hay ciertos
requisitos para asegurar que las oficinas del presidente de distrito
administren las mesas de votación de forma efectiva, como:
- Establecer con las mesas de votación un programa
de reportes orales a intervalos fijos durante la jornada electoral
–escalonados de tal forma que no se sature la capacidad de comunicación
administrativa (también se deberían incluir en el programa puntos
críticos como el inicio y cierre de la votación);
- Garantizar una comunicación abierta y fluida con
los responsables de las mesas de votación, especialmente para atender
cualquier consulta;
- Suministrar apoyo confiable para subsanar
problemas de insuficiencia de materiales o de personal;
- Inspeccionar las mesas de votación durante la
jornada para cerciorarse de que se estén aplicando los procedimientos y
las prácticas administrativas correctamente.
Visitas
a las mesas de votación
Cuando se programen
las visitas de supervisión, es importante que se traten de cubrir todas
las mesas de votación durante las primeras dos horas de la jornada:
- Incluso una visita rápida permite identificar y
solucionar carencias, problemas de aplicación en los procedimientos o en
las entregas de material.
- Una visita a primera hora también permitirá
identificar oportunamente problemas relacionados con
la administración de las mesas, las cuales requerirán
visitas más frecuentes y apoyos administrativos.
- Las inspecciones tardías corren el riesgo de que
un número considerable de electores hayan sido mal atendidos, o que
hayan permanecido muchas horas formados debido a ineficiencias al aplicar
los procedimientos.
El itinerario de
estas visitas también debería maximizar el apoyo a las mesas de votación que
tengan presidentes menos experimentados o con bajo desempeño.
Se puede mejorar la
capacidad administrativa para supervisar los distritos electorales, cuando
se usan oficiales itinerantes para que revisen las mesas de votación
y para que suministren materiales de emergencia. Esto será más fácil
de aplicar en áreas con mayor densidad de población. En áreas rurales, las
distancias que median entre las distintas mesas de votación
podrían ocasionar que este tipo de supervisión sea poco práctico.
Supervisión
del personal dentro de las mesas de votación
Una de las
responsabilidades fundamentales de los presidentes de mesa, es supervisar el
desempeño de su personal para garantizar que se mantenga la calidad del
servicio, la integridad y la precisión de los procedimientos a lo largo de toda
la jornada electoral.
En las mesas de
votación que tienen una gran cantidad de personal, se necesitarán supervisores
adicionales para que asistan al presidente, o para que lo secunden en
la cadena de mando para que monitoreen de forma efectiva su desempeño.
La designación de
presidentes de mesa que carecen de capacidad de supervisión, generará problemas
durante la votación, sin importar lo bueno que sea su conocimiento técnico. En
lugar de esperar a que surjan problemas, los presidentes deberían adoptar un
papel proactivo para administrar y supervisar a su personal. Los elementos
esenciales para supervisar al personal de las mesas de votación incluyen:
- Monitorear continuamente el desempeño del
personal a lo largo de la votación;
- Poner atención a las cuestiones relacionadas con
el bienestar del personal.
Comprensión
de sus deberes
Todo el personal
debería comprender claramente las tareas que se les asignaron. Esto requiere
que el presidente de la mesa de votación les asigne responsabilidades
específicas antes del inicio de la votación y cuando se vayan rotando
para desempeñar distintas funciones.
Antes de iniciar la
votación, el presidente debería realizar una breve sesión grupal y, cuando
sea necesario, reuniones individuales para recordarle al personal los procedimientos
básicos y para orientarlos sobre cualquier cuestión específica. Se debe llevar
a cabo una sesión similar con el personal encargado del escrutinio antes de que
comiencen a laborar.
Resolución
de disputas
Los presidentes
de mesa deberían estar alerta ante cualquier indicio de que pudieran
surgir disputas entre electores u observadores y oficiales electorales,
para intervenir de forma rápida, calmada y cortés para resolver las
diferencias.
Soporte
administrativo para los oficiales de la mesa de votación
Los
presidentes de las mesas de votación deberían asumir una actitud objetiva
e imparcial respecto a cualquier queja sobre las acciones, el servicio o la
actitud del personal.
Algunas veces, a la
luz de los ánimos encendidos que se forjan durante la votación, los
contendientes políticos podrían percibir que errores involuntarios son
signos de parcialidad, mientras que los electores podrían pensar que la
estricta aplicación de los procedimientos para la votación son una carga
burocrática.
Con frecuencia los
oficiales trabajan largas horas en condiciones de fuerte presión que minan
la paciencia de cualquier persona.
Cuando los
oficiales están aplicando los procedimientos y esforzándose por servir a los
electores de la mejor forma posible, merecen que el presidente los apoye si
surgen quejas sobre su desempeño. No obstante, si se alejan de los
procedimientos pueden poner en riesgo la integridad de la votación, por lo que
el presidente debería disponer de facultades para disciplinarlos.
Supervisar el desempeño del personal de las mesas de votación
Supervisión
del desempeño
Es importante que
el presidente de la mesa de votación, con ayuda de algún otro supervisor,
monitoreé el desempeño que tienen los oficiales al cumplir sus deberes
a lo largo de la jornada electoral.
Esto requerirá que
se realicen verificaciones regulares y actividades de observación detallada
sobre las actividades del personal en todas las áreas de la mesa, a fin de
asegurar que su accionar se mantenga dentro de los estándares más altos y para
responder con anticipación ante cualquier dificultad.
Los
presidentes de la mesa de votación no podrán administrar el
proceso de forma efectiva, si se limitan a sentarse en una mesa a esperar
a que los problemas los alcancen.
Es importante que
se supervisen las siguientes actividades:
- El libre tránsito a través de los accesos y
salidas;
- Que las filas de los electores estén controladas
de forma ordenada y efectiva;
- Que se apliquen correctamente y a todos los
electores los controles para prevenir el fraude y la votación múltiple
-como sellar los documentos de identidad, marcarlos con tinta, tomar las
declaraciones o juramentos (cuando los procedimientos lo señalen);
- Que la lista de electores se marque de forma
precisa y correcta;
- Que las papeletas se emitan correctamente, con
instrucciones claras e imparciales sobre cómo votar de forma válida;
- Que se instrumenten de forma consistente todas las
medidas de seguridad para las papeletas y para otros materiales
electorales;
- Que las urnas o el equipo para votar esté bajo
supervisión constante;
- Que el trato y la comunicación de los
oficiales con los electores no se perciba como tendencioso y que
no se discrimine a ningún elector por su clase social, género,
nacionalidad, religión o cualquier otro factor;
- Que los compartimientos para votar estén ocupados
por una persona a la vez (a menos que se haya autorizado la asistencia a
algún elector) y que las papeletas no se marquen fuera de ellos (o que se
escoja la papeleta que se prefiera).
- Que se suministre la información pertinente para
responder las preguntas de los electores;
- Verificar que los procedimientos para electores no
registrados que intentan votar, se apliquen correctamente;
- Que el área en donde se ubican los compartimientos
se encuentre libre de basura o desechos y que cada uno de ellos cuente con
equipo para escribir (en caso de utilizarse boletas de papel) y que las
boletas estropeadas, desechadas o declinadas se recolecten de la forma
dispuesta;
- Que los oficiales y los observadores acreditados
porten sus gafetes de identificación todo el tiempo y que las personas son
autorización desalojen la mesa.
Si en algún momento
los oficiales desconocen la forma correcta para desarrollar sus tareas,
los presidentes de la mesa u otro personal de supervisión deberían
suministrarles información clara, precisa y consistente.
Reasignación
de tareas
Si la supervisión
demuestra que cierto personal está cometiendo errores, o que es muy lento para
la ejecución de las tareas que se le asignaron, el presidente de la mesa
deberían tratar de elevar su efectividad reasignándole actividades menos
demandantes.
La capacidad
para tomar esta medida dependerá de lo amplia que haya sido su
capacitación. Existen ciertas obligaciones, tales como el cuidado de las
urnas, que son convenientes para oficiales con menores capacidades o que son
lentos para trabajar.
Evaluación
del desempeño
Los
oficiales están en su derecho de esperar que al finalizar sus tareas, el
presidente de la mesa evalúe de forma objetiva el desempeño de sus tareas. Esta
evaluación debería incluirse en el reporte sobre la mesa de votación.
Realizar una
evaluación breve sobre el desempeño de cada miembro del equipo de trabajo, será
de gran ayuda para reclutar al personal en elecciones futuras y
probablemente, contribuirá a motivar a los individuos.
Bienestar del personal el día de la votación
Minimizar
los efectos de la fatiga
Además de una
deficiente capacitación, la fatiga en el personal es la causa más común por la
que cometen errores en las mesas de votación. El presidente de la
mesa debería estar al pendiente de este factor al administrar su
personal.
La forma más
efectiva para limitar este problema consiste en reducir las horas de votación a
una jornada más racional de trabajo y no laborar doce o quince horas, a lo
que le sigue el escrutinio de los votos. No obstante, esta decisión rebasa el
ámbito de competencia del presidente.
La fatiga
puede controlarse cuando se contrata personal de medio tiempo
para que ayude en los periodos de mayor actividad, o bien,
cuando las mesas de votación también se usan para el escrutinio, se pueden usar
diferentes turnos de trabajo, o emplear personal sin habilidades para que
instalen el diseño del centro de escrutinio y para limpiar la mesa mientras los
oficiales toman un descanso para comenzar con el escrutinio. A su vez, los
presidentes de mesa podrían contribuir a luchar contra la fatiga de su personal
con medidas como:
- Debería tratar de obtener personal de reserva por
si algún miembro del personal no se presenta, en lugar de tratar de que la
mesa funcione de forma óptima con menos recursos;
- Formular un itinerario para que los oficiales de
la mesa de votación tomen descansos para comer y garantizar que todo el
personal tenga por lo menos un descanso al día.
Aunque permitir que
el personal tome un descanso cada 15 minutos podría hacer que el servicio sea
lento por momentos, es probable que el personal que no descansa suministre un
servicio más lento y menos preciso conforme avanza el día. (Por supuesto que
los descansos se tendrían que dejar para las horas con menor afluencia de
electores).
- Asegurar que el personal disponga de garrafones de
agua (o dispositivos de agua potable) durante todo el día;
- En la medida en que el personal esté
capacitado para realizar varias tareas, se les debería rotar
durante el día (porque se puede revitalizar la competitividad);
- Cuando el mismo personal dirija la votación y el
escrutinio, garantizar que tengan un período para descansar entre cada
actividad.
Bienestar
del personal
Otras medidas de
bienestar que los administradores electorales o los presidentes de mesa podrían
instrumentar para mejorar la motivación del personal durante la jornada
electoral incluyen:
- Evitar discriminaciones por género u otros motivos
cuando distribuyan las tareas y castigar cualquier hostigamiento;
- Realizar acuerdos para que el personal disponga de
transporte para llegar y partir de la mesa;
- Que la mesa de votación tenga un ambiente adecuado
y seguro;
- Que los pagos y otros derechos del personal se
suministren puntualmente y de acuerdo con el calendario establecido. Este
factor es muy importante para conservar al personal mejor capacitado.
Organizar el pago
de nómina para los oficiales de las mesas de votación, es un ejercicio masivo
que requiere la participación intensiva de los administradores para que se
realice de forma efectiva, precisa y de acuerdo al itinerario, no obstante,
este ejercicio debería ser prioritario.
Controles para la integridad
Bases de la integridad
La integridad de la votación descansa en las siguientes garantías:
- Que los votos se emitan solo por aquellas personas elegibles, con derecho a votar en esa mesa y para una elección en particular;
- Que cada elector emita su voto una sola vez y a su nombre (a menos que el sistema legal tenga previsiones en otro sentido para realizarlo de otra forma, como el voto ausente o por representación);
- Que los electores realicen una selección libre y secreta cuando voten;
- Que el material se entregue sólo a aquellos autorizados a usarlo;
- Que se rindan cuentas sobre le material electoral utilizado.
Desde la capacitación debería dejarse en claro que el presidente de la mesa de votación y su personal son responsables de garantizar que no se infrinja la integridad de la votación.
Debido a que los controles básicos para la integridad dentro de las mesas de votación ya se expusieron en otro apartado, este tema se tratará de la forma más breve que sea posible.
Los sistemas que requieren una cantidad mínima de participación para que la elección sea válida, tendrán que tener más cuidado al vigilar que no voten las personas sin facultad para ello y que no se introduzcan materiales dentro de la urna.
Controles dentro de la mesa de votación
Una administración efectiva del área de votación contribuye a disminuir las infracciones de los controles de integridad.
Las cuestiones más importantes que el presidente de la mesa de votación debería considerar son:
- Permitir el acceso a la mesa de votación sólo a las personas autorizadas -como los electores, oficiales y otras personas acreditadas;
- Que no haya actividad política partidista dentro de la mesa (al grado en que esté definido en el marco legal de elección).
- Que se establezcan y/o refuercen los perímetros de acceso restringido alrededor de la mesa;
- Que las señales, vallas y recursos humanos se empleen efectivamente para controlar las filas y las multitudes;
- Que los oficiales y los observadores tengan un panorama claro de toda la actividad dentro de la mesa, particularmente de las áreas en donde se entregan los materiales, en donde se ubican los compartimientos y en donde están situadas las urnas.
Controles para la identidad de los electores
Antes de que se les entregue el material para votar, los electores deben probar que están facultados para recibirlo. Para prevenir la suplantación de un elector por otra persona, será necesario que todos presenten una identificación ante el oficial.
Los documentos de identificación aceptados para este propósito deberían tener alta integridad, portar una fotografía o mostrar las características personales del elector. Cuando se tenga un sistema nacional de credenciales de identidad con alta integridad, se le puede usar, siendo incluso más efectivo y barato.
Como alternativa, si durante el registro de electores se necesitan controles de identidad con alta integridad, se podría entregar una credencial de identidad al elector como un recibo de su registro.
Controles para la elegibilidad de los electores
El grado de control que se tenga sobre la elegibilidad de los electores para votar en una mesa determinada y en una elección, depende de la precisión que tengan los oficiales de la mesa al usar la lista de electores. Por ello, resulta esencial que las entradas en la lista de electores se relacionen con la persona indicada para marcarlos de forma precisa.
También serán necesarios controles adicionales, para que el formato de las tarjetas de identificación indiquen la mesa de votación en donde el elector debe votar.
Estos controles deberían complementarse con sistemas similares para permitir que los elegibles para votar lo hagan, aunque su nombre se haya omitido de la lista de electores a causa de errores administrativos y para que cuando la legislación lo permita, se registren en la mesa el día de la votación.
Secrecía del voto
Los controles para salvaguardar la secrecía del voto apuntan hacia el principio de un voto libre. Dentro de la mesa de votación los oficiales deberían garantizar que:
- Los electores estén solos cuando entran a los compartimientos para votar (excepto cuando se ha autorizado el voto asistido);
- Las papeletas estén dobladas o que se metan de forma adecuada en un sobre para ocultar el voto antes de que abandonen el compartimiento;
- Que nadie intente averiguar la elección de un elector dentro de la mesa de votación.
Las encuestas de salida conducidas por los medios de comunicación o por los participantes políticos podrían causar desconcierto, por lo que deberían supervisarse cuidadosamente para garantizar que no presionen a los electores.
Control de los materiales
El estricto control de los materiales electorales se debería reforzar antes, durante y después de la jornada electoral. Se debería poner atención especial para:
- Mantener el material electoral bajo estricta seguridad todo el tiempo (las mesas o almacenes en donde se encuentren los materiales nunca deben dejarse desatendidos y cualquier material que no se encuentre en uso debería resguardarse con seguridad);
- Presenciar el sellado de las urnas vacías antes de que se usen;
- Supervisar las urnas (o las máquinas de votación y computadoras) para garantizar que cada votante deposite sólo una papeleta, que solo el material válido entre en la urna, que los sellos permanezcan intactos y que los materiales dentro de la urna no sean movidos durante la votación;
- Que se realice un recuento cuidadoso de todos los materiales recibidos, emitidos y sin usar, siendo muy importante que los electores que recibieron material sean registrados como votantes.
Controles para la intimidación
Los oficiales deben estar conscientes de la atmósfera que prevalece dentro de la mesa, para que puedan evitar cualquier tipo de intimidación que los electores pudieran sufrir.
Contar con controles estrictos para que sólo las personas autorizadas ingresen a la mesa de votación y que se remuevan las armas que porten contribuirá a eliminar la intimidación. De la misma forma, los presidentes de las mesas de votación deberían estar pendientes de:
- Cualquier actitud de los oficiales de la mesa que pudieran intimidar a los electores;
- Intentos de los supervisores por influir en la forma de votar de sus subordinados (en el ejército o en otras estructuras jerárquicas);
- Que los representantes de partidos, candidatos, observadores u oficiales intenten comunicarse con los electores de forma tendenciosa, o que traten de influenciarlos;
- Establecer un vínculo cercano con las fuerzas de seguridad que están distribuidas dentro de la mesa de votación.
Controles para la votación múltiple
Instrumentar controles estrictos para evitar la votación múltiple resulta más efectivo que tratar de investigarlo y remediarlo después de que ocurre:
- El control más elemental y efectivo consiste en que las mesas de votación utilicen listas de electores únicas y precisas, siendo importante que cuenten con procedimientos estrictos para confirmar la identidad de los electores.
- La integridad de las revisiones sobre la identidad de los electores se puede mejorar, al tiempo que se previene la votación múltiple, cuando se tienen controles estrictos para el registro de electores, especialmente cuando esto se acompaña con la producción de una credencial de elector que debe presentarse para votar.
Cuando se dude de la calidad que tienen los procedimientos para revisar la identidad, de la precisión de la lista de electores, de lo exactos que son los oficiales al realizar las listas, o cuando la lista de electores no incluya sólo a un grupo de personas, será importante que se tengan controles para evitar la votación múltiple y para proteger los estándares de integridad.
Algunos controles adicionales incluyen:
- La cancelación o sellado de las credenciales de elector emitidas especialmente para la elección y para indicar que el votante ha votado - este control depende de la integridad y de lo transferible que pueda ser la credencial;
- Marcar cualquier identificación que se utilice como prueba de identidad para denotar que el elector ya votó -la efectividad de este control también depende de la integridad y de la transferible que sea la identificación del elector;
- Marcar a los votantes con tinta especial después de votar.
Representantes de partidos y candidatos
Que los representantes de partidos y candidatos supervisen la mesa de votación no solo mejora la transparencia, sino que también contribuye a conservar la integridad de la votación al lograr que los oficiales pongan énfasis en aspectos importantes. El diseño de la mesa de votación debería permitir que los oficiales, los representantes de partidos y candidatos, así como los observadores, tengan un panorama claro de toda la actividad -incluyendo las entradas, los controles de elegibilidad, el área de expedición de materiales, los compartimientos y las urnas-
Los representantes de partidos y candidatos deberían tener el derecho de observar toda la actividad dentro de la mesa de votación, desde las revisiones previas a la votación que incluyen la entrega de materiales y el sellado de las urnas, hasta la conciliación de materiales y su empaque después del cierre de la votación.
Así mismo, estos representantes deberían tener el derecho de impugnar la elegibilidad de los electores y las acciones de los oficiales que no respeten los procedimientos.
Las impugnaciones realizadas por estos representantes a los electores o procedimientos mejoran la integridad cuando tienen sospechas de que:
- Se le niega el voto a electores facultados para hacerlo y se le permite a los que no son elegibles;
- Se les deja votar a los electores que ya lo habían hecho;
- Se introdujeron papeletas inválidas o sin autorización en la urna;
- Se sacaron papeletas de la mesa de votación para marcarlas fuera de ella y posteriormente otros electores ingresaron a la mesa para depositarlas;
- Las papeletas o los sobres que se entregan a los electores no son los que se imprimieron oficialmente;
- Los electores están sufriendo intimidación;
- Las papeletas o sobres son manipuladas por otros representantes durante la votación;
- Los electores recibieron ayuda no autorizada para marcar sus papeletas.
Seguridad para las mesas de votación
Para que la seguridad en las mesas de votación durante la jornada electoral sea efectiva, es necesario que se haga un esfuerzo para lograr la cooperación entre los presidentes de la mesa, sus oficiales, las fuerzas de seguridad y los administradores del organismo electoral.
En contextos que presentan altos riegos a la seguridad, contar con centros de coordinación a nivel regional, de distrito electoral o local, contribuye a forjar una toma de decisiones integrada para los asuntos relativos a la seguridad, además, garantiza que la administración electoral y las fuerzas de seguridad actúen de forma conjunta durante la votación.
Participación de las fuerzas de seguridad
El grado de participación que tendrán las fuerzas de seguridad para mantener la votación a salvo, dependerá de los resultados que haya arrojado la evaluación sobre los riesgos latentes. No obstante, si históricamente las elecciones han sido pacíficas, entonces toda la responsabilidad de asegurar las mesas de votación puede dejarse en manos de los oficiales electorales, sin que exista la necesidad de realizar acuerdos o tejer vínculos con las fuerzas de seguridad para que apoyen en casos de emergencia.
En contextos relativamente seguros y cuando la legislación lo autorice, puede ser útil que se designe a uno o más oficiales de cada mesa de votación para que actúen como guardias durante la votación y que cuenten con autoridad para vigilar la mesa y sus alrededores -se podría extender a lo largo del área hasta donde la legislación prohíba la actividad política.
Por otro lado, cuando la evaluación de riesgos arroje un nivel elevado de posibles transgresiones físicas o políticas, o cuando las elecciones puedan tener como resultado un cambio radical en las estructuras de control del gobierno, será necesario que se realicen compromisos con las fuerzas de seguridad para que protejan la operación de las mesas de votación.
Seguridad antes del comienzo de la votación
La mesa de votación debería contar con seguridad desde el momento en que se entregan los materiales y el equipo previo a la votación. Cuando sea posible, es preferible que las mesas de votación se instalen un día antes de la jornada electoral.
- En áreas con bajo riesgo a la seguridad, será suficiente con que se tomen precauciones ordinarias para asegurar las instalaciones -cerrar con llave, encender las alarmas de seguridad y que el personal del lugar lo revise como siempre lo hace.
- En áreas con alto riesgo a la seguridad, es recomendable que se cuente con la presencia permanente de las fuerzas de seguridad desde que se entregan los materiales.
Bajo ninguna circunstancia deberían dejarse sin vigilancia los materiales más importantes de la elección después de que llegan a la mesa de votación, como son las papeletas, los sobres, las listas de electores, las máquinas o computadoras para votar y cualquier equipo de comunicación valioso como radios o teléfonos. La forma y el lugar para asegurarlos dependen de los métodos de entrega, de lo oportuna que sea y del resultado que tuvo la evaluación de riegos del área.
Si estos materiales se entregan a las mesas unos días antes de la votación, será importante que se realicen acuerdos para que dispongan de seguridad hasta que la jornada electoral de inicio. Cabe destacar que la seguridad debe ser continua. La cantidad de personal de seguridad que se requiera y si estos deberes tendrán que dejarse a cargo de la policía o del ejército dependerá de los riegos que existan.
Si las mesas de votación reciben los materiales electorales hasta el día de la votación, como se acostumbra en contextos con bajos riegos a la seguridad, en donde los presidentes de mesa se encargan de recogerlos o de vigilarlos antes de la votación, se podrían considerar algunas alternativas como:
- Salvaguardarlos en instalaciones policíacas, bancarias o en otro tipo de almacén seguro, siempre y cuando la comunidad tenga confianza en dichas instituciones;
- Un método efectivo y barato en situaciones de bajo riesgo, consiste en que los presidentes de las mesas de votación los resguarden en las instalaciones de la mesa;
- En áreas urbanas, los presidentes de mesa podrían recoger los materiales en las oficinas locales del organismo electoral solamente durante la mañana del día de la votación.
De cualquier forma, es importante que los materiales y el equipo para la votación no se dejen sin seguridad independientemente del lugar en donde se conserven. Cuando los presidentes de mesa sean responsables de recoger y entregar los materiales electorales, se les tendrá que recalcar que no deberían dejarlos en sus vehículos sin vigilancia.
Despliegue de la seguridad el día de la votación
Cuando los planes de seguridad requieran que las fuerzas de seguridad tengan presencia en las mesas de votación, o en bases fijas/móviles que cubran las instalaciones de la votación, todo el personal de seguridad debería estar en su lugar a más tardar cuando los presidentes lleguen a sus mesas.
Como parte de las verificaciones que se realizan en las mesas antes de que comience la votación, las líneas de comunicación entre las mesas de votación, las fuerzas de seguridad, fuerzas móviles y centros de operaciones conjuntas deberían probarse minuciosamente.
Antes del inicio de la votación, los presidentes de mesa deberían asegurarse de que las fuerzas de seguridad asignadas a su mesa comprenden cabalmente la diferencia entre sus responsabilidades y las de los oficiales electorales, poniendo énfasis en el perfil que deberían adoptar para cumplir con su deber en la mesa y sus alrededores. Si se reciben amenazas para dañar las instalaciones de las mesas de votación, antes del ingreso del personal, las fuerzas de seguridad deberían revisarlas a profundidad para tratar de encontrar dispositivos o artefactos explosivos.
Seguridad durante la votación
Durante la votación, podría necesitarse que las fuerzas de seguridad suministren seguridad continua a las instalaciones de la mesa, o que estén en estado de alerta para responder ante cualquier emergencia, lo que depende del resultado que haya tenido la evaluación de riesgos.
Cabe destacar que, además de las situaciones en donde está en riesgo la vida de las personas que están dentro de la mesa de votación y a sus alrededores, las fuerzas de seguridad sólo deberían actuar cuando lo solicite el presidente de mesa o los oficiales del organismo electoral.
Si se le asigna algún papel a las fuerzas de seguridad para dirijan algún aspecto de la votación, podría suceder la población cuestione la integridad de la elección.
Las acciones encomendadas a las fuerzas de seguridad durante la votación deberían ajustarse a los riegos latentes; tener un enfoque intensivo en contextos relativamente pacíficos podría desalentar la asistencia de los electores o generar dudas sobre quien controla el proceso electoral.
Por otro lado, en contextos con altos riegos a la seguridad, carecer de la presencia de las fuerzas de seguridad pone en riego los materiales electorales, permitiendo que los electores y oficiales sufran de intimidación.
Los presidentes de las mesas de votación deberían realizar reportes continuos sobre la situación de la seguridad, como parte de los reportes operativos que tienen que entregar a los presidentes de cada distrito electoral.
Posibles actividades de las fuerzas de seguridad
En cualquier situación, las fuerzas de seguridad deberían ayudar a los presidentes de las mesas de votación para remover a las personas que se rehúsen a seguir las instrucciones de los oficiales electorales.
Las actividades que las fuerzas de seguridad podrían desempeñar dependiendo de la evaluación de riesgos del entorno incluyen:
- Evitar que los electores sean hostigados o intimidados durante su trayecto hacia o dentro de la mesa de votación;
- Establecer puntos de revisión fuera de la mesa para detectar armas y apra almacenar los objetos que confisquen;
- Ayudar a evacuar y a salvaguardar a las personas en caso de desastres;
- Controlar disturbios dentro o fuera de la mesa de votación;
- Reforzar los perímetros de seguridad que rodean la mesa de votación.
Contextos con altos riesgos a la seguridad
En algunos lugares con altos riesgos a la seguridad, podría surgir la necesidad de que las fuerzas de seguridad mantengan una supervisión general a lo largo de sus áreas de responsabilidad, para evitar que se instalen mesas de votación ilegales y que los electores sean desviados de los lugares autorizados por el organismo electoral.
Algunas circunstancias podrían requerir que las fuerzas de seguridad jueguen un papel activo para ayudar a que los electores lleguen y salgan de la mesa y para proteger a los oficiales de las mesas.
Cuando se presenten amenazas a la seguridad de los participantes en la elección, será necesario que se suministren medios de transporte seguros para los electores y oficiales. Para trasladar a los electores siempre es más sencillo que se organicen grandes grupos, en lugar de proteger a individuos o grupos reducidos.
Se debería prestar atención para que estos servicios tengan un horario adecuado y para garantizar que se ofrezcan a todas las comunidades que están en riesgo, de manera que no se considere que estos acuerdos son tendenciosos.
Seguridad después del cierre de la votación
Cuando las fuerzas de seguridad permanezcan en las mesas de votación, generalmente tendrán un papel activo al cierre de la votación:
- Podrían instalarse fuera de la mesa para alejar a los electores que lleguen después de que se cierra la votación.
- Podría requerirse que aseguren el escrutinio de votos o los vehículos en donde se transportan las papeletas hacia los centros de escrutinio.
Manejo de crisis
Cuestiones básicas
A fin de salvaguardar su seguridad personal y la integridad de la votación, los presidentes de mesa y sus oficiales deberían tener la capacidad de reaccionar rápidamente para encarar las crisis que se pudieran presentar durante la jornada electoral, mediante:
- Planes de contingencia que consideren las crisis potenciales.
- Ejercicios de entrenamiento para probar la capacidad de reacción y de juicio que tienen los presidentes de mesa para lidiar con las posibles crisis.
Posibles escenarios de crisis
Se pueden presentar graves problemas durante la jornada electoral como resultado de:
- Que no se entreguen los materiales o el equipo necesarios;
- La incapacidad de que las instalaciones en donde se ubica la mesa de votación pueda atender a multitudes;
- Desastres naturales como incendios, inundaciones o cortes de energía eléctrica.
- Disturbios o violencia pública dentro o cerca de la mesa de votación.
- Amenazas a la seguridad de los oficiales o electores, como amenazas de bomba.
Comunicación efectiva
Para contar con un manejo efectivo de situaciones críticas, se necesitan sistemas de comunicación confiables entre las mesas de votación y los centros de operación electoral u otras oficinas de supervisión administrativa. Aunque la iniciativa del presidente de la mesa de votación podría resolver una crisis local, las oficinas administrativas o los centros de operación siempre deberían estar informados de manera oportuna.
Las estrategias de comunicación incluyen:
- Establecer horarios para que cada mesa de votación realice reportes;
- Usar supervisores itinerantes entre las mesas de votación, y
- Se podrían evitar algunas crisis si se tienen reservas de materiales y de personal en caso de que se presenten contingencias.
Responsabilidad del cuidado
En muchas situaciones los presidentes de las mesas de votación tendrán la responsabilidad legal de proteger a su personal y a los electores que se encuentran en el área de la mesa. En estos casos, el organismo electoral debería suministrarles planes para evacuaciones de emergencia; su capacitación debería garantizar que se familiaricen con ellos y ellos deberían impartir una síntesis de estos planes a su personal.
Suspensión de la votación
Se podrían presentar situaciones en las que será imposible que la mesa de votación permanezca abierta para la votación, o que se tengan que interrumpir las actividades.
Se puede apoyar una acción responsable y evitar que la votación sea impugnada, cuando el marco legal permita que el presidente de la mesa de votación o algún oficial del organismo electoral suspendan la votación por un breve lapso o que la traslade a otro lugar.
Razones para suspender la votación
La legislación debería especificar de forma clara las circunstancias bajo las cuales se puede suspender la votación y la responsabilidad de esta decisión, así como la cadena de mando necesaria para adoptar o ratificar una decisión de ese tipo que se estipule en los procedimientos electorales:
- Cuando sea posible, se debería realizar una consulta entre el presidente de mesa y el personal más experimentado del organismo electoral regional (cuando se trate de disturbios o desastres naturales, se debería consultar a la administración de las fuerzas de seguridad), antes de tomar la decisión de aplazar la votación.
- Cuando no se tenga tiempo para realizar dicha consulta, el presidente de mesa debería informar al organismo electoral tan pronto como sea posible y tomar la decisión sobre si se puede reiniciar la votación y el lugar para hacerlo.
Las circunstancias que pueden motivar una decisión de ese tipo son:
- Desastres naturales que impidan que los electores se presenten a en las mesas de votación (incendios, inundaciones, tormentas);
- Disturbios o revueltas públicas de tal magnitud que impidan que los electores acudan a votar;
- Carecer del material indispensable para votar;
- Riesgos serios, como amenazas de bomba que obliguen a evacuar las mesas de votación.
Duración de la suspensión
De ser posible, la suspensión sólo debería durar el tiempo que tome controlar la crisis. La identificación de lugares alternativos que pueden ser utilizados para la votación en caso de emergencia puede ser muy útil.
En algunos casos -como un incendio de baja intensidad durante la votación-, se podrían utilizar áreas cercanas para continuar la votación, cuestión que depende de los requisitos de seguridad y de la capacidad para reponer cualquier equipo o material dañado.
Suspender la votación hasta otro día debería ser un recurso de última instancia, no obstante, podría ser imperativo para preservar la seguridad nacional en determinados casos.
Cuando la votación tenga suspenderse hasta otro día, el marco legal debería otorgar un breve periodo para reprogramar la votación.
Aplazamiento de la votación
En algunos casos, la votación puede ser suspendida antes de que inicie, como por ejemplo:
- Si es obvio que los electores no estarán en condiciones de presentarse a las mesas de votación a lo largo de la jornada electoral y no se tienen sedes alternas que brinden condiciones satisfactorias de accesibilidad.
- Si no se tienen los materiales indispensables.
Esta información debería comunicarse de la manera más oportuna y efectiva posible a los electores; la radio y la televisión o algún otro método de transmisión pública suelen ser las únicas opciones disponibles.
Suspensión durante la votación
Cuando la votación ha dado inicio y se necesite suspenderla, los presidentes de las mesas de votación deberían actuar con orientación de las fuerzas de seguridad y emergencia para aplicar los planes de evacuación requeridos.
El presidente de mesa debería anunciar la suspensión de la votación y al estar consciente de la necesidad de preservar la seguridad de los electores y los oficiales, debe ordenar que toda la documentación y materiales electorales se saquen del recinto.
De ser posible, la mesa de votación debería cerrarse y empacar los materiales de forma ordinaria conforme a los procedimientos que se aplican en unidad móviles o que están abiertas varios días.
Así mismo, los materiales que se conserven en buenas condiciones deberían utilizarse cuando se reinicie la votación; como las listas de electores, urnas y los que no se hayan estropeado o perdido durante la suspensión de actividades. O bien, el reinicio de la votación podría tomarse como una nueva elección con materiales y urnas nuevas. Sin embargo, esto podría ocasionar que la conciliación final de los materiales sea más compleja.
Cuando se pierdan las urnas, papeletas o listas de electores durante la crisis que causó la suspensión, podría ser adecuado que se vuelva a organizar la elección por completo. Por otro lado, si se reanuda la votación, sólo los electores que no hayan podido votar antes del percance estarán facultados para hacerlo.
Esto requiere un cuidado adicional para publicar el período y el horario al que se extenderá la votación y para atender a los electores que asistan a votar en el.
Se tendrá que disponer el almacenamiento seguro de todos los materiales y documentos hasta que se reinicie la votación, así como arreglos para reservar, asignar personal y proveer seguridad a la mesa de votación en la nueva fecha estipulada.
Escrutinio de votos
El marco legal también tendría que considerar la situación del escrutinio del resto de las papeletas depositadas en el distrito en que se suspendió la votación.
Por razones de integridad y transparencia, la necesidad de difundir los resultados parciales del escrutinio tiene que considerarse a la luz de la posible influencia que esto puede tener en los electores que tendrán que votar en una nueva fecha.
Papel de los representantes de partidos y candidatos
La libertad de que los representantes de partidos y candidatos puedan observar todo el procedimiento de votación, es una salvaguarda necesaria para la integridad y transparencia de la elección.
Sus derechos y responsabilidades dentro de las mesas de votación normalmente están definidos en la legislación o en el marco legal de la elección.
Papel de observación y monitoreo.
Lo que debería quedarle claro a los representantes es que su presencia en las mesas de votación se limita a observar los procedimientos y no a hacer campaña o participar de otra forma en la votación. Todas las restricciones legales respecto a realizar campañas políticas dentro de las mesas debería reforzarse en todos los representantes políticas. Estas restricciones incluyen:
- Comunicarse con los electores,
- Distribuir materiales partidistas,
- Portar distintivos o ropas partidistas,
- Dar comunicados que puedan ser escuchados dentro de la mesa de votación.
Los oficiales de las mesas de votación también deberían garantizar que los representantes políticos no manipulen los materiales electorales.
Mientras permanezcan dentro de la mesa, los representantes se encuentran bajo la autoridad del presidente o encargado y pueden ser retirados por indicación de él si su conducta transgrede cualquiera de las disposiciones establecidas en el marco reglamentario, incluidos los códigos de conducta.
Si bien los representantes tienen derecho de impugnar las decisiones o la aplicación de procedimientos electorales y solicitar que el presidente de mesa o el organismo electoral lo revise, no se les debería permitir que influyan sobre los electores, que contravengan las disposiciones de los oficiales electorales o que violenten de alguna u otra forma la votación.
Asistencia de los oficiales de votación
Los oficiales podrían dentro de límites razonables, ayudar a los representantes en la preparación de sus observaciones. Esto podría hacerse mediante la ejecución visible de todas sus actividades y de ser posible, explicar a los representantes porque se toman decisiones y se adoptan algunas acciones.
Las solicitudes realizadas por los representantes pidiendo que el procesamiento de los electores o la integración de cualquier documento se realice lentamente, es más difícil de atender porque podría afectar la eficiencia del servicio.
Cuando el personal esté aplicando los procedimientos correctamente, esas solicitudes deberían rechazarse; los oficiales no pueden permitir que la eficacia de su servicio se vea limitada por la falta de efectividad en el nivel de desempeño de los representantes de partidos o candidatos.
Acreditación de los representantes de partidos y candidatos
Los sistemas electorales transparentes permiten que todos los partidos y candidatos que contienden en una elección acrediten a personas que representen sus intereses en todas las mesas de votación.
No obstante, este recurso no se extiende a grupos políticos que no participen en la elección. Es preferible que todos los representantes que se encuentren en una mesa de votación reciban la acreditación del organismo electoral.
Las solicitudes de acreditación deberían estar disponibles en todas las oficinas del organismo electoral durante el periodo de campaña.
Así mismo, los representantes deberían presentar una constancia de acreditación antes de que se les permita el acceso a las mesas de votación. Esta acreditación puede consistir en un gafete o en una comunicación formal emitida por el organismo electoral.
En algunos sistemas, la acreditación puede ser expedida por un partido o candidato sin que sea necesaria una autorización del organismo electoral. Si bien esto ofrece mayor flexibilidad, también implica un mayor trabajo de control por parte de presidentes de las mesas de votación.
El personal encargado de controlar el acceso a la mesa de votación debería tener la responsabilidad de revisar esas acreditaciones.
Se deberían tener precauciones especiales cuando se tienen distintas categorías de representantes y estos sólo están acreditados para un lugar o lugares determinados.
Acceso a las mesas de votación.
Al acceder a las mesas de votación, los representantes deberían mostrar inmediatamente su acreditación y presentarse con el presidente. También deberían informar cada vez que abandonen o vuelvan a ingresar a la mesa. Los presidentes deberían tomar nota de los representantes presentes y del partido o candidato al que pertenecen.
Esto siempre es útil y es especialmente importante en sistemas donde se restringe el número de representantes que pueden estar presentes en la mesa de votación de manera simultánea. Ya que un exceso de representantes podría ser un motivo para impugnar la votación.
Gafete o credencial de identificación.
Mientras se encuentren dentro de los límites de la mesa de votación, los representantes deben portar de manera visible el gafete o credencial que los identifique.
Cuando la autoridad electoral emita cartas de acreditación en lugar de gafetes o credenciales, cada mesa debería contar con una reserva de gafetes, estampas o credenciales para estos efectos.
Elegibilidad de los candidatos
También existe la cuestión de si se debería impedir que los candidatos mismos funjan como representantes en las mesas de votación.
Debido a que la presencia continua de un candidato dentro de la mesa de votación podría considerarse como un acto de campaña, resulta prudente que esa restricción, como otras relativas a la realización de campañas dentro de las mesas, estén contempladas en la legislación electoral.
Número de representantes
La ley puede restringir el número de representantes de un partido o candidato que pueden estar presentes en una mesa de votación al mismo tiempo. Se debería buscar un balance entre la transparencia del proceso y la capacidad de los recintos para admitir un número determinado de representantes.
Cuando existe un gran número de partidos o candidatos y por tanto, de representantes, es conveniente que los presidentes de las mesas de votación tengan atribuciones para restringir su movimiento dentro del recinto, para que no interfieran con los procedimientos de la votación. Esto debería hacerse mediante un proceso de negociación, de manera que se preserve la transparencia en los deberes de los oficiales electorales.
Cuando se junten varias mesas de votación en un solo lugar (centro de votación), podrían necesitarse controles adicionales para el número y la movilidad de los representantes. También podrían necesitarse acuerdos para las mesas de votación móviles.
Registro de quejas e impugnaciones
El presidente de la mesa debería registrar por escrito cualquier impugnación de los representantes sobre los electores, o cualquier queja sobre el funcionamiento de la mesas de votación (de preferencia con la firma de los observadores), para incluirlo en los reportes que el presidente debe entregarle al organismo electoral.
Desalojo de la mesa de votación
En las reuniones informativas con los representantes, se debe subrayar la necesidad de observar tanto el espíritu como la letra de la ley. Una actitud de cooperación entre los representantes y los oficiales propiciará que las actividades se realicen de manera más armónica. Cuando se adviertan transgresiones o violaciones respecto a la conducta requerida, el presidente de la mesa de votación debe actuar inmediatamente.
Dependiendo de la seriedad de la falta, se puede emitir una advertencia o incluso pedir que la persona desaloje la mesa. Si los representantes a los que se les ordenó retirarse se rehúsan a hacerlo, el presidente puede solicitar el auxilio de las fuerzas de seguridad.
Todas las faltas de los representantes al código de conducta o a las reglas electorales debería registrarse por escrito e incluirse en el reporte que el presiente de la mesa de votación le tiene que entregar al organismo electoral. El que decidirá si se deben tomar acciones más profundas para que se les penalice conforme a lo postulado por la ley.
Retirar a los representantes de la mesa de votación por problemas de conducta tiene el potencial de colocar en desventaja a un partido y a sus electores por el desempeño de un individuo.
Se podría mantener la equidad cuando existen disposiciones que permitan el reemplazo de cualquier representante que haya sido retirado de alguna mesa de votación.
Información a los electores
En algunos casos, es común que simpatizantes de un partido se coloquen fuera de la mesa de votación para suministrar información a los electores sobre su ubicación en la lista de electores o para verificar su inclusión. Sin embargo esta práctica puede ser riesgosa debido a que:
- El material suministrado por los simpatizantes podría no ser una réplica exacta de la lista de electores que usa la mesa de votación.
- Podrían tratar de desalentar o desinformar a los electores que consideren que pueden favorecer a otros partidos.
- Podrían cometer errores al identificar electores en la lista.
Si bien esta práctica puede ayudar a los oficiales electorales cuando los simpatizantes partidistas están bien capacitados, son imparciales con los simpatizantes de otros contendientes y suministran información precisa, de otra forma, sólo podrían confundir a los electores.
Derechos y conducta de los representantes de partidos y candidatos dentro de las mesas de votación
Aunque la forma en que los representantes llevan a cabo sus actividades de observación puede variar en función del sistema electoral, contar con un procedimiento abierto y transparente generalmente les brindará los siguientes derechos a los representantes dentro de las mesas de votación:
- Observar todas las actividades que se realizan dentro de la mesa de votación, con excepción del momento en que los electores marcan la papeletas; desde la revisión de las papeletas y el sellado de las urnas antes del comienzo de la votación, hasta el embalaje final del material al cierre de la votación;
- Impugnar el derecho de cualquier persona a votar.
- Cuestionar ante el presidente de la mesa de votación y ante los administradores electorales cualquier decisión que hayan tomado los oficiales de la mesa;
- Supervisar la forma en que los oficiales que ayudan a electores sin alfabetización o que tienen algún impedimento físico marcan las papeletas, siempre y cuando dicha asistencia se permita;
- Tomar notas sobre cualquier acontecimiento, obtener copias de los documentos oficiales y registrar cualquier declaración ofrecida de manera por los electores.
No obstante, el ejercicio de estos derechos está sujeto a:
- Que estén acreditados de forma válida en la mesa de votación;
- Que permanezcan dentro de la mesa mientras desempeñan sus funciones;
- Cualquier restricción que exista sobre el número de representantes por partido o candidato.
Actos de campaña dentro de la mesa de votación
Las jurisdicciones tienen definiciones distintas sobre el significado de "campaña". Sin embargo, evitar que los representantes de partidos y candidatos realicen campañas dentro de la mesa de votación es importante para prevenir que los electores sean presionados cuando van a votar.
En términos generales, se debería prohibir cualquier intento de influir en los electores dentro de la mesa de votación, ya sea mediante el despliegue o distribución de literatura política, hablándoles, o transmitiendo cintas que puedan escucharse dentro de la mesa.
Frecuentemente también se prohíbe la distribución de cualquier material político en las inmediaciones de la mesa de votación. El área de esta zona varía ampliamente entre las distintas jurisdicciones, dependiendo de factores como:
- El contexto de seguridad;
- La postura cultural hacia los electores para permitirles un descanso antes del día de la votación;
- Los antecedentes de hostigamiento de los electores fuera de la mesa de votación.
El área de exclusión puede ser tan reducida como cinco metros o llegar incluso hasta el kilómetro. Cuando es establecen áreas de seguridad más amplias alrededor de las mesas, también se podría prohibir cualquier acto de campaña política dentro de ella.
Así mismo, algunas jurisdicciones prohíben que los representantes de partidos o candidatos porten cualquier prenda o distintivo partidista dentro de la mesa (esta cuestión deberá ser muy estricta cuando pueda surgir un conflicto durante la votación). En otros casos se prohíbe totalmente la distribución de cualquier material propagandístico durante la jornada electoral.
Conducta de los representantes
Es conveniente que, como una condición para obtener su acreditación, los representantes acepten formalmente el código de conducta aplicable.
Si no se ha desarrollado un código completo, para que obtengan la acreditación sería apropiado que realicen una declaración formal en donde aseguren que sus acciones preservarán la secrecía del voto, que se ajustarán a las indicaciones de los oficiales electorales, que no interferirán en el proceso de votación y que estarán sujetas al marco legal.
Cuando los representantes se encuentran dentro de la mesa de votación se espera que se adhieran a las condiciones que impone el código de conducta y a cualquier requisito que imponga la legislación electoral. No obstante, los requisitos varían mucho dependiendo del sistema de votación; pero en principio, la conducta de los representantes dentro de las mesas de votación debería:
- Evitar influenciar o intimidar a los electores;
- Evitar intimidar, hostigar, amenazar o interrumpir las labores de los oficiales electorales;
- Que su comunicación con los oficiales y electores sea solo para realizar sus labores;
- No manejar ni marcar material electoral (con excepción de cuando presencien el registro de la votación), no intentar sustraerlo, destruirlo o introducir material electoral ajeno a la mesa de votación;
- Acatar todas las instrucciones que les den los oficiales encargados de atender a los representantes;
- No realizar actos de campaña o promoción del voto dentro de las mesas;
- No suministrar información falsa sobre su elegibilidad a las personas que se presenten en la mesa de votación;
- No entrar a los compartimientos de votación, a menos que haya sido nominado por el elector para asistirlo, o que se requiere que presencie el voto de alguna persona que es ayudada por un oficial (siempre que este previsto por la ley).
En algunos casos también se prohíbe que los representantes usen cualquier dispositivo de comunicación (teléfonos celulares, radios) desde el interior del recinto cuando la votación se encuentra en curso.
Representantes en mesas de votación móviles
A los representantes de partidos y candidatos se les debería dar la oportunidad de observar la votación en cualquier mesa móvil que se utilice para visitar a los electores en su domicilio, en hospitales u otras instituciones como prisiones o en áreas remotas. El organismo electoral debería comunicar a los participantes políticos de forma oportuna sobre la ubicación, las fechas y horarios en que operarán las mesas móviles.
Cuando sea posible, se recomienda que el organismo electoral permita que los representantes políticos viajen con el personal electoral, cuando las mesas móviles se instalen en áreas remotas a las que solo se puede acceder por vía aérea. En estos casos, se tendría que valorar si los representantes deberían aportar alguna contribución para costear los gastos de transporte.
Cualquier acuerdo que se adopte para apoyar a los representantes debe ser extensivo para todos los partidos y candidatos contendientes.
Los representantes que observen el funcionamiento de las mesas de votación móviles deberían tener los mismos derechos y responsabilidades que los representantes presentes en las mesas ordinarias.
Cuando se atiendan a muchos electores de edad avanzada o enfermos, el garantizar que el comportamiento de los representantes no resulte intimidatorio, ni siquiera de forma involuntaria.
Los representantes que observen el funcionamiento de las mesas móviles ubicadas en residencias, hospitales u otras instituciones de salud deben actuar con sentido común y cortesía; cuando resulte obvio que su presencia incomoda a los electores deberían retirarse.
Se necesita que los representantes tengan mayor sensibilidad cuando acompañen a las mesas móviles hasta el hogar de los electores; si un número elevado de representantes entran al hogar de un elector, podría percibir que su privacidad esta siendo invadida.
Flexibilidad en las restricciones de campaña
Cuando se tienen sistemas electorales más complejos, especialmente en aquellos que requieren que el elector marque varias preferencias en la papeleta, sería útil que el marco legal permita que bajo solicitud del elector, los representantes políticos o los oficiales electorales les repartan información sobre cómo votar.
En algunos casos, cuando los electores se encuentran en cama en su domicilio, en una prisión o en un área remota, es probable que no tengan acceso a la información electoral. En este caso, será responsabilidad de los partidos y candidatos y no del organismo electoral, que estas personas puedan adquirir información al momento de votar.